NT: Bueno este capítulo había salido en su versión original hace unos veinte días, pero no había podido traducirlo, ya saben con las fiestas, fue mi cumpleaños, problemas, la muerte de mi perro...
Así que decidí subirlo hoy ¡Feliz día de Reyes a todos!
Capítulo 54: El monstruo debajo de las olas
Vino sin advertencia. Cada protocolo de seguridad para detectar su llegada había fallado. El asteroide no había sido descubierto asta que fuera demasiado tarde para detenerlo. Cuando fue visto por primera vez ya se encontraba en la atmósfera superior y voló por el mundo hasta impactarse en el océano.
Olas de agua de más de 400 metros de alto se estrellaron contra los continentes, despedazando la tierra con gran velocidad, antes de desaparecer con la misma rapidez, solo para que otra ola golpeara la costa una y otra y otra vez como un reloj bien afinado. Una ola tras otra y tras otra avanzaron antes de detenerse y volver a ser tragadas por el océano. Inevitablemente otra ola golpeó la costa tras el impacto de la primera.
Ciudades costeras enteras habían sido barridas hacia el mar, devoradas y diezmadas. Cientos de millones murieron en menos de 50 segundos y, mientras las olas golpeaban las lineas costeras, los números comenzaron a ascender.
Rascacielos fueron destruidos, reducidos a escombros y violentamente devorados por las profundidades. Aquellos pocos que quedaron en pie difícilmente parecían ser los edificios que una vez fueron y muchos más caerían y se volverían polvo, uno tras otro, tras otro. Especies enteras, ecosistemas, distritos, hogares, negocios y familias habían cesado de existir.
Khar'shan había quedado desfigurado, apenas una sombra de las brillantes ciudades que una vez habían sido. Las marcas en este mundo durarían por siempre.
Mientras más y más olas continuaron devorando los litorales, una fuerza mucho más nefasta comenzó a ascender. De la coraza rota del meteoro algo había escapado. Un enjambre con un hambre insaciable e industrializada se movía con las olas del mar. Bebía de los muertos y los moribundos que habían sido arrastrados del océano, convirtiendo su estómago en una especie de crisol. Cuando fueron mutilados y mutados, los cuerpos fueron tejidos a las máquinas de la bestia y fueron encadenados mientras gritaban.
Antes de que los cuerpos se pudieran enfriar fue ordenado que había ido mal, por qué sus métodos de detección habían fallado, todo al mismo tiempo. El resultado era claro, no podía ser algo natural, sino deliberado. Sería imposible que cientos de satélites no captaran al asteroide, todos al mismo tiempo, Solo podía ser un sabotaje lo que causara que todos fallaran.
Se hicieron pruebas, se descubrió que el asteroide había venido de más allá del sistema solar. Cuando esta información había sido reunida, los líderes del pueblo Batariano, el poderoso Alto Consejo, se encontraban en tumulto.
Dakira Brorcomon miraba mientras sus colegas berreaban y gritaban en lo que solo podía ser descrito como completa histeria. El resto de los delegados, incluso aquellos a quienes Dakira conocía por ser demasiado fuertes para caer en la locura, estaban notablemente nerviosos. Algunos estaban aterrados, sin embargo muchos más llevaban máscaras y proferían palabras de odio y furia, o de ira pura.
Todos gritaron para que los escucharan, pero nadie escuchaba en el caótico pandemonio de voces que se ahogaban las unas a las otras.
El mismo Dakira se encontraba perdido.
El pánico, odio e incredulidad lo habían dejado seco, prácticamente traumatizado. Él estaba ahí, su hogar se encontraba justo fuera del alcance del tsunami, pero lo bastante cerca para ver los rostros moribundos de la gente que conocía y veía cada día, gritando y ahogándose en pánico. Había visto los edificios más fuertes derrumbarse hasta que el océano se encontrara cubierto en una ligera capa de polvo de concreto. Había visto gente, pensando que la mejor opción era saltar de los edificios en un intento de aterrizar en el agua y vanamente nadar para ponerse a salvo.
Nadie lo había logrado, muchos murieron al impactar con las furiosas aguas. Otros más cercanos al suelo pelearon en vano, solo para ahogarse en el caos. Podía escuchar los impactos de cuerpos golpear contra agua y escombros. Hacían eco en su cráneo. Otros murieron en llamas. Incluso con el océano rodeando y destruyendo las ciudades, murieron en llamas. Incluso cuando cayeron al agua, el fuego no se apagó.
Y entonces nubes de polvo se esparcieron en todas direcciones.
Las nubes cubrieron a Dakira, incluso ahora podía sentir el polvo cubrirle la piel. Sin importar lo que hiciera ,no podía bloquear ese pensamiento. Estaba cubierto en el polvo de los hogares. Sus pies húmeros con las aguas en los que millones habían muerto. Sus manos temblaban mientras se las frotaba ausentemente contra la ropa, pero solo lograba esparcir más el polvo y empeorar sus estertores.
Solo había sido suerte lo que le había permitido escapar a tiempo. Solo era suerte que su hogar estuviera lo suficientemente en lo profundo del continente.
Una vez había querido tener una villa costera. Una vaga idea que había tenido hacía tiempo. Ahora estaba inseguro de si volvería poder ver al océano una vez más.
La caótica cacofonía de voces, gritos y llanto alcanzó su zenit antes de que pudiera volverse demasiado para soportarlo.
"¿Silencio!" grito el Anciano consejero, su voz desgarrando el aire del salón y causando que todos se sumieran en silencio.
Dakira ya se encontraba cayado, había estado completamente en silencio. Miraba al piso, donde había vómito que no había sido limpiado aun. No era suyo. Dakira no podía convocar siquiera la energía necesaria para volver el estómago. Desvió la mirada para ver al anciano, haciendo todo lo que podía para mantener la mente clara. Su rostro era una máscara de estremecimiento, terror y horror, pero era lo suficiente para que Dakira escuchara.
El anciano se sentó rígido por un momento mientras se aseguraba que nadie volviera a intentar hablar. Una vez satisfecho, dejó escapar un muy cansado suspiro de sus labios.
"El asteroide vino de fuera del sistema solar, pasó nuestros trescientos satélites sin siquiera un susurro. Solo cuando era demasiado tarde para detenerlo averiguamos de su existencia. La gente está muerte... nuestra gente está muerta. Sin importar su casta, su valía y su mérito, toda era nuestra gente y debíamos defenderla. Familias enteras han sido arrancadas de este mundo, familias que conocíamos, gente que amábamos. Ciudades que una vez se erguían orgullosas ahora son poco más que escombros que se van con la marea. Este fue un intento deliberado de darnos un golpe. El primer puñetazo ha sido dado y aquí estamos, gritando y berreando como niños. Todos me dan asco con sus acciones. ¿No somos el Alto Consejo Batariano? Tenemos un derecho, un deber sagrado hacia nuestra gente. Nosotros debíamos garantizar su seguridad y hemos fallado. Y cuando viene el tiempo para hacer bien las cosas, todo lo que nos queda es pelear. Yo digo que ya basta. Todos se van a comportar de una forma digna a su posición y discutiremos lo9 que se debe hacer con este desastre y ustedes harán algo productivo o serán sacados de este consejo, por la fuerza si es necesario".
La habitación permaneció en silencio mientras el Anciano se reclinaba en su asiento, su rostro tan duro como la roca mientras hacía un ademán para que iniciaran las deliberaciones. Incluso así, el cuarto permaneció en silencio durante unos momentos antes de que nadie estuviera preparado para hablar.
¿Qué hacemos? ¡¿Qué podemos hacer en esta situación?!"
"Todos podemos estar de acuerdo en quién causó esto. Quizás decidieron que era en sus mejores intereses deshacerse de nosotros, permanentemente".
"Esto es una llamada de guerra" dijo Selin Na'kyr.
"Y la llamada será contestada. Pongan cada fábrica de guerra en funcionamiento. Recluten a cualquiera capaz de ponerse en pie. Habrá justicia por lo que hemos sufrido".
Dakira estaba de acuerdo con el hombre. Luego de ver cómo se extinguían vidas cual velas siendo apagadas por el viento, sabía que tenía que haber retribución. Era lo único que tenía sentido.
El Anciano se rascó la barbilla antes de asentir. La tragedia le daba combustible al odio de los demás y también al suyo y el Alto Consejo conocía al único grupo con el poder para lograr esto, con la voluntad de destruirlos. No era un secreto que el Consejo de la Ciudadela no tenía amor por los Batarianos. El consejo los veía como salvajes y déspotas, mientras que ellos eran guerreros y realeza.
"Iniciaremos los preparativos para la guerra la siguiente semana. Les propinaremos un golpe de devastación mayor que el que el Consejo de la Ciudadela nos ha dado".
Los sonidos de apoyo y aplausos hicieron eco en los antiguos salones luego de tal declaración.
"La gente... nuestra gente necesitará de nuestra guía".
"Y la tendrán".
El consejo estaba de acuerdo y tan pronto como terminaran su discusión, se pusieron a trabajar.
Emitieron propaganda, plantando las semillas de un Consejo despiadado, gobernado por un Turiano furioso y hambriento de guerra, una demonio Asari con lengua y plata y un Salariano conniviente que planeaba su destrucción.
Era en la sombra de esta parodia que las grandes llamas del odio y la venganza desenfrenada eran alimentadas y crecían dentro de una civilización que había quedada hecha añicos.
Mientras tanto, sin embargo, había algo más en el mundo que estaba buscando al verdadero culpable de esta atrocidad.
Debajo de los océanos de Khar'shan una criatura acuática cambiante cortaba las aguas, acelerando a casi doscientos kilómetros por hora. Esta curiosa criatura era una construcción diseñada por Blacklight especialmente para tener velocidad sin paralelo en el mar. Era conocida como el Pez Mercurio. Impulsado por una serie de poderosos y optimizados músculos a ambos lados de su cuerpo serpentino y propulsión similar a la de un jet que obtenía de sus aletas en forma de navaja, las cuales succionaban agua a través de fibras musculosas de contraerse y disparar el agua detrás de ellas a gran velocidad, parecido a un calamar, pero mucho más especializado.
No era un diseño ideal, ni lo suficientemente rápido para llegar a su destino en la forma más eficiente, pero no había mucha biomasa de Blacklight en Khar'shan. Solo había una docena de Individuos en todo el planeta y estaban demasiado dispersos. No había suficiente material para construir una Bionave o una forma de vida voladora, pero esto estaba bien. Las cosas en el planeta eran demasiado caóticas para que hubieran avistamientos de extrañas criaturas volando por los cielos. Debajo de las olas era mucho más simple evitar cualquier detección
Aun así, Blacklight hizo esta forma tan hidrodinámica como le era posible y la criatura con forma de pez cortaba las aguas como si fueran de mantequilla a una velocidad en el rango 'aceptable'. Lo cual en sí mismo era impresionante considerando que los océanos no estaban en calma y era difícil permanecer en la dirección óptima, pero la criatura lo logró y no estaba sola.
De todo el planeta docenas de estos Peces Mercurio avanzaban como cohetes hacia el sitio de impacto. Fragmentos del asteroide habían sido lanzados muy lejos del sitio de impacto. Rápidamente fue analizado y los cálculos no cuadraban, La roca era porosa, no particularmente densa. Mientras que debía de haber algo de devastación, no debería ser a esta escala, no a menos que el asteroide tuviera un núcleo de hierro sólido.
Algo andaba mal y Blacklight podía sentirlo.
Habían visto la propaganda de primera mano, pero no había forma de que el Consejo de la Ciudadela hubiera orquestado esto. No si lo que Blacklight sabía de ellos era cierto. Mientras que no habían conocido al más nuevo miembro del Consejo, Valern, cara a cara, estaban confiados en su análisis de Tevos y Sparatus para creer que no permitirían que esta depravación sucediera. Habían hablado con ellos cara a cara, vieron sus rostros a detalle, analizando con cuidado cada decisión y acción que habían hecho.
Conocían muy bien a los Consejeros, tanto que podían construir Individuos con personalidades que fueran indistinguibles de los verdaderos. Esto estaba tan fuera de su carácter que intentar concebir lanzar un asteroide al mundo natal de los Batarianos era como decir que Ghandi era un asesino de la calaña de Jason Voorhes. Era demasiado improbable para siquiera sostener el pensamiento con seriedad.
No, esto no había sido obra de ellos. Tenía que ser algo mucho, mucho más dispuesto a cometer un acto de devastación a una escala sin precedente. Algo tecnológicamente lo bastante avanzado para engañar a cientos, si no es que miles de satélites.
Solo una cosa les venía a la mente. Algo de lo que los Batarianos estaban, en su mayoría, desinformados.
Los Segadores.
Aunque este no era un comportamiento normal de los Segadores. Los enigmáticos Leviatanes habían revelado muchas de las estrategias de los Segadores que habían observado en sus largas vidas.
Siempre había sido lo mismo.
Los Segadores no se limitaban a simplemente masacrar todo a su paso. No, eran mucho más insidiosos y mucho más metódicos. Cosechaban, procesaban y archivaban especies enteras como Segadores recién nacidos a una escala industrializada a nivel interestelar.
Así que se llegó a una conclusión bajo la premisa de que los Segadores eran la causa. La conclusión era que estaban haciendo algo nuevo. Algo que jamás habían hecho en ninguno de los ciclos previos. Qué con exactitud era algo que desconocido, lo que hacía la situación mucho más problemática.
Necesitaban averiguar lo que sucedía. Sin embargo con sus pequeños números, estaban enormemente poco preparados. La precaución era la clave. Los Peces Mercurio procedieron a dejar trozos de su piel mientras nadaban, trozos que fueron reconvertidos mientras se hundían más y más en las profundidades en camino hacia el lecho oceánico para encontrar ventilas térmicas ricas en recursos. Adoptando rasgos de bacterias quimiosintéticas, se alimentaron de la energía de las ventilas para obtener el combustible necesario para fabricar más biomasa de Blacklight.
Con más biomasa generada, los Peces Mercurio nadaron a través del planeta para acercarse al sitio de impacto.
Ropas y posesiones volaban por el cuarto hacia bolsas y cajas mientras el trío de Asari se movía a una velocidad que solo podía ser alcanzada cuando te dabas cuenta de que habías cometido lo que sin duda era una felonía de alto orden al no solo destruir propiedad de museo invaluable, sin en robar voluntariamente la única cosa que estaba manteniendo a su gobierno adelante de todos los demás.
Era dolorosamente claro que tenían que largarse de Thessia tan pronto como les fuera posible antes de que se encontraran en una prisión sin nombre siendo torturadas por espías y psicóticas con demasiado tiempo en sus manos y talento para extraer cada gota de información que pudieran. Al menos eso es lo que Morinth asumía que les si eran atrapadas... de hecho, volviendo a evaluar la situación, eso más que probablemente sería el destino de Liara y Samara. Morinth estaba bastante segura de que su estilo de vida poco menos que decente resultaría en su ejecución sumaria.
Con renovado vigor ante ese mórbido pensamiento, Morinth se apuró a la tarea en mano de recoger todo lo que le perteneciera y robar todo lo que el hotel tuviera que no estaba apuntalado, sin ninguna otra razón que el hecho de que podría hacerla sentir como si estuviera recibiendo el valor justo por el dinero que había estado despilfarrando los últimos días. Eso y que los jabones con esencias estaban para morirse.
"¿Tienen todo?" preguntó una igualmente acelerada Liara.
Morinth asintió sin pensarlo mientras levantaba sus bolsas, que sumaban cinco, mientras se dirigía hacia la puerta. Liara solo tenía una bolsa y Samara parecía no llevar nada salvo las ropas que tenía puestas. Lo que significaba que llevaba libres las manos.
Con una sonrisa sardónica, pero aun con pánico, Morinth le lanzó dos de sus bolsas a su madre. La Justiciera las atrapó y las examinó por un momento antes de que sus ojos volvieran a viajar hacia Morinth.
"¿Qué? Tienes libres las manos".
Samara exhaló audiblemente, pero a pesar de todo tomó las bolsas, solo porque discutir sobre ello inevitablemente llevaría a perder más tiempo.
"Muy bien, nos largamos de aquí. Tengo una amiga. No es exactamente una amiga, pero si los créditos son buenos, nos sacará del planeta" dijo Morinth mientras se dirigían hacia el elevador. Afortunadamente estaba vacío.
Asintiendo para sí, Morinth miró a sus compañeras de crimen.
"Estaremos en Omega antes de que lo sepan".
El resto del viaje permaneció en silencio mientras descendían a los pisos inferiores. Tan pronto como las puertas de elevador se abrieran, intentaron moverse tan calmadamente como podían a través de la multitud, incluso con su paranoia que crecía paso a paso.
Pronto se encontraban de camino hacia su santuario.
Mientras huían, tuvieron un momento para hablar mientras Samara pilotaba la nave hacia la siguiente parada, con suerte la última que harían en Thessia.
Liara extendió la mano y activó su Omni-Herramienta. Luego de unos momentos, un orbe de luz esmeralda apareció.
"Elegida de los Protheanos, ¿Qué es lo que requieres?"
Liara miró al orbe por un momento mientras dejaba que sus palabras calaran en ella. Todo lo que pensaba que había sabido estaba siendo desafiado, había sido desafiado por Morinth, pero ahora, flotando enfrente de ella estaba la verdad.
Tenía que preguntarlo.
"¿Por qué nos llamas Elegidas de los Protheanos?"
Liara temía ya conocer la respuesta.
"Durante el zenit del Imperio, nuestra civilización entró en contacto con sus ancestros prehistóricos. Inicialmente su planeta rico en Eezo iba a ser minado mucho antes de que descubriéramos a su especie. Era creído por muchos de los Altos Imperiales que era nuestro Imperativo Cósmico sacarlas de su estado de salvajismo. Su biología fue alterada significativamente para permitir un mayor potencial de desarrollo cognitivo. Su uso como soldados para la guerra se nos reveló cuando nos dimos cuenta que el alto contenido de Eezo en su planeta mostraba peculiaridades genéticas únicas que nos permitió alterar a su especie en bióticos naturales".
Liara tragó duro mientras registraba las palabras. La IV Vendetta simplemente continuó.
"Durante las fases posteriores del ciclo Segador fue determinado que nuestra extinción era inevitable. Tu raza apenas había comenzado a crear su propia arte y cultura durante ese periodo y fue determinado que las Asari probablemente sobrevivirían al ciclo. Yo ya había existido en este planeta por siglos antes cuando fui ordenado entrar en modo de sueño para conservar energía".
"Si todo esto es cierto y las Repúblicas tenían acceso a ti..." interrumpió Morinth, "... entonces ¿por qué no tomaron en serio a los Segadores en serio? ¿Qué olvidaste decirles?"
"No había sido activado hasta aproximadamente 3.4 horas. Mi última activación fue hacía 50,985 años".
"Espera ¿Entonces qué hacían las Repúblicas contigo?"
"Drenando mi memoria. Es posible que no estuvieran al tanto de que estaba instalada. No puedo decirlo con seguridad ya que no estaba activada".
"Él tiene un punto" dijo Liara de pronto mientras se volvía a mirar a Morinth.
"Hasta donde llega mi conocimiento, ningún Faro ha sido encontrado jamás con una IV funcional. Vendetta podría ser la primera".
"Muy bien, ¿Entonces por qué te activaste cuando llegamos ahí?" preguntó Morinth.
"Fui programado para reconocer a los Protheanos y aquellos que han sido tocados por ellos".
"Pero no había ninguno presente" dijo Liara.
"Es incorrecto. Se descubrieron marcadores genéticos consistentes con los de los Protheanos en aquella que ustedes llaman Morinth".
Los pensamientos de Liara se detuvieron al mirar a Morinth golpearse la frente con la palma de la mano.
"Oh cierto. Nunca te lo dijimos... sí, las Ardat-Yakshi fueron creadas por los Protheanos" dijo Morinth.
"¡¿Qué?!" gritó Liara.
"Sí, Blacklight lo dedujo. Es por lo que me buscaron... más o menos. Así que supongo que Vendetta estaba construida para reconocerlo. Quiero decir si los Protheanos la hicieron y todo eso..."
"Parece haber un malentendido. Fui construido para reconocer secuencias genéticas Protheanas y ecos de patrones de pensamiento. Tú, Morinth, posees el primero" dijo Vendetta.
Morinth alzó una ceja en confusión por un momento, antes de que sus ojos se ensancharan considerablemente. Entonces su cabeza se giró con tal velocidad que sintió un espasmo.
"Excusez-moi" dijo Morinth.
"No puedo traducir. Ese lenguaje no está registrado".
"Dije discúlpeme. ¿Como puedes reconocer genética Protheana de mí? La última vez que verifiqué no era una de ellos" dijo Morinth, mucho más seria de lo que Liara la había visto jamás.
Para clarificar, el marcador genético está degradado y ha evolucionado más allá de la intención original, pero sigue ahí. Lo detecté y me reactivé como resultado".
En el asiento frontal Samara se congeló. Sus ojos aun estaban confundidos por las palabras que Vendetta decía.
"¿Las Ardat-Yakshi son parcialmente Protheanas?" se cuestionó Samara, aunque Vendetta la escuchó.
"Ardat-Yakshi. Demonio de los Vientos Nocturnos. Por favor clarifiquen el término".
"Son Asari. Asari con un desorden genético muy raro. Cuando nos Unimos, matamos a nuestro compañero, pero nos volvemos más fuertes como resultado" dijo Morinth.
Vendetta permaneció en silencio por un momento, antes de emitir un extraño pitido.
"Sí. La condición a la que se refieren como Ardat-Yakshi fue creada como un intento de dotar a las Asari con el poder de un Protheano. Para recordar y compartir experiencias con ustedes con contacto físico. Esta secuencia fue extraída de Protheanos Voluntarios y aplicada directamente al genoma Asari. Mi hipótesis es que ocurrió una mutación imprevista como resultado del método único de las Asari para reproducirse, el cual interactuó de forma impredecible con la habilidad de recuerdos Protheana. La extinción Protheana finalizó antes de que la condición fuera identificada y removida o alterada de otra forma en la genética Asari. Sin embargo la secuencia sigue estando basada en código genético Protheano".
"Solo para aclarar, estás diciendo que yo... y Rila y Falere ¿Estamos tocadas genéticamente por los Protheanos?"
"La muestra fue modificada de antemano y parece haber evolucionado de forma impredecible desde el proyecto inicial, pero de hecho está basada en material genético Protheano, tan minúsculo como sea. Esta secuencia es detectable en todas las Asari, aunque solo aquellas a las que se refieren como Ardat-Yakshi se encuentran dentro de los niveles aceptables. Al menos lo bastante altos para permitirme reconocerte como alguien tocada por los Protheanos y reactivarme".
"Tocada por los Protheanos, sí ya, un mal toque" dijo Morinth mientras se dejaba caer contra su asiento, mirando hacia la distancia.
Los pensamientos de Morinth corrían ante lo que había de aprender: el verdadero origen de su condición, de la misma condición que la forzaba a correr y esconderse. Estaba demasiado cansada mentalmente de todo lo que había pasado ese día para reaccionar tanto como lo hubiera hecho en circunstancias normales, pero el solo pensar... que su vida entera, la condición que la había arruinado a ella y a sus hermanas, era en realidad un trozo de los mismos Protheanos.
Con esa información llegó a una conclusión:
"Los Protheanos apestan" dijo en voz alta.
Tomó una aspiración para calmarse. Este no era el mejor momento para perder la compostura. Podía esperar hasta estar en Omega, donde podía perder la mente y quizás comisionar una camiseta que dijera 'Jódanse Protheanos' y entonces usar dicha camiseta para fornicar con cada puto Hanar evangélico que existiera, pero ese era algo con lo que tendría que lidiar la Morinth Futura. Justo ahora habían asuntos demasiado importantes a los cuales atender.
"Nunca respondiste mi pregunta previa. ¿Qué era el Proyecto Crisol?"
Los esfuerzos de salvamento estaban significativamente mal equipados para manejar la devastación causada por el meteoro. Aquellos pocos que sobrevivieron las olas iniciales habían perdido todo y a todos. Era raro encontrar a una familia que no hubiera sido afectada por las olas de destrucción indiscriminada. Todos perdieron a alguien, ya fueran amigos o familia.
Las proyecciones mostraban que no había forma de alimentar a todos y solo unos días después de que la comida se agotara, el pandemonio estalló. Historias no concluyentes de gente comiendo de los muertos circulaban por todas partes, junto con murmullos de esclavos rebelándose y matando a castas enteras.
Para la tripulación de la nave de carga conocida conocida como Dehko, las cosas se veían sombrías. El capitán de la nave era un Batariano anciano, nombrado Pron Cranrerk, quien a pesar de su edad era un hombre de corazón amable. Cuando la devastación vino su nave estaba a medio camino de entregar un cargamento de comida enlatada. Realmente no le tomó mucho ordenarle a su gente que hicieran una enorme desviación. El barco podía llevar a grandes cantidades de personas, miles si no es que más. Y el capitán concluyó que sería mejor ir por los que ya habían perdido casi todo.
Claro que incluso con toda la comida a bordo, seguía siendo una preocupación que se acabaran las provisiones, aunque solo debían durar lo suficiente para llegar a los mares que no habían sido tocados por la colisión y sus secuelas.
Pron estaba sentado en su escritorio, mirando sus finanzas. Sus estimados mostraban que esta empresa sin duda haría las cosas difíciles para él , pero dudaba que con la devastación algo tan trivial como una entrega perdida fuera investigada seriamente y sus ahorros existían justamente para una ocasión como esta. Sí, Pron era uno de los afortunados, aunque su tripulación no tanto. Mientras que muchos eran de las tierras muy lejanas a las ciudades azotadas por la calamidad, muchos más habían conocido gente en las áreas más afectadas.
Había visto miles de rostros cada día, rostros de impacto y negación. Era muy fácil culpar al Consejo cuando mirabas a esos rostros y Pron no era nadie para cuestionar la sabiduría de su gobierno. Él no era un hombre muy educado y había pasado la mayor parte de su vida conociendo nada más que el trabajo duro.
Y culpaba al Consejo tanto como cualquiera.
Si tan solo supiera el verdadero horror que se cernía.
En lo profundo de las aguas debajo de su nave, una sombra se movía. Una que hacía verse como una enana a su barco. Y fue notada casi de inmediato.
Cientos de personas se aglomeraron en las barandillas de la nave, mirando hacia abajo a la oscura sombra y las extrañas luces que estaban distribuidas de forma aleatoria a lo largo y ancho de su forma. Algunas se movían rápidamente, otras estaban estáticas. Entonces la nave se detuvo.
Los pasajeros fueron lanzados hacia adelante, unas cuantas docenas de desafortunados en el arco de la nave volaron hacia las aguas por el repentino cambio de momento.
El ambiente se quedó en silencio mientras Pron se ponía de pie. Sus viejas piernas lo llevaron de su cuarto hacia el puente de la nave. Ahí encontró a una tripulación en pánico intentando hacer que el barco se moviera. Por la ventana, podía ver a gente lanzando cuerdas hacia el agua, sin duda intentando hacer que algún alma desafortunada pudiera volver a bordo. Entonces miró de nuevo a su tripulación, en específico al timonel.
"¿Golpeamos algo? ¿Escombros del tsunami?"
"No, señor, simplemente nos detuvimos. Los motores están trabajando, pero... solo no nos estamos moviendo. Es como si nos estuvieran agarrando".
"¿Agarrados? ¿Que...?"
Antes de que el capitán pudiera completar su pregunta, ya había sido respondida por los gritos de fuera. Gritos de miedo, gritos de terror absoluto se escuchaban fuera y mientras los ojos de capitán se movían hacia la ventana, vio algo peor que esos familiares gritos.
Vio cosas subir a bordo, envolviendo las barandillas y arrastrándose a cubierta. Eran largos tentáculos muertos que azotaban y se movían alrededor de la nave y se retorcían en la forma más enfermiza, golpeando como látigos, como un un enjambre furioso de Varren que no había comido en días.
Mientras se movían por el aire, el capitán podía distinguir que los tentáculos estaban cubiertos en una delgada capa de piel elástica, pero esta piel se veía como si las restringiera, como si estuviera demasiado apretada. Justo debajo de la piel traslúcida habían muchos extraños componentes mecánicos extraños que estaban perfectamente unidos a la carne y el hueso. De su masa carnuda se emitían extrañas luces en secuencia, viajando de arriba abajo en los tentáculos mientras estos continuaban golpeando la nave.
Ocasionalmente agarraban a la gente por las extremidades y la arrastraban a las oscuras aguas debajo de ellas, presuntamente al estómago de lo que sea que fuera esta abominación de la naturaleza.
El capitán escuchó los gritos de dolor y terror de los Batarianos desvalidos, Batarianos que corrían y luchaban en vano mientras eran tomados y mutilados y devorados por alguna cosa acuática que no podían ver y antes de que pudiera procesar por completo lo que estaba viendo, más tentáculos salieron de las aguas alrededor de la nave. Un par de tentáculos particularmente grandes, de cientos de metros de largo, se habían alzado en lo alto de los cielos.
Eran tan enormes que el sol había sido bloqueado por un momento. Solo por un segundo, el capitán no podía ver más que las siluetas de tentáculos moverse en la breve oscuridad, antes de que los que estaban en lo alto azotaran violentamente el barco. Desgarraron con facilidad los resistentes metales y partieron la nave a la mitad.
Mientras el barco se hundía, otra calamidad apareció de las profundidades. Era un remolino que se formaba rápidamente y de una profundidad de más de treinta metros y al fondo del mismo unas fauces de dientes serrados que rotaban, pulsaban y rugían en una tonada extrañamente mecánica.
Viendo al abismo negro, Pron podía escuchar a su timonel gritar en vano por la radio.
"¡Las comunicaciones están caídas! ¡No podemos llamar a nadie!" gritó sus últimas palabras.
Mientras la nave se hundía los supervivientes del tsunami a bordo del Dehko eran devorados por unas fauces cavernosas, hechas de carne y metal. La nave misma estaba siendo despedazada una y otra y otra vez, hasta que los escombros fueran indistinguibles de cualquier otro pedazo de chatarra que podría ser fácilmente explicado por el tsunami.
Satisfecha, la gran bestia oceánica se hundió en las profundidades, buscando otra nave más. El Dehko no era la primera embarcación en ser tomada y no sería la última por mucho.
En lo profundo del mar, alrededor de las ventilas hidrotérmicas debajo de Khar'shan, Blacklight crecía. La una vez minúscula cantidad de bacterias se había desarrollado en enormes colonias de apéndices similares a tubos de carne pulsante con largos tentáculos huecos en forma de cuernos. Estos tubos de carne que pendían de la masa habían sido diseñados con muchas cavidades y órganos llenos de colonias enteras de bacterias quimiosintéticas. Se adquiría biomasa lo bastante rápido para que los gusanos separaran pequeños trozos de sí mismos para usarlos para desarrollar otras formas de vida.
Continuaron su búsqueda mientras las pequeñas semillas de Blacklight crecían e infectaban la vida oceánica para convertirla en más biomasa que pudiera usarse para acelerar sus investigaciones.
Un Pez Mercurio nadó en lo profundo del lecho oceánico, donde más fragmentos de asteroides estaban dispersos. Era igual de poroso que las otras piezas, sin embargo había algo extraño en este fragmento. Largos tentáculos, del grosor de un cabello humano nadaban en las aguas para poder envolver y aferrarse a la roca. Escondidos en lo profundo de los poros de la roca, habían trazos de fluido, fluido correspondiente con anticongelante, un enfriador muy específico que se veía normalmente solo en naves estelares.
El Pez Mercurio movió la cabeza para llevar la oca más cerca a su boca, la cual cambió y se moldeó mientras se tragaba el objeto. Dentro de su boca, miles de millones de tentáculos llenos de órganos sensoriales examinaron la piedra. El enfriador fue procesado y analizado. No era un fluido particularmente eficiente y estaba hecho para ser barato. Era demasiado burdo para ser usado por una nave militar o comercial. Era de una marca renombrada por su bajo costo y favorecida por los piratas.
Mientras las células se movían más y más profundo en la roca, encontraron algo más. Dentro del enfriador había un poco de sangre y era radioactiva en un nivel que no era natural.
El Pez Mercurio escupió la roca.
Hasta ahora, a pesar de que era el área donde había impactado el meteoro, había demasiado poca roca para cuadrar con el nivel de devastación que causó. Sin embargo pronto fue teorizado qué es lo que había impactado en el mar.
El enfriador vino de una nave estelar, en específico la nave de Jona Sederis.
La sangre era demasiado radioactiva para ser de cualquier especie que Blacklight hubiera encontrado jamás. Excepto por una.
Los Hijos de Saleon.
Blacklight llevó su producción de biomasa a niveles jamás vistos mientras reunían energía y dividían células tan rápido como la biología se los permitía.
Campos de biomasa alrededor de las ventilas hidrotérmicas de los profundos mares completaron el Pulmón Extractor mientras miles de millones de bacterias fotosintéticas subían a la superficie para bañarse en la luz del sol Batariano, Harsa.
Si los Hijos de Saleon sobrevivieron y si estaban en este planeta, entonces Blacklight necesitaría toda la biomasa que pudiera conseguir.
Cuando llegaron a esta conclusión, una nueva pregunta surgió.
¿Por qué Blacklight no era capaz de encontrar la nave de Eclipse?
En la galaxia, ninguna civilización existe en el vacío y todas están conectadas a la misma fuente. La Extranet. A pesar de ser vigilada por sus líderes, Khar'shan no era diferente. Pronto, se filtraron grabaciones, Testimonios de primera mano del daño fueron subidas a la red.
No fue mucho tiempo hasta que la galaxia entera supiera lo que había acontecido en Khar'shan.
CÓDICE: Formas de vida.
Peces Mercurio: Los Peces Mercurio son las bioformas de Blacklight diseñadas específicamente para tener velocidad en un entorno submarino. Superficialmente se asemejan a una aguja alargada. Poseen un hocico parecido a una lanza y cuerpos diseñados para darles una forma altamente hidrodinámica para reducir el arrastre provocado por moverse a gran velocidad. Poderosos músculos en sus costados le permite a la criatura moverse a velocidades de 200-250 kilómetros por hora, aunque pueden alcanzar picos de 290-320 kilómetros por hora cuando se mueven por aguas relativamente calmadas en línea recta.
Sus aletas son increíblemente afiladas, permitiéndoles cortar a través del agua con facilidad. En adición a sus aletas, estas poseen músculos y la forma necesaria para permitirles propulsarse como jets, similar a como lo hacen varias especies de cefalópodos.
NA: Acerca de Vendetta no estando activo desde hace mucho. Me imagino que tenía que haber una razón para que las Asari no supieran sobre los Segadores a pesar de haber tenido acceso a un Faro por quién sabe cuanto tiempo. Mi suposición es que nunca despertaron a Vendetta. Así que tuve que inventar una razón para que fuera el caso y ya que el Faro mencionó que 'pensaba' que Shepard era Protheano (o como dijo Javik si estaba en la misión, podría haber sido el Protheano justo al lado de Shepard), entonces quizás solo aquellos tocados por los Vorlons... eh digo... Protheanos podrían activar a la IV.
Pienso que tiene sentido de cualquier forma. Mejor que las Asari activando a Vendetta y pensando que una IV no pensante les mintiera acerca de las flotas de Mecha-Cthulhu.
A partir de ahí solo era cuestión de que alguien 'tocado' por los Protheanos estuviera ahí para activarla. Ayuda el hecho de que Bioware nunca diera una razón concreta para la existencia de las Ardat-Yakshi.
