Disclaimer: Los personajes no son míos,.. ¡ya quisiera!,.. son de la fantástica S. Meyer, yo, simplemente , los tomo prestados para soñar con ellos….pero la trama y algunos de ellos si…


¡Hola, mis niñas preciosas!… aquí estoy de vuelta… y como siempre, espero que os guste!…


¡Disfrutadlo!


LI.

- Acompáñeme…

Nada más oír esa palabra, Edward volvió su rostro alarmado hacia su familia, que en el mismo estado ansioso que él, lo miraban con aprensión. Edward tragó en seco sintiendo como su corazón palpitaba de tal manera, que sentía como cada latido le golpeaba en la sien.

Sin proferir ni una sola palabra, acompañó al doctor hasta la consulta. Éste le pidió que tomara asiento, al igual que hizo él.

Edward seguía sin decir palabra; en un estado extremadamente angustioso, miró al doctor que con una parsimonia insultante, se tomó su tiempo para fijar los ojos en él.

- Señor Cullen…- lo llamó provocando que Edward dejara de respirar debatiéndose entre escuchar o no, lo que ese hombre, totalmente impasible a su estado anímico, pretendía decirle -… acaba de convertirse en padre de un hermoso varón - le dijo finalmente.

Edward, que hasta ese momento había retenido el aire en sus pulmones, lo dejó escapar junto a un sollozo involuntario mientras su labio comenzaba a temblar.

- Aunque….

Inmediatamente, sus latidos se aceleraron. ¡No!, gritaba mentalmente temiendo escuchar lo peor… - Bella… - se escapó de entre sus labios con una voz temblorosa mientras su corazón se iba rompiendo a cada segundo que pasaba..

- Tranquilícese, Señor Cullen - le pidió el doctor al ver el estado nervioso del hombre que tenía delante.- Su esposa ha sido una luchadora, ahora mismo está en reanimación.

Edward volvió a respirar tras oír la mejor noticia que le habían dado en toda su vida… sin poder evitarlo, un sollozo brotó de sus labios mientras miles de lágrima comenzaron a empapar su rostro sin vergüenza ninguna. - Gracias doctor… - murmuró mientras trataba de secar sus lágrimas - Gracias…- repetía una vez más mientras sentía como el alma volvía de nuevo a su cuerpo.

- No me las de, amigo. - le contestó el doctor.. - Lamento decirle que tanto la madre como el niño aún no están fuera de peligro - le informó manteniendo una conducta profesional.

- ¿Qué…? - de nuevo el aire se atoró en sus pulmones..

- La señora Cullen ha perdido mucha sangre durante la intervención y hemos tenido que practicarle una transfusión, hemos restablecido el flujo natural pero tenemos que esperar a que despierte para evaluarla… - Edward suspiró entrecortadamente.

- ¿Y mi hijo…? - preguntó con un hilo de voz, sintiendo la misma ansiedad.

- Su hijo a presentado deficiencia respiratoria, es algo común en los niños que nacen prematuros, ahora mismo está siendo atendido en la UCI Neonatal. - Edward cerró los ojos con fuerza y respiró entrecortadamente sintiendo como el corazón se le estrujaba una vez más. ¿Esto tenía que ser una pesadilla?, ¿cómo era posible que todo le ocurriera a ellos?, ¿qué mal habían hecho para merecer tanto sufrimiento?, se preguntaba mientras nuevas lágrimas volvían a correr por su rostro. - Pero aunque me hubiese gustado darle otra noticia, no desespere Señor Cullen, estoy completamente seguro que saldrán adelante…

Edward sollozó de manera involuntaria al oírlo, sólo había algo que ansiaba y era ver a sus esposa y a su hijo. Necesitaba con urgencia verlos para no perder completamente la cordura ante tanto dolor…

- Puedo verlos…- apenas musitó tragando una vez más el nudo formado en su garganta.

- Sólo podrá estar unos minutos, un poco más con su esposa - Edward volvió a suspirar entrecortadamente a la mención de su esposa. - Señor Cullen… - dijo el doctor que sin que Edward se diese cuenta, se había levantado y estaba a su lado. - No pierda la esperaza. Es una buena noticia, lo han superado que es lo más importante.

- Gracias…- apenas musitó..

- Sígame, le llevaré a conocer a su pequeño.

Edward siguió al doctor por varios pasillos sintiendo como su corazón latía dolorosamente bajo su pecho a cada paso; tenía ganas de gritar, de sacar a fuera toda la opresión que llevaba dentro pero no podía, sólo podía seguir sintiendo esa sensación de angustia en la boca del estomago. Al llegar a la unidad de neonatos del hospital, una enfermera le facilitó la bata, la mascara, el gorro y la funda de los zapatos que tenía que llevar para evitar ningún tipo de contagio a los bebés...

Todo su cuerpo se estremeció al entrar en aquella habitación donde varias incubadoras, contenían pequeños cuerpecitos conectados a una infinidad de cables..

De nuevo respiró entrecortadamente mientras escuchaba como unas suaves notas musicales fluían por el aire, lo que le hizo fruncir el entrecejo.

- Es agradable para los bebés y también beneficioso. - le aclaró el doctor con una sonrisa al notar su desconcierto. -¡sígame!, le presentaré a su hijo, Señor Cullen - le ánimo mientras se acercaba a una de las incubadora y allí… con los ojos cerrados, con unos parchecitos pegados a su pequeño pecho y con unos finos tubitos introducidos en su pequeña naricita… estaba el bebé más hermoso que había visto en su vida… Su bebé…

De nuevo unas lágrimas comenzaron a humedecer sus ojos mientras, tembloroso, se acercaba a la urna de cristal que mantenía protegido a su bebé…- Eres… eres precioso… - musitó sintiendo como las lágrimas comenzaban a brotar involuntariamente de sus ojos hasta llegar a la comisura de sus labios…

En ese preciso momento y como si lo hubiese escuchado, el pequeño Edward movió los deditos de su mano provocando que Edward sonriera entre lágrimas y le diera un vuelco el corazón...- Hola Edward… - le saludó tragando el nudo que tenía en su garganta…- se fuerte campeón, se fuerte mi niño..- musitaba con el corazón desgarrado. El pecho del pequeño Eddie se expandía y contraía a una velocidad, que para Edward, era alarmante y con temor, miro al doctor que no tardó en aclararle.

-Es normal que su respiración sea más agitada, no se preocupe. Este muchachote es todo un campeón, y enseguida alcanzará el nivel de surfactante necesario para que sus pulmones no colapsen, aunque… - se pausó para mirar al bebé - …igual tendremos que esperar la evolución en los siguientes siete días, son los de alto riesgo - lo miró con preocupación - Señor Cullen…

- Edward, llámeme Edward, por favor… - le pidió sin apartar ni un solo segundo la mirada de su hijo sintiendo una aprensión en el pecho al verlo tan indefenso, con todos eso cables conectados a él, tan pequeñito…

- Edward…- repitió el doctor - lo que verdaderamente me preocupa, es el estado de sus esposa.

De nuevo esas palabras le hizo mirarlo alarmado.

- Aunque, hasta que no despierte no podremos evaluarla adecuadamente… esa presión arterial y las transfusiones de sangre pueden…

- ¿Puede morir…? - preguntó con un hilo de voz interrumpiéndolo.

- No permitiremos que ocurra eso, Edward, no lo permitiremos…- le aseguró dándole una palmada en la espalda. Hasta ese momento no había mostrado ninguna emoción…

.

.

.

Edward dejó escapar de nuevo el aire de los pulmones, mientras miraba a través del cristal el cuerpo inmóvil de su princesa. Una vez más un sollozo se escapó de sus labios mientras apoyaba su frente al cristal y con voz temblorosa… susurró su nombre.

- Bella… mi amor - su voz apenas era un susurró. Sus ojos la observaba tras una cortina de lágrimas. Era tanto el dolor, tanto el miedo… que su llanto brotó sin poder evitarlo.

Tras tomarse unos minutos para dejar fuera esa desesperación, entró lentamente y se posicionó a su lado.

Bella permanecía dormida, con unos cables conectado a sus fosas nasales proporcionándole el oxigeno adecuado, a sus brazos llegaban unos sueros y mantenía los parches, al igual que su pequeño, pegados a su pecho y sus hombros.

Con mucho cuidado de no tocar nada, se acercó a ella hasta dejar un suave y necesitado beso en su frente.

- Bella, mi amor - musitó tragándose las lágrimas que volvieron a brotar. - vuelve a mi, princesa…- susurró presionando una vez más sus labios contra su frente. - no faltes a tu palabra, te necesito mi amor - su voz sonó distorsionada a causa del llanto que trataba de ahogar. - te necesitamos…

Pero Bella parecía no oírlo, su cuerpo permanecía inmóvil, inerte, apenas el lento vaivén de su pecho evidenciaba que respiraba.

- Bella…- volvió a susurrar mientras tomaba su delicada mano y la apretaba..- Tienes que volver para conocer a nuestro pequeño… - decía rezando para que lo oyese y estuviera donde estuviera, corriera para volver.- …es tan hermoso mi amor, y te necesita tanto… no nos dejes Bella. Se fuerte princesa, no nos dejes…

- Es la hora Edward - le avisó el doctor para que saliese. - No te preocupes, cuidaremos bien de ella y si hay algún cambio no tardaremos en avisarle..

Edward sintió como todo su cuerpo se aflojaba con el solo pensamiento de dejarla ahí, pero sabía que no podía estar, y con el alma en los pies, le dio un último beso antes de salir…

Nada más cruzar las puertas que de nuevo lo llevaba junto a sus familiares, Edward se derrumbó..

- Edward…- musitó Esme sobrecogida al ver como su sobrino se dejaba caer sin pronunciar palabras en uno de los sillones y comenzaba a llorar como un niño pequeño… - ¡Edward, por Dios…!- le obligó a mirarla - dinos que todo ha salido bien - su voz se rompió cuando las lágrimas comenzaron a brotar desesperadamente de sus ojos - ¡Edward…Edward…!- lo zarandeaba - ¿Dónde está Bella, dónde está el bebé…? - dijo cada vez con menos intensidad ya que su voz se fusionó con su llanto.

Carlisle corrió a sujetar a su esposa que perdiendo las fuerzas comenzó a caer arrodillada y desesperada ante su sobrino..

En ese momento, Edward reaccionó y corrió a sujetarla - Están… han superado el parto… - fue lo único capaz de proferir..

Todos en la sala, que hasta ese momento habían contenido el aire, respiraron con alivio..

- Pero no están bien…- consiguió decir tragándose la lágrimas mirando a su Tía, - los dos están en peligro todavía - su voz se entrecortaba a causa del llanto - no quiero perderlos tía, dime que no voy a perderlos , por favor… - gritó mirando hacia arriba, - ¡devuélvemelos! - gritaba desesperado hacia un ser superior.

Connie y Esme se abrazaron a él totalmente empapadas en lágrimas, mientras Carlisle y Bernie veían la escena aguantando el nudo en la garganta…

Las horas comenzaron a sucederse y el cansancio comenzó a hacer mella en ellos, Connie y Bernie se despidieron para volver a la casa, aunque iban totalmente ensombrecidos y sobrecogidos.. Carlisle obligó a Esme que lo acompañase a la cafetería para tomar algo, ya que llevaban más de diez horas en el hospital sin probar bocado..

La incertidumbre se mezclaba con el dolor y Edward, con una presión en el pecho, no dejaba de mirar hacia la puerta tras la cual, tanto su pequeño como su princesa, seguían debatiéndose entre la vida y la muerte. Rogándole a Dios para poder estar con ellos pronto.

- Toma hijo - le dijo Carlisle ofreciéndole un café. Esme volvió a sentarse a su lado con las ojeras marcadas de tanto llorar y suspiró entrecortadamente.

- Gracias…- apenas musitó tomando el vaso y mecánicamente se lo llevó a los labios.

- ¿Y cómo es…?- preguntó de pronto Carlisle sentándose en el sillón de enfrente.

- ¿Qué…? - atinó a contestar Edward..

- El nuevo miembro de la familia - dijo con sincero convencimiento.

Edward sintió como de nuevo las lágrimas se agolpaban en sus ojos. Esme abrió los ojos, que por unos minutos había cerrado, al escucharlos hablar. En todo el tiempo, el temor por lo que pudiera pasar les había hecho olvidar que un nuevo Cullen había llegado a la familia y con sumo interés, fijó sus ojos en su sobrino.

- Es… es el bebé más hermoso que existe en el mundo - dijo sintiendo como una lágrima furtiva corría libre por su mejilla. - Es tan pequeñito y tan rosado… - una pequeña sonrisa comenzó a formase en sus labios mientras de sus ojos seguían brotando las lágrimas - su boquita es pequeñita y sus pestañas… - suspiró entrecortadamente -… son igualitas a las de su mamá… - al decir esto, de nuevo un sollozo brotó de sus labios..

- Verás como todo sale bien, Edward - le animó su tío apretando fuerte su mano, - ya habéis superado con creces la cota de sufrimiento, Dios no permitirá que pierdas a tu familia de nuevo, hijo… verás como no - decía intentando convencerse él mismo..

- Es cierto cariño - susurró Esme atrayéndolo de nuevo a sus brazos - Dios no lo puede permitir…

Siguieron pasando las horas y seguían sin llegar noticias del ellos. Esme permanecía recostada en uno de los sillones junto a Carlisle que con la cabeza totalmente apoyada en el respaldo, mantenía los ojos cerrados.

De pronto el móvil de Edward comenzó a sonar. Perezosamente lo tomó y se sorprendió al ver un número desconocido. Se debatió en tomar la llamada o no, pero necesitaba despejarse un poco y con determinación, la recibió.

- ¿Diga? - preguntó.

- Edward, Edward Cullen - la voz de un hombre al otro lado de la línea le sorprendió.

- Si, soy yo, ¿quién es usted? - preguntó con curiosidad sin llegar apartar la vista de la puerta..

- Soy Nahuel - contestó. Edward por un instante se tensó, pero entonces recordó la promesa que había hecho a su esposa y volviendo a sentir sus ojos arder, contestó:

- Hola, Nahuel - Su respiración se sentía agitada.

- Perdona que te moleste, Edward… - la voz de Nahuel se sentía incómoda - pero… estoy tratando de hablar con Bella desde ayer y no..

- Estamos en el hospital - le contestó con un hilo de voz interrumpiéndolo.- Bella está en el hospital - de nuevo un nudo se le formó en la garganta.

- ¡Qué!, ¡en el hospital! - la voz de Nahuel se escuchó alarmada.

- Bella ha tenido un parto prematuro - atinó a contestar sintiendo de nuevo la opresión en su pecho..

- ¡Dios, mío! ¿y cómo están, están bien? - preguntó Nahuel con ansiedad..

- No lo están, Nahuel… - le confesó Edward con la voz entrecortada. - No lo están, mi Bells… mi Bells aún no están seguro de que pueda superarlo y mi niño… - un sollozó brotó espontáneamente de sus labios - mi niño está en una incubadora - terminó diciendo mientras dejaba escapar libremente el llanto que le estrangulaba la garganta.

- ¡No! - profirió Nahuel del otro lado de la línea - Edward… lo siento, lo siento mucho…- se lamentó tragando el nudo que al igual que a Edward se le había formado en la garganta..

- Lo sé Nahuel, gracias - musitó.

- Edward, yo…- intentó hablar Nahuel pero Edward le interrumpió.

- Nahuel, sé que no me he portado bien contigo y que no merezco nada de tu parte - le susurró tragándose las lágrimas - pero… se que a Bella le encantaría verte… si llega a despertar… - la voz le falló al decir lo último.

-¡Qué!, ¡claro que va a despertad, Edward, no lo dudes ni un solo segundo! - le dijo intentando animarle..

- Eso espero Nahuel, eso espero - musitó Edward - ¿Vendrás? - le pidió en un susurró.

- No te quepa la menor duda… amigo. - le dijo finalmente.

- Gracias Nahuel, gracias por no tener en cuenta mi trato…- se disculpó Edward

- No te preocupes Edward, para mi no ha tenido importancia, era comprensible.

- Gracias. Llama en cuanto aterrices, enviaré a alguien a buscarte.

- Gracias Edward, esto significa mucho para mí. - confesó Nahuel notablemente emocionado. - Oye…- preguntó tímidamente - ¿te importaría que llevase a mi novia?.

Edward sonrió al recordar la conversación que había tenido aquella vez con Bella - No, claro que no, será un placer conoceros al fin. - le contestó sinceramente.

- No tardaremos amigo, y ojalá que cuando llegue, tengas una buena noticia que darme.

- Ojalá - contestó él antes de despedirse y cortar con la llamada..

En ese preciso instante, una enfermera lo llamó.

- Señor Cullen, - le dijo con una dulce voz

- ¡Si ! - exclamó Edward sintiendo de nuevo, como su corazón latía a mil por hora.

- El doctor me ha pedido que le busque. ¡Acompáñeme! - le invitó la enfermera..

Tras despedirse de sus tíos, llegó a la consulta en la que horas antes había estado.

El doctor , sin más preámbulo, le puso al día de la buena noticia. Su esposa había despertado. Edward respiró aliviado al oírlo pero la seriedad en su rostro le hizo temer otra vez..

- Edward - lo nombró llamando su atención - te he hecho llamar porque, el estado de su esposa sigue siendo preocupante. Nada más despertad comenzó a llamarlo, se alteró bastante y hemos tenido que administrarle otra pequeña dosis de sedante. - Edward mantenía fija su mirada en el doctor mientras sentía una vez mas encogerse su corazón. - Le hemos informado de lo de su hijo, y que usted no tardaría en llegar pero entonces algo extraño a ocurrido, de estar sumamente alterada ha pasado a un estado casi catatónico. A fijado la vista en un punto y no deja de decir, "es mi culpa, es mi culpa".

Edward sumamente preocupado frunció el entrecejo al oírlo. Por su cabeza pasaron imágenes de aquella chica desolada que miraba ensimismada a través del escaparate de su café; todo su cuerpo, su postura, su semblante… era el de una chica dejando pasar sus días, sin derecho a disfrutarlo, esperando que en uno de esos, ella misma dejara su miserable e insustancial vida y su cuerpo se estremeció al pensar que de nuevo, Bella adquiría esa postura.

- Se que son momentos muy duros, Edward, pero no pierda la esperanza, ahora necesita ser fuerte por los dos, consiga que su mujer reaccione…

Edward caminó hasta llegar a la habitación dónde habían trasladado a Bella. Durante el trayecto, no dejó de darle vueltas a todo lo que el doctor le había dicho y aunque se sentía contento porque su princesa había superado otra prueba más, sabía que le quedaba la peor, no sólo el tener que afrontar que su pequeño no podía estar junto a ella, sino a las consecuencias que esa maldita llamada tendría sobre ella…

Nada más llegó, se dejó apoyar sobre el marco de la puerta mientras la observaba, aunque se moría de ganas de correr hacia ella y abrazarla, dándole gracias a Dios por devolvérsela, sabía que ella aún no estaba del todo con él y no quería asustarla. Ella permanecía en silencio, como había dicho el doctor, mirando a un punto indeterminado; su cara hizo una mueca de dolor pero… ni aún así, dejó de mirar hacia ese abismo que la atrapaba. Podría jurar que escuchaba todas las voces de su cabeza. Ella se culpaba, se culpaba de todo, de haber callado, de haber permitido que otra chica pasase por lo mismo que había pasado ella y ahora, también se culpaba de que su pequeño estuviera luchando por sobrevivir.

Una nueva mueca de dolor en la cara de ella, le hizo salir de su propio pensamiento y lentamente, acortó la distancia que lo llevaba a ella.

Bella estaba tan perdida en sus propios pensamientos, que ni cuenta se dio de que él estaba a su lado y allí, a tan solo unos centímetros de ella, puedo ver las señales de su laborioso parto.

En su siempre inmaculada cara, dos enromes ojeras ensombrecían su ya apagada mirada; de sus ojos corrían lágrimas silenciosa, de sus labios no se escapaba sonido alguno, solo unos entrecortados suspiros y unos casi inaudibles siseos de dolor.

Edward sintió como su corazón se encogía al ver como ella, distraídamente, seguía acariciando su ya no tan abultado vientre. Y sin poder evitarlo, llevó su mano hacia la de ella para detener el movimiento..

Bella cabeceó lentamente ante su toque y… con dificultad, clavo su deslucidos y atormentados ojos en los de él.

- Hola princesa…- musitó Edward mirándola con emoción. - hola mi amor.. - volvió a musitar acortando las distancias que lo separaban de sus labios necesitando sentirlos de nuevo.

Bella sintió como todo volvía a revolverse dentro de ella al contacto de esos suaves labios que tanto necesitaba y bajo ellos, comenzó a llorar desconsoladamente.

- Ha sido por mi culpa - murmuraba entre llanto aún con los labios de Edward pegados a los suyos.. - mi bebé… quiero a mi bebé…. Yo tengo la culpa - seguía llorando.

Edward no pudo evitar sumarse a su dolor, pero no estaba dispuesto en dejar que ella se encerrara de nuevo. - Tu no tienes la culpa de nada mi amor, cómo puedes pensar eso, si has conseguido que nuestro hijo salga adelante y tu permaneces aquí conmigo, como prometiste - le susurraba tratando de contener su propio llanto, inútilmente..

- Quiero a mi bebé, Edward…. necesito ver a mi bebé… tráeme a mi bebé… - Bella totalmente destrozada rogaba por lo que toda madre quiere, tener a su pequeño entre sus brazos. - Es por mi culpa… yo tengo la culpa … mi bebé… mi bebé...- su llanto desperado era desgarrador.

- No digas eso mi amor, tu no tienes la culpa de nada y el pequeño Eddie está esperando por ti, tienes que ser fuerte, no te hundas ahora, princesa, Eddie y yo te necesitamos. - le susurraba Edward tratando de calmarla mientras la sujetaba fuerte contra su pecho y le dejaba mil besos por su rostro totalmente empapado de lágrimas..

Así permanecieron largo rato, los dos descargando el dolor y el miedo que sentían, los dos apoyados el uno en el otro. Hasta que un nuevo siseó de dolor brotó de los labios de Bella…

- ¿Qué pasa mi niña, te duele? - musitó Edward desesperado, lo que daría por estar pasando él lo que estaba sufriendo ella.. Ella elevó su rostro al oírlo y fijó sus asustados ojos en el, sin poder ocultar el dolor en ellos. - lo sé mi niña.. Sé que te duele pero pronto pasará… Edward no tardó en avisar a la enfermera que en dos minutos atendió su llamado.

- ¿Pueden ponerle algo?, le duele mucho ¿no hay algún calmante…?

- Espere, puede que se haya acabado el calmante que le suministramos por vena, - y efectivamente, a los pocos minutos llegó con un nuevo tarro transparente que no tardó en cargar a la barrilla que sostenía el suero.. - ahora se sentirá mejor, intente dormí Señora, será mejor…

La enfermera salió dejándolos de nuevo solos e inmediatamente el rostro de Bella se relajó…

- ¿Cómo es…? - susurró sin apenas fuerza en la voz. ¿Cómo es nuestro hijo?- volvió a preguntar mientras las lágrimas se desbordaba de sus ojos.

Edward se mordió el labio pero finalmente le dedicó una sonrisa - Es tan hermoso como tú - le dijo mirándola con ese infinito amor que sentía hacia ella.- Es tan pequeñito..- mientras Edward le describía a su pequeño Eddie, ella se iba bebiendo las lágrimas sufriendo horrores por no poder tener a su pequeño en brazos, se sentía tan vacía, algo le faltaba, es cosita que tantas veces se movía en su interior al mínimo roce de sus dedos… que brincaba ante el sonido de su voz y ahora estaba en una urna de cristal, rodeado de cables y solito, sin ella, ¿Por qué tenía que pasar por eso?, ¿no había sufrido ya bastante?, mientras Edward seguía describiendo su boquita, sus pestañas, sus deditos, ella en su mundo sufría por querer tener a su bebé.

- Lo siento mucho Edward - dijo cuando el dejó de hablar. - siento no haber sido una buena madre, por mi culpa nuestro hijo está sufriendo…- su voz se rompió en llanto..

- No Bella, ¡ya basta!….no lo vuelvas a decir - le dijo furioso - no voy a permitir que la culpa te consuma Bella.

- Pero fue mi culpa, si yo….si …

- ¡Si tú qué… !- le espetó, sabía que se arriesgaba pero necesitaba enfrentarla - eh dime , ¡si tú qué ..Bella!, si no hubieses tomado la llamada, si hubieses hablando antes, si qué…

Bella lo miró sorprendida, él jamás le hablaba así pero si, esa era la realidad si hubiese hablado antes…

- ¿Qué Bella, que me vas a decir?, ¿qué ella es mas victima que tú, qué tú podría haberlo evitado?, si, seguramente sí, pero no es más victima que tú Bella y estabas en tu derecho de sentir miedo, y de pensar en ti mi amor.. La culpa no es tuya, él es el animal, no tú….

- No podré vivir con eso, Edward…- le terminó confesando entre lágrimas - y mi castigo es este… - dijo mirando a su alrededor donde había una cunita vacía.

- Te equivocas Bella, Edward no tardará en estar en esa cuna, en estar en tus brazos, ¿y sabes por qué? - le dijo mirándola intensamente, - porque él luchará por estar en tus brazos, porque cuando seas capaz de levantarte de esta cama, iremos donde está nuestro hijo y él te hará ver que te necesita Bella, y que nada, ni la culpa ni nada… puede separarte de él, solo Dios mi vida, y Dios nos lo a dejado..

Esas palabra llegaron a lo más profundo del corazón de Bella, era cierto, su hijo estaba ahí, no junto a ella, pero cerca, esperando a que su mamá lo arropase. Esperando por ella y puede que él se encontrarse en esa situación por su culpa, pero no lo abandonaría como una vez hicieron con ella, no… ella sería una buena madre.

- Tienes razón Edward, - musitó finalmente clavando los ojos en él, - pero duele no tenerlo cerca.

- Lo sé mi vida - le susurró el acercándose de nuevo y dejando otro cálido beso en su frente - lo sé….ahora sólo concéntrate en recuperarte, verás que pronto estaremos los tres juntos. - le dijo con una tímida sonrisa..

- Edward…¿necesito saber si…?

Edward adivinando su pregunta se anticipo para que ella no tuviera ni que mencionarlo - Tranquila, Rose ya sabe.. - dijo sintiendo como en el acto Bella se relajaba, aunque esas lágrimas silenciosas seguían rodando por su mejilla y sabía que no dejaría de salir hasta enfrentarse ella misma.

Tras unas horas de reposo recomendadas por el doctor, al fin Esme y Carlisle pudieron ver a Bella… Ella los recibió con timidez pero al cálido abrazo de Esme, se rompió de nuevo y no pudo evitar llorar también en su hombro. Esme la dejó hacerlo, sabía perfectamente como podría llegar a sentirse una madre sin su bebé y así la mantuvo hasta que finalmente se relajó..

- No sufras, Bella, verás como pronto tendrás a tu hijo entre tus brazos, verás como sí pequeña - le decía cariñosamente mientras le colocaba un mechón de su cabello.

- Es cierto hija, - se sumó Carlisle que sujetaba fuertemente una de sus pequeñas manos, - Has sido muy valiente Bella, y pronto estaremos juntos en casa disfrutando de las delicia del pequeño Eddie. Confía en eso pequeña - le animó besando paternalmente su frente.

- Gracias - les susurró ella entre lágrimas…- Os quiero mucho, no sé que sería de mi vida sin vosotros - les confesó mirando uno a uno hasta enforcar los ojos en su marido que no dejaba de mirarla.

- Ven..- le pedio. Él no tardó en obedecer y se acomodó a su lado. - no sé que sería de mi sin ti Edward, siento haberte hecho pasar por esto de nuevo, mi amor…

El le pasó el brazo por detrás y no pudo evitar abrazarla necesitadamente, realmente habían sido las horas más angustiosas de su vida, una vez más, temía por su vida pero ahora la tenía ahí, entre sus brazo.

- Te quiero mi niña, no sé que hubiese sido de mi si tú…..- pero dejó la frase inconclusa al notar como Bella volvía a llorar entre sus labios,- Lo siento mi vida, ya no recordemos esos momentos, ahora - dijo separándose de ella para verla a los ojos - ahora te recuperaras, y volveremos a casa, los tres volveremos a casa… te lo prometo.

- Si, volveremos - musitó ella con una pequeña sonrisa pero que no llegó a sus ojos, y no llegaría, hasta enfrentar su verdadero temor…

Al día siguiente, Alice y Jasper llegaron y aunque al principio no pudieron evitarse las lágrimas de tanta angustia, finalmente, acabaron sonriendo hablando del pequeño, que esperaban conocer en breve…

Edward aprovechó la visita para ir a la casa a ducharse y comer algo antes de volver y justo cuando salía de camino al hospital, Nahuel avisó de que estaban en el aeropuerto.

Edward en un principio se sintió contrariado, pero el mismo decidió ir a buscarlo.

- Hola Nahuel - saludó cuando llegó al lugar donde éste lo esperaba junto a una joven morena.

- Edward - saludó el.

En un principio, la tensión cortaba el aire. Edward no pudo evitar rememorar aquellos momentos en el que pensó que el hombre que tenía al frente era el otro, pero éste, adivinando su estado, le sonrió amigablemente y dando un paso atrás, presentó a la chica que tenía al lado.

- Ella es María, - dijo mirándola embobado - mi novia - la presentó. Edward vio como ella se sonrojaba al igual que su Bella y fue cuando comprendió que verdaderamente Nahuel no era un enemigo, y que miraba a esa chica, como él mismo miraba a su adorada Bella..

- Es un placer conocerte María y… gracias, Nahuel - le dijo emocionándose, gracias por haber venido.

- ¿Cómo están? - preguntó éste con preocupación.

- Bella despertó, está bien - dijo con una triste sonrisa - y … mi bebé… pues él sigue luchando, ya han pasado 2 días y el doctor nos ha dicho que está mejorando…

- Seguro que sí amigo - le dijo agarrándolo del brazo en un acto amigable que Edward recibió emocionado - seguro que sí..

Durante el trayecto al hospital, Edward le fue contando como había sido todo. Nahuel negó con la cabeza al oír el motivo pero se alegro de que finalmente Bella confesara quién había sido su agresor.

-¿Y se sabe algo? - le preguntó interesado.

- Al parecer lo han detenido ya, - dijo apretando los dientes, - el maldito estaba en un bar cuando lo detuvieron y por lo que me ha dicho Rose, en estos momentos está siendo interrogado.

- ¡Maldito hijo…!- exclamó Nahuel enfurecido.

- Pobre Bella, yo..no sabía…- musitó María mirando con tristeza a su novio al enterarse por primera vez de lo ocurrido.

- Lo siento María pero era algo que Bella me confió y no me vi con derecho de…

- Os pediría por favor que no le dijeseis nada a ella - les pidió Edward llegando al parking del hospital.- Ella sigue afectada y tratamos que esté lo más tranquila posible.

- ¿Pero sabe que ya lo han detenido…?

- Sabe que Rosalie ya está tras él y eso para ella ahora mismo es suficiente..

- Descuida, no diremos nada..

Unos minutos más tarde, Edward entraba en la habitación. De nuevo la encontró secando sus lágrimas mientras miraba a la cunita vacía. El había intentado sacarla ya que no quería que se perturbara viéndola pero ella le rogó para que no lo hiciese, necesitaba verla, necesitaba saber que él acabaría ahí…

- Hola preciosa - la saludo provocando que ella se volteara y con rapidez, secara las lágrimas que seguían brotando de sus ojos.

- Hola..- lo saludo con una triste sonrisa mientras intentaba dificultosamente incorporarse un poco..

- Espera Bella, te vas hacer daño - le riñó él. Desde que le habían quitado el suero y la sonda, trataba de moverse para que le dieran permiso para ver a su pequeño…

Bella siseó ante el puntiagudo dolor que le provoco ese pequeño movimiento y de nuevo las lágrimas se le saltaron por verse tan impedida.

El llegó a su lado y no tardó en abrazarla. - Ya pronto Bella, no desesperes mi amor.

- Es que tú no lo entiendes, necesito verlo, Edward, me parte el corazón no tener a mi bebé - le confesó llorando.. Eso era lo único que hacia todo el día, llorar y llorar anhelando el momento en que su cuerpo le permitiera ir donde su bebé..

- ¿Ha pasado ya el médico? - le preguntó tratando de distraerla.

- No - murmuró sobre su pecho mientras se iba calmando bajo su efluvio, - Aún no, ¿crees que hoy si podré? - preguntó un poco esperanzada…

- No lo sé princesa, ¿cómo te sientes? - le preguntó dejándola de nuevo sobre los almohadones mientras le recolocaba unos mechones que caían sobre su cara.

- Mejor..- dijo apenas en un susurro mirando a su vientre con añoranza - … me duele, pero podré soportarlo… sólo quiero ver a mi bebé…- susurró con el labio tembloroso - Edward, por favor, necesito verlo, convence al doctor…- le suplicaba desesperada..

- Lo sé mi amor, pero no depende de mi, princesa, ojala pudiera… pero no depende de mi - le dijo besando de nuevo su frente. Era la primera vez que no podía concederle un deseo. Fue cuando reparó en las personas que esperaban ansiosa para verla y entonces, volvió a sonreír, quizás no pudiera traerle a su bebé, pero sabía que la visita de su amigo, la alegraría.

-¿Sabes? - le preguntó besando de nuevo su frente antes de separarse para brindarle una radiante sonrisa. - puedo hacer que sonrías, - le dijo de pronto. Bella lo miró sin llegar a comprender pero no podía negar, que adoraba verlo más animado y casi que estaba por sonreír hasta que de reojo vio la cunita vacía lo que le hizo ensombrecerse de nuevo..

- No quiero sonreír, solo quiero verlo - le dijo con los ojos entristecidos.

- Pues entonces, hay alguien que se desilusionará al oírte. - le dijo sonriente…

- Qué…- musitó sin entender…

Entonces Edward dijo en alto: - Pasad.

En el acto, Nahuel atravesó la puerta y con una radiante sonrisa caminó hasta llegar a Bella seguido de María…

- ¡Oh, Dios mío….Oh, dios mío! - exclamaba Bella sumamente emocionada..

- Hola guapísima, ¿así recibes a un amigo? - le regaño llegando a ella y abrazándola.

María y Edward se quedaron unos pasos atrás viendo como los dos amigos se abrazaban cariñosamente.

- Nahuel, cuanto me alegra verte - le decía entre lágrimas.

- Y yo mi niña, ¿qué susto nos has dado? - volvió a regañarla cariñosamente mientras se separaba y le brindaba otra cariñosa sonrisa.

Edward no pudo evitar sentirse incomodo ante la situación, más escuchando como él se dirigía a ella, pero ver a su esposa más animada bien merecía la pena.

- ¿Cuesta, eh?.. - murmuró María a su lado viendo la escena con lágrimas en los ojos, - …pero no temas, ese cariño es puramente fraternal - le aseguro regalándole una amigable sonrisa.

Edward le respondió con otra sonrisa y volvió a fijar la vista en su Bella, que se veía realmente emocionada…

- Gracias mi amor - escuchó que decía Bella, y fijó los ojos en ella que tenía tendida una mano hacía él. - Eres el mejor esposo del mundo, y por eso te amo tanto - le dijo con los ojos radiante delante de sus amigo.

Edward sintió como su corazón saltaba de jubilo al oírla, y no dudó en llegar hasta ella y besarla, besarla deseosamente - No puedo verte triste Bella, movería la tierra si con ello recuperara tu sonrisa..

Ella le sonrió y volvió a besarlo, y abrazada a él se giró de nuevo a su amigo que se había separado para darles intimidad..

- Oh, María, lo siento… me alegra verte - le dijo Bella, sonriéndola efectivamente.

- Yo también me alegro - María se acercó y se abrazó suavemente a ella para no dañarla..

- ¿Cómo te sientes? - le preguntó tomando una de sus manos.

- Duele un poco…bueno, bastante…- dijo con una mueca cuando trató de moverse, pero…- de pronto sus ojos volvieron a entristecerse - ..el no tenerlo duele más… - susurró..

Los cuatro siguieron charlando animalmente antes de que Carlisle, Esme, Alice y Jasper se unieran a ellos…

Por unos momentos, solo unos momentos, Edward vio a Bella sonreír sinceramente, mientras Nahuel y María les contaban a todos la que habían formado para viajar de un día para otro; desde luego que ahora entendía porque Bella valoraba tanto esa amistad, Nahuel, verdaderamente, era un gran hombre. Y Edward agradecía que todos estuvieran allí arropándola, haciéndola reír aunque ella se lamentaba por el dolor enormísimo que le provocaba..por hacerla olvidarse, aunque solo fuera por unos minutos, de la tristeza de no tener a su pequeño.

Pero media hora más tarde el doctor pasó para su revisión. Y después de reñir por el alboroto que tenían en la habitación y mandarlos a todos fuera, comenzó con su revisión..

- Bueno, Bella - le dijo con una cálida sonrisa - la herida está bien y la tensión parece ir mejorando.¿Has logrado levantarte de la cama…? - le preguntó.

- No- musitó ella con tristeza.

- Pues, hazlo… intenta salir de la cama, con tranquilidad, tómate tu tiempo y cuando lo consigas, pediré que te suban una silla. Hoy verás a tu hijo.. - le dijo con una amplia sonrisa..

- ¿De verdad? - mustió Bella tragándose las lágrimas y sintiendo como el corazón le saltaba dentro del pecho..

- No quieres conocer a tu bebé ¿Bella? - le preguntó el doctor burlón.

- Claro, claro que quiero… - le respondió con una agradecida sonrisa.

El doctor hizo pasar a Edward y le informó del estado de Bella y después de decirle que le enviaría una silla para que pudiera llevar a Bella, le indicó como ayudarla a levantarse y los cuidado que debía tener..

Todos se alegraron de la feliz noticia, y después de prometer que al día siguiente regresarían, todos partieron rumbo a la Mansión Cullen a descansar. Después, eso sí, de discutir con Nahuel, que en un principio no estuvo de acuerdo con molestar hospedándose ahí, pero las súplicas de su amiga y la insistencia de Edward, lo acabaron convenciendo.

-¿Preparada pues…? - le preguntó con los ojos emocionados al ver la determinación de Bella de pararse de la cama.. - apóyate en mi hombro, con cuidado…

Bella siseó de dolor pero respirando profundamente consiguió mantenerse casi sentada en la cama..

-¿Te duele mucho… ? - le preguntó mirándola con aprensión.

- Asshhh - siseó afirmando con la cabeza - pero puedo hacerlo…

Pasados unos minutos consiguió bajar de la cama sin marearse y con mucho cuidado se sentó en la silla.

Edward caminó lento y con cuidado por todo los pasillos que tuvieron que recorrer hasta llegar a la sala donde su hijo dormitaba en su cunita..

- Llegamos. - susurró Edward antes de entrar - ¿Preparada…? - volvió a preguntarle..

Bella se mordió el labio ansiosa y asintió con la cabeza. Después de que Edward hablara con las enfermeras y le facilitasen la indumentaria necesaria tanto a él como a ella, caminó empujando la silla hasta llegar a la incubadora que albergaba a su hijo.

Bella sintió un nudo en la garganta al ver todas esas incubadora y con el corazón encogido, fue pasado sus ojos ansiosamente por todas ellas en busca de algo que le hiciese saber que era su pequeño, hasta que al fondo, bajo una luz azulada… había una incubadora con un pequeño bebé en ella…

Bella dejó escapar un suspiro entrecortado, su corazón comenzó a latir ansiosamente y sus ojos comenzaron a humedecerse… enseguida lo supo, era él, ese era su bebé…

Edward la llevó hasta él y dejando escapar el aire que retenía, como cada vez que venía a verlo, susurró…

- Este es nuestro hijo, Bella - no pudo evitar que la voz se entrecortase, cuando vio el rostro anegado en lágrimas de su mujer, que no apartaba los ojos de ese pequeño cuerpo..

Bella intentó levantarse y él se apresuró a ayudarla; sintiendo como su cuerpo se rompía en dos, Bella logró enderezarse y quedó a la altura. De nuevo un pellizco le agarró su corazón al verlo..

- Hola mi amor… - musitó entre lágrimas ahogándose con el nudo que le oprimía la garganta, mientras pasaba su mano por el cristal como si estuviera acariciándolo - ya estoy aquí mi niño…

Continuará…


N/A.

Ainss, mira que os tuve ahí, pensando que a mi pobre Bella o a mi pobre bebé les pudiera pasar algo ¿pero como creen?, no podría escribir algo así, los amo demasiado y siempre he dicho que escribo esta historia más como lectora que como autora...Aunque claro, la realidad es la realidad y espero haberme ceñido a ella, porque lo que era invitable es que Bella se sintiera culpable por todo y más con la desesperación de no poder de tener a su bebé en brazos...

AGRADECIMIENTO

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Espero que no se me haya olvidado nadie ¡por Dios!, si es así, hacédmelo saber. ¡Bienvenidas, nuevas lectoras!

Marian, jane2, LILI, giselle cullenn; me alegra muchísimo que os esté gustando la historia, es un placer para mi conoceros al fin. Aún faltan algunos capis, pero esto sin duda estás llegando a su recta final, ojalá las otras chicas que leen en silencio se animen al igual que vosotras. Un beso guapísimas.

Gracias por vuestros rr, por las alertas, por los favoritos y por supuesto a mis lectoras silenciosas…

Y mis niñas preciosas, que ya alcanzamos la cantidad de 4.811 rr… os lo agradezco en el alma.

De nuevo lamento no haber constestado todos los rr, pero entre el poco tiempo que tengo, y que cada vez que me ponía me interrumpian, pues nada... Que siento mucho haberos hecho llorar pero adoro saber que soy capaz de haceros sentir esos sentimiento.. Mil gracias por el tiempo que me dedicais en cada capítulo. Me siento muy afortunada de teneros como lectoras, sois increible, os quiero mucho.

Reques… a llorar nos toca otra vez, pero espero que de emoción, a ver si consigo conectar. Un beso preciosas..

Lion's feather: Gracias por tu portada, es espectacular, en serio bien chula te quedó. Me encanta ver que la historia os inspira para hacer imágenes tan lindas. Gracias...

Y chicas, podrán ver la nueva portada en mi perfil, quién se anime ¡ya sabe! con gusto lo añadiré a mi perfil. Siéntanse en confianza.

Bueno chicas, espero que os haya gustado y ya saben…¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO!...Ni piensen que me olvidé de ese maldito..

Un abrazo enorme a todas, os quiero mucho … HASTA PRONTO …

Besitos!

/(^_^)\ saraes.