Hola de nuevooooooooooooooooo!

Disculpen el retraso, pero... VOY A SER TIAAAAAAAAAAAA! :3 y con la emoción de informarlo a toda la familia se me fue el santo al cielo XD

Lady Kid: Sí tengo razones y muchas... pobre primavera... bueno... no, los shonen tantei no descubrirán XD de momento no tengo intención de eso XD y bueno... a parte de todas las locuras que escribiste tranquila... pronto volverá Kaito XD de hecho, seguramente en el próximo capítulo XD

O-Kisame: jajajajaja XDDDDDDD la tortuga levanta la cabeza XD así que leíste el enorme párrafo? XD gracias por tu apoyo! :) pronto tendrás el último capítulo XD porque se me terminaron las ideas para contar la historia XD así que empezaré a cerrar todo ya.

Bueno, no desesperen! Este nuevo personaje es alguien no muy importante aquí. Así que no se preocupen!

Les dejo con la historia.

Mata!


Drake de Dragón.

Quién quiere a su madre, no puede ser malo.

Alfred de Musset(Poeta frandés).

— Buenos días señora —Shinichi le mostró la placa de policía a una mujer de pelo negro canoso y ojos verdes tristes—. Mi nombre es Kudo Shinichi y él es mi compañero Hattori Heiji, nos preguntábamos si tenía usted un niño de uno años en la casa.
— S... sí —la mujer tartamudeó aguantando la puerta para que ninguno de los dos pudiera ver el interior de la casa.
— ¿Podemos hablar con él, por favor? —preguntó Heiji poniendo su mejor sonrisa dirigida hacia una asustada mujer.
Ella afirmó con la cabeza levemente y miró hacia el interior de la casa.
— ¡Drake ven aquí ahora mismo! —chilló la mujer con un tono desesperado. Corridas.
— ¿Qué he hecho ahora, 'mamá'? —preguntó el niño remarcando la última palabra con un tono de fastidio en su voz.
— Eso lo hablaremos luego, la policía quiere verte —respondió la mujer desapareciendo unos segundos y apareciendo luego con el niño cogido por el brazo de mala manera.
— Hola, Drake —Shinichi sonrió y se arrodilló delante de él para quedar a su altura. El niño de ojos azules y pelo rubio, rodo sus ojos y chasqueó la lengua cruzándose de brazos.
— ¿La policía no tiene nada más que hacer ahora que venir a hablar con niños? —preguntó el pequeño con un tono de desprecio.
— Ha habido algo... y tú sales en un vídeo de seguridad, en la zona en esos momentos —informó Shinichi—. Nos preguntábamos si querías respondernos a unas preguntas —la mujer suspiró aliviada y abrió la puerta del todo.
— Pasad a dentro, por favor, tomad algo... —apartó al niño por el brazo cogiéndolo con fuerza y haciendo que el niño intentara soltarse del agarre. Heiji frunció el ceño mientras Shinichi lo miraba un poco sorprendido. Los dos entraron en la pequeña casa. Aquello parecía el caos. Juguetes rotos, pintadas en las paredes y suciedad por todos lados—. Siento esto... —se disculpó la mujer—. El niño me toma todo el tiempo, y ahora que su padre ha muerto... es cada día peor.
La mujer les hizo pasar al comedor sin soltar al niño en ningún momento. Cerró la puerta con tres candados distintos y luego soltó al niño que se quejó frotándose el brazo. La mujer se fue a la cocina y al poco rato salió con dos razas de té y un paquete de galletas. Shinichi y Heiji empezaban a sentirse incómodos ante tal desorden. La mujer les hizo sentar en la mesa del comedor y el niño se puso como loco comiendo galletas.
— ¿Y bien? —preguntó el pequeño. La madre le dio una colleja.
— Sé más respetuoso —le ordenó, cuando vio que Heiji la miraba mal ella hizo una pequeña reverencia—. Lo siento, es un mal educado...
— Dime, Drake —Shinichi hizo su mejor sonrisa hacia el niño que puso sus pies sobre la mesa—. ¿Cuántos años tienes?
— 17 —respondió él sonriendo con cara traviesa. Otra colleja de parte de la madre.
— Sé sincero y quita los pies de ahí —se quejó ella.
— Ahá —Heiji rodó los ojos—. ¿Hiciste tú las pintadas de ese muro?
— Sí —el niño siguió con los pies en la mesa, devorando otra galleta.
— ¿Qué has hecho qué? —la madre se cruzó de brazos con una mirada muy enojada haciendo que Shinichi se echara a reír. La madre y Heiji le miraron sin entender.
— Tenía yo razón —aclaró mirando al moreno—. Es un pequeño adulto...
Heiji se removió el pelo incómodo.
— Solo nos faltaba otro tú, no teníamos suficiente contigo, ¿verdad?
— ¿De qué estáis hablando? —el niño apartó los pies de la mesa intrigado.
— Están... —otra colleja de parte de la madre—. Se dice 'de qué están hablando', ten un poco de respeto hacia estos señores.
Shinichi le tocó el brazo a Heiji y este lo miró. Solo dos segundos y el moreno había entendido.
— Señora, ¿puedo hacerle unas preguntas a parte, por favor? —suspiró el moreno levantándose y señalando una esquina del comedor. Ella afirmó con la cabeza e hizo otra reverencia hacia Shinichi.
— Siento que sea un mal educado —susurró finalmente, dejando que Heiji la condujera hacia la esquina y haciendo que el niño chasqueara la lengua.
— Así que tienes 17 años, ¿eh? —Shinichi puso su mejor sonrisa, haciendo que el niño lo mirara desconcertado—. ¿Desde hace cuanto? —preguntó.
— ¿Le cree? —preguntó la mujer mirando a Heiji. El moreno sonrió y le hizo señas a ella para que se mantuviera callada.
— Desde hace uno... —respondió el niño extrañado por la pregunta.
— Lo preguntaré de otra forma... ¿cuánto hace que te dieron el veneno?
— ¿Ve... ve... qué? —Drake frunció el ceño y miró a Shinichi confundido.
— ¿Cuánto hace que encogiste? —Shinichi sonrió más ampliamente.
— 7 años —respondió el niño.
— Tenías 10 años y te quedaste como un bebé... —Shinichi miró al moreno.
— Esto es absurdo, de lo que te pasó a ti, lo entiendo... —se quejó Heiji—. Pero... darle el veneno a un niño de 10 años... ¿qué razones tendrían para creer que es peligroso un niño de 10 años?

— Me intriga más saber el motivo por el que la policía vendría a creer las mentiras de un niño —se quejó la madre mirándolo.

— Señora, mal le pese eso no son mentiras… —suspiró Heiji mientras Shinichi se levantaba del asiento y empezaba a dar vueltas por la sala—. Voy a aceptar esa taza de té, antes de que me coja dolor de cabeza.

El niño lo miró completamente sorprendido.

— ¿Me creéis? —Drake parecía muy desconcertado mientras Heiji cogía la taza y volvía al lado de su madre.

— ¿Qué relación tienes con Vermouth? —preguntó finalmente Kudo parándose para ver al niño.

— Es mi madre… —respondió él con los ojos entrecerrados ya completamente desconfiado de Shinichi. Heiji que estaba bebiendo un sorbo de té lo escupió tosiendo haciendo que Shinichi lo fulminara con la mirada.

— ¿Disculpa? —Heiji miró a Drake—. ¿Estás diciendo que eres hijo de una asesina con esa tranquilidad en tú cara? Disculpe… —susurró hacia la madre que miraba desconcertada al niño.

— Mi madre no es una asesina —se quejó Drake fulminando con la mirada a Heiji.

— Claro que no, yo soy su madre —se quejó la mujer.

— Señora, su hijo sabe perfectamente que es adoptado, no busque ahora excusas —se quejó Shinichi—. ¿Qué quieres? —preguntó mirando al niño.

— Vivir con mi madre —se quejó Drake.

— Eso es imposible, Vermouth está en la cárcel —respondió Shinichi sentándose de nuevo delante del niño—. ¿Qué pretendes pidiéndonos que la soltemos?

— Pues eso… que la soltéis —respondió Drake mirándolo como si estuviera viendo un tercer ojo en la frente de Shinichi.

— Eso no es posible —respondió Shinichi—. Tu madre ha matado a gente…

— Y salvó a otra… me protegió cuando me encogieron —se quejó el niño—. ¿Por qué no podéis hacer una excepción con ella?

— Porque la gente que hace cosas malas tiene que pagar por ello —respondió Shinichi—. Al igual que tú, si sigues haciéndole la vida imposible a esta buena mujer que te acogió como su madre, te pasarán cosas malas.

La mujer iba a acercarse, pero Heiji la cogió del brazo. En esos momentos observó pequeños cortes en la muñeca de la mujer. Ella se zafó.

— Voy a pedirles que se vayan —se quejó la madre acercándose a Drake desesperada—. ¿Cómo puede ser que supieras que eres adoptado? —susurró mirando al niño.

— Señora vamos a tener que llevarnos a su hijo —respondió Shinichi—. Te daremos el antídoto para que vuelvas a la normalidad y quizás podamos llegar a un acuerdo con todo esto…

— Me da igual volver a la normalidad… quiero volver con mi madre —Drake se levantó de la silla con tanta fuerza que hizo volcar la taza que quedaba encima de la mesa.

— Solo podemos dejarte ir a verla y solo una vez —respondió Shinichi mirando al niño—. Antes que nada… ¿cómo se llamaba tu madre de verdad? —preguntó mirándolo.

— Vineyard Chris —respondió él.

— ¿Y tú padre? —preguntó Heiji.

— No importa… —respondió él—. No importa alguien que quería matarme solo porque era su hijo, ¿no creéis?

— ¿Quién era tú padre? —preguntó Shinichi.

— No sé su nombre, solo sé su nombre de ese lugar… —respondió Drake.

— ¿Quién era? —preguntó Heiji.

— De acuerdo… tenemos a un hijo de Vermouth y a otro de ese tipo… —suspiró Heiji saliendo de la casa—. ¿Qué más puede pasarnos?
— Que Ginebra escape de la cárcel —se quejó Shinichi suspirando largamente—. Ahora entiendo el porqué Vermouth no me delató con lo del veneno… tenía que proteger a su hijo a quien también le habían dado el veneno. Todos creyeron que el veneno había matado a Drake, pero Vermouth se dio cuenta de que seguía vivo y lo mantuvo a salvo un tiempo hasta que el niño pudo entender que no podía decir a nadie lo que le había pasado. Tengo que hablar con Jodie-sensei para que venga a vigilarlo. Este niño es demasiado inconsciente de lo que podría suponer que Ginebra saliese de la cárcel… sería capaz de meterse en la boca del lobo solo porque sí.
— Está bien… volvamos a Tokio —sonrió Heiji—. Hagamos que este niño pueda volver a la normalidad…
— ¿Cómo lo haremos? —preguntó Shinichi—. Tiene la mente de un niño de 17 años, pero su inteligencia no habrá pasado de la escuela primaria. Podríamos hacerle daño de esta manera.
— Eso mejor dejémoslo a la profesora —sonrió Heiji—. ¿No crees? Además… tienes otros problemas de los que preocuparte ahora mismo.
— Aunque Yui haya vuelto me preocupa que haya más gente dispuesta a sacar a esa gente de la cárcel —suspiró Shinichi—. Cierto… volvamos pues.
— ¡Espera, Drake! —escucharon gritar dentro de la casa. Los dos se giraron y vieron al niño abriendo la ventana del segundo piso y saltando hacia el tejado del primer piso para luego saltar al jardín.
— ¡Por favor, os lo suplico, no me dejéis aquí! —el niño se acercó a ellos corriendo y se cogió a la camisa de Shinichi—. ¡Quiero ir con mi madre!
— No puedes ir con tu madre —susurró Shinichi—. Ella está en una cárcel prohibida a visitas...
— ¡Por favor!
— Drake, deja a estos señores tranquilos —susurró la madre saliendo por la puerta de la casa—. Ellos tienen que hacer su trabajo, no tienen tiempo para cuidar de un niño.
La mujer cogió a Drake por los brazos y lo obligó a retroceder. Shinichi hizo una pequeña afirmación con la cabeza a modo de 'gracias'. Heiji rodó los ojos.
— Dime, Drake, ¿crees que podrías olvidarte de tu madre? —preguntó Heiji.
— Jamás —respondió él, luego rodó los ojos curioso fijándolos en los del moreno—. ¿Por qué?
— ¿En qué piensas? —preguntó Shinichi.
— ¿Crees que se podría hacer una excepción y permitir una visita? —Heiji sonrió, su compañero se encogió de hombros—. Drake, si te llevamos con nosotros, e intentamos que puedas ver a tu madre, ¿prometes dejar de hacerle la vida imposible a tu madre adoptiva?
— ¿De qué hablas? —preguntó el niño.
— La mujer está a punto de un ataque de nervios, no puede controlarte y se le está haciendo muy cansado seguir adelante contigo —susurró Heiji—. Venga ya, dices tener más años pero realmente te comportas como un crío —Heiji sonrió hacia la mujer que parecía aliviada—. Te llevamos con nosotros una temporada y te comportas como persona civilizada que eres. Nosotros prometemos esforzarnos para que puedas ver a tu madre y tú prometes volver con tu madre adoptiva y no traerle más problemas, ¿te parece?
— Solo cumpliré si vosotros cumplís vuestra parte —sonrió él después de mirar que su madre afirmaba con la cabeza.

Yui se escondió la cara entre los guantes. Tenía frío y quedarse quieta, de pie en ese lugar, no la ayudaba mucho. Ran le cogió una mano y le señaló hacia un lugar entre la multitud. Yui sonrió y miró a la mujer que afirmó con la cabeza de manera tranquilizadora. Yui echó a correr hacia Shinichi, se lanzó a sus brazos y lo abrazó con fuerza. El hombre le devolvió el abrazo levantándola del suelo y haciendo reír a Yui.
— Hola, Yui —sonrió el hombre viendo como Ran se acercaba con lentitud.
— Menuda recibida —sonrió Heiji.
— ¿No te da vergüenza tener una novia tan joven? —susurró Drake a su lado con los brazos cruzados y cara de mal humor.
Shinichi dejó a Yui al suelo de nuevo y le acarició la cabeza ignorando las palabras del rubio. Que no fueron ignoradas por una curiosa Yui. Shinichi negó con la cabeza cuando la niña lo miró interrogativa. Finalmente Shinichi rodeó con un brazo a Ran dándole un beso en la mejilla mientras ella lo abrazaba con dulzura.
— Estáis heladas, ¿qué hacéis aquí? —preguntó Shinichi sonriendo.
— Yui no quería esperar a que llegaras a casa —sonrió Ran—. Hola Heiji.
— ¿Qué tal estás, Ran? —preguntó el moreno saludando con la cabeza a la mujer.
— Engordando por momentos —se rió ella.
— Oh... eso es bueno —sonrió él.
— Tienes el tacto hacia las mujeres un poco impertinente, ¿no es cierto? —preguntó Drake mirando hacia otro lado con la misma postura.
— Niño deja de hablar de lo que no sabes —se quejó Heiji poniendo su cabeza a la altura del niño que se puso las manos en los bolsillos del pantalón—. Ya hacemos suficiente aguantando tus burlas...
— Has sido tú el que lo has propuesto, ahora te aguantas —sonrió el niño mirándolo con malicia.
— ¿Vas a aguantarlo tú, verdad? —preguntó el moreno suspirando.
— Sí, no te preocupes —se rió Shinichi levantando una mano—. Vete de una vez, ya tardas demasiado.
— Nos vemos mañana en la comisaría, niño —sonrió Heiji removiéndole el pelo.
Drake le fulminó con la mirada y el moreno se alejó de allí con prisas. Yui golpeó suavemente el brazo de su padre para llamar su atención.
— Yui, Ran, os presento a Drake —sonrió el hombre empujando el niño hacia ellas—. Tiene más años de los que aparenta.
— Otro Conan —sonrió Yui emocionada haciendo que Ran lo mirara como asustada.
— Yui, él es hijo de Vermouth... —susurró el hombre—. Hasta que podamos concederle una visita con su madre vamos a cuidarlo nosotros, ¿vale?
— Vivir con un niño malcriado de 7 años... —Yui suspiró como dudando de afirmar—. No sé yo si esto funcionaría...
— Hemos hecho un trato y tiene que comportarse o no le concederemos lo que él quiere —sonrió Shinichi.
— Está bien... —sonrió Yui alargando la mano hacia el chico—. Un placer conocerte, soy la hija adoptiva de este hombre de aquí —sonrió señalando a Shinichi—. Mi nombre real es Smith Yui.
— ¿De qué me suena tu nombre? —preguntó Drake ignorando la mano de la niña.
— Soy la hija de un agente de la BO y una agente del FBI —sonrió la niña.
— Ah... ya sé quién eres —Drake sonrió—. No pienso quitarme las manos de los bolsillos, hace frío —dijo como excusa para no estrecharle la mano.
— Está bien —Yui bajó su mano sonriendo, luego volvería a intentarlo.
— Ella es mi prometida, Ran —sonrió Shinichi señalando a la mujer.
— Un placer conocerte —sonrió ella arrodillándose delante del niño.
El niño enrojeció levemente y desvió la mirada después de saludarlo con la cabeza levemente.
— Ella es a quién tu madre llamaba Angel —informó Shinichi—. Bueno, ¿nos vamos?
Ran se levantó y afirmó con la cabeza. Shinichi se fijó en la mochila que la mujer llevaba en su espalda y con suavidad se la quitó.
— ¿Estás dispuesta a eso? —preguntó Shinichi sonriendo.
— Por supuesto que sí —se rió ella—. Mi padre puede decir lo que quiera.
— ¡Genial! —Yui gritó emocionada—. ¡Ya te puedo llamar mamá!
— Yui-chan eres un amor —Ran la abrazó por la espalda haciendo que la niña se riera.
— Bueno, vayámonos a casa entonces —Shinichi empujó a Drake para mantenerlo vigilado y siguieron los dos a Ran y a Yui hacia fuera del aeropuerto.
En cuanto llegaron a la casa, Yui le dio las llaves a Ran para que abriera la puerta y la mujer la miró curiosa.
— No hagas caso, es un ritual extraño que cogió la niña —se rió Shinichi—. Yo pasé por eso cuando su madre aún estaba viva.
Ran sonrió y abrió la puerta, entrando y aguantando la puerta para que los demás pasaran.
— Bueno, bienvenido a nuestra casa, Drake-kun —Yui hizo su mejor sonrisa y tiró de él hacia dentro de la casa.
Shinichi fue el último en entrar y besó a Ran en los labios.
— ¿Estás bien? —preguntó él en un susurro mientras Yui obligaba a Drake a dejar la mochila que llevaba al sofá y le mostraba la casa. Ran afirmó con la cabeza y sonrió tímidamente.
— Estaba esperando ese beso —sonrió ella.
— Oh, perdona... —susurró Shinichi con una mirada traviesa—. Disculpa por eso… —señaló con la cabeza hacia Drake—. No sé como hacer ahora para cumplir con lo que le he dicho, pero…

— Shinichi, de verdad —Ran sonrió—. Parece un buen chico. Solo si no te hace daño a mi no me importa.

— No podrá hacernos daño —se rió Shinichi—. Tiene demasiado interés para hablar con Vermouth.

— ¿Estás seguro de que es su hijo? —preguntó Ran.

— No seguro del todo, pero… podremos saberlo en cuanto le hagamos un análisis. Tenemos que intentar darle el antídoto —suspiró Shinichi—. Mañana lo llevaremos con Shiho a ver si puede volver a la normalidad.


Hasta el próximo capítulo!

^^Shihoran^^