Por su parte, Rusia... Se va al baño a ver si América ha terminado ya de hacer asquerosidades, está sentado en el suelo con las manos en el estómago, pero ya se siente un bastante mejor.
—Tenemos que ir a mi casa.
—Pero estamos en tu casa —le mira con los ojos bizcos porque no le ve bien. Rusia aprieta los ojos.
—No, Commie. Come on. Esta es tu casa, yo vivo en América! ¡Levántate! —extiende una mano hacia él.
América estira la mano para tomarle la suya y falla un par de veces.
—You need Texas —le ayuda tomándole de la mano él y tirando con fuerza, así que lo levanta y se le cae un poquito encima.
—Texas?
—Las puse en la mesita de noche...
—¿Me las traes?
—Yes. Wait —le sonríe un poco y le suelta.
Va a tratar de llenarse un vaso con agua para bebérselo. Cuando Rusia regresa, América está subido en la báscula... sin ver los números, aunque está seguro que hay tres cifras.
—Agh! Commie! —le empuja un poco ara bajarle.
—Ah, las gafas —pide sin dejarse quitar.
—No voy a dártelas hasta que te bajes de ahí.
—Pero no veo los números...
—¡Ni vas a verlos!
América trata de agacharse a ver si de más cerca
—Bájateeeee! —Rusia tira de él y solo le da tiempo a ver el uno y luego no está seguro... podría ser un tres... o un ocho... o tal vez un cero o un seis... ¿Sería un nueve?
—¡Pero quiero saber! ¡La casa no quiso decirme!
—¡No vas a saber! ¡Bájate!
—¿Por qué no?
—Porque no quiero. Tengo que ir a Washington.
—No puedes ir... ¿Por qué no quieres?
—Si puedo ir, TENGO que ir.
América niega con la cabeza.
—Canadá está inconsciente.
—No te van a dejar ir, está prohibido.
—¡Pues tengo que ir igual! ¡Disfrazado o como sea!
—Podemos disfrazarnos —sonríe un poquito.
—¿Ves? —le sonríe de vuelta un poco—. ¿De qué quieres disfrazarte?
—De alguien que no parezca yo —se mira al espejo, a él y a Rusia a su lado y por un instante le parece que todo está como siempre. Rusia levanta un poco un brazo, lo recarga en su hombro y sonríe. Cruza también una pierna en actitud completamente relajada que nunca tiene Rusia.
—Commie, me parece que para eso ya estamos disfrazados
Le mira a través de espejo y hace algunas caras raras intentando sonreír, porque es raro que no sea Rusia el que se mueve cuando él se mueve... pero de nuevo consigue hacerse sonreír a si mismo con una sonrisa sincera. Rusia se ríe al verse a sí mismo... Bueno a América... sonreír.
—You are SOOOO handsome
—¿Eh? —se gira a él sin dejar de sonreír un poco porque sieeeeempre le pega la risa.
—Eres el hombre más guapo que he visto jamás —le cierra un ojo. Estados Unidos levanta las cejas porque nunca le habían dicho algo como eso y vuelve a mirarse al espejo—. ¿Ves? Súper guapo y con esa chaqueta aún más. Y los dientes tan parejos —se le para detrás.
América enseña los dientes... que no están muy limpios porque pasó toooodo el día de ayer comiendo chuches.
—¡Oye! ¡Tienes que lavarte! —se los mira de cerca y es que aunque no parezca, el cuida mucho su apariencia.
—Ah, es que estaba en el avión y no tenía un cepillo.
—Pues tienes que lavarlos y peinarte un poco mejor... ¿Y de que nos disfrazamos?
—No podemos parecernos, sabrán quienes somos
—Entonces deeeee... No sé. Batman?
—Llama mucho la atención —niega, porque es de día y suspira—. Quédate aquí.
—¿A dónde vas? —pregunta Rusia y de repente América levanta las cejas y se da cuenta.
—¡No puedo ir!
—What? ¿Por qué?
—¡Porque sabré dónde lo guardas!
—¿Yo guardo qué? —parpadea.
—¡No puedes decírmelo!
—What? ¿Decirte qué? ¡No es como que yo sepa lo que no quieres que te diga ni tú lo que yo no quiero que sepas!
—Pero si voy lo sabré —manos a la cabeza, esto es demasiado complicado porque aún no sabe quién es quién.
—¿Saber queeeeeé? ¿Tienes un disfraz? ¡Anda! ¡Ve a buscarlo!
—¡Pero no quieres que lo sepa!
—¿Yo? Me da igual, vengaaaa! ¡Que hay que irnos! —le empuja hacia la puerta
—¡No te da igual!
—¡Si que me lo da! Come on! ¡Necesito ir a casa! —hace fuerza para empujarle hacia afuera—. Si no vas tú, iré yo a buscarlo.
—Ve tú —asiente.
—¿A dónde?
—A buscarlo.
—Yes, ¿pero a dónde?
—No me lo puedes decir.
—Commieee! ¡Deja de estar jugando!
—¡No estoy jugando!
—¿Entonces qué haces?
—Es que no sé cómo hacerlo, no puedo ir porque sabrás y no puedes ir porque no sabes.
—Si me dices, yo iré.
—¿Si te digo, luego no me dices?
Rusia parpadea y sonríe un poco.
—No, no te digo.
América asiente un poco, confiado... solo porque está muy confundido y le dice el sitio en su armario en el que guarda pasaportes falsos y algunas pelucas y maquillaje, además de papel moneda de todo el mundo.
A Rusia le brillan un poco los ojos y hasta le da un beso en la mejilla cuando termina de explicarle, yendo a buscar lo que le ha pedido (y a robarse un par de pasaportes). (Da igual, se hará más)
