Todos tienen cosas pendientes así que pronto llega el momento de despedirse. Ginny deambula por las tiendas, encuentra varios vestidos que le pueden servir pero todos están fuera de su presupuesto, así que sigue su camino. Casi oscurece cuando, cansada y desanimada, sale de la última tienda, llega hasta un banco y se deja caer. Su problema es simple, necesita más dinero pero no quiere pedírselo a sus hermanos, y a Harry ni pensarlo.

-¡el callejón Diagón!-suelta en voz alta atrayendo la mirada de la gente. Apenada deja el banco y echa a andar, el callejón está cerca pero sus tiendas ofrecen mercancía de segunda mano así que cierran más temprano que el resto del comercio. Su corazón late emocionado cuando la mente le trae el recuerdo de ella, aferrada a la mano de su madre, recorriendo el callejón de arriba abajo, seguidas por sus hermanos.

Da vuelta en una esquina y ya está ahí. Se detiene por un momento; el callejón luce idéntico, el mismo alumbrado, las mismas tiendas. Camina segura hasta los locales de ropa, se detiene aquí y allá, buenas opciones se muestran en los aparadores, suelta una risa tonta al pensar en la posibilidad de toparse en el coctel con la dueña original del vestido que elija. Sigue su camino, entra en una tienda, varias piezas le interesan, el precio es bueno y están en excelentes condiciones, pero no quiere apresurarse así que decide ver unas tiendas más. Avanza un poco, el aire se le escapa cuando se detiene en una vidriera; montado en un maniquí que desentona con la prenda, está el vestido más bello que haya visto jamás, línea perfecta, confeccionado en tela y encaje que cae suavemente hasta el piso, pero… es blanco y es un vestido de boda. Se retira, ve dos aparadores más y regresa, se detiene de nuevo admirando el vestido.

-pruébeselo señorita-invita la dependienta, asomándose en la puerta-estoy segura que es de su medida.

-no, gracias-habla sin dejar de mirar el vestido-no es lo que necesito.

-es muy bello y está en perfectas condiciones-tienta la dependienta-usted le hará justicia cuando lo use.

-pero es de boda-protesta Ginny-¿Cuándo lo usaría?

-se puede modificar, vaya si lo sé-presume la mujer-yo soy modista y en un tris tras-chasquea los dedos-el vestido se transformaría para usarlo en cualquier ocasión. Ande, pase-insiste viendo que el interés en Ginny no disminuye-revíselo con cuidado y verá que no miento cuando digo que está intacto y es su medida.

Ginny cede, entra a la tienda, hay más vestidos, calzado, tocados y accesorios que parecen de época. La mujer saca el vestido del aparador y lo extiende sobre el mostrador, Ginny lo revisa, es verdad que está perfecto; el género es muy suave, nota detalles que en el aparador no se distinguen, como pequeños botones forrados de la misma tela y el fino remate de la falda, sacude la cabeza repitiéndose que no le sirve, si es un vestido de novia.

-lléveselo señorita-presiona la dependienta-se nota que le gusta y no me va a creer, pero el vestido esperaba por usted-Ginny la mira alzando una ceja-¡es verdad!-insiste la mujer-tiene largo tiempo con la tienda, lo recibí en un lote de vestidos, más de una vez quise ponerlo en la vidriera y las mismas veces me arrepentí hasta esta tarde. Hará si acaso tres horas que vestí el maniquí.

-pero es de boda-se repite Ginny tratando de convencerse de que es una compra inútil, pero ya está sacando la cartera del bolso-¿Cuándo quiere por él?-la mujer le dice el precio, Ginny da un lento parpadeo, se quedará sin un centavo.-Hecho-responde antes de arrepentirse, saca los billetes y se los tiende a la mujer.

-no se arrepentirá señorita-parlotea la vendedora mientras mete el vestido cuidadosamente doblado en una caja grande, entre hojas de papel-su costurera estará de acuerdo conmigo en que hizo una excelente compra.

Ginny no responde, se limita a sonreír controlándose para no arrebatarle la caja y salir de ahí. Por fin la mujer le entrega su compra y ella se marcha.

-¡Dios!-suelta Ginny dirigiéndose al departamento-acabo de cavar mi tumba, ¿Qué carajos usaré mañana? solo hay una persona que me puede sacar de esto; ma-deja de hablar sola y se concentra en caminar, llega al edificio pero no sube al departamento, hurga en su bolso buscando el duplicado de las llaves de su auto, Bill prometió que lo dejaría en el estacionamiento y sí, ahí está.

Hace una llamada rápida avisándole a Harry que irá a casa de sus padres pero regresará pronto, convienen en que el lleve la cena, se despiden, pone en marcha el motor y toma su camino.

-¿Ma?-llama en voz alta entrando por la puerta de la cocina y dejando la caja con el vestido sobre la mesa. No es hora de que su padre esté en casa pero su madre tampoco está, no debe andar lejos, la cena espera en la estufa.-¿Ma?-repite llegando a la escalera.

-aquí estoy hija-Molly sale de su habitación-no te esperaba, ¿pasa algo?

-nada malo-la calma y la saluda besando su mejilla-solo que fui a comprar algo para usar mañana en la noche y cometí una verdadera estupidez.

-¿a qué te refieres?

-a que compre esto-tira de su mano y la lleva a la cocina, saca el vestido y se lo muestra.

-¡Ginny!-Molly suelta un gritito-es precioso, ¿Dónde lo conseguiste?

-en el callejón Diagón

-hace años y años que no voy por ahí-parlotea Molly tocando el vestido-tengo que darme una vuelta ¿en qué tienda lo compraste?

-ma,-ignora la pregunta y trata de llamar su atención-¿ya te fijaste? ¡Es un vestido de boda!

-eso no importa-Molly hace un gesto vago-con unos cambios podrás usarlo mañana, contrastará hermoso con el color de tu cabello.

-¿puedes hacerlo ma?-Ginny se anima-¿puedes arreglarlo para mañana y no pareceré una novia?

-puedo hacerlo hija-Molly habla segura-vamos a ver algunas opciones.

-elige tu ma, tengo que correr, prometí a Harry que estaría de regreso para la hora de la cena, voy un momento a la habitación a buscar las sandalias.

-pensé que te quedarías, si no es así mejor vete ya Ginny, sabes lo nerviosa que me pongo cuando tomas la carretera, Harry dijo que enviaría temprano por nosotros así que yo te llevo el vestido y las sandalias.

-¡gracias, ma!-le planta un beso en la mejilla y se dirige a la salida-por cierto, Harry te ofrece sus disculpas por su brusquedad cuando habló contigo.

-No fue así-Molly hace un gesto restándole importancia al asunto-discutimos un poco, eso sí, pero nunca fue brusco.

-hasta mañana, ma-agrega Ginny para después echar a reír, su madre discutiendo con Harry, eso tiene que verlo.

-¡Ah, delicioso!-suelta Arthur complacido después de la cena, recargándose en la silla y dándose unas palmaditas en la barriga-gracias querida, ¿lavamos la loza ahora o después de ver tele?

-la loza puede esperar cielo-Molly le sonríe dulcemente-y me temo que esta noche no te acompañaré.

-todo el día sin vernos y me dejas solo-el señor Weasley habla con reproche.

-lo siento-su mujer suelta una risita y le regala un cariño-pero nuestra niña necesita ayuda con el vestido que usará mañana en la noche, así que trabajaré hasta tarde.

-hablando de eso-Arthur se frota el rostro-sigo pensando que no debemos ir Molly, estoy seguro que la empresa de Harry tiene tratos con gente importante en los negocios, tu sabes, personas que se mueven en un nivel muy diferente al nuestro, nunca descansan, hablan de finanzas, inversiones y cierran tratos hasta cuando socializan. Yo soy un simple empleado contable y tu una amorosa madre ¿de qué podemos hablar con ellos?

-No hay vuelta atrás Arthur, ya te dije que intenté declinar pero Harry no aceptó una negativa, quiere aprovechar la ocasión para que conozcamos a su hermano y cuñada, dejando más que claro que necesita de nuestro apoyo en el giro que está dando la empresa. Por otra parte; estás equivocado, te preocupas inútilmente-hace una pausa, alcanza la mano de su esposo y le da un apretón-claro que puedes moverte entre esa gente, eres un empleado sí, pero un empleado excelente, inteligente, dedicado y capaz, ¿acaso no reconocen tus esfuerzos en el despacho?-Arthur asiente con un gesto-¿no has rechazado ofertas de trabajo de otras empresas?-su esposo asiente de nuevo-en cuanto a mí-sonríe picara-lo pensé bastante y llegué a la conclusión de que puedo hablar de lo que quiera, total ¿Cuándo los volveré a ver?

-tienes razón-acepta Arthur soltando una risita-salvo la familia de Harry, con el resto no volveremos a cruzarnos. Zanjado ese punto, yo me encargo de limpiar aquí,-deja la silla, se sube las mangas de la camisa y se mete un delantal-tú ve a lo tuyo-ayuda a su esposa a levantarse y dándole un suave golpe en el trasero la empuja fuera de la cocina.

-Veamos-murmura Molly acomodando el vestido en una mesa, revisa el género dando pequeños tirones-¿Qué tenemos aquí?-sus manos topan con un discreto bordado en el forro del vestido- "ML"…tuviste un gusto sencillamente exquisito "ML", estoy segura que luciste hermosa el día de tu boda y te prometo que mi Ginny le hará honor a tu vestido-enciende la radio, se acomoda en una silla y empieza a trabajar.

En el departamento, también Harry y Ginny han terminado de cenar y tumbados en el sillón, hablan sobre Julianne.

-…después de algunas salidas-concluye Harry-notamos que lo nuestro no pasaría de una amistad y eso fue todo.

-¿la besaste?-pregunta Ginny antes de darse cuenta.

-sí, Gin-Harry tira suavemente de ella y la abraza amoroso-tuvimos algunos besos, nada importante, es más; ni los recuerdo-con temor a ser rechazado busca lentamente sus labios. Sabe que ella lo ama pero también entiende su inquietud. Disfraza una sonrisa, está seguro que ambas simpatizarán de inmediato y Ginny se tranquilizará. Su corazón pega un salto emocionado cuando ella acepta sus besos y se entrega en sus brazos.