Chicas disculpen la demora, la universidad me tenia totalmente atrapada al igual que lecturas de unos libros que tenia pendientes junto con una amiga..
Se que muchas me quieren matar, pero aqui estan si les doy un aviso pasara un tiempo pero jamas abandonare mis historias, solo que aparte de FF tengo mi vida..
Recuerden es una adaptacion la historia original es de ATENEA85 y los personajes de Sailor Moon de Naoko..
Sin mas les dejo el capi..
Gracias a mi beta princessqueen, eres un sol..
CAPITULO 43 VOY A COMETER UN ZORRICIDIO
Me desperté bastante antes del amanecer...y todo por un movimiento involuntario de Serena. Se había quedado dormida nada más con poner la cabeza en la almohada...y no me extrañaba nada teniendo en cuenta la actividad de la tarde anterior; no cambiaba nada, incluso el golpe que me di contra el suelo del salón. Cada día que pasaba veía a Serena más perfecta, algo así como mi chica ideal. Sí, ya...era una locura que una chica como Serena quisiera estar con un jodido friki como yo aún después de mi cambio.
Joder, cada vez que estaba con ella me empujaba un poco más a esa línea que linda entre la pasión y el capricho...con...con...bueno, con algo más fuerte que no quería ni nombrar. No podía decirle a Serena que cada día me gustaba más, eso era de locos. Primero porque corría el peligro de que saliera huyendo...y segundo porque aún me quedaba cumplir mi parte del trato. Neherenia. Argh. No la había visto y reconozco que me sentía un poco culpable por agradecer ese hecho. Demasiadas cosas en la cabeza para tener que lidiar también con Neherenia. Jesús...qué estrés.
Peleándome conmigo mismo me levanté de la cama. Miré a Serena por unos segundos antes de cubrirla con el edredón. Simplemente perfecta. Así, dormida, ese genio y ese mal carácter que me enciende tanto quedaban reducidos a la nada. Ahora se podía ver a esa Serena vulnerable, sensible y adorable... Estaba contento porque a mí me había dejado ver a esa Serena en varias ocasiones.
Le di un beso en la frente y me aseguré de que estuviera bien tapada ya que estaba desnuda y no quería que enfermara. Salí de aquella habitación vestido simplemente con la toalla que usé anoche ya que mi ropa estaba esparcida por todo el salón. Me vestí allí mismo e intenté peinarme con las manos de camino a la puerta. Me tocaba caminar, ya que la tarde anterior Serena y yo vinimos caminando hasta su casa. Bien, lo agradecía. Así me despejaba un poco después del día tan intenso que había pasado ayer. Apenas eran las siete de la mañana y el frío de enero me impactaba de lleno en la cara, pero de forma placentera. Ahora sólo pedía que mis hermanos siguieran durmiendo, porque si me veían llegar a estas horas se podría armar una revolución a gran escala.
Reconozco que abrí la puerta con miedo. Bueeeeno, el salón estaba en silencio y la cocina también, así que se podía decir que tenía el camino despejado. Caminé de puntillas hasta las escaleras...
- ¿Qué haces, Darien? - mierda. Me giré para ver a mi padre, llevaba en sus manos su maletín del trabajo y traía en abrigo en la mano. Seguramente habría entrado por la puerta del garaje.
- Yo...bueno... ¿Qué voy a hacer? Subir a...mi habitación a...arreglarme para irme a...
- No has dormido aquí, ¿cierto? - dijo mi padre con una sonrisa.
- No...
- ¿Has estado con la chica que te gusta? - Y esoooo, ahí estamos, directo, sin anestesia y en el blanco.
- Bueno – me rasqué la cabeza – Es complicado...Me gusta pero...
- ¿Pero qué? - ladeé la cabeza para mirar a mi padre.
- La pasamos...bien, pero no sé si soy su tipo para algo más serio – chasqué la lengua.
- Ohhh, mi pequeño Darien se ha hecho todo un hombre – rodé los ojos – Esta bien, está bien...lo siento...– mi padre se acercó a mi asintiendo con la cabeza - ¿Por qué no se lo preguntas? Dile lo que sientes y así sabrás si esa chica quiere más de ti o no...
Lo pensé durante unos segundos. ¿Confesarle a Serena que me gusta más que a un niño un caramelo? ¿Qué me encanta cuando estamos juntos? ¿Qué me derrito cuando la veo sonreír? Ehhhh...no, gracias. Serena a veces podía ser impredecible, no quería arriesgarme a perder lo que tenía con ella.
- Es...complicado...- mi padre sonrió.
- Hijo...te repites mucho, ¿sabes? Hay veces en la vida en la que tienes que tirarte a la piscina. Si hay agua...te bañas y si no...vas al hospital a que te curen – parpadeé rápidamente.
- ¿Estás pretendiendo ser gracioso?
- No – mi padre soltó el maletín en el suelo y se acercó a mí – Lo que quiero decir es que te tienes que arriesgar. Si sale bien serás feliz y si sale mal...el tiempo lo cura todo – sí, ya...era fácil decirlo, pero llevarlo a cabo era mucho más difícil...
- Uff, papá...en vez de llamarte doctor Chiba te van a llamar doctor Amor – mi padre se rio a carcajadas. Suspiré - ¿Vienes ahora del hospital?
- Darien, eres el mejor cambiando de tema... Sí, vengo ahora...y me voy dentro de un rato. Hoy le toca revisión a tu hermana y quiero estar presente... Es mi nieto – sonreí.
- Voy a ducharme antes de que se me haga tarde...- mi padre me guiñó un ojo antes de subir las escaleras.
Era una locura. Mi padre aconsejándome como un asesor matrimonial. ¿Acaso me quedaba algo más por ver? Sí, está bien...no tientes a la suerte, que por lo visto puede pasar cualquier cosa...
Cuando llegué a mi habitación me desnudé...Jesús, últimamente pasaba más tiempo desnudo que con ropa...En fin, me metí en la ducha y sin poder evitarlo me acordé de la sesión de ayer con Serena en su baño. Reconozco que esa era una de mis fantasías, hacerlo con Serena en la ducha...Y vaya si cumplió mis expectativas. Entonces caí en la cuenta de algo. No le había dejado ninguna nota, ningún mensaje a Serena. Simplemente me había ido de su cama sin avisar, nada...Eres un tonto, Darien. Empecé a sentirme mal por momentos, así que me vestí a toda velocidad. Quedaba apenas media hora para que empezaran las clases. Si me daba prisa podría ir a su casa a recogerla...
Me sequé con rudeza mientras caminaba de nuevo a la habitación, saqué unos vaqueros y un jersey de lana, me calcé y salí disparado escaleras abajo. Mierda, mi mochila con los libros. Subí de nuevo corriendo, para bajar de nuevo corriendo. Joder, que estrés y ni siquiera eran las ocho de la mañana. El día acabó muy bien ayer, pero me estaba estrellando con la jodida mañana. Pasé corriendo por la puerta de la cocina, con un poco de suerte mi madre no me vería y...
- ¿Hijo? - arrrgh - ¿No desayunas? - mis hermanos se asomaron a la puerta y me saludaron con la mano. Nicolas tenía una magdalena de tamaño familiar en una de sus manos.
- Trae aquí eso – le arrebaté el bollo ante la divertida mirada de mi madre – Me voy... ¡Luego te llamo, Mina! - dije mientras corría.
Arranqué el volvo con la boca llena de magdalena. Joder, estaba a punto de que me entrara un ataque de tos...Cuando al fin pude pasar el bolo alimenticio puse mis cinco sentidos en llegar sano y salvo a la casa de Serena...Tras asustar a un par de ancianas en un par de semáforos – ¿a dónde diablos podían ir estas abuelitas a estas horas? – al fin llegué a mi destino. Derrapé cuando vi a Serena salir por la puerta. Estaba preciosa...y llevaba falda. Gracias, Dios... Me miró y me sonrió haciendo que su cara se viera aún más bonita, aunque eso era difícil.
- Llegué … a tiempo – jadeé.
- No pensaba verte por aquí...- agachó la cabeza – Te fuiste sin decirme nada...- idiota, mira su cara...seguramente habrá pensado que eres como esos estúpidos que se acuestan con ella y luego se van...
- No, no...- suspiré – No quise despertarte y se me olvidó dejarte una nota...Casi muero ahogado por una magdalena por venir a buscarte, ¿sabes? - sonrió como a mí me gustaba.
- La magdalena asesina – se rió – Así que has venido a llevarme a clases...- asentí sonriendo – Pues vamos, nene o llegaremos tarde...
Le abrí la puerta del copiloto a Serena mientras sonreía como un idiota. Sí, había llegado a tiempo y no me había muerto por culpa de la jodida magdalena...Bien por mí. Cuando entré en él comprobé que el pequeño habitáculo se había impregnado por completo del olor de Serena...qué rico...
- Darien...
- ¿Sí?
- Eh...creo que no te has peinado – miré a Serena – Mírate en el retrovisor...- lo hice...mierda, mi pelo parecía una jodida enredadera...o un nido de pollos...Miré a Serena de reojo en ese momento y se estaba matando de la risa.
- ¿Y ahora cómo demonios voy a deshacer esto? - Serena rebuscó en su mochila hasta que sacó un pequeño peine – Gracias al cielo – aproveché un semáforo y me peiné como pude - ¿Has venido preparada por si te despeinas? - dije divertido mientras le devolvía el peine.
- He venido preparada para lo que quieras, Darien...Me puse falda...- me sonrió de manera sensual...y yo tragué en seco. Grrrr...
- Así que tienes asumido que hoy...te vas a despeinar – asintió mientras se mordía el labio – Pues nada...haremos lo que sea porque ese peine no haya venido en vano...Si te tengo que despeinar...lo hago.
Serena negó con la cabeza mientras sonreía. Cuando llegamos al aparcamiento de la universidad, quedaban pocos estudiantes fuera. Llegábamos tarde, pero me daba lo mismo. Cuando Serena se bajó del coche y caminó a mi lado estuve tentado a cogerle la mano...pero no. Dejé que me picaran las manos por ese contacto imposible. Me limité a mirar como caminaba. Era sensual hasta sin proponérselo.
- Tu hermana irá esta mañana al médico – dijo Serena mientras entrábamos por la puerta – No sé si apiadarme de ella o de Seiya – ambos nos reímos...
- Dari...¡Dari! ¡Darien, joder!
Serena y yo nos dimos la vuelta. Ay, ay...era Neherenia. Pues sí que mi mañana se podía complicar aún más. Venía corriendo detrás de nosotros, agitando su cabellera con cada movimiento como si se tratara de la protagonista de un anuncio de champú. Cuando llegó hasta nosotros miró a Serena de reojo, la saludó con la cabeza y se centró en mí. Me miró de arriba a abajo y se mordió el dedo índice... ¿Esto era el inicio de un coqueteo? Miré su atuendo...pues sí, había venido preparada para la guerra. Llevaba puesta una camiseta con un escote en pico...era tan pronunciado que juro que podía ver su ombligo...y esos pantalones le quedaban tan estrechos que seguramente su sistema circulatorio estaría sufriendo por un descanso.
- Dari... desde ayer quiero hablar contigo... ¿No te lo dijo Serena? Ayer le dije que te lo dijera – miré a Serena.
- Se me olvidó...- rodó los ojos – Tuve una tarde demasiado ocupada – centré de nuevo la mirada en Neherenia – Creo...creo que yo me voy...- dijo Serena.
- No, espera...- demasiado tarde, imbécil...ya se fue. Me quedé mirando el suave movimiento de sus caderas al andar y en cómo se movía su falda y...
- ¡Dari! - miré de reojo a Neherenia -Yo...bueno...- sonrió tontamente – Me gustaría hablar un poquito más contigo...- abrí mucho los ojos – Y no sé...quedar un día en...tomar algo – se pasó la lengua por los dientes... ¡por Dios!
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Mi mañana estaba siendo como una puta montaña rusa. Primero jodidamente mal al despertar y comprobar que Darien no estaba a mi lado. En el fondo de mi corazón me hubiera gustado despertarme a su lado, ver cómo habría los ojos, tocarle la cara... Me estaba volviendo demasiado sensible. Aun así me levanté con ánimos de luchar por él. Me arreglé, me maquillé y me vestí para la segunda batalla de esta guerra...la falda que me pidió Darien que me pusiera. Iba a hacer todo lo posible por hacerle una pequeña visita a esa jodida caseta del jardín...Pero como esto sigue y mi buena suerte no da para mucho tuve que encontrarme con Neherenia en el pasillo. La muy zorra vino corriendo para alcanzarnos, bueno...para alcanzar a Darien. Podría apostar un dedo y no lo perdía, a que había estado esperando a que Darien entrara para abordarlo...la muy golfa. Apenas y me miró, pero en cuanto vio a Darien se le pusieron los ojos como si fueran globos, mirándolo de arriba a abajo. Lo bueno de todo es que si Darien necesitaba hacerse algunas radiografías se las podía pedir a la puta de Neherenia por el menudo escaneo que le hizo.
- Dari... desde ayer quiero hablar contigo... ¿No te lo dijo Serena? Ayer le dije que te lo dijera...
Argh, argh...me dieron ganas de matarla a carpetazos. Jum...Juro solemnemente que reuní toda mi fuerza de voluntad para no agarrar de los pelos a la morena y fregar el suelo con ella...Así que decidí marcharme de allí antes de cometer un zorricidio. Joder, vaya mierda de día...Había veces que echaba de menos tener momentos aburridos y todo eso...Y cuando entré a mi primera clase comprobé que tampoco iba a ser aburrida...Haruka estaba sentado justo al lado de mi silla. Cielo santo, me daba una pena horrorosa porque sabía que había sido sincero en todo lo que me había dicho. La vida podría ser mucho más fácil si nos dejáramos guiar por la mente en vez de por el corazón.
- Hola, Serena – me sonrió mientras me sentaba – Estás muy guapa – sonreí a duras penas.
- Gracias...Eh... ¿qué tal estás? - se pasó la mano por el pelo, ese gesto tan típico de él.
- Si te refieres a que tal en general, no me quejo. Si me preguntas que tal...por lo que dije...bueno...ahí lo llevo – me tapé la cara con las manos.
- Dios...Haruka, te juro que me encantaría corresponderte...pero...
- Schhh, schhh...no te preocupes...soy un chico fuerte. Esto lo superaré, en serio – me sonrió – Me da pena porque sé que tú y yo podríamos haber tenido algo en otras condiciones...pero no pasa nada. Quien no arriesga no gana...tenía que intentarlo – sin querer evitar las ganas me lancé hacia su cuello y lo abracé – Vaya, te voy a decir cosas así más a menudo – sonreí contra su cuello.
- De verdad, lo siento – dije cuando me separé de él – La gente tiene un concepto equivocado de ti...eres muy tierno...un buen chico...- sonrió enseñando sus dientes extra blancos.
- Lo mismo digo...
Me pasé toda la clase en mi mundo, deseando ocupar mi cabeza con algo interesante que no me dejara pensar en otra cosa...Sin quererlo, Haruka me había dado un consejo...quien no arriesga no gana. Eso era lo que pretendía hacer, pretendía apostar todo lo que tenía a mi número, a Darien... pero lamentablemente tenía que venir otra a apostar por mi número. Me moría de ganas por saber qué demonios le estaría diciendo a Darien...o haciendo. Mejor no pienses Serena, siempre puedes recurrir a ese zorricidio que tienes en mente... ¿Estaría eso penado ante la ley? Argh. Me despedí de Haruka de manera rápida y me fui al pasillo en busca de alguien en quien canalizar el tremendo lío que sentía en mi cabeza. Suspiré cuando vi a Rei en su asiento.
- Hola – suspiré – Dime que tu día ha estado mejor que el mío – Rei miró a ambos lados y tiró de mi hasta el baño. Cerró la puerta con pestillo.
- Se cuándo será esa jodida cita – murmuró Rei – Es mañana a las seis...Voy a ir a esa cafetería y voy a dejar a esa tal Unasuki sin pelo...- gruñó.
- Eh...wow...veo que hay personas que se han levantado peor que yo... ¿Nicolas sigue raro? - asintió.
- Sí, y lo peor de todo es que se me está pasando el sentimiento de pena y dolor para pasar al mal humor... Estoy tan enfadada, Serena...- me miró y frunció el ceño - ¿Y a ti que te pasa?
- Bueno...tenemos algo en común... No me importaría dejar calva a alguien – negué con las manos – Dejemos eso aparte... ¿Sabes algo de Mina?
- Iba a llamarla ahora...- la rubia marcó en su teléfono – Mina... ¿qué te dijeron? - Rei asintió - ¿Está todo bien? Ouch...- puso cara de dolor. La miré confundida – Dice que el bebé viene grande – susurró tapando el auricular – No te preocupes antes de tiempo, Mina...el bebé va a salir igual y ya sabes por donde...hey, hey...no llores – fruncí el ceño – Dice que le va a doler mucho – susurró de nuevo – Aún queda mucho para eso, Mina...cuando llegue el momento solo vas a querer ver la carita de ese niño, no te va a preocupar el dolor... Sí... claro que si... Está bien, luego nos vemos...- Rei colgó mientras rodaba los ojos – Mina dice que el bebé es grande y le da miedo cuando llegue el momento del parto. Dice que si no se lo pueden sacar por otro lado, que no le va a caber el bebé – ahogué una risilla – Esa es nuestra Mina...
- ¿No va a venir a clases?
- Sí, van a venir después del almuerzo, Mina no quiere faltar mucho a clases... El pobre Seiya debe de estar al borde de un ataque de nervios...
- Sí. El de Mina va a ser el embarazo más duro de toda la historia...
Fuimos hasta la cafetería. Darien aún no había llegado. Quien sabe qué demonios estaría haciendo...y en la mesa el ambiente era más que tenso. Nicolas no hacía más que comer como un jabalí ante la atenta mirada de Rei...Miré a los lados mientras veía si aparecía Darien... No llegaba... Empecé a deprimirme cuando vi que pasaba el tiempo y no venía. Sí, era oficial...tenía un ataque de celos a escala mundial... Faltaban cinco minutos para que acabara la hora del almuerzo...empecé a recoger mis cosas para ir a mi próxima clase cuando lo vi. Darien venía con un gesto confundido.
- ¿Qué te pasa? ¿Dónde has estado? - ¿con quién? ¿haciendo qué? Celosa de mierrrrda...
- He estado hablando con Neherenia – reprimí el gruñido que estaba por salir de mis labios. Oh, oh...que la señora de la limpieza no compre trapeador nuevo...aquí tengo yo una morena...
- Qué bien – espeté.
- Eh...¿podemos hablar un momento? Sé que tienes clases, pero...podrías saltártelas...por favor...
Mierda, mierda, mierda...Darien quería saltarse una puta clase. Definitivamente lo que me tenía que decir era muy importante...lo que quería decir que era malo para mí. Dios, empecé a ponerme nerviosa. Darien atravesó la cafetería y me arrastró hasta la caseta del jardinero. Lo miré confundida mientras entraba. Y más confundida me quedé cuando vi que echaba ese cerrojo oxidado para que no entrara nadie.
- ¿Qué pasa? - Darien se pasó las manos por el pelo.
- Neherenia... Neherenia me invitó a salir...- no esperaba menos de ella...
- Ya... ¿Y bien? ¿Qué le dijiste? - Darien me miró intensamente, demasiado...
- Yo...es que...argh, lo siento, Serena...
Gracias a las que se preocupan de que no doy señales de vida.. Gracias a las que comentaron.. Y gracias a las lectoras silenciosas..
Como regalo les tengo otro capi asi que vamos con ese..
