"¿Qué debería comprar?" Me preguntaba mientras caminaba por los pasillos del enorme centro comercial, mirando los ventanales de cada tienda, buscando el regalo perfecto de navidad para mi amada novia. Unos meses atrás no me hubiera imaginado en esta situación, pero para mí dicha, para mi completa alegría, luego de mucho esfuerzo, había logrado ganarme el cariño, el amor de la persona que más admiro en el mundo.
Suspiré cuando me detuve en la… ¿Qué tienda era? ¿Decima, Vigésima? Ya había perdido la cuenta. Incluso, estaba segura de que ya había pasado dos veces por algunas tiendas. Lancé otro suspiro y miré mi reflejo en el ventanal.
Llevaba mí ya tradicional boina, mi peluca rubia, mis enormes gafas oscuras y mi inseparable abrigo, pero ese día había decidido ponerme un pantalón ancho color verde y una blusa de cuello alto. Incluso, por el frío, llevaba hasta guantes.
Saqué el móvil para mirar la hora. Había llegado temprano al centro comercial porque tenía ensayo en la tarde para el evento de navidad de A-RISE, pero había dado tantas vueltas que ya casi era medio día. En ese mismo instante entró una llamada de Erena.
– ¿Aló?
–Enana, ¿Dónde estás?
–Buen día Erena-chan, estoy bien. Deja de decirme enana y estoy en el centro comercial.
–Buen día Enana, ¿qué demonios estás haciendo ahí?
Suspiré y reí levemente. Comencé a caminar hacia la zona de comidas, para buscar algo que almorzar.
–Vine a buscar el regalo de navidad de mi amada Honki.
–Muy bonito enana, muy bonito. De fijo olvidaste que hoy el ensayo empezaba a las doce, ¿cierto?
–Para que me lo preguntas si te acabas de dar cuenta.
Era cierto. En el último ensayo de hace dos días habíamos acordado ensayar más temprano para poder aprovechar mejor el tiempo en el estudio. Además, la instructora acababa de ser madre y tenía que terminar las practicas temprano para poder ir a su casa a cuidar de su bebe. Maldije por lo bajo y miré el patio de comidas. Faltaban dos días para navidad, y parecía que todo el mundo había salido a comprar, por lo que el lugar estaba completamente lleno.
– ¿Y qué piensas hacer? ¿Ya encontraste el regalo?
–No sé qué comprar… –dije tristemente–. Además, debo comer algo, no puedo ensayar así. Tal vez falte…
–Ni se te ocurra faltar enana. Sería la tercera vez este mes, y eso no le va a gustar a nuestro manager. Esa Kousaka-san te tiene muy mal pequeña Tsu.
–Sería la segunda. La primera fue…
–La primera a principios de mes porque Kousaka-san te invitó a salir por primera vez y la segunda fue hace una semana para ayudar a Kousaka-san con un problema de su amiga, ¿lo recuerdas?
–Está bien, está bien, ya entendí Erena. Ya voy para allá. Si me desmayo en mitad de la práctica es tu culpa.
–Prioridades señorita, prioridades…
–Honki es mi prioridad –le recriminé con fuerza.
–El trabajo es prioridad enana, no tu novia.
–Por eso An no te quiere –dije con tono de niña castigada. Al fondo pude escuchar las risas de mi amiga, de fijo Erena tenía puesto el altavoz de su teléfono y Anju estaba escuchando.
–Está bien… tu ganas enana. Retrasaremos el ensayo hasta las dos. Busca ese bendito regalo, trágate algo y ven aquí de inmediato.
–Erena… –dije ya dibujando una sonrisa.
– ¿Qué?
– ¿Sabes que te quiero mucho, verdad?
–No me hagas cambiar de idea Tsu.
Me colgó y no pude evitar soltar una carcajada que asustó a las personas que pasaban a mi lado. Guardé el móvil y lancé un suspiro alegre. Bien, debía comer algo para volver a buscar un regalo que fuera grandioso para mi novia.
Me costó encontrar un solo sitio algo vacío para poder comprar mi comida, y todavía me costó mucho más, encontrar un sitio para sentarme a comer. Me mordí el labio algo molesta, hasta que divisé una mesa con solo una persona y un espacio vacío. Me apresuré a llegar. Al estar cerca, pude ver que se trataba de una chica, de cabello castaño oscuro, con un abrigo de color beige y bufanda. La escuché suspirar.
–Bien hecho idiota, ahora perdiste la amista de tu mejor amiga. ¿Por qué demonios abrí la bocota si sabía que eso iba a pasar?
Enarqué una ceja algo confundida y me mordí el labio.
–Ahora… te quedarás sola como idiota en la escuela. Felicidades, cometiste los mismos errores de tu hermana mayor.
Preferí buscar otro lugar para sentarme a comer. Esa chica debía estar algo loca hablando sola. Ya me había girado para buscar otro lugar cuando algo llamó mi atención.
– ¿Y ahora qué vas a hacer Yukiho? ¿Cómo vas a mirar a Alisa-chan a la cara? ¿Podremos arreglarnos para el Love Live!?
Me giré despacio y me coloqué frente a la chica solitaria. Me llevé una enorme sorpresa. Era Yukiho, la hermana menor de Honoka. Despacio coloqué mi comida sobre la mesa y carraspeé un poco.
–Disculpe señorita, ¿puedo sentarme aquí?
–Claro, no se preocupe… –dijo sin levantar la mirada de su hamburguesa.
Me senté y la miré fijamente detrás de mis gafas. Tenía los ojos hinchados, rojos. Una expresión de tristeza y enojo al mismo tiempo. Sus mejillas estaban algo coloradas, mientras comía algo parecido a un dulce. La hamburguesa estaba intacta.
–Demonios, me debí haber quedado callada… todo es culpa de ellas.
Seguía hablando, ignorando que yo estaba frente a ella. Parecía una mujer mayor, despechada y abandonada, ebria. Me tapé la boca para reírme hasta que noté una lágrima bajar por su mejilla y caer sobre la mesa. Eso me preocupó.
– ¿Estás bien? –pregunté en tono bajo. Ella suspiró.
–Descuida, ignórame o no te va a sustentar la comida.
–No puedo ignorarte Yukiho, si estás llorando.
Al escuchar su nombre levantó el rostro y me miró. Sonreí y me quité las gafas, logrando que ella se sorprendiera levemente al reconocerme.
– ¡Tsu…! –pero no terminó de hablar porque le tapé la boca, ya que lo iba a decir en voz demasiado alta. Le negué despacio y ella asintió.
–Hola Yukiho.
–Hola Tsubasa-san –dijo en un susurro. Le sonreí para darle confianza. Rápidamente escondió lo que tenía en la mano y se bebió un tragó enorme de su bebida.
– ¿Qué sucede Yukiho? ¿Por qué estás tan sola aquí hoy?
–Eh… –desvió la mirada y volvió a beber, el color de sus mejillas comenzó a bajar.
–Bueno –dije despacio–. Si no puedes decirme, tranquila. Solo quiero saber que estás bien.
Suspiró y se mordió el labio. Asintió levemente y regresó su mirada a mí.
–Estoy bien Tsubasa-san, solo tengo que asimilar que me han roto el corazón en mil pedazos.
No lloró, solo suspiró y su rostro se me hizo extrañamente familiar. Tenía la misma expresión que su hermana, cuando me reencontré con ella en el festival del templo. Era esa expresión de tristeza y frustración. Le tomé la mano para llamar su atención.
– ¿Te rechazaron? –Asintió sin soltar un sonido–. ¿Hoy?
–Hace como media hora.
Torcí el gesto y comencé a buscar con la mirada, pero no había nadie mirando hacia donde estábamos. Ella lo notó.
–Descuida, ya se fue.
–Lo siento –dije y apreté un poco más su mano–. Puedo entender lo que estás pasando. A mí también me rompieron el corazón hace unos meses.
–Vaya… –susurró y dibujó una leve sonrisa.
–Sí, la perfecta y grandiosa Kira Tsubasa, líder de A-RISE, fue rechazada de una manera cruel y destructiva cuando la persona a la que se le confesó, le dijo que estaba enamorada de otra persona –dije tratando de sonar melodramática pero sin dejar de sonreír. Yukiho abrió los ojos con algo de sorpresa.
–Es exactamente lo que me pasó a mí.
– ¿Qué? –pregunté sorprendida.
–Sí. Le dije a esa persona que me gustaba y me rechazó porque está enamorada de otra chica.
–Vaya… No me lo esperaba –y era verdad. Honoka también había sido rechazada así según me había contado. ¿Maldición de familia?
–Y dime Yukiho, este chico que te rechazó… ¿era muy amigo tuyo? Porque escuché lo que decías, y creo que entiendo que le guste tu amiga Alisa-chan, ella es muy bonita y muy parecida a la hermana. Si es así…
–Tsubasa-san, espera, espera, espera… las cosas no son así.
– ¿Ah? –y la miré confusa. Ella asintió y se mordió el labio.
– ¿Puedes guardar un secreto Tsubasa-san?
–Claro que sí, tengo muchos –y sonreí.
–No sé qué pienses de mí luego de que te lo diga, pero por favor, no quiero que me juzgues nada más.
–Tranquila… te escucho.
–Tsubasa… a la persona que le dije que me gustaba… es Alisa-chan. Mi mejor amiga.
Abrí los ojos con sorpresa, pero no dejé salir ningún sonido de mi boca. Ella desvió su mirada y entrelazó las manos nerviosa, igual a como lo hacía su hermana.
–Yukiho…
–Sí, sé que suena raro, que me guste una mujer, pero la verdad es que no lo pensaba así hasta hace poco, y es por culpa de las amigas de mi hermana, incluso la hermana mayor de Alisa-chan. Todas tienen relaciones con mujeres, Eli-chan con Nozomi-chan, Nico-chan con Maki-chan, Kotori-chan con Umi-chan, incluso creo que hasta Rin-chan y Hanayo-chan tienen algo. Y hasta mi hermana se le declaró a una mujer hace dos años y la rechazó igual que a mí y…
–Yukiho respira… –dije sacudiéndola de los hombros. Ella respiró profundamente y me miró de reojo–. Ya… tranquila.
–Perdón…
–No tienes que disculparte. Y para que lo sepas, no te voy a decir nada. Yo no veo problema en que te guste una mujer.
– ¿No? –y arqueó una ceja. Yo comencé a reír.
–No. De hecho… yo también salgo con una chica.
–Ay no, esto es un sueño, una pesadilla. El mundo se volvió loco. ¿De verdad? –asentí sonriendo.
–No debes decirlo. Se supone que una Idol no puede tener una relación, y menos con una chica. Pero es la verdad.
–Vaya… eso no me lo esperaba.
Le dio un mordisco a su hamburguesa. Por la expresión que puso, ya debía de estar fría, igual que la mía. Bebió un trago de su bebida y volvió a mirarme.
–Esto…
–Yukiho, ¿y dices que Alisa-chan te rechazó por otra chica?
–Bueno… en realidad… Alisa-chan… siempre ha estado enamorada de Umi-chan.
– ¿Sonoda-san?
–Sí. Desde que la conoció hace seis años. Obviamente ahora que va a cumplir la mayoría de edad, pues… quiere declarársele.
–Pero Sonoda-san tiene una relación con Minami-san, ¿ella lo sabe, verdad?
–Sí, pero aun así, tiene esperanzas, y por eso me rechazó.
Suspiró y siguió comiendo despacio. Yo reí levemente y suspiré.
–Pobre Alisa-chan. Supongo que no sabe que Sonoda-san y Minami-san se van a casar.
– ¿Cómo que se van a casar? –Y me miró fijamente– ¿Y tú como lo sabes? –Me mordí la lengua. Bien hecho Tsubasa, ahora inventa algo.
–Eh… sí. Me lo… Se lo… se lo contó… Yazawa-san a Erena-chan… hace dos días, sí. Hace dos días.
–Honoka no me ha dicho nada. Bueno… ayer no vino a dormir a la casa.
– ¿Cómo qué no? ¿Por qué? –pregunte preocupada. Ella me miró y lanzó un suspiro.
–Al parecer Umi-chan se volvió a enfermar. Una recaída. Decidió quedarse con ella para cuidarla. Eso fue todo lo que me dijo… y me dio ánimos para lo de hoy.
–Pobre Honk… Honoka-chan –y suspiré. Yukiho me miró fijamente.
–Y Tsubasa-san, ¿de verdad Umi-chan se va a casar con Kotori-chan?
–Eh… sí. Te lo aseguro. Solo que no sé cuándo será, pero creo que pronto.
–Debería decirle a Alisa-chan… pero ella… no creo que me crea –y lanzó un suspiro triste. Le volví a tomar la mano.
–Me sorprendes Yukiho-chan.
– ¿Por qué?
–Porque no has llorado. Yo duré tres días encerrada en mi habitación llorando cuando fui rechazada, pero tú…
–No creas Tsubasa-san, ganas no me faltan, es solo que… –suspiró y se secó la lágrima que bajaba por su mejilla–. No quiero que me vean llorando, y menos tú, que te admiro tanto.
Sonreí y me senté al lado de ella y la abracé. Coloqué su cabeza en mi pecho y fue como si un interruptor se hubiera activado en ella que comenzó a llorar, no muy ruidosamente, pero si desconsoladamente. Suspiré y me quedé ahí un largo rato hasta que ella logró calmarse y desahogarse.
– ¿Ya te sientes mejor Yukiho?
–Por lo menos ya no me duele el pecho –dijo tratando de sonreír. Le di un beso en la cabeza.
–Sabes una cosa Yukiho –le dije abrazándola contra mi otra vez–. A mí me rechazaron hace un tiempo, pero yo luche por el amor de ella y hoy soy feliz a su lado.
–Entonces no te rechazó de verdad, o ella sentía algo por ti.
– ¿Y qué te hace pensar que Alisa-chan no sienta algo por ti? ¿Te lo dijo?
–Eh… no. Solo dijo que no podía corresponderme, porque amaba a Umi-chan.
–Ves, entonces no te rechazó por completo.
Me miró y comenzó a reír. Me separé de ella y volví a sentarme al otro lado de la mesa. Terminé de beber mi refresco y miré mi móvil.
–Demonios… Erena me va a matar.
– ¿Por qué?
–Ya es tarde, y debo ir a ensayar pero no he comprado el regalo de navidad de mi novia.
–Perdona Tsubasa-san, te quité tu tiempo.
–No para nada. Necesitabas consuelo.
– ¿Puedo ayudarte a buscar algo? Tengo experiencia eligiendo regalos. Umi-chan siempre me pedía ayuda cuando quería regalarle algo a mi hermana y no sabía qué.
Mis ojos se iluminaron. Me puse las gafas, me puse de pie, y le tomé la mano. Rápidamente caminamos por los pasillos del centro comercial.
– ¿Y cómo que buscas para tu novia Tsubasa-san?
–Eh… bueno, ese es mi problema. No sé qué darle.
– ¿Y por qué no me hablas de ella?
–Esto… –suspiré–. Ella es… algo atolondrada, enérgica, despistada, dulce, escandalosa, llama demasiado la atención, hermosa… –suspiré.
–La amas, se nota.
– ¿En serio? Ere-chan dice que será mi perdición si no me controlo.
–Es casi como si estuvieras describiendo a Honoka. Es más, si Honoka no tuviera un admirador secreto y tú no tuvieras novia, le hubiera dicho que lo intentaran.
– ¿De verdad? Je, je, je… –me reí nerviosamente. Gracias al cielo Yukiho parecía igual de despistada que su hermana.
–Ya que la amas tanto. ¿Por qué no le compras una cadena con un adorno? Es lo que yo… bueno, pensaba regalarle a Alisa-chan –y bajó la mirada. Le tomé la mano y sonreí.
–Es buena idea. Vamos.
Nos dirigimos a una joyería cercana. Y cuando creía que mi problema del regalo se solucionaba, se presentaba algo nuevo. ¿Qué adorno ponerle a la cadena? Yukiho pareció entender mi predicamento cuando me miró porque sonrió.
–Sabes algo que le guste a tu novia. No sé, un animal…
–Le gusta el… –y me mordí la lengua. No podía decir pan, porque me delataría.
– ¿Estas bien Tsubasa-san?
–Sí, es que no sé nada de lo que le gusta.
–Y que tal este –y me señaló dos notas musicales entrelazadas. Estaban bañadas en oro y eran realmente hermosas. Las dos teníamos la boca abierta.
– ¿Puedo ayudarles señoritas?
Un hombre mayor se acercó a nosotras y nos miró fijamente. Me puse algo nerviosa, ya que nunca había comprado algo tan costoso. Yukiho, que era menor, habló como todo una experta.
–Si. ¿Cuánto cuesta esa cadena?
– ¿La de las notas musicales? –Asentimos las dos–. Cien mil yenes.
Yukiho me miró con sorpresa y se mordió el labio. Yo también me mordí el labio. Una gota de sudor bajó por mi cuello.
– ¿Y no hay descuento? –pregunté en tono bajo.
–Noventa y nueve mil yenes.
– ¿Por qué tan costosa? –preguntó Yukiho en un tono algo decepcionado. El hombre sonrió y la miró fijamente.
–Señorita, es oro puro, es un diseño exclusivo de esta tienda, y esta es una joyería para personas con dinero.
Yukiho arrugó el ceño y me miró. Yo seguía mirando la cadena, imaginando ese hermoso dije en el cuello de mi Honoka. Pero tenía razón Yukiho. Era demasiado dinero. Yo lo podía pagar, pero era un capricho muy caro. Asentí, y tomé a Yukiho de la mano.
–Muchas gracias señor.
Salimos de la tienda y ella me miró un poco triste.
–Estaba muy bonito. ¿Y si buscamos en otro lado?
–Gracias Yukiho, pero ya debo irme. Erena me va a matar si no llego al ensayo.
– ¿Y qué va a pasar con tu regalo?
–Veré que puedo comprarle. No te preocupes. ¿Tú que vas a hacer con Alisa-chan?
–No lo sé… –dijo bajando la mirada.
–Habla con tu hermana. Ella pasó por lo mismo. Tal vez, te pueda decir cómo superarlo.
–Conozco a mi hermana. Pasó dos años deprimida por eso. No creo que me ayude mucho. Aunque… creo que lo hablaré con ella. Puede que si me ayude.
–Lo hará, lo sé.
–Gracias por tu ayuda Tsubasa-san. Eres una gran persona.
–Para nada Yukiho. Gracias por ayudarme.
Yukiho sonrió y se despidió de mí con su mano. Suspiré y miré la joyería frente a mí. De verdad las notas musicales se veían hermosas. Me mordí el labio. No sabía qué hacer.
Un capitulo tranquilo. Ahora ya sabemos que está pasando entre Yukiho y Alisa. Y Tsubasa, de verdad solo piensa en "Honki", jajaja. ¿Le comprará la cadena?
Espero que les guste este capitulo, y lo comenten. Gracias una vez más por leer mi historia.
