Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Confesiones de un universitario
Sólo falta un capítulo más y luego vienen los outtakes, el final y el epílogo. Disfruten su lectura, chiks(;
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CAPÍTULO 49
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BPOV
Por la mañana desperté y estiré las piernas. Ahí había un bulto. No podía ser Edward, él estaba a mi lado. Me apoyé en mis codos y miré hacia abajo. Oh por Dios.
¿¡En qué momento Emmett había entrado a la habitación?! Traté de recordar si había algún trío de por medio…Nop. Ninguno.
Me espanté ante la idea de que él hubiera entrado a media noche cuando estábamos profundamente dormidos, lo que significaba que la sábana pudo haberse movido y ¡NO! De ninguna manera Emmett podía verme desnuda.
Él podía ver a Edward pero a mí no. Además, estaba segura que ellos ya se conocían todo y que ya se habían hecho inspecciones manuales.
Me moví lentamente para no despertar a ninguno de los dos y le eché una hojeada al piso. Demonios, mi ropa estaba del otro lado.
Si quitaba la sábana dejaría desnudo a Edward, además Emmett estaba sobre la sábana. No había manera humana posible que yo pudiera con él. Tenía que haber algo cerca.
-Ugh-gruñí bajito. Le quité la funda a la almohada y me enredé con ella. Era lo suficientemente grande.
Salté rápidamente y fui a recoger mi ropa. Entré al baño y ya más tranquila comencé a vestirme.
Salí cómodamente de ahí. Emmett y Edward seguían profundamente dormidos.
¿Qué carajos estaba haciendo Emmett aquí de todas formas?
Decidí huir momentáneamente así que tomé una muda de ropa limpia y me fui a tomar una ducha.
Mientras tenía mi shampoo seguía preguntándome que era lo que había causado que Emmett se escurriera a medianoche a mi habitación.
Rose. Su nombre se abrió paso en mi mente. Pues claro, ellos habían discutido y ayer yo no había visto a la Rubia en todo el día así que no sabía en que había terminado todo eso.
Esperaba que Emmett no se haya visto forzado a escapar de la habitación de Rosalie porque simplemente tuvieron otra pelea.
Cuando comencé a pasar la esponja por mi cuerpo, la puerta del baño se abrió rápidamente y miré hacia ahí. No es como si en realidad la puerta corrediza me dejará ver quien era.
-¿Qué putas pasa con Emmett?-masculló Edward con la voz ronca por el sueño. Sonreí.
-No lo sé, Chump. Desperté y ese chico estaba ya ahí ¿cómo carajos entró? Creí que mi puerta tenía seguro.
-Debemos comenzar a usarlo-dijo y su pipí comenzó a escucharse. Hice una mueca.
-Definitivamente. Sabes que odio con pasión que hagas eso cuando estoy yo aquí adentro. ¿Qué pasa si Emmett me vio desnuda?
-Le voy a sacar los jodidos ojos y ya supéralo, Hamlet. Deberías acostumbrarte.
Rodé los ojos.
-Pues ese chico tiene mucho que explicarnos. No me voy a acostumbrar yo, TÚ deberías acostumbrarte a no orinar conmigo aquí dentro.
-Mhm-murmuró sarcásticamente, ignorándome. Rechiné los dientes. Tiró de la cadena y después comenzó a cepillarse los dientes.
Terminé de quitar el jabón de mi cuerpo y él abrió la puerta.
-¿Hay espacio para uno más?-no esperó respuesta y entró. Me quitó de en medio con un ligero empujón. Lo miré feo.
-Yo llegué primero-le di una nalgada y el sonido me hizo reír. Me miró sonriente sobre su hombro.
-Disculpe, mi lady-respondió. Se giró y me encerró entre la pared y él cuando alzó el brazo y tomó el shampoo.
-¿Estás tratando de seducirme?-arqueé las cejas, sorprendida. Ese chico estaba lleno de mierda, tenía que intentar otra cosa.
-¿Yo? Pff, claro que no-me dio una sonrisa de tiburón-si quisiera seducirte lo haría de otra manera.
Me reí entre dientes y me crucé de brazos. Me miró los pechos brevemente y volvió a posar sus ojos en los míos. Apretó los puños en sus costados. Oculté una sonrisa.
-¿Cómo cuál?
-Como está-aseguró. Sus brazos me rodearon rápidamente y cubrió mi boca con la suya. Molió sus caderas contra mi sexo desnudo y gemí contra su lengua cuando ésta asaltó mi boca.
Cuando se alejó, me miró a los ojos.
-¿Te quedó claro?-la cabeza me dio vueltas.
-Sí…-silbé-algo…algo así
Sonrió orgulloso.
-Me alegro-dio un apretón en mi cintura y su erección se talló contra mi abdomen. El calor entre mis piernas estaba causando nudos en mi vientre. Apreté los muslos y los tallé.
Edward borró su sonrisa y llevó una mano a su dureza. Acarició toda la longitud y giró la muñeca, repitió el mismo camino.
Me mordí los labios para ahogar un gemido.
Él no dejó de estimularse y no desprendió sus ojos de los míos.
Volví a restregar los muslos.
-Edward…-gimoteé y detuve sus movimientos. Tomó mi mano por la muñeca con su mano libre y la alejó. Continuó masturbándose y entonces llevó mi mano a mi centro.
-Vamos, Bella…-cubrió mis dedos con los suyos y comenzó a trazar círculos en mi palpitante clítoris-sé que quieres esto tanto como yo-su voz sonó distorsionada. Mis piernas se abrieron inconscientemente. Edward recostó su frente en la mía y siseó. Continuó un momento más en mi centro y después dejó mi mano ahí, mientras él recorría mi costado y amasó mi pecho izquierdo.
Gemí contra su barbilla. Exploré su pecho y lo atraje por la espalda.
Una sensación familiar comenzó a extenderse por mis pliegues y gemí más alto. Él se alejó repentinamente y me tomó de la cintura. Me estampó contra la pared mientras mordisqueaba mis labios. Envolví mis brazos en su cuello y le devolví el beso. Se enterró lentamente en mí. Siseó. Tomó un puñado de mi cabello y lo jaloneó.
Arqueé la espalda y él abandonó mi boca abierta. Sus labios asaltaron mi cuello y mi oreja, mordió el lóbulo y gemí contra su oído. Edward dejó escapar un gemido masculino en mi oído cuando sentí el calor que hasta esta noche había conocido.
-Nena…-arremetió contra mí un poco más fuerte y subí las piernas por la longitud de su cintura. Me besó el hombro y besé su cuello. Una embestida más y estaba derritiéndome de placer. Encogí los dedos de mis pies y enterré los dedos de mis manos en la espalda de Edward.
Gemí contra sus labios y jaloneé su cabello. Volvió a depositar un beso en mis labios.
Cuando fuimos capaces de salir de la regadera, comencé a vestirme y Edward salió con una toalla sosteniéndose de su cadera. Lo miré con envidia. En estos momentos desearía ser hombre y no tener que cubrirme sólo porque Emmett estaba en la habitación.
-¿Cómo, cuándo y por qué carajos entraste aquí?-escuché que Edward le preguntó. Me apresuré a terminar de vestirme para salir y escuchar.
-Oh, fue en la madrugada. Estaba buscando un lugar para dormir. Intenté en la sala pero esos jodidos sofás son incómodos, entonces intenté ir con Alice pero ella y Jasper estaban… "cariñosos", pude escucharlo y luego vine a probar suerte aquí. La habitación apestaba a sexo y ustedes también pero fui capaz de encontrarme un sitio en la cama de Bella Vita.
Salí del baño y lo miré feo.
-Me metiste un susto de muerte, Emmett-comenté. Edward estaba usando ya unas bermudas y estaba buscando una playera.
-Lo siento, Belly Pocket pero era necesario. Era la única habitación "disponible"-hizo unas comillas con sus dedos.
-¿Y Rose?-puse los brazos en jarra.
-Esa es la razón. Su habitación estaba cerrada con llave y ella ni siquiera estaba aquí y tuve la opción de volver a casa pero no tengo un auto así que…
-¿Cómo que Rubia no estaba aquí?
Se encogió de hombros.
-La llamé y no contestó. Finalmente una Nessie muy borracha dijo que Rose no estaba disponible.
-Esa maldita-dije entre dientes y tomé mi teléfono. Le envié un mensaje a Nessie y otro a Rosalie.
Si esa perra rubia aún no arreglaba las cosas con Emmett iba a golpearla. Podía sentirlo venir. Renesmee contestó primero.
-Ugh, Bells. Rose tuvo una crisis de alcohol y helado. Aún no arregla las cosas con Emmett): Volvieron a discutir cuando ella fue a buscarlo anteayer por la noche y lloró un poco más),: Ayer vino a buscarme en la tarde y pasó la noche aquí en mi casa(; Esta medio muerta D:
-Carajo. Supongo que mi consejo no funcionó. Le dije que fuera a hablar con él. Cuídala. Voy hacia allá, veré si Alice me acompaña(?)
-Ok(; ella dijo que simplemente tiene miedo de decírselo a Emmett pero tiene que arreglarlo. Emmett debe saber la verdad):
-Al menos que lo haga sólo para remediarle el corazón roto. Rosalie es tan cabezota. No dejas que conduzca. Ahora salgo.
-"Cabezota" se queda corto. Aquí te espero(:
Iuck. Nessie era adicta a los emoticones, algunas veces usaba algunos que ni siquiera tenían nada que ver con lo que decía. Edward la molestaba usualmente con eso. La mayoría de sus conversaciones tenían emoticones de dedos medios, corazones y caritas sonrojadas. Por Dios. Ellos dos eran tan patéticos. Si me casaba con Edward estaba segura que ella sería dama de honor y llevaría un vestido de emoticones. ¡Hey! Eso sería divertido. Comenzaría a hacer la lista de invitados.
Alice estaba en la cocina y afortunadamente no había ningún Jasper a la vista. Ni el verdadero ni el plástico.
-Alice voy a la casa de Renesmee. Rose está ahí y está medio muerta ¿vienes?
-De hecho, te estaba esperando-tomó su celular y salimos apresuradamente del apartamento.
En el camino, mi teléfono sonó con un mensaje. Lo abrí cuando me detuve en la luz roja.
Era Edward.
-¿A dónde fuiste? No tuve mi beso
Rodé los ojos, sonriente y le tecleé una respuesta rápidamente.
-A casa de Nessie. Voy a recoger a Rosalie. No tuviste tu beso pero tuviste sexo húmedo matutino. Cuando vuelva voy a besarte toda la cara.
-Me alegro de que Rubia Loca Hale ya no esté desaparecida, y esa idea me agrada. Te esperaré. Cuídate.
En realidad, Rosalie estaba de la mierda. Toda ella era mierda. Me sentí un poco mal pensar eso pero se me pasó cuando ella misma lo dijo.
-¡Véanme! Soy una total mierda, estoy llena de esa porquería-y comenzó a llorar de nuevo. Ugh. Rosalie era un caso.
Vomitó sobre Alice y Nessie y yo la miramos con lástima pero después no pudimos aguantar la risa. Rosalie sólo se sorbió la nariz y musitó un "lo siento" mientras se pasaba una mano por la boca.
Me dejé caer en la cama de Nessie, frente a Rose. Alice seguía acariciando su hombro a pesar del vómito encima de ella. Nessie estaba a mi lado.
-Simplemente dile la verdad, si se lo dices ahora todo se va a arreglar-aconsejó Nessie y comenzó a trenzar mi cabello. Rodé los ojos.
-Sí, es Emmett ¡por Dios!-Alice le restó importancia con un gesto de su mano-es tan probable que ni siquiera te pida explicaciones si lo primero que le dices al verlo es: "Lamento por mentirte. En realidad te amo" o algo así.
Rosalie hizo una mueca y creí que iba a vomitar de nuevo. Me recliné hacia atrás y me miró feo.
-No voy a vomitar-murmuró. Alice se vio notablemente aliviada-pero el problema es que no sé cómo decírselo. Se me hace tan complicado. Necesito un consejo. Es por eso que están aquí.
-Correcto-murmuré-pero yo nunca he estado en esa situación así que no puedo decirte nada.
-¿A qué te refieres?-Rosalie se sorbió la nariz otra vez y me miró con sus ojos inyectados en sangre.
-A sus discusiones-respondí simplemente. No iba a decir que Edward y yo ni siquiera sabíamos que estaba pasando con nosotros. Él no había dicho nada pero yo era inteligente y podía sentirlo.
-Ah-asintió con la cabeza-es que…-volvió a suspirar profundamente y hundió los hombros. Daba la impresión de que se había desinflado-es que es jodidamente difícil para mí…hacerlo…
-Pero será genial cuando finalmente lo hagas, Rose-Alice la interrumpió-te quitarás un peso de encima y ¡ambos estarán súper contentos!-chilló e hicimos una mueca. Esa chica debía aprender a susurrar. Sería mejor para los tímpanos de cualquier persona cerca de ella.
Rosalie permaneció callada un momento.
-¿No tengo nada que perder, verdad?-preguntó con voz ronca. Nos miró. Alice y Nessie negaron con la cabeza. Rosalie me miró cuando no respondí.
En realidad no sabía si Rosalie tenía algo que perder. Todas las cosas que Emmett le había dicho eran ciertas y si Emmett no le respondía lo mismo, Rosalie se enojaría y su ego terminaría por los suelos. Aunque eso no debería importarle…
Así como a ti no te importo cuando le enviabas mensajes a Edward y sabías que no te respondería
Jodida voz interior. La mandé a callar.
No sabía si Emmett se vería obligado a responderle y eso no sería nada bueno. Sería mejor si ambos lo sienten…
-¿Bella?-Rosalie interrumpió mis cavilaciones.
Suspiré.
-Simplemente creo que si se lo dices y no te responde, tu ego quedará aplastado y eso no es nada bueno y si él se siente obligado a contestarte…
-Pero él ya me lo dijo-volvió a interrumpirme-y me siento como la mierda por no haberle contestado.
Bueno, eso cambiaba las cosas. ¿Por qué yo no sabía eso?
-¿Y por qué yo no sabía eso?-alcé una ceja.
-Te llamé ayer por la noche pero no contestaste.
Oh sí. Estaba ocupada con Edward.
-Ah-respondí. Ella rodó los ojos.
-Bien. Lo haré-aseguró mirando a Alice y a Nessie.
-Lo haré-me miró y volvió a asegurar.
-¡De acuerdo!-me escudé con las manos.
Sonrió.
Unos momentos después salimos del apartamento de Nessie y ella se despidió con un gesto de mano.
Subimos a mi auto.
-¿Sabías que Emmett fue a buscarte ayer por la noche y tú no estabas y él se escurrió a mi habitación a media noche y casi me mata de un infarto cuando lo vi esta mañana dormido a nuestros pies? ¡Creí que había hecho un puto trío, Rosalie Hale!-golpeé el volante. Ella y Alice se rieron bajito.
-No lo sabía. Gracias por decírmelo…-soltó un quejido-oye ahora creo que me siento peor.
-Lo siento.
-Oye él no te vio desnuda ni nada por el estilo, ¿verdad?-preguntó Rubia.
-No-contesté-espero que la oscuridad de la habitación haya sido suficiente pero si ese chico no tiene ojos cuando lleguemos es que me vio desnuda-le guiñé el ojo. Frunció el ceño.
-¿Ojos? ¿De qué estás hablando?
-Edward-canturreó Alice desde el asiento trasero. Chasqueé la lengua en acuerdo.
-Pues si Emmett no tiene ojos, tu chico se queda sin bolas-chasqueó los dedos-así de fácil.
-Pasa sobre mí primero-murmuré.
Sus ojos se convirtieron en rendijas.
Cuando llegamos al apartamento, ella dijo que primero se daría un baño y curaría la resaca antes de hablar con Emmett. No quería volver a cagarla de nuevo.
Así que entramos y ella camino directamente a su habitación cuando escuchamos las voces de los tres en la sala. Cerró su puerta de un portazo y colocó el seguro.
Alice se encogió de hombros y entró a la cocina.
-Prepararé el Jugo de la Abuela-abrió el refrigerador y comenzó a sacar porquerías.
-Tengo hambre-me sobé el abdomen y me coloqué a su lado. Miré el refrigerador.
-Comeré yogurt y fruta-Alice me alcanzó el bote y una manzana.
-Jamás dije "manzana"-la moví con un empujón. Se rió
-Dijiste "fruta", la manzana es una fruta-tomé una pera.
-Gracias por las clases, Brandon-cerré la puerta y me sonrió.
Me dediqué a preparar mi desayuno y cuando los chicos escucharon la licuadora vinieron en fila india a la cocina.
-¿Qué se les perdió?-Alice les preguntó cuándo se sentaron en los taburetes y apoyaron sus codos en la encimera.
-Tenemos hambre-respondieron en unísono. Rodé los ojos.
-¿Y no fueron capaces de hacerse el desayuno?-Alice sirvió el jugo de Rubia en un vaso-son increíbles. Creí que ustedes cocinaban.
-Jasper es el que cocina decentemente. Yo sólo puedo hacer un sándwich-contestó Emmett.
-¿Qué es eso en tu blusa?-Edward le preguntó. Alice rodó los ojos.
-Vómito de Rosalie-hicieron una mueca de asco- y pudiste haber hecho sándwiches, Emmett-Alice le cortó y salió de la cocina con el jugo de Rubia, café y aspirinas.
-Creí que ella estaba haciendo cafés para nosotros-suspiró Jasper-maldita-fue a la cafetera y la recargó. Se apoyó en la encimera un momento. Estaba segura que ellos se estaban aconsejando a mis espaldas-Y Belly Pocket, ¿cómo estás?-se acercó a mí y me picoteó el hombro. Oh no, yo no iba a caer en sus tretas.
-No voy a hacerles el desayuno-respondí y su sonrisa se borró.
-No pedí eso-murmuró.
-Que bien-le sonreí y fui a sentarme en un taburete. Comencé a comer mi yogurt.
-¿No se te antoja otra cosa?-Emmett me preguntó y le dio un toquecito a mi tazón-ya sabes…comida de verdad.
-Esto es comida de verdad-respondí-no es plástico ni nada parecido.
Frunció el ceño.
-Pero algo más…algo como…no sé…huevos, tocino, panqueques…algo así.
-No-insistí.
-Bueno…de acuerdo-se rindió y volvió a su posición anterior. Jasper tamborileó los dedos en la encimera. Se formó un silencio incómodo. Regresé mi vista a mi tazón.
Vi claramente cómo Emmett le hizo una seña a Edward. Carajo. Mandaban al pez gordo. Sabían de sobra que si él me decía no podría resistirme.
-¿Para quién era todo eso que Alice hizo?-preguntó Jasper.
-Rose-contesté.
-¿Y no crees que ella va a tener hambre? Yo opino que un gran desayuno estaría bien-comentó Edward. Lo miré fastidiada.
-No, ella está bien. Ya comió-mentí. Se desinfló en su asiento.
-¿Qué fue lo que comió?-Emmett picoteó.
-Yogurt.
-¡Oh, eso ni siquiera es comida de verdad!-bromeó Edward-necesita algo para estar fuerte. Ya sabes… proteínas, vitaminas…-apretó mi brazo tanteando el músculo. Lo volví a mirar. Alejó su mano lentamente.
-Aunque nosotros lo necesitamos más. Somos hombres. Fuertes, grandes…hombres-murmuró. Lo miré de vuelta, me sonrió, miré a los otros dos y sus rostros se partían en sonrisas.
Negué con la cabeza.
-¿Cómo pude caer tan bajo?-me dije a mí misma-¿qué es lo que quieren?-me puse de pie.
-¡Huevos!
-¡Panqueques!
-¡Waffles!
Chillaron en conjunto.
-¡Woho…un poco más lento! Elijan una cosa… ahora vuelvo
Salí de la cocina mientras ellos se quedaron ahí todos contentos discutiendo.
Fui hacia la habitación de Rose. Alice estaba cepillando su cabello.
-¿Qué pasa por aquí?-pregunté.
-Iré a tomar un baño…creo que voy mejorando-Rose se limpió la nariz con un pañuelo. Hice una mueca de asco.
-De acuerdo-le di un trago a su café intacto-tengo que irme
-¿Te convencieron, cierto?-Alice sonrió burlona.
Suspiré derrotada.
-Eres una perra. ¿Cómo se te ocurre dejarme ahí sola? Me dejaste con los leones
-Tú eres suficientemente capaz de decir "no"
-Oh creeme, lo hice…es sólo que…ugh-manoteé-¡sus sonrisas! ¿Qué se yo?
Rosalie gimoteó.
-No me recuerdes su sonrisa… ¡sus hoyuelos!-se largó a llorar mientras recordaba a Emmett. Hice una mueca de disgusto.
-Ehh…bueno, ya me voy. Alice, encárgate-me golpeó en la nuca.
Volví a la cocina. Edward se estaba comiendo mi yogurt. Lo miré con una ceja alzada.
-¿Qué?-se encogió de hombros y siguió comiendo.
-Panqueques-dijo Emmett-y café y miel y fresas-me crucé de brazos y alcé la otra ceja -¿por favor?
-De acuerdo
Sonrió y en verdad quise enterrar mis dedos en sus hoyuelos.
Comencé a preparar la mezcla mientras Jasper se encargaba del café. Emmett se encargó de meter sus dedos en la mezcla y Edward de terminarse mi maldito yogurt y cuando comenzó con las fresas, las alejé de él. Golpeé a Emmett repetidamente.
Cuando me giré para preparar el sartén, él aprovechó y lo miré feo.
El desayuno llevó el doble de tiempo de preparación porque Edward y Emmett comenzaron a pelear y a golpearse. Los aplaqué un momento con la espátula caliente pero siguieron haciéndolo.
Logré hacer dos panqueques antes de que tiraran la mezcla al piso.
Cuando escuché el ruido del vidrio quebrándose, me golpeé la frente. Me giré sobre mis talones y ambos me veían asustados.
-Limpien. Ya-dije entre mis dientes y salieron rápidamente de ahí.
Jasper comenzó a comerse un panqueque. Lo miré feo.
-Se enfriará. No me gustan fríos-se encogió de hombros y siguió con su tarea. Rodé los ojos.
Tomé otro tazón de la alacena y ellos volvieron listos para limpiar. Volví a reunir los ingredientes y decidieron ayudarme.
-No, aléjense-manoteé con la espátula y creyendo que estaba caliente, se alejaron asustados.
Pero sonrieron y…
-Lávense las manos-suspiré.
Demonios. Estaban logrando convertirme en macilla. Tenía que ser un poco más dura.
Emmett comenzó a decir que partiría los huevos con una mano. Tuve que sacar los cascarones de la mezcla porque ellos no querían ensuciarse las manos. Por Dios. Maricas.
Gran parte de la encimera terminó llena de harina, de mantequilla y de huevo.
Emmett me llenó la nariz de harina y eso fue suficiente para que se confabularan contra mí. Obviamente enviaron a Emmett para que me sujetara y Jasper y Edward comenzaron a llenarme la cara y el cabello de harina. Esos cabrones.
Cuando Emmett me liberó ni siquiera intenté golpearlos. Simplemente me iba a lastimar mi maldita mano. Edward tomó mi rostro entre sus manos y me plantó un beso en los labios cuando Jasper y Emmett se giraron a hacer su primer panqueque.
Cuando tenía a Edward distraído alcé mi mano y dejé caer un puño de harina sobre su precioso cabello. Se alejó con los ojos convertidos en rendijas. Me dio un golpe en el trasero.
Alice vino a la cocina a dejar los trastes y nos miró asustada.
-¿Qué carajos pasó aquí?-miró a su alrededor.
-Un poco de acción gastronómica-Emmett movió la espátula como si fuera una espada. Alice rodó los ojos. Luego se fue sin haber lavado nada. Creo que sabía lo que pasaría si se quedaba.
Después de que logré controlar un poco la situación, le mostré a Edward y a Emmett como hacer un maldito panqué.
Jasper estaba limpiando la encimera para que pudiéramos comer. Todo estaba listo.
Emmett hizo un gran panqueque y Edward me alejó de ahí. Dijo que haría algo genial.
Se quedó un buen rato ahí mientras nosotros comenzábamos a servir en los platos.
-Bella trae tu plato hacia acá-me dijo y lo obedecí.
-¡Taraaan!-canturreó y me devolvió el plato. Encima de mis panqueques había un corazón.
-¿Cómo lograste hacerlo?-le pregunté sonriente. Me devolvió la sonrisa.
-Usé un molde…no soy tan genial-señaló con la barbilla el molde en el sartén-sigue caliente
-Eres genial-recalqué y le di un besito.
-¿Esas chicas van a venir a comer o qué? Porque estoy dispuesto a comerme su porción-Emmett se sobó el abdomen.
Fui a la habitación de Rosalie. Ella ya estaba vestida y toda la cosa. Se veía mucho mejor con el baño encima.
-¿Van a desayunar?
-Sí, me muero de hambre-Alice pegó un salto. La miré feo.
-Pudiste haberme ayudado.
-Pude pero no quise-dijo. Rodé los ojos.
-¿Qué te pasó?-Rosalie me preguntó.
-Esos chicos son unos salvajes-contesté. Se encogió de hombros y salió de su habitación. Respiró profundamente.
-Puedes hacerlo-susurré. Asintió con los ojos cerrados.
Creí que el ambiente en la cocina iba a estar tenso una vez que Rosalie llegara pero todo siguió como siempre.
Me senté entre Alice y Edward, había un espacio vacío junto a mi chico. Afortunadamente no se vería muy extraño que Rosalie y Emmett no estuvieran juntos. Emmett estaba entre Alice y Jasper. Un reparto de asientos muy conveniente, diría yo.
-Hey Hobbit, prueba esto-Emmett le tendió una cuchara a Alice. Ella arrugó la nariz.
-No-se alejó. Emmett rodó los ojos. Intentó hacerlo conmigo pero ni siquiera sabía que era esa cosa. Era de dudosa procedencia.
-¿Si lo pruebo pierdo una parte vital de mi cuerpo?-le pregunté a Edward. Parecía que él ya lo había probado.
-No-negó con la cabeza y se miró el cuerpo entero-no-repitió-me siento de maravilla
-Bueno-iba a probarlo pero me arrepentí. Mi estómago no era tan fuerte.
Rose finalmente llegó. Alice y yo la miramos. Parecía que iba a desmayarse. Se sentó en su taburete. En la cabeza de la encimera, frente a Emmett. Alejados. Muy bien. Vaquerito era el único que estaba sentado frente a nosotros. Repasé con la vista los lugares para cerciorarme que no había incomodidades. Emmett en la cabeza, a su derecha Alice, yo, Edward, Rose en la cabeza y Jasper frente a Alice. De acuerdo. Todo bien.
Edward y Jasper siguieron comiendo como si nada. ¿Ellos sabían algo?
-Hola-Rose saludó. Su voz salió firme, nada comparado con cómo se veía. Era como gelatina.
-Hey-Jasper la saludó.
-¿Cansada de alcohol, Rubia?-Edward bromeó.
-Ahora cansada de ti, Miss Bellum-respondió mordaz y Edward se rió.
-¡Vamos Bella!-Emmett llamó mi atención. Seguía sosteniendo la cuchara.
-Ni en sueños-le respondí. Me miró feo.
-Rose, prueba esto-¡Oh por Dios! ¡Le había hablado! Alice enterró sus uñas en mi muslo y estaba conteniendo un grito. Pues yo contenía un grito de dolor. Perra. Aunque todo esto era emocionante.
Miré a Rose.
Parecía que le daría taquicardia en cualquier momento. Se apresuró a tomar café.
-¿Probar qué?-le contestó. De acuerdo, Edward y Jasper no sabían nada.
Alice no disminuyo su agarre en mi muslo. Estaba segura que ahora estaba sangrando. Gimoteé.
-¿Estás bien?-Edward me preguntó en un murmullo. Emmett ya se había puesto de pie y estaba mostrándole la cuchara a Rosalie.
-Sí-logré decir. Edward frunció el ceño y siguió comiendo. Alejé la mano de Alice de un golpe. Ella volvió a la realidad.
-Lo siento-susurró.
Rosalie estaba viendo la cuchara mientras arrugaba la nariz. Finalmente lo probó. Lo escupió en una servilleta y bebió café.
-¿¡Qué carajos es eso!?
-¿Ves por qué no quería probarlo?-le dije a Emmett. Él hizo una mueca.
-Es pimienta y miel…quería saber si era del agrado de las personas-volvió a su asiento con un gesto triste.
-¿Tú probaste esa cosa?-le pregunté a Edward. Soltó una risita.
-No
Jadeé
-¿Intentabas que yo lo probara?
-Tenía curiosidad-se encogió de hombros.
Cuando terminamos de comer, Rose y Alice fueron las encargadas de limpiar.
El resto fuimos a la sala después de cepillarnos los dientes.
Jasper comenzó a jugar videojuegos y Edward comenzó a besarme el cuello. Maldito. Quería ganar puntos por haberme engañado. Lo dejé porque en realidad eso se sentía bien.
Alice volvió a la sala y comenzó a jugar con Jasper. Esa chica era buena en los videojuegos.
Emmett se levantó del sofá y se fue por el pasillo. Era hora de enfrentar a Rosalie.
-OoOo-
Estaba tomando una ducha cuando mi teléfono timbró.
-Carajo-hice una mueca cuando el shampoo me entró a la boca. Tuve que manotear para encontrar la llave de la regadera. Me metí ahí rápidamente y me quité la máxima cantidad de jabón posible. El maldito aparato seguía timbrando.
-¡Rosalie!-grité fuertemente. Con un poco de suerte, ella me escucharía-¡Rosalie!
-¿Qué?-escuché que abrió la puerta de la habitación-Bella tu celular está sonando.
Rodé los ojos.
-¿Puedes responder? Estoy en la ducha.
-Ya que-supe que se había encogido de hombros. Entonces contestó y entró al baño.
-Uh, hola…ella está tomando un baño ahora…si, de acuerdo… ¡oh, eso es tan genial!...muchas gracias…si…si…gracias…nos vemos. Era tu madre-colgó-quería hablar contigo sobre un spa.
-¿Spa?
-Ajá…-comencé a enjabonarme-oye, creo que ella me agrada. Dijo que Alice y yo estábamos invitadas.
-Qué raro que te agrade-dije sarcásticamente.
-Cállate. Ella es generosa. Así que apúrate, salimos en 20.
-Sí, señora.
-Le diré a Alice… ¡Alice!-gritó.
-¿Qué pasa?-la voz de Alice sonaba agitada.
-¡Vamos a un spa, salimos en 20!-Rubia le gritó de regreso. Hice una mueca.
-¡GENIAL!-gritó Duende.
-¿Ella nos está respondiendo o está hablando por teléfono con Jasper? Porque esos parecen gemidos-comenté
-Ugh, no lo sé…como sea. Iré a alistarme y le diré a Gemiditos que se apure.
Rosalie salió del baño.
Con que un spa ¿eh? Renée podía ser divertida a veces. Luego caí en la cuenta de que esta era la primera vez que Renée y Rosalie se conocían y Rosalie podía llegar a ser un poco dura. De ninguna manera yo quería que todo se arruinara.
Respiré profundamente y continué con mi baño, apurándome para salir.
Elegí usar unos shorts y una blusa blanca de gasa con orificios en el frente. Me calcé mis preciados Vans y salí de mi habitación.
Rosalie estaba en la puerta del apartamento, sus brazos estaban cruzados y su pie repiqueteaba en el piso. La chica lucía impaciente. Me reí y me miró con el ceño fruncido.
-Creo que Renée te agrada de sobremanera, Rosalie Interesada Hale.
Rodó los ojos y se giró a abrir la puerta de la entrada. Alice venía caminando por el pasillo.
-Sólo trato de hacerlo lo mejor posible.
-Ajá-fue mi turno de rodar los ojos.
Salimos y subimos a mi auto. Rosalie me acompaño en el trasero delantero. Conectó su teléfono al estéreo y comenzó a cantar.
-Sigo practicando para mi gran lanzamiento.
-No ganarás ni un premio-aseguró Alice desde atrás.
-Cuando sea millonaria y tengo 200 Grammys no te voy a dar ni un puto dólar y ni siquiera vas a tener la dicha de limpiar mis premios.
Me reí y comencé a acelerar.
-Ustedes dos, están locas-luego miré a Rosalie-¿me llevarás al after party de los Grammy?
-Y yo soy la interesada-subió aún más el volumen de la música.
Cuando me detuve en un rojo, tomé mi teléfono.
-No se usa el celular mientras se conduce-Alice golpeó el respalda de mi asiento.
-Cállate-respondí y comencé a textearle a Edward.
"Renée tuvo la amabilidad de tomarme en cuenta para un día de spa. A y R también irán. Te veré en la noche. Te amo"
Respondió rápidamente.
"Demonios y yo tanto que te extraño. Diviértete… te esperaré pacientemente. Te amo también(:"
Edward era tan genial.
Avancé cuando el semáforo cambió.
Llegamos al spa y Renée bajó de un auto cuando nos vio. Ni siquiera sabía que ella tenía un auto. Se acercó y Rosalie chifló por lo bajo. La miré divertida.
-¡Hola, Bella!-Renée me abrazó y me besó en la mejilla.
-¡Alice!-su voz chisporroteó-¡tanto tiempo sin verte!-le besó la mejilla, luego se giró hacia Rosalie-y tú eres Rosalie-se besaron la mejilla-¡mírense! Son tan guapas todas-nos rodeó con sus delgados brazos y la sonrisa casi me ciega-¡perfectas para el spa! Andando-aplaudió y comenzó a caminar.
-Creí que no había una persona que gritara más que Alice-dijo Rose bajito una vez que Renée nos llevaba ventaja. Alice la golpeó en la cabeza.
Me reí.
-Grosera-me rodó los ojos.
Entramos al spa y nos recibieron unas chicas increíblemente sonrientes y amables. Nos preguntaron qué era lo que queríamos.
Nos arreglamos para pedir lo mismo. Resultó que todas ellas eran unas vanidosas hijas de perra que querían todos los paquetes.
Finalmente logramos decidirnos y a mí parecer, fue mucho al inicio pero después dije: "Pues ¿por qué no? Es para mí y me quiero mucho así que ¡hagámoslo" Entonces me convertí en una vanidosa hija de perra.
Primero decidimos ir a los masajes. Lo mejor del mundo. Creí que sería algo incómodo pero Rosalie me tocó el hombro y dijo:
-¿No viste el letrero de la puerta? Aquí no se permiten hombres
-Aaahh-le contesté y rodó los ojos.
Así que todo era muy de chicas. ¿Cómo era posible que entre sexos nos toleráramos tanto tiempo? Como cuando llevas a casa a todas tus amigas y pasan la tarde juntas y todavía hacen una pijamada. Jesús.
Las chicas del spa nos dieron una bata rosa, ¿qué otro color?, y nos pidieron que nos desvistiéramos. Luego nos llevaron a las camas de masaje y ¡santo Dios! Esas chicas tenían manos de ángel.
-¡Oh, eso se siente bien!-comentó Alice mientras le daban golpecitos en la espalda.
-Oye chica, creo que estás deshaciendo todos los nudos de estrés desde que entré a la universidad-Rosalie alagó a la chica y vi que se sonrojó un poco.
De pies a cabeza terminamos molidas y perfectamente satisfechas. Rosalie se veía fresca como una lechuga.
Entonces decidimos ir a la depilación. Ugh, lo doloroso. Nos paseamos por el lugar en nuestras batas mientras Renée empujaba un carrito con toda nuestra ropa hasta llegar allá.
La mujer de mediana edad nos convenció de exfoliarnos el cuerpo. Yo ni siquiera sabía que el cuerpo entero se exfoliaba. Volvimos a quedarnos desnudas mientras la mujer y otras tres chicas nos llevaban a otras camas de masaje. Una chica comenzó a hacer mezclas y las repartió en pequeños tazones que luego acomodó en cada mesa que estaba a lado de cada cama.
-¿Qué parte del cuerpo nos exfoliarán?-pregunté mientras me hacía un moño en lo alto de mi cabeza.
-Todo el cuerpo-contestó la mujer. Repartió un par de toallas a cada chica. La miré en shock.
-¿Todo?
-Todo-me miró sonriente-entero…todo-dijo como si yo estuviera estúpida y no fuera capaz de entender. ¿Todo?
Primero nos acostaron de panza y colocaron una toalla doblada en nuestros traseros. Se pusieron guantes de látex y comenzaron a embadurnarnos de mezclas. Parecía otro masaje hasta que tomaron cepillos de cerdas suaves y trazaron círculos por toda mi espalda y cuello. Siguieron con los brazos y las piernas, respiré tranquila cuando la mujer se encargó de mi trasero al final. En realidad era muy extraño que te toquetearan el trasero. A excepción de Edward, claro.
Cuando miramos hacia el techo nos cubrieron los pechos y la pelvis otra vez. Y de nueva cuenta fue extraño que me toquetearan los pechos. Afortunadamente, no tocaron a mi amiga.
-¡Están listas para la depilación!-canturreó una chica cuando nos entregaron nuestras batas de vuelta. Ugh-pero antes…deben entrar a las duchas.
¿Qué?
Nos llevaron hacia las duchas, que simplemente tenían agua caliente.
-El agua caliente las va a ayudar a que los poros no se cierren-dijo antes de decirme cómo encender esa maldita porquería. En realidad fue algo bueno sacar todas esas mascarillas corporales que me habían embarrado y pude notar que mi piel estaba más suave y más brillante. Oh la la.
La depilación fue mala, justo como se esperaba. Depilaron con cera mis axilas y mis piernas y Rose y yo quisimos una depilación en el área del bikini.
Renée me meneó las cejas cuando me escuchó pedirla y juro que me sonroje furiosamente, no podía soportar la idea de que mi madre estuviera pensando en mí teniendo sexo con mi novio. Era embarazoso.
También nos hicieron la ceja y terminamos un poco inflamadas. Colocaron hielo y crema. No iba a soportar que alguien más volviera a tocar mi cuerpo entero y me alegre cuando esas mismas chicas nos llenaron de loción humectante.
-¿A dónde vamos ahora?-fue el turno de Rose de llevarse el carrito.
-Creo que yo quiero ir a hacerme las uñas-Alice le contestó y Rose sonrió encantada. Rodé los ojos.
-¿No quieres ir allá?-Renée me preguntó. Eso no me iba a matar.
-No, nada de eso. Vamos…es sólo que todo esto es tan…de chicas. No me sorprendería que el piso estuviera lleno de brillos.
Y justo cuando terminé de decir eso entramos al área de manicura y pedicura y una chica del spa tiró un pequeño recipiente lleno de brillos. Nos reímos y vimos cómo la chica de la limpieza fue a salvarla. La miró feo.
Nos sentamos y esperamos pacientemente mientras elegíamos nuestros diseños.
Meneé mi cabeza al ritmo de la música que llenaba el ambiente.
-¿Puedo atenderlas ahora?-otra mujer de mediana edad preguntó. Nos echamos una mirada.
-Sí, por supuesto.
-¡Cath, Taylor, Lily, vengan aquí!-gritó y unos segundos después las llamadas llegaron.
Caí en la cuenta de que estar en un spa realmente me relajaba. Sólo atenderte a ti, no pensar en la escuela o en el trabajo y olvidarte y mandar a la mierda al resto del mundo.
Fácilmente me veía en un spa frecuentemente. Me casaría con un hombre rico para tener dinero e ir a los spas de los famosos. Podría casarme con Edward, sus padres tenían dinero y él tendría herencia. Dios, era una perra materialista.
Rosalie seguía debatiéndose entre teñirse el cabello o no. Alice le sugirió que se lo tiñera de negro y se ganó un golpe. Rose no quería dejar de ser una jodida Barbie y estaba analizando la posibilidad de tener otro rubio en su despampanante cabellera.
-¡Ya está!-chilló y nos asustó a todas-¡voy a teñirme el cabello!
-¡Genial!-Renée le tendió la mano y chocaron los cinco. Alice y yo compartimos una mirada de sufrimiento, ya podía verla y escucharla quejarse por todos los rincones: "¿¡Por qué lo hice!?" o "¡Mi cabello era perfecto como estaba!" Jesús.
Fuimos al área de belleza. Alice y yo solo tuvimos mascarillas en el cabello y Renée y Rosalie se tiñeron.
El cabello de Renée estaba bastante bien como estaba pero no dije nada porque me echó una mirada fea cuando hice una mueca.
Rosalie obtuvo un rubio un poco más dorado y se dejó las puntas con un rubio mucho más claro. Renée se tiñó con un café claro, un poco más oscuro a su cabello.
Cuando Alice y yo terminamos con nuestros tratamientos fuimos a vestirnos de vuelta y ellas todavía se quedaron ahí.
Una hora después salimos del spa.
-¡Jesús!-Renée chilló cuando vio la hora-es tardísimo. ¡Tengo que ir a mi club de lectura!-manoteó-¡nos vemos luego!-me besó en la mejilla-fue genial-un beso a Alice-tenemos que…-un beso a Rosalie-repetirlo. Cuídense.
-¡Hasta luego!-nos despedimos de ella y nos reímos al verla correr hacia su auto.
Alice se frotó la panza.
-Estoy hambrienta… ¿creen que un café sirva?-meneó las cejas mientras apuntaba al Starbucks que estaba del otro lado de la acera.
-Seguro-Rose nos tomó de la mano y cruzamos la calle-deberíamos volver a casa…como que extraño a Emmett-hizo una mueca cuando entramos al negocio y el olor a delicioso café nos asaltó.
-¡Aww!-Alice aulló nostálgica y Rosalie rodó los ojos-desde que se reconciliaron…
-Y yo como que extraño a mi Chump…andando-me acerqué a la barra. Escuché a Alice preguntarle a Rose: "¿A mí Chump?"
Mientras ellas decidían que llevar le envié un mensaje a bebé Chump.
Hey Chump, estamos en Starbucks ¿quieres algo?
Sí. Un maple latte.
¿Sólo un maple latte?
Y a ti.
Aww, eso había sido lindo. Sonreí.
De acuerdo, bebé. Vamos en camino
Con cuidado. Te quiero, Hamlet.
Yo te quiero más, Chump.
-¡Bella!-Rosalie me sacó de mi ensoñación-¿Qué vas a pedir?
-Ehh…un frapuccino de moca, un muffin de arándanos y un maple latte
-De acuerdo.
Resultó que ellas también llevaban café para sus chicos y nos tendieron una gran charola.
Salimos de ahí y caminamos hasta el auto. Rosalie encendió el estéreo y comenzamos a hacer un poco de karaoke mientras bebíamos y comíamos la deliciosa comida de Starbucks.
-¡Whoo, mi celular!-anuncié y contesté con mi auricular-¡Hola, bebé Chump!-canturreé sobre el sonido de la música y de los gritos de Alice y Rosalie-tu maple latte está en mis manos
-Genial, Hamlet. ¿Pueden pasar por la cena?
-Iuck. Eso no es nada caballeroso, Chump.
-Sabes que a veces me sale lo caballeroso y a veces no
-Bueno, ya que, ¿qué es lo que quieren?
-Hamburguesas-contestó rápidamente. Se escuchaba claramente como Jasper y Emmett lo estaban aconsejando.
-De acuerdo… ¿algún pedido en especial?
-Puedes decirle a Rose que deje de cantar-solté una carcajada.
-Rosalie Hale, tu novio dice que dejes de cantar-mentí.
-Oh, ese infeliz-despotricó y baje el volumen de la música. Edward estaba riéndose en el auricular.
-Ya está… ¿algún pedido en especial sobre la cena?
-Papas fritas extras y Coca Colas
-Recibido, ¿algo más? Cambio
Él se quedó en silencio un momento y se escuchó movimiento.
-Es todo… ¿tu vienes en el paquete o tengo que conseguirte de alguna otra manera?
-¿Por qué tanta urgencia? ¿No incendiaron el apartamento, verdad?
Se rió.
-No, tengo todo controlado-se escuchó un vidrio rompiéndose. Nos reímos juntos-o lo tenía…como sea. Simplemente te extraño. Ya me acostumbre a estar junto a ti siempre, bebé. Ya vuelve-gimió.
Sonreí.
-Falta la cena pero juro que me apuraré.
-De acuerdo-se escuchó otro cristal romperse-ehh…creo que tengo que ir a ver qué pasa.
-Ajá
-Con cuidado, Hamlet bebé
-Siempre. Te quiero, Chump bebé.
-Te quiero, Hamlet bebé y si vienes pronto te lo puedo confirmar.
-Manejaré a 200 por hora.
-Con cuidado-recalcó-te quiero en una pieza.
-Sí-rodé los ojos.
-Te veo-se despidió y colgamos.
-¡Súbele a la música!-Alice gritó desde atrás. Comenzamos otra ronda de karaoke.
-¿A dónde vamos?-preguntó Rosalie cuando me desvié.
-La cena-murmuré.
-Oh.
Ellas fueron muy flojas así que fuimos por el Drive Thru pero debo decir que fue más rápido. Luego nos dirigimos a casa.
-Me siento de maravilla-Rose comentó cuando terminó de tomarse una fotografía.
-Esos masajes fueron lo mejor-Alice gimió desde atrás y golpeó el respaldo de mi asiento mientras fingía tocar la batería.
-¿Están listas para los exámenes finales, entonces?-pregunté.
-¡Jodidamente listas!-Rose gritó.
-¡¿Podemos hacerlo?!-grité de vuelta. Las chicas y yo teníamos la costumbre de hacer lo mismo siempre. Nos motivaba y nos hacía más unidas. Alice lo inventó cuando Renée se fue y tuvimos que atravesar por toda esa mierda, luego cuando llegó Rose también lo utilizó. La primera vez que lo usamos las tres juntas fue cuando Rose fue engañada por un novio de instituto, tuvieron un período breve de noviazgo pero a ella le dolió.
-¡Malditamente que sí!-Alice gritó de vuelta.
-¿¡Sí?!-volví a gritar.
-¡Sí, hagámoslo!-gritamos al unísono-¡Whoo!-luego venían las risas que siempre aparecían. Le subí más a la música.
-¡Canten conmigo!-Rosalie gritó-" 'cause baby I could build a castle out of all the bricks they threw at me…"
Cuando llegamos al edificio de los chicos, bajamos del auto con nuestras manos ocupadas y fuimos en el ascensor.
-Si Emmett no nota el cambio voy a golpearlo-Rosalie dijo entre dientes.
-Se acaban de reconciliar-Alice hizo un puchero.
-Eso no me lo impide, Duende.
-¿Y si lo nota?
-Lo haré feliz esta noche-meneó las caderas. Alice y yo nos estremecimos.
No podíamos tocar el timbre de ninguna manera, así que Rose lo hizo con la nariz, considerando que era la más alta.
La puerta se abrió. Era Emmett.
-Ugh. Son ustedes-dijo desganado y molesto.
-Uy, perdón por no ser Adriana Lima-contesté. Él me miró asustado como si supiera que yo sabía un secreto. No entendí así que lo hice a un lado para pasar. Escuché como besaba a Rosalie.
-¿A quién están esperando?-Alice preguntó con su voz chillona.
-Al chico que le trae la porno a Edward-miré a Emmett rápidamente encabronada. Se destornilló de la risa. Rodé los ojos-no…es verdad…-jadeó y me llevó por el pasillo hasta la sala-ordenamos un poco más de eso.
-¿¡Cual pinche porno?!-jadeé enojada. Edward y Jasper alzaron la cabeza rápidamente y miraron feo a Emmett.
-Olvídalo, es mentira-Edward murmuró y lo miré feo.
-¿Entonces a quién esperaban?-Alice volvió a preguntar. Dejó la comida en la mesa de centro.
-No creo que Adriana Lima sepa de su existencia, neandertales-Rosalie espetó y quitó a Emmett de en medio con un golpe.
Edward se apretó consternado las sienes, Jasper y Emmett comenzaron a reírse.
-¡No vuelvan a mencionarla! Ya hasta borré todas sus fotos-dijo Edward desesperado.
Emmett se rió más fuerte.
-¿Hay algún chiste privado aquí?-Rosalie volvió a preguntar.
-Oh Rose, vaya que lo hay-Edward le echó una mirada malévola a Emmett y éste se puso pálido.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¡Olviden eso!
-¡Trajimos sus cafés!-meneé la charola con cuidado de no derramar nada y Emmett me miró agradecido.
-Gracias, B-Swan
Luego recordé que él me había hecho enojar así que seguí. Fui hacia la mesa de centro y dejé ahí todo. Me tiré en el sofá.
-¿Por qué tanto escándalo con Adriana Lima?-Emmett dijo: "Ay, no" bajito-¿esto es algo sexual? ¿Se siguen emocionando con ella? Creí que ya no estaban en la secundaria
Edward y Jasper echaron su cabeza hacia atrás y comenzaron a reírse como hienas.
Definitivamente era algo sexual.
-¡Oh ya entendí!-dije-Edward vio a Emmett emocionado con Adriana Lima y se lo contaron a Jasper, entonces Emmett está asustado por Rosalie-ellos seguían riéndose. Emmett estaba tratando de enterrarse en el sofá. Rosalie le dio una mirada fea-pobres idiotas-me reí. Alice me dio una palmada en la espalda felicitándome.
-¡Muero de hambre, cenemos!-dijo Emmett.
Una nueva ronda de risas se alzó.
Finalmente fuimos capaces de aplacarnos y comenzamos a cenar en la sala. Rosalie y Alice estaban sentadas en el piso y apoyaron sus platos en la mesa de centro. Me senté en el sillón y dejé mi plato en mi regazo. Emmett y Jasper estaban en el sofá y Edward estaba sentado en el piso con el plato frente a él.
Estábamos en silencio.
-¿Se divirtieron?-pregunté a los chicos. Se dieron La Mirada.
-Oh sí-Jasper ocultó una sonrisa. Malditos-fue muy bueno.
Volvieron a mirarse entre ellos.
-¿Y ustedes?-preguntó Emmett casual. Obviamente estaban ocultando algo grande.
-¡Genial!-Alice saltó canturreando-creo que me quedé pobre
-Dímelo a mí. Sigo cargando con la infracción-eso me recordó a Charlie y busqué mi teléfono para llamarlo y reclamarle.
-Porque TÚ quisiste-dijo Rosalie. Encontré mi teléfono. Le marqué a Charlie.
-Cállate-murmuré. El timbre sonó muchas veces-¡maldito Charlie! No me contesta, estoy segura que consiguió un identificador.
-¿Alguien me nota algún cambio?-dijo Rosalie y miró intensamente a Emmett-¿alguien?-repitió esta vez más fuerte y lo miró. Emmett alzó la vista.
-Ehh…-la miró-no-negó con la cabeza y siguió comiendo. No pude evitarlo y me reí. Alice me siguió. Rosalie nos dio su mirada de perra.
-¿Seguro?-repitió.
-Seguro-asintió y le dio un mordisco a la hamburguesa.
Rosalie lo miró feo y siguió comiendo.
-Creo que te…-Jasper comenzó.
-¡No! Él tiene que averiguarlo-lo cortó. Jasper se encogió de hombros.
-Entonces tendrás que esperar. Estoy casi seguro que se dará cuenta cuando tengas tu cabello como antes de vuelta.
Rosalie gimió. Emmett la miró. Tuve la esperanza de que hubiera escuchado.
-En verdad, Rosie. No noto ningún cambio-Edward se rió fuertemente. Jesús.
Emmett encendió el televisor e hizo zapping.
-¡Déjalo ahí!-Alice chilló y comenzamos a ver No te lo pongas
-Tuve suficiente de chicas por este día, Alice-dije-deja que cambien. Con un poco de suerte están pasando un episodio de Supernatural.
-¡No, Bella!-me miró feo-te voy a llevar a ese programa.
-¿Supernatural?-pregunté. Estaría dispuesta.
-No, a No te lo pongas.
Rodé los ojos y le arrojé una papa frita a la cabeza.
Cuando Alice fue al baño, Emmett cambió rápidamente y comenzamos a ver Teen Mom. ¿Enserio?
-No voy a pasar mi noche de sábado viendo a bebés cagando y a madres llorando-dijo Rosalie enojada.
-¡Agh!-Emmett manoteó y volvió a cambiar. Estaba el desfile de Victoria's Secret.
-¡Ahí!-Edward y Jasper gritaron rápidamente.
-Creo que todos estamos de acuerdo en esto-Rosalie se acomodó mejor en el piso.
-¡Oh, Adriana Lima!-canturreé cuando ella venía batiendo sus alas de ángel y caminando gatunamente con su mirada de "cógeme y llámame bebé"
Nos reímos y Alice llegó.
-¿Quién cambió?-luego miró-¡Oh, Victoria's Secret!
-No puedo creer que me comí toda esa basura. Lo peor que puedes hacer es estar comiendo esa mierda mientras ves estos desfiles de mierda-se lamentó Rosalie.
-Ay vamos, ya lo hemos hecho un montón de veces-dijo Alice.
-¡Oh sí! En el instituto, comimos pizza mientras veíamos a esas perras brillar por toda la televisión… ¿eso no fue cuando Bella lloraba por Nathan?
Rodé los ojos.
-Yo nunca lloré por ese idiota-dije
-¡Claro que sí, Bella!-Alice dijo-cuando después de enrollarte atrás de…
-¡Cof, cof!-Edward fingió toser sonoramente.
Afortunadamente ellas entendieron la indirecta.
-Lo siento, Miss Bellum-respondió Rose.
-Mira Rose, ahí va Adriana-él le contestó. Rosalie le mostró el dedo medio.
-¿Esas chicas comen algo?-Alice hizo una mueca
-Lechuga-le contesté-o una aceituna…tal vez.
-Pues no me gustan las aceitunas ni la lechuga-dijo Alice.
-Entonces te jodiste. Nunca serás como ellas. ¿Escuchaste eso, Jasper?-Rosalie tiró su veneno de víbora.
-Por eso yo no me quejo. Yo me como mi hamburguesa y ya. Ya me cayó el veinte de que jamás seré modelo, por Dios-dije. Edward me alborotó el cabello dulcemente.
Cuando terminamos de comer, seguimos viendo una película una vez que el desfile se terminó.
-¿No hay repetición?-preguntó Edward, decepcionado.
-¡No!-ladré y le arrebaté el control remoto. Estaba celosa, pues claro ¿Cómo no?
Soltó una risita.
Finalmente, el Señor iluminó a Emmett.
-¡Oh Rosie, te teñiste el cabello!-chilló entusiasmado.
Edward alzó las manos al cielo y musito un "gracias" Nos reímos de Emmett.
-¿Apenas te diste cuenta?-Rose gruñó.
-No, lo pusiste en Facebook-le mostró el teléfono-si no estuviera en Facebook en este momento nunca lo hubiera sabido-se rió de su propio chiste.
Que el Señor nos ayude con Emmett.
-OoOo-
Rosalie me detuvo de los hombros antes de que saliera del departamento.
-En realidad estoy monitoreando a Renée-suspiré.
-Rose, ella ya se disculpó. Ahora estoy tratando de ir a su casa pero no me dejas-luché contra su agarre. Se hizo más fuerte.
-Pero tú todavía no la perdonas del todo-aseguró.
Vaya.
-¿Cómo lo sabes?
-Te conozco, Bella-entrecerró los ojos.
-Estoy tratando de conocerla y de perdonarla completamente, si me disculpas-hice un gesto hacia la puerta y ella se quitó de en medio.
-Gracias.
-Si no vuelves a las ocho llamaré a Edward y le diré que estás desaparecida
-Cállate. Suficiente tengo con él como para que tú sigas con eso.
Se escudó con las manos.
-Ordenes son ordenes, Bella.
Rodé los ojos y salí de ahí.
Finalmente había descubierto lo que pasaba con esos chicos de UW. Angela nos contó todo.
Edward en realidad había exagerado por no quererme decir que tipo de cosas les hacían. Veíamos la UVE juntos, por Dios. No es cómo si no supiera de esas cosas.
Primero las acorralaban, las sedaban, las golpeaban un poco, las violaban y volvían a golpearlas. Hubo una chica a la cual dejaron secuestrada por una semana. Luego la dejaron libre.
Era horrible.
Angela había comenzado a ser su amiga y cuando nos reunimos en su apartamento el domingo en la tarde la chica estaba con ella. La chica estaba como loca. Al inicio yo estaba jodidamente arrepentida de haberle preguntado a Angela pero luego la chica, llamada Sheri, dijo que su psicóloga le dijo que era bueno que lo hablara. Dijo que era la primera vez que lo contaba con lujo de detalles a personas de afuera. Sólo había hablado con su psicóloga, la policía y su madre. No tenía hermanos ni padre. Para su madre estaba siendo muy difícil.
La chica lloró un montón pero se le pasó un poco cuando Angela ofreció cervezas. Sheri era divertida, dejamos ese tema atrás y comenzamos a hablar de chicos. Sheri había entendido que no todos los chicos eran malos. Jugaban con tus sentimientos sí, pero eso no era nada comparado con otro tipo de maldad.
Alice y Rosalie no sabían lo que estaba pasando y se la pasaron haciéndome preguntas en el camino al apartamento de Angela.
Así que ahora Rosalie estaba sobre mí y Alice como si fuera Mamá Gallina. Ahora sólo tenía que reenviar el mismo mensaje a Rosalie y a Edward.
Renée estaba haciendo todo lo que podía. Ella era gentil y trataba de decirme todo. Pero por más que quisiera, no podía perdonarla ahora, era demasiado rápido. Le había dicho que la había perdonado pero en realidad le había mentido. A ella y a mí. Ahora me daba cuenta que sólo me había resignado y la había aceptado.
Cuando llegué a su edificio y tomé el elevador, me llevé una mano al medallón que Edward me había regalado y recordé a Ronan.
Una vez que Renée me abrió la puerta, se lo dije.
-Oye mamá, ¿te parece bien si vamos a visitar a Ronan?
Sonrió ampliamente.
-De acuerdo. Andando.
Yo tenía que saber un par de cosas de Renée y decidí interrogarla en el camino.
-¿En qué estás trabajando?
-Por el momento en una mueblería pero sólo estoy esperando que el ciclo escolar empiece para entrar al jardín de niños.
La miré estupefacta.
-¿Eres profesora?
Asintió.
-Sí. Me capacité-se encogió de hombros.
-Oh, eso es genial-respondí todavía un poco sorprendida.
-Sí, los niños son tan tiernos que quiere comérmelos
Genial. Una caníbal.
-Bueno…supongo que así es
-¿Y Phil?-pregunté-¿Qué pasa con él?
-Él es ingeniero. Se quedó en Phoenix.
-¿Él no visita a Ronan?
-Phil sólo dijo que lo haría en sus vacaciones. Su trabajo es muy demandante.
-Bueno.
Al llegar al cementerio, después de comprar unas flores, Renée comenzó a llorar. Era natural. Renée siempre era muy intensa con las emociones.
Afortunadamente no comenzó a gritar porque si así hubiera sido no sabría cómo controlarla. Yo también lloré un poco.
-Ugh, Ronan…-se lamentó y acarició la piedra fría de su lápida.
-Mamá, ya vámonos-creí que había sido una mala idea venir. La tomé del brazo y se puso de pie-despídete.
Ella dejó de hipar y me alejé de ahí mientras ella se despedía. Luego dejó un beso en su mano y acarició otra vez la lápida. Se alejó y me miró.
Me acerqué y ella me dejó sola.
-Hey, Ronnie. Tengo que sacar a mamá de aquí antes de que le dé un ataque. Fue bueno verte. Volveré…-entonces recordé algo-ehh oye… ¿crees que me puedas echar una mano con Charlie? Tengo que decirle que me voy a escapar por un tiempo con Edward. Tu ayuda sería genial. Bueno…adiós, Ronan-acaricié la piedra y me alejé de ahí-sabes que te llevo aquí-me picoteé el pecho.
Finalmente salimos del cementerio y volvimos al apartamento de Renée.
-Eh, Renée…tengo que decirle a Charlie que me voy con Edward un tiempo y tal vez se ponga un poco difícil ¿crees que podrías ayudarme? Ya sabes, levantar el teléfono y decirle que me deje ir.
Ella soltó una risa.
-De acuerdo. Sólo dile que me llame porque yo ya estoy de acuerdo.
-Eres genial, Renée Dwyer
-Tú también eres genial, Bella Swan
Ella tuvo la idea de ver una película así que acepté. Ella volvió a darme galletas cuando fue hora de irme.
Recibí un mensaje de Rosalie.
-Bella Swan, son las 8:17 pm ¿qué fue lo que dije?
Me reí. Maldita dramática. Tenía 22, no necesitaba un puto toque de queda.
-Antes de las once. Eso dijiste. No necesito un puto toque de queda, Hale
-Perra-contestó. Me reí otra vez.
Me despedí de Renée con un beso y fui hacia mí auto.
Cuando estaba caminando por la acera, escuché a alguien detrás de mí. Eran pasos de un hombre. Firmes, fuertes. No voy a negar que me asusté un poco. Giré sólo para desviarme y rápidamente busqué el gas pimienta, cortesía del Jefe Swan, en mi bolso. Escondí la mano ahí. Los pasos estaban más cerca y estaba jodidamente segura que iban en mi dirección. Encendí mi teléfono y seleccioné a Edward. Mantuve un dedo sobre la tecla de llamar. Los pasos se apresuraron. Carajo.
Sentía las piernas agarrotadas y no respondían a mi llamado. Crucé la calle y llegué a la otra esquina. El hombre siguió mi dirección. Era alguien grande y fácilmente podría conmigo. Maldita Renée que vivía en un barrio jodidamente solitario a las ocho de la puta noche. Podía hacer una L e ir a mi auto de regreso, me aseguré de que la pantalla de mi celular no se bloqueara. El hombre estaba cerca de mí. Crucé la calle y llegué a la acera de enfrente. Escuché que soltó una risita ronca. Un escalofrío me recorrió la columna. El tipo ni siquiera llegó a la acera en la que yo solía estar, simplemente cruzó en diagonal la calle para llegar hacia mí.
-Mierda-musité con voz temblorosa. Mi garganta se cerró y abrí la boca para gritar pero no salió ningún sonido. Volví a cruzar la calle y llegué al bloque en donde estaba mi auto. Caminé más rápido. Sentía que el hombre fácilmente me tomaría del hombro y me jalaría hacia él.
-¡Hey, no corras!-habló detrás de mí. Otro escalofrío. Se me erizaron los cabellos de la nuca. Carajo, no. Aléjate. Su voz era ronca y tenía ese sonido molesto y asqueroso de la saliva en la garganta. Como si tuviera flemas permanentemente. Hice una mueca-¡sólo quiero que veas esto!
Pensé mis movimientos. Necesitaba las llaves de mi auto, estaban en mi bolsillo pero tenía que soltar el gas pimienta o el celular para poder tomarlas. Ningún movimiento era bueno.
Otro hombre venía caminando frente a mí, hacia mí. Carajo, no. Aléjense. ¿Cómo podría saber yo si actuaban juntos? Me quedé estática y sin pensarlo solté el gas pimienta dentro de mi bolso. Zambutí las manos dentro de mi bolsillo y preparé la llave del auto. El hombre detrás de mí estaba cerca. Un paso más y podía sentir su pecho contra mi espalda.
Carajo, no.
-¡Hey Bobby!-el hombre frente a mí lo saludó. Eran compañeros de crimen. No. Oh por Dios-¿cómo has estado?
¿Qué?
El hombre frente a mí camino más rápido y Bobby se quedó estático. Tomé mi oportunidad y me escurrí entre el espacio que el hombre sin nombre había dejado.
-Bien, George. Muy bien-saboreó las palabras. Sentía su mirada en mi espalda. Alcancé mi auto pero las llaves se escurrieron de mi mano y cayeron al piso.
¡No!
Entonces no eran compañeros de crimen. George ni siquiera sabía del monstruo que Billy era.
Me agaché rápidamente y las cogí. Ellos ya se estaban despidiendo. No, por favor no.
Introduje la llave incorrecta. Gruñí desesperada. Había comenzado a sudar y la respiración se me quedó atascada en la garganta.
Abrí la puerta del auto y una vez que George se fue, el maldito hombre corrió hacia mí. Me quedé de piedra, mis piernas ni siquiera podían abrirse para que yo pudiera entrar al auto.
"No, por favor no". Quería decirle pero no podía emitir ningún sonido.
-Ya sabes mi nombre, dulzura. ¿Te gustaría gritarlo mientras me corro en ti?
Fueron las palabras más escalofriantes que jamás había escuchado. Ni siquiera el pánico que sentía con un gato frente a mí se comparaba a éste. Si hubiera un gato aquí, creo que sería más feliz de acariciarlo y cargarlo antes de que este bastardo me tocara.
Me tomó del brazo y me jaló lejos del auto.
¡No!
-Si cooperas te puede ir mejor, hija de perra-acercó su desagradable rostro al mío y olisqueé el alcohol.
Mis piernas ni siquiera podían moverse para darle una patada en las bolas.
Tenía una mano libre, así que la zambutí en el bolso y él creyó que estaba tratando de luchar porque se acercó más a mí.
Ugh, no. Tu olor en mí no, por favor.
Apresé el gas pimientas y saqué la mano del bolso. Colocó un brazo sobre mí cuello y me estampó contra la pared.
Si antes no había podido respirar, no podría hacerlo ahora. Llevó su mano izquierda por el costado de mi cuerpo y la subió hasta mi hombro, volvió a bajarla y antes de que la metiera debajo de mi blusa. Apreté el atomizador del gas pimienta. Le rocié el codo del brazo que apresaba mi cuello y giró el rostro para ver que le había hecho. Tomé la oportunidad y le rocíe los ojos.
-¡Gah!-soltó un alarido y rápidamente se cubrió los ojos con la mano que amenazaba tocar mi piel. Volví a rociarle el rostro y eché una buena cantidad en su boca abierta-¡iuck!-gimoteó y lo empujé lejos. Se movió sólo un poco. La fuerza me fallaba cuando más la necesitaba. Me miró encabronado, listo para atacar de nuevo. Parpadeó rápidamente para ahuyentar el líquido de sus ojos pero le era imposible, las cejas le escurrían y volvía a caer en sus pestañas. Le rocié un poco más y volvió a quejarse.
Corrí rápidamente a mí auto, quité las llaves de la puerta y la cerré de un golpe. Mi respiración estaba jodidamente agitada y sentía que el sudor me escurría por las sienes. Solté un chillido cuando golpeó la ventana del auto.
-¡Maldita perra puta!-vociferó y enterré la llave en la ranura. No me había dado cuenta de que estaba llorando e hipando. La respiración nunca me había faltado, simplemente yo estaba llorando e hipando desesperadamente. Volví a golpear el auto, esta vez en el techo. Siguió maldiciendo pero ya no podía escucharlo. El idiota no se había dado cuenta que las puertas no tenían seguro y fácilmente podría tomarme de nuevo, así que eché el seguro y cuando vio lo que hice. Apretó las mandíbulas y la saliva salpicó entre sus dientes. Volvió a maldecir pero un pitido molesto en mis oídos no me dejaba escucharlo.
Me sentía mareada. Con mis manos y pies temblorosos tomé el mando del auto y aceleré. Estaba segura que él seguía maldiciendo.
Me pasé una mano por el rostro, desesperada. Tenía que detenerme en algún lugar si no, estaba segura que me estamparía contra una pared. La pantalla de mi celular ya se había bloqueado hacía mucho tiempo.
Me desvié rápidamente y detuve el auto. La calle estaba desierta y ni siquiera me importó que estaba en una esquina. Si alguien pasaba, fácilmente se iba a estampar conmigo.
Solté un sollozo y sacudí mis manos entumecidas.
-Carajo, Swan-dije. La voz me salió en un graznido. Tragué saliva y me quité la bolsa del pecho. Seguía apretujada ahí. La arrojé en el asiento del copiloto y me incliné para tomar el gas pimienta que había caído en mis pies. Lo guardé en mi bolso y arreglé mi apariencia concienzudamente. Mi teléfono vibro en mi regazo y pegué un salto, asustada.
¿Ves que he aprendido un poco del Jefe Swan? Máximo a las 9, Swan.
Era Rosalie. Suspiré agradecida. Era como si me hubieran traído de vuelta a la realidad, como si todo eso hubiera sido un sueño. Las lágrimas se escaparon de mis ojos otra vez. Me limpié las mejillas rápidamente.
No le respondí y fui rápidamente a mis contactos. Seleccione a Edward, seguía hipando cuando apreté la tecla de llamar. Tenía que tranquilizarme.
En estos momentos sólo quería contarle a alguien y estaba dispuesta a decirle a él. Sólo quería tener a alguien a mi lado. Sentía que sería capaz de quedarme aquí hasta que el llegara, subiera al auto y me abrazará, pero todo se borró cuando escuché su voz.
No podía decirle. Todo se saldría de control y estaría siempre preocupado. No podía darle esa carga ahora que los exámenes finales estaban en un abrir y cerrar de ojos.
-Hola, amor-saludó alegre. Apreté los ojos y una nueva ronda de lágrimas vino. Oh por Dios.
-Hola…-me atraganté-sólo quería decirte…que ya voy…ya voy a casa-traté de controlar los hipidos aguantando la respiración.
-De acuerdo, con cuidado-un sollozo se escapó de mi garganta. ¡No!-ahora dime… ¿por qué estás llorando?
-Por nada
-Isabella-insistió.
-Es…Renée y sus estúpidas películas de amor y de perros-inventé.
Soltó una risita.
-Bueno…si es por eso.
-Sí, es por eso-lo interrumpí-¿crees que puedas ir a mi casa? Me siento con ganas de abrazarte
-Por supuesto-escuché la sonrisa en su voz.
-Entonces te veo ahora
-Sí, ve con cuidado. Te quiero
-Y yo a ti…no sabes cuanto
-Me alegro
-Yo también. Adiós
-Adiós
Colgué y respiré profundamente. Me limpié las mejillas de nuevo.
Sentía un malestar, estaba mareada y el pitido en mis oídos no se iba, además sentía un enorme hueco en el estómago.
Busqué rápidamente en mi bolso y abrí el contenedor de las galletas. La azúcar me vino bien pero me asusté un poco cuando me comí cinco galletas en menos de dos minutos. Supongo que el susto hizo que me diera un ataque.
Manejé como posesa hasta casa y cuando bajé del auto, corrí hasta el ascensor. Corrí por todo el pasillo y me recosté contra la puerta del apartamento una vez que estuve dentro.
-¿Qué te pasó?-preguntó Rosalie, sus ojos entrecerrados.
-Un gato pasó entre mis pies-mentí, agitada. Se rió.
-Algún día te regalaré uno de esos. Enorme y gordo. Te va a gustar.
Caminé hacia mi habitación.
-Seguro-dije sarcásticamente. Volvió a reírse.
-¡Lo tendrás de regalo de bodas!-canturreó. Cerré la puerta de mi habitación de un portazo.
-¡Jodete!-escuché su alegre risa desvanecerse.
Volví a recostarme contra la puerta de mi habitación y sorbí mi nariz. Respiré profundamente y después de dejar mis cosas en el escritorio, fui directamente al baño.
Tenía miedo de ver mi reflejo en el espejo, no sabía lo que podría encontrarme pero lo hice. Jesús. Me veía como la mierda. Seguía asustada y tenía un montón de miedo. Mi cabello estaba bien y mis ropas estaban en su lugar pero mi rostro no podía mejorar. Intenté tranquilizarme pero mis ojos no cuadraban en mi rostro apacible. Sacudí la cabeza y abrí la regadera; esperaba que un baño me viniera bien.
Cuando me desvestí y entré al agua podía sentir aún la mano del idiota sobre mi brazo y mi hombro y juro que volví a oler su asqueroso aroma.
-Ugh-gemí y casi me arranco la piel cuando pasé la esponja por todo mi cuerpo. Sentía su imponente presencia sobre mí, como una sombra. Me sentía sucia y usada, no lograba comprenderlo.
La puerta del baño se abrió cuando me estaba cubriendo con una toalla y pegué un salto. El corazón quería salírseme del esternón.
-¡Hamlet!-Edward canturreó desde el otro lado de la ducha. Sonreí instantáneamente y su voz fue como un efecto calmante. Como si mi subconsciente sabía que estaría bien.
-¡Chump!-le respondí alegre, carraspeé cuando la voz me salió como un graznido. Se rió.
-Tu voz es excitante-se burló y salió del baño-apúrate-apremió.
No me apuré sólo porque él me lo pidió sino que yo sabía que tenía que hacerlo rápido, necesitaba su presencia, necesitaba su tacto.
Cuando salí del baño, él ya estaba usando unos pantalones de pijama y su torso estaba descubierto. Estaba tirado en mi cama y hojeaba un libro sin leerlo. Cuando me vio, lo arrojó lejos y se sentó.
-¿De dónde tomaste esas pijamas?-le pregunté y me gire a mi cajón. Tomé unas bragas y un short.
-Oh, vine hasta acá en pijama…ya sabes, que flojera desvestirse y todo eso-hizo un gesto de mano. Mi cuerpo entero picaba ansioso por su toque. Volvió a tirarse sobre su espalda y metí las bragas por mis piernas, debajo de la toalla.
Miré a Edward ahí tan cerca y los ojos volvieron a picarme. ¿A quién diablos engañaba? Eso había sido lo más aterrador que me había pasado y seguía malditamente asustada, ni siquiera un gato había logrado asustarme de esa manera.
Arranqué la toalla una vez que me metí en una playera y me zambutí los shorts.
Me cepillé el cabello y en ningún momento dejé de mirar a Edward. Él me miró, sintiendo mi mirada y medio sonrió.
-No estás usando sujetador-comentó casual.
-No. ¿Hay algún problema?
-No, yo ni siquiera estoy usando calzoncillos. Ya sabes, para hacer más rápido el asunto-meneó las cejas y sonreí.
-¿Cómo sabes si voy a acostarme contigo?
-Dijiste que tenías ganas de abrazarme, por cierto, a eso vine; y una cosa puede llevar a la otra…-se levantó de la cama y se acercó a mí.
Carajo. La vista se me nubló por las lágrimas.
-Sí, de hecho quiero abrazarte-susurré. Él cerró el espacio entre nosotros y me envolvió en sus brazos. Suspiré y me aferré a él rápidamente. Su calor y aroma me llenaron el cuerpo y los pulmones, respectivamente. Las lágrimas se desbordaron. Carajo. Ahora tenía que dar algunas explicaciones. Lo apreté más fuerte, al igual que hice con mis ojos.
Edward me meció levemente y besó mi cabello.
-¿Por qué sigues llorando?-preguntó. Era obvio que él sentiría mis lágrimas contra su piel desnuda.
No contesté y hundí mi rostro en su pecho, él intentó alejarse pero lo atraje de vuelta.
-No…no me sueltes ahora-gimoteé y enterré mis dedos en su espalda.
-Bella… ¿Qué pasa? Me estás asustando ahora-murmuró. Se alejó y lo dejé. Hundió la barbilla para ver mi rostro. Buscó mi mirada y lo miré a los ojos-dime.
Negué con la cabeza y me mordí los labios.
-Dime-repitió.
No podía decirle ahora. Tal vez algún día se lo diría pero no ahora.
-Nada…-me enjugué las lágrimas con la palma de mi mano-es sólo…hoy fui a visitar a Ronan-respondí. Eso era cierto, pero la razón por la que lloraba era muy diferente.
-Oh, bueno…está bien-volvió a tomarme en sus brazos y me meció-llora todo lo que quieras, haz lo que quieras…estoy aquí.
Asentí con la cabeza.
-Estás aquí-dije más para mí misma. Era probable que yo misma necesitara convencerme que ya no estaba en peligro.
-Estoy aquí-insistió-siempre voy a estar aquí.
Y escucharlo decir eso, fue lo mejor del día. No importaba si era una promesa que al final de todo no iba a ser cierta o si en verdad el destino le iba a ayudar a cumplirla, pero de todas formas se sintió bien. Sonreí contra su pecho y otra lágrima escurrió por mi mejilla, pero pude saborearla y sabía que esa había sido de dicha.
-OoOo-
¡Ositas! ¿Les gustó? Espero que sí.
Sobre la frase en inglés, realmente es una canción y dice así: "porque, bebé, podría construir un castillo con todos los ladrillos que ellos me tiraron" muy motivacional, ¿no?
Como sea, puedo sentir el final de todo esto en la punta de mis dedos. Lo estoy acariciando.
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