Ketsia S.U: Muchísimas gracias, Ket! Siempre te lo digo pero es que quisiera que hubiera otra palabra más significativa que "gracias" para poder decírtela. Y sí, ya a esta altura de esta historia puedo confirmarte que habrá al menos una secuela. Será más corta y otra trama pero ya daré detalles en su momento. También porque ya estoy por salir de la escuela y entrar a vacaciones estaré alrededor de un mes y medio dedicado a TLK. Fics, más dibujos, etc. Ahora sobre #LionsOverAll… Bueno, no puedo decir mucho ya que no hay mucho xD Espero que saquemos algún proyecto para hablar sobre esto, ya que si profundizo puede que me regañen jaja Pero en fin, todo a su tiempo.
DÍAS DE FUERIA (Pt. 3)
Un grupo de leones albinos se agrupaba alrededor de dos cachorros que hacían todo lo posible por ser tomados en serio.
Naru, quien era al que se dirigían, escuchaba a los jóvenes forasteros sin estar convencido en lo que le decían.
-Deben escucharnos- pedía Kion un poco intimidado y nervioso por la cantidad de miradas que iban hacia ellos –Esto es una trampa de Zira-
-¿Por qué creer en tus palabras?- cuestionó Naru.
-Es la vida de su líder y el futuro de su manda la que está en juego- volvió a mencionar el león de mechón rojizo.
Al mismo tiempo llegaban hasta el lugar Niho y Syla, abriéndose paso entre los grandes cuerpos blancos.
-¿Ahora que están tramando?- reprochó Syla con el ceño fruncido.
Niho prefirió ahorrarse sus comentarios pero en el fondo no le agradó escuchar aquellas palabras.
-¿No se les hace sospechoso que fuera una leona del clan de Zira quien vino a avisar de una reunión sorpresiva? Es claro que los demás reinos no están enterados- dijo Kion hacia uno de los miembros de los Guardianes.
Naru comenzaba a sospechar.
-Créanos. Zira no trama nada bueno- apoyó Tiifu uniéndose a las palabras de Kion.
Naru pasó la mirada al resto de los Guardianes que habían llegado por el alboroto. Eran leones imponentes, tanto hembras como machos pero en sus miradas no encontraba una respuesta, algo que le dijera que confiara. Estaban igual de desconcertados.
Tenía más reproches contra ellos pero una voz joven lo interrumpió haciendo que todos voltearan hacia el duelo del sonido. Algunos leones se hicieron a un lado y cuando estuvo el camino despejado se encontraron con Dilla quien estaba parado en la entrada de la cueva. Era la primera vez que salía después del accidente.
-Yo les creo- dijo el león, manteniendo los ojos cerrados pues el dolor persistía.
-Dilla, no deberías estar afuera aún. Tienes que guardar reposo- castigó Naru.
-No. Ya no me lamentaré más- respondió Dilla antes de que Naru se diera cuenta de que ya no tenía las hojas que servían de venda sobre su rostro- Kion, Tiifu, Niho… ni siquiera el clan de Zira fue el causante de mi accidente pero ustedes los han estado apuntando con el dedo sin saber nada- Dilla comenzó muy lentamente a andar hacia adelante guiándose por el sonido y a la vez ayudado de otros leones cerca que lo guiaban empujándolo suavemente con el rostro- ¿No era la filosofía de Esbe la que nos decía que no debemos juzgar sin conocer? Parece que lo han olvidado… Ustedes son los ciegos entonces-
Naru igual que los presentes lo miraban sorprendido mientras que sus palabras penetraban en sus mentes. Más de uno se sintió identificado.
-Es gracias a un león de la manada de Zira el que yo estoy vivo. Ahora lo entiendo, lo entendí cuando ese mismo león me miró a la cara. Supe que no había maldad en él y seguramente no la hay en otros que siguen a Zira pero que son obligados. Solo pido que crean en Kion como yo lo hago- añadió Dilla.
Syla relajó su rostro y luego lo bajó apenada. ¿En verdad se había equivocado con ellos? Niho observó este gesto. Quizá él también se había equivocado con las intenciones de Kopa al haberle ocultado la verdad sobre Tojo. Le dolía y su orgullo tenía una pelea interna con el resto de sus emociones encontradas.
-Gracias…- le susurró Kion a Dilla cerca de él.
-Todos nos equivocamos alguna vez- fue lo único que le respondió con una pequeña sonrisa.
Uno de los guardianes que había escuchado todo, giró en un momento su rostro hacia el horizonte encontrándose con algo que le llamó gravemente la atención.
-Naru- llamó este para que volteara hacia la misma dirección.
-¿Qué es eso?- dijo Naru cuando por fin lo hizo y su pregunta causó que involuntariamente los demás presentes hicieran lo mismo.
A lo lejos, una enorme cortina de humo recorría el lugar.
-¿Un incendio?- dijo Tiifu sin dirigir su pregunta a alguien en concreto.
-Eso no puede ser…- Kion levantó el rostro hacia el oscuro cielo–Apenas comenzará a llover. No pudo ser el causante-
-Fue un incendio causado- atinó Naru siguiendo con la mirada hacia ese punto.
-¿Estás seguro?- preguntó una de las leonas, miembro de los Guardianes.
-Esa es la dirección a donde se dirigía Esbe- Un gruñido escapó de la boca de Naru y su pecho comenzó a bajar y subir rápidamente – Ya no podemos darnos el lujo de dudar. ¡Guardianes, en marcha!-
Gritó Naru comenzando carrera seguido por los susodichos y otros leones más de la manada, los cuales siempre participaban en confrontaciones y servían de línea de defensa.
De un momento a otro todo cambió. Hubo movimiento solo quedando en el reino algunos pocos los cuales protegerían a los cachorros y a los que aún no podían involucrarse en esos asuntos.
Kion observó como la manada se alejaba cada vez más dispuesta a pelear.
-¿Qué haremos?- preguntó Tiifu junto a su amigo y Dilla mientras que el Syla y Niho se agrupaban.
-Esto nos incumbe a nosotros por igual. Son nuestros hermanos de quien hablamos- respondió Kion volteando a ver a sus amigos.
-Sabes que te seguiré siempre- dijo Tiifu segura de sí misma.
Kion le respondió con una sonrisa para luego pasar con Niho quien no se notaba muy seguro.
-¿Niho? Todo cambiará a partir de ahora. Si decides quedarte….-
-Iré- Niho se levantó de su lugar sin hacer contacto visual con él o con alguien más. Al mismo tiempo llegaba Ste del cielo posándose sobre su hombro.
-Esperen, no pueden ir allá. ¿No lo entienden? ¡Es una guerra!- trató de detener Syla sin éxito alguno.
-Cuida a Dilla, volveremos- decía Kion en voz alta mientras que, al igual que los adultos, él acompañado de Tiifu y Niho, comenzaron a correr hacia esa dirección.
-¡Están locos!- grito por ultimo viendo cómo iban hacia la zona de guerra.
-Confía en ellos, Syla- dijo Dilla desde su lugar –Estarán bien-
-Quisiera creerlo, Dilla pero me cuesta-
-Váyanse…- ordenó Nuka antes de caer por tercera vez al suelo mientras que su voz se apagaba cada vez más.
Mistah estaba tomándose su tiempo, disfrutando cada segundo y cada golpe. Como si le causara placer o fuera el secreto de su aparente fuerza inagotable.
Vitani y el resto veían aterrados sin saber que hacer la escena.
La leona quería saltar sobre el atacante de su hermano a como diera lugar pero siempre era detenida por Kopa. De nada serviría que se arriesgara de esa forma.
-¿Sabes? Siempre fuiste escoría para mí. Desde la primera vez que te vi. Tenía unas ganas enormes de machacarte y mira lo que son la cosas, hoy tengo la oportunidad- dijo Mistah acercándose nuevamente hacia Nuka –Eres una desgracia no solo para tu padre…- Mistah presionó con fuerza su cuello cortándole la respiración casi de inmediato -… también para toda la especie-
El agresor bajó la cabeza casi hasta el suelo, encontrándose con los ojos aterrados de Nuka.
-No te engañes a ti mismo. No tienes pinta de rey, no estás hecho para gobernar- agregó sin piedad.
La imagen solo le recordó a Kopa lo que vivió con Tojo. Su muerte fue una brutalidad y no quería volver a pasar por eso. Zuri quedó devastada por su partida y ahora con Vitani a su lado llorando no dejaría que pasara por lo mismo… no si podía hacer algo.
-Tenemos que ayudarle, Kopa- imploraba Vitani retenida por el agarre de su amigo y fue su voz la que lo sacó de su trance. Volteó a verla y el estado de la leona le rompió el corazón. No permitiría que siguiera sufriendo.
-Tu quédate aquí y no intervengas- ordenó para luego, sin previo aviso, correr hacia Mistah.
-¡Kopa!- grito Kiara sin creer lo que hacía. No esperaba esa reacción por parte de su hermano.
Las palabras de Kiara no hicieron dudar a Kopa en ningún momento. Para su suerte fue lo bastante rápido para que Mistah no lo viera venir y cuando estuvo lo suficientemente cerca saltó sobre el león adulto cayendo sobre su espalda.
-¡¿Qué haces, desgraciado?!- exclamó Mistah descuidándose y aflojando la presión que tenía contra Nuka. Inmediatamente este tomó una enorme bocanada de aire permaneciendo en el suelo y tratando de recuperar las fuerzas.
Kopa no espero ni un segundo y clavó sus colmillos en el lomo de Mistah, tarea que fue difícil pues esa área estaba cubierta de melena. Como puedo, encontró una zona perfecta y sin dudar presionó todo lo que pudo.
Logró sostenerse lo suficiente para desesperar a Mistah. El adulto se movía de un lado a otro tratando de librarse de su molestó atacante. No era un dolor fuerte pero sí lo estaba sacando de quicio.
-¡Kopa!- volvió a llamar Kiara tratando de hacerlo recobrar el juicio.
Kovu observó cómo valientemente daba su vida para proteger a Nuka. Fue suficiente para él y decidido imitó a Kopa lanzándose de igual manera sobre Mistah. Ambos, por todos los medios mordían y clavaban sus garras tratando de hacer todo el daño posible.
-¡Ya basta!- furioso, Mistah arremetió contra los dos leones dirigiéndose a unos árboles cercanos y estampándose contra este. De esta forma se libró de Kopa permaneciendo Kovu encima y a nada de caer.
Mistah se llevó una pata sobre la espalda logrando clavar sus garras sobre el muslo de Kovu. Con este agarre pudo jalarlo y quitárselo de encima, causando al mismo tiempo una herida sobre su piel. Tan pronto Kovu llegó al suelo sintió su pata arder y rápidamente inspeccionó el daño, Tenía tres cortes sobre su pelaje pero no se pudo distraer por mucho pues el enorme león iba hacia el nuevamente.
-¡Kovu!- le gritó Kopa tratando de avisarle y yendo hasta él pero Mistah fue más rápido y de un momento a otro estaba frente a Kovu con una zarpa en el aire. El hijo adoptivo de Zira solo pudo arrastrase unos centímetros y esperar el golpe.
Una vez más sus intentos fueron frutados pues Nuka cayó sobre él llevando sus fauces hacia su cuello. La melena fue el único impedimento para que muriera desangrado.
-¡¿Tú de nuevo?! Ustedes nunca aprenden- exclamó Mistah iniciando otra pelea con de Kovu.
-¿Kovu estas bien?- llamó Kiara llegando junto con Vitani.
-Sí, lo estoy- dijo levantándose rápidamente. Ambas leonas se sorprendieron al ver como se movía con libertad, como si no tuviera un herida alguna.
-Aléjate de él- escucharon los tres viendo como Kopa volvía saltar sobre Mistah y repetía sus ataques.
-No lograremos nada así- comentó Kovu –No le ganaremos-
En un solo movimiento y utilizando toda la fuerza que tenía, Mistah logró librarse de Nuka y Kopa lanzándolos en direcciones contrarias. Kopa fue a parar contra un árbol recibiendo un impacto fuerte. Su vista comenzó a nublarse pero no podía bajar la guardia.
Vio como alguien volvía a pararse frente a él y no le costó nada saber de quien se trataba.
-Pretendía hacer esto divertido pero no son más que un dolor de cabeza- dijo Mistah cansado de ellos. En un movimiento rápido aprisionó a Kopa contra el árbol con su zarpa- No dejaré que la Guardia del León vuelva a formarse. ¿Dónde está su líder? El león de melena rojiza-
-Estás tan equivocado en todo- susurró Kopa apenas pudiendo hablar - ¿Y crees que te diría donde está mi hermano? Nunca… aunque te deshagas de mí-
-Tú lo quisiste- Mistah sacó su otra zarpa dispuesta a dar el último golpe pero entre uno de los árboles salió una leona adulta tacleando a Mistah con fuerza derribándolo y mandándolo a unos metros de distancia. Kopa cayó al suelo y se llevó rápidamente las patas a la garganta.
-¡Uyama!- dijo Kiara aliviada después de confirmar que era ella.
-Quédense atrás todos- ordenó Uyama permaneciendo al cuidado de Kopa.
Mistah abrió los ojos encontrándose con un cielo nublado, tratando de descifrar que había pasado. Trató de levantarse pero un cuerpo grande se postró sobre él impidiendo su cometido. Al haber tan poco luz pudo ver el rostro de aquel ser: un macho adulto de melena rojiza con ojos envueltos en fuego.
-¿Mu…Mufasa?- preguntó Mistah sorprendido pero sin una pisca de miedo, estaba atónito por lo que sus ojos veían.
-¿Padre?- llamó Kiara quien estuvo a punto de tallarse los ojos, pues creyó que todo era un juego de su imaginación. Tan pronto Kopa recobró la postura volteó a verlo de igual forma.
-El rey Simba- murmuró Vitani y Kovu por primera vez veía a aquel que Zira le señaló por años como el enemigo.
-No soy mi padre- respondió Simba encima de Mistah.
-Eres el hijo de Mufasa… claro, eres idéntico a él. Tienes sus rasgos- dijo Mistah asombrado pero sin borrar su horrible mirada.
-Basta de charlas- Simba revirtió los papeles y ahora fue él quien presionó contra la garganta de aquel detestable felino pero sin cortarle la respiración por completo, solo quería dejar las cosas claras- No volverás a tocar a mis hijos, ¿lo entendiste? Una sola garra y me encargaré de ti personalmente-
Aún en su posición, Mistah soltó una carcajada poco fuerte pero que todos escucharon claramente.
-Necesitaras más que una leona para vencerme- pero no paso ni medio segundo cuando casi una decena de leonas aparecieron en escena, todas ella mostrando sus colmillos listos para usarse en caso de que intentara algo.
Kopa y Kiara quedaron anonadados por tal acto de presencia. Ambos tenían sentimientos encontrados. Estaban felices y aliviados de que su padre haya aparecido para salvarlos pero eso también significaba problemas… sin contar que Zira estaba llevando su plan en ese momento y conociendo a su padre no se pararía a escucharlos y entenderlos. Además ¿Cómo explicar todo lo ocurrido en ese tiempo? Cada segundo era valioso.
Kiara se sorprendió aún más cuando entre la hierba salía el resto de la Guardia del León. ¿Acaso estaban todos ahí? La única que pasó por su mente y no estaba era su madre.
Mistah por primera vez guardó silencio.
Simba aprovechó esto para dirigirles una mirada a sus hijos, la cual era una mezcla de estados de ánimo pero un entrecejo arrugado era más prominente.
-Y ustedes tienen mucho que explicar- dijo furioso a Kiara y Kopa.
Ambos hermanos compartieron una mirada. Todo era confuso en ese momento. Querían ir y abrazar a su padre y rendirse ante sus emociones, llora mares pero no podían. Había asuntos que arreglar y Simba solo los retrasaría. Como hermanos, a lo largo de toda esa experiencia lograron descifrar los rasgos y expresiones del otro, sabían cómo se sentían e incluso lo que pensaban sin siquiera decir una palabra. Un solo gesto bastó para que entendieran lo que debían hacer, aunque eso les traería más problemas.
Kiara pasó la mirada por sus amigos: Kovu, Vitani y Nuka, los cuales tampoco sabían cómo actuar hasta que la leona asintió con la cabeza. La seguirían.
-Lo sentimos padre, por todo lo que hemos causado…- inició Kiara cuando le dio el rostro de nueva cuenta.
-Pero no llegaremos hasta aquí por nada. Somos Uno- completó Kopa y dicho esto tensaron sus músculos y salieron corriendo hacia la misma dirección. Kovu y sus hermanos, unos aun heridos, los siguieron.
Uyama trató de detener a Kopa, quien estaba cerca de él pero no tuvo éxito.
-¡Kopa, Kiara!- gritó Simba. ¡¿Qué significaba esto?! ¿A dónde iban? ¿Y porque ese afán de huir? Sus ojos se abrieron como platos y sintió un mar de nervios e impotencia como si fuera un simple cachorro.
Instintivamente se apartó de Mistah y dio unos pasos hacia donde se habían ido sus hijos y aquellos dos leones que pudo identificar como Nuka y Vitani, aunque el tercero nunca lo había visto.
-¡Uyama, encárgate de él! ¡Algunas de ustedes, síganme!- ordenó Simba para luego comenzar a seguir a sus hijos.
La mitad de las leonas fueron tras él y la otra mitad se quedó con Uyama quien gruñía en contra de Mistah, el cual se levantaba del suelo como si nada hubiera pasado y se sacudía un poco del polvo de su pelaje.
-¿Qué hacemos nosotros?- preguntó Bunga en voz baja a sus amigos. Los cuatro mantenían su distancia, casi ocultos de lo que sucedía
-No lo sé pero esto me da miedo- comentó Ono en una rama baja.
-No nos quedaremos aquí. Aquí estaban Kopa y Kiara y si Kion también está con ellos entonces apoyaremos a la familia real- dijo Fuli a sus amigos los cuales estuvieron de acuerdo, así tomando el mismo camino que los hijos del rey y el rey mismo.
Uyama vio de reojo como la Guardia de León se alejaba pero nunca se opuso. Era mejor así.
-Es mejor que no intentes nada- advirtió la leona acompañada de otras de la manada.
Mistah observó por todos lados y el mar de colmillos que se mostraban contra él.
-Esto se ha tornado interesante-
CONTINUARA…
¿Qué puedo decir?
Dos capítulos en dos días. No recuerdo si lo había hecho antes pero debe ser un nuevo record personal.
En fin, este cap es la tercera parte de una serie de capítulos que conforman el puente hacia el clímax de la historia.
Gracias por leer, de verdad gracias y por sus comentarios de apoyo.
#LionsOverAll
