Capitulo N 49: "Encerrados: el cofre de los secretos se abre"

Ya habían pasado dos días en la tierra y aún no tenían noticias de los muchachos, quienes habían ido a rescatar a Kalula. ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Habrán triunfado o todo lo contrario? Esperaban que fuera lo primero...

El silencio y la inquietud eran los peores enemigos en estos momentos, lo único que hacían era que aumentara las dudas, la preocupación y poco a poco, se estaban transformando en desesperación

-¿Alguna novedad Dendé?- le preguntó Krilin un tanto inquieto

-No, lo siento. En estos momentos no logro sentir nada- se lamentó sin mirarlo

-¡Rayos! Goku regresa pronto...- murmuró para sí

-Oye Mr. Popo...- le llamó el judoca, éste lo miro-¿Cuánto falta para que salgan Koji y Kim?

-Solo media hora- le informó

-Espero que para entonces, los demás hayan regresado- alzó su mirada al cielo para luego añadir con un poco de amargura- Que poco duró la tranquilidad señores...

-¿Por que dices eso?- se le acercó Goten

-Porque en cuanto salga, koji volverá a preguntar por Kalula hasta cansarme- se quejó cerrando los ojos sin mirarlo

-¡Ah!- exclamo el peli violeta- Ahora entiendo porque lo dejaste entrar primero. Es insoportable ¿verdad?

-bajó la mirada para poder mirarlos- Cuando esta de mal humor, si. Aún no sé como le hace Kenta para aguantarlo- se rascó la cabeza un poco extrañado

-Años de práctica...- respondió, quien se hallaba sentado en las escaleras

-Oigan...- comenzó el otro niño, ambos etherion lo miraron curiosos- ¿Creen que ya sea tiempo de considerar al Sr. Piccolo como su "cuñado"?

Aquello captó la atención de todos, que interesante pregunta acababa de hacer...

-Es cierto, después de todo ustedes ya saben lo que sienten uno por el otro- le siguió la corriente el maestro Roshi- pero es una lástima que ninguno de los dos se decidan cuando dar el paso- se lamentó negando con la cabeza

-Pues...- vaciló dudoso el etherion de cabello más corto, la verdad no estaba seguro

-Eso esta por verse- respondió de manera contundente el arquero con los ojos cerrados

-No me digan que no lo aceptan- dijo la científica

-No es de extrañarse- interrumpió la peli negra cruzándose de brazos- Piccolo no es el tipo de hombre que se interese por las mujeres- espetó

-Pero en varias ocasiones ha demostrado su preocupación por ella- contraatacó esta vez Videl

-¡Si pero tambien la ha tratado mal!- insistió terca

-el Sr. Piccolo es asi con todo el mundo mamá y ella lo sabe- aquello no le parecía una gran novedad para el pequeño Goten

-Si, pero lo mas extraño es que Kalula jamás le ha levantado la voz ni siquiera una vez ¿Por qué será?- Trunks llevó una mano a la barbilla pensativo tratando de entender

-Mmmmmm... Ay...- resopló Oolong fastidiado- que buena suerte tuvo ese sujeto de haberla encontrado...- aquello en gran medida lo dijo para tantear la reacción de Yamcha, el cual había estado interesado en ella. Se dio por satisfecho al escuchar un resoplido de su parte

-Hay que considerar que, probablemente, esta seria la primera y única vez que veremos a Piccolo de esta forma. Es decir, ¿Cada cuánto sucede un hecho como éste?

-Lo sé...- suspiró aún sin estar convencida del todo- es solo que no sé si Piccolo sea lo mejor para ella...- pensó dubitativa

-Jajaja, hablas como si fueras su madre- rió Bulma divertida

-Tu también- le replicó fingiendo sonar molesta

-No se preocupen...- les interrumpió tranquilamente el arquero volviendo a abrir sus ojos- confío que la decisión que tomarán ambos será la mejor...

Al poco tiempo, del otro lado del templo...

-Gracias por traernos supremo kaio- sama- le dijo el adolescente

-De nada- sonrió y tomando un tono más serio les dijo- Hagan su mejor esfuerzo para derrotar a ese monstruo, mi antepasado y yo estaremos observándolos.

-Si- asintió seriamente Goku

-Supremo kaio-sama...- le llamó la joven, éste la miró atento- sé que nuestro primero encuentro no fue en las mejores circunstancias pero aún así fue un gusto conocerlo- le sonrió amablemente

-L-lo mismo digo...- respondió sonriendo un poco nervioso con un pequeño sonrojo

-Espero volver a verlo en el futuro.

-Claro, tenlo por seguro...

-Antes de que se valla, ¿Puedo pedirle un favor?

-Sí

-Envíele mis saludos a su superior cuando lo vea- le pidió

-Por supuesto.

El nameku, quien se encontraba unos pasos mas adelante, cerró un puño con algo de molestia sin inmutar su expresión seria. Había escuchado claramente la conversación. Aquello no paso por alto para el orgulloso príncipe, quien medio sonrió de lado con mofa, un gesto que nadie notó.

-Buena suerte muchachos- dicho eso, se retira

Todos se percataron de aquellas presencias e inmediatamente corrieron hasta el otro lado del templo

-Hola- les saludó Goku haciendo un gesto con la mano

Éstos fueron bien recibidos por todos, ¡Que gusto daba volver a verlos y más tras observar que la peli verde había regresado! Lo lograron, el rescate fue todo un éxito y francamente, extrañaban su presencia...

-Muchachos ¿Se encuentran bien? Están mal heridos- les preguntó Krilin tras observar los estados de cada uno

-Si Krilin, no te preocupes- le dijo su mejor amigo para calmarlo

-Esta vez les tocó un oponente muy difícil de vencer- opinó el maestro Roshi tambien observando

-Eso ni dudarlo maestro pero gracias a Kalula- giró su mirada a ella- Zira ha desaparecido

-¿Qué dices?- sorprendido

-¿Es cierto eso?- le preguntó el semi saiyajin de pelo violeta, ella asintió

-Pero, ¿Cómo te las ingeniaste?- continuó su amigo incrédulo

-Pues verán...

-Antes de eso, Dendé...- el nameku solo se le quedo mirando a kami sama, el cual comprendió rápidamente

-Sí, vengan todos. Curaré sus heridas en un momento

Luego de unos minutos, por fin se había calmado un poco las cosas en el templo. Kalula se encargó de contarles a todos lo que había pasado con detalles: Desde su enfrentamiento con Zira (y también Akuma disfrazado) hasta el asesinato de su mejor amigo, cosa que ésto último la hizo sentir de lo peor

-Ah, ya veo... Con que eso fue lo que pasó...- dijo el judoca sintiendo lástima por su hermana

-¡Maldición! Ese sujeto...- refunfuñó entre dientes Ten Shin Han

-Todo esto pasó por mi culpa...- se lamentó la chica bajando su mirada con aire triste- sí hubiera sido más fuerte, quizás Herion estaría con nosotros

-¡Cierto!- ella alzo la vista

-¡Vegeta!- le regaño su esposa

-¿Por qué?- lo desafío con la mirada el judoca- ¿Por tener fe?

-No, por ir a enfrentar al enemigo sola- el tono de voz de Kentaro era bajo pero sonaba severo, claramente desaprobaba lo que había hecho su hermana. Ella percibió eso y bajo la mirada apenada

-No se preocupen, podremos revivirlo con la ayuda de las esferas del dragón- les tranquilizo Krilin

-No lo creo- el guerrero volteo la mirada- Aunque las esferas puedan revivirlo, volverá a morir.

-¿Por que dices eso Kenta?- su hermana lo miraba sin comprender- Dendé dijo que las esferas pueden revivir a cualquier persona siempre y cuando su muerte no tenga más de un año. ¿No es asi?- volteó su mirada al joven nameku

-Si, asi es- asintió el Dios

-Herion debe revivir en el lugar donde pereció y como Meiousei ya no existe, no será posible

-¿Y por qué no usan la cabeza?- espetó Vegeta un tanto cansado de escucharlos, ambos etherion lo miraron- díganle al dragón que transporte su cuerpo y su alma hasta la tierra y asunto arreglado

-¡Es cierto, él tiene razón!- exclamó con entusiasmo Kunihiro

-Pero, ¿Qué hay de las demás personas? No podemos dejarlas en el otro mundo- dijo Yamcha

-Las reviviremos con el segundo deseo- respondió el guerrero vestido de naranja

En medio de la charla, debatiendo qué deseos pedirán a las esferas, otras dos presencias se encontraban caminando por los pasillos del templo...

-Vaya...- murmuró asombrado el esgrimista- este planeta es increíble

-Sí, nunca pensé que existiera un lugar como ese. Era perfecto- estiró algunas articulaciones y sonriendo ampliamente dijo- con estos nuevos poderes, sere capaz de enfrentarme a quién sea ¿No lo crees Kim?

-Bueno...- arrugó un poco el ceño y torció sus labios- lo que yo nunca podré enfrentar es tu mal olor- agito una mano

-Jaja, que chistoso...- acotó acidamente, luego una idea se le cruzó por la cabeza y adquiriendo una sonrisa maliciosa dijo- Oye Kim...

-¿Hm?

-¿Que te parece un abrazo, sí?- extendió sus brazos y caminó hacia él

-Ah no...- rió nerviosamente adelantándose unos pasos- Aléjate de mi seso apestoso...

-Vamos, sólo uno...- insistió fingiendo sonar amable

-¡Aléjate de mi!

Ambos comenzaron a correr hasta que se detuvieron en el umbral que daba acceso hacia afuera del templo

-¿Qué sucede? ¿Por qué tanto alboroto?- se extraño el esgrimista observando que estaban todos reunidos hasta que divisó un rostro familiar- ¡Mira Koji!- le señaló

-¡Vamos!- salieron corriendo

-¡Kaila!- le llamaron, ella giro la vista dibujándole una sonrisa

-Koji, kim...- murmuró

-Que bueno que regresaste- le abrazo Kim, el cual fue correspondido- nos tenías preocupados

Al notar como los otros dos tambien se acercaron, uno de ellos no pudo con su genio.

-¿Qué intentabas hacer? —Preguntó, seriamente.

La joven parecía culpable y nerviosa y eso se podía reflejar en como tartamudeaba cuando hablaba con Kojiro. El ambiente se había tornado de repente tenso.

-Como yo ocasione todo esto, tenía que remediarlo. Yo pensé...

-¿Qué pensaste?- su voz sonaba cada vez más dura

-Pensé qué podría detenerlos yo sola...

Éste entrecerró los ojos, dando unos pasos hacia ella

-¿Es en serio, Kalula? —Increpó—. ¿Acaso te oíste? Te has puesto como cebo ¿Es en serio? —entrecerró los ojos—. ¡Se supone que debemos cuidarte!

-Koji- la voz autoritaria del arquero bastó para que se detuviera

-Tranquilízate- apoyó su mano en su hombro- entiendo que estés molesto- éste lo miro de reojo, sin relajarse del todo- todos lo estamos pero ahora está de regreso con nosotros.

-Kim tiene razón, eso es lo importante ahora. Eso me recuerda algo...

-¿Qué Kun?- el boxeador lo miró sin comprender

el nameku se alejó del resto y caminó hasta la orilla con la mirada clavada en las nubes, necesitaba estar un rato a solas.

El viento soplaba suavemente meciendo su larga capa ondulante.

Aunque no podía expresarlo, se sentía dichoso, satisfecho por dentro, había logrado su objetivo: traer de regreso a la peli verde convida. Pero un recuerdo golpeó su mente de pronto

-"¿Qué es lo que quieres Kalula?"

-"¿Recuerdas que me contaste sobre las esferas del dragón? ¿Qué pueden cumplir cualquier deseo?"

-"Si ¿Qué hay con eso?"

-"Veras, esto no debe saberlo nadie pero estuve hablando con mis hermanos hace varios días y queremos pedirles un favor"

-"¿De qué se trata?"

-"Queremos pedirles prestadas las esferas: nuestro deseo es que regrese nuestro planeta junto con los habitantes y realzar de nuevo nuestras vidas"

Un espasmo lo golpeó por dentro. Observó sobre su hombro derecho unos momentos a la joven, quién se encontraba jugando alegremente con Goten, Trunks y Maron, la hija de Krilin.

-Kalula...- murmuró

Con todo lo que estaba pasando, había olvidado por completo que una vez que todo esto llegue a su fin y pida su deseo, ella se marchara... Regresará a su planeta natal...

-"Aún no se lo has dicho ¿Verdad?"

-"No"

-"En algún momento deberás dejar tu orgullo de lado"

-"¿¡Por qué todo el mundo me esta presionando con esto!?"

-"El tiempo apremia Piccolo, estoy seguro que Gohan tampoco quiere que termines solo cuando todo esto acabe"

Aquellas palabras le llegaron a su mente, taladrándole

Por más que se quisiese alegrar de que ella se fuese, no era así. Ya la vio partir una vez y le fue doloroso, más de lo que había imaginado. No quería que se marchara... pero... ¿Como evitarlo?

-"Me alegra ver que Kalula finalmente encontró a esa persona especial y saber que es mutuo, se pondrá muy feliz"

-"¿Mutuo?"

-"Ahora comprendo porque se fue a enfrentar a Zira pero tranquilo, Kalula es más fuerte de lo que aparenta, unos simples golpes no la detendrán ni mucho menos sí está peleando por ese alguien especial, no le permitirá rendirse."

-"¿Cómo estás tan seguro?"

-"Porque tú también le gustas mucho..."

Apartó la mirada volviendo a observar las nubes. Comenzó a gruñir frustrado cerrando sus puños con fuerza, volvió a sentir aquella presión en su pecho

Ya sabía cuales eran sus sentimientos, tambien los de Kalula, eran recíprocos. Todos los terrícolas tambien lo sabían, entonces... ¿Por que no podía confesárselo? ¿Qué lo detenía?

-Piccolo...- le llamó una voz tras de sí

Éste alzó la vista, se giró y vio a Kojiro mirándolo serio a unos cuantos metros de él cruzado de brazos

-¿Qué quieres Koji?- preguntó con su acostumbrada seriedad

-Tengo que hablar contigo. No, más bien decirte algo- se corrigió

-Está bien- su tono de voz era neutra, algo que le llamó la atención

-Sólo vine a decirte que lo lamento- Piccolo no parecía comprender, por lo que continuó hablando- con respecto a ti, a mi y a Kalula y...-frunció un poco el ceño, lo que iba a decir, le resultaba un tanto incómodo- sé que me he comportado como un gran tonto. Siento no haber confiado en ti, cometi un error

-Uno bastante grande- le hizo constar, cruzándose de brazos

-Lo sé...- masculló frunciendo más el ceño

-Vaya...- soltó casi en un suspiro, la verdad no se lo esperaba- Tú no eres así, ¿A qué se debe tu disculpa?- increpó

-Pues dada las circunstancias- volteó la mirada hacia su hermana por unos segundos y volvió a mirarlo- me guste o no, debo empezar a llevarme bien contigo

-¿En serio? Si no mal recuerdo, desde un principio querías deshacerte de mi- ironizó, medio sonriendo de lado

-¡Sí! ¡Por eso te pido disculpas!- La vez que sonaba calmado y comprensivo, Piccolo se estaba burlando. Suspiró hondamente para calmarse

-¿Por qué?- pregunto al instante

-Porque ella lo espera, la pondría muy mal si no lo hiciera

Piccolo entrecerró los ojos, parecía sincero

-Me doy cuenta que para ustedes es muy importante la familia- dedujo

-Por supuesto- respondió con seguridad

-Eso es algo que yo todavía no entiendo

-Ya lo entenderás...- hizo una breve pausa y continuó- escucha, han dañado a mi hermana en el pasado, la verdad es que ya no quiero que vuelva a sufrir- le confeso de pronto, para sorpresa del namekusei

Tardó en responder y cerrando sus ojos dijo...

-Tú sabes lo que siento y hasta lo que soy capaz de hacer por ella...

El boxeador lo miró seriamente comprendiendo. Es verdad, tal vez Piccolo no era muy bueno expresándose pero con lo que había hecho, le comprobó que lo que sentía era verdadero y que era capaz de cuidarla y protegerla.

-Lo sé...- sonrió debilmente para luego añadir- y mira el lado positivo, tendrás candidatos para cuando quieras entrenar- aquellas palabras habían logrado sacarle una sonrisa al nameku

-¡Ha! No había tenido eso en cuenta

-Bueno, eso es todo lo que te quería decir. Nos vemos- se volteó y comenzó a marcharse

Luego de unos minutos...

-¿Habitación del tiempo?- parpadeo la etherion con sorpresa

-Sí- asintió el judoca- es un lugar increíble y muy extraño...

-En ese cuarto transcurre un año en tan sólo un día. Es perfecto para entrenar- le terminó de explicar Goku

-Increíble...- murmuró- ¿Cuantas personas pueden entrar y por cuantas horas?

-Pueden entrar como máximo dos personas a la vez y el plazo máximo que se puede usar es de 2 dias, es decir, 48 horas- le explicó el dios de la tierra tranquilamente

-¿2 días? ¿Y qué pasa sí se excede esas 48 horas?

-La entrada a la habitación desaparece y jamas vuelves a salir- concluyó Mr. Popo

-Estas pensando entrar ¿Cierto?- entrecerró los ojos, la pregunta de Kentaro era inquisidora

-Si quiero derrotar Akuma, necesito aumentar mi nivel de pelea rápidamente

-No te molestes en eso, conmigo es mas que suficiente- interrumpió Vegeta, ella lo miró de reojo- además no lograras sobrevivir un día completo allá dentro- se mofo

-No lo sabré si no lo intento

Todos se la quedaron mirando sorprendidos, ¿Realmente estaba dispuesta a entrar?

-Haz lo que quieras- la verdad no le importaba

-"Los chicos no pueden entrar, hace poco que terminaron y no creo poder soportar el entrenamiento de Goku o Vegeta..."- pensó mientras echaba un vistazo a los peleadores hasta que fijo su mirada en uno- Piccolo ¿Entrarías conmigo?- le preguntó con cierta timidez

-¿Quieres que entre contigo?

Ella asintió suavemente

-Sí quiero mejorar en mis habilidades, necesito pelear contra un oponente fuerte y como no conozco ese lugar...- se sonrojó sin querer- esperaba que pudieras ayudarme...

De repente, uno de los más pequeños adquirió una amplia sonrisa gatuna, casi maliciosa llamando la atención de su compañero... ¿Qué tenía en mente?

-Esta bien, sígueme- comenzó a caminar hacia dentro del templo, ella lo siguió por detrás

Ambos se detuvieron en una gran puerta y al momento de abrirla, fue como entrar a un mundo nuevo...

Ella abrió los ojos sorprendida, algo que para Piccolo no era algo relevante. Ya había estado en este lugar antes

Observaba con detenimiento por los alrededores: había una cama, cocina, baño y sala de estar

-Aquí hace mucho calor y el aire...- alzó la mirada, observando que había un enorme reloj en el techo- está enrarecido...

Caminó hacia el umbral encontrándose con un gigantesco espacio vacío, el cual no parecia tener fin

-¿¡Qué rayos pasa en este lugar!?- exclamó, no había nada. Absolutamente nada...- es inmenso, jamas había visto algo asi...

-Mejor mantente cerca- le recomendó Piccolo- ya que si te pierdes, nunca volverás a salir...

Kalula sintió un escalofrío recorrer su espalda, estaba hablando en serio

-Bien, empecemos con el entrenamiento

-Si

Sin que ninguno de los dos lo hubiera previsto, la puerta hizo un ruido extraño

-¿Qué fue eso?- ambos voltearon al mismo tiempo

Y lo siguiente que escucharon fue... "clic"

-No... Esto no puede ser...- el nameku se apresuró hacia la puerta, apoyó la mano en el picaporte e intentó abrirla pero para su desgracia estaba cerrada

-¿Qué sucede Piccolo?- se acerco la chica por detrás

-¿¡Acaso no estas viendo!? ¡Nos encerraron- espetó con severidad mientras seguía forzando la puerta

-¿¡Qué!?- exclamó horrorizada

-¡Goten, Trunks! ¡Abran la puerta inmediatamente!- les gritó furioso golpeando la puerta

Pero nadie respondió, algo que exaspero aún mas al guerrero

-¡Abran esa maldita puerta!- les volvió a gritar

-¡Niños por favor, ábranla! ¡Esto no es divertido!- les pidió la chica tratando de sonar lo más tranquila posible, aunque en el fondo estaba aguantando sus ganas de gritar

De nuevo hubo un silencio como respuesta del otro lado

Continuaron así por varios minutos hasta que el cansancio no tardó en aparecer en sus gargantas

-Es inútil...- golpeó por última vez la puerta con rendición- estamos atrapados... ¡Esos par de enanos me las pagaran!- gruñó molesto

-¡Hay que derribarla!- apunto su mano hacia la puerta preparando una esfera de energía

-¡Espera!- la detuvo a tiempo sosteniéndola de su mano- ¡Sí destruyes la entrada, ninguno de los dos podrá salir de esta dimensión jamás!

Ella se detuvo en seco compungida, el nameku la solto casi de inmediato

-¿Qué haremos entonces?

-Lo único que nos queda es esperar- dijo observando la puerta con cierta frustración y volvió a mirarla- mientras tanto hay que aprovechar las horas que nos quedan para entrenar, vamos.

-S-si...- lo siguió por detrás

Piccolo ya se encontraba dentro de ese espacio inmenso y blanco pero al momento en que la joven puso un pie dentro de ese lugar, el cuerpo de repente se le tornó muy pesado cayendo de rodillas inmediatamente al suelo

-¿Qué...? ¿Qué es esto...?- su cuerpo temblaba, apenas podía sostenerse con sus manos- ¡No... Puedo moverme!

-La gravedad aquí está aumentada diez veces...- le explicó el nameku mirándola cruzado de brazos

-¿Qué dices...?- alzó la vista como pudo, le resultaba muy difícil moverse

-¡Vamos! ¡Levántate!- le ordenó con voz autoritaria

Ella asintió, intentó incorporarse pero torpemente cayó al suelo otra vez.

El nameku bufo fastidiado, juntando paciencia

-¿Qué haces?- se extrañó la peli verde, al notar como Piccolo le extendía su mano

-¿Qué esperas? ¡Tómala!- espetó

Lo miro unos segundos confundida pero pronto comprendió. La verdad se sentia avergonzada, no queria aceptarlo pero reconocía que necesitaba ayuda por lo que asintió sin mirarlo. Volvió a intentarlo, esta vez con más ayuda por parte de Piccolo consiguiendo pararse por fin

-¿Segura que puedes con esto?- indago entrecerrando sus ojos, tenia sus dudas- Sí no te crees capaz, es mejor que renuncies ahora- le indicó dándole la espalda

-¡No, no lo haré!- respondió con firmeza

-Déjame decirte que mi entrenamiento es mucho mas duro que el de los demás y no sere flexible contigo solo porque eres mujer...- le aclaró con severidad sin voltear a verla

-No quiero que lo seas. Ni aunque te suplicara de rodillas llorando, sé que no lo harías jamás- el nameku la miró sobre su hombro izquierdo- no me ire, me quedare. Me acostumbrare a la gravedad de este lugar y te demostrare que puedo soportar tu entrenamiento, por mas duro y difícil que sea- en sus ojos no había pizca de miedo ni arrepentimiento, titilaban llenos de determinación

Esperó un momento por la respuesta, pero a sólo obtener su habitual silencio, se exaspero un poco

-Piccolo...- insistió

-De acuerdo- aceptó a regañadientes, cerrando los ojos. El brillo de emoción comenzó a hacerse visible en los ojos de Kalula- Pero no quiero escuchar ni una sola queja de parte tuya —Le advirtió, intentando ocultar su sonrisa.

-Jamas lo hice...- le hizo constar

-¡Empecemos!

-¡Si!

Mientras tanto del otro lado, por aviso de Kami sama, los guerreros se dividieron en grupos por todas las regiones: otra vez el ejército de Akuma estaba causando destrozos.

Mientras volaban, notaron como esos monstruos destruían todo a su paso, las explosiones eran cada vez más fuertes creando grandes ondas expansivas

-¡Ese maldito de Akuma sí que se excedió, ahora comenzó a atacar a todas las regiones de la tierra!- murmuro Goku con cierto rencor

-Pero no lo entiendo, ¿Que tiene en mente ese sujeto?- inquirió Gohan algo confundido

-Aún no lo se, en estos momentos Akuma está lejos de ser predecible- respondió dubitativo sin mirarlo

-Pero sea cual sea su plan, tenemos que detenerlo- dijo el pequeño Goten

-Si, ahora que Zira ya no esta, corremos con una gran ventaja- continuó su inseparable

-Es cierto y los hombres de Akuma no son muy fuertes que digamos ¡Podremos ganarles!- exclamó Krilin esperanzado

-Yo no lo creo...

Todas las miradas se enfocaron en el saiyajin vestido de naranja

-¿Qué quieres decir Goku?- voló a la par suyo

-No estoy seguro pero algo me dice que Akuma ataca a la tierra por otra razón y no sólo para atraernos hacia a él...- entrecerró los ojos pensativo

-¿Otra razón?- repitió su hijo mayor, éste asintió

-¿Y cuál crees que podría ser Goku?- insistió su mejor amigo seriamente

-No tengo idea, pero lo que si puedo asegurarte es que parte de su plan ya no se trata de Kalula- hablo con una pequeña sonrisa convencido- de todas formas, hay que darnos prisa. ¡Aumentemos la velocidad!

-¡Sí!

En la habitación del tiempo...

En varios lugares, se cubrían de ondas expansivas con gran estruendo en cada impacto, se golpeaban mientras se desplazaban por el aire. Dejaron de desplazarse pero seguían propinándose golpes, evadiéndolos y bloqueándolos, sin inmutarse.

Los dos golpearon y bloquearon con el antebrazo a la vez, y al instante comenzaron a dar golpes y bloqueándolos con furia y locura. Sus auras se mezclaron y los rayos danzaban a su alrededor, mientras cada golpe creaba pequeñas ondas expulsando aire y levantando polvo, finalmente se separaron con pequeño salto hacia atrás.

El pecho del nameku subia y bajaba jadeando y con algunas pequeñas gotas de sudor en la sien mientras que la etherion había caído de rodillas al suelo respirando agitadamente, aún sentía el cuerpo pesado y le resultaba un tanto dificultoso respirar normalmente

Había notado que al principio, la velocidad de su compañera se había reducido notablemente. Y no solo eso, sino que sus movimientos y ataques eran torpes, descuidados y poco efectivos, y había tenido que sujetarla un par de veces para que no cayera al suelo. Algo que le resultaba bastante fastidioso pero solo fue por poco tiempo.

En tan solo unos cuantos minutos, sus golpes, técnicas y ataques estaban recobrando más fuerza, velocidad y precisión logrando poco a poco comenzar a dominar la gravedad. Eso si que era un buen avance

Piccolo observaba como la joven intentaba ponerse de pie nuevamente aunque su cansancio se manifestaba con nitidez, le sorprendía su determinación y fuerza de voluntad que poseía para seguir entrenando y pensó, por unos segundos, que tal vez se estaba pasando un poco...

-¿Qué sucede Piccolo?- se extrañó al ver como el guerrero se le acercó y se sentó enfrente suyo

-Tomemos un descanso.

-Está bien...- se sento de golpe y comenzó a limpiarse el sudor de la frente

-Estas progresando mas rápido de lo que esperaba- soltó sin rodeos

Ella abrió los ojos, inocentemente

-¿En serio?- Preguntó incrédula.

-¿Te parece que miento?- le increpó

-No, para nada- negó ella suavemente- Al contrario, me sorprende

-¿Por qué?

-Porque aún no domino la gravedad por completo y pensé que ibas a sermonearme por eso- comento, un poco apenada rascándose la barbilla

-Ya te acostumbraras...- respondió cerrando sus ojos

-Este lugar es increíble, nunca creí que existiera algo así

-¿No había algo parecido en tu planeta?- abrió los ojos

-No, los entrenamientos siempre lo hacíamos al aire libre

-Ya veo...

Ambos se quedaron en un incómodo silencio, Kalula lo contemplaba ansiosa por hablarle y ahora que lo tenía frente a sus ojos, las palabras se negaban a salir de su boca

-Piccolo —Se decidió por fin, mirándola a los ojos

Él alzo la cabeza para mirarla, en señal de que le estaba prestando atención

-Queria darte las gracias... Por haberme salvado...- se sonrojo un poco con una pequeña

-No importa- respondió con indiferencia

Su sonrisa se borró casi de inmediato, de alguna forma le dolió aquella respuesta

-Si no importaba, ¿Entonces por qué?

Aquella pregunta había descolocado enormemente a Piccolo

-¿Por qué te salve?

-Si, ¿Por qué lo hiciste?- volvió a insistir

El guerrero abrió la boca para después cerrarla, se había quedado sin habla. Debía responderle, queria decirle que extrañaba su presencia, que la queria de regreso, que le gustaba mucho... Que la amaba... Pero lo único que alcanzó a responder fue...

-Porque tú me rescataste primero, eso es todo- respondió con la voz algo ronca desviando la mirada, sintió por unos segundos que esos orbes azules lo penetraban

Sin embargo, la guerrera no parecía muy convencida con su respuesta.

-Entiendo, ahora estamos a mano ¿Cierto?- sonrió para sí misma con cierto aire triste, se sentía decepcionada

El nameku devolvió la mirada, se dio cuenta que a través de esa sonrisa, había un cierto atisbo de tristeza. Definitivamente mentir no era su fuerte

-Bien, ¡A entrenar! ¡No más excusas!- se levantó rapidamente, se volteó y comenzó a caminar un par de pasos pero al notar que su compañera no lo estaba siguiendo, se detuvo- ¿Qué estas esperando? ¡No te volverás más fuerte quedándote ahí sentada!

-Ya lo sé...- respondió con tono bajo

El nameku regresó sobre sus pasos

-¿Cual es el problema ahora?- frunció el ceño molesto, cruzándose de brazos

Ella se levantó llevando una mano a su pecho, aun sin girar a mirarlo

-Ninguno...- soltó casi en un suspiro, tratando de sonar lo mas serena posible- ¿Sabes? Creo que ahora cada uno debería entrenar por su lado...

Los ojos azabaches del namekiano se abrieron de sorpresa

-¿¡Pero qué estas diciendo!? ¡Sí antes de empezar dijiste que...!

-Sé lo que dije...- le interrumpió tranquilamente, lo miró sobre su hombro izquierdo- pero quiero practicar algo y sí llegaras a verme, me sentiria apenada.

Este entrecerró sus ojos, tratando de decifrar lo que tenía en mente

-Descuida, no tardaré mucho. Luego entrenaré contigo, lo prometo...- le dedicó lo mas cercano a una sonrisa

-¡Hmp! Como quieras- fue la respuesta que recibió y emprendió vuelo

Mientras que Kalula seguía caminando, un recuerdo le llegó súbitamente a la mente

-"Yo tampoco tengo idea de porqué Kalula jamás ha reprochado mi actitud y más cuando a situación lo demandaba. Para ser sincero, no tengo idea que la incitaba a ser amable y atenta conmigo pero me di cuenta que asi era su naturaleza. Me resultaba extraño pero no desagradable y con el tiempo, me fui acostumbrando"

-"Pero en el fondo te sentías ridículo por haber hecho esas tonterías ¿No es así?"

-"Sí, al principio lo tomé como una total pérdida de tiempo pero... Cuando se trataba de ella, no me incomodaba en lo mas mínimo. Pensé que había conjurado algún mal dentro de mí, pero no fue así. Me dormía sintiéndome en la estratosfera, me despertaba desorientado y eso ha sido porque nunca me he sentido tan bien y satisfecho por haber hecho cosas que jamás pensé que haría. Era algo increíble. Incluso llegué a considerar que ha sido un sueño, para que tengas en cuenta la repercusión que tuvo en mí lo que he vivido con tú otro yo."

Se detuvo en seco, llevando ambas manos a su pecho

-"Pero el hecho de no creer nada de lo bueno que me pasaba en la vida me asaltó. Y pronto como me sentí feliz, me convencí de que esto solo sería temporal y que no debía acostumbrarme. Acudí a las peleas con esa impresión, y volví confirmándolo. Entonces venia ella, me desequilibraba completamente y me había encontrado con que no entendía qué es lo que tenia que hacer ni sentir…"

-"Sr. Piccolo..."

-"Pero ahora lo sé, estoy aquí por ella ¡Y no pienso moverme de este lugar hasta no tenerla de regreso con nosotros!"

Suspiró hondamente con deje de tristeza, se sentía confundida y en cierto modo, un poco tonta por pensar que Piccolo podría llegar a decirle algo como eso frente a frente

-Tal vez solo se dejó llevar...- murmuró para si misma sin convencerse, pero al menos para permitirle caminar con normalidad

En las alturas, Piccolo estaba entrenando arduamente contra una imagen de sí mismo pero por una extraña razón, no podia concentrarse en la pelea. Sus movimientos, velocidad y fuerza se habían vuelto bruscos y algo agresivos, aquella sensación de intranquilidad no lo dejaba en paz que terminó por detenerse en seco.

Tanto él como su imagen voltearon a ver a la chica, la cual se hallaba estirando sus piernas. Deseaba estar con ella en estos momentos y aunque estaba acostumbrado a entrenar solo, le resultaba mas entretenido y emocionante pelear contra ella.

Se sentía un poco culpable por la reacción que tuvo ésta último, tal vez no debería ser tan duro, ya que las cosas que habían pasado juntos lejos de los entrenamientos, jamás lo ha divulgado a nadie... Ni aunque al principio no se conocían, se tomó la molestia de guardar el secreto.

-Rayos...- masculló, su otra imagen desapareció

Mientras tanto en el templo...

-Oye Trunks...- éste lo miró de reojo- ¿En serio crees que tu plan funcione?- dudoso

-Por supuesto que si Goten, de eso no hay duda- le aseguró con una sonrisa de suficiencia

-Mmmmmm...- enarcó una ceja y torció sus labios girando la mirada hacia la escalera, que dirigía hacia la habitación del tiempo- Con lo gruñón y estricto que es el Sr. Piccolo, no creo que Kalula pueda sobrellevarlo- pensó dudoso

-En eso tienes razón- el peli negro volteo la mirada- pero ella siempre se las ha ingeniado para que el Sr. Piccolo desista en algunas cosas- le señaló gesticulando con su dedo índice

-Si, aún no comprendo como le hace- se rascó la nuca confundido

-Nunca lo sabremos tampoco- sintetizó Trunks y luego añadió-Dado que ambos se gustan, es solo cuestión de tiempo que alguno de los dos se decida de una vez- le terminó de explicar

-¡Si! ¡Ya es hora de que se den un beso y hagan oficial su relación!- exclamó con cierto deje de fastidio

-Tú ya sabes lo complicado que son los adultos y más con estas cosas- espetó el peli violeta

-¡Voy a cruzar los dedos, tiene que funcionar!- dijo Goten con brillo esperanzador en sus ojos

En la habitación del tiempo...

La joven ya había terminado con su estiramiento. Se encontraba de pie, intentando concentrarse respirando lenta y profundamente

-Muy bien, ahora...

Con su cuerpo, comenzó a hacer unos de los saltos mas básicos de gimnasia comúnmente llamado la rueda (o medialuna) luego, continuó con saltos de forma vertical hacia atrás y terminó con un giro mortal hacia atrás cayendo de pie.

Empezó a hacer unas cuantas acrobacias con giro de eje transversal y longitudinal. Luego acrobacias entre las que son habituales: dobles y triples mortales con y sin giros.

Mientras que estaba suspendida en el aire, una capa blanca apareció de repente haciendo que perdiera la concentración y desarmó la posición con la que iba a aterrizar sintiendo su caída al suelo.

Grande fue su sorpresa al no sentir el impacto y más grande fue aún al notar que el namekusei la estaba cargando a unos cuantos metros del suelo

-Si que eres descuidada- aterrizó y la bajó- presta más atención cuando entrenes- le regañó severamente

-Lo siento...- algo apenada y con cierta timidez dijo- y gracias por amortiguar mi caída...- se giró con intenciones de irse

-Espera- la detuvo tomándola del brazo, ésta lo miró un poco confundida- ¿Desde cuándo sabes hacer todo eso?

-Desde que era niña, estaba practicando una rutina...- le explicó con un pequeño sonrojo

-¿Rutina?- repitió extrañado soltándola

-Si -asintió- lo que viste, fue una serie de ejercicios que hacen los gimna...- se tapó la boca de golpe

-Ah, eso explica porque eres tan flexible. Eres gimnasta- simplificó él

-Si... Asi es... Suelo practicar cuando no estoy entrenando...- inquirió con una sonrisa nerviosa

Éste medio sonrió de lado

-Si es verdad entonces, no te molestaría mostrarme una pequeña rutina...

-¿¡Qué!?- abrió desmesuradamente los ojos, ¿Había escuchado bien? ¿Quería verla haciendo esas acrobacias?

-Ya me escuchaste

-Ah... B-bueno...- balbuceó nerviosa tratando de buscar una buena excusa- lo haré con una condición...

-¿Cual?

-Que después de esto, comamos algo juntos, realmente estoy hambrienta.

-Bien, pero solo si logras impresionarme- le extendió la mano

-Hecho- cerró el acuerdo dándole la mano

-Adelante, impresióname...- retrocedió un par de pasos

Estaba nerviosa, jamas había hecho esto delante de una sola persona y el hecho de no saber si al namekusei le gustará la rutina, la hacia sentir presionada. Maldecía a los cuatro vientos por haber hecho ese trato

Respiró hondo y profundo tratando de tranquilizarse y una vez más calmada, comenzó a abrir sus piernas poco a poco hasta quedar abierta en forma horizontal

-"Ni yo habría podido hacer eso, ¿No le duele?"- se preguntó él

Pronto apoyó sus manos nuevamente para elevarse un poco y esta vez se abrió en forma vertical. Luego de unos minutos, volvió a apoyar sus manos elevándose un poco desarmando la postura y llevó sus piernas hacia adelante en forma paralela.

Esta vez llevó sus piernas hacia atrás, luego las elevó junto con su cuerpo hacia arriba, después cayó en forma de arco reincorporándose, hizo una voltereta hacia atrás y concluyó con un salto mortal hacia atrás

-¿Eso es todo?- le preguntó Piccolo con su acostumbrada seriedad mientras se le acercaba. Ella no respondió y bajó la mirada apenada- No está mal...

La peli verde alzó la vista sorprendida, ¿Eso quiere decir que lo impresionó?

-¡Vamos!- le llamó él, cuando menos se dio cuenta ya llevaba una gran distancia recorrida

-¡S-si!- fue tras él

La cena estaba siendo demasiado silenciosa y la culpabilidad la carcomía por dentro. Consideró que a lo mejor él estaba enojado con ella por lo que le habia hecho, y simplemente quería que se alimentara para que no se desmayara y no le fuera un problema. Aunque quizás la paranoia le estaba jugando una mala pasada: Piccolo era silencioso. Si no fuera por ella, apenas se hablarían.

-Lo siento —Musitó al cabo de un rato.

Éste abrió los ojos y la miró buscando una respuesta.

-… Por haberte expuesto a esa clase de peligro —Dijo, ruborizándose y apartando la mirada.

-Ya te dije que mi cuerpo no es tan débil como el de los humanos— le recordó serio.

Ella suspiró, apoyando el codo en la mesa y tomándose la frente con la mano.

-Lo se pero, no quiero que te arriesgues asi- insistió

Piccolo sólo parpadeó. Nunca nadie le habia dicho que tal cosa, pero no bastaba para que le hiciera cambiar de opinión.

Notó que el estado de Kalula estaba bajando cada vez más.

-La verdad es que no se si podré con esta responsabilidad tan grande —Susurró, triste y con cierta preocupación— ¿Qué tal si solo fue un error?

-No te subestimes. Ser guerrero no es una tarea fácil, lleva practica, esfuerzo y dedicación y para alguien quien había desarrollado atisbo al mundo de los combates, estás bastante bien —La animó, con una media sonrisa sincera.

Los ojos azules de la joven se agrandaron. Nunca creyó que él fuera quien le diría semejantes palabras de aliento. La persona que la había visto humillarse una y otra vez.

-¿En serio? —Preguntó sin poder creerlo— Pues gracias...- le dedicó una tierna sonrisa

Ciertamente no le gustaba la manera de pensar que tenía, no debería degradarse de esa forma. Eso es algo que tendrá que trabajar con ella, aun tenía problemas de autoestima

Desde que Kalula había llegado a la Tierra, no había parado de recibir halagos, estando ella presente o no. Por su parte, había recibido millones de comentarios acerca de lo bonita que era y lo dulce que era con todo el mundo, incluso halagaban su amable manera de relacionarse con la gente. Muchos compañeros, en especial Goten y Trunks, le habían comentado que era el mas envidiado de todos los guerreros por la compañía que tenía. Sin embargo, él no se sentía afortunado en lo absoluto.

Pasear con ella aquel día le había resultado un tanto tedioso, dado que las miradas indiscretas de algunos hombres lograban ponerlo incomodo hasta hacerlo enfadar, aunque ella parecía no darse cuenta del efecto que causaba en el sexo masculino. Consideraba que sus halagos eran exagerados y que se estaban dejando llevar por sus hormonas incontrolables.

-Espero no volver a repetirlo.- dijo cerrando los ojos

-Discúlpame, es que todo esto es tan duro… Estoy exhausta… Jamás pensé que traería todos estos problemas y lo peor de todo, es que les esta costando la vida a todos los que me rodean. —Sollozó, pero esta vez con angustia apartando la mirada.

Piccolo comprendió, estaba soltando todo lo que habia acumulado desde que habia llegado, y simplemente se estaba descargando con él

-Muchos depositaron todas sus esperanzas en mi para que destruya a ese monstruo, me siento muy presionada. Si bien tengo motivos para acabar con él pero...- dudo unos segundos- no sé si podría hacerlo... ¿Realmente crees que sirva para esto? —Le preguntó con cierta angustia

Piccolo asintió. La realidad era que sus poderes no podían ser desaprovechados.

-Qué bueno —Aunque no lo sentía de verdad— Tengo un poco de esperanzas…

Piccolo la escuchó en silencio mientras ella continuaba soltando lo que llevaba dentro. Era decidida, determinada, con una gran fuerza de voluntad y predispuesta a dar todo con tal de proteger a quienes ama pero tambien era vulnerable y sensible, se habia dado cuenta durante aquellos días. Solía ponerse mal cuando veía a niños en la calle sin casas, o cuando veía animales heridos

—Esta bien llorar de vez en cuando para descargarse, pero no dejes que la tristeza te hunda, Kalula. —Le recomendó con severidad—. Te recuerdo que si quieres ser guerrero, necesitarás orgullo para sobrevivir y no debes dejar que tus emociones te dominen.

Ella asintió, limpiándose el dorso de su mano derecha.

-Mañana tendremos un entrenamiento más duro que la que has tenido. No más distracciones —Le dijo.

Ella sonrió, un poco mas animada.

Continuaron la cena conversando sobre temas cotidianos. Ella no paraba de hacerle preguntas sobre la Tierra, los enemigos que han enfrentado y los demás guerreros.

Aquel clima entre ambos que se habia tornado tétrico y fúnebre, ahora era cálido y entretenido

-Piccolo ¿Puedo hacerte una pregunta? —Preguntó con cierta timidez.

-¿Qué quieres saber ahora?- se estaba cansando de escucharla

-Esta es... Personal...

-Esta bien, dime.- dijo sin mucha importancia

-¿Alguna vez has tenido novia?

Piccolo casi se ahogó con el vaso de agua. No se esperaba ese cuestionamiento

-¿A qué se debe esa pregunta? - le increpó

-Sólo es por curiosidad...- se sonrojó sin querer

Éste entrecerró sus ojos mirándola con cierta sospecha unos segundos pero pronto respondió

-No, nunca tuve

-¿En serio?- lo miró sorprendida

El asintió, serio.

-¿Por qué te mentiría?- le volvió a increpar

-Pues parece imposible, cualquier mujer sería afortunada de tenerte...

-¿Ah si? No me digas- comentó sarcástico

-¿Crees que miento?- le preguntó ella

La diversión que creyó haber sentido Piccolo se esfumó de inmediato, estaba hablando en serio

-Jamás estuve interesado en las mujeres, tampoco me importa lo que digan o piensen de mi. Tengo la amistad de Gohan y buena relación con mis demás compañeros, con eso me basta —Murmuró con crueldad.

Sin embargo la chica no estaba de acuerdo con lo que dijo

-Discúlpame que te diga esto pero estas mal, todos necesitamos amor. Ya sean humanos, saiyajins o extraterrestres

Piccolo se sintió un tanto molesto y desvió la mirada.

-Ta vez... Pero como verás, no he sentido eso por nadie- refutó

Aquellas palabras le dolieron, pero aun asi preguntó...

-¿Podrías sentirlo por mi?

El nameku abrió los ojos como platos ante aquel cuestionamiento devolviéndole la mirada encontrándose con sus ojos azules que titilaban entre una mezcla de tristeza y calidez, como si tratara de encontrar algún tipo de señal que le diera esperanza

Se le había formado un nudo en la garganta, las manos le sudaban y el corazón le latía desenfrenadamente... ¡No podía responder!

-¡L-lo siento! ¡No debí preguntar eso! ¡Lo siento mucho!- se disculpó atropelladamente ella avergonzada. Se levantó como un resorte de su silla y comenzó a levantar los platos, evitando mirarlo.

-Kalula...

-¡No te preocupes, yo me encargaré de lavar todo esto!- le dijo mientras estaba de espaldas frente al fregadero, el rubor no desaparecía de su rostro- ¡Aprovecha para entrenar un poco más!

El nameku se levantó de su asiento con una sensación peculiar en el estómago ¿Acaso era... Cosquillas? Con tan solo pasar por su lado, sintió una especie de descarga eléctrica en todo su cuerpo y de alguna forma, se dio cuenta que la joven tambien lo había sentido

Piccolo se concentró en lo que mas pudo en su entrenamiento mientras que Kalula trataba de distraerse con alguna que otra actividad, ninguno de los dos se animaba a hablar con el otro

Se acercaba la hora de dormir, el nameku acaba de terminar su entrenamiento y después de haber entrenado el resto de las horas, se le había despertado el apetito. Caminó hasta la nevera y sacó una botella de agua pero al momento de cerrar la puerta, ahí la vio cruzar...

-¡Oh! ¡Piccolo!- tomó las telas de su toalla con algo fuerza

Envuelta en una toalla la encontró y sin darse cuenta, comenzó a observar detalladamente su cuerpo: sus delgados brazos, sus delicadas manos, su piel verde acuosa, su larga cabellera verdosa y sus esbeltas piernas...

-¿Piccolo?

De pronto la cabeza se le despejó de golpe, despertando de aquel extraño trance

-¿Qué quieres?- trató de sonar lo mas serio posible

-El baño ya esta libre, puedes usarlo...- respondió bajando la mirada, intentando ocultar sus mejillas encendidas

-Ya veo...

Un incómodo silencio reino entre ellos por unos momentos

-Bueno... Me voy a dormir...- dijo ella tras varios minutos de silencio- que descanses Piccolo...- se retiró aún cabizbaja

El nameku no dijo nada, la observó marcharse con la mirada y se dedicó a tomar su botella hasta terminarla.

Después del baño, se dirigió nuevamente hacia la cama y enorme fue su sorpresa en encontrarse a la chica aún despierta

-Creí que ya estabas dormida- constató sin mirarla

-No puedo dormir...- respondió con tono bajo

-¿Por qué? ¿No me digas que le tienes miedo a la oscuridad?- algo incrédulo, aunque la joven pudo percibir su deje de burla

-Claro que no, es que hace frío aquí...- se abrazó a si misma

El guerrero no se había dado cuenta del repentino cambio de temperatura pero si, ciertamente en el área de entrenamiento estaba nevando y soplaba huracanes helados

-Es cierto- respondió después de un rato

-¿Tú no tienes frío?

-No- respondió con simpleza

-Entiendo...- su cuerpo comenzó a temblar

-Acuéstate

-¿Eh?

-¡Que te acuestes!- le volvió a repetir acercándose a la cama

-Pero ¿Qué vas a hacer?- pregunto con su medio cuerpo metido bajo las sábanas

-Me quedaré aquí, hasta que te duermas- adoptó su típica postura de meditación

-¿No vas a tener frio ahí?- al recibir su mirada fulminante como respuesta, se metió a la cama totalmente. Piccolo cerró los ojos

Luego de unos largos minutos, todo estaba en completo silencio, solo el silbido del viento helado que soplaba con fuerza se podía escuchar, el cual indicaba un descenso en la temperatura

(Canción: Dj Rynno feat. Sylvia - Chilling my Soul)

Por fin estaba tranquilo, sin que su compañera lo estuviera agobiándolo con sus preguntas, sentía que podía meditar en perfecta paz hasta que sintió como unos dedos tocaron sus labios. Reaccionó al instante, le sorprendió ver que fue ella quien le había despertado e inmediatamente, relajó su postura

-Lo siento pero...- colocó gentilmente sus manos sobre su pecho- Ya no resisto más...

Sus ojos brillaban con intensidad y comprendiendo dijo...

-Yo tampoco...- correspondió el gesto tomándola de sus hombros

Por iniciativa de los dos, sus rostros se fueron acercando hasta unirse en un dulce beso. En lo que al principio había sido un beso inofensivo y tierno, pronto se tornó en uno distinto...

La joven lo llevó contra la pared, abrazándolo del cuello. Piccolo jadeó débilmente y sucumbió ante ella, ciñendo fuertemente su cintura y devolviéndole el beso con intensidad.

Sus besos se estaban haciendo cada vez más fuertes hasta que Piccolo sintió la necesidad de detenerse separándose de ella, se sentía fuera de sí y si continuaba, perdería el control

-Kalula... Esto no esta bien... Deberíamos dete...-pero fue callado por un beso, ni siquiera le dio tiempo para reaccionar.

Pese a sus esfuerzos por detenerla éste lo venció sin miramientos dejándose llevar.

La abrazó con más fuerza haciendo que sus cuerpos quedaran en contacto absoluto. Su corazón se aceleró, latía fuertemente que podía escucharlos en sus oídos, sabía que debía detenerse pero esa sensación era tan agradable que no quería parar, algo le impedía hacerlo. Su cuerpo no obedecía a su mente, era como si una fuerza muy superior a él hubiera nublado su juicio que lo único que podía ver y apreciar era a la hermosa joven que tenía a su merced.

Kalula ya no podía ocultarlo más, no podía resistirlo: sus fuertes y bien definidos brazos, sus perfectos pectorales, su espalda enorme y firme, sus ojos negros azabache... Era un namekusei realmente atractivo imposible de ignorar...

Acarició su espalda y su nuca, mordió el labio inferior del guerrero lo cual causó una oleada de pasión en este quien correspondió a la joven devorando sus labios con ardor y fue en aquel momento, cuando la tomó por la cintura y en un arrebato de excitación, deslizó sus manos por debajo de las caderas hasta enterrarlas en sus muslos, un poco más delgados de lo que él hubiera preferido. Comenzó a avanzar hacia Kalula, dando pasos lentos pero firmes para que ella no se tropezara a medida que la iba conduciendo hacia la cama, sin permitir la separación de ambos en ningún momento.

Cuando la espalda de ella golpeó contra el respaldar, Piccolo abrió los ojos alarmado, le hubiera gustado pedirle disculpas por su brusquedad, pero a juzgar por cómo Kalula le quitaba su turbante y su pesada capa blanca, poco le había afectado.

Con la mano que le quedaba libre, la condujo hacia la cama, tirándola suavemente apoyando una mano en su hombro.

Y fue el contacto con el colchón que hizo sonar la alarma de alerta en la mente del namekusei, pero cuando comenzó a sentir caricias dubitativas y tímidas por debajo de su traje de combate, no pudo pensar más. Las manos de la peli verde corrían por su cuerpo, quemando el camino que recorrían.

Por su parte, tampoco quería quedarse atrás. Acarició sus desnudos hombros y lentamente le quitó aquel molesto broche dejando que su larga y hermosa cabellera verdosa cayera sobre su espalda y hombros

-Te ves mejor así...- le habló sutileza mientras deslizaba los tirantes del camisón de seda.

Ella se sintió cautivada bajo su mirada, que parecía inspeccionar cada detalle de su cuerpo, deseando que la apartara pero no lo hizo. Al contrario, terminó su trabajo quitándole el vestido por encima de sus hombros.

Tuvo el impulso por cubrirse al sentirse tan expuesta ante él, y cuando hizo el hámago con las manos, Piccolo las apartó con suavidad, negando con la cabeza y volviendo a besarla.

-Estás bien— Murmuró, deslizando la nariz contra su cuello, y empujándola contra el colchón para que se tumbara completamente.

Se colocó encima de ella, con ambas manos a sus costados y se detuvo a contemplarla. Realmente no entendía como había hecho para contenerse durante tanto tiempo… Volvió a besarla con mayor urgencia, acariciándola con mayor atrevimiento en varias zonas que no había tocado, en un vano intento por compensar el tiempo perdido.

-Te quiero... —Dijo ella en un susurro, cuando se separaron lo suficiente como para respirar y mirarse mutuamente.

Cuando notó que él entrecerraba los ojos obnubilados por el deseo al contemplarla, sonrió débilmente llena de júbilo.

Piccolo alejó sus labios de los suyos cuando ella lo obligó a hacerlo, empujándole la cabeza con delicadeza con sus manos.

-¿Qué ocurre?

-Es mi turno —Le dijo, besándolo esta vez en su mejilla, dejándole en claro que tomaría las riendas de la situación.

Piccolo se relajó y le permitió que ella tomara el control de las cosas. Estaba completa y totalmente a su disposición, y sinceramente, le agradaba. La joven le quitó la parte superior de su conjunto morado y soltó un suspiro al reparar el trabajado y perfecto pecho. Sin poder contenerse, besó sus sensuales abdominales, su tórax y sus enormes pectorales, encargándose de no olvidarse de ningún centímetro de piel sin complacer. Piccolo no pudo evitar soltar un pequeño gruñido suave, se sentía complacido.

Mientras que ella besaba y recorría su cuello con sus labios, él comenzó a acariciar sus hombros deslizando un poco mas su camisón y se detuvo en su espalda, había una prenda que le resultaba molesto. Sin cohibición, comenzó a desprenderle el sujetador sintiendo asi, la tersidad y suavidad de su espalda descubierta, era firme y delicada.

Ella se sentó sobre él dejando que su prenda cayera por debajo de su cadera, el guerrero la contempló con la mirada deleitándose con cada detalle de su cuerpo.

Se dispuso a quitarse el sujetador pero antes que pudiera ver lo que había detrás, abrió los ojos de golpe. Se incorporó bruscamente, respirando con agitación, como si saliera del agua.

-¿Qué rayos fue eso?- respiraba agitadamente, y grande fue su sorpresa al ver que estaba en la cama con la chica durmiendo a su lado, de espaldas

Su pecho subía y bajaba, y su mirada lucía consternado. A medida que recorría con la mirada donde se encontraba, su respiración se iba acompasando. La temperatura volvió a la normalidad y la nieve se había ido.

Sentia que el cuerpo le ardia, como si estuviera dentro de un horno, estaba transpirando, tenia gotas de sudor en su espalda, pecho y frente y todo le daba vueltas, no podia recordar siquiera en que momento se metió a la cama

-Necesito una ducha...- se levanto de la cama dirigiéndose directamente al baño, sentía que no podia controlar su propio calor corporal

El ruido de la lluvia le permitió a Kalula abrir sus ojos, completamente morada. Comenzó a reincorporarse lentamente hasta quedar sentada aún cubierta por las sabanas, el corazon le latia con fuerza y su respiración era agitada

-¿Qué fue ese sueño?- se preguntó en voz alta tomándose la cabeza, estaba sudando y su temperatura se había elevado

¿Realmente aquel encuentro nocturno ocurrió o solo fue un simple sueño...? Pareció tan real...

Sea cual fuere la respuesta, decidieron no decir ni una palabra al otro, era sumamente embarazoso y probablemente, no debían tenerlo en cuenta... Ya que fue sólo eso, un sueño...