¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
Capitulo 48
El tiempo siguió pasando. Mi estómago estaba cada vez más grande. Era como si creciese a cada segundo sin parar y casi ya no me veía los pies.
Tal y como le había dicho a Edward, dejé que Carlisle me hiciera las pruebas que fueran necesarias para ver el estado de mi bebé. Desgraciadamente llegó el día en el que ya no podímos ver nada. La capa que protegía al pequeño fue haciendose más fuerte según iba pasando el tiempo. Así que llegó el día en el que dejamos de ver al bebé.
Edward no dejaba que me moviera. Si quería ir a la sala, a la cocina, o al baño él era quien me llevaba. No quería que me esforzara más de lo necesario, y es que con el paso del tiempo yo fui cansandome más. No tanto como para que no pudiera caminar, pero sí un poco más de lo normal. Y aunque Carlisle nos había asegurado que era bueno que caminara, Edward no lo veía tan claramente. Pensaba que me rompería si daba dos pasos de más.
El embarazo estaba pasando prácticamente de manera normal. Digo prácticamente porque el bebé estaba desarrollándose en la mitad de tiempo que uno normal, y eso hacía que me cansara un poco. Él necesitaba mis energías para que creciera sano y fuerte.
Las cosas entre Edward y yo habían mejorado. Con el tiempo pude ver que estaba haciendo el esfuerzo de aceptar al bebé, pero aún se seguía algo receloso con el tema.
Lo único era que desde que habíamos vuelto de nuestra luna de miel no había vuelto a tocarme y aunque yo había intentado seducirlo de nuevo como lo hice en Isla Esme, ésta vez no funcionó. Quizá el hecho de que ya no pudiera ponerme camisones sexis, porque no me cabían, era la razón...
El resto de la familia, los que pensaban igual que Edward, también terminaron por aceptar que yo no me desharía de mi pequeño, que él ahora era lo más importante. Ellos lo aceptaron, pero no lo compartían.
Nunca me había visto como madre, y más estando casada con un vampiro. Desde que supe toda la verdad ya había aceptado que jamás tendría un hijo. Teorícamente no podíamos tenerlos, pero ahora, el solo pensamiento de que a mi bebé le pasase algo me producía nauseas.
-Bella, es hora de los análisis- me recordó Edward.
"Al fin" pensé. Con esto de estár en ayunas me estaba muriendo de hambre.
Cada dos días me hacía unos para ver como marchaba todo. Mi cuerpo estaba constantemente en cambio y necesitábamos saber que todo iba bien.
-Vale- fui a levantarme del sofá, pero al hacerlo sentí un fuerte colpe en mis costillas que me sacó el aire-. Ohh...- me llevé la mano al sitio del golpe y toda la familia estuvo a mi alrededor en menos de un segundo.
Los ojos se me llenaron de lágrimas.
-Bella- Edward me miraba frenético sin saber que hacer-. ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
-Nada- tragué y le di una pequeña sonrisa-. Una patadita- dije frotándome la costilla-. Creo que no tendrémos que preocuparnos cuando se caiga. Es muy fuerte- bromeé.
-La primera patada de mi sobrino- dijo Rosalie feliz y al momento puso su mano al lado de la mía, pero el bebé no volvió a hacerlo.
-¿Te duele?- Edward aún estaba serio, al igual que Carlisle.
-Estoy bien-. aseguré.
-Vamos al despacho- dijo Carlisle y Edward, con todo el cuidado del mundo, me cogió en brazos.
-Sabes que esto es innecesario, ¿verdad?- le dije mientras subíamos las escaleras.
-No quiero que te canses más de lo necesario.
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EDWARD:
Quería arrancarme la cabeza yo mismo y prenderla fuego.
¡La había dejado embarazada!
Sabía que mi relación con Bella era de todo menos normal, pero jamás hubiera pensando que podría quedar embarazada. Si lo hubiera sabido hubiera puesto los medios para evitarlo. Estaba en un siglo avanzado y aún así había dejado que pasase esto, y así estabamos ahora; con Bella en peligro y yo al borde del suicidio.
Nunca hubiera imaginado que nuestra luna de miel acabaría de forma tan de repente, y menos que después tuvieramos problemas entre nosotros. Se suponía que acabábamos de casarnos y todo tendría que ser perfecto y no lo era.
Yo solo quería que ella estuviera bien, pero como siempre, Bella hacía todo lo contrario. Cuanto más a salvo intentaba ponerla, más en peligro estaba. Si fuera humano tendría problemas de corazón por su inconsciencia.
Habían pasado ya varias semanas desde que habíamos vuelto, y aún no me hacía a la idea de que sería padre...
Por mucho que Bella me insistía para que entendiera su posición, no podía. Yo solo veía a un monstruo dentro de ella dispuesto a matarla, y cuando la cosa la pateó... quise llevarme a Bella al estudio, anestesiarla y sacar yo mismo al monstruo. Aunque ella fingiera que estaba bien yo sabía que la había hecho daño, pero no quería preocuparnos y menos a mí. Ella sabía que al mínimo sufrimiento yo estaría para quitar la cosa del medio. No iba a arriesgar su vida por ese capricho. Si lo que quería era ser madre pues lo seria. Adoptaríamos hijos, haríamos inseminación artificial... cualquier cosa para que ella fuera feliz y estuviera a salvo.
Lo peor de todo es que ya no podíamos ver a la cosa. Los primeros días habíamos podido comprobar que crecía mucho más rápido que un bebé normal, que ya podíamos oir su corazón, y que iba a ser más fuerte; pero llegó el día en el no veíamos nada. La capa que lo protegía estaba hecha, lo más probable, de mi ponzoña y de la sangre de Bella, así que no sabíamos nada y eso ponía mis nervios de punta. La única forma que teníamos de saber si todo estaba bien era haciéndole pruebas a Bella de manera regular.
Después de hacer las pruebas, y Bella pudiera comer, salímos al patio. Estaba muy agobiada con no poder ir a ningún sitio, y al menos quería que le diera el aire, así que la ayudé a salir a fuera y la senté en una amaca.
-¿Cómo te sientes?
-Creo que sería yo la que debería preguntar. Tú eres el que está con los nervios de punta.
-Estoy asustado- confesé.
-Edward, estoy bien, estamos bien- sonrió-. No tienes que preocuparte por nada- entrelazó nuestros dedos.
-¿Has pensado en qué dirá Charlie y Reneé cuando se enteren?- pregunté. Ese era otro tema que me preocupaba. Imaginaba que ella querría contarselo, pero no sabía hasta que punto eso sería conveniente. Si todo salía bien, y la cosa nacia, se lo tendríamos que contar a los padres de Bella, y en el momento en el que viesen a su nieto probablemente se darían cuenta de que algo raro pasaba. Además que por las cuentas seguramente pensarían que Bella se casó embarazada.
-¿Se lo vamos a contar?
-¿No es lo que quieres?- pregunté confundido.
-No sé- frunció el ceño-. Si la situación fuera diferente, sí, pero no sabemos que control tendrá el bebé..., además, cuando vieran lo rápido que crece empezarían con las preguntas...
-Tienes razón- ese punto se me había escapado-. Siento quitarte esto también.
-¿De qué hablas?
-Por mi culpa no tendrás un embarazo normal, y cuando... el bebé nazca tampoco se lo podrás presentar a tus padres.
-Bueno, yo no quiero una vida normal, y lo sabes, y aunque me duele que mis padres no puedan conocer a su nieto, hay cosas que me dolerían más perder. Además después de mi transformación nos irémos, ¿no?
-Sí- asentí. Ese era un tema que ya habíamos decidido. Después de que la cosa naciera transformaría a Bella y luego nos marcharíamos lejos.
-Entonces no tenemos que preocuparnos por nada. El bebé nacerá, yo seré vampiro, y nos irémos para siempre.
-Siento alejarte de tu familia- apoyé mi frente contra la de ella. Eso era algo que me mataba por dentro desde el momento que decidímos esto. Yo quería darle cosas, no quitárselas.
-Edward, ésto ya lo hemos discutido- dijo con voz cansada-. ¿Por qué no mejor hablamos del bebé?- sonrió-. ¿Sabes? He notado que cuando te acercas, se mueve.
-¿Te hace daño?- pregunté preocupado.
-¡Agg, Edward! ¿Puedes olvidarte de eso por un momento y relajarte?- pidió molesta.
-Está bien- suspiré-. Entonces, ¿sabe quién soy?
-Creo que sí- su buen humor volvió-. De alguna forma te siente. Igual que cuando acaricio mi tripa- dijo y todo el humor se esfumó-. Nunca me has tocado la tripa desde que estoy embarazada- dijo triste.
Y tenía razón. No lo había hecho por la simple razón de que los padres hacían ese gesto cuando estaban felices de tener un bebé, y yo, ciertamente, no lo estaba. Sentía varias emociones y entre ellas la felicidad no se encontraba.
-La verdad es que no me has tocado de ninguna forma- tragó-. ¿Ya no te gusto? ¿Estoy demasiado gorda como para seguir siendote deseable?- sus ojos se llenaron de lágrimas-. Es eso, ¿no? Ya no me quieres como antes- sollozó.
-Dios, Bella, no- aseguré rápidamente. Con esto del embarazo los cambios constantes de humor se habían hecho presentes muy amenudo-. Claro que me sigues gustando. Estás tan preciosa como siempre. No pienses esas cosas- besé su frente.
-¿Entonces por qué ya no me tocas? Desde que volvímos de Isla Esme nosotros no...- sollozó.
-No quiero hacerte daño.
-¡Agg! ¿Otra vez con eso?- la tristeza se esfumó para dar paso al enfado-. Creía que esa etapa ya la habíamos superado.
-Pero ya no estás solo tú. Y no sé que tan bueno sería tener relaciones estando tú embarazada.
-¿Tantas carreras de medicina para que aún no sepas que el sexo es lo mejor para un embarazo?- preguntó irónicamente.
-Nunca me especielicé en ginecología- bromeé.
-Quiero ir a la habitación- dijo de repente.
-¿Estás cansada?- pregunté cogiéndola en brazos.
-Algo así.
Rápidamente subí las escaleras y la tumbé en la cama con cuidado. Fui a cerrar la puerta, y cuando me giré de nuevo encontré a Bella con solo su ropa interior. El vestido premamá que había estado usando se encontraba en el suelo.
-Bella, ¿qué...?
-Estoy cansada de esperar. Cansada de que no me toques más de allá de unos cuantos roces sutiles. Cansada de tu paranoia constante y cansada de tener miedo a que me dejes- acabó agachando la cabeza.
-Bella, yo no te voy a dejar- aseguré caminando hacia ella.
-Pero yo eso no lo sé- levantó la cabeza de golpe-. Cada vez que intento acercarme me distraes, o simplemente te vas- sollozó-. ¿Sabes lo agonizante que eso cuándo estás embarazada, con las hormonas descontroladas y casada con el vampiro más sexy del planeta?- se quejó como una niña pequeña. Solo le faltó dar un golpe en el suelo con su pie-. Necesito cariño- hizo un sexy puchero-. Necesito que me beses, que me digas que el embarazo me sienta de maravilla, y que aunque algunas partes de mi cuerpo hayan aumentado de talla, sigo gustandote. Y sobretodo, necesito que me ames.
Rápidamente me acerqué a ella y la abracé con cuidado. Pasé mi mano por su mejilla; acariciándola. Ella cerró los ojos disfrutando. Después bajé hasta sus labios y la besé como hacía semanas que no lo hacia. Con pasión. Ella al momento respondió animada pasando sus brazos por mi cuello. Cuando necesitó respirar me separé.
-El embarazo te sienta de maravilla- susurré con una sonrisa, porque era verdad-. Y el aumento de talla, es algo de lo que no me quejo- bromeé acercándome a mi presa-. Decir que me sigues gustado es quedarse corto. Estás más apetecible que nunca- la tumbé con cuidado en la cama y me coloqué encima de ella-. Y sobretodo, te amo- susurré en su oído, para después deslizar mis labios por su cuello. Bella no había sido la única que echaba de menos la intimidad, solo que ella con las hormonas lo sentía más potente, pero yo había tenido que usar todo mi autocontrol para no lanzarme encima de ella en cada oportunidad que tenía.
Pasé mis manos por su espalda mientras que mis labios iban hacia su pecho, y desabroché el sujetador para sacarlo por sus brazos y tirarlo en algún punto de la habitación.
Me separé un poco para disfrutar de la vista. Su pecho había aumentado considerablemente, haciéndose ver más apetecible.
-Grrr- gruñí cuando sentí las uñas de Bella deslizarse por mi espalda. No me había dado cuenta que me había quitado la camisa.
De manera desesperada fui hacia el pecho derecho y lo engullí en mi boca al máximo.
-Ahhh- se arqueó cerrando los ojos.
Llevé dos dedos a su boca, sin sacar su pecho de la mía, y con dificultad hablé.
-Chupa- y ella rápidamente abrió y empezó a succionar.
-Mmm- no pude evitar gemir. Su lengua se enrollaba alrededor de mis dedos, igual que hacia la mía con su pezón.
Después quité mis dedos de su boca y los llevé al otro pezón.
-Edward- gimió moviendo sus caderas, buscando las mías.
-Estás muy sensible- ronroneé en su oído y lamí desde allí hasta el otro pecho para torturarlo de igual forma.
-Dios- su mano fue a mi nuca apretándome hacia ella, mientras que la otra bajó hasta mi cinturón. Intentó quitarmelo dos veces, pero con su estómago en medio y solo usando una mano se le hizo imposible-. Edward- se quejó y no pude evitar reír con su pezón aún en mi boca, cosa que hizo que ella gimiera de nuevo y removiera sus caderas.
-Tranquila- susurré subí hasta su altura y me separé lo justo para quitarme el pantalón.
Volví a acercarme y ella me atrajo por la nuca hacia su boca para morder mi labio inferior.
-Grrr- gruñí chocando suavemente mis caderas con las suyas. El calor y la humedad traspasaban su ropa.
-Edward- susurró desesperada cuando nos separamos. Sus mejillas estaban rojas y su respiración acelerada-. Necesito... mmm- no pudo acabar la frase ya que arranqué sus bragas y llevé mis dedos a su húmedo clítoris. Su olor era intoxicante. No podía esperar para comerla.
-¿Quieres correrte?- ronroneé en su oído.
-Sí...- sus caderas se movían con mis dedos.
-¿Cómo?
-Como sea- suplicó-. Pero no puedo más- se arqueó.
-Disfruta- susurré y fui repartiendo besos húmedos desde su sien, su mejilla, cuello, el medio de sus pechos, y cuando llegué a su estómago, de manera inconsciente dejé otro besó, entonces sentí un movimiento dentro de él, y una voz en mi cabeza apareció.
"Papi."
Confundido, y con una extraña sensación de calidez en mi pecho, me separé sentandome.
-¿Edward?- Bella me miraba precupada-. ¿Estás bien? ¿Es la sed?- se sentó de rodillas y miró mis ojos.
-Estoy bien- susurré con el ceño fruncido-. No es la sed.
-¿Entonces? ¿He... sido yo?- preguntó con miedo.
-No- aseguré rápidamente-. La he oído.
-¿A quién?- miró a su alrededor, como buscando a alguien.
-Al... bebé- tragué-. En mi cabeza. Me a llamado papi.
-¿¡Qué!?- Bella se tapó la boca con las manos a la vez que los ojos se le llenaban de lágrimas-. Dios- llevó sus manos a su estómago y lo acarició-. Mi bebé- lloró.
"Mami, no llores. Os quiero."
-No me lo puedo creer- susurré.
-¿Qué?
-A dicho que no llores y que nos quiere.
-Ohh- lloró un poco más fuerte-. Te quiero mucho- habló a su estómago.
El resto de pensamientos eran incoherentes. Trozos de conversaciones entre Bella y yo. Los nombres de nuestra familia, el papel que representaban cada uno, pero lo que más me sorprendió fue su pureza. Desde el momento que supe que Bella estaba embarazada asumí que el bebé sería un monstruo como yo, pero poder ver sus pensamientos me desmostró lo equivocado que había estado durante todo este tiempo. El bebé era bueno, cálido y puro, como su madre. También había palabras sueltas como, 'con cuidado, no quiero hacer daño a mamá'. Eso fue algo que me sorprendió de gran manera. El bebé sabía que era mucho más fuerte y que con un golpe haría daño a Bella.
No sabía porqué hasta ahora no había podido oírla, así que asumí que fue en el momento en el que besé su estómago. Ese había sido el primer movimiento que había hecho ante él, y ahora me arrepentía por no haberlo hecho antes.
Así que me agaché hasta su altura y pegando mis labios en su piel hablé.
-Siento haber tardado tanto. Te quiero bebé- y dejé otro besó.
-Edward- sollozó Bella tirando de mí para abrazarme.
-¿Quieres saber que es?- le dije separándome un poco de ella.
-Sí. Quiero que elijamos pronto un nombre- se limpió las lágrimas.
-Será una niña preciosa, como su mamá- le dije con una sonrisa.
-Oh, Edward- sonrió ampliamente-. Una niña- se mordió el labio feliz.
-Preciosa e inteligente- añadí-. Sabe que es fuerte y debe tener cuidado contigo.
-Mi pequeña- colocó sus manos en su estómago.
-Nuestra- corregí colocándo las mías sobre las suyas.
-Nuestra- sonrió.
Holaa! Antes que nada quiero pediros perdón por la larga espera. Que no haya subído capítulo tiene sus porques: Primero tuve un gran bloqueo. No tenía inspiración para nada, y no podía escribir capítulos de ninguna historia. Pasó bastante tiempo hasta que pude actualizar una de ellas. Y luego está el gran acontecimiento de que conseguí trabajo ^^. Como ya avisé por el grupo, solo estoy en casa los findes, así que hasta esos días no puedo escribir, y si estoy cansada o falta de inspiración... pues tampoco puedo. Por eso los días de actualización siguen siendo una historia por semana, pero lo que no puedo prometer es que todos los findes vaya a haber un nuevo capítulo. Sí, sé que es una mierda, pero no puedo hacerlo de otra manera. Lo siento.
Después de las aclaraciones... ¿qué os a parecido, a parte de corto? :P Edward por fin aceptó al bebé, aunque lo haya hecho en el momento menos oportuno XD jajaja
Muchas gracias a todas por vuestra gran paciencia y leer y comentar.
(Yare): Me alegro que te emocionara tanto el capítulo, y bueno, tardé en actualizar, y esta vez no hubo antojos de comida, pero hubo otros antojos..., y varios cambios de humor :P jajaja veremos si pronto los puede satisfacer.
(Kari): Sé que estoy tardando en actualizar, pero como ya dije no he podido ponerme a escribir =(. Intentaré no tardar tanto.
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No todo es lo que parece.
Outtakes pov Edward. ¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
¡Éste cuerpo no es mío!
Encarcelada.
Sorry por las faltas que encontréis.
Espero que os haya gustado el capítulo y me dejéis muchos reviews.
Besitos =)
