Severus Snape siendo dueño de un cuervo pertenece a J.L. Matthews (vayan todos a leer su historia. Es grandiosa). Sin embargo encontré un nuevo nombre para él esta vez.

El nombre de la pandilla "Tiburones" está tomada del musical "West Side Story", por supuesto. No recuerdo dónde encontré el nombre "Rakers" pero debo haberlo leído en alguna parte.

La idea de Snape con una familia propia viene del fic de Al "Time of trial". (Gracias, Al. Parece que siempre tengo las mejores ideas leyendo tus fics).

La familia Glizzard y Gringolf Glizzard pertenecen a mi amiga Pega Pony, y también todas las canciones de Gringolf. ¡Gracias por prestármelos!

Mi amigo Edmond es dueño de sí mismo y de su caballo Apolo.

Viejo Joe y el Joe de Tess pertenecen a Zebee.

Nota de la autora:

Perdón por la larga espera, pero tuve mucho trabajo y Greenie no quería cooperar. Al principio insistía en enviarme con Starscream, quien insistía en exigirme que continúe trabajando en el fic de Trasnformers, luego sólo salía con ideas para el capítulo 54 y el fic de los Catar y finalmente insistió en que agregara un fic de El Jinete Sable a mi lista de cosas pendientes. Después de todo eso, empezó a trabajar seriamente sólo para declarar que se le habían acabado las ideas en la página diez. Esta semana finalmente escogió un día realmente atareado para sugerir que Neville era la solución... Y ahora, ff.net no me deja actualizar. Creo que es hora de acudir a skyhawke.com.

Nota de la traductora:

Silverfox es de Austria (no confundir con Australia) y su lengua materna es el alemán, pero escribió "Runaway Dragon" en inglés, si deseas leer la versión original, puedes encontrarla en fanfiction.net y si deseas escribirle (en alemán o inglés, preferentemente), su dirección es silverfox@kabsi.at

Capítulo 53: PROBLEMAS EN EL ALMUERZO

Hugin y Munin regresaron una hora después, esta vez con Hugin cargando la carta. Al principio Draco estaba encantado de verlo, pero pronto resultó que el bebé cuervo no estaba realmente listo para el trabajo, todavía.

Hizo su mejor esfuerzo por evadir las manos de Draco cada vez que el muchacho hacía un intento por tomar la carta y sólo una seria intervención por parte de Munin lo detuvo de arrancarla de su pata a viva fuerza. Draco no tenía idea de cómo Neville se las había arreglado para atar su carta a Hugin en primer lugar.

Al final, Severus tuvo que atacar al cuervo con un fuerte hechizo calmante para lograr que se quedara quieto lo suficiente como para Draco tomara su carta.

Neville parecía estar bastante sorprendido, pero feliz de tener noticias de Draco otra vez. Decía que se sentía mucho mejor y que era grandioso estar de nuevo en la escuela. Excepto por una leve cojera, estaba completamente curado y ansioso por el retorno de Draco y de Harry.

"Más por el de Potter, lo apuesto" pensó Draco, pero aún así era agradable el que Neville lo hubiera incluido en eso. "Tal vez nos habríamos llevado bien si él hubiera estado en otra Casa. Hufflepuff le habría quedado bien".

Con respecto al problema de Tim, tampoco Neville tenía una solución, pero ofrecía ir a conocer al muchacho en un fin de semana de Hogsmeade. Tal vez a Tim le haría sentir mejor el poder hablar con alguien que compartía su problema.

Sin embargo, Draco no estaba seguro de que Neville fuera la elección correcta para eso. En su opinión, Neville no estaba, ni por mucho, tan mal como Tim. Probablemente conseguiría el mismo efecto si presentaba a Tim con Clarence. Tal vez Max sería capaz de relacionarse mejor, pensó Draco, ¿pero cómo podría reunirlos?

Bueno, tal vez tuviera un golpe de suerte. Mantendría un ojo en ambos muchachos y tratarían de hacerlos conversar, si lograba encontrar a ambos al mismo tiempo.

***

La lección de Encantamientos del lunes por la mañana transcurrió perfectamente, de acuerdo al plan. Ninguno de los estudiantes de Encantamientos A tuvo problema alguno para realizar el hechizo. Connelly parecía sorprendida, pero sólo ligeramente decepcionada. Tal vez pensó que finalmente había impresionado a Draco con el desempeño de sus estudiantes.

Justo antes de que sonara el timbre para anunciar el final de la lección, Anya levantó tímidamente su mano.

Eso era un suceso lo bastante poco común como para atraer de inmediato la atención de Connelly.

-¿Sí, señorita Allen?

Anya tragó saliva nerviosamente.

-Me preguntaba si habrá un examen el próximo lunes, Señor –dijo-. Y si fuese así, ¿le molestaría mucho decirnos ahora cuál será el tema?

Connelly frunció el ceño.

-¿Por qué quiere saberlo? –preguntó, cortante.

-Bueno, yo… estoy un poco preocupada por mis notas de Encantamientos, Señor –tartamudeó Anya, logrando lucir terriblemente avergonzada-. Sé que mi desempeño no ha sido muy bueno últimamente y... en realidad no quiero ser cambiada a otro grupo, así que pensé que sería mejor que empezar a practicar con tiempo.

Connelly la miró con disgusto, sus labios en una apretada, seria línea.

-Muy bien –dijo finalmente-. Empezaremos con los encantamientos desvanecedores en la próxima lección. Los examinaré en los encantamientos desvanecedores básicos el lunes o el miércoles. Depende de qué tanto avancemos con la teoría esta semana.

-Oh, bien –Anya logró sonreírle a la profesora-. Eso me dará suficiente tiempo para practicar. Gracias, Señor.

Connelly la miró con enojo, pero no respondió nada.

***

-Obtuve otro tres –le dijo Max a Draco cuando se encontraron camino del almuerzo-. Mejor que los gemelos, otra vez –estaba radiante.

-¿Los gemelos? –preguntó Draco-. ¿Por qué? ¿Qué hicieron?

-Oh, Alex logró el hechizo en su último intento, pero Connelly decidió que eso apenas era suficiente para un cuatro. Andy falló por completo –respondió Max con una sonrisa-. Pero yo lo logré.

Draco sonrió.

-Eso es grandioso, Max.

Estaban a punto de entrar al comedor. Ahora, si Tim estuviera adentro en alguna parte, esa podría ser su oportunidad.

Chispa abrió la puerta y se detuvo, aparentemente congelado en su sitio. Draco y los otros pasaron junto a él. Lo primero que vieron fue a una niña de primer año correr hacia la puerta y pasar junto a ellos con su brazo sangrando.

Unos pasos más adelante en el comedor estaba Luke, luchando con otra niña, que parecía bastante grande como para ser de segundo o tercer año. Tiny, la más joven de las Ángeles, estaba tendida en el suelo no muy lejos de donde estaba los luchadores, mirando, con los ojos agrandados por el miedo, una gorra amarilla cerca de ella.

Draco tardó un momento en comprender qué estaba pasando, pero cuando vio la navaja ensangrentada en la mano de la chica más grande, tuvo una idea bastante completa de lo que sucedía.

¿Debería ayudar a Luke?

Una mirada rápida a los Rakers reveló que Jack contemplaba la escena con interés, pero sin señal de tener intención alguna de involucrarse. Sólo Mary lucía ansiosa por unirse a la pelea, y Mary siempre estaba dispuesta a participar en cualquier pelea. Susie estaba con un grupo de primer año que permanecía cerca de los combatientes, observando. Draco asumió que los de primer año acaban de llegar cuando la pelea había comenzado.

En la mesa al otro lado del recinto, la reacción a la pelea aparentemente había sido muy diferente de la de los Rakers. Los pandilleros con las gorras amarillas había abandonado ya sus asientos y caminaban lentamente, pero en evidente formación de patrulla, hacia los luchadores.

¿La gorra en el suelo pertenecía a la chica herida o a su atacante? Draco asumió lo segundo cuando no vio en ella otros colores de pandilla y notó que lucía demasiado mayor para ser una aspirante, mientras que la de primer año bien podía serlo todavía.

Luke levantó la mirada un momento y vio la pandilla que se aproximaba. Sus ojos se agrandaron, soltó a su oponente y trastabilló retrocediendo para colocarse entre las gorras amarillas y Tiny.

¿En serio estaba tratando de proteger a una Ángel?

La líder de la pandilla se abrió paso a codazos por entre los primeros años que observaban, mientras la chica con la navaja se levantaba y recogía su gorra, provocando que Tiny y Luke retrocedieran todavía más. Los dos muchachos que flanqueaban a la líder avanzaron tras ella, y uno de ellos empujó accidentalmente a Susie contra una mesa cercana.

El grito sorprendido de Susie sacó a los otros Rakers de sus lugares en un parpadeo. Jack no perdió ni un segundo en caminar lentamente. En cambio, los Rakers corrieron al lugar.

Draco se reunió con ellos cuando se detenían a sólo unos pasos de la pandilla de gorras amarillas.

La líder lanzó una mirada de enojo al chico que había "atacado" a Susie.

-¡Idiota! –siseó.

La pandilla desconocida cambió su formación para encarar a los Rakers. La chica con la navaja finalmente se apartó de Luke para enfrentar también a la nueva amenaza.

Luke y Tiny comprendieron que estaban siendo ignorados en ese momento y decidieron aprovechar la oportunidad para dirigirse a la puerta.

Las dos pandillas quedaron una frente a la otra en silencio. Draco vio los ojos de la líder de las gorras amarillas ir de arriba abajo calculando a Jack, luego a Larry, Mike, él mismo y finalmente a Mary. Cathy, Charlie, Matt y Sammie solo recibieron miradas rápidas. Aparentemente, ya había visto suficiente como para saber que no quería una pelea con los Rakers.

Susie, entretanto, se había puesto en pie y retrocedió hasta una posición justo frente a Jack.

Jack lentamente colocó sus manos en los hombros de ella, sin apartar en ningún momento sus ojos de los de la líder de la otra pandilla. Se sostuvieron la mirada por un momento, hasta que la chica finalmente asintió y se volvió hacia la chica con la navaja.

-Guarda tu navaja, Mint –ordenó, su voz forzadamente calmada y suave.

Mint dirigió una mirada rápida a los Rakers y cerró la navaja, para luego dejarla caer en su bolsillo.

La líder miró de nuevo a Jack, quien le dirigió una leve inclinación de cabeza. Ella asintió otra vez, entonces empezó a retroceder. Lentamente, las gorras amarillas volvieron a su mesa, sin darle nunca la espalda a los Rakers mientras lo hacían.

Jack esperó hasta que todos estuvieron sentados otra vez, entonces lanzó una mirada desafiante por todo el comedor antes de dar vuelta y regresar a su mesa, seguido por su pandilla.

***

-No te moviste para proteger a Luke –observó Draco más tarde, cuando comentaban el incidente.

-¿Por qué debería? –preguntó Jack, encogiéndose de hombros-. No es miembro de nuestra pandilla.

-Pero protegemos a los aspirantes contra los Tiburones –señaló Draco.

-Los protegemos de otras pandillas que invaden nuestro territorio –respondió Jack calmadamente-. Y cuando son atacados mientras trabajan para nosotros. Pero si Luke es tan estúpido como para atacar a alguien que está armado con una navaja, es su propio maldito problema. No vale la pena proteger a una Ángel y él debería haberse dado cuenta de que no tenía oportunidad contra la chica más grande, aunque ella no hubiese tenido la navaja.

-Debería haberse dado cuenta también de que la pandilla de ella la apoyaría –agregó Matt.

-¿A fin de cuentas, tenemos que aceptar a un idiota de ese calibre? –preguntó Mike de repente-. El chico parece demasiado problemático como para que valga la pena.

-Pensé que siempre podíamos emplear a otro combatiente y él es nuestro único jugador de reserva para un partido de soccer –le recordó Draco.

-No es un luchador tan impresionante –gruñó Larry.

-Y nos arrastrará a peleas innecesarias con acciones como esta –agregó Cathy.

-Siempre ha querido ser un Raker –dijo Susie, un poco tristemente-. Esto lo lastimará mucho.

-No estamos aquí para hacerlo feliz –le recordó Mary-. No le debemos nada.

-Pero Dragón tiene razón en algo –intervino Charlie-. Necesitamos un jugador de reserva para jugar contra los Leones.

-Siempre podemos escoger a otro de los aspirantes –dijo Mike-. Los hermanos de Larry serán buenos defensas algún día y Mely no es mala tampoco.

-Todavía son muy pequeños como para hacer mucho diferencia –dijo Jack-. Por ahora todavía podríamos necesitar a Luke y él podría mejorar, todavía. Si te pregunta, Ratoncita, dile que no quedé impresionado con la escenita de hoy y que no lo aceptaré pronto en la pandilla, pero no le menciones que estamos considerando no aceptarlo del todo.

Susie asintió.

-Sin embargo, no hablo mucho con él últimamente.

-Entonces dile a Mely –sugirió Mike-. Ella le llevará las noticias a los aspirantes.

Draco estaba un poco sorprendido con esa discusión. Hasta entonces le había parecido que los aspirantes aseguraban sus puestos en la pandilla de su elección con su lealtad. Generalmente eran ignorados expresamente por los miembros de la pandilla hasta que se consideraba que tenían edad suficiente para ser aceptados en una ocasión adecuada.

¿Qué sería de Luke si los Rakers no lo aceptaban? Se estaba haciendo demasiado mayor para ser aspirante y nunca había mostrado interés en otra pandilla. ¿Por qué deberían aceptarlo los Tiburones o los Anillos Negros?

***

La "jornada de trabajo" de Draco terminó con su lección de tutoría para Mary y dos de sus compañeras. Descubrió que el grupo era bastante agradable para trabajar en tanto lograse que dejaran de hablar acerca de novios el tiempo suficiente como para concentrarse en Pociones.

La charla sobre muchachos era molesta, pero a pesar de todo Draco decidió que le agradaba ese grupo. Era la clase de pociones del miércoles la que le preocupaba. Bueno, para ser honestos, era sólo una estudiante quien lo preocupaba de todo el grupo: ¡Martha!

El resto de los nombres de ese grupo le eran desconocidos, a pesar de que estaban en su mismo año. Sólo podía esperar que estuvieran ahí realmente para aprender algo y lo ayudaran a mantener a Martha bajo control.

Pero primero llegó el martes, con una tutoría de Encantamientos realmente fácil para Pat, Sonja, Nico, Noel y Chispa. El único problema real que tenía Draco con ese grupo era Chispa. Noel lo hizo bien con los hechizos desvanecedores, a pesar de que estaba un poco inseguro con los convocadores.

Draco no estaba demasiado contento con eso, pero no era tan malo como para que estuviera en peligro de reprobar ninguna de las pruebas de Connelly.

Durante la sexta lección, enseñó Pociones para su propio año, pero Mary insistió en estar ahí de todos modos. Draco dudaba que hubiera entendido mucho de lo que estaban haciendo. La clase consistió en Clarence, Zach y un chico llamado Terry, a quien Draco nunca había visto antes. Bueno, en realidad no conocía a todos los de su mismo año.

Terry era bastante agradable, pero parecía gustarle falta a clase y con frecuencia se metía en problemas por no entregar la tarea. Eso lo hacía retrasarse en la clase de Pociones y ahora necesitaba ayuda para ponerse al día.

El problema de Clarence parecía ser únicamente con la parte práctica de Pociones. Era bueno para responder cualquier pregunta que Draco escogiera de su libro de pociones, incluso algunas de capítulos que los otros aseguraban no haber visto todavía en clase.

Draco suspiró. Entonces enía que encontrar un lugar donde realmente pudieran practicar la preparación. ¿Debería pedirle a Clarence que lo visitara en casa de los Snape? Pero el muchacho ni siquiera vivía en Hogsmeade y, exceptuando los viernes, cuando Clarence salía después de la cuarta lección, todas las sextas lecciones de Draco estaban ya ocupadas. No podía pedirle a Clarence que se sentara y esperase una hora entera cada semana. ¿Tal vez el profesor Funnel tendría algún pequeño cuarto de prácticas que les pudiera prestar?

Zach fue el más difícil de los tres. No era sólo que Draco le tenía un poco de miedo, sino además el muchacho dejó bastante claro en primer lugar el que no quería estar ahí.

-Mira, Zach –se atrevió a decirle Draco finalmente-. Si no quieres tutoría en Pociones, ¿por qué te inscribiste?

-El profesor Aconite me obligó –respondió Zach con una mirada de enojo-. Dijo que si no conseguía un tutor le escribiría a mi padre diciéndole que estoy reprobando. Mi padre... –Zach se estremeció-. No toma muy bien el asunto cuando repruebo. Dice que tengo que aprobar para asegurar mi futuro.

-Bueno, buenas notas realmente podrían ayudarte a conseguir el trabajo que quieras algún día –señaló Draco.

-Quiero ser futbolista profesional –siseó Zach-. Ese es mi futuro. Se puede hacer un montón de dinero en el soccer muggle y a ellos no les importa un comino las notas, especialmente no las notas de escuelas mágicas.

Todos sus temores olvidados de repente, Draco le sonrió a Zach.

-¿Juegas soccer?

-Sí, estoy en el equipo de la escuela –dijo con orgullo-. Segundo mejor jugador en la reserva. El año entrante, estaré en el equipo titular.

-Si me quedo en esta escuela, trataré de entrar también el próximo año –le dijo Draco-. El profesor de Deportes parece pensar que tengo una buena oportunidad de lograrlo, ya que necesitarán un reemplazo para Steve. Entonces seríamos compañeros de equipo.

-¿Entonces por qué te molestas con este asunto de Pociones? –preguntó Zach-. Si quieres ser un profesional, entrenar es mucho más importante.

Draco lo meditó por un momento. Sí, sonaba divertido ganar dinero jugando soccer.

-Tengo planes más grandes –le dijo a Zach, sin embargo-. Sí, tal vez jugar soccer sea bueno por un tiempo, pero quiero más de la vida que unos pocos años de fama. Quiero ir a una universidad muggle después de graduarme. Quiero traer la Física muggle al mundo mágico. Si puedo convencer a todos de convertirla en una materia para las escuelas mágicas, siempre seré recordado por eso.

Zach lo miró con sorpresa.

-Y, de todos modos, Pociones es una materia muy interesante y muy divertida –Draco se encogió de hombros, un poco avergonzado por haber dicho tanto.

-¿En serio? –preguntó Clarence con entusiasmo-. Oh, por favor, enséñame cómo divertirme preparándolas.

Terry gruñó con burla.

-Bueno, yo sólo quiero aprobar.

-Es suficiente –decidió Draco-. ¿Qué hay de ti, Zach, quieres aprobar también?

-Supongo –dijo Zach-. Al menos eso me ahorrará la ira de mi padre.

-De acuerdo, entonces. Empezaré a hacerte unas preguntas, para ver cuánto sabes ya, así sabré por donde comenzar.

La lección transcurrió bien después de eso, a pesar de que la gran diferencia de conocimiento entre Clarence y los otros dos probablemente sería un problema más adelante. Draco tendría que planear dos lecciones diferentes para ese grupo, una práctica para Clarence y una teórica para Terry y Zach, empezando en alguna parte alrededor del capítulo tres del libro. Pero tal vez podría hacer que Clarence preparara las pociones que iba a enseñarle a los otros dos.

La quinta lección del miércoles trajo consigo otra clase grande para Encantamientos, pero esta vez Mike y Draco estaban un poco más organizados y lograron trabajar como un verdadero equipo. Pero, pesar de sus esfuerzos unidos, Max no logró mantener el Advoco el tiempo suficiente. Reprobaría ese examen, pero al menos sus encantamientos desvanecedores se mostraban algo prometedores. No eran grandiosos, pero era claro que aprobaría. Si tenían otra oportunidad de practicarlos antes del examen, Max incluso podría ganar un uno.

Los estudiantes de Encantamientos A sobrevivieron a otra clase de Encantamientos comparativamente buena y, exceptuando a Draco, que tenía por delante una hora con Martha, dejaron el aula de muy buen humor. Afuera, casi chocaron con un montón de alumnos de Encantamientos B ligeramente pálidos.

-¿Qué pasa? –preguntó Eric, que había estado también la tutoría de ese día, a Max-. ¿Estuvo muy dura contigo Connelly por no poder terminar el encantamiento?

-Bueno, no estuvo muy amable con eso, pero no tan mal como pudo haberlo estado –respondió Max suavemente.

-Cambió de grupo a los gemelos –le dijo Curly a Draco-. Nelly y Conny se unirán a la clase en su lugar el lunes.

-Sí, probablemente querrán tutoría también –agregó Julia.

-Todavía quedan algunos lugares –dijo Draco-. Las listas están puestas, así que sólo tendrán que anotar sus nombres. Hablaría con ellas, pero tengo un grupo de Pociones esperándome en este momento y no conozco a ninguna de las dos.

-Yo trataré de encontrarlas –anunció Chispa-. Probablemente ni siquiera se han enterado todavía –y, antes de que Draco pudiera decir nada, salió corriendo.

Draco solo podía esperar que ambas chicas pudieran manejar el recibir tan malas noticias de un inquieto Chispa, mientras se apuraba a ir a la Biblioteca por Martha y... revisó su lista otra vez, Ian, Tony y Conny. Un momento, ¿Conny? ¿La misma Conny a la que Chispa iba a hablarle? Draco tendría que preguntarle.

Por supuesto, no pudo preguntarle nada a Conny al momento de llegar. En cambio, Martha se le lanzó encima con chillido de deleite.

-¡Martha! ¡Suéltame!

-Oh, pero, Dragón... –lloriqueó Martha.

-Estamos aquí para estudiar Pociones, Martha –Draco la empujó rudamente-. Ahora, por favor, siéntate para que podamos comenzar.

-No me importan esas aburridas pociones –declaró Martha-. Quiero salir contigo.

-Si no necesitas tutoría en Pociones, entonces, por favor, sal de aquí –dijo Draco tan fríamente como pudo-. Tus compañeros están pagando buen dinero por la tutoría y no estoy interesado en ir a ninguna parte contigo. Ya tengo novia.

-Soy mucho más hermosa –le informó Martha, posando.

Draco la miró de arriba abajo.

-Bueno, es difícil saberlo con toda esa pintura en tu cara, pero lo dudo seriamente. Y, en cualquier caso, Cathy Cat es mucho más inteligente y probablemente también es mejor en una pelea.

-Haré lo que sea –suplicó Martha-. ¿Qué es lo que te gusta más?

-Jugar soccer y estudiar Pociones –Draco sonrió con burla-. Y tú probablemente no puedes hacer lo primero y no quieres hacer lo segundo, así que lárgate.

-Puedo aprender a jugar soccer por ti –Martha hizo revolotear sus pestañas.

-Y Cathy ya sabe jugar. Ahora, ¡lárgate!

-Pero necesito tutoría en Pociones –insistió Martha.

-¿Estás reprobando? –demandó Draco.

-Sí –confirmó uno de los muchachos-. Desafortunadamente, sí.

-Es la única de la clase que lo hace peor que yo –agregó el otro muchacho.

-Está bien, Martha –suspiró Draco-. En ese caso, siéntate. Tú eres Conny, supongo –preguntó a la otra chica en la mesa.

-Sí, estuve enferma durante unas semanas en setiembre y nunca logré ponerme al día en Pociones –explicó ella-. Probablemente estaré bien otra vez con que me ayudes a entender las cosas que me perdí.

Draco asintió.

-¿Hay otra Conny en nuestro año, o tú eres la única?

-¿Huh? ...Oh, no, no, soy la única –tartamudeó Conny, sorprendida.

-En ese caso, acaban de cambiarte a Encantamientos B –le informó Draco-. Connelly tuvo suficiente de los gemelos y decidió intercambiarlos por ti y alguien llamada Nelly. Nos examinará en encantamientos desvanecedores básicos la próxima semana.

Conny frunció el ceño.

-¡Oh, grandioso, Connelly!

-Todavía quedan algunos lugares libres para tutorías, si te interesa –ofreció Draco.

-Lo pensaré –prometió Conny-. Pero la semana pasada terminamos con los encantamientos desvanecedores.

-Entonces Encantamientos C está delante de A y B en nuestro año también –Draco sonrió mientras un plan empezaba a tomar forma en su mente-. ¿Ustedes dos están en Encantamientos C también? –le preguntó a los muchachos.

-Sí, ¿por qué? –respondió el de cabello rubio oscuro.

Draco asintió.

-¿Eres Ian o Tony?

-Ian –sonrió el muchacho.

-¿Crees que podrías escribir para mí los nombres de los encantamientos que aprendan en cada lección, Ian? –continuó Draco.

-Seguro, pero, ¿para qué los necesitas?

-Para comparar con el plan de estudios de Connelly –contestó Draco, todavía sonriendo-. Si sigue exactamente el mismo orden que su colega, tendré un sistema de advertencia temprana sobre el tema de sus próximos exámenes. Eso me ayudaría con mis clases de tutoría en Encantamientos.

A pesar de los continuos intentos de Martha para coquetear con él, Draco logró tener una ligera idea de las habilidades de sus estudiantes una vez que aclararon eso. Martha realmente parecía ser la peor del grupo, pero Draco tenía la esperanza de que algunas de sus respuestas se debieran a que estaba distraída con el coqueteo. De no ser así, una lección práctica con Martha sería mortalmente peligrosa.

Tony e Ian trabajaron bien juntos la mayor parte del tiempo. A los dos les faltaba algo de conocimiento básico, pero se complementaban bien mutuamente. Por lo general, si uno no podía responder una pregunta, el otro podía.

El conocimiento básico de Conny era aceptable, aunque nunca habría dejado satisfecho a Severus Snape. Bueno, Draco no estaba ahí para convertirla en una experta en Pociones. Ella sólo quería ponerse al día con lo que le faltaba y eso sería bastante fácil. Draco decidió concentrarse en sus necesidades por el momento. Una vez que estuviera al día, podría empezar con las cosas de segundo y tercer año que les faltaban a Ian y Tony y tal vez incluso podría descubrir para entonces hasta dónde llegaba el verdadero conocimiento de Pociones de Martha.

Sin embargo, estaba exhausto para cuando terminó la lección. ¿Tal vez habría alguna oportunidad de dejarle esa clase a Mike?

Pero cuando encontró a su amigo en el vestíbulo y le preguntó, Mike sacudió la cabeza.

-Lo siento, socio, pero una sexta lección de clases los miércoles. Tendrás que arreglártelas con ellos.

-Martha es una Ángel, Mike –se quejó Draco-. Una Ángel que me acosa.

-¿Y tú, honestamente, crees que ella no me acosaría igual a mí si llegara a acercármele? –preguntó Mike, sonriendo-. Las Ángeles son así. Tendrás que aprender por ti mismo cómo lidiar con ellas.

Draco lo miró con enojo. Menudo amigo era Mike.

Aunque, pensándolo bien, él tampoco se habría arriesgado a ponerse al alcance de Martha por hacerle un favor a Mike, si la situación hubiese sido al revés. ¿Existiría algo así como una poción anti-amor? Tendría que preguntarle a tío Severus cuando llegara a casa el viernes. Hasta entonces tendría que concentrarse en sus clases, tareas, tutorías y, de alguna manera, conseguir un laboratorio de Pociones para Clarence. Y, en medio de eso, tenía que reunirse con la pandilla para jugar soccer, pasar el rato o patrullar su territorio. ¡Hogwarts nunca le había significado tanto trabajo!

Decidió acercarse al profesor Funnel inmediatamente después de su siguiente clase de Pociones. Era evidente que el profesor sentía agrado por él y estaba muy impresionado con la facilidad con que Draco preparaba pociones que le eran completamente nuevas. Tal vez tenía oportunidad de convencerlo.

Así que ese jueves después de Pociones, Draco se acercó al profesor Funnel.

El profesor le sonrió amablemente.

-Dragón. ¿Qué puedo hacer por ti?

-Bueno –Draco dudó por un momento-. Estoy dando tutoría en Pociones a algunos compañeros –empezó cautelosamente.

-Ah, sí, lo he escuchado. Mi colega está muy impresionado con el efecto que tu tutoría ha tenido en tu amiga Mary.

-Bueno, el problema de Mary es bastante simple. Ella nada más no conoce los nombres correctos de muchos ingredientes, lo cual es fácil de remediar –admitió Draco-. A la mayoría de los demás les falta conocimiento básico o nada más han faltado a algunas lecciones, lo cual tampoco es mucho problema.

-Ya veo –el profesor Funnel sonrió otra vez y se sentó en su silla-. Entonces, ¿cuál es el problema?

Draco suspiró.

-Uno de ellos, Clarence, puede responder todas mis preguntas teóricas, pero aún así falla en preparar correctamente las pociones. Sabe exactamente cómo hacerlo, pero no puede.

Funnel asintió, indicándole que continuara.

-Creo que, para ayudar a Clarence, tendré que verlo mientras prepara las pociones –admitió Draco-. Con los demás no es absolutamente necesario, pero algo de práctica probablemente también les vendría bien. Así que estaba preguntándome si usted tiene un laboratorio que podamos usar.  Sé cómo no dañar nada –agregó rápidamente-. He pasado suficiente tiempo en los laboratorios de mi tío, tanto en casa como en Hogwarts.

-Desafortunadamente, no tengo laboratorio en la escuela –dijo el professor Funnel, para decepción de Draco-. Mi oficina en el segundo piso es demasiado pequeña para colocar en ella un caldero sin peligro.

Draco asintió tristemente y recogió su mochila del suelo. Tenía que ir a la biblioteca para encontrarse con Tom, Tim y Alia.

-Comprendo. Está bien. Encontraré otra solución.

-¡Dragón, espera! –lo llamó Funnel.

Draco se detuvo y lo miró.

-Podrías usar el aula cuando no estoy enseñando –sugirió Funnel-. Si no te molesta que esté por aquí con frecuencia para preparar la lección del día siguiente o hacer experimentos, claro.

-Por supuesto que no me molesta –le aseguró Draco de inmediato.

-Las aulas de Pociones están entre las más usadas en la escuela, pero siempre están libres durante la sexta lección y casi todo el miércoles –continuó Funnel-. Cuando no estoy aquí, puedes pedir las llaves en la oficina del conserje. Está en el segundo piso, corredor izquierdo, primera puerta a la izquierda, a sólo dos puertas de mi oficina. Confío en que limpiarás correctamente, cerrarás con llave la puerta y devolverás las llaves al señor Wiper cuando termines.

Draco asintió con entusiasmo.

-Tengo tutoría de Pociones el lunes, martes y miércoles, todas en la sexta lección, así que no habrá problema con el horario. Y no se preocupe, le prometo que encontrará todo como lo haya dejado en la mañana.

Luego de pensarlo, sacó su horario y revisó las lecciones de Pociones de Mike. No había oportunidad ahí, según vio. Una era el jueves en la quinta lección, cuando su propia clase tenía Pociones, la otra era el lunes en la sexta lección, cuando Draco necesitaba el aula para el grupo de Mary. Bueno, tal vez él y Mike podrían ocasionalmente cambiar de estudiantes, así los de primer año podrían recibir entrenamiento práctico también. Pero la amiga de Mary, Ann, podría pasar sin ello.

Draco sonrió a su profesor.

-Gracias, señor. Esto ayudará mucho.

Funnel sonrió también.

-Eres bienvenido, y también tus estudiantes. Será agradable tener una pequeña distracción en el aula cuando estoy simplemente esperando a que hierva una poción. Tal vez incluso pueda darte algunos consejos de enseñanza. Si no te molesta, claro.

Draco pronto descubrió que no le molestaba en lo más mínimo. Al contrario, era grandioso trabajar con el profesor Funnel en el aula. Nunca se apoderaba de la lección, como lo habría hecho tío Severus, pero siempre estaba listo para ayudar, si la situación amenazaba con salirse de control o si uno de los estudiantes no entendía las explicaciones de Draco.

Con todo el conocimiento que había aprendido de Snape, los trucos didácticos que había visto usar a Flitwick y los consejos que recibía del todavía más experimentado Funnel, Draco empezó a realmente disfrutar el enseñar. Sí, ser profesor de Física sonaba mejor que ser electricista, después de todo. ¿Y por qué no trabajar en una escuela muggle, si no podía convencer a los magos de enseñar la materia? No podía ser tan diferente de enseñar a una clase llena de squibs y no había nada malo con los squibs, a fin de cuentas.

Las siguientes semanas pasaron muy rápido. Draco estaba disfrutando a pesar de su bastante apretada agenda y estaba orgulloso de ver la mejoría en sus estudiantes.

Aunque algunos lo decepcionaban. Clarence trabajaba duro y mejoraba lentamente, pero Zach siempre era difícil de motivar a hacer algo. Martha se las arreglaba para superar todavía a Chispa por su falta de concentración y Max y Tim eran causa constante de preocupación.

Draco tenía que recordarse continuamente a sí mismo que esos dos no tenían la culpa de sus lentos progresos. Hacían lo mejor que podían y perder la paciencia y gritarles no ayudaría. Para su sorpresa, sin embargo, descubrió que gritar obtenía resultados de parte de Chispa y que el pequeño ladrón ni siquiera se lo tomaba a mal.

Conny y Nelly, una pequeña chica de cabello oscuro con hermosos ojos casi negros, se integraron calladamente al grupo de Encantamientos de los miércoles y Draco empezó a llevar a cinco estudiantes de Pociones A durante esa lección, mientras dejaba al resto de la clase con Mike. El grupo más pequeño era mucho más fácil de enseñar y la quietud del salón de Pociones les ayudaba a concentrarse. La única que siempre se quedaba con Mike era Anya, quien seguía negándose a aceptar las ofertas de paz de Draco. Curt, sin embargo, parecía haber olvidado por completo su mal comienzo y llegó a ser casi un amigo.

El jueves de la última semana de clase previa a la Navidad, una lechuza de Hogwarts casi se estrelló con Draco en su camino a casa después de la escuela. Instintivamente, él levantó un brazo para proteger su cara, y la lechuza lo usó para aterrizar.

-¡Hooot! –declaró, parpadeando en la luz diurna como explicando su problema de navegación. Toda la nieve que había probablemente reflejaba mucho sol en los pobres activos ojos del animal nocturno.

Draco decidió no comentar y en cambio se limitó a aceptar la carta que portaba el ave. De Neville, como esperaba. Gregory y Vincent le habían escrito sólo una vez. Era un trabajo duro para ellos con sus grandes y torpes manos. Neville, sin embargo, escribía regularmente, manteniéndolo al día tanto con su recuperación como con los sucesos de Hogwarts.

-Y, ¿cómo está Neville? –preguntó Mike cuando Draco abrió la carta de inmediato para leerla en la calle.

-¡Quiere verme! –exclamó Draco, sorprendido-. Tiene un fin de semana de Hogsmeade y quiere que nos reunamos en la ciudad.

-Ahí tienes, te ha perdonado –sonrió Mike-. ¿Puedo ir yo también? Quiero ver a ese chico.

Draco lo meditó por un momento.

-Seguro –dijo entonces-. En tanto no lo trates como a un niño rico. Su familia puede tener dinero, pero sus padres fueron asesinados por death eaters cuando era un bebé, así que en realidad no ha tenido una vida grandiosa.

Mike asintió.

-Bien. Aunque no es el único huérfano que conozco –dijo, mirando a Draco.

-¿Qué?

-Bueno, tampoco tú tienes padres –le recordó Mike.

-No fueron tan grandiosos mientras los tuve –Draco se encogió de hombros-. Y tengo a los Snape. Al menos por ahora.

Al final, no sólo Mike se unió a Draco en su camino a reunirse con Neville el sábado. Cathy, Charlie, Susie y Sammie también se invitaron a sí mismo, mientras que Draco efectivamente le había pedido a Tim y Clarence que llegaran, y, de alguna manera, Chispa se había enterado de que algo excitante iba a pasar.

Jack había lanzado una mirada al grupo que salía del Parque Merlín, en ese momento integrado únicamente por Rakers, les dijo que eran un montón de bastardos desleales y fue a reunirse con la pandilla una vez más. Mary y Larry simplemente se encogieron de hombros y arrastraron a Beth con ellos quién sabe a dónde, y Matt se había ido a casa para hacer algo de tarea atrasada.

-Nada más no asusten al pobre chico –advirtió Draco a quienes lo rodeaban mientras cruzaban el puente hacia la mejor parte de Hogsmeade. Iban con los colores completos de pandilla, exceptuando a Clarence, por supuesto, quien vestía unos jeans viejos bajo una cálida capa de invierno, encajando perfectamente con sus alrededores. Draco se preguntó si esa era su ropa de todos los días en casa, o si sólo se había vestido así para parecer más un local.

Neville dudó un poco al ver a la multitud aguardando por él, pero cuando Draco se adelantó a saludarlo, se relajó un poco.

-Perdón por el gentío –explicó Draco-. Sólo iba a traer a dos o tres amigos, pero tenían curiosidad por conocerte.

Neville tragó saliva un poco nerviosamente. Nunca había sido bueno conociendo gente.

-¡Hola! Soy Chispa. Vivo cerca del mercado.

-Ignora al torbellino rubio. Siempre se porta así –aconsejó Draco.

Chispa le hizo una mueca.

-Soy el compañero de Pociones de Dragón. No sé qué haría sin mí.

-Probablemente limpiar menos ingredientes derramados –comentó Charlie.

Neville levantó la mirada al oírla hablar, y sonrió.

-¿Eres la novia de Draco? –preguntó, entonces se sonrojó. Probablemente no era eso lo que pretendía decir.

Charlie se sonrojó también.

-No, sólo una amiga.

-Charlie es la que me invitó a esa presentación de ballet de la que Weasley estaba tan celoso –explicó Draco.

-Deberías haberla visto. Es una excelente bailarina –agregó Cathy.

Charlie se sonrojó todavía más, pero seguía sonriéndole a Neville.

Draco le dirigió una mirada sorprendida. ¿Qué buscaba Cathy alabando así a Charlie?

Cathy sólo le devolvió una sonrisa traviesa.

-Oh, entonces, debes ser realmente muy talentosa –dijo Neville con admiración-. Tienes suerte: bella y talentosa. Yo sólo soy terriblemente torpe y casi un squib, encima de todo.

-¿Casi? –preguntó Charlie-. No puedes ser "casi" un squib. Lo eres o no lo eres.

-No hagas caso, Neville –dijo Clarence-. Los squibs no entienden esa clase de problema. Sé exactamente lo que quieres decir.

-¿En serio? –preguntó Neville, esperanzado.

-Sí, a veces realmente quisiera haber sido un squib en lugar de tener sólo un poquito de magia –confirmó Clarence-. Sería mucho más sencillo si simplemente pudiera decir que no puedo hacer magia y dedicarme a otra cosa.

Neville se quedó mirándolo por un momento. Dedicarse a otra cosa era algo que nunca se le había ocurrido. ¿Qué había para ti, si no podías hacer magia?

Draco interrumpió antes de que pudiera preguntar.

-Hey, no agobien así a Neville. Ni siquiera los he presentado.

El grupo guardó silencio y Draco continuó.

-Muy bien, Neville, ya conociste a Charlie, la estrella del ballet. Esta es mi novia Cathy. Mi mejor amigo, Mike. Susie, la Ratoncita Bailarina...

-Dragón me nombró así –anunció Susie con orgullo.

-Porque nunca se está quieta ni por un segundo –explicó Draco-. Y, hablando de gente que no puede estarse quieta, el torbellino rubio es Chispa, de la pandilla de los Mercenarios, y el que está junto a él es Sammie, la Comadreja. No Weasley, sino "weasel". Vigila tu monedero mientras estés cerca de esos dos.

-¡Hey, yo no soy un ladrón! –protestó Sammie.

-Sí, seguro, Sammie –sonrió Draco-. El chico que quiere ser squib es Clarence, y aquí tenemos a Tim, el experto de Historia de la Magia que te mencioné en mis cartas, creo.

Neville asintió.

-El que dije que quería conocer. Lo recuerdo.

-¿Querías conocerme? –chilló Tim, sorprendido.

-Sí, nunca antes he visto a alguien que encontrara interesante Historia –le dijo Neville.

-¿No? –preguntó Charlie-. Y yo creía que a todo el mundo le gustaba Historia. Es fascinante. Estamos estudiando ahora a los seguidores de Grindelwald.

Draco sonrió.

-Lo entenderías si hubieras estado en una de las lecciones de la profesora Tempore –le dijo a Neville-. No tiene nada que ver con Binns.

-Sí, Tempore es grandiosa –concordó Tim-. Sabe casi todo y también es una squib, así que no desprecia a los que tienen poca magia.

-¿Tienen una profesora squib? –preguntó Neville, incrédulo.

-Varios –sonrió Draco-.  West Hogsmeade es la única escuela mágica en todo el Reino Unido que en verdad tiene clases para squibs, así que están muy orgullosos de ellos.

-¿Vamos a quedarnos aquí todo el día? –se quejó Chispa-. Me estoy enfriando. Vamos a alguna parte, Dragón.

Draco meditó un momento. Realmente no tenía nada planeado para ese día.

-Bueno, tú eres el invitado, Neville. ¿Algo en especial que quieras hacer?

Neville pareció completamente despistado al principio, pero entonces su cara se iluminó con una idea.

-Podríamos ir a Las Tres Escobas por algo de cerveza de mantequilla para calentarnos –sugirió.

Sin embargo, la idea fue recibida por el desacuerdo general.

-De ninguna manera –declaró Chispa.

-No a Las Tres Escobas –insistió Charlie.

-Es demasiado caro –explicó Sammie.

-Pero la cerveza de mantequilla suena bien –agregó Mike.

-Podríamos ir en cambio a La Bruja Feliz –propuso Cathy.

-¿La Bruja Feliz?

-Es donde trabaja mi mamá –explicó Cathy-. Es un pub un poco al norte del mercado.

-Pero mi papá dice que no es un lugar para chicos –intervino Susie.

-Bueno, es un poco rudo en las noches –admitió Cathy-. Pero estamos a plena luz del día en este momento y mi mamá está ahí. Ella no dejará que te pase nada malo.

-Y no somos niños pequeños, en cualquier caso –agregó Mike-. ¿Qué dices, Neville, cerveza de mantequilla en La Bruja Feliz?

-¿Dices que es más barato que Las Tres Escobas? –preguntó Neville.

-Cualquier lugar es más barato que Las Tres Escobas –resopló Charlie-. Ese lugar es una verdadera trampa para turistas.

-Sí, nunca compres nada en el centro de Hogsmeade –le dijo Clarence a Neville-. Hasta yo sé eso, y ni siquiera vivo en la ciudad.

-Sí, quédate con nosotros y te enseñaremos todos los lugares más económicos –prometió Sammie.

-¡Hey, tal vez hasta podamos conseguir un descuento, ya que conocemos a la mamá de Cathy! –se entusiasmó Chispa.

-No cuentes con eso –gruñó Cathy-. Mamá es sólo una mesera. Su jefe rara vez da algo gratis, especialmente a sus empleados.

Neville se puso un poco nervioso cuando cruzaron el puente a West Hogsmeade, así que Draco se inclinó hacia él y susurró:

-Estarás bien en tanto te quedes con nosotros. Nadie te hará daño si estás con un grupo de chicos de la zona.

-¿Y estás seguro de que todos saben que son de la zona? –respondió Neville en otro susurro, señalando con la cabeza al resto del grupo.

-Por supuesto –sonrió Draco-. Exceptuando a Clarence, todos llevamos los colores de nuestras pandillas. Todos los locales saben qué aspecto tienen las gorras de los Rakers y, ya que no vamos a entrar al Parque Merlín, no es probable que nos encontremos con nadie que quiera desafiar a los Rakers.

-¿Estás absolutamente seguro? –preguntó Neville una última vez.

-"Rakers" significa "Parque Merlín" para ellos –dijo Mike antes de que Draco pudiera contestar-. Y para las pandillas alrededor del mercado, "Parque Merlín" significa "chicos realmente rudos". Ustedes, los de Hogwarts, pueden tener miedo de ellos, pero ellos tienen miedo de nosotros.

-¿Entonces, nadie los desafiaría a ustedes? –preguntó Neville, impresionado.

-Las otras pandillas del Parque Merlín lo harían –Mike se encogió de hombros-. Y tal vez las pandillas de la zona del ferrocarril. Esa también es un área mala. Pero las pandillas del mercado son todas blandengues.

-Por supuesto –Neville rió de repente-. Tú simplemente tienes que hacer amistad con la peor gente posible de la escuela, ¿no es así, Draco?

-Los peores probablemente serían los Tiburones –murmuró Draco-. No, gracias. No puedo soportarlos.

-¿Aún si no hubieran maltratado a tu hermanito la primera vez que los viste? –preguntó Cathy de repente.

-Cierto, ni siquiera así –confirmó Draco sin dudar un momento. En retrospectiva, no estaba realmente seguro de cómo habría sido las cosas si hubiera conocido a Mark el Tiburón bajo otras circunstancias, pero no se arrepentía de cómo habían sucedido las cosas ese día. Había encontrado amigos grandiosos entre los Rakers y no podía imaginarse que hubiera sido igual con los Tiburones. Simplemente no parecían tan agradables.

-¿Tienes un hermano? –Neville interrumpió sus pensamientos.

¡Ups! ¿Cómo podía explicar a Billy sin mentirle a Neville, cosa que no quería, y al mismo tiempo mantener el secreto de los Snape?

-Billy en realidad es mi primo, pero la gente por aquí no es muy estricta con los parentescos. Billy me ve como a un hermano mayor, así que a los ojos de los vecinos, eso es lo que soy –bueno, eso no era realmente una mentira, ¿o sí?

-Es ahí –Cathy señaló un pequeño edificio desvencijado delante de ellos-. La Bruja Feliz.

No lucía ni con mucho tan invitador como Las Tres Escobas, pero prometía la posibilidad de sentarse y calentarse, sin olvidar algo de cerveza de mantequilla caliente. Así que apresuraron el paso y entraron siguiendo a la alegre y saltarina Cathy Cat.

El interior no lucía mucho mejor que el exterior. La Bruja Feliz era un lugar oscuro con un techo bajo y curvado y mesas y bancos sencillos de madera, y sólo alguna que otra silla. Algunos delgados almohadones intentaban conseguir que los bancos lucieran un poco más invitadores, pero probablemente de todos modos eran incómodos para sentarse en ellos por mucho tiempo. Aún así, todo lucía limpio, los almohadones estaban hechos de tela en agradables diseños rústicos y había un buen fuego en la chimenea.

No había muchos clientes por ahí, pero la señora McDougal envió a los chicos atrás de todos modos, donde encontraron una cocina menos cuidada y conocieron a la cocinera, una joven mujer goblin, que les dio la bienvenida amablemente y les dijo que se sentaran a la mesa del personal.

A esa hora del día el pub no estaba muy ocupado y por eso la señora McDougal y la cocinera eran las únicas empleadas por ahí. En la noche, cuando empezaba a llenarse, el bartender y dos meseras servirían en el salón principal, mientras que dos cocineras se encargarían de la cocina. En total, el pub tenía siete empleados en su personal, pero sólo trabajaban todos en las ocasiones especiales.

La cocinera les sirvió no sólo la cerveza de mantequilla que pidieron, sino además algo de sopa caliente.

-Coman, niños –les dijo-. Está hecha con las sobras de ayer y de todos modos tendremos que tirar lo que no podamos comer hoy, así que no tienen que pagarla.

-¿Tiran la comida? –exclamó Charlie.

-No podemos servírsela a los clientes y no se conservará otra noche –explicó la cocinera-. Así que algunas veces tenemos que tirar lo que sobra de una noche lenta.

-Mamá normalmente lleva algo de comida a casa después del trabajo –agregó Cathy-. Pero no podemos comer tanto.

La sopa sabía bien, en cualquier caso, y el lugar era agradable y cálido a pesar de que la mesa era un poco demasiado pequeña para un grupo tan grande. Pronto, los chicos se relajaron y charlaron alegremente.

-¿Tú también juegas fútbol? –escuchó Draco que Susie le preguntaba a Neville un poco después.

-No, no soy bueno en deportes –admitió Neville-. Demasiado torpe. Pero mi compañero de dormitorio, Dean, siempre está hablando de fútbol. Todavía no conozco las reglas.

-Hogwarts sólo ofrece Quidditch –explicó Draco-. La mayoría de los estudiantes no saben nada de fútbol.

-¡No tienen equipo de fútbol! –exclamó Tim, horrorizado-. Bueno, me alegro de no tener que ir a clases ahí.

-Podrías iniciar un equipo si estudiaras ahí –sugirió Sammie.

Eso le dio a Susie una idea.

-¡Tú podrías enseñarles, Dragón! ¡Puedes enseñarle a Neville y a tus otros amigos cómo jugarlo y harías tu propio equipo y entonces nuestro equipo podría jugar contra el tuyo!

-Ni siquiera tenemos una pelota en Hogwarts –señaló Draco-. Y ni siquiera estoy seguro de si habrá suficiente gente interesada en formar un equipo de verdad. Dudo que Neville esté interesado, por ejemplo. No le gustan los deportes más que a Clarence. Probablemente preferiría que tuviéramos más espacio para cultivar plantas.

Neville ronsió.

-Bueno, admito que no me molestaría tener mi propio jardín de hierbas, pero con los enormes invernaderos de la profesora Sprout en realidad no nos falta espacio –dudó, y luego agregó-. Si no esperas de mí que sea demasiado bueno en eso, estoy dispuesto a intentarlo. Dean dice que no involucra volar, así que creo que no será demasiado peligroso.

-¿Peligroso? –rió Cathy-. El fútbol no es peligroso. Es divertido.

-Algunas personas dicen eso acerca del Quidditch –recalcó Neville.

-Podrías ser volante –decidió Draco-. Eso es bastante inofensivo. Sólo tienes que correr y pasar el balón. Excepto que no tenemos balón y ni siquiera estoy seguro de si me dejarán volver a Hogwarts.

En realidad, ni siquiera estaba seguro de si quería volver. Por supuesto, echaba de menos las clases de Pociones con el Profesor Snape y las clases de Encantamientos con el profesor Flitwick, pero también le gustaba West Hogsmeade y todos los amigos que tenía ahí. Cualquier decisión que tomara Dumbledore, Draco sabía que estaría feliz y decepcionado al mismo tiempo.

A pesar de lo mucho que disfrutó la visita de Neville y la oportunidad de pasar las fiestas con sus amigos del Parque Merlín, Draco estaba triste de que las fiestas hubieran llegado. ¿O tal vez sólo estaba nervioso por la decisión de Dumbledore?

Continuará...

Notas:

¿Neville aprenderá a jugar fútbol? Si es así, ¿le gustará? ¿Y qué dirán los otros Slytherins si se enteran de que Draco se encontró con Neville en el fin de semana de Hogsmeade?

En el próximo capítulo:

Es Navidad, Albus quiere hablar con Sevi y Sevi tiene un regalo muy especial para Draco.