CAPITULO 50
EL AMIGO TOM
Ron y Hermione sintieron aquella sensación de sumergimiento alrededor de ellos, después de entrar en el pensadero. Finalmente todo dejó de girar, dejándolos percibir una modesta sala en una casita de madera. Vieron a Rita sentada en un sofá, lucía siete años más joven.
En el instante siguiente una joven mujer entró aquel lugar, Rita la miró y le sonrió "Tranquila Eileen, seguramente no tarda."
La recién llegada sonrió, Hermione y Ron se estremecieron al encontrarse de frente con la Madre de Nathair. Era joven, si acaso unos veinticinco años, tenía el cabello rubio oscuro, y los ojos verdes, su piel parecía ser tan impecable como la porcelana, sus manos finas se escondían en momentos entre la capa azul que la envolvía. Eileen asintió a las palabras de Rita, parecía inquieta y deambulaba por la sala inmersa en sus pensamientos.
Alguien tocó a la puerta, como si hubiera despertado de un trance Eileen se apresuró a abrir, del otro lado estaba el ahora Ministro Kavanagh. Entró presuroso dando un fuerte abrazo a Eileen que lo estrechó también entre sus brazos, como si supiera que sería la última vez que lo vería.
"¿Por qué tardaste tanto?" Dijo Eileen preocupada.
"El Ministerio se está volviendo un verdadero caos, se acaba de emitir incluso una orden de arresto contra El elegido, ¿Pueden creerlo? La situación no tarda en ponerse realmente mal para los nacidos de muggles, ya lo veo venir. " Dijo Kavanagh mirando a Eileen con aprensión.
Eileen bajó la mirada "¿Cómo está ella? He sabido lo de su padre…" Preguntó haciendo referencia a la muerte de Scrimgeour.
"De cualquier forma nos iremos… Ya no es seguro que estés aquí." Dijo Terrence, tomando la mano de Eileen.
"No, no permitiré que renuncies a tu sueño, si lo haces sabes bien que no serás feliz conmigo. Además si el Ministerio está de cabeza no pueden tan sólo marcharse los empleados que van a cuidar del Mundo Mágico. Todo esto es más grande que nosotros, Terrence…" Dijo Eileen con voz firme.
"Pero no quiero dejarte…" Murmuró Kavanagh.
"Déjame ahora. Yo esperaré por ti…" Dijo Eileen acercándose a él. "Pero prométeme que volverás por mi…"
"Puedo prometerte lo que sea… pero no quiero dejarte…" Respondió Kavanagh abrazando a Eileen.
Eileen lo besó y muy cerca de él murmuró "Yo esperaré por ti."
Kavanagh pasó su mano por su rostro en una caricia. "Yo volveré por ti…"
Eileen bajó la mirada para esconder las lágrimas que salían de sus ojos y se apartó de ahí perdiéndose entre las sombras. Mientras Rita bajaba también la mirada deseando no haber estado ahí.
"Tú nos mantendrás la pista…" Dijo Kavanagh acercándose a Rita.
"Sabes que lo haré, Terry…" Dijo Rita mirándolo con seguridad.
De repente todo se tornó oscuro y tras unos segundos, luz entró nuevamente con una nueva memoria, estaban ahora en lo que parecía ser la habitación de Eileen. Ella caminaba de un lado a otro mientras Rita cerraba la puerta. "¿Qué sucede? ¿Ya sabes algo?" Preguntó interesada.
Eileen asintió "Vengo del hospital…" Dijo sonriente y llena de ilusión, "Es positivo."
Rita sonrió y la abrazó "No puedo creerlo… un hijo…"
El rostro de Eileen entristeció de pronto "Justo ahora que Terrence y yo hemos decidido alejarnos…"
"No te preocupes…" Dijo Rita intentando consolarla "Volverán a estar juntos cuando menos te lo imaginas…" La expresión de Rita se tornó grave "De lo que te debes preocupar ahora es de la situación allá afuera, acabo de enterarme de que los mortífagos asesinaron a Joseph Thomas. Andan tras los nacidos de muggles y lo sabes bien, tienes que esconderte, y más ahora que esperas un hijo…"
"No tengo en dónde esconderme… Sabes que no me queda nadie." Dijo Eileen.
"Me tienes a mí. Hablaré con mis padres para que te reciban en Surrey, no ha habido mucho movimiento de mortífagos ahí." Dijo Rita tras pensar un momento, giró después y caminó hacia la puerta. "Iré a contarle las nuevas a Terry."
"Espera…" Dijo Eileen presurosa. Rita la miró expectante, su amiga continuó "Terrence no debe saberlo…"
"¿Qué?" Dijo Rita incrédula.
"Si se entera de que estoy esperando un hijo de él, dejará todo sin importarle… es muy peligroso Rita, tienes que entenderlo, y ahora es aún más importante que antes que el Ministerio conserve sus buenos elementos, no puede cederse el Mundo Mágico así como así…" Dijo Eileen calculadora.
"Pero Terry es su padre, debe saberlo…"
"Pero es peligroso…" Dijo Eileen con firmeza, después se acercó a Rita y dijo "Promete que no le dirás nada… no debe saber nada de mí, no por ahora, al menos hasta que termine la guerra, si este escándalo apareciera en el profeta los mortífagos me encontrarían una presa más interesante que si no supieran que existo, Rita, promételo…"
Rita miró al piso sin estar muy convencida "Lo prometo…"
"Has un voto inquebrantable conmigo…" Dijo Eileen desconfiada.
Rita simplemente asintió.
Ron y Hermione miraron atentos mientras las dos brujas llevaban a cabo las promesas del Voto inquebrantable, antes de que todo se volviera oscuridad, habían escuchado a Eileen decir "Miéntele si es necesario… pero que no sepa nada de mi hasta que la guerra termine…"
Todo comenzó a girar y unos momentos después Ron y Hermione eran arrojados al exterior del pensadero. "¿Que sucedió?" Preguntó Ron extrañado.
"Su mente se estaba inquietando demasiado…" Respondió Astoria que finalizaba el lazo entre la mente de Rita y el pensadero. "Creo que por hoy es suficiente." Rita abrió los ojos como si despertara de un profundo sueño, se sentía débil, y ahora frente a ellos se sentía también vulnerable. "Continuaremos mañana…" Le dijo Astoria, mientras Rita con expresión triste asentía.
Harry llegó al anochecer a Hogdwelled azotando la puerta.
Ginny lo miró sobresaltada "Harry ¿Qué te pasa?"
Harry se tiró al sillón y permaneció cruzado de brazos sin decir una sola palabra.
"Harry James Potter ¿Acaso no escuchaste que te hice una pregunta?" Dijo Ginny con un tono muy parecido al de su madre.
Harry la miró y aún lleno de seriedad contestó "Kavanagh se negó a aceptar todo lo que le dije…"
"Era casi obvio que eso sucedería." Dijo Ginny encogiéndose de hombros "Y por cierto, no hables muy claramente… hoy estamos de niñeras."
Harry puso los ojos en blanco "Y si Kavanagh se hace el desentendido, seguiremos así por no sé cuánto tiempo."
"No me gusta verte así." Murmuró Ginny cruzándose también de brazos.
"¿Y tú crees que a mí me gusta sentirme así?" Dijo Harry con la mirada perdida.
Ginny cambió el tema. "Mi mamá envió un poco de estofado, hay en la cocina ¿Quieres?"
"No tengo hambre." Dijo Harry mirando por la ventana a Nathair, que jugaba en el jardín.
Ginny dio un resoplido de irritación y dijo "Sabes, por mi quédate amargado en ese sofá, no me importa…"
Harry la miró indignado "¿Es que no escuchaste lo que sucedió? ¿Qué quieres que haga? ¿Qué me ponga a celebrar?"
"No, pero quiero que antes de cruzar esa puerta, dejes tus problemas afuera." Dijo Ginny furiosa. "¡No puedo creer que ni siquiera preguntaras como me fue en mi día! ¡No tenemos ni dos semanas viviendo aquí y ya eres diferente conmigo!"
"¡No empieces con eso, por Merlín! Uno no siempre tiene el ánimo de ser el mejor novio del mundo mágico." Exclamó Harry con irritados ademanes.
"¡Como si alguna vez lo hubieras sido!" Dijo Ginny cada vez más molesta, hablando sin ni siquiera pensar en lo que decía.
"¡Voy a ignorar que dijiste eso!" Dijo Harry perdiendo también el control de las palabras. "¡Seguramente quieres hacerme sentir mal porque quieres un anillo en el dedo! ¡Estas inconforme solo por eso!" Soltó, dejando escapar una oleada de pensamientos que se le había presentado desde la cena en que Ron había decidido proponerle matrimonio a Hermione. Para él, su amigo no había podido haber elegido un momento más inapropiado, justo la noche en la que todos conocerían la casa en donde él y Ginny simplemente vivirían juntos.
Ginny sintió como si el estómago se le encogiera "¡Vete al demonio, Harry!" Dijo dando unos pasos antes de detenerse y decir "Por si no lo sabes, yo estaba muy feliz viviendo contigo… hasta este momento." Levantó la vista para evitar que unas lágrimas salieran y dijo "Y ya que te gusta tanto ese maldito sofá ¿Por qué no pasas ahí la noche?" Se acercó a la puerta del jardín y dijo "¡Nathair, entra ya!"
"¿Qué habrá sucedido con el Ministro Kavanagh?" Preguntó Hermione a Ron cuando entraban al departamento.
"No tengo idea, pero no hablemos de eso, quieres." Dijo Ron atrayendo a Hermione a sus brazos.
Hermione sonrió, aún se sonrojaba sutilmente cuando Ron hacía ese tipo de cosas "¿Y de qué quieres hablar, entonces?"
"No lo sé…" Respondió sonriendo encantadoramente "Podríamos hablar por ejemplo, de esto…" Dijo tomando la mano de Hermione y mirando el anillo.
"Qué quieres que te diga… me encanta. Creo que no puede haber uno más lindo." Dijo Hermione emocionada, tomando asiento en el sofá y jalando a Ron junto con ella.
Ron rio "Qué bueno que te guste, pero yo me refería a hablar sobre… bueno, tu sabes… fecha, preparativos… todo eso." Dijo Ron con las orejas un poco rojas.
"Pensé que querías esperar un poco más antes de poner fecha y… todo eso…" Dijo Hermione enternecida.
"Bueno, yo me refería a que no teníamos que casarnos la semana próxima. Pero creo que podríamos hablar y planear las cosas para un día en especial." Dijo Ron encogiéndose de hombros.
"Está bien. ¿Has pensado alguna fecha en particular?"
Ron negó sonriendo "Pero me gustaría que fuera en dos semanas."
"¡Dos semanas! Ron estás loco, eso es muy rápido…" Respondió Hermione riendo divertida. "No, definitivamente necesitamos más tiempo, y no porque quiera una gran fiesta. Más bien porque tenemos muchas cosas en que pensar"
"¿Cómo qué?"
"Bueno, para empezar; ¿En dónde viviremos?" Dijo Hermione recostándose sobre el regazo de Ron.
"Por el momento, podemos vivir en Londres. Después cuando tengamos hijos, viviremos en el campo." Dijo Ron sonriendo mientras acariciaba el cabello de Hermione. "Los niños deben tener espacio en donde puedan volar en escoba o hacer duelos."
"¿Y cuántos hijos tendremos?" Dijo Hermione escuchando divertida las respuestas de Ron.
"Tendremos a todo un equipo de Quidditch… y organizaremos partidos contra el equipo de los hijos de Harry." Respondió Ron esperando ver la expresión asustada de Hermione.
"¡Pues entonces nuestra casa tendrá que ser tan grande como la Madriguera!"
Ron asintió sorprendido echando a volar su imaginación.
"¿Y qué hay de la educación? ¿Los llevaremos a una escuela muggle antes de Hogwarts?"
"Teniendo a la bruja más inteligente como madre, no necesitan ir a ninguna escuela muggle... ¡Tú les enseñaras todo!" Dijo Ron orgulloso.
Hermione rio casi asustada. "¿Estas bromeando verdad? Los niños necesitan socializar con otros niños."
"Bueno, podrán convivir con los hijos de Harry y de mis hermanos, no necesitan más. A todos mis hermanos y a mí nos educó mi madre en casa ¡Y mira que bien estamos!" Dijo Ron entusiasmado.
"¡Si, claro!" Exclamó Hermione riendo. "Además ¿Qué hay de mi trabajo?"
"Bueno, con lo que ganaré dentro del Equipo de Reforzamiento de las Leyes Mágicas, no necesitarás trabajar." Dijo Ron sonando decisivo.
Hermione se levantó de un brinco con expresión asustada "Ron, yo no trabajo por dinero y ¡Dime por favor que solo estas bromeando!"
Ron soltó una carcajada "¡Claro que estoy bromeando! Sólo quería ver la cara que acabas de poner ¿Acaso crees que no te conozco?"
Hermione dio un suspiro de alivio, lanzándole un cojín a Ron "Te odio"
"Me amas."
"Te amo."
La noche era fría, Nathair sentía insuficientes las cobijas que lo cubrían, pese a que inclusive Ginny les había echado un hechizo calentador. La luz de la luna entraba por la habitación que le habían asignado, era una habitación grande, y la cama era mucho más cómoda que el sofá-cama que Hermione podía ofrecerle, sin embargo, no podía dormir, había escuchado discutir a Harry y a Ginny. Sentía el inocente temor de que posiblemente se habían enojado por el libro de encantamientos que él a escondidas había tomado. Sonrió. Recordó que esa mañana Gail lo había ayudado para que aprendiera a levitar una pluma, al final, después de dos intentos, lo había logrado. Le enseñó después el hechizo Lumos y el que lo revertía, pues según Gail, eran los más útiles en la vida de un mago, y que sorprendentemente logró en el primer intento, dejando a Gail orgullosa de ser tan buena maestra y más entusiasmada de continuar enseñándole nuevos encantamientos.
"Nathair…" Escuchó un susurro. Miró hacia la puerta que se encontraba cerrada.
"¿Ginny? ¿Harry?" Murmuró sintiéndose un poco inquieto. Nadie contestó.
"Nathair…" Escuchó nuevamente aquel extraño susurro. "El jardín…"
"¿Quién eres?" Preguntó Nathair mirando a cada rincón de la habitación, sintiendo una extraña sensación parecida al miedo.
"Soy parte de ti…" Susurró nuevamente la voz dejando confundido a Nathair.
"¿Qué quieres?" Dijo Nathair más tranquilo, considerando la opción de que todo se tratara de un sueño.
"Quiero ser tu amigo… Ven al jardín." La voz dijo en un último susurro que al instante después, se alejó.
Nathair permaneció sentado en la cama un momento, sintió curiosidad, alguien quería ser su amigo; podría ser un fantasma, quizás, como los de Hogwarts. Le pareció una idea divertida, después de todo Nick Casi-Decapitado era bastante gracioso. Bajó de la cama y tomó el grueso abrigo que Hermione le había comprado previniendo el frío que haría. Abrió la puerta lentamente y caminó por el oscuro pasillo. "Al jardín…" Escuchó de nuevo el susurro que parecía avanzar por el corredor como si se tratara del viento. Caminaba con cuidado para no tropezar con nada. Llegó finalmente a la puerta del jardín, la abrió y esta emitió un sutil rechinido.
Harry despertó en silencio, era su primera noche en el sofá y ya sentía que lo odiaba más que a nada, como quisiera, en ese momento tan frío y oscuro, haberse encontrado al lado de Ginny, con sus manos entrelazadas, recordó de repente la razón que lo había hecho despertar, un rechinido de madera, levantó un poco la cabeza y pudo ver como Nathair salía por la puerta del jardín y la cerraba con sumo cuidado. Harry puso los ojos en blanco y se levantó en busca de su abrigo.
Nathair se quedó quieto al encontrarse afuera, sobre la cada vez más gruesa capa de nieve, no escuchaba nada, solamente el sonido del viento helado que le quemaba la nariz. "Por aquí…" El susurró le habló nuevamente, le pareció ver como si un delgado velo se moviera hacia la derecha, Nathair lo siguió, el velo pareció posarse después sobre una vieja roca en las jardineras. "Abre tu secreto…" murmuró la voz que parecía hacerse tan fría como el viento. De repente la piedra se recorrió mostrando un oscuro compartimiento. "Busca dentro…" Dijo la voz con tono ansioso.
Un poco dudoso Nathair se arrodilló, metió la mano y palpó el interior de la pequeña bóveda. Sintió entonces una superficie áspera y tomó el objeto con seguridad. Era un libro, no decía nada en la portada, pero parecía muy viejo. Se sobresaltó al escuchar el ruido que emitía la roca al cerrarse de nuevo. "Es un regalo para ti, Nathair…"
"Gracias…" Dijo Nathair extrañado, miró el libro y frunciendo el ceño preguntó "¿Cómo te llamas?"
"Sólo tú puedes llamarme, Tom…"
"Nathair… ¿Qué haces ahí?" Dijo Harry saliendo al helado jardín.
Nathair lo miró alarmado, recordó el libro que tenía entre las manos y un poco titubeante dijo "Recordé que olvidé uno de mis libros aquí. No podía dejarlo"
"Entra, esta helado aquí afuera…" Dijo Harry mientras se cruzaba de brazos esperando así sentir menos frío. Nathair asintió y presuroso entró a la casa, Harry entró también tras él. "Intenta ser más ordenado con tus cosas…" Dijo Harry inexpresivo mientras su cuerpo sentía de nuevo el calor del interior.
"Si… lo siento." Dijo Nathair sin mirar a Harry.
"Anda, ya vete a la cama…" Dijo Harry sentándose nuevamente en el sofá sobre la cobija que hace unos momentos lo cubría.
Nathair dio unos pasos y se detuvo, miró a Harry "No sigas enojado con Ginny. Ella no ha tenido la culpa de nada."
Harry dio un suspiro melancólico y con la mirada perdida murmuró "Lo sé…"
Nathair se sintió nervioso ¿Acaso Harry sabía que él había tomado el libro? Estaba a punto de pedir disculpas e inventarse una buena excusa cuando escuchó que Harry dijo, como si hablara más bien para él mismo. "Yo soy el único culpable aquí… por eso estoy en este maldito sofá…"
Nathair sonrió aliviado al darse cuenta de que Harry y Ginny no habían discutido por su culpa, y mejor aún, parecía que aún no notaban la ausencia del libro de encantamientos. "Buenas noches." Murmuró dando media vuelta con dirección a su habitación.
Harry se puso de pie, nunca era tarde para hacer lo correcto, caminó hacia su habitación y abrió la puerta, vio a lo lejos la cama, en la que Ginny dormía plácidamente. Entró sin hacer ruido, miró las brasas que aun ardían en la chimenea de la habitación, dando una deliciosa temperatura a la recamara. Harry se sintió reconfortado, sin estar muy seguro de si aquella sensación se debía al calor de la habitación o al poder mirar a Ginny dormir, se acercó a la cama, y se recostó cuidadosamente esperando no despertarla. Jaló un poco la cobija y se cubrió hasta la cintura, en ese momento Ginny entreabrió los ojos, Harry la miró como si quisiera decirle en ese momento lo arrepentido que estaba, pensó que Ginny se levantaría enojada y saldría de la habitación, sin embargo antes de que Harry pudiera decir cualquier palabra de disculpa la pelirroja se acercó a él, y recostándose sobre su pecho cerró de nuevo los ojos murmurando con voz soñolienta "Harry, me alegro de que vinieras."
Harry la abrazó sonriendo "Lo siento…" susurró sintiéndose de repente pleno, ahora estaba seguro, no eran las brasas, era Ginny quien lo reconfortaba por completo.
"Si… te amo." Farfulló Ginny casi dormida.
Harry subió un poco más las cobijas, cubriendo a Ginny hasta los hombros, y así, abrazados, quedó dormido al cabo de unos pocos minutos.
En su habitación, Nathair sacó cuidadosamente su varita "Lumos." La punta se encendió y Nathair abrió interesado el libro que sostenía en su regazo. Quedó boquiabierto al encontrar su nombre escrito en la primera página, era como si el libro hubiera estado ahí siempre, esperando por él.
