Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
Antuan mientras se acercaba al grupo que mantenían una conversación amena, mientras aún comían algunos bocadillos, su comportamiento era tan diferente al que ellos debían mantener, definitivamente aquel grupo de personas era de oro nivel social, aquellos modos eran tan distintos que ella se tenso un poco al estar más cerca de ellos.
-Buenas tarde, saludo el hombre haciendo que todos se pusieran alerta, Stear cubría a Tony protector.
-Buenas tardes, contestaba Albert viéndolo fijamente.
-Con su permiso nosotros nos retiramos dijo Alan haciendo un movimiento de cabeza a Stear y este se levantaba de in mediato al entenderme que algo no estaba bien.
-Oh ¿se retiran con el pequeño? en el desayuno le comentaba a mi esposa sobre él, seria posible que nos permitiera cargarlo un momento, entre ellos se vieron , a ninguno le parecía aquello normal.
-NO, contestaron Stear y Alan al mismo tiempo.
-Vas con tus tíos a ver a un ingles arrogante ¿Verdad bebé?
-¿Van a ir buscara Terry? la cara de Candy se transformo de inmediato.
-Creí que iríamos todos, Stear no sabia como hacerle señas a la rubia que lo veía achicando los ojos.
-Le estamos muy agradecidos por ayudarnos anoche, no quiero ser grosero pero su actitud es muy extraña y la verdad nos incomoda mucho, las palabras del rubio dejaron a todos asombrados, él era un hombre que hasta los momentos se había manejado con tacto.
-No. no por favor, no piensen mala es solo que su bebe tiene los ojos igual a los de mi mujer y yo, pues yo solo pensaba que ..
-Si me disculpa, eso sonó aún más extraño, ya Albert se ponía de pie frete a Stear y Alan y el pequeño, Alan hacia un pequeño movimiento con la mano y eso era suficiente para que sus hombres le imitaran.
-¿Albert? la rubia lo sostenía del brazo porque su cuerpo se había tensado, parecía que en cualquier momento le brincaría encima al pobre hombre que tenia cara de asustado.
-No por favor, no mal interpreten, en ese momento la joven se hacia notar, sus ojos eran verdes, casi del mismo tono de la misma Candy.
-Veo que su bebé tiene el color de sus ojos, no entiendo porque no notaste eso, estaba le hablaba a su esposo viendo a la rubia que estaba totalmente confundía por aquella situación.
-Acepten nuestras sinceras disculpas por favor, como podrán ver somos extranjeros y .. pues quizás un poco arrebatados, no pretendemos asustarlos o hacerle daño al pequeño, solo esperaba que mi mujer lo pudiera conocer.
- ¡Antuan ya basta! no seas necio, estas importunando a estas personas, por favor discúlpenos, vamos al hotel por favor, la chica parecía apenada y Candy se compadeció de ella, tenia algo que le inspiraba ternura.
-Podrían que darse un rato con nosotros, Albert se volteaba y la fulminaba con la mirada, lo que era notado por el matrimonio.
-No mi esposa tiene razón, he de pareceres un desquiciado, espero que podamos coincidir en algún momento en el hotel, diciendo aquello se retiraban con paso lento.
-¿Candy qué fue eso? no sabemos quienes son, si los envió esa mujer, su primo la veía igual que su esposo.
-¿Ustedes creen? ella habría mucho los ojos y se llevaba las manos a la boca, no pensó en aquella posibilidad.
-No podemos confiar en nadie, amor ella se abrazaba a él por la cintura, mientras el tomaba a su hijos en brazos.
-Necesitamos ir a descansar todos chicos ¿Alan ya tenemos alojamiento? el sonreía.
-Si, una hermosa casa con jardín muy cerca del parque, toco alquilar por un mes el vendedor no acepto que solo fueran por unos días, lo único es que nos toca compartir a todos habitaciones, estaremos un tanto ajustados.
-Así es mejor, podremos cocinar lo que queramos y tendremos más privacidad, la rubia casi saltaba de la alegría.
-Mejor cocina tu Albert, yo se que ha pasado algún tiempo pero yo no me voy a arriesgar, Stear se negaba a comer lo que ella cocinara.
-Vas a terminar acompañando a Tom, sufrirás el mismo destino, ella abría muchos los ojos y hacia en ruidito extraño cuando pasaba su dedo indice por el cuello, todos contenían la risa.
-Más vale morir degollado que por indigestión, o por una intoxicación Candy, creo que seria menos doloroso, ella blanqueaba los ojos .
-Para que sepas, mi esposo me ha enseñado a guisar y muy bien, recuerda que él es un gran chef, mostrándose orgullosa se adelantaba al grupo de hombres arrastrando su esposo he hijo con ella.
-¿No crees que se te paso la mano? preguntaba uno de los hombres.
-No, a mi prima se le quemaba hasta el agua del té, sus guisos era realmente espantosos, hacia cara de asco y todos se lo pensaban mejor, después de caminar unas pocas cuadras llegaron a una hermosa casa victoria, el jardín era pequeño pero hermosos, Alan lanzaba las llave al rubio quien las tomaba en el aire.
-Señores nos quedaremos una semana, tratemos de tomar estos días como una vacaciones, le agradecemos que nos estén apoyando con todo esto, ahora bienvenidos a su casa, el lugar estaba amoblado, todo estaba decorada con sencillez, se sentía y calor de hogar, había una chimenea inmensa para calentar la gran sala, el comedor era muy acogedor y la cocinas era inmensa, tenia un gran mesón ideal para desayunar y mesa de trabajo. dentro de la cocina había un pequeño horno a leña y una hornilla moderna, todos estuvieron de acuerdo con la elección, al momento de escoger compañero y habitación , todos corrieron como niños para tratar de tomar el mejor lugar, todos menos los rubios que sonreían al ver el espectáculo.
-Parecen niños, desde hace mucho tiempo Stear no actuaba de esa manera despreocupada, al rubio nada se le escapaba.
-Si, se ve más tranquilo y relajado, es bueno cuando los pequeños juegan juntos, dijo la rubia como una madre con muchos hijos, aquello hizo reír a su esposo.
-¿Es decir que ahora somos padres de ocho adultos y un pequeño? ¡vaya que creció rápido la familia!
-Uno más uno menos, dijo la pequeña rubia restando importación, a todo aquello.
-Mejor vamos a ver que habitación nos dejaron, seguro ya nos ganaron la mejor, él le hablaba al pequeño que hacia burbujitas con la boca.
-Ja, los saco por las orejas si tomaron la habitación principal, esa nos corresponde cariño, al subir por las escaleras se insinuosa, movía las caderas de un lado a otro coqueteando descaradamente a un rubio boquiabierto.
-No deberías ser tan descarada Candy, ten mucho cuidado con lo que haces, mira que no me va a importar que tengamos compañía para darte tu merecido, ella movía sus pestañas y le lanzaba un beso.
-Primero tendrías que alcanzar, después de decir aquello salia corriendo hasta la parte superior de la escalera y le sacaba la lengua.
-¿A ver mi amor hoy quieres desvelar al tío Stear o al tío Alan? voy a tener que enseñarle mami unas cuantas cosas esta noche, el pequeño reía por la manera que su padre movía las cejas.
Albert subió hablando con su pequeño como si lo hiciera con su mejor amigo, contándole un plan a seguir, el pequeño solo babeaba y reía ante el parloteo de su padre, al llegar a la primera habitación que vio abierta se encontró con su esposa perpleja, la habitación era enorme, la cama inmensa y hermosa.
-Quiero llevarme esta habitación a Chicago, fue lo único que dijo la rubia antes de correr a ver la sala de baño y los guarda ropas, solo se escuchaban pequeños gritos de la rubia, por lo que padre e hijo iban tras ella, cada detalle en aquella recamara era asombroso y bello.
-Toda la casa es realmente hermosa, es más grande de lo que uno cree, tiene muy buena distribución, el rubio acostaba al pequeño en la cama asegurándolo con las almohadas pues se había quedado dormido, se acerco a su mujer y la tomo desprevenida.
-¡Te atrape! le dijo al oído, pudo sentir como ella se estremecía en sus brazos.
-Deberíamos descansar un poco amor, necesitamos comprar víveres y algunas cosas para el niño, él suspiraba resignado, aquello era cierto.
-Y algo de ropa, las únicas maletas que se salvaron fueron las de Tony y Alan.
Después de cerrar con seguro la puerta tomo a su mujer de la mano y la llevo cerca se la cama le ayudo a quitarse el vestidos y los zapatos para que ella se acostara a descansar junto a su hijo, el hizo lo mismo, después de la terrible noche que pasaron por el malestar del pequeño ninguno de los dos había podido descansar, no tenia más que ponerse y no quería que se arrugara su ropa, pasadas unas horas y la casa estaba en total silencio, la tensión en la que habían vivido los últimos días, les había pasado factura a todos, cuando los rubio salían de la casa hacia las tiendas ya habían pasado varias horas, en esa salida pudieron compartir como una pareja normal, sin presiones disfrutando de una típica salida a la tienda de abarrotes. en una tiendas por departamento compraron un par de pijama, que aunque no eran a rayas hacían juego, algunos biberones, y ropa para el pequeño.
Luego pasaron a comprar los víveres, aunque querían comprar varias cosas, decidieron llevar solo lo de la cena para su pequeño batallón, ya irían acompañados y con mucho más dinero para comprar los alimentos necesario para pasar toda la semana, compraron los ingredientes para preparar pan, un paste, un rico estofado con vegetal y arroz y una suculenta sopa, satisfechos con las compras la pareja caminaba de regreso a casa.
Faltando unos metros para llegar un sujeto les salio al paso en una esquina el hombre venia, tomado y se tambaleaba, aquello los tomo desprevenidos a ambos que venían distraídos riendo y conversando, desde que su hijo había nacido este ere el mejor momento que habían pasado juntos sin la intervención de terceras personas.
-Eres un estorbo, que no ves que estas atravesada en mi camino, aquel sujeto empujo a Candy quien llevaba a su hijo en brazos, Albert soltó las bolsas apenas a tiempo para amortiguar su caída.
-SON UNOS MUGROSOS PLEBEYOS, DEBERÍAN METERLOS A PRISIÓN POR OSAR CURSARSE EN EL CAMINO DEL FUTURO CONDE WELLINGTON, los gritos de aquel sujeto hicieron llorar al niño y apenas se aseguro que su mejer y su hijo estaban bien, el rubio se abalanzo sobre aquel borracho que por poco los lastima.
-Eres un desgraciado ¿cómo eres capaz de empujar a una mujer con un bebé en brazos? al ver que el sujeto ni se defendía lo empujo y este cayo redondodito al suelo, diciendo puras incoherencias y estupideces.
-Albert por favor déjalo, estamos bien , no vale la pena por favor.
-Que agradezca al cielo que no están los chicos porque lo habrían molido a palos, tomando las bolsas retomaron el camino, al llegar todos se preocuparon porque ambos rubios traían el rostro descompuesto, al enterarse de los sucedido salieron corriendo para darle su merecido, a pesar de las suplicas de la rubia que no quería que ninguno se metiera en problemas.
Cuando llegaron la pareja ya había puesto manos a la obra, el pastel estaba en el horno, las masa para el pan estaba de reposo, y los rubios y dos de los chicos limpiaban y pelaban las verduras, después de un rato todos se calmaban y tácitamente acordaban vigilar a la pareja siempre que salieran con discreción, entre anécdotas y risas prepararon la comida,lejos de Chicago aquella absurda situación parecía un mal sueño.
En Chicago Alexander y George Intercambiaban información, sobre el arribo de los Hamilton a New York, aquello no le hacia la menor gracia a ninguno de los dos, pues aquella gente enviaba un comunicada avisando que venían por la chica y ademas que les acompañaba el hombre que según ellos debía comprometerse con ella, por un arreglo hecho por la familia de ambos.
-¿Están locos? ¿Que le pasa a esta gente? ¿a caso creen que van a venir hacer y deshacer como si nada la vida de mi niña? Alexander mejor trasladarte hasta allá y resuelve este embrollo, tu hermana esta casada, con un hijo y ama a su esposo, esto podría perjudicar el estúpido juicio por el niño, Santo cielos ¿ acoso no tendremos un poco de paz con todo esto?
-Lo lamento Gegorge, no pensé que ellos actuaran de esta manera, no te preocupes no permitiré que lastimen a mi hermana o a su familia, la empleada domestica del bigotón los interrumpía.
-Buenas noche señor, llego un telegrama urgente, el chico del correo espera una respuesta.
-Por el amor del cielo ¿cómo es posible que Alan permitiera que este par hiciera esto? y el pobre Archie preocupado buscando al irresponsable de su hermano, extendía el telegrama a Alex quien sonreía al leerlo.
-No es tan malo George, me dijiste que el estuvo hospitalizado bastante mal, esta bien que se alejen de todo el drama y se despejen, mañana luego de hablar con los abogados y saber que dijo el juez, partiré a New York para entrevistarme con los Hamilton y aclarar todo el asunto.
CONTINUARÁ...
