Rumiko Takahashi tiene todos los derechos sobre Ranma, ella puede hacer lo que le plazca con él; yo sólo puedo escribir este fic. Lamentablemente Ranma no es mío.
Susurros en mi Corazón
Por Mouri-san
RELATO XLIII
Hay días en los que deseas no haber puesto un pie fuera de la cama. Días en los que anhelas que todo lo malo que te ha caído encima desaparezca rápido, y días, en los que quisieras padecer de amnesia instantánea. Hoy, curiosamente, es uno de esos.
Cada paso comunica que algo va mal. Se presiente un desenlace nefasto. Huele a mala suerte.
El silencio sepulcral que envuelve esta mañana es más que extraño, más que ajeno. Ni una mísera señal de actividad en la casa. No gritos, no sentencias, no maldiciones; simplemente nada.
La piel se me estremece por el frío que de repente percibe. Un cosquilleo debajo de la nuca, un estornudo retumbando en cada pared. No, esto no es un buen augurio. Otro escalofrío más y un solo pensamiento: esto es como una película de terror.
ººº
Hay días en los que te crees inalcanzable, llevando la delantera y mostrando con orgullo que nadie puede sobrepasarte; pero de repente algo inaudito sucede para después darte cuenta que, como siempre, te haz quedado atrás.
Tampoco es una mañana espectacular. Los nubarrones lo han oscurecido todo y definitivamente claman por violencia, así que bañarse con semejante clima no es nada atractivo. La verdad es que no hay salida, si deseo despertar y reestablecer mi energía debo tomar esta ducha.
Un chirrido al abrir la puerta de vidrio. Otro aún más escandaloso ya dentro del cubil; tal es que los grifos parecen objetar. Comienzan a asomarse las primeras gotas del líquido candoroso que de un momento a otro estalla sobre mi cara y hombros como inclementes cuchillas, hiriéndome la piel y sólo queda lanzarme hacia atrás por pura inercia, intentando escapar de semejante ataque de agua helada. Tiritando de rabia y frío me envuelvo con cierta dificultad en una toalla. ¡Y es que esto se supone le pasa a Ranma, no a mí!
Paso a paso me doy cuenta de que estoy a punto de resbalarme y es justo cuando la astucia me gana y elijo correr. Con la mente puesta en alcanzar la salida, en no caer y en gritar "KASUMIiiii", es cuando comprendo mi nivel de estupidez y es mi cara la que queda impresa en el canto de la puerta que a medias logré abrir.
Manchas negras invaden mi visión. Después, la oscuridad.
Sí, lo vuelvo a repetir: esto es una auténtica película de terror.
ººº
Hay días en los que intentas verle lo bueno a las cosas y es curiosamente cuando sucede lo peor.
Con la cara y los labios hinchados, es lógico que la boca no retenga el té; aún así, se hace un esfuerzo. Por tanto: Té sorbido, té derramado.
-Akane, esto se está poniendo feo. Sigo creyendo que es mejor que no vayas a clases; el Doctor Tofu puede examinarte y hacerte un dictamen médico.
La dulzura personificada, con manos firmes, sostiene una compresa fría sobre la mejilla que tengo en peor estado.
-Enno ee iii.
Té sorbido, té derramado.
-Akane, no estás bien- de nuevo, el tono afectuoso tan característico de Kasumi tratando de convencer a su terca hermana-. ¡Oh! Si tan sólo Ranma te viera…
Lástima enmarcando cada palabra y las punzadas provocadas por el hielo sobre lo hinchado no ayudando en nada. Sin embargo, he ahí la solución entre los dedos: el fabuloso té, relajante natural por excelencia.
-Akane…
Por eso: Té sorbido, té derramado.
ººº
Hay días en los que intentas hacerte valer y te empeñas en ello; aún así, siempre aparece alguien que cree hacerte bien al decidir por ti.
-Akane, ¡perfectamente nos podrías haber dicho! ¿Por qué no confiaste en nosotras? Por algo somos tus amigas.
La mitad de mi rostro hinchado hasta el más doloroso de los extremos era el fiel testimonio de lo que ellas suponían que pasaba. "El tema" que por todos los medios traté de ocultarles –según ellas-, es ese mismo que me había traído por consecuencia el hematoma más pavoroso y atroz hasta el momento.
-No ef lo uue usfees vienfan –intenté aclarar, sin servir de nada (por supuesto) y ganándome de paso un gruñido que sonó a "Típico", pronunciado por todas a la misma vez; ¡y es que están tan empecinadas en creer lo incorrecto!
-No, ef feedaa…
-Con razón estaba tan interesada en Saotome.
La frase me dejó helada. ¡Ahora les resultaba favorable lanzar hipótesis como si yo no estuviera presente! La luz de la comprensión se filtró por los ojos de todas, los engranajes haciendo lo propio en sus mentecillas volátiles; el "por supuesto" exclamado al unísono como si lo dicho acerca de Ranma fuera la clave para resolver el enigma. Después de eso, las miradas de conmiseración cayendo totalmente sobre mí.
-Por eso es que coqueteabas con Saotome, ¿no? Estabas resuelta a que él fuera tu salvador, ¿cierto?
-No, ioo…
-Después de lo que hizo por nosotras, defendiéndonos de aquel asqueroso profesor, es lógico que buscaras refugio en él.
-No, no… ¡Me faí! - y diantres que esto es cierto, pero la lástima que ellas sentían por mi estado quedó constatada por el silencio. Se miraron las unas a las otras, decidiendo a punta de gestos cuál de ellas debía hacerme entrar en razón, y cuando la elegida supo la tarea que tenía por delante, respiró hondo y luego, seriamente, empezó con su discurso:
-Es difícil tu situación, Akane, ¡y debes saber que intentamos comprenderla! Pero esto- señaló mi cara-, es demasiado.
-Hoy –continuó otra- es una caída. ¿Mañana?
-Si nos hubieras contado antes jamás hubiéramos sido tan duras contigo, ya sabes, tus asuntos con Saotome y todo eso.
-Debes romper el compromiso. Es lo más acertado por hacer.
-No debes seguir a su lado.
-Se nota que es un hombre peligroso.
-Saotome no te haría algo semejante.
-Cierto, Saotome…
Saotome esto. Saotome lo otro. Mi abusador prometido que se pudra en el infierno; cientos de razones del por qué debería abandonarlo; mil de razones más del por qué yo debería valorarme y comprender que él (mi dizque-prometido) no me merece; millones de razones por las cuales debería aceptar todo lo proveniente de Saotome. Siguieron y siguieron con muchísimas más conclusiones de la cuenta, dando vuelta a un tópico que ni debería existir, acalorándose cada cual conforme la charla avanzaba. Mi evidente resignación era el combustible ideal, mientras mi horrorosa apariencia se iba convirtiendo en la imagen misma de la indulgencia, esa que yo cometí con semejante hombre.
Supe entonces que estaría atrapada entre esta absurda sobreprotección… por bastantes horas.
ººº
Hay días en los que todo va mal. Días en donde tu sola presencia parece arruinar cada escenario y días en los que deseaste haber sido invisible, especialmente cuando el tiempo avanza y las contrariedades te pisotean una y otra vez. Son esos los días en los que intentas por todos los medios cambiar el rumbo de las desgracias, pero no lo logras, tú simplemente no lo logras. Y no lo entiendes, tú no llegas a comprenderlo. Porque hay días en los que suplicaste al cielo que te hiciera desaparecer y éste no quiso responderte; días en los que rogaste por un respiro, y éste no fue inmediato.
Pero hay días, de esos que se pueden llamar irónicos, que después de tropezones y golpes bruscos, te obsequian el consuelo que tanto ansiaste, sin entender tú el cómo ni el por qué.
-Cabezota –susurraste-. ¡Perfectamente pudiste quedarte en casa! No sabes lo preocupada que estaba Kasumi.
Las palabras de Ranma producían un extraño eco, retumbando por detrás de su espalda, muy cerca de los hombros, justamente en el lugar que apoyo mi cabeza. A estas alturas ya no me interesa nada, ni discutir ni dar ningún tipo de explicación; yo solo quiero que se me quite ese malestar pulsante de la cara.
-Creo que pensó que era peligroso para ti andar sola por la calle –tomó una bocanada de aire-. Así como estás pudiste matar del susto a alguien.
Lo único que pude objetar quedó aplastado en el calor de su cuello, en esa pequeña zona de piel expuesta situada antes de lo intrincado de su coleta. Que me lleven a cuestas, ahora que tan mal me siento, es sencillamente una delicia. La mejilla que se llevó la peor parte no deja de palpitar y lo más cercano al alivio es recibir sobre ella la suavidad y el calor que irradia del cuerpo bajo mi abrazo. Lo escuchaba reír quedo, a expensas de mi mutismo, sabiendo de antemano que debería sentirme lo suficientemente descalabrada como para querer poner resistencia y dejarle claro un par de cositas.
-Imagino lo que va a decir el doctor Tofu -continuó-: "Akane-chan, pudiste venir antes, me temo que no podré hacer mucho ahora." –De mí salió un breve bufido, pero eso no detuvo el monólogo. –Mejor aún, piensa lo que pudiste evitar si hubieras acudido temprano a su clínica, te hubiera mejorado la cara mil veces –le pellizqué y eso le hizo soltar un par de carcajadas-. No temas A-chan, una promesa es una promesa, y aunque seas un monstruo por el resto de tu vida yo me caso contigo. El que quedes feita no te quitará méritos; soy un hombre de palabra y cumpliré con mi parte.
-Bafa –gruñí. A eso siguieron un par de carcajadas más que intenté contrarrestar sin ningún éxito.
ººº
Hay días que todo para ti es un tormento. Días repletos de cosas malas, que se sienten como si fueran eternos. Y días, como hoy, en los que recibes una enorme recompensa mucho después de haber pasado por tal calvario; entonces meditas y te das cuenta de que, por nada del mundo, cambiarías tu suerte.
MOURI-NOTAS: Yo tampoco cambiaría mi suerte por nada del mundo.
Muchos besitos y hasta la próxima.
Mouri
MARZO 2009
