Fics de Naruto.

Quantum Ninja.
Capítulo Cuarenta y Tres: El Valor es más fuerte que una Rasengan.
(A solo Siete Capítulos del Final)

La energía resultante del choque entre ambas Rasengan había abierto un agujero en el tramado ínter dimensional a quien sabe donde. Para empeorar las cosas, ambos Narutos habían quedado inconscientes y aquel agujero comenzaba a crecer más y más, conforme a la materia que tragaba. Ya se había llevado todo aquello que estaba suelto en la habitación, ahora estaba tratando de tragarse a ambos Narutos.

Por suerte uno de los Narutos despertó, el problema es que no se sabía cual.

—¡Un Hoyo Negro!

El Naruto que despertó, trato de detener el crecimiento exponencial de aquel agujero, usando todo lo que tenía a la mano, comenzó a tirarle todo tipo de objetos, sillas, monitores, hasta un escritorio; pero no funcionaba, solo hacia más grande el agujero.

—No tengo más opción.

Sin pensarlo dos veces, para salvar su vida, Naruto invocó otra Rasengan, esta vez, una de las más grandes, una Odama Rasengan. Pero cuando iba a golpear el extraño agujero con ella, el otro Naruto lo detuvo.

—Acaso eres idiota —la rasengan desapareció—. No estas viendo que ese agujero se alimenta de materia y tu pretendes arrojarle más —Naruto no entendía lo que le estaban diciendo, pero por alguna razón, le sonaba a que lo estaban regañando—. Lo que debemos hacer es crear un campo magnético, usando iones negativos para lograr contenerlo, hasta hacerlo implotar.

Si antes no había entendido una palabra, el pobre Naruto ahora si estaba bien perdido. Se quedó con cara de idiota pensando detenidamente, pero la única frase que si entendía, no le gustaba recordarla "Acaso eres idiota", era lo único que resonaba en su mente.

Eso y lo de "explotar"

—Si hacemos explotar eso, destruiremos todos —pensó Naruto en voz alta, pero debido al ruido que había empezado a generar el agujero, el otro Naruto no lo escuchó—. Lo que planeas es destruir este Universo, no lo permitiré.

Mientras el otro Naruto hacia los cálculos para lograr la frecuencia adecuada que contendría al agujero que crecía cada vez más, nuestro Naruto preparaba una Rasengan con la que pretendía golpearlo y detenerlo.

—No entiendo que quieres hacer, pero si tienes tiempo para perderlo —habló sin inmutarse el otro Naruto—. Deja de jugar y ayúdame con esto.

Por suerte el otro Naruto ya había acabado de calcular cuando pudo observar lo que su contraparte del Universo Ninja estaba haciendo.

—¿Qué se supone vas a hacer con eso? —Naruto no terminó de cargar su esfera de energía y esta, se desintegro en sus manos—. Deja de perder el tiempo y ayúdame, quieres.

Aunque Naruto no sabía si confiar o no en ese otro Naruto, que antes lo había intentado suplantar. Lo cierto en todo caso era, que el otro era el único que sabía que sucedía.

—¿Y qué hago?

—El choque de ambas Rasengan debió crear una vibración que afecto a mi máquina de forma contraría, en lugar de abrir un portal que enviara materia, creo uno que concentrara todo a la nada.

—¿Eh?

—La única forma de revertir esto, es crear el mismo evento, pero de forma contraría. Así ambas ondas de sonido se contrarrestaran.

—¿Si?

—De esta manera, el choque de energías y mi máquina, desactivaran el agujero negro. Pero debemos ser precisos un error y en lugar de apagarlo, crearemos un agujero de gusano.

—Aja.

—De hacerlo, sería terrible, ya que el agujero negro podría colapsar y absorber al blanco, con ello se llevaría una dimensión entera. Te imaginas las consecuencias, seria terrible.

Aunque Naruto se sentía cada vez más idiota, había podido darse cuenta, de que en el fondo su versión de ese universo no era tan mala, como quiso demostrarlo al comienzo. Por lo que sin dudar, obedeció cada una de las indicaciones que el otro le decía.

Aunque no fue muy sencillo.

—¡No! Has la Rasengan más concentrada. No tanto, menos energía y más concentración.

Naruto quien apenas había logrado hacer una Rasengan que había visto en televisión durante una estadía en un mundo pasado, ahora debía volverse un maestro en el uso de esta. Aun cuando le faltaba toda la experiencia que la versión suya que desarrollo la técnica, había logrado.

—Cálmate y concéntrate. El destino de un Universo esta en juego.

Los clones de Naruto giraban las manos, tratando de imitar los movimientos que habían hecho antes, sin éxito. El agujero negro crecía con cada segundo perdido y tanto Naruto como sus clones, no tenían idea de cómo igualar una Rasengan que habían hecho, casi por accidente.

Si no lo logras, la dimensión de tu Hinata desaparecerá —el otro Naruto trataba de medir la Rasengan del primer Naruto con un extraño aparato—. Esta funcionando, entonces eso es lo que necesitabas. Concéntrate en lograr una Rasengan perfecta, con una circunferencia de Pi completa o sino… tanto Hinata, como Hanabi y todos tus amigos de tu mundo, desaparecerán.

La presión agregada a Naruto era el catalizador más efectivo que podían haber imaginado, logró con toda esa motivación, crear una Rasengan idéntica a la que necesitaban. Ahora era el turno del otro Naruto para completar su parte.

—Es mi turno —con ayuda de sus brazos mecánicos, controlados directamente por su cerebro, sin problemas logró crear otra Rasengan—, Ahora debemos chocarlas.

Al chocar ambas Rasengan, la energía resultante desintegró el agujero negro que se había formado. Pero también, activo otro mecanismo oculto en la máquina que había creado el Naruto científico.

Un portal muy extraño se abrió y de este surgió…

—¿Hinata?

Pero no era cualquier Hinata, era la Hinata a la que antes había perdido, aunque se encontraba en una forma un tanto especial. Como una versión translucida e incorpórea de la misma Hinata. En pocas palabras, como una fantasma.

—¿Por qué hay dos Naruto? ¿Qué es este lugar? ¿Por qué estoy flotando? ¿Y por qué no estoy en mi boda?

—¿!E-e-eres tu, Hi-Hinata!

Naruto abrazó fuertemente a la novia que había creído perder para siempre, pero en lugar de traspasarla, fue cubierto de una baba verdosa, aunque no pareció importarle. Hinata no entendía bien, pero le agradaba que su novio fuera más expresivo que de costumbre.

—Por cierto, ¿Quién es él? —Hinata señalo al otro Naruto, quien solo la estaba saludando.

—Es algo difícil de explicar.

—Bueno, supongo que tengo tiempo. Ya me retrase a mi boda…

—Si, como diez años —habló sin pensarlo Naruto, el original.

—¿Qué dijo ese chico?

—Te explicaré todo querida, si te calmas.

Mientras Naruto científico le explicaba todo a su novia, usando muchas palabras "elegantes" que Naruto no había visto ni por accidente en un diccionario. Nuestro querido héroe, empezaba a ser victima de la mezcla entre aburrimiento y quemimportismo.

Se terminó durmiendo.

—¡NO ME DORMÍ! —despertó muy asustado Naruto, para encontrarse que ya había dejado la seguridad del mundo anterior, para pasar a uno nuevo.

—Silencio o despertaras a la pequeña ama —una mujer con aspecto de criada, hizo callar a Naruto—. La joven doncella ha estado algo cansada, supongo que sus abuelos y su madre la han presionado mucho, Hasta comenzó a desvariar.

Naruto no entendía que sucedía o porque estaba en el cuarto, de la que parecía una niña rica. Lo peor, estaba vestido como una sirvienta custodiando lo que parecía, una cama de la realeza. La otra mujer a su lado, que parecía ser la jefa de todas las criadas, solo miró de reojo a la pequeña que dormía.

—Que disparates, decir que ella es Hinata-Ojousama y que vino de otro mundo —luego miró de forma amenazadora a Naruto—. Te dije que no le leyeras cuentos, solo aumentaban su fantasía. Ella es una Hyuga y como tal debe aprender a comportarse en alta clase.

—S-si —Naruto apenas pudo responder.

—Ahora cuida de la joven ama, debo informarle a los señores que la niña ya se durmió —pero antes de salir, le dirigió una última mirada molesta a Naruto—. Donde no hagas bien tu trabajo, puedes irte despidiendo de tu empleo. Oíste claro.

—S-si ma-madam.

La malhumorada mujer se retiró de la habitación, dejando a Naruto solo con la pequeña. El genin se quedó meditando lo que había aprendido en esos pocos minutos. Al parecer estaba en un mundo de nobleza, donde Hinata era de alta clase. Pero lo que más le llamó la atención, no fue el hecho de que la niña hubiera dicho ser Hinata y venir de otro mundo, sino de que, la pequeña se viera muy parecida a Hinata.

A la Hinata pequeña que el conoció antes de iniciar esta aventura.

—Hinata, eres tú —Naruto tocó levemente en el hombro a la pequeña que dormía, esta apenas se movió—. Soy yo, Naruto. Despierta, necesito hablar contigo.

Pero la pequeña Hinata apenas reaccionaba, Naruto decidió no ser tan gentil esta vez, lo que necesitaba discutir con ella era muy serio como para tomar gentilezas. Esta vez comenzó a sacudir a la pobre pequeña, la cual, ante tanto zarandeo, no tuvo más opción que despertar.

—¿Qu-qué sucede?

Al fin había logrado el rubio genin su cometido, despertar a Hinata, para poder convencerse, de que por fin la había encontrado. Luego de buscar y buscar durante tanto tiempo, Naruto estaba tan feliz, que sin meditarlo mucho, abrazó a la que creía era su Hinata.

Por desgracia, al igual que el, Hinata había viajado al dormirse.

—¿Sucede algo Mariam? —preguntó con curiosidad la pequeña en brazos de Naruto.

—¿Hinata? —Naruto se separó de la pequeña al sospechar que esta no era la chica que buscaba.

—¿Por qué me confundes con mamá? —la pequeña lucía muy intrigada—. ¿Es algún nuevo juego? ¿Cómo se juega?

—No eres la persona que busco, perdona —Naruto se resignó ante la idea de haberle perdido de nuevo el rastro a Hinata, pero no así la pequeña.

—Sucede algo Mariam, desde hace rato estas llamándome Hinata.

—No es nada, de verdad —ahora el ninja no imaginaba como salir de ese mundo sin causar más problemas de los ya causados—. Solo que me recordaste mucho a tu madre de pequeña.

—¿Conociste a mamá de niña, Mariam? —los ojos de la pequeña se iluminaron llenos de esperanzas.

—Digamos que si lo hice, la conocí muy bien.

—¿En serio? —Naruto asintió ante la alegría innegable de la pequeña, de todas maneras no le mentiría, si había conocido a Hinata de pequeña—. Cuéntame todo.

—Bien, creo que empezaré desde el comienzo… —Naruto se sentó en la cama junto a la pequeña hija de la Hinata de esa dimensión—. Cuando tu madre era pequeña, ella era una niña muy tierna a la que…

Naruto siguió contándole todas sus aventuras vividas junto a Hinata a la pequeña, quien parecía estarlas disfrutando mucho. Sin siquiera imaginar que le sucedía a la verdadera Hinata, quien había sido forzada a dejar ese mundo, al ser puesta a dormir.

—¡Estaba tan cerca! —Hinata golpeó fuertemente lo que tenía más cerca, en señal de molestia ante lo que pasó antes—. ¡Rayos!

Hinata trató de tranquilizarse, ella sabía que lo que había vivido antes, si aun no estaba completo, tarde o temprano lo debería volver a vivir. Ahora lo que más le debía preocupar era primero encontrar a Naruto y a Hanabi; y segundo, descubrir en que nuevo mundo había caído para resolver el problema en el que estaba, por ello salió a dar una hojeada al mundo actual.

Pero el nuevo mundo parecía no querer darle ninguna pista.

—¿Qué es este lugar? —Hinata había llegado a lo que parecía ser, un mundo en versión "chibi" —. ¿Por qué esta lleno de niños?

El nuevo mundo era una versión más "infantil" de un mundo normal, todo estaba construido a escala de niños y no parecía haber ningún adulto cerca. A juzgar por lo que observaba Hinata, ese Chibi World, era un mundo completamente auto suficiente, ya que los niños presentes, trabajaban como si fueran adultos.

—Es un mundo bastante curioso… pero muy lindo —sonrió Hinata mientras caminaba por las calles, admirando a los doctores, obreros, comerciantes, todos en versiones infantiles—. Todos son muy tiernos…

Sin darse cuenta, conforme iba caminando Hinata, las personas… o más bien los niños, se detenían al verla y luego murmuraban entre ellos una vez, la kunoichi ya no estaba cerca. Hinata siguió caminando, dejándose llevar más y más por su sentido de la lindura.

Los niños poco a poco empezaban a rodear a Hinata y esta se dio cuenta por fin de ello.

—Hola pequeñitos, ¿desean algo?

Pero ninguno de los niños habló, solo miraban fijamente a Hinata, como si intentaran analizarla en detalle. Hinata comenzó a preocuparse un poco, en especial cuando la mitad del grupo retrocedió cuando ella dio un paso hacia ellos, para intentar saludarlos.

—Su-supongo q-que deben estar muy ocupados —Hinata sonrió y trató de escabullirse, pero el grupo se movía a su alrededor—. D-de verdad me gustaría quedarme a platicar, pe-pero debo irme.

Hinata sonrió y luego intentó escapar con una serie de movimientos rápidos, pero era casi imposible, luego trato de huir de un salto, pero como en cualquier mundo no-ninja, sus saltos no pasaban de unos pocos centímetros del suelo. Escapar hacia un tejado iba a ser imposible.

—De acuerdo, saltar es mala idea —pensando que hacer, ya que no poseía reflejos, solo opto por una salida desesperada, lo único que se le ocurría y que, de salir bien… quizás la metería en más problemas—. ¡BYAKUGAN!

Y aunque parecía imposible, el Byakugan de Hinata funcionó. Al verla, todos los niños retrocedieron y antes de que Hinata pudiera verlos con cuidado, salieron huyendo, dejándola sola. En pocos segundos, no solo alrededor de Hinata, sino todas las calles circundantes, quedaron vacías.

—Eso si me asustó.

Pero Hinata no era la única que había sido sorprendida, en su Universo anterior, la pequeña que antes había sido su cuerpo temporal y de la que Naruto se encargaba de entretener contándole historias del pasado de su made, se había quedado viendo detenidamente a Naruto. El pobre ex-rubio ya no sabía como "engañar" a la pequeña junto a él.

—Y-ya-ya e-estas me-mejor, m-me alegro —aunque Naruto trataba por todos los medios de evitar ser descubierto, que aquella niña lo siguiera mirando fijamente a los ojos, lo ponía muy nervioso—. A-aho-ahora mi-mismo l-le avisare a t-tu ma-madre.

Pero antes de que el rubio saliera forzando los brazos y las piernas, la pequeña lo detuvo con tan solo una frase.

—No eres Mariam, verdad —la pequeña sonrió como quien guarda un secretillo jugoso.

—¿Qu-qué has dicho? —Naruto se había quedado de piedra al escuchar que lo habían descubierto, pero lo que seguía, casi lo mata de un susto.

—Por la forma que has hablado de mi madre, diría que eres o fuiste alguien muy cercano a ella. Como un amigo de la infancia, quizás uno muy intimo.

—¿Cómo supiste eso?

—Lo ves "Mariam" —la pequeña volvió a hacer énfasis en el nombre de su criada—. Si fuera realmente ella, sabrías todo de mí, no sabrías absolutamente nada de mi madre…

Naruto se dio cuenta de que hubieron muchas fallas en su plan original.

—Y más que nada, sabrías que no te llamas Mariam. Sino Annie.

—Cla-claro que se que me llamo Annie, pero a ti siempre te ha gustado llamarme así.

—En realidad si te llamas Mariam, ya vez que es mentira.

—Y-ya lo sé, solo te seguía el juego.

—Si aun quieres jugar a eso —la pequeña esbozo una pícara sonrisa—. Dime como me llamo y te creeré todo lo que me digas, "Annie".

—Co-como te llamas —la niña asintió—. Bi-bien, tu te llamas… —Naruto no sabía que responder, no creía conocer a Hinata tan bien… o quizás si—. Tu nombre es Hanabi —fue el único nombre que se le ocurrió al rubio.

Y pareció que acertó.

—¿Co-como lo supiste? —la pequeña estaba sumamente sorprendida—. Dime, como sabias eso.

—Es porque si soy quien dije ser, Annie.

—Querrás decir Mariam —la pequeña lo corrigió.

—¿No que me llamaba Annie?

—No, Annie es el nombre que invente. Tú nombre real es Mariam.

—Entonces soy Annie o Mariam.

—Para mi llámate como quieras, yo se que no eres la verdadera Mariam.

—O Annie.

—Pero aunque acepte creerte, tu pobre imitación de Mariam no engañara a nadie y menos hoy, que debes dar tu informe semanal a mi madre y mi abuela —Naruto tragó saliva—. Sabes, por la forma de actuar y de cómo hablas, juraría que ya te he conocido antes.

—¿Acaso tu también viajaste en el tiempo? —como era de esperarse, el pobre Naruto no pudo ante tal presión y terminó hablando de más—. Viste a Hinata o a Hanabi, ¿sabes donde se encuentra ahora?

—¿Viajar en el tiempo? Hinata… Hanabi… pensé que solo era idea mía… pero tu eres Naruto —la pequeña abrazó emocionada a su "criada"—. ¡Tú eres mi padre!

Pero cuando Naruto iba a objetar, un agujero negro se abrió en medio de la habitación y dos largos brazos mecánicos emergieron de ellos, seguidos de otra Hinata transparente que flotaba y un Naruto más, algo más viejo, con bata de científico y unas manos mecánicas que salían de su espalda.

Fue demasiada emoción para la pequeña y terminó desmayándose.

—Hola Homónimo —exclamó el Naruto que acababa de emerger del agujero.

—¿Cómo me encontraste? ¿Cómo supiste que era yo?

—Fácil —el otro Naruto señalo unos extraños lentes que usaba—. Con esto pude rastrear tu firma de energía, cuando el otro cuerpo despertó sin entender que sucedía. Imagine que habías brincado a otro mundo y decidí seguirte junto con Hinata.

—Este mundo es tan lindo —exclamó la otra Hinata muy emocionada flotando alrededor de la habitación de su hija alterna—. ¿Ella es la que será mi hija? —Hinata preguntó, señalando a la pequeña en brazos de Naruto.

—Te lo repetí antes querida, ella no será tu hija. No hemos viajado en el tiempo, sino a un mundo diferente, en el cual Hanabi falleció. Por eso la pequeña se llama así.

—¿Cómo sabes eso? —Naruto estaba muy sorprendido de que su gemelo de otra dimensión supiera más de ese mundo, que el mismo—. ¿Tus aparatos te lo dijeron?

—No, simplemente lo leí en un diario de hace diez años, al acceder a la base de datos de este mundo —respondió el genio rubio tranquilamente—. Por cierto, es de vital importancia que la pequeña no descubra quien eres… sino, todo estará perdido.