Disclaimer: Los personajes de Final Fantasy pertenecen a Square-Enix. Tan solo los inventados son de cosecha propia ^^
Link de deviantart: riny-san(punto)deviantart(punto)com
Notitas…
Bueno pues como bien dije ha llegado el FINAL chicos, si, si. Es un capítulo especial que me apetecía mucho escribir y que creo que os encantará. Tiene escenita torrido-romántica, ya sabeis en mi linea, aviso por si acaso le pilla desprevenido. Así que no me enrollo más y a leer. Al final del todo os pego la chapa de despedida, jeje.
Espero que os guste.
A leer^^
Ariadna: Jejej, claro, ¿matar a Squall? ¿estamos locos?. No podía ser, no, no. Ya sabes que no quería desvelarte nada pero tu intuición no fallaba. Y naa, pues ya sabes a llegado el final, creo que el capi te encantará y además con sorpresita, ya verás, ya. Un besazo enorme Wapa! Y MIL GRACIAS por estar siempre ahí y me alegro que mi historia te ayudase en esos momentillo de bajona, ya sabes que sin ti, no hubiese seguido adelante. GRACIASSSSSS!
IProOmise: No podía matar a nuestro comandante, aún no he perdido la cabeza, jeje. Pero ha llegado el final, oooohhh, no llorar ee? Que el capi es muy pero que muy chulo. Espero que te guste y gracias por seguirme todos estos años, ha sido un placer. Besotes^^
LuKuran: Me alegro de que te gustase el final. Con Squall vivo todo es felicidad ¿no? Jeje. Y sip pobre Rinoa, la verdad que no salía de una y se metía en otra pero eso está solucionado. Naa dejo que leas este último capítulo que imagino que te encantará. Un Abrazote y gracias por todo tu apoyo en este tiempo!
Oryxyro: Antes que nada gracias por tus felicitaciones. La verdad es que no se ni como he conseguido acabarla jeje. Y claro Squall está vivo, como no. No podía dejar a nuestra Riny sola ¿verdad? La forma en la que sobrevivió pues sip absurda ¿no? Tal vez Squall tenga un ángel de la guarda jejej. Pues naa me alegra que te gustase el final y espero que este último capi de despedida, te emocione de la misma manera. Mil gracias por tu apoyo recibido durante todo este tiempo. Besazossss!
PauHardy: Asi que "Guest" eras tú ¿no? Jejeje, ya me lo imaginaba pero no quería meter la pata, jeje. El pasillo era indestructible ¿absurdo no? o cosas del destino, quien sabe. Pues antes que nada darte las gracias por tu apoyo durante todo este tiempo, desde "El Sacrificio" madre mía, ¿cuánto ha pasado? Y sigues aquí, así que solo puedo darte las gracias una y otra vez. Espero que este capi te guste mucho. Un Abrazoooo mu fuerteeeee!
PearlSnorlax: Jejeje cursi pero bonitooooo, Squall está vivo, claro, no podía dejar a Rinoa en ese estado de amargura, por dios. Lo traje tan rápido de entre los muertos porque tengo una necesidad extrema de acabar la historia y me conozco, y como no acorte, os tengo otros chorrocientos capítulos hasta que revive jejeje. Así que me alegra mucho que te gustase y espero que este último capítulo te guste igual o más. Muchísimas gracias por tu apoyo durante la historia, de verdad. Un besazo enorme!
Mirrodin: Sorry no hubo final sangriento para nadie, lo sé. Pero la verdad no me quería enrollar demasiado, tenía mil ideas para Arzhul pero es que hubiese supuesto escribir más capítulos y creo que hasta aquí he llegado, necesitaba acabar la historia. Jejej Rinoa, pues si, tal vez quede algo traumada con el novio desaparecido, el novio muerto, el novio desaparecido otra vez y otra vez muerto… jejeje. Espero que hayas disfrutado con la historia y solo me queda darte las gracias por seguirme hasta el final. Mil gracias y Un Saludito!
mario elvergalinda: Jejeje podía haber resucitado a Squall, si, pero preferí algo más absurdo que nadie se imaginaba como que el dichoso pasillo era indestructible jeje. Me alegro que te gustase el final y espero que este último capi también te guste. Gracias por seguirme y por tu apoyo, de verdad. Un saludito^^
alejandra maya: Antes que nada muchas gracias por haberte animado a dejar un review al final, estoy muy agradecida, de verdad. Y me alegra que te haya gustado mi historia. Espero que este último capi también te guste, seguro que si. Naa que muchísimas gracias por seguirme durante estos años. Un Saluditooo!
Nancyriny: Ooooooooohhh! Regresaste k ilusión. Decirte que hace tiempo empecé a echar de menos tus reviews pero weno me tranquiliza saber que retomaste mi historia y lo mejor de todo, que pudiste pasar un buen rato con ella. Mil gracias por tu review y por el apoyo grande que recibí de tu parte. Un Besazo!
FINAL
Diez años más tarde…
Balamb, 19:30 h
Rinoa caminaba junto a Quistis por el paseo de la playa de Balamb. Eran finales de Marzo y el sol de la tarde cada vez dejaba más, aquellas horas de luz, tan ansiadas.
Aquel día de primavera había sido algo caluroso pero la brisa marina de la tarde empezaba a ser algo más fresca. La pelinegra se frotó los brazos y descolgando una chaqueta de punto fino de color negro de su bolso, se dispuso a ponérsela.
- ¿Y qué tal lo llevas? –preguntó Quistis a su amiga-.
- ¿Que Squall lleve fuera de casa casi un mes y que aun queden cinco días para que vuelva? ¡Pues fenomenal! –sonrió con sarcasmo acusado-.
La rubia no pudo evitar una carcajada. Frente a ellas y subiendo por las escaleras que llevaban a la playa, aparecía Linet con sus zapatos en la mano y sus pantalones remangados, delante de ella caminaba Ada que ya era una pequeña mujercita y muy guapa por cierto, con un niño de la mano. Aquel niño, con el pelo rubio casi platino y unos enormes ojos azules, corrió de manera algo torpe debido a su edad, hasta los brazos de Quistis quien agachándose, lo abrazó.
- ¡Jace! Ven aquí –dijo cogiéndolo en brazos-. ¿Te has divertido?
El pequeño sonrió de oreja a oreja y Rinoa y Quistis se derritieron por dentro con esa sonrisa.
- Linet, Ada gracias por cuidar de él. Yo tenía clase hasta las siete y Seifer aún sigue en esa dichosa reunión con el director.
- No pasa nada, es un encanto –dijo la mujer acariciándole el pelo.
Jace era el hijo de Quistis y Seifer. Tenía un año y cuatro meses y era el ojito derecho de todo el grupo. A Rinoa se le caía la baba cada vez que estaba con él y al resto le ocurría lo mismo. La verdad es que era un niño encantador.
Estuvieron un rato más charlando hasta que Linet y Ada se despidieron dejando a las chicas y al crio bajo el sol de media tarde.
Quistis dejó al pequeño en el suelo y mientras ella le sacudió la arena de los pies, Rinoa le puso una chaquetita que Quistis sacó de su bolso. Cuando la pelinegra se puso en pie, vio que alguien venía de frente. Aquella silueta le parecía familiar pero el sol bajo no la dejaba ver bien. Cuando estuvo más cerca una enorme sonrisa iluminó su cara.
- No puede ser ¿Squall?
Quistis, que seguía en la tarea de dejar a su hijo impoluto, levantó la vista y comprobó que era Squall quien se acercaba. No le dio tiempo de decirle nada a Rinoa porque la chica salió disparada en esa dirección. Cuando llegó hasta él, saltó a su cuello y enroscó sus piernas alrededor de su cintura. Squall, que la vio venir soltó su bolsa de viaje y la rodeó con los brazos, flexionando levemente las rodillas para evitar perder el equilibrio.
- ¿Qué haces aquí? –preguntó ella mientras besaba su boca una y otra vez-.
Squall sonrió y la dejó en el suelo, después cogió la cara de ella entre sus manos y la besó con aquella delicadez y sensualidad que a día de hoy, seguía dejándola en las nubes.
- Te he echado de menos –susurró él contra su boca-.
- Y yo –contestó ella-.
- Nos han adelantado la vuelta y quería darte una sorpresa –explicó pegando su frente a la de ella-.
- Pues lo has hecho –sonrió-.
La pelinegra pasó los brazos por la ancha espalda y se refugió en el pecho del hombre.
- Odio dormir sola –susurró contra su pecho-.
Squall soltó aire por la nariz a modo de risa.
- Ya estoy aquí –contestó besándola en la cabeza-.
Cuando miró al frente vio venir a Quistis con el pequeño Jace de la mano. Su paso era lento pero muy estable para su edad.
- ¡Vaya pero a quien tenemos aquí! –dijo Squall soltando a Rinoa y llegando hasta Quistis y el pequeño-.
Squall lo cogió en brazos y lo lanzó al aire un par de veces. Les encantaba oír reír a ese pequeñajo.
- ¿Ha crecido en estas semanas o es mi imaginación? –preguntó el hombre-.
- Bueno come como su padre, así que no es de extrañar.
La instructora rubia cogió a su hijo de nuevo y besó a Squall en la mejilla.
- Me alegro que estés de vuelta –sonrió-.
Squall asintió y de nuevo se pegó a Rinoa pasando su brazo por los hombros de la chica y acercándola a él.
- Bueno chicos os dejo que recuperéis el tiempo perdido –dijo guiñándoles un ojos-. ¿Esperamos a papi en casa? –dijo hablando con Jace-.
El pequeño asintió con energía y tras darle un beso a Squall y a Rinoa se fueron hacia casa. Hacía un par de años que Seifer y Quistis se habían mudado a Balamb, vivían muy cerca de Squall y Rinoa, tan solo un par de manzanas los separaban. Así que estaban la mayor parte del tiempo juntos.
Apartamento de Squall, 20:10 h
Cuando Squall entró en el apartamento dejó la bolsa en medio del salón y se dejó caer en el sofá, con sus piernas estiradas y la cabeza echada hacia atrás. Rinoa no pudo evitar reír y se acercó para sentarse a horcajadas sobre él. El abrió los ojos y sus manos descansaron en las caderas de la chica. Ésta llevó las manos hasta las mandíbulas de Squall e inclinándose, lo besó. Llevaba tanto tiempo sin el que aquello le parecía las mil maravillas.
Las manos de Squall se deslizaron por la cintura de la joven, hasta llegar a sus brazos, los cuales acarició con la yema de sus dedos, para enlazar sus manos con las de ella. Rinoa apoyó sus manos entrelazadas contra el sofá, quedando muy cerca de la cara de él.
- ¿Cómo estás? –susurró el hombre contra la boca rosada-.
- Ahora mismo, muy bien –sonrió ella-.
- Bien… –respondió con otra sonrisa-. Creo que necesito una ducha.
Rinoa lo besó una vez más y lo dejó que se relajara y cambiase de ropa. Mientras, ella se puso algo más cómodo y deshizo la bolsa de viaje. Minutos más tarde Squall salió del baño con su pelo húmedo y un pantalón de chándal de color gris oscuro. Al momento, Rinoa sintió como el joven la abrazaba por detrás y besaba su cuello.
- Gracias… -susurró mientras acariciaba su vientre por debajo de su camiseta de tirantes-.
- ¿Por? –preguntó ella girando su cara para mirarlo-.
- Por deshacer la bolsa. Estoy agotado –se quejó refugiándose de nuevo en el cuello-. No tengo fuerzas para nada –se quejó en voz baja-.
Rinoa sonrió y girándose, le abrazó por el cuello mientras se encorvaba hacia atrás sintiendo como Squall la sujetaba por la cintura. El hombre la besó y avanzando unos pasos, se dejaron caer en la cama.
- Pareces tan cansado –dijo la chica acomodándose bajo el fuerte cuerpo y acariciando la espalda desnuda con la yema de sus dedos-.
- Lo estoy, creo que no he dormido ninguna noche más de cinco horas seguidas.
- Ya estás en casa –susurró besándolo con delicadeza-.
El hombre correspondió aquel beso lleno de sentimiento y deslizó su mano por el pecho de la chica hasta su abdomen. Después se irguió sobre su brazo y besando el cuello y clavículas, viajó hasta el abdomen. Levantando la camiseta, depositó varios besos en el.
- ¿Has cuidado de mami mientras yo no estaba? –preguntó hablándole a la tripa de Rinoa-.
Ésta dejó escapar una carcajada y después enredó sus dedos en el suave pelo de Squall.
- Solo estoy de dos meses, Squall. Creo que es solo una lentejita.
- Bueno, es nuestra "lentejita" –comentó volviendo a besarle en la tripa y acariciándola para luego volver a su boca-.
- Vamos a tener un hijo, aun no me lo creo –dijo ella con una sonrisa-.
- No veo el momento de tenerlo entre mis brazos –dijo acariciando la mandíbula de ella con su nariz y volviéndola a besar de esa manera que la enloquecía-.
Rinoa gimió levemente cuando las fuertes manos rozaron con sutileza uno de sus pechos para bajar por su cintura y llegar hasta su muslo.
- ¿Y dices que estás cansado? Porque si sigues así, no sé si podré aguantarlo.
El hombre rio y paró de besarla.
- Lo siento –se disculpó-. Pero corres el riesgo de que me quede dormido ¿sabes? Y sería una pena desperdiciar un momento así contigo ¿no crees?
Rinoa volvió a reír.
- Una verdadera pena –susurró ella sin poder despegarse de sus labios-. Pero te he echado tanto de menos –añadió con un deje melancólico en su voz-.
- Lo sé pero he vuelto –dijo con ternura mientras acariciaba su labio inferior con el pulgar-. Te recompensaré, lo prometo.
Volvió a besarla de manera muy pausada sintiendo cada milímetro de aquella boca rosada que tanto había anhelado. Lo que realmente deseaba y necesitaba en ese momento, era dormir abrazado a ella.
Rinoa se había levantado temprano. Cuando despertó vio que Squall dormía como un bebé enroscado en ella. Con sumo cuidado, lo besó en la frente y salió de la cama. Lo vio removerse levemente pero siguió dormido. Se dio una ducha rápida y poniéndose esa camisa blanca que en el pasado había pertenecido a Squall, salió de puntillas e hizo el desayuno.
El hombre despertó una hora más tarde y estirándose en la cama, comprobó lo descansado que estaba. Hacía tantos días que no dormía bien que había olvidado lo gratificante que era aquella sensación. El olor a café recién hecho lo embriagó y sonriendo, se levantó dispuesto a darse una ducha. Cuando terminó, puso una toalla alrededor de su cintura y se encaminó hacia el espejo. Allí eliminó el exceso de agua de su pelo y se lavó los dientes. Justo cuando se incorporaba tras beber agua del grifo, vio a Rinoa parada en el marco de la puerta. Llevaba aquella camisa blanca que a él tanto le gustaba. La hacía tan sexi. Su ropa interior se transparentaba levemente bajo ésta y un hormigueo recorrió su estómago.
- ¿Has dormido bien? –preguntó ella recorriendo con la mirada aquel torso denudo-.
El cuerpo desnudo de aquel hombre aun la volvía loca. Su espalda ancha, sus hombros y brazos fuertes y ese abdomen perfectamente marcado y definido. Deseaba tanto poner sus manos sobre el que no sabía si se lanzaría a su cuello en ese mismo instante.
- Muy bien –contestó recostándose sobre la encimera-.
Squall le tendió la mano a la mujer y la vio caminar con esos andares coquetos y sus caderas moviéndose con sensualidad en cada paso. Cuando la tuvo lo suficientemente cerca, la cogió de la muñeca y la arrastró hasta recostarla contra su pecho.
- ¿Sabes lo mucho que me gusta esta camisa que llevas puesta? –dijo mientras comenzaba a besar aquellos labios-.
Rinoa sonrió contra su boca.
- Lo sé, por eso me la he puesto –dijo coqueta-.
- ¡Oh!, ya veo. Así que quieres jugar –bromeó mientras deslizaba sus manos de la cintura de Rinoa hacia sus nalgas sintiendo su pequeña ropa interior bajo aquella tela-.
- ¿Si no estás muy cansado? –comentó en tono desinteresado como si ella tampoco desease aquello con tanta urgencia-.
- Bueno, creo que puedo hacer un pequeño esfuerzo.
Rinoa rio y enseguida sintió como el joven besaba sus mandíbulas y cuello y comenzaba a desabrochar los botones de la camisa. Cuando acabó su tarea, sintió las manos del hombre sobre la piel de su cintura, después ascendieron por sus pechos y acariciando sus hombros dejó caer la camisa al suelo. Squall volvió a besarla sintiendo como las manos de ella reptaban por su espalda desnuda, arañándola con suavidad. No tardó demasiado en deshacerse del sujetador y acariciar sus pechos, arrancando los primeros gemidos de aquella mujer.
El hombre abandonó la postura que tenía contra la encimera y cogiéndola de la cintura, anduvo con ella hasta empotrarla con suavidad en la pared de enfrente. La besó de nuevo y sintió como ella profundizaba aquel beso con pasión. Éste no aguantó más y cogiéndola a horcajadas, se la llevó hasta la cama.
Squall se tumbó sobre ella y dejando la toalla a un lado, se acomodó entre sus piernas. Sintió los turgentes pechos de la chica rozar su torso y enseguida capturó su boca. La mano de Squall reptó por uno de sus pechos, para bajar por su cintura y abdomen. Después acarició la piel que quedaba justo debajo del elástico de sus braguitas y con sutileza, introdujo la mano bajo la tela, acariciando aquella zona que hizo que Rinoa se arquease contra él. El gemido que soltó la pelinegra, lo hizo sonreír contra la boca de ella.
- Yo también te he echado mucho de menos –susurró el contra sus labios-.
Rinoa sonrió ante el comentario pero fue incapaz de abrir los ojos, los dedos de aquel hombre jugando con su humedad habían comenzado a empañar su mente. Su pelvis se movía de esa manera sutil pero sensual contra la mano de su amante y su boca se entreabrió dejando escapar aquellos primeros gemidos de placer. Podía sentir a Squall besar sus mejillas, mandíbulas y morder su cuello para luego capturar sus labios y traerla de vuelta. Fue entonces cuando Rinoa, guiada por su instinto, llevó una de sus manos hasta el miembro del hombre y comenzó a acariciarlo. Solo fue consciente de lo que hacía cuando la respiración de Squall golpeó su cuello en su intento de acallar un quejido. El hombre enterró durante unos segundos su cara en el cuello de la chica y se dejó embriagar por aquellas suaves manos rodeando su miembro.
Fue ella quien dejando aquellas caricias íntimas, acarició el rostro del hombre y lo besó con algo de desesperación. El sintió la urgencia de aquel beso y supo a la perfección lo que aquella mujer le pedía. Squall la sonrió, de aquella manera tan íntima y que jamás nadie conocería, tan solo ella, y besándola de nuevo en el cuello fue bajando por sus clavículas y pechos, en los cuales no pudo evitar entretenerse mientras sus manos descendían hasta la cintura de la mujer. La sintió de nuevo arquearse contra él cuándo su boca envolvió uno de sus pechos y de nuevo un par de gemidos y unos dedos enredándose en su pelo.
Por fin Squall decidió deshacerse de la única prenda que lo separaba de aquel paraíso y acomodándose entre las piernas de aquella mujer, se deslizó en su interior con aquella suavidad que la enloquecía.
La pelinegra lo recibió con un gemido de placer con el que Squall no pudo evitar regocijarse y sintió como lo besaba con algo de desesperación. El hombre se dejó embriagar ante ese primer contacto que hacía tanto tiempo anhelaba y se detuvo en el más profundo de su interior con una exhalación que hizo que Rinoa abriese los ojos muy despacio. Se encontró con un Squall cargado de pasión y ternura y no pudo evitar acariciar aquellos labios con los suyos.
- Veo que quiere ir despacio señor Comandante –susurró ella de manera algo entrecortada ante el placer que le producía tener a Squall en su interior-.
Las yemas de los dedos de Rinoa dibujaron cada músculo de la espalda de aquel hombre creándole un escalofrío más que placentero que consiguió poner su piel de gallina.
- No tengo ninguna prisa señorita Heartilly –aclaró besándola de manera muy pausada-.
Ella sonrió contra su boca y flexionó sus piernas alrededor de la cintura del hombre mientras sus manos llegaban hasta sus nalgas y lo incitaba a empezar a moverse. Squall siguió besándola y por fin comenzó con ese vaivén lento y casi hipnótico de caderas.
Rinoa exhaló un sonoro gemido cuando sintió como se deslizaba en su interior y clavó sus uñas en la espalda de él. Squall mordió su mandíbula de manera suave al notar aquellas uñas y su pelvis se movió contra ella hasta llegar a lo más profundo. Sintió como aquella mujer se estremecía entre sus brazos en cada lenta pero profunda embestida y como sus alientos se entremezclaban dejándose llevar por el placer.
Los minutos pasaban entre gemidos, caricias, besos y respiraciones aceleradas y Squall no pudo evitar moverse más deprisa sobre ella. Las caderas de Rinoa, siguieron aquel ritmo algo más frenético y el placer intenso que venía sintiendo, comenzó a inundar todos sus sentidos. El hombre, que había enterrado de nuevo la cara en el cuello de ella, oyó como los gemidos de ella aumentaban, dándole a entender que el final estaba cerca.
No queriendo que aquello terminase aun, redujo el ritmo de sus movimientos y se centró en aquellas lentas embestidas. Buscó la boca de Rinoa y la besó de manera muy pausada para intentar distraerla. La respiración de ella se calmó levemente pero sus gemidos aun eran los protagonistas en cada movimiento profundo que Squall hacía contra ella.
Ella sabía que no aguantaría mucho más, estaba extasiada, colmada de un placer que tan solo deseaba que explotara en su interior. Flexionó sus piernas algo más arriba de la cintura de Squall quien se aferró a uno de sus muslos y se detuvo en lo más profundo de su interior para besarla. Le encantaba sentir aquella presión a su alrededor.
- No pares ahora… por favor… -suplicó ella sin despegarse de la boca de Squall-.
El hombre obedeció y sus caderas empezaron de nuevo a moverse contra ella quien marcó el ritmo. Entre sus cuerpos no había ni un milímetro de separación. Una de las manos de Rinoa acariciaba la nuca y pelo del chico mientras que la otra se mantenía en su cadera, evitando que aquel vaivén no se detuviese de nuevo.
Sus labios no se separaban ni un momento, rozándose una y otra vez mientras ella lo recibía en cada movimiento de manera perfecta. Squall pensó entonces que era un auténtico espectáculo verla de aquella manera, tan entregada. Sus caderas se movían con sensualidad en cada embestida haciendo que Squall se derritiese. Era tan cálida, tan suave y la amaba tanto, que creyó fusionarse con ella. La oyó gemir de placer una y otra vez mientras él se deslizaba en su interior con aquel ritmo casi enloquecedor.
La pelinegra no aguantó más aquellas caricias y embestidas y se dejó llevar en un sonoro gemido. Squall la sintió temblar entre sus brazos y arquease de puro placer. Los músculos de la joven se contrajeron una y otra vez contra él, haciendo qué se liberase poco después.
Cayó rendido sobre ella disfrutando de aquel placer que solo ella podía proporcionarle. Rinoa sintió el peso sobre ella pero no le importó, le había echado tanto de menos que todo le parecía poco. Lo abrazó por el cuello y se enroscó en él.
- Mmmmm... me gustan tus recompensas... -ronroneó ella recordando el comentario que Squall le había hecho la noche anterior-.
Éste irguió la cabeza y se mordió el labio inferior mientras la sonreía. Rinoa se derritió con aquel gesto de niño travieso.
- Bueno para mí es todo un placer recompensarla, señorita Heartilly, se lo aseguro.
La mujer sonrió complacida, como le gustaba aquel juego. De pronto sintió los labios de Squall capturando su boca en un delicioso beso.
- Casi olvido lo preciosa que eres –susurró él contra sus labios para luego descansar su cabeza en el pecho de la mujer-.
- ¿Si? Pues aprovecha porque dentro de unos meses estaré gorda y fea –dijo ella con la mirada clavada en el techo mientras acariciaba de manera mecánica la ancha espalda del hombre-.
Squall sonrió contra su cuello.
- Eso jamás…
Sintió como los brazos de Rinoa ejercía más presión alrededor de su cuello.
- No quiero que vuelvas a irte durante tantos días –susurró ella con pena-.
Squall, que se mantenía con sus ojos cerrados disfrutando de aquel cuerpo desnudo, los abrió e incorporándose levemente, la miró. Sus ojos almendrados estaban tristes. Sabía que últimamente estaba más sensible de lo normal y solo deseó protegerla.
- Lo siento, no debí aceptar la misión –se disculpó abandonando aquella cintura de ensueño para acariciar su cara-.
Ella asintió mientras sonreía con dulzura extrema. Squall se irguió y cogiendo el edredón, tapó ambos cuerpos. Después se acomodó haciéndose a un lado y flexionando el brazo, apoyó su cabeza en la palma de la mano. Observó como Rinoa se giraba contra él, quedando así cara a cara y se abrazaba a su torso. Éste inclinó la cabeza hacia abajo y llamó la atención de ella acariciando su pelo.
- Rin…
La mujer elevó la mirada hasta él.
- Creo que voy a aceptar el puesto de Director –dijo muy serio-.
Rinoa se removió a su lado.
- ¿De verdad? –dijo ilusionada-. Pero ¿eso es lo que quieres de verdad? Sé lo mucho que te gusta estar en activo.
- No quiero perderme ni un minuto más contigo y menos con nuestro hijo. No quiero dejarte sola en estos meses. Quiero vivir esto contigo, desde el principio –argumentó con seguridad en sus palabras-.
- No quiero que tomes decisiones por mí, Squall.
El joven negó con su cabeza.
- Lo hago también por mí. Estos días fuera me he dado cuenta que ya no es lo mismo. No estoy bien cuando tu no estas cerca, no sé, ya no es divertido.
Rinoa sonrió. Hacía unos meses que Kramer le había ofrecido la oportunidad de ocupar el puesto de Director. Pero Squall lo había rechazado con amabilidad. Quería seguir yendo a misiones, pelear y estar en activo. Como era de esperar, esa decisión lo había llevado a discutir con Rinoa ya que ella llevaba tiempo diciéndole que debía parar, ya no era tan joven y no aguantaba tenerlo semanas enteras fuera de casa pero parece ser que Squall quería quemar los últimos cartuchos de esa juventud que iba desvaneciéndose con el tiempo.
- ¿Es el embarazo lo que te ha llevado a tomar la decisión? –preguntó ella muy seria-.
- No, para nada, fue antes de enterarnos. No te dije nada porque justo había aceptado esta misión. Me prometí contártelo cuando regresase. ¿No estás contenta? –preguntó dándole un toque en la nariz con su dedo índice-.
Ésta sonrió y se abrazó al hombre.
- Claro que sí pero quiero que estés seguro de ello.
- Estoy muy seguro Rin, de verdad –dijo con seriedad mientras la besaba-.
La mujer se perdió en aquel beso y de nuevo, se vio arrastrada a un sinfín de caricias. Estaba completamente rendida a aquel hombre del que jamás se separaría.
Balamb, 11:30 h
- ¡Zell! ¿Quieres calmarte por favor? –dijo Seifer cogiendo al hombre de los hombros y parándolo en seco-.
Eran las once de una mañana soleada del mes de Agosto y todos se encontraban en la pequeña capilla de Balamb.
- ¿Y si no viene? –dijo realmente nervioso-.
- Hijo, va a venir –dijo su madre con cariño intentando calmarlo-.
- La novia siempre hace esperar, ya lo sabes –dijo Rinoa que no dejaba de abanicarse con la mano-.
- ¿Estás bien? –preguntó un preocupado Squall-.
Rinoa estaba casi de ocho meses ya y su tripa empezaba a ser un estorbo, por no hablar de los continuos sofocos y cambios de humor que sufría cada dos por tres. Squall había sorprendido a todos con su templanza y paciencia infinita, hasta hace una semana más o menos que parecía realmente nervioso. Estaba a todas horas pendiente de ella y no la dejaba ni un segundo sola.
- ¿Porque no te sientas, Rin?
Ésta lo miró y sonriendo, lo besó.
- Estoy bien de verdad, solo es el calor.
De pronto un revuelo que creció entre los invitados, se hizo presente. Por la puerta entraba una radiante Asha, estaba realmente preciosa y ver a Zell con la boca abierta y sus ojos clavados en el cuerpo de la chica, no tenía precio.
Por fin todos tomaron asiento y la ceremonia comenzó.
Aun no se creían que estuvieran en la boda de Zell y Asha. El chico llevaba años pidiéndole que se casaran pero ella no daba su brazo a torcer. Decía que toda aquella parafernalia no iba con ella, no le gustaba nada ser el centro de atención y menos gastarse un dineral en algo así. Al final y con la ayuda de todos, habían decidido hacer una ceremonia muy sencilla y el banquete sería en el jardín.
Al final la mujer había cedido y solo por ver la cara de Zell ya le había bastado. Adoraba a ese hombre.
La ceremonia transcurrió con normalidad, todos los invitados parecían felices y Rinoa no puedo evitar un par de lágrimas. Fue Seifer el primero en abandonar el lugar ya que Jace había comenzado a ponerse algo pesado y no hacía más que lloriquear.
Cuando acabó, todos fueron saliendo al exterior mientras felicitaban a la pareja. Squall, que también había salido un poco antes para coger el coche e ir hasta el jardín, estaba ahora junto a Seifer mientras jugaba con Jace.
El pequeño, que aún no andaba muy bien, intentaba coger a Squall.
- ¿Nervioso? Solo te quedan un mes para ser "papi" –bromeó Seifer apoyándose en el deportivo negro-.
Squall cogió a Jace en brazos y se acomodó junto a su amigo.
- Pues la verdad que sí. Creía que era ella la que iba a estar de los nervios, pero no –dijo con algo de ironía-.
Seifer rio.
- Se lo que dices, yo casi me desmayo cuando se puso de parto. Joder, fue ella la que tuvo que tranquilizarme a mí.
Squall soltó una carcajada.
- ¿Has oído Jace? Papi es un cobarde –bromeó con el pequeño-.
Seifer lo miró de reojo y sonrió, después cogió a su hijo.
- Ya me contarás y aprovecha a dormir tío, porque no creo que lo vuelvas a hacer nunca más –dijo con sarcasmo-.
Squall no pudo esconder una risa. Era cierto, a veces él y Quistis llegaban al jardín con unas ojeras que llegaban hasta el suelo y se pasaban todo el día como auténticos zombis.
En ese momento, Rinoa se acercó con parsimonia hasta los chicos y se recostó sobre Squall. Éste la rodeo por la cintura y besó su frente.
- ¿Todo bien?
La mujer asintió.
- La gente está yendo ya para el jardín.
Seifer se movió y despidiéndose de la pareja, se fue en busca de Quistis mientras elevaba por los aires a su hijo, arrancándole unas carcajadas sonoras.
Jardín de Balamb, 16:30 h
El jardín estaba precioso. Como no, había sido Selphie quién se había encargado de toda la decoración y el banquete había corrido a cargo de los padres de la pareja, asesorados en todo momento por Edea, Kramer y Shu. La comida había sido de lo mejor, todo estaba riquísimo y la bebida no faltó en ningún momento.
La música no tardó en comenzar a sonar y los invitados iban animándose poco a poco.
Rinoa se encontraba apoyada en una de las grandes columnas de aquel salón que tantos eventos había acogido y por la puerta vio aparecer a Wexford con su familia. Tras el último suceso, él y su familia se habían ido a vivir a Paalcreek. En el tiempo que pasó allí, escondiéndose de la gente de Lidecorp, hizo varias amistades y le parecía un lugar de lo más agradable. Su mujer no puso objeción alguna, solo quería empezar de cero junto a su marido y su hijo.
En cuanto la vieron, se acercaron a ella.
- ¡Rinoa! ¡Vaya, sí que estás embarazada! –dijo el hombre abrazándola-.
La pelinegra rio y saludó a su mujer y al hijo.
- Squall estará encantado ¿no? –preguntó la mujer-.
- Demasiado diría yo. No para de preguntarme si estoy bien –sonrió-.
- Bueno, eso son los nervios del padre primerizo, hazme caso, se de lo que hablo –contestó la mujer mirando a su marido-.
Todos rieron y tras aquello, la familia se dispuso a felicitar a la pareja y saludar a los demás invitados.
La mujer abandonó la columna y con aquel paso de tortuga, que hacía un mes, más o menos, había adquirido, se encaminó en busca de los demás. Por el camino se encontró con Jenna quien solo había podido ir a última hora. Estaba con un hombre alto y muy guapo. Sabía por Linet, que se llamaba Shayne y era ayudante de laboratorio. Se conocieron en el nuevo trabajo de la mujer, una farmacéutica de alto prestigio situada en Galbadia, la había contratado hacía un año más o menos y al parecer, todo le iba genial.
- ¡Rinoa! –saludó abrazando a la mujer-.
Ésta posó la mano en la barriga de la pelinegra.
- ¿Cómo te encuentras?
- Bien, muy bien, la verdad. Con ganas de que todo pase –dijo con sofoco-.
La pareja rio con ella.
- Luego nos vemos, vamos a buscar a la parejita feliz para felicitarla.
Se despidieron y Rinoa prosiguió su búsqueda. Fue Seifer quien apareció tras ella y cogiéndola de los hombros, llamó su atención.
- Seifer… -pronunció al girarse-.
Ahí estaba ese soldado que hace tantos años creía que odiaría para siempre pero no había sido así. Sin saber cómo ni porque, se había convertido en su mejor amigo, casi como un hermano mayor para ella. Hacía mucho que Squall confiaba ciegamente en él y ella no era menos.
- ¿Cómo te encuentras? -preguntó tocando su barriga-.
- Gorda, pesada, hinchada, lenta…
La mujer suspiró resignada y Seifer no puedo evitar sonreír mientras besaba su mejilla.
- Estas preciosa Rinoa –le dijo sabiendo lo sensible de las embarazadas-, seguro que Squall te lo ha repetido mil veces, ¿me equivoco? –preguntó rodeándola por los hombros-.
- A cada segundo, más bien.
- ¿Lo ves?
Seifer comenzó a caminar con ella en dirección a la mesa del fondo donde estaban los demás.
- Estoy nerviosa Seifer y muy cansada –se quejó apoyando su cabeza en el pecho del rubio. Pero no quiero decírselo a Squall, parece tan agobiado este mes.
- Oye, lo vais a hacer genial ¿vale? Todo saldrá bien. Sino mírame a mí, yo, padre y bueno, no parece que lo haga tan mal ¿no?
Rinoa dejó escapar una carcajada.
- Squall es mil veces más responsable, calmado y sosegado que yo, así que imagínate que tipo de padre será, perfecto diría yo.
La pelinegra detuvo sus pasos y suspiró aliviada, después miró a Seifer y sonriendo, lo abrazó a la altura del cuello, éste la correspondió con cariño.
- Te quiero tío Seifer –bromeó la hombre la besó en la cabeza y continuaron hasta el fondo.
Por fin llegaron donde estaba Selphie que bailaba alegremente con Irvine y muy cerca, estaba Quistis sentada junto a Shu y Eleone. Agradeció que estuvieran sentadas porque realmente lo necesitaba. Los pies la estaban matando. Seifer la ayudó a sentarse y tras besar a Quistis, decidió ir en busca de Squall y posiblemente salvarle de algún invitado un tanto pesado.
- Chicas… -dijo sentándose con cansancio en la silla-.
- ¡Rin! –saludaron-.
- ¿Hace mucho calor aquí? ¿Soy yo? ¡Tengo mucho calor! –se quejó de manera algo cómica haciendo que las demás riesen-.
- ¿Dónde está Squall? –preguntó Shu-.
- ¡Oh! Le he dado permiso para divertirse y no estar pendiente de mi toda la tarde. Está tan nervioso, el pobre –rio-.
Eleone soltó una carcajada y afirmó con énfasis.
- Es verdad y está tan gracioso.
La mujer se inclinó en la tripa de Rinoa y comenzó a hablarle.
- Tu tía Eleone va a cuidar de papi cuando tú estés a punto de salir ¿vale? Intentaré evitar que se desmaye –bromeó entre risas-.
Las chicas siguieron riendo y bromeando.
- Peligro, se acercan los abuelos de tu futuro hijo –bromeó Quistis dejando su copa de vino sobre la mesa-.
- ¿En serio? –dijo Rinoa muy cansada-.
Antes de que la pelinegra pudiese girarse, oyó la voz tras ella.
- ¡Rinoa, querida!
Allí estaban su padre y Laguna, más amigos que nunca y con alguna copa de más en el cuerpo.
- Mírala, ¿es preciosa mi hija o no? -comentó Calway cogiéndola de la mano y levantándola-.
- ¡Papa, por favor!
- Creo que vamos a tener el nieto más guapo del mundo ¿verdad? –dijo Laguna acariciando la barriga de la joven-.
- Ya lo creo –rió el general mientras Laguna lo cogía por los hombros-. ¿Necesitas algo jovencita?
- No papa, estoy bien –dijo en tono cansino volviendo a sentarse-.
Ambos hombres la dieron un beso y se marcharon con su alegría a otra parte. El tiempo transcurría con tranquilidad, el ambiente estaba de lo más animado pero Rinoa se sentía agotada. De pronto, llegó una Asha más que entusiasmada y cogiéndola de la mano, la levantó de donde llevaba una hora más o menos apoltronada.
- Vamos a sacarnos una foto todos juntos ¿vale?
- Claro –sonrió Rinoa siguiendo a la mujer-.
La guió hasta el lado derecho donde un bonito ventanal adornaba el lugar, la luz de la tarde se filtraba a través de los cristalitos de colores que componían el ventanal y dejaba entrar una luz preciosa. Selphie, Irvine y Quistis ya se encontraba colocándose. Seifer llegó con Jace que andaba jugando con otros niños y se colocó al lado de Quistis. Squall pasó en ese momento por su lado y la cogió de la mano para colocarse al lado de Irvine. Los demás fueron llegando y el fotógrafo de la boda, les dio una serie de indicaciones. Minutos más tarde el flash que disparaba la cámara, capturaba aquel momento inolvidable para todos.
Sus amigos y compañeros de batalla, estaban allí. Ellos lo eran todo, habían crecido juntos y era lo que más quería en el mundo y deseaba pasar el resto de la vida junto a ellos.
Pasaron un par de horas más en los que todos estuvieron riendo y recordando viejos tiempo. Rinoa se disculpó y fue a por un vaso de agua, tal vez andar la viniese bien. Squall, que la vio alejarse, se disculpó con sus amigos y decidió ir en su busca, posiblemente estuviese agotada. Antes de llegar junto a ella, Jenna apareció de frente.
- ¡Squall!
La mujer se abrazó a él con cariño y éste la correspondió. ¿Quién le iba a decir que al final serían tan amigos?.
- Shayne ¿qué tal? –saludó dándole un apretón de manos-.
- Bien, ya hemos visto a Rinoa, estáis contentos ¿no?
- Si, mucho pero con ganas de que pase este mes –confesó-.
La pareja rio.
- La pobre parece cansada, además con este calor –dijo Jenna-.
- Si, ahora iba a buscarla, creo que nos iremos a casa.
- Muy bien, nos vemos pronto –dijo Jenna-.
La pareja se despidió de Squall. Seguro que no tardarían en verse ya que solían estar bastante en Balamb con Linet y Ada.
El hombre siguió su camino hasta que llegó a la barra donde se encontraba la pelinegra y abrazándola por detrás, la besó en el cuello.
- Squall… -dijo en una especie de ronroneo, era incapaz de no sucumbir al tacto de esas manos-.
- Estas cansada ¿verdad? –dijo tras su espalda mientras depositaba otro beso tras su oreja-.
La pelinegra se giró y enredó los brazos alrededor del cuello del hombre. Éste tuvo que adaptarse a la nueva forma del cuerpo de ella y flexionar algo sus piernas para que no estuviese incomoda.
- Esto ya no es tan cómodo ¿no? –rio ella-.
Squall dejó escapar una carcajada.
- ¿Quieres que nos vayamos a casa?
- No, tranquilo. Vamos con los demás.
- ¿De verdad? –dijo reteniéndola entre sus brazos-. Porque yo me muero de ganas por darme un baño contigo. Tranquilos, en nuestra casa, con el agua caliente, acariciar tu cuerpo… -enumeró en su oído mientras besaba su mandíbula-.
- Cada vez que me meto en la bañera, la vacío, Squall –dijo ella con tristeza-.
Squall no pudo evitar otra sonrisa. Últimamente estaba más sensible. Decía todo el rato lo gorda que estaba, algo que no era cierto ya que tan solo su barriga había aumentado y el estorbo que era para el resto, sobre todo para Squall.
- Rin, estás preciosa, hoy estás radiante, mas bien, todos los días estás radiante –volvió a susurrar en su oído mientras la balanceaba al suave ritmo de la música de ese momento-.
La mujer hizo un puchero y recostó su cabeza en el hombro de él.
- ¿De verdad no te importa irte?
La idea de bañarse con Squall era de lo más sugerente.
- No, además yo también estoy cansado.
Ésta le sonrió con aquella sonrisa de niña que aún conservaba y tras despedirse de todos, se marcharon de allí. Mañana volverían a estar todos juntos de nuevo.
Apartamento de Squall, 23:45 h
Rinoa se acomodó en el pecho de Squall y dejó que el agua caliente la envolviese. Su barriga sobresalía algo del agua y las manos del hombre viajaron por mero instinto, hasta ella.
- Hola pequeñín –dijo Squall-. Hoy estás muy revoltoso ¿lo sabes? –comentó con una sonrisa viendo que había estado todo el día moviéndose en la tripa de Rinoa-.
- Y que lo digas, espero que me deje dormir –suplicó ella echando la cabeza hacia atrás y apoyándola en el cuello de Squall-.
Éste besó su frente un par de veces y luego sus labios. La mujer cerró los ojos ante tan agradable contacto.
- Kramer me ha dicho que me cederá el cargo el año que viene, a principios de Enero –comentó sin dejar de acariciar a Rinoa-.
- ¿Y eso? –dijo algo sorprendida por la tardanza-.
- Quiere que este contigo y con el bebé estos meses. Hasta que nos adaptemos, ya sabes.
- ¿Tan complicado va a ser? –dijo ella sabiendo que todo el mundo a su alrededor les decía lo mismo-.
Squall rio.
- Vas a ser una madre genial, ya verás –dijo besándola de nuevo en la frente-.
- Estoy nerviosa Squall, aunque no lo parezca.
- Lo sé.
- Siento estar tan pesada.
El hombre se irguió con cuidado y buscó la cara de la mujer.
- ¡Ey!, todo va a ir bien. Siempre voy a estar contigo.
Rinoa se perdió en aquellos ojos azules que tanta paz y tranquilidad le inspiraban y girándose algo, se abrazó al él.
- Te quiero.
- Yo también te quiero, Rin, siempre.
Dos años más tarde…
Balamb, 17:30 h
Una niña de pelo color azabache y unos enormes ojos azules, jugaba y correteaba en la arena de la playa. Una pareja sentada sobre una toalla no la perdía de vista.
- ¡Raine, no te alejes tanto! –gritó la mujer-.
La niña miró y sonriendo corrió hasta ellos. El hombre se levantó y la cogió en brazos elevándola por los aires. La niña rio a carcajadas y después se enroscó en el cuello de su padre, posiblemente aquel gesto lo había heredado de su madre, que a la mínima se lanzaba a su cuello de esa manera tan espontanea. En ese momento ella se levantó y riendo, se acercó al hombre y la niña.
Raine era la hija de Squall y Rinoa. Sin duda había heredado aquellos hermosos ojos color azul de su padre y su abuelo, aunque la cara redonda y esa sonrisa que derretía a cualquiera, eran de su madre.
De pronto, la pequeña se revolvió en los brazos de su padre y sonrió ampliamente.
- ¡Abuelo! –gritó la niña-.
En el momento que Squall la dejó en la arena salió corriendo en dirección a Laguna y se lanzó a sus brazos. Tras él llegaba también Eleone quien le dio una piruleta y pasó a estar en sus brazos.
Rinoa sonrió y se acurrucó junto a Squall. Éste la rodeo con sus brazos y la besó. Era finales de Octubre y la brisa del mar era fresca a pesar de que tan solo eran las cinco de la tarde.
- Tendremos que ir yendo al Jardín ¿no? –dijo ella rodeándolo por la cintura y besándolo de nuevo-.
El asintió. Aquel día, Irvine y Selphie celebraban el primer cumpleaños de su hijo. Se llamaba Sora y era el niño más espabilado que habían conocido. Tenía unos enormes ojos de color verde que llamaban la atención de cualquiera. Sin duda aquel niño iba a ser igual de espabilado que su madre.
Laguna que llevaba a la niña en brazos y Eleone, les hicieron un gesto para que los siguiesen.
Cuando llegaron al jardín fueron directos al salón. Allí había ya algunos invitados pero sabían por Irvine y Selphie que iba a ser algo íntimo. Ellos siete, algún conocido más y los mas allegados del jardín. Raine enseguida se bajó de los brazos de su abuelo y salió corriendo hasta Jace. El hijo de Seifer y Quistis, había crecido bastante y empezaba a parecerse algo más a su padre. Al niño le encantaba esta con Raine y la trataba con mucho cuidado y cariño, al ser ella más pequeña. Quistis y Rinoa siempre estaban bromeando que de mayores serían pareja. A Squall aquellos comentarios no le hacían demasiada gracia. Su hija no tendría novio por lo menos, hasta los treinta.
Poco a poco todos fueron llegando y la tarde se pasó volando. A pesar de que sus vidas habían cambiado, esos siete Seeds que todo el mundo conocía y adoraban, seguían estando juntos a todas horas. Eran demasiadas las cosas que juntos habían superado.
Fue el destino quien decidió unir a esos adolescentes, hace ya muchos años, en aquella misión contra el fin del mundo de la que no siempre creyeron salir con vida, pero lo hicieron. Desde aquel día sus vidas quedaron conectadas de una manera que ni ellos mismos imaginaban pero que ahora mismo no cambiarían por nada del mundo.
No encontrarían nunca una familia como aquella.
············FIN·············
Bueno chicos pues sip, este es el final. Hasta aquí ha llegado mi andadura de escritora. Sé que se podían a ver contado muchas cosas más pero al final estas cosas nunca sabe uno como terminarlas.
Espero que os haya gustado y os haya dejado buen sabor de boca porque esa era mi intención. Quería aclarar que a pesar de todo lo que les ha pasado nunca se han separado y que a pesar del paso de los años, todo seguirá igual para ellos. Creo que me voy a echar a llorar jejeje.
Y nada que dar las gracias a todas esas personas que han leído mi historia y me han seguido durante estos años, tanto a los que dejaban reviews y me agregaban a favoritos como a los que no y que también me seguían. Sé que llevo dando las gracias en cada capítulo pero de corazón, a todos, MIL GRACIAS!
Espero haberos entretenido y amenizado los días con mi historia, que a pesar de los altibajos, me ha encantado escribir. Creo que adoraré a estos personajes para siempre, para mí, son insuperables.
Bueno y como no quiero hacer llorar a nadie, me despido de todos vosotros. Un fuerte abrazo y espero seguir viendo historias de FF8 en fanfiction. Animo a todas esas personas que tienen ideas en mente, que escriban. De alguna manera tenemos que mantener vivo a estos personajes ¿No? Jeje. ÁNIMO A TODOS.
Quiero agradecer, muy en especial, el apoyo de Ariadna, que se ha mantenido ahí durante todo este tiempo y me ha apoyado y dado ideas para poder continuar con esto. Ella ya lo sabe pero GRACIAS WAPA!
Y gracias a: PauHardy, Aedora LuKuran, Mirrodin, mario elvergalinda, IProOmise, oryxyro, PearlSnorlax, (perdón si no he nombrado a alguien) … y todos los que en algún momento me habéis dejado un review. Gracias porque era lo que animaba a seguir adelante.
HASTA SIEMPRE^^
Ilustraciones: riny-san(punto)deviantart(punto)com
