o0o Recomendación musical: Let me go - Three Doors Dow


Capitulo L: Fin del juego (Editado)

Luna jugueteaba nerviosamente con su collar de corchos sentada en una mesa apartada de la Sala Común de Ravenclaw. Tenía la vista perdida y las manos le temblaban rodeando y soltando cada corcho del collar como en una especie de ritual silencioso. Aunque Luna no era muy consciente de ello, toda ella temblaba más que las alas de Fwooper desde que Ben la había besado en aquel pasillo solitario de la biblioteca de Hogwarts.

Quizás si todo se hubiera limitado a un inocente y suave beso puntual, el corazón de Luna hubiera recuperado su ritmo normal, pero no había sido así. Aquella tarde Ben la había besado repetidamente con delicadeza y lentitud acallando cada leve protesta de Luna con un beso. Y esa mañana, la había esperado a la salida del pasillo de los dormitorios femeninos y la había besado ante la estupefacción de todo Ravenclaw. Desayunaron juntos en el Gran Comedor y después Ben la acompañó hasta su clase de Encantamientos y le pidió que le esperara después de las clases en la Sala Común.

Y ahí estaba Luna, incapaz de creerse que Ben se hubiera fijado en ella. Luna sabía que no era demasiado guapa y el hecho de que todo Hogwarts la llamara Lunática y sólo tuviera un par de amigos decían bastante acerca de su popularidad. La mayoría la consideraban una chiflada por hablar con sus Pumpikers o decir cosas políticamente incorrectas. Tenía los ojos demasiado saltones y al parecer sus pendientes de rábanos no estaban a la moda. Y nada de eso le importaba, lo cual según la opinión general, era lo más preocupante.

Comparada con Hermione ella no era nada. Hermione era guapa y muy inteligente, era amable con todo el mundo y tenía muchos amigos. Se había ganado a pulso el respeto de la mayoría de Hogwarts y era muy segura de si misma. Todo lo contrario a Luna.

¿Cómo podría Ben preferirla a ella? Luna pensó con tristeza que tal vez no lo hacía, simplemente no podía estar con Hermione y consideraba que ella no era una mala opción. ¿Pero que ocurriría si Hermione estuviera libre y quisiera volver con él? ¿Qué ocurriría si Ben tenía que elegir entre las dos?

—Chiflada, esta vez has ido demasiado lejos.

Luna sacudió la cabeza sobresaltada cuando una voz venenosa irrumpió en sus pensamientos. Parpadeó un par de veces y enfocó a Skipper Fontaine escoltada por dos amigas con las que Luna también compartía cuarto. Tenía pinta de estar muy furiosa.

—¿Ocurre algo Skipper? —preguntó Luna con preocupación.

—Estarás contenta, ¿no? No me explico como pero has conseguido engañar a Ben.

—¿Engañar? —repitió Luna desconcertada.

—Sí —señaló Skipper cruzándose de brazos con enfado —Engañarle, hechizarle, darle algún filtro amoroso o tal vez embrujarle con alguno de tus punikers.

—Pumpikers —señaló Luna con suavidad.

—Como sea —replicó Skipper desdeñosamente —Supongo que como no tienes amigos de verdad porque nadie quiere juntarse con una chiflada como tú, te has tenido que inventar esa especie de amigos imaginarios que sólo tu puedes ver, ¿no, Lunática? —se burló la chica y sus dos amigas rieron tontamente.

—Yo tampoco puedo verlos, pero sé que están ahí —respondió Luna tranquilamente y por un momento Skipper pareció desconcertada. ¿Es que no había manera de ofender a esa loca?

—Pues eso es todavía más patético —replicó Skipper con rabia —No sé cómo has ido a parar a Ravenclaw ni cómo has conseguido que Ben se fije en ti, pero sólo quiero advertirte.

—¿Advertirme? —repitió Luna abriendo mucho los ojos.

—Sí, Lunática. Puede que ahora Ben haya decidido jugar contigo porque le das pena, ¿pero cuánto tiempo crees que durará con alguien como tú? Eres el hazmerreír de Ravenclaw y cualquiera se avergonzaría de ir contigo por ahí. Todo el mundo sabe que desde que Granger y él lo dejaron no ha vuelto a ser el mismo, la prueba más evidente está en el hecho de que se haya juntando con gente como tú, pero tarde o temprano despertará y verá quien tiene al lado. Y entonces se avergonzará y renegará de ti. Si quieres un consejo, ahórrate esa humillación y apártate de él. La gente rara como tú no está hecha para gente como Ben.

Luna sintió un dolor extraño en el pecho al escuchar las palabras de Skipper. Estaba acostumbrada a que la gente fuera cruel con ella y nunca le había importado demasiado, ya que sus padres siempre le habían explicado que el ser diferente solía acarrear la incomprensión y el desconcierto de los demás, y como no sabían como tratarla, reaccionaban a la defensiva.

Pero eso era diferente porque esa vez Luna estaba enamorada y por primera vez en su vida un chico parecía haberse fijado en ella, el chico por el que suspiraba. Luna se levantó sintiendo como los ojos se le humedecían mientras la sonrisa maliciosa de Skipper no paraba de recordarle una y otra vez sus palabras. "Se avergonzará de ti".

Escuchó la risita de Skipper y sus amigas como si estuvieran muy lejos, pero igualmente intentó alejarse aún más de ellas. Dio un par de pasos sin ver bien por dónde iba hasta que sintió unas manos sujetándola desde atrás. Luna intentó liberarse de quien quiera que la seguía probablemente para reírse de ella, pero esas manos eran más fuertes que ella y la giraron suavemente hasta que se halló frente a Ben. Frente a un preocupado Ben que frunció el ceño al ver las lágrimas asomándose a los ojos de Luna y volviéndolos cristalinos.

—Luna, ¿estás bien? —preguntó acariciándole el rostro con suavidad.

La chica se limitó a asentir enérgicamente con la cabeza, con la esperanza de que la soltara para poder refugiarse en cualquier parte y estar sola.

—No hagas caso de nada de lo que Skipper ha dicho —dijo Ben sin soltarla.

—¿La has oído?

—Lo suficiente —respondió Ben endureciendo el rostro, secó una de las lágrimas de Luna y después la abrazó delante de la docena de Ravenclaws que contemplaban la escena con atención.

Luna se quedó muy quieta en sus brazos sin saber si deseaba apartarse o aferrarse a él con fuerza. Ella era Lunática Lovegood y él el capitán de quidditch de Ravenclaw y uno de los chicos más populares del colegio. Las estrellas no estaban hechas para reflejarse en charcos de barro y eso eran Ben y ella. Tenía sentido que Ben sólo le tuviera lastima y que acabara avergonzándose de ella.

Al percibir que Luna no respondía a su abrazo, Ben se apartó lentamente y la miró a los ojos azules llenos de dudas y dolor. Sintió la necesidad de besarla y hacerla sentir bien desbordándole, y procedió a darle un beso breve y suave.

Después se apartó y le tomó la mano sonriendo suavemente ante el desconcierto de Luna.

—No hay nada en ti de lo que podría avergonzarme. Me gusta que lleves tus pendientes de rábanos y tu collar de corchos, que digas lo que piensas y que no te importe lo que los demás puedan opinar de ti. Me gusta la manera en que me miras cuando hablo y ese aire que tienes de estar perdida en sueños mejores a la realidad. Me gusta que hables de pumpikers, zarabandros granates y polillas invisibles y que seas capaz de maravillarte y sorprenderte cada vez que alguien es amable contigo como si fuera algo más extraño creer en los grincapots. Me gusta la forma en que hablas y la dulzura que hay en tu sonrisa. Y sobre todo me gusta tu inocencia y tu bondad. Eres la mejor persona que ha pisado esta Sala. ¿Cómo podría avergonzarme de ti?

Luna sintió como los ojos se le humedecían de nuevo y su corazón palpitaba en su pecho casi dolorosamente. Se arrojó al cuello de Ben sintiendo como las mejillas le ardían por primera vez en su vida y su corazón dio un brinco cuando escuchó como él reía alegremente.

—¿Sabes? Creo que hace un buen día para buscar Duendes de las Nubes, ¿te apetece dar una vuelta en escoba? —le preguntó Ben apartándole cariñosamente un mechón de cabello rubio y colocándoselo tras su oreja adornada con un pendiente de rábanos.

Luna asintió silenciosamente, demasiado emocionada para hablar, y Ben tomó su mano y caminó a su lado rumbo a la salida de la Sala Común, como si no hubiera unos cuantos Ravenclaws mirándoles con la boca abierta. No obstante, al pasar frente a Skipper y sus amigas, Ben se detuvo y las miró fríamente.

—Creo que la que necesita un consejo eres tú, Skipper. Cualquier problema que tengas con Luna lo tienes conmigo, así que yo que tú la dejaría en paz y trataría de aprender de ella.

Skipper parecía haberse quedado congelada porque no movió ni un músculo de su cuerpo y la única muestra que dio de haber escuchado a Ben fue lo coloradas que se pusieron sus mejillas. No obstante, ni Luna ni Ben se quedaron para comprobarlo y salieron caminando de la mano para buscar a Duendes de las Nubes.


Hermione se despertó esa mañana con una extraña sensación de desánimo. Se movió bajo las mantas tratando de encontrar una buena postura para poder conciliar de nuevo el sueño pero se encontraba extrañamente desvelada y triste. Trató de tranquilizarse diciéndose que no tenía motivos para sentirse así, pero lo que experimentaba no era nada racional. Era como una especie de lúgubre presentimiento en forma de nudo en su estomago que parecía agitarse y desatar malestar por su cuerpo cada vez que respiraba.

Intentó buscar el porqué de esa sensación y lo único que encontró fue preocupación por Draco. El día anterior no había conseguido sonsacarle qué había sucedido para que llorara de esa manera, para que la abrazara con ansiedad cada vez que ella le preguntaba y respondiera con silencio. En vista de que Draco no quería hablar del tema, Hermione había decidido esperar a que él quisiera contárselo y tratar de distraerle de eso que le hacía sentir tan mal.

La noche anterior, Hermione se había pasado un par de horas barajando y descartando distintas posibilidades hasta llegar a la conclusión de que no tenía ni idea de qué podría haber ocurrido. Suponía que si algo malo les hubiera sucedido a sus padres, la noticia hubiera corrido como la pólvora por todo Hogwarts y ella ya se habría enterado.

¿Lucius les habría descubierto? Draco le había hablado de la posibilidad de que su padre se enterara de la relación dejando entrever que las consecuencias serían terribles y aunque Hermione había tratado de sacar el tema en más de una ocasión, Draco siempre le respondía que ya se preocuparían de eso cuando sucediera para después besarla.

Por eso Hermione estaba segura de que si Lucius hubiera ido a Hogwarts ella se habría enterado y Draco se lo hubiera contado. Temía ese momento pues sabía que Lucius Malfoy jamás aceptaría que su hijo se relacionara con una sangre sucia y estaba casi segura de que le prohibiría volver a verla. Pero si eso hubiera sucedido, ella y Draco no se hubieran visto en la casa de los Gritos la tarde anterior, así que se aferró a ese pensamiento tratando de tranquilizarse.

Si embargo, si no le había sucedido nada a los padres de Draco ni habían descubierto su relación, ¿qué habría sucedido entonces? Abrazándose a la almohada, Hermione rogó porque esa tarde Draco se lo contara.


Cuando Theodore se despertó, Vincent, Gregory y el amoratado y lleno de golpes Blaise aún dormían pero no había rastro de Draco. De hecho el Slytherin sospechaba que esa noche no había dormido en la habitación y tampoco había ido a cenar al Gran Comedor.

Se levantó en pijama con una vaga idea de donde podría estar Draco y efectivamente lo encontró sentado en el sillón verde frente a la chimenea humeante, lugar al que Theodore sabía que solía acudir cuando no podía dormir o necesitaba pensar. Draco pensaba que sus escapadas nocturnas a la Sala Común pasaban desapercibidas para sus compañeros de cuarto, pero Theodore siempre le sentía irse.

Con cautela se acercó a Draco que aunque tenía los ojos abiertos parecía dormido a juzgar por la extraña inmovilidad de su cuerpo y por la postura abatida que lucía. Tenía la cabeza gacha y el flequillo le caía sobre los ojos cubriéndole el pálido rostro que ese día tenía una tonalidad casi gris. Los ojos que se vislumbraban tras los mechones platinados del flequillo estaban inyectados en sangre y sus labios arrugados en una mueca extraña que solamente podía traducirse como dolorosa. Las manos yacían abandonadas y vueltas hacía arriba sobre el apoyabrazos como en un gesto de muda impotencia.

—¿Draco? —preguntó Theodore suavemente.

Draco alzó los ojos de la chimenea pero no miró a Nott, y esa fue toda la señal que dio de haberle escuchado. Estaba demasiado cansado, demasiado hundido, demasiado angustiado y desesperado para hablar todavía.

El día anterior, después de despedirse de Hermione había vagado durante horas por los pasillos solitarios de Hogwarts, tratando de encontrar una solución o una alternativa a lo que sabía que tendría que hacer. Había caminado y caminado, como si quisiera cansarse físicamente para apagar un poco el dolor emocional que se le clavaba por dentro como astillas de cristal, pero aunque todos los alumnos regresaron a sus casas y se acostaron, aunque los profesores se retiraron y el colegio quedó desierto mientras él paseaba, nada cambió.

Durante horas se había debatido entre el ser sincero con ella o mentirle para alejarla lo máximo posible de él. Las palabras de Hermione, aquella promesa que le arrancó, "Quiero que me prometas que si alguna vez quieres dejarme, serás sincero conmigo y me explicarás por qué. No quiero que me des excusas o mientas porque creas que así será menos doloroso para mi", se repetían en su mente constantemente.

El problema estaba en que él no quería dejarla y mentirle suponía que todo fuera más doloroso para ella, de eso se trataba. No quería faltar a su promesa, pero había cosas más importantes que cumplir su palabra. Por ejemplo, salvarle la vida.

Podría dejarla diciéndole la verdad pero, ¿cómo reaccionaría ella? Tal vez lo aceptara por muy doloroso que resultara, o quizás le diría que era una decisión que debía tomar ella. Y en ese caso, podría decidir arriesgarse y seguir con él. Era posible que le propusiera que volvieran a verse a escondidas a pesar del peligro que eso supondría para ella. Hermione era muy valiente y le había dicho que pensaba luchar contra quien fuera para estar con él.

Pero él no lo era. Era cobarde y débil y si ella insistía en que siguieran juntos, Draco dudaba de sus propias fuerzas para negarse.

Y aún en el caso de que ella lo aceptara, en el caso de que se rindiera ante lo evidente y no quisiera pelear más por ellos, ¿cuánto tiempo podrían mantenerse alejados? Porque aunque quizás ella pudiera hacerlo, Draco no podría resistir por mucho el estar lejos de ella sabiendo que el fondo Hermione quería estar con él. No podría soportar el no besarla o tocarla, el no verla cuando sabía que Hermione deseaba besarle, tocarle y verle tanto como él a ella.

No importaba el peligro que corrieran o fueran cuales fueran las circunstancias. No habían podido pasar más de cuatro días separados aún cuando se arriesgaban a que los Slytherins les descubrieran como finalmente había sucedido. Y Draco no podía permitirse correr el riesgo de recaer cuando la vida de Hermione estaba en peligro mortal.

Por eso la alternativa más segura, la más dolorosa, la única en realidad, era mentirle, hacerle el mayor daño posible para alejarla todo lo que pudiera de él. Para que aunque él en un momento de debilidad quisiera regresar a ella, Hermione no quisiera volver a verle. Para que ella siguiera su vida sin esperarle. Para que todos creyeran lo que había hecho que su padre creyera: que sólo la había utilizado para sus propios fines, ya fuera lastimarla, hacer daño a Potter o rebelarse contra su padre. Para que incluso ella lo creyera.

Draco sabía que si lograba hacer que Hermione creyera que sólo había estado jugando con ella, no querría volver con él y aunque resultara una paradoja, era lo mejor que podía hacer por ella. Lograr que le odiara y no le quisiera en su vida, era el mejor modo de salvarla de su padre.

Lucius Malfoy había torturado hasta la muerte tanto a sangre sucias como a traidores a la sangre, incluso a sus propios compañeros mortifagos que habían desertado de las filas del señor Oscuro. No le temblaría la mano a la hora de asesinar a una sangre sucia aunque sólo fuera una muchacha, de hecho, Draco sospechaba que no sería la primera a su cuenta.

La vida de Hermione dependía de que se alejara de ella lo máximo posible para que su padre no creyera que le importaba de algún modo, ni lo más mínimo.

Y durante esa larga noche en vela, sumido en dolorosos recuerdos y en aún más dolorosas certezas, Draco había elaborado un plan para alejarla definitivamente de él. Aunque supusiera no volver a tenerla nunca.

—¿Draco? —repitió Theodore acercándose un poco más a él.

—Theodore, he de pedirte otro favor —dijo Draco con una voz tan vacía de todo sentimiento que no parecía suya.

Theodore se limitó a asentir silenciosamente.


Harry se ajustó la capa mientras caminaba por el puente columnado que unía una de las torres del colegio con la lechucería. Aunque ya estaban en Mayo no hacía demasiado calor y el cielo estaba lleno de nubarrones grises a pesar de lo temprano del día.

Se subió las gafas que le habían resbalado un poco por el puente de la nariz y vislumbró la figura oscura de Draco Malfoy al fondo, recostado contra una columna con una expresión indescifrable. Harry caminó unos pasos hasta detenerse a poco más de un metro del Slytherin y le observó con desconfianza. No sabía muy bien qué estaba haciendo ahí, encontrándose en secreto con Malfoy después de que Nott le hubiera pedido que acudiera al puente a las doce en punto, sin mencionar quien le estaría esperando allí. Por si acaso, llevaba su varita en el bolsillo preparado para atacar en caso de que fuera necesario. Aunque sabía que Draco quería a Hermione, seguía sin gustarle y no se fiaba del todo de él.

—¿Me has hecho llamar? —preguntó Harry.

Draco asintió en silencio y a Harry no le pasó por alto que tenía muy mal aspecto. Más pálido que de costumbre, con los ojos rojos y secos y emanando un aire de desesperación angustiosa que a Harry no le pasó desapercibido. ¿Qué habría ocurrido?

—¿Qué quieres?

Draco se incorporó lentamente de la columna en la que estaba apoyado y miró a Harry a los ojos por unos instantes.

—¿Recuerdas esa botella de Felix Felicis que ganaste el año pasado en clase de Slughorn? —preguntó Draco con voz hueca. Harry frunció el ceño con desconfianza y asintió prudentemente.

Malfoy hizo una mueca con los labios y dijo:

—La quiero.

—Y yo quiero una escoba Relámpago dorado —replicó Harry con ironía —¿Qué te hace pensar que voy a dártela, Malfoy?

—Deberías —siseó Draco y su voz sonó esta vez como si hubiera hablado en parsel.

—¿Por qué?

—Por el bien de Hermione.

—¿Hermione? ¿qué pasa con ella? —preguntó Harry apretando con fuerza la varita dentro de su bolsillo. Aunque acababa de estar con ella, había algo en el rostro de Draco, en el sonido de su voz que hizo que su corazón empezará a latir a toda velocidad.

—Tengo que dejarla, y si la aprecias, desearás que todo me salga bien. Por eso necesito esa dichosa poción, sin ella no sé si seré capaz de hacer lo que debo.

—¿Lo que debes? ¿De qué diablos hablas? ¿Por qué vas a dejarla? —preguntó Harry comenzando a enfurecerse. Si ese cabrón dejaba a Hermione, ella se hundiría —¿Es que te has buscado a otra? ¿Te has cansado de ella? ¿Acaso tú...

—Mi padre —le acortó Draco con mal disimulada furia logrando que Harry se callara en el acto —Nos ha descubierto y matará a Hermione si sigo con ella, o me ordenará hacerlo.

—¿Lo harías? —preguntó Harry aún asimilando toda la información que acaba de recibir.

—No —respondió Draco ofendido —Pero no importa si no lo hago, porque en ese caso se encargará él.

—Entonces, ¿cuál es tu plan?

—Tú déjame la poción, del resto me encargaré yo —replicó Draco secamente.

Durante unos largos segundos ambos chicos se miraron en un callado duelo.

Finalmente, Harry asintió en silencio.


Draco regresó a la Sala Común apretando la botellita llena de Felix Felicis que Potter la había dado. Siendo una mañana de sábado, el lugar estaba lleno de Slytherins de todos los cursos, la mayoría de los cuales estaban estudiando para sus próximos EXTASIS o TIMOS. Draco les miró lleno de odio y el silencio se instauró en la sala, estando presente en las mentes de todos las palabras que Malfoy les había dicho el día anterior cuando pegó a Zabini.

Éste estaba sentado en una mesa apartada, lo más alejada posible del sillón de Draco que el día anterior había ocupado tan despreocupadamente. Tenía un ojo hinchado y varios cortes y magulladuras por la cara y ya no parecía tan pagado de si mismo ni tan altivo. No se había atrevido a denunciar a Snape lo que Draco le había hecho y nadie más lo haría.

Draco bajó los escalones y apartó de un empujón al hermano de Gibbons que casi cayó al suelo. Buscó con la mirada a Pansy y la encontró sentada entre su grupito de aduladoras entre las que se encontraban Hesper Woods y Millicent Bulstrode. Caminó hasta ellas, arrojando varios libros abiertos al suelo desde las manos de los Slytherins que los estaban estudiando y dio una patada a una silla enviándola lejos en el momento en que Avery iba a sentarse en ella, con el resultado de que éste fuera a dar con su trasero en la alfombra. No obstante, nadie se atrevió a protestar aunque Draco sólo estaba esperando a que lo hicieran para lanzar un maleficio.

A medida que Draco se aproximaba a ella, Pansy parecía encogerse más y más en el sofá de cuero negro en el que estaba sentada y se echó a temblar cuando Draco se paró frente a ella.

—Ven —ordenó ásperamente. Pansy se agitó visiblemente al escuchar la voz de Draco, cerró los ojos unos instantes y después negó con la cabeza a todas luces aterrorizada.

Draco arrugó los labios en una mueca que mostró sus dientes y sin ningún tipo de miramiento, agarró a Pansy por el antebrazo y la puso en pie de un brusco tirón. Pansy gimoteó y trató de zafarse de la mano de Draco, pero cuando éste la sujetó por el cuello, se detuvo al instante mirándole con los ojos oscuros muy abiertos y llenos de miedo.

—He dicho que vengas —repitió con voz lenta y venenosa y miró a Pansy con unos ojos tan vacíos de cualquier sentimiento que no fuera furia y dominación, que ella asintió rápidamente conteniendo sus ganas de llorar.

Siempre había sentido una especie de temor reverencial entremezclado con deseo y adoración por Draco, pero el Slytherin que tiró de ella clavándole los dedos dolorosamente en el antebrazo y arrastrándola por toda la Sala Común ante la impasibilidad de sus compañeros no era el Malfoy que ella había conocido. Era alguien mucho peor.


Hermione temblaba de expectación y nervios mientras se dirigía al aula donde ella y Draco se encontraban desde que les habían descubierto. Toda la mañana había pasado muy lentamente para ella, desesperándola de preocupación mientras el aciago presentimiento que tenía crecía dentro de ella a cada instante. Y lo raro que había encontrado a Harry cuando regresó de la lechucería esa mañana no había ayudado a tranquilizarla.

Necesitaba ver a Draco, abrazarle y que él la hiciera sentir segura. Que le asegurara que nada sucedía para poder creérselo. Seguramente su presentimiento no era más que una tontería de la que al día siguiente se reiría. Sí.

Forzó una sonrisa y giró el pomo de la puerta del aula donde Draco la estaba esperando. Su sonrisa vacilante se convirtió en el acto en una mueca de horror al contemplar a Draco.

No estaba solo.

Las imágenes de una escena similar meses atrás se entremezclaron en su mente con las figuras de Draco y Pansy que tenía frente a ella enlazadas en un profundo beso. Pansy estaba de puntillas con las manos unidas en la nuca de Draco y aunque él tenía los brazos caídos a ambos lados de su cuerpo, la besaba con el mismo entusiasmo con que ella se entregaba a él.

Hermione se quedó paralizada durante unos largos segundos incapaz de creer la escena que se estaba desarrollando ante sus ojos. Draco no podía estar besándose con Pansy Parkinson. Era simplemente inverosímil... incomprensible. Imposible.

Él la quería... Se lo había dicho. No podía haberle hecho el amor de semejante forma el día anterior y estar ahora con Pansy. No tenía sentido.

Su estupor y su incredulidad la mantuvieron parada y silenciosa en el sitio hasta que Draco percibió su presencia y se apartó de la boca de Pansy, la cual se pegó rápidamente al cuerpo del Slytherin como si fueran dos imanes de carga opuesta.

Cuando los ojos grises de Draco se posaron sobre los de Hermione carentes de cualquier emoción, la chica sintió como si su corazón se hubiera vuelto de hielo y alguien lo hubiera golpeado fuertemente, rompiéndolo en mil pedazos que separados se derretirían como si todo fuera de fuego.

Sintió un dolor tan fuerte que casi era físico y se encogió levemente como si verdaderamente la hubiera golpeado a la altura del estomago.

Mil pensamientos pasaron por su cabeza. Huir, llorar, golpearle, insultarle, morirse. Deseaba realizar todas esas cosas con una intensidad tan semejante que no sabiendo cual ganaba, sólo pudo quedarse paralizada bajo el marco de la puerta como una imbécil.

Miró desesperadamente a Draco esperando que él le diera alguna explicación, que le dijera que todo eso sólo era una broma de mal gusto, que la pellizcara para despertarla de la pesadilla en la que estaba sumida. Pero él no lo hizo, se limitó a mirarla con sus ojos grises recubiertos por una capa de escarcha que los volvía insensibles como si realmente fueran sólo dos pedazos de hielo, sin ningún tipo de vida tras ellos. El único gesto que hizo fue plegar sus labios en una sonrisa antinatural en la que mostraba todos sus dientes. Parecía la sonrisa de otra persona puesta en su rostro por el modo en que no concordaba con el resto de su cara, como si se la hubieran cosido.

—¿No vas a montar ningún numerito, Granger? —preguntó Pansy estrechándose contra el cuerpo de Draco como si fuera un gato frotándose con él.

—¿Qué... —la voz de Hermione sonó como un gruñido áspero y entonces se percató de que tenía los ojos llenos de lágrimas —Draco... —murmuró con desesperación y dolor, y Draco sintió que no podría soportarlo más —¿Qué es...¿Qué está sucediendo aquí?

Draco respiró hondo, luchando contra el deseo de abrazarse a su cintura y pedirle perdón. No podía dejarla ir. No podía mentirle así.

Pero debía.

—Eres una sabelotodo, ¿no? —preguntó con la voz vacía e impersonal, totalmente hueca y desierta de cualquier tono o emoción. La única voz con la que era capaz de hablar —Ata cabos.

Hermione retrocedió un par de pasos y unas cuantas lágrimas cayeron desde sus ojos. Draco se aferró a Pansy para tratar de controlarse y no acercarse a Hermione para abrazarla, aunque sabía que si no hubiera tomado la poción de Potter, ya lo habría hecho.

—No entiendo nada... —musitó Hermione. Tenía un aspecto tan desvalido, tan frágil y vulnerable que Draco experimentó la sensación de odio más grande que jamás había sentido. Odio hacia sí mismo.

No obstante las palabras de su padre aparecieron en su mente.

"Eliminarás tu error sin dejar rastro de él. Matarás a esa sangre sucia. ¿Me he expresado con claridad?".

"Dejaré vivir a la sangre sucia por el momento pero despréndete de ella cuanto antes".

"Draco, no vuelvas a fallarme".

Y la Felix Felicis le guió, indicándole lo que debía hacer y decir para que las cosas salieran como él esperaba.

—No es tan complejo —dijo con frialdad —Me he cansado de este juego.

—¿Juego? —repitió Hermione como si nunca hubiera oído esa palabra. Estaba tan impactada y destrozada por lo que estaba viviendo que sentía que su cerebro funcionaba lentamente, enlazando un pensamiento con otro y sumiéndose en el vacío alternativamente.

—Sí, es lo que he estado haciendo todo este tiempo contigo: jugar. ¿Recuerdas cuando te dije que no tendría nada con otra? Te mentí. He seguido con Pansy mientras estaba contigo y los dos nos hemos reído mucho a tu costa —Pansy soltó una risita que lo confirmaba —Te he engatusado para divertirme pero ya me he cansado de ti. Se acercan los exámenes y no tengo tiempo para seguir perdiéndolo contigo.

Hermione retrocedió otro paso hasta que se topó con el dintel de la puerta. Se apoyó en él como si temiera que sus piernas no fueran capaces de sostenerla y le miró con los ojos llenos de lágrimas.

—No tiene sentido...tú...tú me dijiste que me querías —balbuceó desesperadamente.

Draco esbozó una sonrisa cruel gracias a la poción y Hermione tuvo la sensación de que la persona que tenía delante no era con quien ella había compartido los últimos meses, no era el Draco del que ella se había enamorado. Sólo alguien que se parecía a él.

—¿Y qué pasó después? —preguntó él con aparente satisfacción. La parte de la mente racional de Hermione que aún funcionaba recordó apasionadas escenas en la Casa de los Gritos como respuesta. Docenas de lágrimas más acudieron a sus ojos y Draco asintió haciendo su sonrisa aún más amplía.

—Exacto. Sólo lo hice para conseguir lo que deseaba de ti. Y ya lo he hecho, las suficientes veces para aburrirme. La verdad es que no eres gran cosa.

—Pero... —Hermione buscó desesperadamente argumentos que negaran todas las evidencias, pero extrañamente, su mente no funcionaba con la perspicacia habitual. Era como si hubiera algo que bloqueaba y ralentizaba sus pensamientos —Pansy... ella nos descubrió y sé lo contó a todos...

—Claro que lo hizo, nos descubrió porque sabía exactamente dónde estábamos. Yo sé lo dije en más de una ocasión. Pansy nunca ha sido muy paciente pero sí bastante celosa y se hartó de la situación. Pensó que al descubrirnos, te abandonaría de una vez.

—¿Y por qué no lo hiciste? —preguntó Hermione en un sollozo.

—Porqué aún no había acabado contigo —explicó Draco con la sonrisa de un cazador que hubiera atrapado a su presa.

—Ayer...

—Fue mi manera de despedirme de ti —la acortó Draco rápidamente, sabiendo que si seguía con esa conversación ni siquiera toda la Felix Felicis del mundo impediría que se derrumbara.

—Zabini...

—Zabini es un imbécil —masculló Draco, siendo sincero por primera vez en esa tarde —Nunca estuvo de acuerdo en que me relacionara contigo aunque fuera para reírme de ti y lastimarte. Consideraba que no debía mezclarme con una sangre sucia fueran cuales fueran mis fines, así que ha estado fastidiándome todo este tiempo.

Hermione cerró los ojos unos instantes, aferrándose con fuerza al marco de la puerta para no desmayarse. Sabía que había algo que se le escapaba, algo por lo que todo lo que Draco le había dicho no tenía sentido, pero no se le ocurrían más argumentos dar para negar lo evidente. Tan sólo una última pregunta.

—¿Por qué? —preguntó a media voz. Draco respiró con fuerza y rezó para no desmoronarse justo en ese momento, justo cuando ya lo tenía casi todo hecho.

La Felix Felicis le ayudaba a comportarse como un cabrón insensible, como si realmente estuviera diciendo la verdad en lugar de la sarta de mentiras más grande jamás pronunciada, pero no evitaba que se sintiera como la criatura más deplorable y desgraciada del universo. No impedía que sintiera asco hacia sí mismo ni que tuviera la recurrente idea de lanzarse un Avada Kedavra cuando saliera de allí. No le quitaba la sensación de que todo su mundo estaba cayéndose a pedazos y perdiendo progresivamente sentido según iba alejándola más y más de él. No hacía nada porque dejara de pensar en todas las cosas que había vivido con Hermione y que no podría volver a experimentar. En absoluto provocaba que la amara menos y que cada una de las lágrimas que ella derramaba no le dolieran más que si fueran suyas.

No se dio cuenta de que se había quedado callado por un largo espacio de tiempo hasta que Pansy le pellizcó disimuladamente y le miró con elocuencia. Draco volvió el rostro lentamente hacia la destrozada Hermione y las últimas gotas de Felix Felicis hablaron por él.

—Porque eres una sangre sucia.

El sollozo ahogado que soltó Hermione se vio acallado por la risotada cruel de Pansy aunque la castaña sintió retumbando por su interior la ruptura del último fragmento, del último hilo de esperanza que unía los pedazos de su corazón hasta que ya no quedó ninguno.

Se sintió tan humillada, tan engañada, inepta y pisoteada que no pudo soportarlo más y salió corriendo de la habitación aunque todo diera vueltas a su alrededor, su cabeza amenazara con estallar del dolor y su corazón latiera y se agitara dolorosamente en su pecho.

Draco hizo ademán de salir tras ella, pero Pansy le retuvo y él se quedó mortalmente quieto, como si se hubiera convertido en una estatua de piedra.

La morena esperó por un largo minuto que Draco hiciera o dijera algo, pero viendo que el chico parecía haberse quedado en estado de shock, se colocó frente a él y le llamó suavemente.

—Draco —susurró tocándole un hombro. Draco movió lentamente los ojos hacia ella y Pansy pensó que tenía el aspecto de un espectro. Estaba mortalmente pálido, con ojeras oscurecidas y ojos inhumanos porque carecían de cualquier vida.

Se apartó un poco de él asustada y preguntó con voz trémula.

—¿Lo he hecho bien?

—Sí —respondió con su voz hueca y después caminó a zancadas hacia la puerta.

—¿A dónde vas? —se atrevió a preguntar la Slytherin.

—Me da igual —respondió secamente y después desapareció dejando sola a la Slytherin.

Y mirando el lugar por el que él se había marchado, Pansy sintió un dolor sordo en alguna parte de ella al comprender que nunca suscitaría en Draco un sentimiento así por ella. Porque comprendió que muchas personas vivían y morían sin que nadie hubiese sentido por ellas ni un poco de lo que Draco Malfoy sentía por Hermione Granger.

De la misma manera que supo que aunque Draco hubiera dejado a la Gryffindor, nunca volvería a ella.


Hola lindas!

Quietas! Guardad los cuchillos y los tomates hasta después de Navidad xD! Si, sé que varias querréis atentar contra mi integridad física y las más pensáis que soy muy cruel. Pues sí, lo soy xD pero que conste que a mi me ha dado mucha pena escribir este chap. y he estado debatiendo conmigo misma sobre que hacer, supongo que por eso me ha quedado tan horriblemente mal. No estaba muy segura de hacer que Draco le mintiera o le dijera la verdad, pero opté por la primera opción porque a parte de que es lo que había pensando desde el principio y tendría que cambiar el final si el fuera sincero con Hermione, creo que él no correría ningún riesgo tratándose de ella. La manera más segura de mantenerla a salvo era exactamente por la que Draco optó aunque incluyera mentirla y lastimarla más, pero al menos así sabe que su padre la dejará en paz.

Supongo que otras tantas pensaréis que por qué Draco no ha peleado por ella o se ha enfrentado a su padre. Creo que a Lucius Malfoy nadie en su sano juicio se enfrentaría xD teniendo en cuenta que es un mortifago y que como te mande a los colegas, acaban contigo sin ningún miramiento. Y no era la vida de Draco la que estaba amenazada, sino la de la persona que más quería. Tal vez haya sido un cobarde, pero cuando la vida de la persona a la que amas esta en juego, creo que no te arriesgas; y de todos modos, él nunca ha destacado son su valentía. Y quizás, sólo quizás, le haya hecho falta más valor para mentirle que para decirle la verdad.

Después de esta parrafada xD, deciros que por vuestros comentarios se que todas veis un final con la parejita separada. No os puedo decir que pasará con ellos, pero tengo mucha imaginación, así que confiad en mi ;).

También comentar la escena Luna/Ben, en la que creo que el chico ha demostrado bastantes cosas o al menos que es adorable :)

Que más...Harry le ha dado su Felix Felicis a Draco y es el único que sabe la verdad de porqué Malfoy ha dejado a Hermione...y Pansy ha colaborado con Draco, incluso me ha caído un poco bien en este chap xD.

¿Os ha gustado la canción:) Para el próximo os recomiendo la canción d Mary J. Blige, "Sorry seems to be the hardest word". La canción original es de Elton John y tiene una versión con Blue, pero a mi me gusta más la versión de Mary que sale en la b.s.o. de Bridget Jones, Sobreviviré.

Ya estamos en el final final de la historia! Calculo que falten dos chaps. y tal vez un epílogo que no estoy muy segura de escribir o no...ya veré xD

En respuesta a algunas peticiones de publicar mi historia en un fotolog o en un foro, lo siento pero prefiero que no lo hagáis. Veréis, es que he tenido bastantes problemas con plagios y prefiero tener la historia en un solo lugar (y parece que fanfiction es como más oficial xD) para saber bien donde está y controlarla un poco. A lo mejor soy un poco paranoica pero más vale prevenir que curar (parezco una abuelita con mis dichos xD), así que os lo agradezco mucho, me siento muy halagada, y espero que no os importe pero prefiero tener la historia únicamente aquí. No tengo problema en que le deis publicidad (como para tenerlo xD os lo agradezco muchísimo) pero publicarla es distinto. De verdad, lo siento y , de todos modos, muchas gracias por proponérmelo :)

Por último desearos una o0 Muy Feliz Navidad 0o a todas! Espero que tengáis muchos regalos, entre ellos uno mío con forma de Draco, Ben, Theodore, Harry, Ron, Zabini, Papá Malfoy o quien quiera que os guste de la historia xD bajo el árbol, metidito en vuestra cama o colgando en un calcetín de la chimenea xD.

Como en estas fechas me pongo un poco sensiblera y se acerca el final de la historia, quiero aprovechar para agradeceros todo el apoyo que me habéis dado y que me dais sin cesar. Esta historia no habría llegado a nada sin vosotras y mucho menos hasta el capítulo 50. Estoy tan metida en ella que me siento como los personajes y me pasó por mi correo varias veces al día para ver si tengo algún review vuestro, y cada vez que veo uno, sonrío. Muchas veces esos momentos en los que leo vuestras opiniones, son los mejores del día, los únicos que salvo, y por eso quería daros un millón de gracias. Puede parecer una tontería, pero para mi no lo es, para mi es muy importante, vosotras lo sois. Sois una parte de mi vida que sólo me da alegrías, y eso nunca está de más :) Espero devolveros aunque sea un poquitito de lo que me dais a través de la historia...De verdad, gracias...

Como siempre, mis agradecimientos especiales para las que dejaron review en el anterior:

Cotetyta, Yezzie, ariadna andrea, dragonsitah black (bienvenida linda!), Sakura Granger, Sonylee, Liz, Conny-hp, Sally B. (bienvenida linda!), verovechy, loretitokinotmo, vivis weasley, tonkstar, marata1507, Sandy0329, mica-prongs, Sakura555, Candu Snape, Yeire, Froguita (me encantó tu discurso sobre el amor;), Nimue-Tarrazo, Edoras, Clau Felton Black, Ánië Calafalas (pásate por el foro que hay en mi profile, en un post llamado ¿cómo funciona fanfiction? Explico lo de los rates y cómo publicar una historia ;), irenik, Sweetie-Silver Black, 92, Valu86, Adriana, mi prima Lourdes ;), Klass2008, Dayis, Floh Black, Brisa2006, margara, Isabella Riddle, Erica, Duciell(bienvenida linda!), , Emily Dumbledore, Alevivancov, Chica Mafoy, hErmIdemAlFoY, , Elea Slytherin, Earwen Neruda, Mione N. Malfoy, mariale, Dakota Malfoy, Vickita, Luanda, nisha, Chibi Naruky/Oliva xD, gata2242, Mi siamesa Sara ;), Karinita1919, samantha gaunt (bienvenida linda!), SophiiePotter, Anny Malfoy(bienvenida linda!), PauMalfoy, Kmiriel, zaleja9, Donatella Black (vi el nuevo titulo, pero como no sé traducirlo, me he quedado igual xD), Kibeth, JavJav(bienvenida linda!), el jamón es mi amo xD(bienvenida linda!), Poesy Dish, Terry Moon y mariapotter2002.

Os desea felices fiestas, con todo el cariño del mundo, Dry!!!