CAPÍTULO LII :"LA ENFERMERÍA"
Tonks intentó alejarse sin parecer demasiado brusca, mientras intentaba pelar unos tomates. Proudfoot volvió a la carga, acercando sus labios al cuello de Tonks, quien se defendía como mejor podía.
-Ya pues, Dan – dijo subiendo su hombro para no dejarle espacio que besar – Estoy intentando cocinar la cena, ya que tú nunca te dignas a poner una mano sobre algún utensilio de cocina.
-Bueno, en ese caso… Ya sabes que es como debe ser. Cuando nos casemos lo mínimo es que le cocines a tu esposo – Proudfoot dijo eso sólo para picarla con el machismo, que era el tema más viable para una pelea de esas que tanto le gustaban. Pero en vez de eso, Tonks palideció y en vez de girarse para darle el sermón de su vida, continuó en su tarea doméstica, sin soltar comentario - ¿Qué te pasa? – preguntó él al darse cuenta de su reacción, mientras sacaba una manzana y comenzaba a comerla.
-Nada.
-¿Nada?.¿Entonces no te importará cocinarme cada vez que se me antoje?
-Si tengo tiempo, no me importa – dijo con sencillez mientras echaba unas papas a la olla. Estaba haciendo todo de la forma muggle para tener en qué ocuparse porque no tenía ganas de hablar con él sobre esos incómodos temas.
-Ok, ok – dijo Proudfoot tomándola de los hombros para voltearla – Algo muy extraño está pasando aquí ¿Cómo que no te importa?
-Pues eso. Tengo que terminar esto ¿sí?.¿No te gustaría subir e ir a jugar ajedrez mágico o algo?
-Princesa, eso se juega de a dos ¿Te acuerdas?
-Bueno, no sé. Puedes ir a leer. Tengo que terminar esto antes de que regresen Dawlish y Savage.
-¿Mañana por la mañana? - preguntó él de forma burlona.
-Sí, ellos llegan a comer muy temprano y sabes que no tienen idea de hacer un huevo.
Proudfoot terminó su manzana en tres rápidos mordiscos y botó la coronta en el basurero.
-No soy tonto ¿sabes?
-Lo sé, tu coeficiente intelectual es superior al normal, no es la primera vez que lo escucho – dijo ella en tono aburrido.
-Entonces si lo sabes, deberías usar mejores excusas para ocultarme lo que me estás ocultando – dijo él pensando que no volvería a comentar eso de su coeficiente intelectual.
-¿Y lo que te oculto es…? – dijo ella dando a entender que era una estupidez.
-Vas a decir que soy un paranoico, pero para mí que no fuiste sólo al cementerio a ver a tu tío – Tonks había contado una historia corta de que tenía que asistir a un aniversario de muerte para que le permitieran ir a entregar un informe al Ministerio y así aprovechar la ocasión de ir a Londres. Como siempre Proudfoot hacía más preguntas de las necesarias.
-¿Y qué fui a hacer?.¿Me fui de parranda acaso, señor coeficiente ciento diez?
-Hubiera preferido eso. Te hacen falta unas cuántas fiestas para relajarte, Tonks. Fue sólo un comentario.
-Un comentario reiterativo.
-Un comentario reiterativo derivado de tu actitud reiterativa ¿Qué es lo que te molesta?.¿Por qué no sigues ninguna de mis bromas, ni me dejas tocarte un pelo? Merlín, no somos novios, pero me parece que hemos hecho bastante más, como para que ahora desconozcas que tenemos algo. Te quiero, Tonks ¿Acaso tú no? Esa sería la única explicación lógica para que seas tan esquiva.
Tonks se calmó un poco, porque ya se había comenzado a exaltar.
-Lo que pasa es que…te escuché hablar con el tío Jack sobre mí el día en que subimos en andariveles ¿Te acuerdas?
Proudfoot se pasó la mano por la cara después de reprimir una cara de terror.
-¿Nos escuchaste? Que me lleve Morgana. Tonks, por favor, intenta olvidar todo eso. No dije nada de eso en serio. Ahora entiendo todo. Es evidente que si creyeras que tengo la intención de llevarte al altar, te alteraras. Pero no tienes que tomarlo en serio. Fue sólo una conversación entre mi loco tío y yo. Algo familiar, ya sabes que él siempre me molesta. Yo te quiero mucho, pero ¿casarme?.¿ahora?.¡Para nada! Por favor olvida eso.
-Si sé que no piensas casarte ahora – dijo ella lentamente – Es sólo que fue cómo lo dijiste. Como si en realidad estuvieras dispuesto a hacerlo.
-Olvídalo, no hablemos más de eso.
-No, necesito hablarlo. Lo que sucede es que al escucharte hablar así de mí, me di cuenta de que en verdad me quieres mucho.
-¡Claro que te quiero mucho! – dijo Proudfoot rodeándola con sus brazos – Te lo digo todo el tiempo, lo que pasa es que tú prefieres escuchar los chismes de Savage que lo que yo tenga que decirte.
Tonks sonrió con tristeza al pensar en las diferencias entre Daniel y Remus. A Remus le había costado más de un año soltar un simple "te quiero". Proudfoot se lo había dicho a los pocos meses de conocerse, siendo que en un principio se habían llevado pésimo. Cualquiera podía ver que Proudfoot estaba loco por ella. A nadie se le hubiera ocurrido pensar que Remus pudiera sentir hacia ella algo más que compañerismo. Le costaba demasiado tener que hacerle daño a Proudfoot.
-Y sí puedo ver que me quieres, pero el hecho de que sea tan excesivo, me asusta un poco…
-Si te refieres a lo del tío Jack, te dije que lo olvidaras, no estaba hablando en serio.
-Sí, estabas hablando en serio. No en lo del matrimonio, pero el hecho de que puedas decir tan abiertamente que no te molestaría que ese matrimonio fuera conmigo, me hizo darme cuenta de que para mí no es igual. Me quieres mucho y yo no te estoy correspondiendo.
-Bueno, eso es algo que podemos solucionar – Tonks se dejó besar – Tenemos la noche para nosotros solos y por primera vez en el mes, nos toca en la casa. Vamos a terminar lo que empezamos la otra noche.
Tonks se había acostado con Proudfoot sólo un par de veces en todos esos meses. Siempre había buscado las excusas para no tener que hacerlo de nuevo. Simplemente no podía. Y no era precisamente que Proudfoot fuera un mal amante, si no que cada vez que se acercaba a ella un poco más de la cuenta, tendía a pensar irremediablemente en Remus. Era una estupidez. Remus no era nada suyo, ella no era nada de él. Las personas no eran propiedad de nadie, menos de personas que dejaban a otras con el pretexto de tenerle miedo a los bebés y a las profecías. Además estaba segura de que Remus no pensaba en ella cuando se acostaba con otras mujeres. Porque claramente se debía estar acostando con otras mujeres. Los hombres no podían vivir sin sexo. Proudfoot era una clara muestra. Y lo peor era que cada vez se daba mayor cuenta de que no lo quería y una inglesa sabe por herencia que compartir tanta intimidad con una persona que ni siquiera se quiere, no es algo aceptable. Se vuelve insoportable. Casi que volvía a detestar a Proudfoot como en los primeros días.
-No estoy hablando de sexo. Estoy hablando de afectos. Sé que va a sonar feo, pero siento que tú me quieres mucho más de lo que te quiero yo.
En vez de apenarse, Proudfoot sonrió.
-Claro que yo te quiero más que tú a mí. Es natural. Siempre pasa eso en una relación. No existe el equilibrio. Pero no me molesta representar mi papel. Ser el que más quiere, siempre es más divertido.
-No cuando te dejan – dijo ella con conocimiento de causa.
Hubo una pausa.
-¿Quieres terminar conmigo?
-No lo sé. Creo que no tengo corazón para hacerlo, pero no me gusta tener que mentirte.
-Entonces no lo hagas.
-Yo sí te quiero en cierto sentido, pero no te voy a engañar…yo, todavía siento algo hacia Remus.
-Lupin, ahí está. Sabía que era él ¿Lo viste, cierto?
Tonks asintió.
-No puedo evitarlo.
-¿Y qué es ese "algo"?.¿Todavía estás enamorada de él?
-Creo.
Proudfoot le dio un golpe a la mesa.
-¡Puedes darme una maldita respuesta clara!.¿Quieres terminar conmigo?.¿Quieres todavía a Lupin?
-No lo sé, Dan, no lo sé. El amor no es algo cuantificable. No hay respuestas claras ahí.
Él dio un suspiro y se apoyó contra la mesa.
-¿Hasta cuándo vas a estar así? Pensé que se te pasaría algún día, pero ese día se está demorando mucho en llegar ¿Acaso Lupin pareciera corresponderte?
Ella negó.
-¿Entonces por qué no lo olvidas? Él ya lo hizo.
-Yo también pensé que se me pasaría con el tiempo. Pero tu teoría de "un clavo saca a otro clavo", no funcionó. No comigo. Lo siento mucho.
-¿Y así vas a terminar todo?
-No. No pensaba terminar con palabras. Me gustaría que tú sólo te dieras cuenta de que lo nuestro no da para más.
-Perfecto, me gustaría que tu sola te dieras cuenta de que lo tuyo con Lupin hace mucho tiempo que no da para más. Pareciera que aún no te has enterado. Yo te quiero, Tonks, pero no voy a estar allí cada vez que vuelvas de una pelea con Lupin. No soy tu paño de lágrimas.
-Lo sé.
-No, no lo sabes. No tienes idea de nada. Te comportas como una niña. Ya no lo eres. No puedes andar jugando, menos conmigo.
-Por eso mismo te estoy diciendo la verdad. No quiero jugar contigo.
-¿Y cuando regresaste de Latinoamérica? Te fuiste tres meses en plan romántico con Lupin y ni siquiera te dignaste a responder mis lechuzas. Pero claro, no faltaba más que él te dejara para que volvieras a pedir perdón y a coquetearme. Dime si eso no es jugar.
-No te pases películas tú solo. Yo no regresé a coquetearte.
Proudfoot lanzó una carcajada cínica.
-Por favor, no entremos a discutir ese punto. No quiero que salgas perdiendo por tanto de esta pelea.
Un pitito muy molesto interrumpió la discusión. Tonks se dio cuenta de que era el prendedor de la Orden.
-Disculpa – le dijo a Proudfoot mientras subía hacia el segundo piso. Era Mc Gonagall. Quería que fuera a vigilar los pasillos del colegio. Era algo extraño. Ella siempre debía estar con los aurores del Ministerio, vigilando sólo los terrenos del colegio, nunca dentro del castillo.
-Fueron órdenes de Dumbledore – dijo la jefa de la casa Gryffindor – Salió hace unos momentos y me pidió que por esta noche patrulláramos los pasillos en su ausencia.
-¿No ha pasado nada grave?
-No, todo está muy tranquilo. Creo que sólo es por precaución. Dumbledore nunca deja el castillo de noche. Debe haber tenido algo muy urgente que hacer.
-Entiendo. Estaré allí en seguida.
Tonks bajó las escaleras y se encontró con que Proudfoot ya no estaba en la cocina. Se encogió de hombros y salió de la casa pensando que ya tendrían tiempo de terminar su conversación. Si es que él aún quería hablar… Le dejó una nota de que no volvería en toda la noche, por si le daba por preocuparse por ella.
Se apareció en los terrenos y buscó a los aurores. Savage y Dawlish la reconocieron antes que ella pudiera verlos y casi le echan algún maleficio encima.
-¡Por Merlín, Tonks! – dijo Savage - ¿Qué haces aquí?
-Tengo órdenes de patrullar dentro del colegio.
-¿Qué? – preguntó Dawlish - ¿Por qué?
-Eh… - Tonks pensó bien esa respuesta. Sabía de antemano que Dawlish no era partidista de que Dumbledore tuviera tanta popularidad y poder. Para él la gente seria y competente era la única que podía llegar a cargos importantes, gente como el Ministro. Dumbledore estaba constantemente haciendo chistes de cosas que él consideraba de gran importancia y eso no le agradaba, le restaba peso al gran personaje que Dumbledore simbolizaba. Así que si ella decía que el director había salido a dar un paseo nocturno, no dudaba de que Dawlish saldría disparado hacia la casa para comunicarse por medio de la Red Flu con el Ministerio y comentar que Dumbledore no estaba en su puesto de trabajo como correspondía. Se guardó de exponer ese tema – Lo que pasa es que… hubo un pequeño accidente en la sala de Pociones.
-¿Pociones?
-Ajá. Sucede que unos niños muy revoltosos, vertieron un caldero profesional que contenía la poción…chispeante.
-Que Merlín los ampare – dijeron los dos.
-Sí, eso mismo dije yo. Quieren ayuda para volver todo a la normalidad. Así que probablemente esté toda la noche. Ustedes no se preocupen, están lejos del castillo. Sólo atiendan lo que pueda venir desde afuera.
-Suerte en la limpieza – le dijo Savage con toda sinceridad.
Tonks los olvidó al instante y entró al castillo por medio del lugar reservado para los de la Orden. Se encontró con Mc Gonagall y Bill.
-¡Bill! – dijoTonks corriendo para abrazarlo – No te veía hace tanto tiempo ¿cómo has estado?
-Bien, bien. Ya sabes, planeando todo eso del matrimonio.
-Vi a Fleur en Navidad ¿Te acuerdas de que te conté por lechuza? Es una chica preciosa, nunca me canso de decirlo. No sé por qué a tu madre no le agrada.
-A mi madre no le agradará nadie que pueda llevar un anillo comprado por mí.
-Jajaja ¿Y qué dices de hacerme tu padrino de matrimonio?
-Se lo comenté a Fleur pero dice que eso no es aceptado en Francia. Supongo que tendré que pedírselo a Charlie, pero ya sabes que de no ser por las reglas, tú serías la candidata número uno.
Alguien carraspeó junto a ellos. Ambos se dieron vuelta para esperar encontrarse con una furiosa Mc Gonagall reclamando atención para cumplir su patrullaje nocturno, pero en vez de eso se encontraron con Remus.
-¿Candidata número uno para qué? – preguntó.
-Hola, Remus – dijo Bill con un efusivo saludo – Pensé que estabas viviendo con los topos.
Remus se limitó a hacer una pequeña sonrisa por el comentario.
-Es una suerte que no estuviera en Underground para tu llamada, Minerva. Allá abajo no llegan las señales mágicas.
-¿No? – preguntó ella – Bueno, la verdad es que no se por qué te llamé a ti. Dumbledore me ordenó llamar a tres integrantes de la Orden y pensé en ustedes tres. Alguien como Fletcher o Alastor llamarían demasiado la atención si algún alumno llegara a verlos.
-¿Y qué es lo que debemos hacer? – preguntó Bill
-Pues vigilar por los corredores. No creo que haya mucho de lo cual preocuparse. Hay aurores afuera y protecciones mágicas. Sólo cerciorarse de que los alumnos continúen en sus casas. Algunos todavía insisten en salir por las noches – dijo sin dirigirse a ninguno en concreto, pero cuál más que otro se sintió identificado con ese sermón encubierto.
Tonks miró a Remus de reojo con fastidio. No le bastaba tener que haberlo visto en el Ministerio, si no que además el destino le jugaba una mala pasada haciendo que entre todas las personas de la Orden Mc Gonagall justamente lo hubiese escogido a él y que él justamente estuviese fuera de Underground. Aunque eso de habérselo topado por casualidad en el Ministerio no era tan así. De algún modo ella sabía que allí estaría.
-Debemos dividirnos – dijo Mc Gonagall – Para vigilar el ala Oeste y el Este.
-Ay no – dijo Tonks suponiendo con quién tendría que irse.
-¿Perdón? – preguntó la profesora.
-Que yo voy con Bill.
-Bueno, me temía que esto sucedería, así que sólo les pido que no sea como cuando estaban en el colegio. Ahora deben responsabilizarse…
-Sí, sí – dijo ella tomando a Bill del brazo.
Pero en contra de toda lógica no era la profesora quién se oponía, ni siquiera Remus, si no Bill.
-Minerva tiene razón – comentó Bill – Será mejor que yo vaya con ella.
-¿Qué? – preguntaron los otros tres.
Tonks lo tironeó hacia un rincón.
-¿Me puedes explicar qué fue eso? – le preguntó en un murmullo, mientras Remus y Mc Gonagall los miraban extrañados.
-Mi mamá tiene razón – dijo él también en un susurro aunque burlón – Ustedes dos necesitan un espacio para conversar y arreglarse.
-Pero si no tienes idea de lo que ha pasado. Yo no quiero….
-Bla bla. Si ya no te importa, entonces no te importará patrullar con él.
-Bill, no me hagas esto – rogó ella.
-Bah, ya me lo agradecerás – dijo él con una sonrisa antes de conducir a la profesora hacia el este - ¿Sabe, profesora? Si quiere atrapar a esos revoltosos niños que salen de noche no tiene más que inventar alguna historia de terror ¿Qué tal inventar algo como que Filch ronda de noche con una sierra eléctrica?
-¿Cierra eléctrica? – preguntó la voz de la profesora que se alejaba cada vez más del punto en el cuál se encontraban Remus y Tonks.
-Es la sensación en las películas de horror muggles – fue lo último en escucharse.
La parejita se miró de reojo y luego sin previo aviso, Remus comenzó a caminar en silencio hacia el este, con las manos en los bolsillos. Era como siempre ocurría. De alguna manera el destino se las ingeniaba para juntarlos y él aún sin entender el por qué.
-Hace frío – comentó Remus como intentado tener una trivial conversación sobre el clima.
-No sé. En realidad estoy acostumbrada a tener jornadas de noche, estoy acostumbrada a estar a esta hora en los terrenos del colegio.
Remus asintió.
-Debe ser porque hace tiempo no estaba afuera. Bajo tierra el calor se encierra.
-¿Y cómo es que no estabas en Underground para cuando Mc Gonagall te llamó?
-Decidí dar una vuelta luego de ir a visitar a Sirius.
-Claro.
Silencio.
-¿Por qué crees que Dumbledore salió?
-Lo hace con bastante regularidad – dijo Tonks – Lo raro es que lo haya hecho de noche.
-¿Crees que tenga relación con algo de la Orden?
-Probablemente tiene relación con Quien Tú Sabes. La Orden está desgastada. Luego de que perdiéramos Grimmauld Place, ya no es lo mismo. Nos enemistamos con Mundungus, Kingsley ha estado muy ocupado en el Ministerio muggle, los Weasley preocupados del matrimonio de Bill, Hestia atareada con las veelas, Dedalus investigando a los vendedores estafadores, Snape….con Snape nunca hemos podido contar, Sirius muerto, nosotros…
Tonks no quiso terminar la frase.
-Nosotros aún servimos a la Orden cada vez que podemos – replicó Remus.
-Siempre y cuando no nos involucren a los dos.
-¡Hola! Viajamos a Latinoamérica por tres meses por un asunto de la Orden.
-Sí – dijo ella mirando el piso – Siempre se me olvida que fuimos a hacer un asunto de trabajo allá.
Ahora sí que el silencio se había hecho espeso. No conversaron en mucho rato mientras dirigían sus pasos hacia el oeste. El castillo estaba casi a oscuras y muy silencioso. Ambos adoraban esas paredes de piedra más que a sus propios hogares. Les traían demasiados buenos recuerdos, especialmente a Remus que no tenía dificultad alguna en guiar a Tonks por los lugares indicados, a pesar de los cambios del castillo desde los años en que ellos estudiaban.
-¿Qué les dijiste a los aurores?
-¿Cómo?
-¿Qué les dijiste para poder venir a patrullar, sin ellos?
-Ah. Les dije que unos niños habían vertido poción chispeante y los profesores necesitaban ayuda. Por supuesto que no se ofrecieron a acompañarme.
-Qué caballeros – dijo él en tono despectivo.
Tonks sabía que se refería a Proudfoot. O al menos eso quería creer.
-No empieces con eso.
-¿Con qué? – Tonks no contestó. Remus cambió de tema – Yo una vez hice eso.
-¿Qué cosa?.¿Ser caballero?
En la oscuridad Tonks sólo pudo intuir su cara de fastidio.
-Verter poción chispeante.
-Mentira – dijo ella en tono incrédulo.
-Ajá. No es algo de lo que me enorgullezca. Con mis amigos queríamos divertirnos un rato. Resultó ser uno de los peores castigos de la historia.
Tonks comenzó a reírse de verdad.
-¡No lo puedo creer! Bill siempre decía que debíamos hacerlo. Le dije que para una broma como esa no existía un castigo establecido, y de haberlo de seguro sería la expulsión. Y el insistía en que alguien lo había hecho antes según una estúpida leyenda ¡Fueron ustedes! Jajajaja. No puedo creer que el santito de Remus Lupin pudiese ser parte de la leyenda.
-Bueno, yo me opuse, pero Sirius fue muy insistente.
-Claro, no había nada en que Sirius no pudiera convencerte.
-Es una veta de los Black.
-Entonces yo no tengo nada de Black. Si pudiera convencerte…bueno, ya sabes, olvídalo – Tonks arrugó la nariz y meneó la cabeza para luego adelantarse.
-Oh, yo creo que tienes gran poder de convencimiento sobre mí – comentó Remus en tono casual – Lo que pasa es que no lo usas.
-No seas cruel – dijo ella con mezcla de risa y pena.
-Lo digo en serio.
-¿Entonces por qué no estamos haciendo lo que quiero que estemos haciendo? – dijo ella volteándose para encararlo.
-¿Y qué es eso? – preguntó él en tono divertido.
-No lo tomes por ese lado, sabes que no me refiero a eso.
-Y tú sabes porque no lo estamos haciendo. Sabes que no es precisamente porque yo no quiera.
-No, no lo sé. Contigo nunca puedo estar segura.
-Bueno que te quede claro entonces, al menos ahora. No estamos juntos no porque no te quiera, si no porque tú no has sido capaz de convencerme.
Tonks alzó una ceja. Era la respuesta más estúpida que había escuchado.
-¿Perdón?.¿O sea que la culpa ahora es mía?
-Yo no soy el que sale con otras personas – dijo él en tono dolido mientras se adelantaba.
-Pero…¡Pero no me puedes decir eso!.¿Eres bipolar o qué, Lupin? – preguntó ella corriendo para alcanzarlo - ¿No eras tú el que decía que debíamos seguir adelante?.¿Que me buscara a alguien mejor que tú, porque tú nunca me podrías dar lo que necesitaba bla bla?
-Exacto. Segundo punto por el cual no podemos estar juntos: no nos entendemos.
-¡Es que a ti nadie te entiende!
-Puede que sea verdad. Creí que tú al menos lo hacías. Pero hay algo que no alcanzas a comprender y es el hecho de que esto no está siendo fácil para mí ¿Crees que me estoy divirtiendo?.¿Crees que el terminar contigo lo hice para hacerte sufrir? Obvio que no. El asunto es que no alcanzas a dimensionar lo que es ser alguien como yo en la situación en la que tú me pones. Me estás dando el papel de la persona responsable en una cosa que es totalmente irresponsable. Es decir, un hombre lobo con una niña ¿teniendo hijos? No entiendes lo que implica todo eso, tú sólo vives esto, el lado lindo, no te importa todas las consecuencias que eso pueda traer.
-Es que las consecuencias aún no están. Cuando lleguen me ocuparé de ellas ¡No puedes vivir pensando en lo que podría pasar! Así limitas mucho tu calidad de vida, Remus. Por eso eres un viejo de treinta y seis años.
-Justo. En una relación alguien tiene que serlo. Y como tú no te preocupas por ti, además tengo que cumplir con esa tarea – Remus dio un suspiro – Me duele todo esto, Tonks. Me duele el tener que alejarte y el que tú ni siquiera intentes comprender mis razones. Y más encima me restriegues que sales con otro. Sabes que no lo tolero. Sabes que soy un celoso compulsivo.
Era en esos momentos cuando a Tonks le daban ganas de abrazar a Remus y comérselo enterito. Pero… siempre había un dichoso pero.
-Ya no estoy con Proudfoot si es eso lo que te importa. Si lo que te importa es que me convierta en una solterona que no puede estar con otro hombre, pero menos aún contigo, bueno, lo estás consiguiendo ¿No has considerado la posibilidad de que seamos amantes sin sexo de por medio, para que no haya riesgo posible? – preguntó en tono sarcástico.
Remus sonrió. Pero antes de que pudiera contestar sintió un empujón desde atrás que casi lo bota al suelo. La persona que lo empujó cayó al suelo y como un efecto dominó las otras dos personas que lo seguían también tropezaron. Eran Ron, Ginny y Neville.
-¿Qué están haciendo aquí? – preguntó Remus en todo el tono de sermón que podía tener un ex profesor de Hogwarts.
-Malfoy…que suerte que estén aquí…la mano de la gloria…oscuro…mortífagos – dijeron todos a la vez.
-¿Mortífagos? Explíquense mejor.
-Malfoy trajo mortífagos al castillo – soltó Ginny.
-Echó polvo peruano de oscuridad instantánea y no podíamos ver nada.
-¿Están seguros?
-Completamente – dijo Ron – Tenemos que encontrarlos. Ni Dumbledore ni Harry están. Gracias a Merlín que ustedes sí ¿Hay más gente de la Orden?
Neville miró con curiosidad. Remus carraspeó.
-Están Bill y Mc Gonagall patrullando el otro ala. Debemos encontrarlos ¿Hacia dónde fueron?
-Ni idea. Este fue el primer pasillo con luz que encontramos – dijo Neville.
-Pero tenemos el mapa – dijo Ron con una sonrisa, entregándole el mapa del merodeador a uno de sus propios creadores.
Remus le echó un vistazo con cierto aire de nostalgia. No podía creer que ese dichoso mapa iniciativa de James, estuviese todavía dando vueltas por el colegio y siguiera siendo de tanta utilidad. Aunque estaba convencido de que Harry y sus amigos le daban un uso más noble.
-Cerca de la sala de Astronomía – dijo al reconocer algunas manchas etiquetadas con nombres de mortífagos – Ustedes vuelvan a su Sala común.
-De ningún modo – se opuso Ginny – Son más que nosotros. Si van ustedes solos no darán abasto.
-Chica, somos adultos, algunos aurores, podremos, créeme – dijo Remus en tono cortante.
Hubo un sonido fuerte proveniente de los pisos superiores.
-No hay tiempo – dijo Tonks corriendo hacia las escaleras. De un modo que no pudieron explicar, Bill y Mc Gonagall se les unieron en el camino.
-Parece que el Félix Felicis funciona – comentó Neville.
No hubo tiempo para discutir sobre la presencia de menores de edad en la escena. Ni siquiera Mc Gonagall tuvo tiempo de chistar cuando se vieron enfrentados a Amycus, Greyback, Gibbon, y otro par más de mortífagos. Al llegar junto a ellos, Greyback le echó a Remus una mirada sorprendida como reconociéndolo. De seguro no podría regresar en su vida a Underground. Bill comenzó lanzándole hechizos. Remus estaba muy preocupado por el estado de los niños, pero todos parecían defenderse muy bien. De alguna extraña manera parecía que eran intocables. En un momento se cruzó con Tonks.
-¿Dónde rayos están Dawlish y Savage? – murmuró.
Pero no había mucho tiempo para pensar en esas cosas. Parecía como si el polvo peruano todavía rodeara algunas áreas del lugar, y a veces parecían ser más mortífagos de los que realmente eran.
Gibbon subió las escaleras. Otro mortífago corpulento lo siguió.
-¿Qué estás haciendo? – le gruñó – Quita la Marca, estamos rodeados de aurores.
Fue justo en ese momento cuando Savage percibió la Marca Tenebrosa, o al menos eso creyó él. Dawlish estaba ocupado soñando con que llegaba a Ministro, y mientras Savage lo sacudía para mostrarle lo increíble, Gibbon quitó el hechizo.
-¿Qué es lo que te pasa? – le preguntó Dawlish a Savage molesto.
-La…bue…mort…Innom…¡La Marca Tenebrosa! – dijo indicando el cielo despejado.
-No veo ninguna Marca Tenebrosa.
Savage se volteó y comprobó la verdad.
-La deben haber quitado ¡Yo la vi! Estaba allí en el cielo, clarísima.
-¿Ah, sí?.¿Y me puedes explicar cómo entraron esos supuestos mortífagos si yo acabo de quedarme dormido y se supone que tú estás vigilando?
-Bueno, no lo sé. Pero estoy seguro de que era la Marca Tenebrosa – Savage lo dijo con tanta convicción que Dawlish se levantó se su hamaca y escudriñó el cielo. Estaba molesto. En su sueño estaba a punto de recibir el nombramiento y la proclamación frente a todo el Ministerio como el nuevo Señor Ministro, y venía ese inepto auror de cuarta a despertarlo con una falsa alarma. Todos esos aurores eran iguales. Ya no seguían las reglas de la vieja escuela. Empezando por el humor de perros de Proudfoot, la extraña escenita de la chica Turner y ahora la paranoia de Savage. Y Tonks no estaba mucho mejor. Estaba convencido de que tenía algo con Proudfoot, algo totalmente anti profesional en su opinión, pero todavía no tenía pruebas para inculparlos…Tonks, allí estaba la respuesta a la paranoia de Savage.
-Lo que pensaste que era la Marca Tenebrosa son los efectos de la poción chispeante que esos alumnos voltearon en el castillo – dijo con una sonrisa de superioridad.
Savage siguió mirando el cielo, confuso.
-No creo.
-De haber sido mortífagos los hubiésemos visto pasar de algún modo. Hay muchos encantamientos en torno al castillo, aunque te hubieses distraído, algo tendría que haberte informado de su presencia. Desde adentro no se pueden aparecer, todo el mundo lo sabe. La única explicación lógica es que están teniendo algunos problemas con esa dichosa poción. Para que aprendas, Savage. No todo lo que parece la Marca Tenebrosa, necesariamente lo es. Ahora déjame dormir.
Savage no estaba del todo convencido, pero la verdad era que no le llamaba mucho la atención ir a averiguarlo. Mientras discutía con Dawlish no se dio cuenta de dos escobas que sobrevolaron sus cabezas. Los hechizos detectores no sonaban ante la presencia de magos con buenas intenciones.
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Tonks peleaba con uno de los mortífago que no conocía. Había visto caer a Bill por ahí, pero no se preocupó demasiado. Todo el mundo sabía que Greyback no tenía idea de hechizos, y por tanto el único peligro que corría el pelirrojo con él era ser mordido. Pero no era luna llena (lo había contabilizado en el calendario esa misma mañana) así que no había riesgo alguno. O eso pensaba ella.
Los niños estaban todos increíblemente sanos. Parecía que los hechizos resbalaban sobre ellos. Y Remus, Remus estaba bien, él sabía bastante sobre duelos. Mc Gonagall no se movía tan bien, pero sabía perfectamente como usar los accesorios que tenía a su alcance para desarmar a sus oponentes. En general eran todos los mortífagos bastante cobardes, nada parecido a la batalla en el Departamento de Misterios. Cada vez que tenían la posibilidad, huían.
Pero de pronto algo extraño. Un niño que no había visto hasta el momento pero que reconocía como el hijo de su querida tía Narcissa comenzó a subir las escaleras que Gibbon no se había atrevido a seguir subiendo. Y desapareció. Había todavía de ese jodido polvo. Greyback que ya había terminado con Bill, subió también y momentos más tarde los hermanos Carrow hicieron lo mismo. Mientras Tonks peleaba con otros dos mortífagos a la vez, intentó hacer una contabilidad de los daños. El niño Longbottom estaba en el suelo, aunque más bien cansado y adolorido que herido. No alcanzó a ver mucho más cuando alguien (probablemente Mc Gonagall) exclamó con alivio "Snape". A Tonks no le caía bien Snape desde que se burlara de su relación con Lupin, pero por cierto que era mejor tenerlo de su lado. No pasaron más que un par de minutos cuando nuevamente volvieron a bajar los mortífagos, el hombre lobo, Snape y el niño Malfoy…aunque ahora venían seguidos de cerca por Harry.
-¡Harry! – exclamó Ginny, pero el chico no reparó más tiempo en ellos, como enceguecido en perseguir a los mortífagos que escapaban. En opinión de Tonks, algo inútil. Además que Snape iba tras sus pasos también.
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-Snape mató a Dumbledore – contó Harry.
Fue como si a Remus se le viniera el mundo abajo. De hecho estaba convencido de haber soltado un "Nooo" casi como diálogo de película dramática. En un momento pensó en no creerlo, pero allí estaba Harry contando los pormenores. Era francamente imposible. Snape era un traidor. Las únicas bases en las que sustentaba el que no lo fuera, habían sido Dumbledore, y ahora que él no estaba no había dudas al respecto. Observó el rostro de todos. Estaban consternados. Y él era el primero. Sin Dumbledore el panorama se les veía difícil. Remus definitivamente no pensaba como Sirius, que siempre pareció tener una fe ciega en que Harry terminaría por resolver el asunto de algún modo. Remus creía que todo era una cuestión de suerte calculada, preparación y trabajo y sin Dumbledore, Harry no obtendría eso. Estaba todo pésimo. Y entonces comenzó a entrarle la pena. Dumbledore era la única persona que había confiado en él cuando todos le volvieron la espalda. Hubiese deseado salir de esa odiosa enfermería con un Bill moribundo luego de ser atacado por Greyback, todos preguntándole a él como el gran entendido del tema qué pasaría con el Weasley; pero todos exigían explicaciones y no podía simplemente largarse.
Intentó relatar la parte de la batalla que recordaba. Intentaron entre todos recrear la escena del horrible crimen. Entonces salía Harry con que Dumbledore había perdonado a Snape gracias a que éste se había mostrado arrepentido luego de la muerte de los Potter.
-¿Y Dumbledore creyó eso? Snape odiaba a James.
Remus estaba convencido que de tener a Snape nuevamente frente a frente las cosas serían muy distintas. Sirius siempre había tenido razón, y él como estúpido creyendo en las buenas (o no tan malvadas) intenciones del Slytherin.
Y entonces los Señores Weasley entraron en el lugar. La señora Weasley estaba destrozada mientras miraba a su hijo dormir en una camilla. Remus comenzó a sopesar todas las posibilidades que existían de que lo irremediable pudiera ser remediable. Simplemente Dumbledore no podía haberse muerto. Tenía que existir una solución. Giratiempos, hechizos revitalizantes…Dumbledore tenía que vivir ¡Era un asunto de seguridad mundial!
-¡Lo ves! – exclamó de pronto Tonks haciéndolo volver a la realidad – Fleur todavía quiere casarse con Bill ¡A ella no le importa que pueda ser un hombre lobo!
Merlín, pensó, no puede sacar a relucir "el temita" justo ahora. Esta niña no tiene pudor.
-Es distinto – dijo apenas moviendo los labios. Ella sabía que era distinto. Ella sabía muy bien todo lo referente al tema, porque lo habían hablado hacía un momento. Realmente no quería que todos se enteraran – Bill no será un hombre lobo completo…
-¡Pero a mi no me importa! Te lo he dicho muchas veces – Tonks ya comenzaba a sacudirlo. Era ridículo. Era una actitud totalmente infantil. Nada estaba cuadrando. Todo era surrealista: Tonks sacudiéndolo, Dumbledore muerto, todos mirándolos fijamente, Harry con cara de habérsele ocurrido algo.
-Te lo he dicho muchas veces – dijo en tono más duro. Y dio como siempre las razones que le había dado en un principio porque por Merlín que no iba a ponerse a hablar frente a todos de sus intimidades. Si hasta los niños miraban con cara de "¿Cómo?" No recordaba un momento más humillante que ese – Además este no es el momento para discutirlo.
Y luego todos opinando sobre que el amor era lo más hermoso del mundo y que Dumbledore habría querido más amor entre la gente de la Orden y ¿qué rayos sabían todos ellos? Ellos no conocían ni un cuarto de la historia. Toda su tristeza por la muerte de Dumbledore comenzaba a tornarse en rabia contra Tonks ¿por qué se le ocurría hablar de eso frente a todos?
Por fortuna entró Hagrid llorando como una Magdalena y el tema quedó de lado. Pero no faltó más que los profesores y Harry dejaran la enfermería para que la señora Weasley volviera con el "es estúpido que no quieras estar con Tonks"
-Todos dicen que tengo razón ¿A ti qué te hace falta para entenderlo, eh? – preguntó Tonks con tono desafiante.
Entonces Remus comprendió que era la última treta que se le ocurría para convencerlo. Apelar a los comentarios de los demás. Como si eso le importara a él. Estaba harto. No bastaba con la muerte del director si no que además…eso.
-¿Y a ti qué te hace falta para ubicarte? – dijo Remus en tono de "esto es lo último" – El colegio probablemente va a cerrarse porque fue invadido por mortífagos y mataron a Dumbledore, uno de los magos más grandes de la historia, y tú sales con esto. No voy a discutir esto aquí – dijo poniéndose de pie para salir de la enfermería con todos los ojos de la Orden encima – Permiso.
-Bien – dijo Tonks en tono sentido y molesto saliendo tras él para decirle lo último que quería decirle y porque además no quería quedarse para que los de la Orden la compadecieran – Yo tampoco quiero discutirlo nunca más. Ni siquiera frente a nuestros amigos te atreves a decir la verdadera razón por la que no quieres estar conmigo. Lo pones como si tú fueras una pobre víctima.
-Oh, no tienes idea. Tú siempre lo has tenido todo ¿cierto? Y ahora cuando no consigues algo, usas el método de niña malcriada pidiéndoles a los demás que resuelvan tus problemas. Te lo digo, Tonks. Esto es lo peor que pudiste hacer. Es decir ¿qué tienen todos ellos que ver con nuestra relación?
-Mucho más que una charlatana profetiza – dijo Tonks dándose rápidamente la vuelta para irse y dejarlo a él con la sensación de que no había argumento para seguir discutiendo.
Pasarse peliculas es imaginarse cosas xD
Como las quiero tanto chicas, me decidi a no contestar RR por este capitulo!!
ES que si no, no actualizaba nunca.
Quizas algun dia lo haga...sorry por eso.
Chau.
