Deseos

-Chicos, creo que ya es hora de volver- anunció Hermione.

-No seas aguafiestas Hermione- dijo Ron mientras que la castaña le lanzaba una mirada asesina -No te enojes Herms... Pero es que por primera vez que tenemos tiempo libre para hacer algo que no sean deberes- finalizó con cuidado.

-Le dije a McGonagall que regresaríamos temprano... Aunque debo admitir que no me quiero ir- confesó la castaña.

-Es imposible resistir a tanta belleza- dijo Ginny devolviendo la pequeña a su padre.

-Es que míralos, son tan hermosos- siguió Astoria.

-Gracias chicos, de verdad... No hubiera podido sin ustedes- dijo Daphne esbozando una sonrisa.

-Para eso estamos Daph- dijo Pansy.

-¿Qué pasa?- preguntó Theo al ver como su amiga ponía una cara de preocupación.

-Es que siento que ahora que han nacido no podré cuidarlos y protegerlos como cuando estaban dentro de mí... Temo que algo malo les pase- respondió posando su mirada en los pequeños.

-Daph, no les va a pasar nada. No lo permitiré- dijo Harry tomando la mano de su novia.

-Harry... Esa amenaza... Yo no sé- dijo la rubia con lágrimas en sus ojos.

-Daph, haremos todo lo posible para protegerlos- apoyó Tori con suma preocupación.

-Lucharemos para que nada pase, estarán a salvo. Te lo prometo- dijo Draco con convicción.

-Señorita Greengrass ya tenemos los resultados- anunció el medimago entrando a la habitación de la rubia.

-¿Y bien?- preguntó el azabache mientras dejaba a James en la cuna al lado de su hermana.

-En la muestras hemos encontrado residuos de una fuerte poción para inducir el parto, ¿De casualidad usted bebió dicha poción?

-¡¿Acaso está loco?! ¡Cómo se atreve a decir eso! ¡Mi hermana sería incapaz de beberse eso! ¡Alguien debió dárselo!- gritó Astoria furiosa.

-Tori cálmate... Él sólo hace su trabajo, debía preguntar- dijo Neville con cuidado tomando a su novia por la cintura tratando en vano de tranquilizarla.

-¡No puedo calmarme! ¡Alguien atentó la vida de mis sobrinos! ¡Es obvio que Daphne NO lo haría!

-¡Astoria ya cálmate! ¡Vas a despertar a los niños!- dijo la rubia con tono duro.

-¡Ustedes no entienden!- gritó antes de salir de la habitación.

-No- dijo Draco impidiendo que el castaño fuera detrás de ella -Es mejor que vayamos nosotros- finalizó mirando al moreno que asentía con la cabeza y salían en busca de la morena.

-Disculpe a mi hermana, está un poco alterada- dijo Daphne mirando al medimago.

-No se preocupe... En todo caso, ¿usted no sabe quién pudo haberle dado a beber esa poción?

-No y eso es lo extraño, yo estuve todo el día contigo- dijo Pansy.

-Bueno... Por ahora deberá quedarse unos cuantos días y descansar.

-Yo sólo deseo que mis niños estén bien- dijo Daphne.

-Y lo están, sólo se quedarán en observación... Felicitaciones nuevamente y descanse- finalizó el medimago antes de salir.

-Bueno, creo que ahora sí ya es hora de volver, tanto drama me ha abierto el apetito- dijo Ron mientras Pansy, Ginny y Hermione rodaban los ojos.

-A ti hasta respirar te da hambre- dijo Pansy con burla.

-Pan, si te vas a casar con Ron, creo que es justo que sepas que tendrás que alimentar el agujero negro que tiene por estómago- dijo la pelirroja riendo haciendo que las orejas de Ron hicieran competencia con su color de cabello. La azabache mientras ocultaba en vano su sonrojo, se imaginó por un momento su vida junto aquel pelirrojo que había despreciado por tantos años, aquel chico del que burló, y el que ahora la hacía sentir una infinidad de sentimientos y sensaciones que nunca creyó verdaderas; esbozando una gran sonrisa, se imaginó entrando al altar con un grande y hermoso vestido de novia mientras el pelirrojo la esperaba al final del pasillo con una sonrisa y admirando toda su belleza.

-No puedes decir nada Ginevra, tú eres igual o peor que yo- contraatacó Ron sacando a la azabache de sus pensamientos.

-Ya deja de pelear tanto... Creo que nos vamos- dijo la azabache tomando la mano de Ron sin quitar aquella sonrisa que el pelirrojo sin esfuerzo alguno había plantado en la chica -Cuídate mucho y cuídalos, mañana volveremos- finalizó plantándole un beso en la frente a su amiga dejando al pelirrojo y a los presentes completamente anonadados, pues la chica nunca mostraba sus sentimientos en público, sin más espera entrelazó su mano con la del chico y salió de la habitación de la rubia.

-¿Y eso...?- dijo Ron pero fue interrumpido por aquellos labios de esa chica que lo traía loco, no sabía ni cómo, ni cuándo se había enamorado perdidamente de esa chica.

-Cállate y bésame- dijo la azabache antes de lanzarse nuevamente a sus labios explorando cada parte de la boca del chico.

-Te amo- susurró Ron cerca de su oreja mientras besaba su cuello, la chica al escucharlo se fundió nuevamente en un beso, pero esta vez con toda la dulzura y ternura que podía darle.

-También te amo- susurró en su boca esbozando una sonrisa mientras miraba aquel brillo que esos hermosos ojos azules destellaban. El pelirrojo al escuchar tal declaración abrazó fuertemente su delgado y torneado cuerpo acercándolo cada vez mientras era correspondido por la azabache, después de un largo rato convirtieron su beso en un beso dulce pero salvaje y lujurioso -Ni creas que esto termina aquí, Weasley- finalizó con una sonrisa traviesa.

-No lo dudo, Parkinson- respondió devolviéndole su mirada pícara.

-¿Viste lo que yo vi, Daphne?- preguntó Theo mirando a su amiga con sorpresa.

-Creo que sí...- respondió la rubia anonadada.

-Ginny, ¿tú no sabes si de casualidad tú hermano le dio Amortentia?- preguntó Theo mirando a la pelirroja.

-Pues yo te iba a preguntar lo mismo- dijo haciendo que los chicos soltaron una risotada.

-Estoy seguro que ustedes nos dieron algo- acusó Neville mirando a los Slytherins presentes.

-Que Astoria no te oiga, Longbottom- advirtió Theo con diversión mientras Daphne reía.

-Quien diría que los Slytherin se juntaran con nosotros- dijo Harry.

-Que todo sea por una buena causa, amor- dijo la rubia tomando la mano de su novio.

-Sí que lo es- respondió el azabache plantándole un beso en sus labios.

-Creo que ya es hora que volvamos- dijo Hermione.

-Sí, ahora sí creo que es conveniente- apoyó Theo.

-Yo me quedo- anunció Harry.

-No amor, será mejor que descanses... Estaremos bien- dijo Daphne.

-¿No quieres que me quede?- respondió el ojiverde fingiendo enojo.

-Emmm... Creo que sí es mejor irnos, volveremos mañana Daph- dijo la pelirroja saliendo junto con Theo, Neville y Hermione regalándoles un poco más de privacidad.

-¡Gracias por todo!- gritó Daphne al ver como la puerta se cerraba.

-Entonces... ¿No quieres que me quede?- repitió el azabache.

-No es eso, me encantaría, pero aquí no podrías descansar.

-Descansaré más estando cerca que lejos de ustedes- dijo acercándose peligrosamente a su novia.

-¿Qué haces?- preguntó la rubia al sentir los labios del chico en su cuello.

-Amándote- respondió entre besos.

-Así que sólo por eso querías quedarte- dijo con diversión antes de que Harry tomara con posesión su boca.

-En parte sí- respondió besándola con ternura y lujuria.

-Estás en cuarentena Potter- anunció con risas al ver las intenciones de su novio.

-No lo creo...- respondió haciendo un puchero controlando fuertemente sus impulsos.

-Debiste de haber aprovechado cuando estaba en embarazo, pero nunca quisiste, así que ahora te aguantas- dijo la rubia con burla.

-Temía dañar a mis hijos, además no quería que sufrieran un trauma antes de nacer- respondió el azabache travieso mientras que Daphne mordía levemente su labio inferior. En eso, Harry vuelve a tomar sus labios haciendo que poco a poco la rubia fuera cediendo hasta que pronto escucharon el fuerte llanto de su hijo clamando atención de sus adorados padres, Harry gruñó antes de bajarse de encima de la rubia y atender a su travieso pequeño.

-Eres un niño malo, James Potter... Justamente cuando mamá estaba cayendo en mis encantos te da por llorar- dijo alzando a su hijo que no paraba de llorar.

-Debe de tener hambre, Harry- anunció la rubia escuchando otro fuerte llanto.

-Y ahora despertaste también a tú hermana- dijo el azabache pasándole su hijo a su novia.

-Y ahora a Lyra.

-¡¿Qué haces?!- dijo Harry exaltado al ver como la rubia se acomodaba sus pechos.

-Alimentar a tus hijos- respondió riendo haciendo que Harry sacudiera fuertemente la cabeza y alzara a su pequeña hija.

-Eso es una gran tortura Daphne- dijo el chico sin quitarle los ojos de encima.

-Cállate y pásame a Lyra- reprendió con burla -No te atrevas a tocar el alimento de tu hija, Potter. Dije claramente Lyra no la mano de su padre- finalizó golpeando la mano de su novio que intentaba tocarla antes de recibir a su pequeña hija.

-Eso es injusto- bufo mirando como sus hijos estaban disfrutando.

-Deja de mirarlas- amenazó la rubia conteniendo una gran carcajada.

-Disfruten mientras puedan porque volverán a ser de mi propiedad- sentenció el azabache esbozando una gran sonrisa pícara.


-Tori... ¿Qué sucede?- preguntó Blaise sentándose al lado de la chica.

-¡¿Cómo pudo haber dicho eso?! ¡Alguien atentó la vida de mis sobrinos!... No me perdonaré si algo les llega a pasar.

-No les pasará nada, Astoria- dijo Draco.

-¡Esa carta no decía lo mismo, Draco! Daré mi vida a cambio de la de ellos, juro que lo haré.

-Haremos todo lo posible para que suceda nada, Tori.

-Además los aurores ya tienen el incienso- dijo Blaise.

-Ese es el otro problema- anunció la morena con preocupación.

-¿Por? Ellos debes de saber que hacer.

-Ese no es el punto, Blaise. El problema es que mi padre lo vaya a buscar y al ver que no está, sabrá que yo lo tomé… Él puede ser un cobarde pero no es imbécil.


Después de unos cuantos minutos, los chicos aparecieron en la gran chimenea de la dirección del colegio.

-Pensé que no llegarían a tiempo- dijo McGonagall al ver como los chicos se quitaban todo el polvo y el hollín de encima.

-Le prometí que volveríamos temprano, profesora- dijo Hermione.

-Nunca dude de usted señorita Granger... Ahora sí, díganme ¿Cómo se encuentra la señorita Greengrass y sus hijos?

-Están muy bien, profesora- dijo Astoria.

-Me alegro mucho... Supongo que el señor Potter se quedó acompañándola.

-Sí, directora- afirmó Neville.

-Profesora McGonagall, me gustaría comentarle algo- dijo una azabache.

-Dígame, señorita Parkinson.

-A Daphne le han dado de beber una poción para adelantar su parto y nos gustaría investigar quién fue.

-Los resultados mostraron que fue una poción bastante fuerte- finalizó la pelirroja.

-Minerva debes de tener precaución, puede que los mortífagos estén detrás de esto- anunció el cuadro de Albus Dumbledore.

-Podré toda la seguridad necesaria para que nadie cruce los muros de este castillo nuevamente- dijo la directora seriamente.

-Puede que haya sido un estudiante, un estudiante que está siendo manipulado por fuerzas oscuras- dijo Dumbledore mirando fijamente los ojos verdes de Astoria traspasando todas sus preocupaciones, suposiciones y angustias -Señorita Greengrass usted es una bruja muy inteligente, pronto descubrirá quien fue el responsable de lo que le sucedió a su hermana... Sea astuta- finalizó el cuadro del director.


Una rubia se encontraba caminando por toda su habitación pensando en el mal que había hecho. A esta hora ya debía de haber dado a luz, sólo deseaba que estuvieran bien. Ya no podía más con esto, acabaría con todo, debía decirle a la chica Greengrass todo lo que esos asqueroso bastardo pensaban hacerle a su hijo, no era justo que esa criatura ni nadie fuera un sacrificio para volver a la vida a ese sujeto. April abrazó fuertemente la foto de su padre mientras corría una lágrima de sus falsos ojos azules, cuando de pronto sintió la presencia de alguien... ¿Cómo demonios había entrado?

-¿Qué hace usted aquí? ¿Cómo entró y qué quiere?

-Vaya, no sabía que la hija de Bella fuera tan estúpidamente sentimental- dijo Lucius Malfoy con desprecio.

-¿Qué quiere?- preguntó secamente.

-Mi hijo Draco, me ha robado algo que me pertenece y me gustaría tenerlo de vuelta... Debe conseguirlo y dárselo a su verdadero dueño.

-¿Y si no lo hago?

-Sería una lástima que no puedas ver a tú asquerosa madre adoptiva estas vacaciones.

-¿Y qué es?

-Veo que le di en su punto débil- soltó con sorna -Es un pequeño y antiguo cofre.

-¿Qué hay dentro?

-Eso es algo que no le incumbe, confórmese con la información que posee... Tiene hasta mañana para entregármelo- finalizó dejando a la chica con la palabra en la boca.


Un azabache recorría cada pasillo del colegio buscando a su novia, tenía la esperanza de encontrarla por ahí sin necesidad de ir a buscarla en su torre, pues de verdad no quería cruzarse con la facililla de Marietta; después de varios minutos se rindió y decidió correr el riesgo de ir a la torre de Ravenclaw. Al llegar, Theo intentó de varias formas resolver el acertijo, pero por más que se esforzaba más se frustraba.

-¿Necesitas algo?- preguntó un chico.

-¿Podría llamar a Luna Lovegood?

-Hágalo usted mismo, las puertas de la derecha- dijo el chico dándole el paso al azabache.

-Gracias- dijo Theo recibiendo un asentimiento por parte del chico. Theo se dirigió a las habitaciones de las chicas buscando el nombre de su novia en cada placa -¿Luna?- preguntó entrando lentamente en la habitación de la rubia.

-¿Theo? ¿Qué haces aquí?- preguntó la rubia con sorpresa.

-Quería hablar contigo.

-Te busqué después de clases pero no estabas.

-Sí, lo siento, es que Daphne dio a luz y pues tenía que acompañar a Blaise.

-¿A Blaise?

-Sí, Potter estaba en el ministerio y Blaise la llevó a San Mungo.

-¿Y cómo están?

-Muy bien, son hermosos... Mañana iremos juntos.

-Sí.

-¿Qué sucede linda?

-Nada.

-Luna te conozco, dime qué sucede…

-Theo... ¿Tú me amas?- preguntó la rubia bajando la cabeza.

-Pero que cosas preguntas, claro que te amo, linda, te amo más que a mi propia vida- dijo Theo sosteniendo suavemente la mano de su novia -¿Que sucede angelito? -Theo, no quiero que me dejes por una mujer que si te pueda dar lo que yo no.

-¿Y qué es eso que tú no me puedes dar?- preguntó haciendo que las pálidas mejillas de su novia se sonrojaran violentamente, y fue el momento en el cual Theo entendió de qué hablaba -No lo haremos hasta que te sientas preparada mientras podemos seguir así, princesa.

-Theo... ¿Eres virgen?- soltó aún sonrojada haciendo que el chico suspirara.

-No, pero sabes perfectamente que no haré algo que tú no quieras, angelito- dijo Theo antes de que la chica lo besara de una forma que nunca antes lo había hecho -Luna no quiero que te sientas presionada, puedo esperar hasta que estés lista- finalizó sorprendido por el arranque de la rubia.

-Estoy lista Theo- dijo la rubia mirando fijamente el brillo travieso que reflejaban los ojos castaños de su novio. Poco a poco los besos fueron subiendo de tono convirtiéndose cada vez más profundos e intensos; la ropa comenzaba a estorbar el recorrido de besos que Theo trazaba en la pálida y dulce piel de su novia, cuidaría cada centímetro y milímetro de aquella piel que soltaba esa esencia que era completamente adictiva para el azabache.

Mansión Greengrass...

-Debemos de estar seguros que la chica le haya dado la poción a tú hija- dijo Rookwood mirando al señor Greengrass.

-Si la suerte está de nuestro lado y la chica obedeció, el bastardo ya debió de haber nacido- dijo Alecto.

-¡¿Dónde demonios está Malfoy?!- preguntó Greyback.

-Ya debe de estar por llegar- dijo la señora Parkinson.

-Pero miren quién apareció- dijo el señor Greengrass visualizando una cabellera rubia entrar a su mansión.

-Y bien Lucius, ¿Dónde está el incienso?- preguntó Amycus.

-El incienso lo tendremos mañana- respondió Lucius fríamente.

-¿Acaso lo perdiste?- preguntó Rookwood.

-No, sólo que Narcissa impidió que lo llevara- dijo el rubio tragando en seco.

-Hablemos entonces con Narcissa- dijo el señor Greengrass.

-No.

-¿Por qué no? ¿Nos estás ocultando algo, Malfoy?- preguntó Amycus mirando fijamente al rubio.

-No tendría que.

-Te volveré a preguntar, ¿Dónde está el incienso?- repitió Amycus alzando su varita.

-Se lo llevó Draco.

-¡Eres un inútil, arruinaste todos nuestros planes!- gritó Alecto con furia.

-De que sirve tener dinero y prestigio si eres un bueno para nada, un cobarde- escupió Rookwood.

-¡Yo soy el único que puede traer el señor tenebroso!- gritó apuntando a Carrow con su varita.

-¡Estoy candada de tu ineptitud!- gritó Alecto.

-¡Avada Ke...

-¡CRUCIO!- gritó Amycus interrumpiendo la maldición de Lucius -¡No vuelva atreverse, ni a pensar matar a mi hermana! Todo tuyo querida- finalizó mientras su hermana comenzaba a torturarlo.

-Hace mucho tiempo deseaba hacer esto- escupía Amycus con desprecio mientras que Alecto lo torturaba una y otra vez sin pizca de piedad.

-¡BASTA!- gritó la señora Parkinson viendo como su gran amor y amante se retorcía en el suelo.

-¡CALLATE O SERÁS LA PRÓXIMA!- gritó Amycus disfrutando del gran espectáculo que su hermana estaba realizando.


Hola!

Lamento la tardanza, pero con todas estas fiestas que han pasado, me era bastante complicado actualizar, espero que hayan pasado bonito y les deseo a todos un Feliz año nuevo!

Gracias SALESIA por tu review, hahahaha la mismita que canta y baila xD Gracias por seguirme, si gustas puedes pasar a mis otras historias, aquí las subiré muy pronto pero si gustas leerlas, en Potterfics ya están mas adelantaditas! :)... Blaise y Harry son un caso aparte hahahaha pobrecillos con la fiera Greengrass hahaha... Y sí, Severus supo que tenía una hija y estaba respondiendo por ella como labor de padre, tal como lo has mencionado, Snape quiso que su bebé estuviese segura y por eso armó todo ese plan con su madre... Muy pronto descubrirás si los Sly se dan cuenta de lo que Cassie por obligación le ha tocado hacer :(... Hahahahahahahaha me alegro mucho que te divirtieras con esas escenas de Blaise tanto como yo lo hice al escribirlo, ahora le han quedado las dudas de si tener o no hijos con Ginny, y sí, coincido contigo si supiese que existe mandaría a la pelirroja con la excusa de que ella será la madre y también serás sus hijos hahahahahaha... Pobrecitos los chicos con esas fieras que tienen como novias, pero bueh, mandamos las chicas hahahahaha :D Espero que este capítulo te haya gustado, y que hayas pasado una lindas fiestas, saludos y besitos!