POV. Albert Steele.

Estoy en shock. Ray no puede estar vivo. ¿O sí?

Pero... ¿Cómo es eso posible?

¿Será que la bruja de Carla lo dijo solamente para jugar con los sentimientos de Ana?

La verdad no sé qué creer.

¿Qué hago?

Paso las manos por mi pelo exasperado.

—Cariño, ¿qué pasa? —me pregunta Jenni a mi lado, se ve muy hermosa desnuda.

—Ana me acaba de llamar y me dijo que Carla le dijo que Ray está vivo.

—Oh Dios. Eso es impactante. ¿Qué harás?

—Primero tengo que comprobar si es verdad —digo levantándome de la cama.

—Pobre Ana, debe estar aturdida —dice Jenni todavía acostada.

—Sí, Ana ya ha sufrido mucho, solo espero que no se haga muchas ilusiones con lo que Carla le dijo —digo mientras me visto.

—Sí.

—Bueno, cariño, iré al despacho a hacer un par de llamadas —le digo y me inclino, le doy un suave beso y salgo de la habitación.

Llego al despacho e inmediatamente marco al número de Freddy, mi investigador.

Contesta al segundo tono.

—Dígame, señor —dice al otro lado de la línea.

—Necesito saber todo sobre mi hermano Raymond Steele, busca historiales de hospitales, comisarías y todo eso, él la última vez estuvo en Londres —le digo a Freddy.

—Sí, señor, ahora me pongo a trabajar en ello, le tendré la información en unos minutos —dice eficiente como siempre.

—Gracias, Freddy —digo y luego cuelgo.

Espero saber esta información lo más pronto posible, esta incertidumbre me está matando.

Estoy terminando de revisar unas supervisiones de la empresa de Alemania cuando suena mi teléfono, veo que es Freddy así que decido contestar rápidamente.

—Dime que me tienes noticias —le digo desesperado.

—En efecto, señor. El señor Raymond Steele está vivo, lo comprobaron hace algunos meses —dice Freddy y yo no sé qué hacer ni pensar.

Mi hermanito está vivo.

¡Vivo!

—Pero... ¿cómo pasó? —pregunto en un susurro.

—Bueno, señor, al momento del accidente él iba acompañado del señor Mark Elinoff pero cuando la policía reviso el coche que había quedado totalmente destruido encontraron un solo cuerpo que estaba irreconocible, ni siquiera le pudieron extraer el ADN, así que dieron por sentado que ese cuerpo pertenecía al señor Raymond Steele, y declararon al señor Mark Elinoff desaparecido. Pero todo eso cambio hace unos meses donde el señor Raymond apareció en el hospital todo golpeado y maltratado, y declaró que lo tenían secuestrado y que el que murió era su acompañante Mark, eso significa que el accidente fue provocado. En los historiales médicos dicen que el señor Raymond tuve una contusión craneal y ha tenido una pérdida de memoria temporal, él no sabe que estaba casado y que tiene una hija, eso no lo recuerda, solamente recuerda su adolescencia y pequeños fragmentos de su vida adulta. Él está viviendo en Westminster - Londres y constantemente va a hacerse exámenes a The Grey Coat Hospital, la policía todavía no han encontrado pistas de los secuestradores, según los testigos al señor Raymond lo tiraron a un callejón de un todoterreno negro. Eso es todo lo que he podido averiguar señor —dice Freddy.

Mi hermanito está vivo.

Yo estoy feliz, aunque no sé si me recuerde.

Anastasia también estará feliz.

¿Quién no lo estaría?

—Gracias, Freddy —digo y cuelgo.

Si recuerda de su adolescencia eso quiere decir que me recuerda a mí.

Tengo que llamar a Anastasia rápido, tengo que decirle la verdad, así que marco a su teléfono inmediatamente.

POV. Anastasia Steele.

Mi tío me acaba de llamar y me dijo todo. Estoy muy alegre, contenta, eufórica, radiante, feliz. No hay palabra para lo que siento en estos momentos, mi papá está vivo, mi papito está vivo.

No me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que Christian que estaba a mi lado comienza a limpiar mis lágrimas con sus dedos, yo me lanzo de una vez a sus brazos.

—Tranquila, nena —susurra Christian acariciando mi cabello. Me encanta que haga eso.

—Quiero ir a Londres —digo decidida.

Así mi padre no me recuerde quiero ir a verlo, tal vez me recuerde, tal vez no, pero me da igual, eso no me importa. Me importa es ver a mi papá y saber que todo estará bien.

—¿Estás segura? ¿Qué harás con la Universidad? —pregunta Christian con el ceño fruncido.

—Sí, estoy muy segura. Y referente a la universidad hablaré con Abby después para ponerme al corriente.

—Está bien, hablaremos con tu tío, seguro él también va a ir.

—Sí, volveré a llamarlo para decirle —digo y Christian asiente.

Tomo mi teléfono y marco a mi tío que responde casi de una vez.

—¿Si?

—Tío, ¿tu irás a Londres? —pregunto.

—Sí, ¿por qué? ¿Irán conmigo?

—Sí, ¿cuáles son los planes? —pregunto un poco emocionada.

—Bueno mi jet está disponible para esta noche, así que pueden tomar el primer vuelo de vuelta a Seattle y luego nos vamos de aquí a Londres.

—Está bien tío, gracias —digo y luego cuelgo.

—¿Y? —pregunta Christian.

—Tenemos que irnos en el primer vuelo de vuelta a Seattle, el jet de mi tío saldrá en la noche así que tenemos tiempo —le digo con una sonrisa en mi cara.

—Bueno yo me encargo de cambiar los boletos, mientras tanto ve recogiendo la ropa.

—Sí, señor —digo y Christian me sonríe.

—Voy a hacer una llamada. —Me roba un beso y luego sale de la habitación.

Yo me dispongo a recoger lo poco que habíamos desempacado, no llevamos veinticuatro horas en Texas y ya nos vamos.

Llegamos a Seattle después de un agotador vuelo, y nos volvemos a preparar para ir a Londres.

Jenni también irá cosa que me alegra, ella me cae súper bien.

Espero que cuando mi papá me vea me recuerde.

Estoy muy feliz y al parecer Christian lo sabe porque me sonríe solamente como él sabe hacerlo.

Ya estamos en el jet, muy cómodos. Christian va a mi lado y Jenni y mi tío van al frente.

—¿Ya reservaste en algún hotel? —le pregunta Christian a mi tío.

—Sí, reserve dos suites en Hotel Royal Cafe queda cerca de donde vive Ray y del hospital, así que tenemos algunas ventajas —dice mi tío acomodándose en su asiento.

—He oído hablar de ese hotel, dicen que es muy hermoso, grande y lujoso —dice Christian.

—Sí, está muy bien clasificado —dice mi tío y Christian asiente.

Yo me acomodo en mi asiento y lo único que sé es que a los minutos me duermo.

Llegamos a Londres, una ciudad muy hermosa y romántica. La verdad es que es la primera vez que estamos aquí, y me gusta.

Cuando llegamos al Hotel Cafe Royal me sorprendo, era verdad lo que dijeron Christian y mi tío, es muy grande, hermoso y lujoso.

Cada uno se va a su suite a descansar, mi tío dijo que iremos a donde vive mi papá a las doce del mediodía.

—Estás contenta, ¿verdad? —susurra Christian abrazándome por la cintura.

—Sí, contenta, feliz, emocionada. Ya quiero ver a mi papá, pero debo admitir que estoy nerviosa.

—Sí, lo sé. Pero cálmate, lo de la pérdida de memoria es temporal así que en algún momento te va recordar —dice Christian besándome el cuello.

—Gracias a dios que es temporal. ¿Vamos a descansar?

—Sí, tienes que descansar, vamos.

Nos acostamos en la gran y cómoda cama, programo la alarma para que suene a las once y veinte y así despertarnos a tiempo. A los minutos ya estamos dormidos.

Despierto por el molesto sonido de la alarma.

¡Dios! Estoy cansada. Pero luego recuerdo porque programé la alarma y de brinco salgo de la cama haciendo que Christian se levante sobresaltado.

—¿Qué sucede? —pregunta restregándose los ojos.

—Que ya es hora, así que levanta tu sexy trasero y arréglate —le digo y luego salgo disparada para el baño a darme una ducha.

Me ducho lo más rápido que puedo y a los minutos ya estoy vistiéndome con unos vaqueros negros ajustados y un suéter blanco con la bandera de Reino Unido. Que irónico.

Ya cuando Christian y yo estamos listos nos preparamos para salir, en ese momento me llega un mensaje de texto de mi tío.

Albert:

Annie, estamos en recepción, los esperamos.

Bueno por lo menos ya están listos, así que le respondo rápidamente.

Anastasia:

Ya vamos.

Christian y yo salimos de la suite y nos vamos al ascensor. En el ascensor se escucha Eine Kleine Nachtmusik (Una Pequeña Serenata Nocturna), es una composición de W.A. Mozart, me gusta esta pieza, es algo así como movida y me recuerda a algunas películas de Disney.

Cuando las puertas del ascensor se abren salimos directo a recepción a donde se encuentra mi tío y Jenni.

—¿Listos? —pregunta mi tío.

—Listísimos —respondo emocionada y él sonríe.

Salimos del hotel y nos montamos en coche que mi tío alquiló en nuestra estadía aquí en Londres.

Mi tío conduce durante unos quince minutos y llegamos a un edificio un poco grande, es bonito y está al frente de un parque que también es bonito.

Salimos del coche y nos adentramos al edificio, mi tío le hace algunas preguntas a la recepcionista y luego nos vamos al ascensor.

Cuando llegamos al piso ocho el ascensor se detiene y salimos de él, caminamos hasta que mi tío se detiene en frente de una puerta.

Toca la puerta dos veces y luego se escuchan unos pasos.

Yo estoy muy nerviosa.

Estoy que me como las uñas.

La puerta se abre y ahí está el hombre al que creía muerto, al hombre que amé desde pequeña.

—Papi —susurro con lágrimas en los ojos.

El primero nos mira confundido y luego abre mucho sus ojos, como si recordara.

—Annie —susurra con la voz entrecortada.

Me recuerda.

No lo dudo dos veces y me lanzo en sus brazos, el me recibe y siento ese calor paternal que no sentía desde hace casi cuatro años.