Rachel y Quinn vivían en un nube desde su compromiso. Los siguientes en saber la noticia habían sido lógicamente sus padres. Estaban con ellos en Lima, ¿para qué esperar?. Recibieron abrazos y felicitaciones tanto de los padres de Rachel como de la madre de Quinn, era lógico, los tres habían visto como eran sus hijas cuando no habían estado juntas y lo cierto era que sabían que se hacían felices y que eran perfectas una para la otra a pesar de todo así que no podían nada más para ellas que un compromiso para toda la vida.
Aquel fin de semana no solo se fueron de Lima con un compromiso sino que tenían una pequeña casa para ellas solas cada vez que quisieran regresar a la ciudad de visita, lo cierto era que ahora que tenían su propio espacio quizás lo hicieras más a menudo.
El lunes Rachel regresó al trabajo, un ensayo general siempre era duro, sobre todo aquel día porque se alargó bastante en la noche. Rachel iba agotada de camino a casa, pensando solo en llegar y tumbarse junto a su chica. Cuando entró en el apartamento murió de amor ante la escena que tenía delante, Quinn estaba en el sofá dormida acurrucada junto a Leo, no pudo evitar hacer una foto de aquel momento. Fue entonces cuando se dio cuenta de que había algo en la mesa, un pequeña caja negra. Sabía que no debía abrirla pero lo hizo y se encontró con un anillo precioso de oro blanco y diamantes. Rachel sabía que era para ella y que probablemente Quinn pretendía dárselo al llegar a casa y por ello se sintió culpable de haber terminado tan tarde. Estaba tan embobaba por el anillo y el romanticismo de su novia que no se había dado cuenta de que la rubia se había despertado.
-Oye eso tenía que dártelo yo- protestó con voz ronca y dormida.
-Lo siento, no he podido evitarlo- se disculpó Rachel sonrojada.
-¿Te gusta?- preguntó la rubia rascándose los ojos.
-Me encanta- respondió Rachel dándole un beso- es precioso, ¿me lo pones?
-Claro- aceptó Quinn cogiendo su mano y colocando el anillo- perfecto.
-Es precioso Quinn- repitió su chica- no tenías por qué.
-No tenía, pero quería- dijo la rubia bostezando- la petición fue un poco rara lo sé, pero quería que tuvieras algo que la representara aunque haya sido unos días después.
-Me encanta amor- repitió la morena- y siento haber llegado tan tarde.
-No pasa nada- dijo la rubia volviendo a bostezar.
-Vuelve a dormir amor- le dijo la morena.
-No, da igual te espero- dijo Quinn no sonando convincente.
-Aún tengo que cenar y todo así que sube que en un rato voy yo y te abrazo- prometió la morena.
-Está bien- aceptó una medio dormida Quinn subiendo a la habitación.
-Ella se va pero tú quieto ahí- ordenó a Leo que tenía toda la intención de seguir a Quinn a la cama.
Apenas un mes después de aquella noche ambas volvían a estar en la misma situación, pero esta vez en San Francisco. Rachel regresaba de rodar la tercera y última película de la saga y Quinn ya estaba dormida en la habitación que compartían. Ya no había nada que esconder, eran la pareja de moda así que esta vez tenían una gran habitación para compartir. Rachel tenía un poco más de protagonismo que Quinn en la primera hora y algo de película por lo que sus horas rodando eran mayores que las de su novia. Algunos días la rubia se quedaba a verla grabar pero otros días Rachel la obligaba a irse y disfrutar un poco de la ciudad y de su descanso aunque fuera sin ella.
Emily volvía a estar en aquel rodaje pero la chica esta vez ni hizo intento de perturbar la tranquilidad de la pareja. Desde que Rachel se había colocado en el dedo aquel anillo no habían tardado en surgir los rumores de boda para la pareja. Rumores que Emily había leído y que había podido confirmar prácticamente el segundo día de rodaje cuando Artie que volvía a ser el director de aquella película les preguntaba si habían decidido ya una fecha. Lo cierto era que a esas alturas era difícil que algo perturbara la tranquilidad habitual de las chicas en su relación. Les había costado mucho pero habían aprendido como llevarlo bien.
De San Francisco a Francia para terminar la última parte de película. Las chicas no iban a desperdiciar su tiempo al otro lado del charco y aprovecharon los pocos días libres para escaparse a París y conocer por fin la ciudad. Desde lo alto de la Torre Eiffel Rachel le repitió una y otra voz a Quinn cuanto la quería, al fin y al cabo estaba en la ciudad el amor con la única persona de la que siempre iba a estar enamorada. Sacó su móvil e hizo una foto de ambas, cuando la vio miró a Quinn dulcemente antes de hablar.
-Amor… no quiero ser como Britt y Santana- dijo por fin.
-¿En qué sentido?- preguntó confusa la rubia.
-Quiero casarme contigo de verdad, no quiero posponerlo eternamente- explicó la morena- y no hemos hablado nada de hacerlo desde hacer meses.
-Está bien- aceptó Quinn sonriente- cuando volvamos a casa podemos empezar a planearlo.
Y así iba a ser. Terminaron el rodaje en París entre lágrimas, siempre que terminaban un proyecto se ponían emotivas, habían sido unos cuantos años compartiendo su vida con aquellos actores y el resto de los trabajadores y sobre todo ellas lo sentían más que ninguno ya que aquella película era la que las había reunido una vez más. Querían quedarse más tiempo en París, en Europa en general pero no podían. La obra de teatro ya le había dado demasiadas concesiones a Rachel y tenía que volver cuanto antes para terminar las últimas obras por el país antes del gran estreno en Broadway.
Quinn decidió darse un descanso de nuevo después de aquella película hasta que volviera a encontrar un nuevo proyecto que según ella 'pudiese desafiarse a sí misma' y lo cierto es que sabía que Rachel iba a estar bastante tiempo sin poder salir de Nueva York y quería estar con ella mientras se aclaraban y organizaban lo que sería su boda. No querían nada pretencioso, algo sencillo con sus amigos y familia cercana.
El día del estreno de su musical Rachel paseaba nerviosa en su camerino minutos antes de que tuviera que salir al escenario. En primera fila estaban sus amigos, Kurt y Blaine, inseparables como siempre, Santana sin Britt ya que la bailarina había vuelto a trabajar y estaba al otro lado del país en una obra y también estaban Sam y Kitty. Lo cierto era que desde la reunión del Glee Club Rachel había vuelto a hablar con su amigo y el hecho de que saliera con su amiga hacía los encuentros más divertidos y también habían facilitado a Quinn situaciones como quedar los cuatro juntos una vez que los chicos hicieron un viaje allí. Quinn se llevaba muy bien con Kitty, le recordaba a ella unos años atrás y se alegraba de lo feliz que hacía a Sam, con el que después de romper el hielo con varias bromas absurdas no le había sido tan difícil como ella pensaba ser capaz de mantener conversaciones y llevarse bien. La que no estaba en primera fila era Quinn porque en ese momento cambiaba entre bastidores intentando averiguar como llegar al camerino de su novia.
-Dios esto es un laberinto- dijo por fin cuando entró.
-Amor no deberías estar aquí- dijo Rachel abrazándola.
-Quería desearte suerte antes de que salieras- se justificó nerviosa Quinn.
-Estoy nerviosa- admitió Rachel.
-Todo va a salir bien, eres la gran Rachel Berry, eres capaz de todo y más- dijo acariciando su mejilla dulcemente- y yo estaré en primera fila apoyándote.
-Gracias- dijo dulcemente Rachel.
-Ahora voy a irme antes de que alguien me eche- bromeó la rubia- respira profundo y tranquila todo va a salir bien, te quiero.
La rubia abandonó el camerino y volvió a su asiento en primera fila impaciente por que aquel telón se abrieran. Lo hizo quince minutos después con Rachel en el centro del escenario cantando una canción, una canción que provocó un gran aplauso antes de que la siguiente escena diera lugar. Quinn vio el musical de su novia sin perder ojo, intentando memorizar todo para poder comentarlo luego con Rachel. Para cuando el telón se cerró y los actores salieron a saludar los aplausos no pararon durante minutos. Cuando por fin los actores se retiraron Quinn se disculpó antes sus amigos y les dijo que les vería luego en el bar pero ella tenía que ir a buscar a Rachel. Esta vez tardó menos en llegar a los camerinos y tal y como abrió sin que Rachel tuviera tiempo de reaccionar ya estaba besándola. En aquel momento todo lo que se había esforzado en memorizar parecía olvidado porque lo único que le importaba era decirle lo bien que lo había hecho.
-¿Te ha gustado?- preguntó Rachel cuando por fin Quinn la dejó respirar.
-¿Bromeas? Me ha encantado Rach- respondió la rubia sin parar de sonreír.
-¿De verdad?- preguntó aún algo nerviosa por todo aquello.
-Creo que yo era la única aplaudiendo- respondió la rubia para que su chica lo entendiera- has estado perfecta, las críticas serán buenas y seguro que te vas a llevar premios.
-Gracias por venirte a Nueva York conmigo y ayudarme a estar aquí hoy- dijo entonces la morena sorprendiéndola.
-Sabes que no tienes que darme las gracias por eso amor- dijo la rubia.
-Pero quiero hacerlo- respondió Rachel.
-Te quiero- dijo la rubia volviendo a besarla- pero ahora cambiaste que nuestros amigos están esperándote en el bar para celebrarlo contigo.
Aquella noche las celebraciones se alargaron tanto que cuando volvían a casa pudieron comprar el periódico para leer las críticas sobre la obra de la morena. Esperaron hasta llegar a la tranquilidad de su apartamento antes de leerla, fue Quinn la encargada de hacerlo porque Rachel se negó a hacerlo. Era cierto que no se olvidaron de mencionar como la chica había abandonado la primera vez pero el resto eran palabras positivas, 'un nuevo musical que promete estar mucho tiempo en cartel' 'Rachel Berry es la absoluta protagonista, la que le da vida y esa esencia de grandeza que un musical de ese tipo necesita' 'echábamos de menos la voz de Rachel Berry así que esperamos que haya vuelto para quedarse' eran algunas de las cosas que habían hecho que Rachel se echara a llorar delante de su chica que no dudó en lanzarse a abrazarla.
-Ves, no soy la única a la que le ha encantado- le susurro al oído.
-Gracias- dijo de nuevo la morena.
-¿Por qué? Si solo he leído eso- bromeó la rubia.
-Porque esto no tendría el mismo valor si no estuvieras a mi lado de verdad- dijo la morena dulcemente.
-Eres tan tan pero tan adorable que no puedo contigo- dijo riendo la rubia y volviendo a abrazarla- ahora vamos a dormir a sido un día largo y mañana tienes que estar fresca para la nueva función.
Rachel empezó su rutina y lo cierto era que no podía quejarse de lo bien que le iba. Después de comer se duchaba y se preparaba para ir al teatro a hacer su función diaria y las mañanas las aprovechaba con su chica ya fuera viendo cosas de la boda, paseando o en casa sin hacer mucho más. No tardaron en anunciar a sus amigos y familia que un mes después deberían asistir a la boda de Rachel y Quinn en las afueras de Nueva York. Las dos querían casarse cuanto antes, no porque quisieran quitárselo de en medio sino porque de verdad lo necesitaban, querían de verdad estar unidas oficialmente. Sería una boda sencilla en el jardín de la finca que habían elegido, con banquete y por supuesto una fiesta. Lo único que ninguna sabía era que se iba a poner la otra para la ceremonia.
Aquel mes fue un visto y no visto para ellas y lo mejor era que todos sus amigos habían confirmado su asistencia. Los padres de Rachel y Judy fueron los primeros en llegar a la ciudad ya que insistían en estar con sus hijas antes de aquel día tan importante y además así podían aprovechar y ver la obra de Rachel. Al resto de su familia y amigos los vieron en día de la boda directamente.
Rachel estaba en una habitación y Quinn en la opuesta en el mismo pasillo. Sus amigos entraban y salían de una habitación a otra intentando tranquilizarlas y ayudándolas en lo que les hiciera falta.
-¿Cómo está Quinn? ¿Está bien?- preguntó Rachel a Kurt cuando entró en la habitación.
-Todo está bien, tranquilízate, me estáis desesperando las dos- dijo el chico.
-Ya te veré a ti el día que te cases- protestó la morena.
-Hace mucho que Blaine y yo decidimos que cuando quisimos casarnos empezaron los problemas y cuando lo dejamos todo volvió a la normalidad- le recordó el diseñador.
-Está bien- aceptó resignada la morena- ¿estoy bien?
-Estás perfecta dijo su amigo dándole un beso en la mejilla.
-¿Has visto a Rachel? ¿Está nerviosa?- preguntaba Quinn al otro lado del pasillo.
-Es Rachel claro que está nerviosa- dijo Santana- pero tranquilízate tú.
-Vale vale- dijo la rubia- ¿y dónde está Blaine? debería estar ya aquí.
-Iba a por un regalo para ti- explicó la latina.
-Aquí estoy- dijo el chico entrando por la puerta.
-¿Qué regalo?- preguntó la rubia.
-¿Ya se lo has contado?- protestó el actor- está bien toma es de Rachel.
-Oh dios mío- dijo la rubia cuando abrió la caja y se encontró una pulsera que reconoció perfectamente, era de Rachel y la tenía desde el instituto.
-Es algo prestado, algo viejo y algo azul, solo te falta lo nuevo de lo que nos hemos encargado Kurt y yo- dijo sacando otra caja.
-Chicos- dijo la rubia cuando vio una cadena con un trébol de cuatro hojas- no hacía falta pero me encanta.
-Ahora todo está perfecto- dijo Santana.
-Espera, espera yo no le he dado a Rachel nada viejo, ni nuevo- recordó la rubia.
-Tranquila, ya nos hemos encargado Britt y yo- dijo Santana sonriente.
-Gracias chicos, sé que os estamos volviendo locos- dijo dulcemente la rubia.
-Solo os lo consentimos porque es vuestra boda- dijo Blaine- si mañana nos intentas volver así de locos os ignoramos.
Por fin llegó la hora en que Rachel y Quinn se encontraron en el jardín para andar juntas el camino al altar. Las dos habían acordado que lo harían juntas acompañadas de Blaine y de Kurt. No era que Rachel no quisiera que su padre la hubiese acompañado pero no quería que Quinn se sintiese mal por no tener a su padre al lado. Cuando estuvieron frente a frente ambas se tomaron más de un minuto mirándose de arriba abajo, bebiendo de aquel momento. Rachel había optado por un vestido blanco de palabra de honor tipo princesa mientras que la rubia había optado por un vestido blanco ceñido con la parte superior de encaje.
-Estás preciosa- dijo la rubia cuando estuvieron en el altar.
-Y tú también, más que nunca- dijo Rachel frente a ella sin borrar su sonrisa.
Era un día soleado y todos contemplaban atentos aquella celebración. Fue una ceremonia breve, caracterizada principalmente por los discursos que se habían dado las chicas antes de darse el sí quiero y poder darse un gran beso de película.
Rachel: Tú y yo estamos unidas de alguna forma, desde el primer día que nos cruzamos, estamos tan unidas que no puedo sobrevivir sin ti a estas alturas. Tú me nutres, me proteges. Eres mi casa porque mi casa no es una ciudad es donde estés tú. Si dañara lo que tenemos por algo sin importancia, sería como matarme a mi misma, algo que nunca haría. Nunca haré nada para comprometer la vida que tenemos porque te quiero, porque tu vida es mi vida.
Quinn: Cuando nos conocimos hace tantos años ya se suponía que no debías significar nada para mí. Yo era la jefa de las animadores y tú una chica friki del Glee Club, con cariño ya lo sabes. Se suponía que no me iba a enamorar pero lo hice y lo hice locamente por ti. ¿Sabes lo que se siente cuando miras al sol? La forma en que te ciega y no puedes ver nada, así eres tú para mí. Eres la luz de mi día, la que hace que mi corazón lata deprisa y la que me guía en todo momento.
La celebración dio paso a la comida en la que las chicas compartían la mesa con sus padres, son Shelby y con Beth y sus amigos se repartían en varias mesas más. La comida dio paso a otro dulce momento, la fiesta empezaba y la apertura la hicieron Rachel y Quinn compartiendo un baile con una canción que para otros podía no parecer la adecuada pero para ellas siempre tendría un significado especial 'I feel pretty/unpretty'.
-Esto parece un sueño- dijo la rubia apoyada en su chica.
-Lo sé, yo también estoy en una nube- admitió Rachel.
-Esto es el principio de mucho ¿verdad?- preguntó la rubia mirándola.
-¿El principio? ¿Y qué han sido los últimos doce años a mi lado?- bromeó la morena.
-Ya sabes a qué me refiero- dijo la rubia.
-Lo sé- afirmó la morena- ahora tú y yo oficialmente somos familia, es el principio de nuestra familia.
Aquello fue el inicio de una gran fiesta de celebración en la que Rachel y Quinn cambiaron sus vestidos para estar más cómodas. Se alargó la fiesta hasta altas horas de la noche y como era una finca la mayoría de los invitados pudieron quedarse allí a pasar la noche. Cuando Rachel entró en la habitación aquella noche para acostarse ante la que ya era oficialmente su mujer, encontró un regalo envuelto en la cama, miró a Quinn que le sonrió dulcemente indicando que podía abrirlo.
-Sé que no podemos tener luna de miel por tu trabajo así que pensé en tener un detalle- explicó la rubia mientras Rachel rompía el papel.
-Amor… no tenías por qué- dijo la morena cuando vio en el interior un álbum de fotos de las dos en diferentes partes del mundo, desde Hawaii a París pasando por Chicago, Nueva York, LA, Nueva Zelanda, Londres…
-Cuando tengas vacaciones podremos seguir llenándolo porque no hay nadie más con quien quiera ver el mundo que contigo- dijo la rubia dulcemente.
Desgraciadamente solo tuvieron un día más libre antes de que Rachel volviera al teatro. Por una razón u otra la noticia de su boda tampoco tardó mucho en filtrarse a la prensa y que estuvieran de nuevo bastante pendientes de ellas aunque lo cierto era que en Nueva York nunca había tantos periodistas como en LA si hubieran vivido allí en ese momento. La obra de teatro de Rachel seguía llenando noche tras noche, iba cogiendo más fama y todo el mundo parecía querer verla lo que la hacía sentir orgullosa. Quinn estaba más relajada en ese aspecto porque ella tan solo había hecho algunas entrevistas y un aparición en una serie para la que había tenido que viajar a Los Ángeles unos días.
Cerca de los 30 años sus vidas estaban asentadas de una manera bastante buena. La última película que Quinn había grabado se estrenó en Nueva York en primer lugar, con una orgullosa Quinn que no podía borrar la sonrisa de la cara acompañada por Rachel que estaba ansiosa por ver el nuevo trabajo de su chica. Era divertido ver a Quinn en un papel completamente diferente a lo que estaba acostumbrada, con una gran peluca, maquillaje y peinados de los sesenta podía sentirse orgullosa de su trabajo. La película no solo contaba con Quinn y Matt sino con otra serie de grandes actores que habían hecho que se crearan unas grandes expectativas en torno a la película. Las críticas fueron en general buenas, apuntando hacia altas. Existían excepciones, como a todo, en las que criticaban demasiado diálogo o que se hiciera pesada pero en general la actuación de Quinn era sobresaliente y la película podía optar a numerosos premios. Rachel no podía sentirse más orgullosa de tener a su lado a alguien que valorara tanto el trabajo y tomara los riesgos por lo que creía que podía ser exitoso.
-¿Cuál es el próximo proyecto de miss importante?- se burló Rachel.
-Lo cierto es que no lo sé- admitió Quinn.
-¿No hay ofertas?- preguntó su chica.
-Hay muchas, demasiadas- respondió la rubia- por eso necesito decidir mi siguiente paso, que quiero hacer, que me motiva antes de elegir uno.
-Esa es mi chica- dijo orgullosa la morena.
-Sé me ha pegado de ti esto de ser tan meticulosa- se burló la rubia.
-Todo lo malo se pega- dijo riendo Rachel.
-Sí, por eso ahora me gustan los musicales- dijo par hacerla rabiar.
Quinn no tardó en decidir que quería hacer después, descansar, al menos hasta que se estrenara su última película junto a Rachel. Cosa que ocurrió poco tiempo después, por fin el mundo vería el resultado final de tanto trabajo durante años. El estreno de la última película de la saga fue el mayor éxito de las tres que habían hecho. Con estrenos en Londres, París, Berlín, Los Ángeles, Nueva York y Chicago para los que Rachel avisó con tiempo para que sustituta hiciera la obra aquellos días. Algunos de los estrenos fueron simultáneos en algunas ciudades por lo que los actores se repartían y Rachel y Quinn no podían compartir la alfombra roja, hecho que se había convertido en una costumbre para ellas. Pero en el resto sí que pudieron disfrutar de su compañía. Las actuaciones de ambas habían obtenido una buena crítica general y su química fuera de la pantalla había hecho que aquella historia de amor que se desarrollaba en la película fuera más emotiva aún. Cuando salieron del último estreno iban cogidas de la mano al hotel caminando, esta vez habían decidido saltarse la fiesta.
-La película es genial- dijo la la morena dulcemente.
-Y aunque no lo fuera lo pensaría- dijo la rubia orgullosa.
-Siempre va a tener un significado especial para nosotras- admitió Rachel con una gran sonrisa.
-Si llego a saber que haciendo ese casting te habría encontrado probablemente no lo habría hecho- se burló la rubia.
-Muy graciosa- protestó Rachel.
-Me alegra de no haberlo sabido- dijo dándole un beso en la mejilla -porque me habría perdido esta vida que tenemos.
Después de aquella película salían las nominaciones para la temporada de premios y algo que Quinn no podía soñar ni en un millón de años sucedió: de nuevo recibía una nominación a los Oscars y a otra serie de premios por mejor actriz secundario por la película que había hecho junto a Matt. No fue la único importante, también habían recibido por fin nominaciones por su película juntas, aunque no tan importante como un Oscars pero sí en otras galas de premios. Quinn estaba orgullosa de una vez más haber elegido el proyecto adecuado y conseguir lo que había conseguido, le parecía increíble que eso hubiese ocurrido dos veces seguidas pero le había enorgullecido mucho más ser nominada junto a Rachel.
-Mi chica sigue cosechando logros- dijo orgullosa la morena.
-Y tú también- le recordó la rubia.
-Pero los tuyos son más importantes- protestó Rachel.
-No seas tonta- dijo la rubia dulcemente- me hace mucho ilusión que nuestra peli este nominada amor, nos hemos esforzado mucho y quiero que además nuestro tesoro sea reconocido.
-Y yo- admitió la morena- estoy orgullosa de ti.
-Gracias- dijo sonrojada la rubia.
-Nunca dejarás de sorprenderme- dijo dulcemente la actriz- ¿me vas a dedicar algún premio?
-Quieres que gane solo por eso ¿verdad?- preguntó riendo Quinn.
-¿Por qué otra razón iba a querer que ganaras?- respondió riendo aún más la morena.
Aquella vez Quinn no ganó el Oscar, aunque si ganó otros de los muchos premios a los que estaba nominada, al igual que lo hizo la película que compartía con Rachel en un premio que podía no ser tan importante para la prensa pero lo era para ellas porque lo había votado la gente.
-Gracias al director y el guionista de esta maravilla película por vuestra imaginación- agradeció la rubia en uno de sus premios ganados- gracias a mi compañero Matt, empiezo a pensar que eres algo así como un amuleto así que quiero seguir haciendo películas contigo por eso y por lo gran actor que eres- dijo riendo la chica- gracias a mi familia, mis amigos y en especial a mi maravillosa mujer, por estar a mi lado día a día.
La rubia regresó junto a su chica un rato después de aquello para ganarse un gran beso de su chica delante de todos.
-Te he mencionado en el discurso- dijo orgullosa la rubia.
-Y por eso te has ganado ese gran beso- dijo riendo Rachel- creo que no me voy a cansar de verte ganar cosas, me las dediques o no.
-Espero seguir ganándolas- respondió la rubia sonrojada.
Lo que la rubia no sabía era que unos meses después la situación sería toda la contraria. Un año después de su estreno en Broadway, salían las nominaciones de los premios Tony y el musical de Rachel recibía múltiples nominaciones, incluida ella misma la de mejor actriz protagonista. Aquel era el momento que tanto había soñado e hizo que estuviera de los nervios el mes entero antes de los premios. Aún así Quinn la soportó y la entendió porque hace tiempo esa había sido ella misma. Si el mes de Junio Rachel había estado completamente nerviosa el mismo día de los premio estaba histérica, sus amigos habían ido a la ciudad para la gala pero a ninguno se le había ocurrido pisar la casa de las chicas ese día porque no serían capaces de lidiar con Rachel. Quinn tuvo que hacerlo como mejor supo, bebiendo champán y huyendo a la habitación de en frente para arreglarse ya que sus palabras de tranquilidad no servían de nada. Rachel había elegido un elegante vestido negro largo y un recogido simple, estaba guapísima, nadie podía negarlo. La rubia no soltó la mano de su chica en toda la gana y cuando lo hizo fue para lanzarse a darle un abrazo porque la presentadora acaba de anunciar que Rachel había ganado el premio a mejor actriz.
-Este premio… oh dios he estado soñando con sostener uno de estos premios desde que tenía tres años y aquí estoy- dijo la morena mirando el premio e intentando buscar las palabras adecuadas -gracias a mis directores por darme la oportunidad de volver a Broadway a pesar de mi primer abandono hace ya demasiados años- hizo una pausa antes de continuar -gracias a mis padres por enseñarme todo lo que sé del mundo de los musicales- dijo riendo ahora más tranquila -gracias a mis amigos, por aguantarme, por venir a mis funciones, por seguir a mi lado a pesar de todo y gracias al Mr Shue que no fue un loco por creer en que podía cambiar las cosas- dijo recordando el discurso de su profesor cuando habían contado que la rubia y ella estaban prometidas- porque las cosas cambiaron y una perdedora como yo consiguió tener a su lado a una maravillosa mujer sin la cual hoy no estaría aquí arriba- dijo esta vez dirigiendo su mirada a su chica -Gracias Quinn por ser mi apoyo incondicional, por mudarte aquí para que cumpliera mi sueño y porque pase lo que pase, sostienes mi vida y este premio te lo debo sobre todo a ti.
Había sido un discurso emotivo y por eso a ambas se la habían saltado las lágrimas. Esa noche no solo festejaron el premio de Rachel junto a sus amigos, festejaron su felicidad, la vida que tenían y haberse encontrado una vez más porque ninguna podía imaginar otra vida que no fuera juntas, se hacían mejor una a otra y su vida iba en la dirección que siempre habían soñado.
Tachaaaaaán! Sé que no se esperaban que la historia avanzara tan rápido pero creo que es justo que se desarrollara así al final!
Solo queda un capítulo para el final... pero no se preocupen ya estoy trabajando en una nueva historia!
Un saludo, gracias por leer!
