Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto

CAPÍTULO 42 – La Familia Haruno

Había pasado una semana desde comenzó el tercer trimestre, era viernes y Sakura estaba volviendo ya para su casa. Iba con su hermano pequeño. Sakura estaba especialmente contenta ya había quedado con Naruto por la tarde.

Desde aquel fatídico día en el que discutieron durante las vacaciones no habían vuelto a tener un día entero para ellos solos. Así que la perspectiva de pasar el fin de semana junto a Naruto la animaba mucho.

- ¿Cómo llevas lo de que tus dos mejores amigos ahora estén saliendo? – Preguntó Sakura con curiosidad.
- Es un poco rollo… la mitad de los días quedan ahora. Pero bueno que se le va a hacer. – Respondió Satoshi cruzándose los brazos.
- Bueno, piensa que acaban de empezar. Con el tiempo volverán a querer hacer mas cosas. – Sakura trataba de animarle.
- Tampoco es que me queje, lo entiendo. – Respondió Satoshi quitándole importancia.
- Algún día tú también te echaras novia y harás menos cosas con tus amigos. Lo importante es mantener el equilibrio.

Mientras hablaban terminaron por llegar al bloque de pisos en el que vivían. Harían una comida rápida entre los dos y comerían juntos como cada día entre semana. Tras subir en el ascensor hasta el ático se encaminaron hacia su piso.

Se llevaron una pequeña sorpresa al ver que ya había alguien en casa, era realmente extraño porque normalmente no debería haber nadie a esa hora.

- ¿Papa? – Preguntó Sakura extrañada.

Kizashi Haruno estaba leyendo algunos papeles, estaba sentado en una de las sillas de la mesa del comedor. Sakura pensó que parecía cansado.

- Hola chicos. – Respondió forzando una sonrisa.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Satoshi.
- He terminado antes mi trabajo hoy. – Dijo Kizashi nervioso. – Ya he preparado yo la comida.
- ¡Qué bien! Iré a mi cuarto a cambiarme. – Satoshi se fue corriendo a su habitación para ponerse algo más cómodo.

Sakura suspiró, después fue hacia el lugar donde estaba su padre y se sentó en la silla que estaba frente a él. Su padre la miró con curiosidad.

- Mi hermano es muy inocente… pero tu mientes muy mal papa. – Le dijo Sakura muy seriamente. - ¿Qué es lo que pasa? – Preguntó después preocupada.

Kizashi pareció dolido por aquella pregunta. Sakura pensó que debía pasar algo realmente malo. El hombre suspiró y miró hacia la mesa, parecía no poder mantener la mirada en su hija mayor.

- Cariño… me han… despedido esta mañana. – Confesó Kizashi sumamente triste.
- ¿¡Por qué!? – Preguntó Sakura, su padre llevaba trabajando en la misma empresa desde hacía 20 años.
- Recorte de personal… han echado al 40% de la plantilla… y han aprovechado para quitarse a los más viejos de encima.
- ¡No es justo! Llevas toda tu vida trabajando allí. Y te costará mucho más encontrar otro empleo. – Dijo Sakura muy preocupada.
- También somos los que más cobramos. – Respondió frustrado Kizashi.
- Pero tendrán que indemnizarte. – Dijo Sakura, tampoco tenía mucho sentido. Es cierto que al tener más antigüedad cobraba más. Pero justo por ser más antiguo salía más caro despedirle.
- Deberían… pero la empresa entró en suspensión de pagos dos días antes de efectuar el despido colectivo. No nos van a pagar a ninguno. – Kizashi parecía realmente frustrado, triste e impotente por toda aquella situación.

Sakura estaba muy preocupada. Ella sabía que la situación económica de su familia era bastante precaria pero siempre habían conseguido seguir adelante. Sin embargo ahora que su padre había perdido el trabajo las cosas cambiarían drásticamente.

- ¿Qué vamos a hacer? – Preguntó la pelirrosa.
- Tú no te preocupes cariño, estoy buscando trabajo. – Respondió señalando el periódico que había en la mesa.
- Yo también podría buscar trabajo, aunque fuese para el fin de semana. – Propuso Sakura sin dudar.
- Ni hablar. Cariño quiero que sigas disfrutando de tu juventud unos años más. Tarde o temprano también tendrás familia y obligaciones. Pero ahora no es ese momento… encontraré trabajo, no te preocupes mi vida.
- Esta bien papa… seguro que todo saldrá bien. – Dijo Sakura, aunque ella no estaba tan convencida. Solo quería animar a su padre.

En aquel instante el menor de los Haruno apareció por el comedor cortando directamente la conversación padre e hija.

- ¡Vamos a comer! – Gritó Satoshi contento.
- Prepararé la mesa. – Respondió Sakura forzando una sonrisa, sabía que su padre no quería que se enterase todavía así que le cubriría por ahora.

Los tres estuvieron comiendo juntos en familia, fue bastante agradable ya que no acostumbraban a estar con su padre a solas. Kizashi trató de animarse a sí mismo bromeando con sus hijos. Sakura solo podía imaginarse parcialmente lo mal que lo estaría pasando ahora.

Tras la comida todos se separaron, Satoshi se fue a su cuarto y la pelirrosa fue a arreglarse y a recoger algo de ropa para llevarse a casa de Naruto. Al salir se encontró con su padre que seguía mirando el periódico.

- ¿Mamá lo sabe? – Preguntó la pelirrosa.
- Todavía no, se lo diré cuando vuelva del trabajo. – Contestó triste el padre de los Haruno. - ¿Y esa mochila?
- Si todo sale bien… pasaré el fin de semana en casa de Naruto.
- Ah, bien. Espero que lo pases bien. – Respondió Kizashi forzando una sonrisa de nuevo.
- ¿No pones pegas? Qué raro…

Aquel comentario de Sakura hizo que Kizashi riese un poco, fue realmente extraño ya que a sus padres no les solía gustar que pasase demasiado tiempo abusando de la hospitalidad de Naruto.

- Bueno… es que si comes con Naruto-Kun y te duchas en su casa nos ayudaras a ahorrar. No nos viene mal. – Contestó riendo.
- Mira que bromear sobre eso… - Contestó Sakura negando con la cabeza mientras sonreía.

Sakura se acercó a su padre y le dio un beso en la mejilla. Hacía mucho tiempo que no le mostraba afecto pero aquella situación lo requería. Tras despedirse marchó hacia la casa de los Uzumaki. Aunque estaba bastante contenta con la perspectiva del fin de semana ahora estaba triste y preocupada por su padre.

Trató de convencerse a sí misma de que todo saldría bien. Cuando llegó a casa de Naruto llamó al timbre y esperó a que alguien le abriese. Solo tardaron medio minuto en hacerlo, fue Yumi.

- Hola. – Dijo Sakura sonriendo.
- ¡Hola Sakura! – Le respondió feliz la menor de los Uzumaki.

Yumi se acercó a Sakura y la abrazó. Aquel gesto se le hizo extraño, a pesar de ello correspondió rápidamente. La menor de los Uzumaki también había echado de menos a su cuñada. Sakura se sintió algo extraña por aquello. Aunque también le hizo ilusión saber que la pequeña hermana de su novia la apreciaba tanto.

- ¿Y tu hermano? - Preguntó Sakura cuando se separaron.
- Esta en la cocina, está lavando los platos de la comida. – Respondió Yumi.
- ¿Él cocina y limpia? Eres una aprovechada. – Le dijo Sakura riendo.
- No lo digas muy alto, que Naruto no se entere. – Respondió Yumi riendo también.

Entraron al interior de la casa, Sakura fue hacia la cocina donde se encontró a su novio limpiando lo que habían ensuciado durante la comida, estaba de espaldas así que no había visto a Sakura.

- Buenas tardes. – Le dijo llamando su atención.
- Sakura. – Respondió Naruto contento antes de darse la vuelta, la reconoció por la voz. – No sabía que estabas ya aquí. – Añadió cuando ya se había girado del todo.
- Te dije que vendría después de comer.

Naruto se secó las manos con una servilleta y después se acercó a Sakura para besarla. En realidad ya estaba casi a punto de terminar así que se permitió el lujo de dejar un par de vasos por lavar.

- Tengo una sorpresa para ti. – Le dijo Naruto cogiéndola por la mano.
- ¿Una sorpresa? – Preguntó Sakura extrañada.
- Sígueme. – Dijo Naruto comenzando a andar.

No soltó a la pelirrosa de la mano así que se limitó a andar tras él. Fueron hacia el piso de arriba, más concretamente hasta la habitación de Naruto. Se llevó una extraña y divertida sorpresa al ver el cambio en la habitación de Naruto.

- ¿Y esto? – Preguntó Sakura medio riendo.
- Bueno. Había pensado que llegaba el momento de cambiar. Después de todo llevaba 16 años con la misma.

Naruto había comprado una cama nueva. Y no solo el colchón, también había comprado un somier, almohadas, fundas y sabanas nuevas para la cama. Además esta cama era el doble de grande que la que tenía antes.

- ¿Y cómo es que la compras de matrimonio? – Preguntó divertida.
- Para que tengamos más espacio. Espero que mi chica guapa pase muchas noches aquí. – Le respondió Naruto sujetándola por la cintura.
- No es mala idea… aunque no sé si me gusta la sabana que has comprado. – Dijo Sakura frunciendo el ceño.
- Pero si lo he hecho por ti. – Respondió Naruto a la defensiva.

Tanto la funda de la almohada como la sabana eran idénticas. Eran de color blanco con un patrón de pétalos de cerezo rosas. Estaba bastante claro que era en referencia al nombre de Sakura y su color de pelo.

- Muchas gracias. – Le dijo Sakura sonriendo y apoyando sus manos en el pecho de Naruto.
- No sé por qué, si lo he hecho por mí. Para dormir más cómodo. – Respondió Naruto quitándole importancia mientras abrazaba a Sakura.

La pelirrosa sonrió y empujó Naruto hacia el nuevo colchón. Después se tumbó encima de él para besarle. Realmente había echado de menos a Naruto, y llevaban casi dos semanas sin estar juntos de aquella manera. Definitivamente iba a ser un gran fin de semana.

Pasaron una tarde muy agradable, el rato que no pasaron desnudos lo pasaron charlando de sus cosas. Era agradable que siempre tuviesen algo de lo que hablar, cuando eran casi las ocho decidieron ir hacia la cocina para preparar algo de cenar.

- Supongo que ya habrás pensando en algo. – Le dijo Sakura sonriendo.
- Más o menos, hice la compra de camino a casa este mediodía. – Respondió Naruto divertido. A Sakura le encantaba que a Naruto le gustase cocinar.
- ¿Sabes que estas muy sexy haciendo las tareas del hogar? – Preguntó Sakura poniendo una mano en la espalda de Naruto.
- ¿Y eso? – Dijo Naruto riendo.
- No se… un chico guapo, cariñoso y que cocina bien. ¿Dónde tengo que firmar? – Respondió Sakura riendo también.

Estuvieron haciendo la cena entre los dos. Sakura le ayudaba en todo lo que podía ayudándole con algunos asuntos sencillos. Ella era una negada en la cocina pero sabía cómo picar una cebolla o unos pimientos.

- Si quieres puedo enseñarte a cocinar… yo aprendí a base de prueba y error. – Dijo Naruto sonriendo. – Tendrías que haber visto mis primeros platos… eran horrorosos.
- Seguro que no estarían tan mal.
- Huy si lo estaban, por fortuna solo los tenía que comer yo. – Respondió Naruto rápidamente.

Sakura se puso al triste. Naruto aprendió a cocinar porque tenía que vivir solo, nadie más probó su horrorosa comida porque estaba completamente solo. No había nadie para hacerle compañía. Sakura no solía pensar mucho en ello pero se imaginaba fácilmente hasta qué punto tuvo que pasarlo mal su novio.

- Bueno, a mí no me habría importado estar allí para asquearme contigo. – Sakura trató de animar la situación. Lo consiguió ya que Naruto volvió a reírse.

Cuando terminaron de preparar la comida llevaron todo a la mesa del comedor. Hoy cenarían viendo algo en el televisor. La pelirrosa ya había preparado casi toda la mesa así que se limitaron a llevar únicamente la comida.

Tras sentarse en la mesa comenzaron a comer juntos en pareja, por un pequeño instante Sakura no pudo evitar pensar que a estas alturas su madre ya se habría enterado de la mala noticia de la perdida de trabajo de su padre y lo estarían pasando bastante mal.

- ¿Esta malo? – Preguntó Naruto deprimido.
- ¡No! No es eso. – Respondió Sakura sintiéndose mal. – Esta realmente bueno, como siempre.
- Me alegro… - Dijo Naruto algo extrañado. - ¿Estas bien?
- Si, es solo que… un problema familiar. No es nada importante pero lo había recordado ahora.
- ¿No deberías haberte quedado en casa? – Preguntó Naruto.
- No veo en que podría ayudar. – Sakura tampoco quería contarle todos los detalles a Naruto, después de todo no quería contar las malas noticias de su padre. Y tampoco quería preocupar a su novio.
- Bueno, mejor para mí. – Respondió Naruto sonriendo y cambiando de tema.

Continuaron comiendo tranquilamente, Sakura se lo estaba pasando bastante bien. Le daba algo de pena pensar que sus padres estarían ahora preocupados pero trataba de no pensar mucho en ello por ahora. Llevaba toda una semana planeando aquel día.

El móvil de Naruto comenzó a pitar, le había llegado una notificación. Era algo extraño ya que a esas horas no le solía escribir casi nadie que no fuese Sakura. El rubio miró su teléfono poco después, se quedó leyendo la pantalla.

- ¿Qué pasa? – Preguntó Sakura con curiosidad.
- No, nada. Era Sasuke… me preguntaba si puedo acompañarle mañana al centro a comprar unas cosas. – Dijo Naruto mirando a Sakura. – Le diré que no puedo, que estoy contigo.
- Espera… - Dijo Sakura suspirando. - ¿Por qué no le dices que vamos los tres?
- ¿Seguro? No sé, ambos queríamos pasar el fin de semana a solas. – Dijo Naruto frunciendo el ceño.
- Ya, pero… eres el único amigo de Sasuke en la ciudad. Y parece que quiere pasar tiempo contigo. No quiero ser una novia posesiva. – Dijo Sakura con media sonrisa.
- Bueno, supongo que no pasa nada porque quedemos un par de horas. – Dijo Naruto encendiendo su móvil para responderle.

No tardo ni un minuto en mandarle el mensaje y leer la respuesta de su mejor amigo.

- Se pasará mañana por casa a las once de la mañana. – Dijo Naruto guardando el móvil en el pantalón.
- Bien… oye… ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Claro. – Respondió Naruto.
- El primer día parecía que Sasuke y tú os llevabais algo mal… pero… últimamente parece que tenéis mucha confianza. ¿Ha ocurrido algo? – Preguntó Sakura con curiosidad.
- Eres muy observadora. – Respondió Naruto sonriendo. – Bueno, no fue nada del otro mundo. Antes de que Sasuke se marcharse hace unos años tuvimos unos cuantos roces y todavía no los habíamos olvidado… pero el día que durmió en mi casa lo hablamos e hicimos las paces. – Respondió Naruto, no parecía tener ningún secreto para con su novia.
- Ah, vale. Me alegro. – Dijo Sakura sonriendo, no le gustaba cuando pensaba que Naruto no estaba contento con la vuelta de su supuesto mejor amigo. Aunque sonaba insatisfecha por la calidad de la respuesta.
- Cuando murieron mis padres… Sasuke fue de las pocas personas que trataron de animarme. Pero a él le ocurrió algo también bastante duro, perdió a su hermano mayor… - Declaró Naruto haciendo que Sakura comenzase a sentirse un poco mal por indagar tanto. – Y cuando eso ocurrió dejó de apoyarme… y yo no lo entendí y me enfadé con él. En lugar de devolverle el favor apoyándole me alejé de él por no apoyarme a mí. – Naruto le contó toda la verdad, Sakura ahora se sentía satisfecha pero a la vez un poco mal por todo lo descubierto.
- Vaya… bueno… parece que podríais haber hecho las cosas mejor. Pero lo importante es que ahora ya lo hayáis solucionado. – Le dijo Sakura alegrándose por Naruto.
- Si, yo también. – Dijo Naruto sonriendo. – Pero… no le digas que te he contado lo de su hermano. ¿Vale? Te lo he dicho porque confío en ti. Pero es algo muy personal.
- Tranquilo, nadie lo sabrá jamás. – Respondió Sakura sonriendo.

Definitivamente ahora sí que se sentía mal. Había logrado que Naruto rompiese la confianza que le había depositado su mejor amigo. Pero por lo menos sabía a ciencia cierta que jamás se enteraría nadie de aquello, se le daba bien guardar secretos.

Cuando terminaron de cenar dejaron todo más o menos recogido y volvieron al cuarto. Estuvieron pasando el rato en el ordenador buscando cosas divertidas por internet, aunque les entró rápidamente el sueño ya que estaban acostumbrados a madrugar habitualmente. Y siendo viernes ya arrastraban todo el cansancio de la semana.

- Oye, lo de la cama de matrimonio ha sido una gran idea. – Dijo Sakura divertida mientras se tumbaba.
- Lo sé. – Respondió Naruto tumbándose también y abrazando a Sakura por la espalda y apoyando su cabeza entre los dos hombros de la pelirrosa.
- Podemos seguir durmiendo juntitos… pero con más sitio para estirar las piernas. – Dijo Sakura sujetando las manos de Naruto, tampoco quería que se fuese a la otra punta de la cama a dormir.
- No te imaginas como te he echado de menos. – Dijo Naruto poniéndose más serio y besando la espalda de Sakura.
- Si, si lo imagino. – Respondió ella riendo un poco.

Sakura se giró para mirar a Naruto a los ojos, ambos se dedicaron una sonrisa y después se besaron. Les gustaba mucho estar con sus amigos en común pero también necesitaban tiempo para estar a solas.

- No me quiero imaginar lo mal que lo deben pasar Ino y Karin. – Dijo Sakura poco después.
- Se hacen las duras… pero me imagino que debe ser muy duro. – Respondió Naruto tratando de ponerse en la misma situación.
- ¿Tendrán sexo telefónico? – Preguntó Sakura riendo.
- Si… Karin me lo comentó las últimas vacaciones… no suele tener muchos tapujos para contarme esos pequeños detalles. – Dijo Naruto suspirando. Sakura no pudo evitar reír.
- Pero eso es porque os tenéis mucha confianza, es bonito. Yo no tengo más familia a parte de mis padres y mi hermano. – Respondió Sakura tratando de ayudar a Naruto a buscarle el lado positivo.
- Supongo que si… ahora quizás me siento un poco estúpido… cuando estuve solo fue en gran parte por mi culpa. Alejé a Karin, a Sasuke y a Jiraiya de mi vida en lugar de apoyarme en ellos.
- Pero es normal, estabas muy triste. No podías pensar con claridad… es que no soy capaz ni de imaginarme como te sentiste. – Dijo Sakura deprimiéndose un poco, cuando trataba de imaginar aquellos sentimientos no podía evitar entristecerse.
- Bueno, eso ya es agua pasada. Ahora tengo muchísima gente a mí alrededor. – Respondió Naruto abrazando con algo más de fuerza a Sakura.
- Bien dicho. – Dijo Sakura contenta al sentir que Naruto se animaba de nuevo. – Te quiero.
- Y yo a ti. – Respondió Naruto sonriendo para después besar la frente de Sakura.

No tardaron mucho más en quedarse dormidos. Naruto había decidido hacer una excepción y no se puso el despertador para salir a correr, quería pasar toda la noche con Sakura y que se despertasen juntos. Sakura volvió a girarse ya que le gustaba mucho cuando Naruto la abrazaba por detrás apoyándose en su espalda, se durmieron en aquella postura.

CONTINUARÁ...


Espero que os haya gustado este capítulo :D Se que ha sido un pelin lento pero Naruto y Sakura necesitaban una noche edulcorada después de haber estado casi dos semanas sin haber podido estar a solas. El siguiente capítulo será algo mas revelador y enigmático.

Por ahora me gustaría que os centraseis en los problemas económicos de los Haruno, si ya iban mal esta mala noticia para Kizashi empeorará mucho las cosas :( Pero seguro que harán todo lo posible para salir adelante.

Y para acabar me gustaría que me comentaseis así en general que es lo que os ha parecido Sasuke hasta ahora. Todavía tiene mucho que aportar por supuesto, pero me gustaría saber que impresiones ha causado por el momento. También me gustaría saber que es lo que os gustaría/esperáis que aporte a la historia.

¡Saludos y gracias por comentar! El domingo subiré el próximo capítulo.