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"Integrándose"

—Lo tuyo primero, Juugo —dijo Tsunade sentándose en su escritorio y dejando sobre él un pequeño paquete—. Verás, durante el ataque que sufrimos se obtuvieron algunos cuerpos de sujetos a los que se le indujeron sellos que producen lo que a ti te pasa de forma natural. Tras la investigación se ha concluido que lo que te ocurre está relacionado con la química de tu cuerpo. Apenas ocurre cierto cambio el estado de tu chackra también fluctúa, se descontrola y ahí es cuando te es necesario ponerte violento para poder normalizarte. Ahora… bien, contra eso lo único que tengo actualmente… es esto —y le acercó el paquete. Juugo tardó en reaccionar a toda esa información; la miraba con una mezcla de nervios y desconcierto—. Estas son pastillas que te contendrán, tienen buen porcentaje de éxito.

Apenas oyó lo último (que fue lo único que entendió) Naruto sonrió contento:

— ¡Eso es genial, Tsunade no baa-chan! —exclamó dándole una palmada en el hombro a Juugo—, ¡con esto podrás estar mucho mas calmado dattebayo!

El aludido continuó con los ojos abiertos de par en par: "¿La hokage… me está ayudando?"

—Esto… —musitó al rato— ¿podrá evitar que haga daño? —y apenas Tsunade le asintió él tembló un poco tomando dubitativamente el paquete. Se había temido toda la vida a sí mismo… le costaba creer que podría ser distinto algún día…

—Ahora sólo debes olvidar los incidentes del pasado y comenzar una nueva vida —se apoyó en el espaldar de su asiento la rubia. Un silencio—: Tú… fuiste con Orochimaru por una cura ¿no?... Probablemente él también podría haberlo resuelto pero no le convenía, después de todo eres único.

Juugo miró el paquete como quien tiene un milagro en las manos.

—… ¿Por qué? —preguntó. En su interior lloraba de alegría.

La de ojos miel dejó un silencio antes de contestar.

—…Haz sido usado para crear armas de guerra —bajó la vista Tsunade—, simplemente creo que te lo mereces. Además… —y sonrió apenas—, alguien se acordó de ti y me lo pidió.

—Si es que puede llamársele a eso pedir —se rio Naruto acordándose de cómo fue.

—Callado tú… —se amargó la mujer enseguida.

Cuando comprendió de quién hablaban Juugo le agradeció mentalmente: De alguna forma… Sasuke le había acercado a una persona que realmente podía ayudarle, quizás la única en el mundo entero.

—Gracias —dijo al final e hizo una reverencia—… muchas gracias…

—Es muy pronto para eso —dijo sin embargo la Hokage—, estas pastillas han sido formuladas a partir de copias inexactas de ti mismo y pueden, en casos extremos, no ser dosis suficiente para mantener estables tus niveles. Por eso mismo necesito que vengas al hospital cada vez que te llame; pretendo hacerte una serie de exámenes para hacer unas que de verdad se adecuen a ti y si es posible, mejorar su eficacia. Esas son para un mes de prueba.

— ¡Oh, ser paciente de la vieja no es tan fácil pero verás que te ayuda como nadie! —dijo Naruto sonriente.

—Bien, eso es todo en cuanto a ti, Juugo —suspiró la mujer y observó al portador del Kyubi—. En cuanto a ti, Naruto, lamento decirte que se te han acabado las vacaciones.

— ¡¿Eh? ¡Pero es muy pronto dattebayo!

—Tus días libres eran para recuperarte del veneno y en lo posible estando en cama, pero como que te lo has tomado en serio ¿no crees?

— ¡Me lo tomé en serio Tsunade no baa-chan, me duele mucho el cuerpo y a veces me mareo y…!. —se calló cuando sabiendo que mentía ella casi le fulminó con la mirada. Se encogió de hombros resignado—, de acuerdo… ¿pero entonces qué me mandarás a hacer?

—Relájate, tampoco es que te vaya a mandar a misiones —y sacó un mapa de la villa de Konoha—, te unirás en las reconstrucciones que se están haciendo en esta zona —apuntó con un dedo especificando el lugar.

— ¡Pero eso es muy aburrido! ¡¿No tienes algo mejor?

Tsunade contuvo un pronunciado tic histérico: "Me pregunto si algún día dejará de ser tan quejica".

—Bueno, como digas —cedió buscando los libros de misiones como si nada pasara—: Supuse que querías mantenerte en Konoha por Sasuke, pero ya que me…

— ¡De acuerdo, ya entendí, ya entendí dattebayo! —la interrumpió enseguida el rubio sonrojándose.

Tanto Juugo como la mujer se sonrieron un poco.

—Ahora, siempre que no estés en eso mantente cerca de él —se colocó seria haciendo que Naruto también lo hiciese—. Sasuke por ahora está limitado y así como van las cosas no le permitirán recuperarse. Los del incidente de hoy no fueron ninjas cualquiera y podrían venir peores, por eso no lo pierdas de vista y procura que se esfuerce lo menos posible si lo atacan nuevamente, sobretodo, no debe usar su línea de sangre.

— ¡Entendido! —asintió Naruto con firmeza.

—Cuanto antes esté en forma mejor será para todos —agregó ella pensando en la carta del Raikage: si él enviaba personas a pesar del acuerdo, definitivamente no serían ninjas fáciles—. También observa si va sanando bien, si aún tiene dolores de cabeza o no, todo. Cualquier cosa infórmame y veremos qué podemos hacer.

Por su lado el de ojos claros también pensó en el Raikage…

—Tsunade no baa-chan… —dijo acercándose al escritorio mas tranquilo, y es que la médico no tenía ninguna obligación de todo eso—. Gracias…

Pero en vez de asentir la mujer lo miró extrañada:

—Naruto… ¿te pasa algo?

— ¿Eh, por qué?

Hubo un largo silencio en que ella le quedó mirando.

—Oh… —reaccionó al rato como dándose cuenta de algo. Sonrió de medio lado—. Nada, sólo… camina con el pecho bien en alto, así deben andar los ninjas de Konoha. Eso es todo, pueden irse.

—…De acuerdo —musitó el rubio sin entender mientras Juugo asintió—, nos vemos, vieja.

—Adiós.

Salieron de la torre central regresando a saltos por sobre los edificios. En eso Naruto venía intentando descifrar el consejo de Tsunade, pero al ver a Juugo a su lado tuvo una mezcla de alegría por él al mismo tiempo que se quedó pensativo.

— ¿Sabes? Yo te entiendo… —le dijo al rato mientras avanzaban. El más alto le miró—. También he hecho daño a las personas sin querer… es horrible…

—Peor es cuando lo haces a las personas que quieres ¿no?

—Jeh… si… —y su rostro se entristeció un poco—, ¿te ha pasado?

Juugo dejó un largo silencio antes de contestar; recordaba…

—Si, cuando tenía personas queridas.

— ¿Se fueron? —consultó Naruto arrepintiéndose enseguida de hacerlo: "O quizás él… ¿los mató sin querer…?"

—La gente me teme y no se me acerca; no me di ni cuenta cuando ya estaba solo en el mundo —contestó el de ojos ámbar—. Sólo hay… una persona.

El rubio pudo ver cómo la mirada de él se tornó… casi cariñosa.

— ¿Hay alguien… que te guste? —le preguntó entonces casi por una inercia de curiosidad.

—La verdad es que Sasuke me atrae mucho, y no sólo desde ahora —le contestaron.

—Pero qué… ¡¿Qué? —el portador del Kyubi casi se tropezó al oír eso, ¡y es que mas encima se lo había dicho con toda la naturalidad del mundo! Inmediatamente después sus celos empezaron a ponerlo a la defensiva, pero sólo hasta que algo le hizo dudar—: Pero oye, Juugo… tú siempre… me has apoyado…

—Relájate, te contaré la razón.

—Eh…

— ¿Haz oído eso de que el amor es como el fuego?, ven antes el humo los que están afuera que las llamas los que están adentro* —sonrió tranquilo el de ojos ámbar—. Cuando conocí a Sasuke él tuvo que hablar en algunas ocasiones de un tal ex compañero de su villa natal, pero cada vez que lo hacía se incomodaba y después se iba. Al hablar de esa persona… el sufría —y ahí Juugo lo miró a los ojos con una calma muy amable—. En ese momento supe que su corazón estaba ocupado por ese alguien, y entonces cuando él te presentó y vi cómo era contigo supe que esa persona… eras tú —Naruto se sonrojó al oír aquellas palabras, habiendo un silencio en el que Juugo volvió a mirar al frente—: Yo no soy un peligro para la relación que tienen, sólo intento ser honesto contigo.

—Pero y entonces…

—La persona que tiene mi corazón está descansando hace tiempo.

— ¿Có… cómo…? —creyó oír mal Naruto.

—Quiero decir que murió —aclaró Juugo aun así tranquilo. En ese instante el rubio sintió un frío muy feo… de un momento para otro… se supo afortunado—. Quizás lo conociste, él se llamaba Kimimaro.

Naruto quedó completamente sorprendido:

— ¡Kimimaro! —exclamó recordando a quien podía controlar los huesos de su cuerpo—, él…

—Era realmente fuerte y al igual que Sasuke podía reprimir mis instintos asesinos, pero… —y en ese momento la sonrisa de Juugo se entristeció—… pero a él ya casi no le quedaba tiempo, estaba desahuciado por una enfermedad. Para mi Sasuke se volvió su reencarnación… supongo que no puede evitar el fijarme en él porque incluso sus caracteres se parecen… pero ¿sabes?, pienso que contigo es con quien lejos está mas feliz, realmente son el uno para el otro.

—Juugo… —susurró el de ojos azules, y es que no encontraba qué decirle; con esa sinceridad era bien difícil llegar a verlo como a un rival…

—A ustedes pareciera que todo los quiere separar, igual como nos pasó a mí y a Kimimaro —continuó ya casi llegando ambos al departamento—. Prometí protegerte cuando te conocí porque eres especial para Sasuke, pero ahora también lo haría porque él no debe estar solo de nuevo… ya ha tenido suficiente de eso y tu mucho buscándolo. Sólo les deseo lo mejor, no vayan a dejar que los separen.

Naruto apretó los puños con una mezcla de amargura y bienestar. Se había sentido feliz de que les desearan algo bueno de ese modo, pero por otro concibió la tristeza de que Juugo estuviese solo…si en esas épocas hubiese sabido tanto como ahora, le hubiese gustado convencer a Kimimaro de que ya no peleara… y que mejor fuese a disfrutar lo que le quedaba de vida con quien quería…

—Gracias… —sonrió algo triste: "me haces sentir demasiado afortunado". Y entonces ambos aterrizaron en la calle del departamento—. ¿Sabes? pienso que ahora más que nunca puedes buscar a alguien.

—No, yo estoy bien —contestó tranquilo el alto—. Kimimaro ya no está pero para mi no ha muerto, Sasuke lo mantiene vivo y mientras él lo esté, yo estaré bien —terminó, pero mientras el de ojos claros le asentía se le quedó mirando con atención—. No sé por qué pero hoy me pareces distinto, Naruto…

— ¿Eh, qué tengo?

Y antes de que Juugo contestara se oyeron unos pasos corriendo hacia ellos.

— ¡Naruto onii-chan!

— ¡Konohamaru!, ¡¿qué andas haciendo por acá?—sonrió el portador del Kyubi al verlo, pero en eso también vio acercándose a Hyuuga Neji.

El niño señaló al de cabello largo:

— ¡Estaba haciéndole una entrevista pero terminamos en algo aún mejor!

— ¿En algo mejor? —frunció el seño Naruto y miró al jounin—. Buenas, Neji.

— ¿Qué tal va todo? —lo saludó tranquilo él hasta que se le quedó mirando fijamente.

—Todo bien… venimos de la torre central… dattebayo —contestó algo incómodo de eso. Tras él Juugo sólo observó.

—Hemos hecho una misión —contó con energías Konohamaru—, pero tendrás que esperar para saber de que se trata, Naruto onii-chan, ¡me lo agradecerás para siempre!

El aludido se rió con relajo al escuchar eso:

— ¡Vale, ya quiero saber de que se trata dattebayo! Ahora tendré que ayudar con las reconstrucciones de la villa, me vendría bien si también me vas a desconcentrar un poco de vez en cuando, jeh.

El genin levantó su pulgar afirmativamente al igual que el rubio:

—Hecho, pero por ahora ya debo irme o me regañarán —sonrió echando a correr con una mano en alto—. ¡Nos vemos!

Después de eso hubo un silencio en que Juugo miró al portador del byakugan con atención; el modo en que miraba a Naruto era tan evidente e intenso que lo sintió capaz de mucho.

—Me adelantaré —dijo pese a todo y se retiró hacia el departamento.

Neji lo vio pasar sin decir nada hasta que hubo entrado:

—Ese es uno de los compañeros de Sasuke ¿no? Mantiene bastante las distancias.

—La verdad es que ya no formar un equipo, pero actualmente siguen en contacto.

—Ósea que después de todo el Uchiha si está viviendo por acá —sonrió de medio lado el Hyuuga apenas oyó eso—, bueno, se ha corroborado el rumor.

Naruto enseguida se puso serio:

— ¿Por qué te interesa saberlo? —preguntó pensando que quizás él sabía mas de lo debido sobre las persecuciones que estaba teniendo su mejor amigo—. Ten cuidado con dónde lo hablas dattebayo.

—Tranquilo que ya lo sé, Naruto —acentuó el gesto el de cabello largo al verlo tan a la defensiva—. No tiene porqué interesarme dónde vive, pero no te encontré en tu departamento y llegué acá porque supuse que estarías con él. En todo caso no sabía cual era el departamento exacto, justo iba a usar el byakugan cuando llegaste.

A Naruto de alguna forma no le gustó el que dejase tan en claro que podía ver lo que deseara.

— ¿Y por qué me buscas? —prefirió ir al grano.

—No sé si recuerdas pero antes de la ofensiva quedamos en que nos juntaríamos a celebrar si es que todo salía bien —ante el asentir de Naruto, continuó—: Pues bien, mañana nos reuniremos todos en el restaurante de siempre. Asumimos que no se te ve para nada porque andas con Sasuke, así que quedamos en que uno de nosotros te avisaría. Ahora… —y se detuvo un segundo para resoplar. Ganas de omitir el resto del recado no le faltaban—: supongo que pretendes que él se integre de nuevo así que llévalo si consigues que quiera, después de todo el resto tiene bastantes ganas de verlo.

Al oír eso el de ojos azules bajo sus paranoias sonriendo.

— ¡Vale, que esperen tranquilos porque definitivamente conseguiré llevarlo dattebayo! —le venía como anillo al dedo, y es que él ya iba pensando en cómo reunirlo con los demás.

—Genial, es a las dos así que ahí nos vemos —fingió no estar de malas Neji y comenzó a caminar para irse—. Por cierto… —se detuvo al poco andar— estás… distinto… ¿te has hecho algo?

El rubio frunció el ceño, se miró la ropa y se llevó las manos a la cara a ver si tenía todo en su lugar.

—No la verdad. ¿Tengo algo raro?

—Estás más… guapo —se decidió por fin a decir el otro.

— ¡¿Qué? —exclamó enseguida el rubio con una cara enfurruñada y amenazante—. ¡Oye tu, fíjate en otra persona dattebayo!

Neji sonrió un poco cuando lo vio ruborizarse por entre su molestia. Le encantaba esa expresión de él, sin embargo… "por lo visto Sasuke ya lo ha tocado", pensó volviéndose peligrosa su mirada; el rubio estaba radiante y peor… ¡él no se daba cuenta pero caminaba rarísimo!

— ¿Sabes? Creo que también podrías fijarte en otras personas de tu alrededor de vez en cuando —dijo simplemente y se dio la vuelta para irse—, hay quienes te dejarían mas guapo aún.

El de ojos azules quedó extrañado al escuchar eso. Básicamente no le había entendido el punto, pero el que le dijese que estaba guapo y que podía estarlo aún más era suficiente para que le diese un escalofrió. Aún así Neji no había sido pesado… él de verdad no dejaba de confundirlo… a veces su arrogancia llegaba a ser tan insoportable como la de Sasuke, pero en otras ocasiones era tan amable y pacifico que… "realmente ya no sé qué pensar de ti".

Sin darle mucha importancia se fue al departamento de donde los ex de Taka se retiraban:

— ¡Nos vemos dattebayo! —se despidió de todos intentando actuar natural: Karin le miraba con una mezcla de desánimo y rabia que lo incomodó bastante; pero cuando ya a solas vio a su amigo apoyado en el vano de la puerta se relajó al instante sonriendo otra vez—: Oye, Sasuke, mañana habrá una reunión con todos en un restaurante y quiero que vengas conmigo.

— ¿Con todos? —repitió el aludido sin el menor interés.

— ¡Si, con Kiba y Shikamaru, con Lee, Tenten, todos! Es mañana a las dos así que podemos ir temprano a… ¡ah, no puedo! —se quejó sin parar de hablar—: ¡Tsunade me llevó para decirme en dónde tendré que trabajar en las reconstrucciones de Konoha y eso me tendrá ocupado, pero cuando regrese podemos ir dattebayo! Fue desagradable porque también me regañó; me dijo que ya había tenido suficiente tiempo para recuperarme del veneno y cuando intenté mentirle me dio una mirada asesina que me ya no pude decirle nada, pero en fin, —Sasuke resopló al darse cuenta de cómo se estaba esforzando por seguirle el hilo a todo lo que decía al mismo tiempo—, ¡me gustaría que te integraras, creo que ya es tiempo y como estás mejor pensaba que…!

—Naruto —lo interrumpió el otro al tiempo que se llevó una mano a su sien izquierda—, no creo que nada de eso sea necesario, para empez… —se detuvo en seco apenas vio que el rubio sacaba con torpeza una pequeña libreta para anotar mientras lo miraba. Un silencio—: ¿Me puedes decir qué diantres estás haciendo?

—Estoy escribiendo… dattebayo.

—Si, mientras te hablo —destacó irónicamente.

—Es que es realmente importante, no puedo no hacerlo —dijo como si nada Naruto. Pensó en contarle lo que escribía pero determinó que le saldría más fácil el trabajo al revés—. Es que después me olvido…

—Dame eso —levantó una mano el Uchiha con toda la tranquilidad del mundo.

— ¿Eh? —y sus ojos claros se pasearon entre su amigo y la libreta—. Sasuke…

—No me hagas hacerlo por la fuerza —se llevó la otra mano a la cintura el nombrado como quien está intentando conservar la paciencia.

Al verle esa actitud Naruto enfurruñó su semblante:

— ¿Qué insinúas?, ¿qué puedes llegar y quitármela?

—Hn…

— ¿Cómo debería interpretar eso dattebayo?

—Hn —volvió a soltar el Uchiha pero esta vez sonrió engreído.

Naruto soltó un tic. Sin más cerró la libreta, se la guardó en el bolsillo y levantó el dedo medio de su mano derecha.

Sasuke frunció el ceño:

— ¿Y yo cómo debería interpretar eso?

—…Joder… realmente debes volver a la civilización, teme —se encogió de hombros el rubio para después erguirse odioso y con su gesto aún mas en alto—. Esto representa al genital masculino y aquí en Konoha como en muchas otras partes significa ¡jódete dattebayo!

Sasuke le quedó mirando con una ligera expresión de desagrado:

—A veces no sé qué es lo que me gusta de ti… pero si comienzo por tu vulgari…

— ¡¿Me estas llamando vulgar…?

— ¡Y esa costumbre de interrumpirme cuando hablo! —agregó cerrando los ojos con enfado el Uchiha.

Apenas le oyó alzar la voz Naruto se calló de mala gana.

— ¡Hm!, de acuerdo… ya no te interrumpo —dijo a regañadientes.

—En fin… —resopló—. ¿Me darás la libreta o tengo que ir por ella?

El de ojos claros iba a decirle que no enseguida, pero antes de hacerlo su amigo volvió a enfocarlo. ¡No había problema con eso excepto porque esta vez lo hacía de una forma muy particular!…

Su estómago se revolvió de nervios.

—No me mires así, Sasuke-teme... —dijo con un ceñudo rubor en las mejillas, y es que él le tenía encima unos ojos iguales a los de la noche anterior: intensos y sugestivos. Lo vio venir sin apuro—. ¡No te acerques, o… o romperé lo que escribí!

Pero ni caso le hicieron.

—Creo que me gusta mas la idea del genital masculino —dijo como si nada el de piel nívea y penas Naruto se dio la vuelta para irse le hizo una pequeña zancadilla con el pie.

— ¡Aght! —quedó a cuatro patas, sintiendo cómo su amigo enseguida lo empujó contra la mesita de antes—. ¡Tu de convaleciente tienes bien poco, qué, ¿qué crees que haces? —exclamó con la cara contra la superficie apenas Sasuke se agachó pegándose a su cuerpo:

—No me he esforzado para nada, de hecho tú eres el problema —le dijo con una voz susurrante al oído—: cuando te pones nervioso eres el peor ninja del mundo.

Naruto abrió los ojos de par en par. Le habían dado unos escalofríos terribles ante ese tono y peor, el roce: la cadera del Uchiha contra su trasero le dejaba sentir el aún tranquilo miembro de su amigo.

Y su maldito cuerpo reaccionó...

— ¡Esto no es justo, es trampa! —gritó haciendo de nuevo su vulgar gesto con una mano, sin embargo, apenas lo hizo sintió una mano de Sasuke acercándose a propósito a su entrepierna—. ¡No toques ahí o no respondo de mi dattebayo!

—Tranquilo, sólo busco la libreta —le dijo el amenazado con un tonito creído que lo puso peor—. Aquí está.

— ¡Genial, ahora suéltame! —reaccionó haciendo el ademán de incorporarse, pero Sasuke se inclinó aún más sobre su espalda reteniéndolo:

—Quieto, usuratonkachi.

El portador del Kyubi intentó respirar hondo cuando sintió aún más claro el miembro de él contra su trasero… cada vez estaba mas duro y eso hacia que él se pusiera igual: "¡Lo está haciendo a propósito, absolutamente a propósito!", y lo peor es que al mirar el rostro del Uchiha a la altura de su hombro donde estaba vio que él se encontraba tan tranquilo como siempre. "¡Pero qué… ¿qué? ¡Cómo diablos puedes tener esa cara cuando te están dando ganas!"

Sasuke frunció el ceño levemente.

—Haz escrito que me he llevado una mano a la frente, ¿qué tiene eso? —le preguntó al rubio dejando la libreta a un lado. Un segundo—. Ya veo, supongo que Tsunade te ha pedido que me observes cualquier síntoma que tenga.

— ¡Pensé que te dolía la cabeza, teme, nadie tiene que pedírmelo para que esté atento!

—Pero te lo han pedido, sino fuese así no te preocuparías de anotarlo —y entonces suavizó su gesto dejando un silencio—. Si… me duele un poco la cabeza, la verdad.

Apenas oyó eso Naruto lo miró como pudo a los ojos, pero antes de que hablara lo tomaron por la barbilla y lo besaron profundamente. En aquel beso Sasuke le dejó claro que lo deseaba, y al presionar sus caderas aún más aclaró en que el asunto era para ese mismo momento.

—Ah… —se escuchó un ínfimo gemido del rubio por entre los labios de ambos.

—Te preocupas demasiado por mí —le susurró el de piel nívea apenas terminó el beso—, me curaré contigo, ahora…

—Sasuke…

El nombrado no podía evitarlo, cada vez se daba cuenta más de que se había alejado de lo mejor de su vida. Todo era mejor junto a Naruto… o al menos eso sintió cuando lo vio subiéndose de espaldas a la mesa apenas hizo el ademán de quererlo así contra ella… y aun más cuando estando ahí le cogió por las mejillas besándolo apasionadamente, casi tironeándolo para que se le subiese encima.

—Suigetsu me dijo… que estás caminando raro —susurró quitándole sus prendas anaranjadas. A la par que lo hacia el rubio le lamía el cuello haciéndole soltar suspiros.

—Y a mi Juugo… —dijo también aquel sin detenerse— me dijo que sufrías cuando hablabas de mí —terminó, sonriendo cuando aquellos ojos negros miraron a un lado en una encubierta vergüenza—. Y no me importa caminar raro…

—Hn, es bueno saberlo... porque quizás no puedas caminar mañana…

—Mmm… ahh… ¡ahh!

De ahí en adelante Naruto no pudo articular nada por un rato. La lengua del más alto había ido hasta su ombligo pero al escucharlo gemir aun mas fuerte conforme bajaba, terminó dándole una de las cosas mas exquisitas y húmedas que había sentido en toda su vida.

Ese día descubrieron el sexo oral, y después las maravillas que esa misma lengua puede llegar a hacer como lubricante… hasta que se quedaron con un mueble menos.

Al día siguiente Naruto se encargó de andar con el pecho bien en alto como los ninjas de Konoha. ¡Recién había entendido el comentario de Tsunade y aunque no lo pareciera, ayudaba!, desde luego arrepentirse era lo último que pasaba por su cabeza; su cuerpo se acostumbraba rápido y estar así con Sasuke era… no tenía palabras para definirlo, pero decir que apenas podía esperar para poder hacerlo de nuevo era bastante claro por sí solo.

— ¿Estas bien, Naruto-kun? —le preguntó Sai cuando venían de la zona en que ayudaban a reconstruir la villa, aunque al estar aún recuperándose el ANBU sólo le había ido a acompañar.

— ¿Tu también vas a salir con eso?...

El artista se llevó una mano a la barbilla.

—En uno de mis libros dice que cuando un hombre está con otro hom…

— ¡Estoy bien dattebayo! —le tapó la boca con una mano al instante—. Mejor que nunca, la verdad —y sonrió dejándolo hablar de nuevo:

— ¿Ha pasado algo con Sasuke-kun? Supongo que vas a verlo.

—No sé cómo pero he terminado quedándome en su departamento todos estos días…

— ¿Y te ha dejado? Pensé que era difícil convivir con alguien como él.

— ¡Para nada datt… claro que si! —se trastabillo Naruto mordiéndose la lengua—. ¡Es un amargado!, ¡me hace dormir en un closet teniendo sillón, si muevo algo se enoja y si hago ruido me amenaza! ¡Sigue siendo el mismo maniático perfeccionista de siempre, que prefiere estar solo y que no sabe compartir su espacio! —el de cabello negro lo escuchaba atento—: Peor, no me da de comer, huele mal, contesta con puros monosílabos y más encima pasa leyendo pergaminos todo el día.

— ¿Sabes?

—Eh… —reaccionó el rubio de su rosario—. Qué pasa.

—Mientes realmente mal, Naruto-kun.

El aludido se sonrojo enfurruñado.

— ¡Todo lo que digo es cierto dattebayo!

—De acuerdo —le dio la razón Sai, pero al rato igual habló de nuevo—: Realmente me alegro de que estén juntos, se nota que han hecho el am…

— ¡Aght! —alargó el gritó el otro tapándole la boca otra vez—, ¡shhht! No hay caso contigo ¿verdad? —Sai le ladeó la cabeza a un lado diciéndole con eso que no entendía. Resopló—: De acuerdo, si tenemos algo, ¡pero no le digas a nadie dattebayo!

El artista sonrió aún más amplio apenas lo dejaron:

—Quiere decir que el lazo que comparten está aún más fuerte ahora. Eso está mejor de lo que me esperaba —Naruto le miró extrañado—. ¿No te había dicho que ustedes son mi modelo?

—Ah, si… —se encogió de hombros. Era increíble cómo Sai a veces lo convencía de que estaba cuerdo y al segundo le recordaba lo excéntrico que era…

—Oh, hablando de Sasuke-kun parece que no tendrás que ir a buscarlo; mira allá.

El portador del Kyubi siguió el enfoque de su compañero hasta una tienda de armas. Ahí vio al abanico de los Uchiha en la camisa de siempre de su amigo.

— ¿Y qué hace ahí?… —susurró hasta que recordó algo aún más importante: Con todo lo que había pasado el día de ayer se olvidó por completo de que nunca lo convenció de ir a la reunión. Y tan campante que iba a ir a buscarlo como si lo hubiese hecho…—. Oye, Sai, adelántate; iré a convencer a Sasuke para que vaya.

—De acuerdo, ahí no vemos entonces. Suerte —contestó el aludido y se fue tranquilamente a donde los demás seguro y ya se estaban reuniendo.

Naruto caminó a la tienda y se quedó observando cómo él examinaba las armas de las paredes. Le encantaba verlo hacer sus cosas… se sentía como un idiota por eso pero le gustaba mirarle caminar, el modo en que tomaba las cosas, su rostro siempre tan tranquilo…

— ¡Sasuke! —se acercó al final pillándole por el shimenawa.

—Dobe, ¿qué haces aquí? —le preguntó el aludido, y aunque su rostro estaba inexpresivo como siempre enseguida la suavidad de su mirada le hizo sentir cálido el estómago.

— ¡Yo soy quien debería preguntar eso dattebayo! —contestó chocándole suavemente con su hombro—. Ni pienses en comprar armas, no puedes entrenar aún.

—No lo he pensado, sólo vine por utensilios para limpiar mi katana.

— ¡Pues me has quitado trabajo! —y enseguida colocó una expresión que hizo saber al mas alto que le iba a pedir algo—… Ayer no quedamos de acuerdo en algo.

— ¿De acuerdo?, hn —sonrió de medio lado—, creo que quedamos más que de acuerdo.

Naruto se sonrojó soltando una tonta risa nerviosa:

— ¡No hablo de 'eso', teme!... hablo de la reunión —y apenas lo dijo su amigo se enserió regresando su enfoque a las armas de la pared—. Vamos…de verdad quiero que te integres… algún día podrían asignarte a una misión con alguno de ellos.

—Hn —soltó con algo de sarcasmo el Uchiha—. No me darán misiones, usuratonkachi, si quiera tengo una bandana.

—Pero algún día la tendrás, Sasuke.

— ¿Y si tu intento no sale como esperas? —le miró inquisidor a los ojos.

—…

—Ellos no confían en mi como tu.

—…No pierdo nada con intentar —bajó la voz viendo cómo él tomó una espada en absoluto silencio. Cuando no contestaba casi siempre era una negativa, habiendo un silencio en que a ambos la mirada se les volvió nostálgica: "Esa es… una espada de doble filo…"

Al ver de soslayo la expresión de su amigo Sasuke apretó el arma un poco:

—Tsk… demonios —soltó dejándola en su lugar como renegando en contra de lo que iba a decir—: De acuerdo, tú ganas, usuratonkachi —cambió de parecer sin mirarlo: "Realmente no me gusta que te pongas así", pensó perfectamente consciente de que doblegaba sus decisiones sólo por eso. Pero aún más raro era el que mucho no le importase…

Naruto le quedó mirado sorprendido por unos segundos.

— ¡Entonces vamos que llegaremos tarde dattebayo! —reaccionó después y se colgó de los hombros de Sasuke con un brazo.

—Me pesas, dobe.

— ¡Mentiroso!

—Hn…

Así fue que caminaron las dos calles de distancia en la que estaban y entraron al restaurante.

— ¡Buenas, chicos! —exclamó radiante el portador del Kyubi viendo sentado a Shikamaru, Chouji, Tenten, Sai y Hinata.

"¡Naruto-kun!", pensó la última emocionada, sin embargo, quedó tan en silencio como todos los demás cuando vieron a su lado a Uchiha Sasuke. Este último se supo definitiva y oficialmente incómodo.

Sai sonrió acabando con el silencio:

—Oh, con que finalmente si conseguiste que viniera.

— ¡Si, me costó un poco traerlo pero aquí está dattebayo! —se rió el rubio sentándose al lado del artista.

—Buenas, Sasuke-kun —lo saludó Sai y recién los demás reaccionaron haciéndolo con gestos o palabras a medias. El aludido se limitó a asentir con la cabeza para después ubicarse al lado a de Naruto.

— ¿Qué tal va todo? —sonrió este último—. Aun faltan varios…

Shikamaru resopló mirando las muletas con las que tendría que andar por un buen tiempo.

—Si, pero ya llegarán. Shino es problemático, supongo que Kiba lo traerá a rastras. Ino por otro lado está en el negocio de sus padres pero dijo que ya estaba que terminaba. ¿Y Lee y Neji, Tent…?

— ¡¿Quién está preguntando por mi? —interrumpió una voz y todos giraron para ver a Lee con varios collares de flores falsas en su cuello. Estaba haciendo una entrada triunfal—. ¡Aquí estoy y vengo trayendo de estos para todos de parte de Gai-sensei! ¡Iosh! —alargó su última expresión refiriéndose a los collares.

—Eh… —colocó mala cara enseguida Tenten—, ahí está…

Sin embargo, se tranquilizó por unos segundos al ver al Uchiha.

— ¡Oh, pero si realmente está aquí! ¡Bienvenido a Konoha de nuevo, Sasuke-kun! —exclamó al rato con la sorpresa propia de verlo. Después enfocó al rubio con un puño en alto—: ¡Naruto-kun, hoy chocaremos los vasos por el regreso de Sasuke-kun también!

— ¡Hecho! —se puso de pie el aludido compartiendo esas jóvenes energías—. ¡Hoy es un buen día dattebayo!

El de cabello azulenco los miró inexpresivo, pero sobretodo cuando Lee le colocó uno de los collares en el cuello fue que se encontró oficialmente desconcertado por dentro. Una actitud como esa era lo último que se hubiese esperado, parecía que se habían olvidado de todo lo que hizo… "¿Qué… mierda pasó aquí?", se preguntó mirándose el collar.

— ¡Oh, seguro estos están a la moda! —sonrió Naruto, observando cómo el de cabello azulenco pestañeaba con el collar de flores naranjas con amarillo y un montón de hilos colgando. Cuando lo vio así quiso de verdad reírse a carcajadas, y es que sabía que Lee lo había pillado desprevenido.

—No gracias, ponerse eso es muy problemático —colocó mala cara Shikamaru apenas intentaron con él.

— ¡Vamos, no seas amargado! —bromeó Chouji ya con el suyo y se lo colocó aun por sobre la mano en la que tenía apoyada la mejilla.

—Na… Naruto-kun —se escuchó de pronto la tímida voz de Hinata. En ese momento Sasuke evitó mirarla; no tenía ningún animo de intimidarla sin querer como la ultima vez o de ponerse de mal humor—... ¿Y… y Sakura-san?

—Ella está en una misión pero seguro y llega en la semana que viene —le contestó sonriendo el aludido.

—Es una lástima —dijo Lee llevándose una mano a la cara exageradamente— ¡pero protegeré el collar de ella con mi vida!

—No me digas… —susurró Tenten irónicamente.

— ¿Qué tal? —apareció de improviso Kiba por la entrada—. Miren a quien traje.

—Buenas —saludó el manipulador de insectos tras él.

— ¡Shino! —sonrió Hinata pasándole un collar.

—Esto es...

Apenas le vio la cara Kiba resopló:

—No seas aguafiestas; le pueden servir de casa a tus bichos —le dijo poniéndoselo en el cuello él mismo. De pronto reaccionó—: ¿Eh? ¡Pero si es Sasuke!

—Si, es que éste también es medio flojo para las reuniones —forzó una sonrisa el portador del Kyubi.

— ¡Vale! —se rio animosamente Kiba—. Pues bienvenido, ¡mira que hasta tu tienes un collar! —agregó yendo a sentarse por el lado de la pared con su compañero de misiones.

De acuerdo, una vez más: no se lo esperaba. Por dentro no era tanto el estar ahí lo que le incomodaba al Uchiha, sino esa increíble naturalidad con la cual lo trataban. "¿Tanto les has lavado el cerebro, Naruto?", lo miró de reojo a su lado riéndose y hablando sin parar.

—Oye, Shikamaru —soltó en eso Kiba en un tono malicioso—, mis contactos me han informado de un secreto tuyo.

— ¿Eh? —se extraño el aludido que seguía flojamente apoyado en su mejilla.

— ¡Me han contado que desde la ofensiva te andas comunicando con Temari de la Arena y que los dos tienen un amorío!

Apenas oyó eso el estratega abrió los ojos de par en par:

— ¿Quién diablos te ha dicho eso?

— ¡Ja, ni en sueño dejaría que mates a mi informante!

— ¡Increíble! —exclamó el portador del Kyubi—, ¡felicitaciones dattebayo!

—Que suerte tienes… —siguió Lee deprimiéndose—, la persona por quien mi corazón palpita ni si quiera me mira…

Shikamaru hizo lo imposible por controlar el sonrojo de sus mejillas:

— ¡Hey, ya paren que no he dicho nada!

—Vaya, y eso que eras el que decía siempre que las mujeres eran un problema —bromeó su compañero de equipo.

— ¡Oye Chouji, ¿de qué lado estas?

—Felicitaciones —sonrió Sai tranquilamente—, ten cuidado eso si, leí en un libro que en la guerra y en el amor las mujeres son mas bárbaras que los hombres**.

Siguieron riéndose cuando en eso entró Ino al cubículo, quedándose paralizada apenas vio a Sasuke. Este último sólo la miró hacia arriba sin ninguna expresión en especial quedándose ella aún mas fija en sus ojos.

Hubo un largo silencio.

—Que bien que llegas, Ino —le saludó Chouji al rato haciéndola reaccionar. Tanto él como Shikamaru imaginaron de sobra cómo se sentía.

— ¡Ho… hola! —contestó con una sonrisa forzada la rubia y se sentó sin dejar de observar al Uchiha ni un segundo. No lo había visto desde que tenía doce años; por instantes tuvo el impulso de abrazarlo como en esas épocas para comprobar que era el de verdad… sin embargo, tal como le ocurrió a Sakura ningún músculo le obedeció. Tenía miedo…

—Bien, sólo nos falta Neji —dijo Shikamaru, agradeciendo por dentro a su compañera por llegar y salvarle de la revelación de su secreto—. ¿Qué tal va el negocio, Ino? —agregó.

—Va… va bien —casi susurró la aludida volviendo recién a ser ella: "¡No puedo creer que esté aquí! ¡Por Kami, pero si está aún mas guapo que antes!, y su mirada sigue siendo tan, tan… ¡tan sexy, ahh!", pensó sin que nadie supiese cómo interpretar el que incluso se mirase la ropa, "¡Pero estoy tan desarreglada, si hubiese sabido que vendría!", terminó como una tonta enamorada consiguiendo que Naruto de verdad se pusiera de malas. Mentalmente éste último la amenazaba para que dejase de mirarlo, no obstante, terminó encogiéndose de hombros cuando vio que Sasuke estaba más interesado en un anuncio de la pared.

Un momento: "Ese cartel...".

—Oye, teme, ese ninja de viento del anuncio… es… —dijo para que sólo él le escuchara. Su amigo le asintió serio. "Tsk…". Por lo visto los ANBU de Tsunade perdieron a los dos que en el último incidente se escaparon, viéndose obligada a colocar publicaciones para su búsqueda. De pronto parecía que la conversación con Juugo lo había hecho más aprensivo…

—Por cierto, Naruto —dijo Shino obligándolo a dejar de pensar en ello—. ¿Qué misión era la que estaban haciendo el otro día con Sasuke?

— ¡Ah!, la misión… dattebayo —se rio a medias el aludido. Observó al Uchiha de reojo a ver si decía algo, pero él giró aún mas allá su cabeza dejándolo con un tic: "...Bien, eso significa que estoy solo". Y pese a ello se infló de orgullo para hablar—: ¡Era una de clase S!, ¡debíamos descubrir el verdadero rostro de Kakashi-sensei!

Lee lanzó un gritó lleno de espíritu ninja:

— ¡Esa es una misión propia de la primavera de la juventud!

— ¡¿Si verdad? —cerró los puños el otro apenas vio que al menos uno lo apoyaba sin llamarlo idiota.

—…Vaya manera de perder el tiempo —susurró el estratega, "aunque es sorprendente que Naruto haya convencido a este Sasuke de algo así…"—. En fin, ¿y qué tal les fue?

— ¡Eh…, pues! —y ahí Naruto se congeló avergonzado-—… la verdad es que una olla me dio en la cara y fracasamos.

— ¡¿Una olla? —preguntaron todos creyendo haber oído mal.

En eso se escucharon pasos.

—Vaya —opinó una voz muy varonil—, por lo visto Naruto sigue siendo el único que logra ablandarte, Sasuke. Nunca pensaría que pierdes tiempo en juegos como esos —terminó. Hyuuga Neji acababa de llegar.

El aludido sólo le miró como se mira a un adorno aburrido, pero en realidad su presencia y el comentario de entrada ya le habían importunado de por sí. "Vamos, todos saldrá bien…", se dijo Naruto a sí mismo y resopló sabiendo muy bien lo que su amigo pensaba. Cuando ellos estaban juntos de verdad que se sentía en medio de dos bestias que querían comerse, pero que aparentaban hipócritamente que nada sucedía. Joder… si eran de los mismos.

Tenten le alargó un collar de flores a su compañero, quien increíblemente sí se lo puso.

—Es raro que llegues tarde, ¿todo bien? —le preguntó después.

—Estaba dejando unas cosas en orden, pero en fin, ya estamos todos —se excusó él sentándose al lado de Sasuke con relajo.

Chouji alzó la mano de inmediato:

— ¡A pedir!

Momentos después todos tenían un vaso de jugo en las manos, observando Lee a Naruto, éste último a Chouji y Chouji a Shikamaru:

— ¿Por qué siempre yo? —preguntó el último, pero ante cómo le miraron terminó poniéndose serio mientras carraspeaba—: Bien, ¡esto es por haber triunfado en el ataque a nuestra villa y haber sobrevivido para contarlo; también por los ninjas que se han sacrificado o que aún no han sido dados de alta!

— ¡Por todo eso! —dijo la mayoría al unísono y Naruto chocó su hombro con el de Sasuke haciendo que él también alzara su vaso

— ¡Y por el regreso de Sasuke-kun! —exclamó fuerte y sonrojada Ino.

— ¡Y por Sasuke-kun!

— ¡Eh, también por los aburridos! —se quejó Kiba haciendo que todos se callasen—, ¡si, por qué al final nadie quiso ir a algo mas de adultos! —lo miraron mal—, ¡pero qué, qué, pero si es cierto! —siguió, recibiendo empujones de todos lados.

— ¡¿Y la primera de la vida? —interrumpió Lee comenzando a oírse los vasos.

— ¡Y también por la primavera de la vida dattebayo! —soliviantó enérgico Naruto. Enseguida chocó su vaso con el de Sasuke para quedar los dos mirándose con afecto, sin embargo, eso duró hasta que aquel vidrio volvió a sonar:

—Por el que Naruto exista —dijo Neji al de cabello azulenco sólo para que él escuchara. Hubo un espacio en el que Sasuke sostuvo la seria mirada del otro comenzando a perder la paciencia, pero un roce en su mano por bajo la mesa le hizo girar de nuevo:

—Bebe —le dijo el rubio sonriendo.

Y entonces el Uchiha mostró una ínfima sonrisa de medio lado. "Hn, realmente me molesta el que puedan acercarse a ti", pensó observando fijamente esos ojos claros que tanto le gustaban; y es que estando entre Neji, Hinata y lejos, Gaara, supo que definitivamente a Naruto lo quería sólo para él. "Que pena por ellos pero tu eres mío", terminó engreído y agarró con su meñique al dedo índice del rubio.

Este último se sonrojo apretándole con cariño.

—Oye, Sai —dijo girándose hacia él para disimular—, había olvidado decírtelo dattebayo…

—Qué cosa.

—Gracias por dejarme esa rata de tinta cuando Orochimaru me sacó de Konoha —le agradeció recordando por instantes la conversación que había tenido con Juugo de nuevo—. Te juro… que cuando leí tu recado fue como no sé, como haber revivido… pero te hirieron y…

Sai sonrió igual que siempre interrumpiéndolo:

—Lo haría de nuevo, para eso somos amigos. Ahora te toca seguir cuidando de Sasuke-kun.

— ¡Y haré todo lo que sea necesario! —se rió el rubio haciendo sentir muy bien a Sai. Mirarse a él mismo rodeado de tantas personas fue genial… estaba siendo feliz.

Comenzaron a comer sin parar de hablar. Se acordaron de las ocasiones en que Lee tomó sake en algún lugar dejándolo destruido y también sobre cómo ocurrieron las cosas en la guerra.

—Oye, Sasuke —dijo Kiba de repente—, ¿es verdad que te has instalado en Konoha definitivamente?

—Tu y tus contactos… —apremió Shikamaru con mal talante.

El referido dejó un silencio antes de decir por fin algo desde que llegó a la reunión.

—Si, al menos por ahora —contestó haciendo que Ino se alucinará ante su voz, aunque él ni enterado.

— ¡Oh, ósea que ya tienes el permiso para quedarte! —dijo Lee.

—Aun no del todo.

— ¡Qué va! —se metió contento el portador del Kyubi—, ¡yo haré que sea de forma permanente si hace falta!

Y entonces fue que al inclinarse un poco Naruto dejó que Neji viera cómo estaban tomados de la mano. "Tsk…", estrechó la mirada al entender de sobra que lo de ellos iba en serio. Sus celos ahondaron profundamente en él, pero se controló y miró a un lado: "Vamos, no debo cometer errores", pensó.

— ¿Y… ya estas mejor de tus heridas? —se atrevió la rubia a dirigirle por fin la palabra al Uchiha.

—Aún me falta —contestó él tranquilo.

—Eso está bien —dijo Neji entrecruzando sus manos bajo la barbilla—, no es nada que no te merecieras ¿no crees? Después de todo si no hubieses estado Naruto no habría sido…

Shikamaru casi botó su vaso al oírle:

— ¡Hey, Neji! —le interrumpió al instante enseriándose, y es que aparte de él, Sai y Sakura nadie mas sabía en Konoha cómo fue que ocurrió el rapto del rubio.

—De acuerdo —dijo como si nada el portador del byakugan y entonces fue que Sasuke le clavó la mirada. Todos percibieron que el ambiente se puso tenso, pero nadie supo el porqué del todo.

El portador del Kyubi ya no aguantó:

—Oye, Neji…

—Naruto —lo detuvo el mismo que nombró—. ¿Me acompañas afuera un rato?, hay algo de lo que quiero hablarte.

El de ropas anaranjadas soltó la mano de Sasuke.

—Con gusto dattebayo —contestó serio y poniéndose de pie—. Yo también tengo un tema del cual conversar contigo.

Casi todos se quedaron absortos cuando se retiraron del cubículo. Sasuke miró de perfil con indiferencia, e hizo de todo para que siguiese siendo así. Su paciencia se acababa de terminar oficialmente, pero no podía ser tan cabrón de justo en ese momento ponerse salir a ver asuntos con el Hyuuga él también… Naruto lo había llevado hasta ahí para integrarlo y mas encima no debía armar jaleo en la villa. "Tsk…", resopló subrepticiamente y cerró los ojos: tenerlos fuera de vista no le gustaba en lo mas mínimo.

Mientras, el rubio y Neji fueron hasta un gran sauce al exterior del restaurante.

—Oye, Neji, ¿por qué no me dices de una vez qué diablos te pas…? —iba a decir Naruto apenas se quedaron quietos, pero el otro lo calló al tomarle sin violencia la mano con la que le había amenazado.

—Yo seré quien hable esta vez —le dijo sin soltársela aun cuando la hubo bajado—. Seré claro: lo que menos me interesa es el Uchiha; mi problema eres tú, Naruto.

— Dime la razón —exigió extrañado.

— ¿Estás con él no? —inquirió Neji haciendo que el rubio enseguida se pasmara—. Estas saliendo con Sasuke, esa es la verdad.

Hubo un mutis en que Naruto sonrió como quien se decepciona con rabia:

—Si eres homofóbico no me sorprendería, pero qué, ¿acaso te importa que salga con él? Lo que hagamos no es asunto tuyo.

Al oír eso Neji sonrió de medio lado, tanto por la idea muy equívoca de que él era homofóbico como por el hecho de estarse enfrentando a la verdad por la propia boca de quien le gustaba.

—Claro que me importa —confesó por fin, controlando muy bien los insoportables celos que sentía—, mi problema es que andas detrás de él precisamente.

—Ya déjate de rodeos —cargó la voz el rubio con impaciencia—, dijiste que serías claro.

El de cabello largo resopló tranquilo.

—Pasa que tú me gustas, Naruto —y apenas lo dijo el nombrado se quedó atónito. Neji continuó muy serio—: y como me gustas es normal que me moleste el que estés todo el tiempo con él.

—Tú…

—En fin —miró a un lado Neji—, dame una oportunidad.

—Pa… para qué…

—Para demostrarte que estas perdiendo tu tiempo con Sasuke.

—…

Hubo un largo silencio. "No puede ser", pensó Naruto recordando los comentarios ácidos que el Hyuuga había dicho en todas aquellas ocasiones. ¿Por eso toda esa rabia contenida? Las provocaciones, las rivalidades… si se tomaba en serio lo que estaba diciéndole, por fin todo encajaba: "él… ¿ha estado celoso?"

Neji le movió un poco la mano.

—Oye, Naruto —intentó despabilarlo pero no hubo caso. No se esperaba que reaccionara así con su declaración, pero eso mismo le hizo ver que su oportunidad había llegado—: Te mostraré… —susurró—, que puedo darte mucho más —y entonces, sin previo aviso, tomó por las mejillas al rubio juntando sus labios con los de él.

Un beso… mas bien un choque donde uno intentó ir mas allá al segundo.

— ¡Nnnh! —reaccionó Naruto ante la calida lengua, empujando al otro con tanta fuerza que fue a dar contra el tronco del sauce—. ¡¿Qué… qué mierda estas haciendo?

El portador del byakugan tranquilizó su mirada.

—El silencio otorga. No me contestaste cuando te pedí una oportunidad.

— ¡¿Qué? —dijo indignado Naruto y nervioso se limpió los labios con la manga—, ¡estaba… estoy sorprendido! ¡¿Qué crees? ¡¿Que me esperaba esto de ti?

—Probablemente no, sé que he sido muy discreto —cerró unos momentos sus claros ojos el Hyuuga—. Pero Naruto… hubiese dejado que te besara del todo; habrías sentido por ti mismo que soy mejor que el Uchiha.

— ¡¿Qué mierda puedes tener mejor que Sasuke? ¡El al menos no me obliga a nada dattebayo! —le gritó sin dejar de limpiarse sus labios.

—Naruto… yo terminaré gustándote.

El aludido se puso serio al oírle.

—Pero qué diablos pasa contigo —cargó la voz con aspereza—, ¿quién te crees para venir a decir eso?

—Cuando te aburras de él vendrás a mí, te lo aseguro —reiteró el otro sin ser pedante, mas bien lo dijo tranquilo y confiado.

El de ojos azules dejó un mutis.

—Eres un grandísimo imbecil, Neji. No vuelvas a hacer eso y deja de hablar mal de Sasuke —advirtió con disgusto al rato—.Somos compañeros y no tengo ganas de pelearme contigo, pero si vuelves a intentar cualquiera de las dos cosas te daré un puñetazo.

El advertido miró a un lado ligeramente.

—De acuerdo, no hablaré ni me referiré al Uchiha en tu presencia, y sobre besarte… —dejó una pausa saboreando suavemente en sus labios al rubio—, puedo esperar. A fin de cuentas yo soy más inteligente que él, verás que no necesitaré tenerte tan cerca de mí… porque tú vendrás solo.

En ese momento Naruto controló el impulso de golpearlo.

—No soy un objeto —dijo furioso y con una mirada que incluso se volvió intimidante.

—En lo mas mínimo —estuvo de acuerdo el otro—, mas bien eres lo más bello que he visto, eso eres —terminó de decir con simpleza.

Al oírlo la cólera del portador del Kyubi se mezcló con el retraimiento de no saber recibir halagos. Pero pese al sonrojo que apareció en sus mejillas, su enojo no bajó en lo más mínimo alejándose de Neji.

—Sólo… aléjate de nosotros dattebayo —y habiendo dicho esto se fue de vuelta al restaurante.

El Hyuuga se conservó en silencio mientras lo vio irse, pero lo peor vino cuando ya lo hubo perdido de vista: en ese instante su blanca mirada se fue a una de las esquinas del restaurante, esquina donde escondido estaba Konohamaru.

Hn —sonrió de medio lado apenas el genin le alzó el pulgar afirmativamente.

"Continuará…"