El despertar del demonio.

Capítulo 45. El Imperio rojo.


-¿Dónde estará esa niña?- murmura Twilight con fastidio, mientras revisaba una vez más la habitación de su hija. Ella entra al cuarto; y, usando su magia, envuelve el cuarto entero para intentar crear un rayo que escanee toda la habitación, y así poder localizarla al instante en caso de que este oculta.

-¡aj, ¿Dónde está?! ¡Starlight!-

-¿Twilight? ¿Pasa algo?- se escucha una voz provenir de una puerta cercana, Twilight se asoma y ve a Spike cargando al pequeño eclipse entre sus garras.

-no…. ¿ha visto a Starlight?-

-¿Starlight? Em, creo que fue a ver a Tara- responde el joven dragón mientras acomoda a Eclipse entre sus garras, pero el pequeñito un tanto ansioso busca trepar en la cara de Spike y posarse sobre la babaza del dragón, obviamente, este intenta regresarlo a sus garras por mayor seguridad del pequeño. Spike logra quitarse al pequeño de la cabeza, sin que antes este le jalara las crestas verdes que poseía en la cabeza, cosa que le dolió un poco.

Twilight sonríe y no evita soltar un pequeño chascarrillo al ver tal acción de su pequeño. Pero esto le dura poco y nuevamente regresa a sentirse preocupada y molesta consigo misma.

-¿Qué pasa?- vuelve a preguntar Spike.

-cuando acompañe a mi maestra a ver a su hija, me topé con Starlight-

-hmmmm ¿y que pasó? ¿Hablaste con ella?-

-me dijo que la dejara sola- murmura Twilight con tristeza- luego salió corriendo y desapareció-

-wow, ¿ya aprendió a desaparecer?-

-sí… parece que aprendió muchas cosas cuando estuvo bajo la tutoría de mi maestra-

Twilight queda muy seria y se sienta al pie de la habitación de su hija, mostrándose muy pensativa y depresiva, pensando aparentemente en muchas cosas.

-¿Twilight?- murmura Spike preocupado, pero el pequeño Eclipse igual de inquieto le distrae cuando este intento zafare nuevamente de sus garras.

-no soy una buena madre ¿verdad?-

-pero como dices eso, Twilight-

-no soy una buena madre… no lo soy-

-Twilight no digas eso… tú no eres una mala madre- le dice Spike con un tono severo, Twilight con una cara muy depresiva mira a Spike, y busca con la mirada a su pequeño Eclipse; al verlo, Twilight divisa aquel muñón que debería ser su casco trasero, y recuerda como por su culpa su pequeñito perdió aquella extremidad, y no solo eso, si no que por poco atenta con la vida de su pequeña cría.

-yo creo que sí- murmura Twilight con un tono de voz poco audible, mientras ocultaba la mirada entre su larga crin.

Spike se le acerca a Twilight e intenta obligarle a verle a los ojos, pero ella mantenía su mirada directo contra el suelo. Mirando detenidamente aquella grieta que se encontraba al pie de un pilar por los suelos, como si fuera lo más interesante del mundo, no dejaba de mirar eso, por más que Spike intento obligarle a voltear la alicornio lavanda no se movía como si fuera una estatua.

En eso Spike deja de intentar obligarla a voltear a verle y opta por algo mucho mejor, Twilight aun miraba detenidamente aquella grieta en el suelo, pero pronto su vista seria opacada con una pequeña y sonriente carita, y unos pequeños y suaves cascos se acercan al rostro de Twilight y le acarician la cara mientras la carita balbuceaba palabras inexistentes con un tono alegre.

Twilight sonríe por un instante, no pudo evitarlo, por más miserable que se sintiera, ver esos ojitos y esa sonrisa alegre cautivó su espíritu.

-por favor, deja de pensar eso de ti, sé que has pasado por muchas cosas, pero sin importar que tan mal estén las cosas, siempre te querremos- le dice Spike a Twilight con un tono animoso que por un instante hizo creer a Twilight que era verdad, pero luego piensa en Starlight y vuelve a sentirse mal.

-¿Qué pasa?-

-Starlight, está demasiado mal… no sé cómo tratar con ella, creo que tiene el corazón roto- murmura Twilight depresiva.

-¿y no has hablado con ella?-

-siempre que intento me evita…-

-¿dices que la encontraste con Tara?-

-se fue luego de eso, Spike-

-¿segura?-

Twilight abre los ojos como platos al pensar en la posibilidad.

-¿crees que deba regresar?-

-yo diría que si… pero aun no, es mejor dejar que se calme un poco, así será más fácil hablar con ella-

-no creo que llegue a calmarse, Spike-

-hmmmmmm, ¿Qué tal si hacemos esto? Yo hablaré con ella, e intentare calmarla y hacerla entender para que hable contigo-

-¿crees que te escuche?-

-tiene que, soy el hermano mayor ¿no?- dice Spike confiado. Twilight le mira insegura, pero accede.

-está bien, Spike- sonríe Twilight.

-bueno… ahora mismo iba a ver a Lúthien ¿quieres venir conmigo?-

-no se… no me siento comida estando ahí-

-¿Por qué no?-

-llevarás a Eclipse-

-oh… entiendo; pero, no sé, ¿en verdad quieres seguir con esto?-

-Lúthien ya pasó muchas cosas terribles, solo quiero darle algo de esperanza con esta ilusión. Además, no me afecta mucho, no es como que deje atrás a Eclipse o algo que le afecte directamente, solo se relacionara más con su hermana… seguiremos criándolo nosotros, siendo así, no le veo nada malo a esta pequeña mentira-

-Twilight, las mentiras no son buenas, son solo falsedades, y tarde o temprano la verdad saldrá a la luz-

-pero no ahora, Spike, es por ella-

-entiendo- murmura Spike con tristeza y un poco pensativo, analizando el tema una y otra vez en su cabeza-¿y dices que eres una mala madre?-

-¿Cómo dices?-

-olvídalo- suspira Spike- ¿entonces no vendrás conmigo?-

-no lo creo, quizás la visite después, no sé, en la noche quizás-

-de acuerdo, está bien ¿Qué harás entonces?-

-no se… quizás me encierre en mi cuarto y ponga a leer un poco-

-hmmmmm, tengo una mejor idea-

-¿cuál?-

-ve con las chicas, Creo que Fluttershy y Rainbow Dash están en las habitaciones de Luna y Celestia cuidando de Gloss, ve con ellas-

-Spike, estoy bien-

-ve con ellas, por favor, no me gusta que ninguna de ustedes estén solas cuando están así. Siempre es bueno estar acompañado; es más, te aseguro que ahora mismo, Starlight esta con Tara. Cuando deje a Gloss con Lúthien, intentaré ver si esta ahí, para hablar con ella, ¿de acuerdo?-

-Está bien Spike-


En la enfermería se encontraba la princesa Celestia sentada en su silla de ruedas, con sus cascos acariciando ligeramente su vientre, la monarca espera pacientemente pero con una ligera preocupación a que los médicos revisaran a su esposo. Ella esperaba en el pasillo, mientras esperaba a que los médicos hicieran su trabajo correctamente.

Los médicos retiraron cuidadosamente el vendaje que Discord poseía a lo largo de su garra exponiendo su pata de oso, la cual se veía un poco ennegrecida, al retirar la venda, los médicos se percataron de que una especie de secreción mucosa se había formado entre el vendaje y la herida de Discord. Al revisar la herida los médicos se percataron de dos pequeños agujeros que predominaban entre la marca de la mordedura. Los médicos comenzaron a mostrarse un poco preocupados. Y Discord, aunque parecía un tanto ignorante a su condición haciendo chistes ocasionales de vez en cuando mofándose de los médicos, la verdad era solo para disimular, y que su esposa que posiblemente se encontraba en el pasillo no se preocupase.

-¿está tomándose esto enserio?- dice uno de los médicos irritado por tantos chistes de Discord.

-pero claro que sí…. Solo me mordió una serpiente-

-eso puede ser serio, el veneno ya se está asentando en sus tejidos-

-lo sé, si tanto problema hay, ampútenme la garra entonces- murmura Discord con un tono inexpresivo, mientras mantenía un ojo pendiente a la puerta y con sus poderes, le pone seguro a la puerta para evitar que Celestia entrara sin avisar.

-temo que eso no será todo, si no descubrimos el tipo de veneno que es esto se extenderá y usted…-

Discord se mantuvo inexpresivo ante la noticia.

-¿hace cuanto usted fue mordido?-

-no se… quizás unas semana-

-¿una semana?-

-si ¿por qué?-

-las serpientes venenosas, aun la que posea el veneno más leve, tarda menos de 24 horas en matar a alguien que no posee anticuerpos. He visto mordeduras similares; la cascabel. según el Césped, puede matar en solo unas cuantas horas, y este resultado se obtiene en la primera hora de inoculación-

-¿o sea?-

-usted es un….-

-Draconequus- responde Discord.

-sí, mire, usted tardo una semana en presentar este resultado que apenas el inicio de la primera etapa de corrosión, eso significa que…-

-podría tomar mucho más tiempo en matarme-

-en teoría-

-no estamos seguros, este efecto también significa que el veneno ya encontró la forma de comenzar a dañarlo- objeta un médico.

-pero aun así no sería tan rápido- dice otro.

-¿pueden encontrar una cura si resisto el suficiente tiempo?-

- en teoría sí…. podemos sacarle sangre e intentar encontrar el componente toxico pero….

- sin la fuente original nos sería muy difícil es casi imposible crear una vacuna de cero-

-entiendo- murmura Discord muy pensativo- si obtengo la fuente original… sería más fácil curarme ¿no?-

-sí, pero tampoco es una garantía-

-no le digan a mi esposa, no todavía…. No quiero preocuparla más, no con el bebé tan próximo a venir-

-es su decisión-

Los médicos se retiran finalmente y permiten a Celestia a pasar, la princesa eventualmente pregunta cómo sigue su marido, para lo que los médicos le dicen que aún tienen que hacerle algunos exámenes, y le dicen que no se preocupe. Celestia les cree pese a que algo en ella le hacía dudar, y entra por su propia cuenta a la habitación de su marido, encontrándose con una enfermera terminando de vendar la herida de Discord en su pata.

-¡auch! Cuidado- reclama el draconequus mientras una enfermera le pinchaba con una aguja para extraerle un poco de sangre. La enfermera hace caso omiso y luego pasa a retirarse, cerrando la puesta tras de sí.

-¿Discord?-

-¿Qué pasa cariño?-

-¿Qué te dijeron los médicos?-

-oh, pues… no sé, no les entendí nada, tu sabes que tienen ese lenguaje tan extraño, parece como si hablaran en otro idioma- dice con un tono animoso, y Celestia no evita soltar un chascarrillo por un instante.

-te sacaron sangre, hmmmm, es raro, no me pidieron que llenara ningún formulario-

-na, no te preocupes, yo lo firme-

-¿enserio? Si dijiste que no les entendiste nada…. ¿Firmaste algo que no sabes para que sea?- murmura Celestia con un tono serio.

-em….. Quizás….- murmura Discord un poco nervioso.

-Discord la próxima vez creo que mejor me quedare contigo en consulta. No sé, quizás yo entienda mejor lo que dicen los médicos-

-oye, ¿me estás diciendo tonto?-

-talvez- murmura Celestia con un tono malicioso, y luego pasa a reírse, y Discord le sigue la corriente.

-y luego dicen que yo soy el troll ¿eh? Trolestia-

-oh, vas a comenzar con eso- murmura Celestia irritada.

-talvez - dice Discord con una sonrisa maliciosa.

-que inmaduro eres, Discord-

-pues, creo que no soy el único-

-sí, como tú digas- dice encaprichada.

De repente, Discord comienza a sentir un intenso ardor en la herida de su garra, el draconequus intenta contenerse, pero no evita mostrar una mueca de disgusto ante su dolor.

-¿Discord? Te… ¿te pasa algo?-

-no… aj… no es nada- dice con una falsa sonrisa, pero en eso su cara comienza a ponerse roja.

-creo… creo que iré otra vez por los médicos- dice Celestia asustada.

-no…. Espera…..- intenta detenerle Discord, pero pronto Celestia sale de su alcance.

Celestia andaba en su silla hasta la puerta ya dispuesta a salir, pero antes de que siquiera encendiera su cuerno para girar la manija, esta se detiene en seco. La princesa baja lentamente su mirada en dirección a su vientre, rápidamente esta coloca un casco contra este, y presiona con fuerza, mientras intenta ahogar un alarido.

-¿Celestia?-

-¡es él bebe! ¡Algo le pasa!- exclama Celestia asustada.

-¡ya viene!-

-¡No! Ahhh…. Algo…. Algo pasa…. Algo está inquietándolo…. –

-¿a qué te refieres? ¿Qué pasa?-

-algo… como… Como lo de Canterlot….- murmura la princesa ya mostrándose aterrada.


El señor de los grifos, Crow Wings, se encontraba en serios apuros, no podía respirar, su cuerpo clamaba por algo de oxigeno desesperadamente. Con sus extremidades inferiores de león intentó patear a su opresor, pero le era imposible. La criatura lo alzaba muy alto y lejos de él casi como si su garra se hubiera estirado, haciendo que le fuera imposible alcanzarlo con sus patas traseras. Podía sentir como su cuello crujía al punto de que en cualquier momento podría romperse. Crow clavo sus garras en el casco de su atacante, sus largas garras se clavaron firme y profundo sobre la carne de aquella criatura sin piel, pero de nada le serviría, no parecía importarle en lo más mínimo. El señor de los grifos solo podía ver los ensombrecidos ojos de la bestia y su inmisericorde sonrisa, disfrutando de como el señor de los grifos agonizaba entre sus garras.

La vista se le nublaba, estaba a nada de soltar su última bocanada de aire. El tiempo se acababa, si no hacía algo pronto moriría. En eso este recordó algo que tenía oculto debajo de su capucha; soltó a Carnage, e intento alcanzarlo; sin embargo, pronto se daría cuenta de que los ojos de la criatura lo asechaban, si intentaba tomarlo, era más que seguro que esa cosa se lo quitaría, no podía permitirlo, pero no podía hacer nada más. El rey de los grifos tenía que tomar una decisión y actuar rápido si quería salvarse. La vista se le nublaba, todo se ponía cada vez más oscuro, no podía permitirlo, no podía rendirse ahora.

-aj…. Maldición….- murmura este mientras intenta alcanzar la daga que tenía debajo de su capucha, Carnage se percató de esto y estuvo a punto de detenerlo pero…

-¡SUÉLTALO!- se escucha una voz.

Un poderoso rayo azul es disparado hacia la criatura, pero Carnage logra detenerlo con su casco libre. Pudo detener ese primer ataque, sin embargo no era el único; casi a la par, el señor de los minotauros arremete contra él, es entonces que suelta al rey grifo, dejándolo caer en seco contra el suelo, y con su otro casco ahora libre logra frenar al colosal minotauro, tomándolo de los cuernos.

-¿eso es todo?- se mofa Carnage con una singular sonrisa, mientras estuvo a punto de atravesar al señor minotauro con un tentáculo que brotó de su espalda. Dicho tentáculo poseía un largo aguijón, el cual sin problemas terminaría con el rey, sin embargo Luna atacó nuevamente, y con su rayo destruyo el tentáculo de Carnage junto a tiempo, pero esto le vendría importando menos a la bestia, quien retrajo lo que restaba del tentáculo a su cuerpo.

Carnage se mofaba mientras frenaba los ataques de ambos con total facilidad. Uno de los dignatarios se unió a la pelea, así como tres de los concejales del rey grifo.

Crow se encontraba en el suelo, aun intentando reincorporarse, pero no poseía las suficientes fuerzas para levantarse por sí solo. Estaba muy mareado y sofocado, apenas podía mantenerse consiente, pero aún no estaba en condición de reaccionar. El señor grifo se encontraba muy cerca de donde se encontraba Carnage, y aun no se percataba de ello. Carnage desde su sitio jugaba con sus atacantes, demostrando que ninguno podía hacerle nada.

El señor minotauro tomo su mazo, y con este intento partir en dos a Carnage, la fuerza y velocidad con la que implemento el golpe debieron haber aplastado y destrozado al menos diez estatuas de mármol; sin embargo, pese a esa increíble fuerza, Carnage recibió el golpe como si nada. Pese a que este le había dado directo en la mejilla izquierda, apenas y si le obligo a inclinar ligeramente la cabeza, mientras que el mazo del señor minotauro por el contrario, comenzó a agrietarse ligeramente.

-¿esa es toda la fuerza que posee un minotauro?- le preguntó Carnage con aburrimiento, mientras los el rey Minos rechinaba fuertemente los dientes y sostenía con mayor fuerza su mazo- entonces que decepción me has traído.

Aprovechando la distracción uno de los concejales intentó alcanzar a su rey para alejarlo del peligro. Crow aún no estaba totalmente recuperado, y apenas y podía escuchar lo que pasaba a su alrededor, sin que sonara como eco en sus oídos. Su consejero estaba muy cerca ya, aprovechando que Luna intentaba cercenarle otro ataque a la criatura, estuvo a poco de llegar a su rey, pero Carnage desde el principio sabía que este intentaba acercársele, y solo esperó cuando este se acercara lo suficiente para patearlo con uno de sus cascos traseros; la patada fue tan fuerte que hizo se estrellarse contra uno de los pilares de cristal, el golpe fue tan contundente que no solo agrieto si no que el propio grifo aterrizara y no volviera a reaccionar.

Crow quien se percató de esto, no sintió otra cosa que no fuera furia, y de un momento a otro, se sintió recuperado. Enfurecido, de un movimiento veloz deslizó sus garras y alcanzo la daga, clavándola fuertemente contra el costado izquierdo de Carnage. El ataque fue tan rápido que cuando Carnage se dio cuenta de ello, la daga ya estaba rebanando su Carnage, y mientras eso pasaba, la hoja afilada del cuchillo emanó un brillo dorado el cual quemo la carne mientras la revenaba. or primera vez, Carnage soltó un chillido agudo de dolor. Mientras esto pasaba, Luna atravesó a Carnage con su más potente rayo, el señor minotauro le dio un certero golpe en el cráneo a el cual logró aplastárselo igual que una caja de cereal, y algunos grifos, lograron clavar sus lanzas contra la bestia.

Enfurecida, la criatura soltó una onda expansiva que no solo hizo que todos salientes despedidos sino que también les paralizó en el aire, envolviéndolos en un manto de energía roja que les impedía mover un solo músculo.

Carnage se arrodilla en el suelo por un instante, y mientras todos estaban paralizados fueron testigos de como la criatura se regeneraba ante ellos. Presenciaron cómo cada hueso roto se restauraba y reacomodaba, como cada pliegue de carne regresaba a la normalidad mientras era cubierta por una nueva membrana de musculo. Carnage se levantó nuevamente y miro a todos los presentes con una singular sonrisa.

-basta ya de juegos, jeje- murmura Carnage con su voz inocente e infantil, mientras todos los presentes eran obligados a sentarse en sus lugares con los poderes de Carnage- solo quería probar su valía, y no fue una total decepción-

El rey grifo seguía manteniéndose flotando alrededor de Carnage; el grifo no podía, al igual que los otros, mover siquiera una garra, estaba completamente paralizado. Carnage acerca su casco hasta su costado y con este se quita la daga que aún tenía clavada en el muslo, la hoja del arma aún despedía humo blanco, y Carnage mira con repudio la cuchilla.

-eso dolió un poco, pero un cuchillo nunca podrá matarme- sonríe Carnage mientras envolvía el arma con una densa capa de su aura roja, casi como si incendiara la daga y luego la arroja contra uno de los pilares, clavándose totalmente contra el pilar mientras la llama de su aura se apagaba, demostrando al cuchillo totalmente ileso. La criatura mira decepcionada aquel pilar, aparentemente esperaba que el arma se rompiera o incluso llegara más lejos, pero eso no pasó. El señor grifo mira a Carnage analíticamente mientras flotaba a su lado. Pronto la expresión seria de la criatura cambia totalmente y comienza a reírse delante del rey.

-je, por tu bien y el de tu hija, más te conviene tener el pico cerrado- le dice Carnage al señor grifo, y este a nueva cuenta comienza a rechinar el pico enfurecido.

-ah, pequeño grifo, siempre tendrá sorpresa ¿cierto?- el aura que envolvía al señor grifo le obliga a alejarse de Carnage y al igual que los demás, es sentado en su lugar e inmovilizado contra su voluntad.

Carnage se posa en el estrado, y mira a todos los presentes con una sonrisa.

-¿pero que tenemos aquí? Dignatarios de Maretonia, ¿cuándo dejaran la taraza y se proclamaran reyes de su propio reino? – murmura Carnage mientras mira a los mencionados con su singular sonrisa, mostrándoles los dientes puntiagudos de serpiente que llevaba consigo- es un gusto conocerlos a todos, y un gusto mayor, que no todos escaparan- anuncia Carnage mientras observa los lugares básico, principalmente los lugares referentes a la princesa Cadance, Blueblood, la señora perro diamante y algunos cuantos de grado menor entre las naciones.

-de todos modos, no importa a donde vayan, no podrán escapar de aquí, el imperio es mío- sonríe Carnage mientras mira a Luna a los ojos, la princesa intentó hablar, pero la magia de Carnage no le permitían ni mover los labios.

-¿Dónde está tu hermana la princesa Celestia?- le pregunta Carnage a Luna burlonamente-¿quieres que envié a buscarla?- Luna abre completamente los ojos y comienza a sudar en frio al escuchar como ese monstruo les miraba.

Carnage se aleja de la princesa de la noche y retira su manto espectral de entre los miembros del consejo, permitiéndoles a nueva cuenta a poder moverse en sus lugares, algunos de los miembros exhalaron al ser liberados, pues el manto de energía de Carnage les limitaba demasiado la respiración al punto de casi sentir como si fueran sofocados.

-¿mejor?- pregunta Carnage al ver a los miembros reincorporándose.

-¡tú maldita criatura!- exclama la dignataria superior.

-je, yo en su lugar mantendría la boca cerrada, a menos que quiera que le arranque la lengua- comenta Carnage con una sonrisa mientras todos presencia como de entre las salidas del salón de juntas aparecían tres lobos de colosal tamaño y sin piel alguna que recubra sus cuerpos de puro musculo y carne putrefacta. Cada una de las criaturas traía consigo a la mayor parte de los miembros que escaparon en el momento que intentaron huir entre la confusión del combate.

-por favor, todos, regresen a sus asientos-

El rey grifo y minotauro desde su lugar se miran confundidos ¿Qué había pasado con su escolta? ¿Cómo es que nadie se percató de la entrada de esta bestia al salón? ¿Por qué nadie entro a ayudarles? ¿Ese monstruo se había desecho de ellos tan fácilmente? Ambos rezaban por que no fuera así, y para su fortuna en efecto, Caranga no les había hecho nada a su escolta, sin embargo ninguno pudo entrar, pues fuera del salón de juntas, se extendió un potente escudo que impidió su paso. Los miembros estaban atrapados en esa parte del castillo con Carnage.

Carnage mira con satisfacción como cada uno de los cobardes regresaban a su lugar con total impotencia, sin tener más opción que obedecer el mandato de Carnage. Pronto todos los asientos estarían ocupados a excepción de una cuantas bancas, pertenecientes a miembros no presentes desde el inicio de la junta como la hija del señor grifo, o la misma Celestia. Solo un lugar perteneciente a alguien que si estuvo presente en la junta faltaba, y el señor grifo fue el único que no sintió ningún alivio; es más, sintió gran cólera al saber que la única miembro que había escapado era la princesa Cadance.

-jajá, así está mejor- sonríe Carnage al ver a todos los miembros en sus lugares- ¿no esto más sencillo? Siempre lo ha sido así, deben obedecer a sus superiores si quieren que todo termine bien para ustedes-

Carnage se pasea por los lugares y las filas, pasando muy cerca de varios de los miembros, Luna al verlo tan cerca quiso volver a atacarlo, pero al intentarlo, sintió como algo le apresaba los cascos, miro abajo y pudo ver unas cadenas echas de energía alrededor de sus cascos. Carnage observa detenidamente a cada uno de los miembros mientras pasaba junto a ellos. Cuando paso cerca del señor grifo, este notó como el grifo permanecía con la mirada baja y sumisa, Carnage sonríe al verle derrotado y pasa sin más junto a él; sin embargo, cuando Carnage le dejo atrás, el señor grifo dio un vistazo rápido a la criatura, y pudo notar algo muy peculiar en su caminar, para lo que este sonríe, y luego regresa a su posición sumisa.

-¿Qué eres tú?- dice finalmente uno de los dignatarios con seriedad pero manteniendo un tono sumiso, sin siquiera atreverse a mirar a Carnage a esos agujeros negros que tenía por ojos.

-jeje, ¿no se me nota? Soy solo un pedazo de carne y tendón, realmente nada impresiónate, pero, la cuestión es, jeje, que siendo solo eso, pude someterlos a todos y cada uno de ustedes, eso creo que es muy humillante para ustedes ¿no creen?-

-¿Qué es lo que quieres de nosotros?-

-humillarlos- responde Carnage sin más.

Todos los miembros se miran los unos a los otros muy confundidos.

-por más de mil años, el consejo se estableció como el mayor orden del control en mundo. Creen ser muy poderosos, creen tener todo el poder del mundo, pero la verdad es que no saben siquiera a que se enfrentan, ignoran los indicios, intentan ocultar los defectos, e intentar callar y eliminar aquellos que les expone. Fue gracias a eso que pude crecer entre las sombras y emerger ahora-

-entonces, ¿dices que lo que haces, es intentar darnos una lección?- murmura la dignataria superior desde su lugar.

Carnage comienza a reírse sádicamente mientras el suelo de cristal que pisaban sus cascos empieza a enrojecerse como la sangre misma, y el collar que poseía en el cuello comenzaba a despedir un brillo rojizo muy intenso.

-¡es la gema!- exclama Luna.

-je, claro que sí, princesa de la noche. ¿Qué tiene de especial?-

-¡Tu! ¡tú fuiste el que atacó a Canterlot por primera vez! ¡ y seguramente tú fuiste el que trajo esa gema al imperio hace 20 años!-

-jeje, sí y no. Llevo años intentando obtener la gema, pero yo aún no nacía cuando la trajeron a este reino- murmura Carnage con una sonría, la respuesta que este dio, confundió a Luna completamente.

-yo fui creado gracias a la irresponsabilidad de uno de ustedes, fui traído a este mundo para acabar con este régimen y provocar un nuevo orden en este mundo, quieran o no, ese es el destino- murmura Carnage mientras coloca su casco sobre su gargantilla cubriendo la gema. Es entonces que esta comienza a brillar intensamente, de la gema brota un aura potente de color rojo mesclado con las sombras eternas. Ante Carnage se abre un portal monumental, el cual expondría lo que Luna tanto temía. Ante el consejo se hace presente por medio del portal el corazón de cristal.

-es momento de dar un cambio, y ustedes se quedaran aquí y serán testigos de lo que es el verdadero poder del caos- murmura Carnage mientras retira su casco que cubra la gema demostrando una esfera inestable echa de oscuridad y un aura roja pertenecientes a la gema. El aura es disparada contra el corazón de cristal, y este recibe todo poder, absorbiéndolo. Al principio, no parecía tener ningún efecto, pero pronto el aura de luz del corazón de cristal se transformaría en el aura de la gema sangrienta, el corazón de cristal lentamente delante de los ojos de todos se torna rojo como la sangre. La tierra se estremece y la luz de sombras se extiende como un virus en cada rincón cada centímetro de todo el imperio, tornándose rojo como la mismísima sangre.

El corazón ahora infectado de rabia y cólera extiende su mal en cada uno de los habitantes del imperio de cristal provocando el inminente caos destructivo en todos y cada uno de los que pisan estas tierras.

Tras el escudo que separaba a todos los miembros del consejo del mundo exterior, se encontraban reuniéndose las tropas de los miembros. Los soldados que vinieron a resguardarles, se habían quedado en su mayoría confundidos por lo que pasaba y alterados al saber que sus jefes requerían de su ayuda. Los soldados comenzaron a rodear aquel escudo e intentaron penetrarlo usando todos los medios a su alcance, los minotauros hicieron uso de su fuerza bruta y mazos para tratar de romperlo, los unicornios hicieron uso de sus poderes para tratar de abrir un agujero o tratar de tele transportarse dentro, otros usaron sus lanzas e intentaron disparar flechas de todo tipo, pero nada funcionaba el escudo era demasiado poderoso.

-¡tenemos que romperlo!-

-¡no puede ser, ¿qué está pasando?!-

-¡tenemos que romperlo!-

-¡no puede ser, tenemos que buscar otra forma!-

-intentar romperlo no es una solución, esta cosa no tiene ni un solo rasguño-

Muchos de los soldados entraban en la desesperación, lentamente cada uno de ellos sin saberlo era presa de algo que lentamente se hacía presente, alimentándose del odio, el descontento, la confusión y el miedo, algo comenzaba a sembrarse en cada uno de ellos.

De repente todos pararon de atacar el escudo que apresaba a los líderes, cuando una nueva onda expansiva broto del interior de la cabina repelente a la mayoría, tumbándolos y haciendolos caer al suelo. Aun confundidos, y ya con cierto nivel de desespero, las tropas del consejo miran con incredulidad como de entre las puertas serradas del gran salón de juntas comenzaba a brotar una especie de manto que, como una enfermedad, se esparcía en toda estructura de cristal del imperio. Lentamente todo el cristal que conformaba el imperio se tornaba rojo como la misma sangre, extendiéndose al final por toda la estructura, no tardaría mucho antes de que el imperio entero fuera un punto rojo a la distancia.

Aun inconscientes de lo que estaba pasando, en los aposentos de Luna se encontraban Twilight, Fluttershy y Rainbow Dash cuidando del pequeño de Luna, mientras esta se encontraba en la junta. Twilight permaneció recostada por un buen rato en un sofá, la poni se encontraba un poco deprimida, pensando en todo lo que había pasado con su familia, y pensando en cómo conectar con Starlight. Consciente de lo mal que lo debe estar pasando, ella esperaba que la próxima vez que le viera arreglaran las cosas, pero no estaba segura de cómo. Mientras tanto observaba desde su sitio como Fluttershy jugaba con el pequeño Gloss, usando unos dados para armar un castillo de bloques y otros juguetes, el potrillo se mostraba muy entretenido y divertido. Fluttershy era muy cariñosa y buena con los niños, siendo sensible, cuidadosa y atenta, ayudaba a que el pequeño Gloss no extrañase a su madre por el momento.

-muy bien, ahora veamos hmmmm, ya construimos los cuatro muros exteriores ¿Ahora que sigue?- murmura Fluttershy pensativa.

-¡UNA TODE, UNA TODE MUY MUY GANDE!- exclama el potrillo emocionado.

-jeje okei- dice Fluttershy con una sonrisa.

Twilight permaneció recostada, viéndoles jugar, con algo de añoranza y nostalgia, comienza a recordar en momentos pequeños fragmentos de aquellos tiempos en los que sus hijas eran solo unas potrillas. Se ve a ella misma, y a Bast, jugando con ellas igualmente con los juguetes de sus habitaciones, armando cosas, jugando al té, creando pequeñas obras de teatro con los juguetes de la habitación; en todo eso pensaba Twilight al ver a la pegaso amarilla jugando con el pequeño alicornio.

Twilight observa más detenidamente a la pegaso de melena rosa; y ve que, por debajo de sus cascos donde sostenía algunos bloques, se divisaba su vientre abultado, vientre que pese a apenas tener solo unos pocos meces, ya comenzaba a hacerse notorio cuando se miraba fijamente por bastante tiempo así como ella lo estaba haciendo. Ver el vientre de Fluttershy y luego observarla tan contenta jugando con Gloss le despertaron sentimientos aún más profundos, de los que ella no quería dejar aflorar en este momento. Intentó ignorarlo, cerró los ojos y trató de pensar en otra cosa, pero no podía. Viejas vivencias inundaban sus pensamientos, cada vez eran más claras y profundas. No pudo evitarlo, de sus ojos comenzaron a brotar algunas lágrimas.

-¿está todo bien?- se escucha una voz.

Twilight gira levemente los ojos y divisa a Rainbow Dash, igualmente recostada, en la cama de Luna; pese a que Twilight en principio le regañó por esto, la pegaso arcoíris paso por alto esto.

-estoy bien, solo un poco cansada- murmura Twilight mientras finge bostezar.

-sabes que se cuando alguien finge bostezar, ¿verdad?-

-eso es imposible, ¿Cómo puedes saberlo?-

-me lo acabas de comprobar- suspira la pegaso cian.

-mejor me retiro- suspira Twilight mientras se levanta del sofá.

-no, no te vayas- dice Fluttershy- por favor, si tienes algún problema puedes decírnoslo, después de todos somos amigas-

-no es nada Flu…- murmura Twilight mientras se pasa un casco por su ojo y se limpia algunas lágrimas- es solo una basura-

-¿y por qué te vas?- pregunta Rainbow Dash.

Twilight quedo callada por un instante, luego pensó en algo que decir para que le dejaran en paz.

-iré a ver como sigue Lúthien-

-oh, está bien- suspira Fluttershy.

-solo espero que no estés haciendo los mismo que Starlight- comenta la pegaso cian.

-¡Rainbow!- le regaña Fluttershy.

-las veré después chicas- murmura Twilight mientras sin más salía de la habitación y se retiraba.

Twilight ya se encontraba en el pasillo, cuando de repente esta presencia algo que no podía creer, se detuvo en seco y miro en todas direcciones desorientada y confundida.

-¿Qué es esto?- murmura esta mientras observa como los muros y suelos del pasillo donde se encontraba comenzaban a tornarse color rojo intenso; al llegar este a donde ella se encontraba parada evidentemente, esta retrocede tambaleante; y, al estar a punto de tropezar, usa sus alas para elevarse y evitar pisar los suelos rojos. Mil ideas pasaban por su mente, en su interior rezaba por que no fuera lo que tanto temía, pero por más que intentara negarlo, era evidente de lo que se trataba.

-no puede ser… la gema…- murmura esta aterrada- ¡el corazón de cristal!-

Twilight hace brillar su cuerno, e inmediatamente se concentra para aparecer justamente delante del corazón de cristal, esta desaparece por un instante tras un resplandor purpura, y tras otro reaparece y se estrella contra un muro.

-¡¿pero qué?! - exclama Twilight alterada al verse en el mismo pasillo donde intento desaparecer. Rápido, y sin perder el tiempo, vuelve a intentarlo; pero, para su desgracia, vuelve a aparecer en el mismo lugar. ¿Cómo podía ser esto posible? Tras intentarlo un par de veces más y golpearse nuevamente al chocar con un pilar, un viejo recuerdo llega a su mente, se ve a sí misma hace 23 años, cuando el imperio de cristal apareció por primera vez, cuando estaba bajo el asecho de sombra. Recuerda como al encontrar el corazón de cristal, se vio atrapada en un sitio muy reducido, incapaz de tele transportarse fuera, esto que estaba pasándole era algo semejante, pero no se limitaba únicamente al corazón de cristal, era incapaz de aparecer en ningún sitio.

No podía perder más el tiempo, por lo que una vez levantada, esta estuvo a punto de salir corriendo y buscar por si misma el corazón de cristal, pero pronto un grito desgarrador le llamaría la atención, un grito de dolor que le llegaría hasta los huesos y le aria sentir lo mismo que aquel que lo sufría, y lo peor de todo, es que sabía de dónde provenía.

-¡Fluttershy!-


En poco tiempo, todo el cristal del que estaba echo el imperio, es transformado en un cristal tan rojo como la sangre. Todos los muros, estructuras, estatuas, absolutamente todo; ahora estaba hecho con ese malicioso cristal rojo. Suena un imponente y siniestro rugido que estremece a todos y todo lo que estaba presente. y para cuando el ultimo cristal del imperio es bañado por el rojo sangre, un nuevo escudo de energía empieza a manifestarse, esta vez envolviendo el imperio entero.

La tierra comenzó a estremecerse con prepotencia y poder, el aire comenzó a volverse caliente y seco, y un olor a sangre y podredumbre comienza a hacerse presente en el aire. Una atmosfera insoportable, asfixiante y oscura, impugna el imperio entero. En el cielo, un remolino rojo comienza a formarse, y enormes y oscuras nubes de tormenta se esparcían fuera del imperio, mientras poco a poco iban creciendo, ganando terreno y comenzando el manto de oscuridad infinita. La cuenta regresiva había comenzado su marcha, comenzando por todo Equestria y posteriormente el mundo entero, solo era cuestión de tiempo, antes de que este mal, envenenara a todo el planeta.

En la plaza central se encontraba instalada la mayor parte de los soldados del rey minotauro y grifo, ambas tropas se mostraban igual o más confundidas que el resto, pero a diferencia de su mayoría, los soldados aquí presentes trataron de mantener la calma, obedeciendo las ordenes y su entrenamiento.

Carnage se encuentra frente a frente con señor grifo y minotauro, con una amplia sonrisa los miraba, mostrándoles cada uno de sus largos, afilados y encorvados dientes de serpiente que componían su sonrisa.

-he de felicitarlos, a ambos-

-¿Por qué?- murmura el señor minotauro con un tono severo.

-sus tropas, no son los cobardes que pense, tienen autocontrol, y seguramente pese a no saber qué es lo que pasa, continúan esperando sus órdenes con toda calma- les responde Carnage con una sonrisa y voz etérea- puedo sentir el miedo y la confusión de todas y todos los que pisan estas tierras, pero en la mayoría de sus soldados, su miedo es mínimo-

-el autocontrol es la clave para un guerrero- murmura el señor grifo con inexpresividad mientras en su mente intentaba formular como actuar, no tenía pensado quedarse a la merced de Carnage por mucho tiempo, pero tampoco pensaba actuar sin pensar antes en algún plan.

-exacto, es de admirar su auto control, pero no importa, la gema ya está entrando en los corazones de todos los demás-

-¿a qué te refieres?- murmura el señor grifo intrigado.

-dentro de poco lo sabrás- sonríe Carnage.

En la plaza de imperio, las tropas de minotauros y grifos han formado una trinchera de vigilancia para la protección del imperio de cristal, todo parecía en orden, dejando de lado el torbellino de oscuridad, todo estaba muy tranquilo, no había nadie en las calles además de los soldados. Sin embargo, pronto estos se percatarían de algo muy peculiar. ¿Dónde se encontraban los verdaderos guardias del imperio? Hace solo un momento todos estaban aquí junto a las tropas de grifos y minotauros, pero tras el incidente con el corazón de cristal unos fueron a resguardar el corazón y otros tantos se habían ido a vigilar el salón de juntas para resguardar al consejo. Este batallón no entró con ellos por cuestiones de espacio y estrategia, no tenía caso que todos fueran a un mismo punto si ni siquiera podrían entrar todos, los minotauros por sobretodo, son criaturas muy grandes, por más grande que fuera el imperio de cristal por dentro toda la tropa dentro no sería más que un estorbo. No tenía caso replegarse a menos que su rey se los ordenara.

Una niebla comienza a cernirse.

-¿soy el único que no se siente bien?- murmura uno de los minotauros con una expresión un tanto cansada y desorientada.

-no seas débil, mantente en tu posición-

-yo tampoco me siento muy bien… me duele la cabeza- murmura otro.

-esto no es nada, todos manténganse firmes y esperemos- murmura uno de los grifos de grado superior.

-¿esperar que?- murmura uno de los minotauros.

-un motivo- suspira otro.

De todas las tropas las del rey grifo parecían las más sensatas y relajadas pese a todo lo que está pasando, parecía como si ya se esperaban que algo semejante pasara; pues, a diferencia de los minotauros y todos en general, los grifos mantuvieron la calma en todo momento. Manteniendo posturas firmes, no dejaron en ningún momento sus puestos.

Las calles estaban solas, el aire era cada vez más intolerable, y entre algunos minotauros ya comenzaba a entrar pensamientos de miedo y confusión. Algunos incluso ya comenzaban a pensar en entrar al castillo, pero aún no estaban muy seguros. Muchos incluso comenzaron a cuestionarse el por qué siguen aquí.

Es entonces que ante ellos, aparece una pequeña figura, era un poni de cristal el cual caminaba desorientado por la calle, con la mirada contra el suelo. El pequeño poni galopaba a paso lento y deprimente. Entre el grupo de grifos le observa uno alto de plumaje amarillento y lomo y alas rojizo.

-general Red, los ponis comienzan a salir de sus casas- le informa uno de los grifos a este.

-es mejor que ningún civil este fuera-

¿Qué dices?-

La niebla se dispersa un poco y las tropas presencian como de entre todas las casas comienzan a salir a paso lento y deprimente cada uno de los habitantes del imperio, aquellos que alguna vez morían de miedo y preferían encerrarse, ahora por alguna razón desconocida comenzaban a salir de sus casas, pese a no parecer el mejor momento para eso.

-ningún civil debe permanecer fuera, hagan que regresen a sus casas-


Mientras tanto en las afueras del imperio de cristal, tras este desastre tres figuras voladoras se desplazan rápida y silenciosamente ante los alrededores de la ahora formada cúpula roja que se había formado en el imperio de cristal. Desde lo alto, las tres criaturas observaban sorprendidas y desencajadas todo el caos que rápidamente se esparcía gracias al poder del corazón de cristal. Semejándose a murciélagos de gran tamaño, las criaturas fácilmente podrían confundirse por vasallos de Carnage ante su forma tan monstruosa, pero no podría ser más que todo lo contrario; aquellos que una vez fueron han regresado al fin a este mundo, luego de tanto tiempo de ausencia. Los tres seres contemplan los cielos y ven como una extensa nube de oscuridad y sangre comienza a manifestarse y crecer en los cielos, sembrando solo rabia y dolor en quienes no tienen la fuerza para resistir este sobrecogedor mal.

El mal estaba creciendo lentamente delante de ellos, sin que pareciera que pudieran hacer algo para impedirlo el manto de las tinieblas, de la oscuridad de la gema sangrienta comenzaba a ganar terreno y a donde fuera, este solo traería muerte y desolación. El mal que en todos asecha, aquella oscuridad que no controlamos y mantenemos oculta dentro de nuestros corazones, era liberada y fortalecita con creces, y así sembraba en todos los deseos de lucha, de sangre y de asesinar al semejante.

El por qué estos tres seres no resultaban afectados por esta maligna presencia, más allá de una inmunidad o resistencia, sería más porque los tres ya habían sido puestos a prueba con sus sentimientos y males más profundos, los tres ya habían peleado contra sus propios demonios. De una forma u otra, eso les permitía no caer en la locura total que infundía la gema sobre todos los demás, pero aun así eran muy susceptibles a sus emociones, ninguno estaba impune ante el deseo de pelear, solo tenían el suficiente control para no tirarse a matar a cualquiera. Los tres estaban sobrecogidos por el poder que ahora se desataba, lentamente perdían su paciencia, querían entrar cuanto antes.

-¡ya rodee todo el perímetro, no hay forma de entrar!- exclama un pegaso naranja de crines azules. Este presentaba, aparte de numerosas cicatrices que le deformaban, bastantes rasgos que le asemejaban a un murciélago, tenía colmillos alargados, orejas que terminaban en punta, y pelaje más largo en pecho y hombros que le hacían ver más grande. Los ojos azules del pegaso rápidamente se tornaron rojos ante la cólera y frustración, así mismo sus colmillos se hicieron más largos y sus alas más grandes.

-cálmate, Flash. Sé que quieres entrar pero no podemos hacer nada- dice otro de los ponis Wampira.

-él no es el único que está desesperado- murmura un tercero que tenía vendajes en todo el cuerpo así como una capucha espesa que le cubría el lomo y la cara.

-hermano por favor, tenemos que pensar mejor las cosas antes de….-

-¡El tiempo se nos acaba!- exclama Flash colérico.

-si no podemos entrar no podemos hacer nada-

-¡ni siquiera hemos intentado hacer nada Roz!- exclama el Wampira amarillo mientras sentía como toda la sangre se le subía a la cabeza.

-no digo que no hagamos nada, solo que lo pensemos mejor- murmura Roz mientras a su lado sobrevolaba el poni cubierto de vendas.

Mientras Roz y Flash discutían, Galben se quedaba muy serio aparentemente debajo de su capucha, solo tenía la mirada contra la cúpula roja.

-tenemos que regresar con los demás y formar un plan- dice Roz.

-¡ustedes regresen y hagan un plan, yo entraré a esa cosa e iré por Twilight y mi hija!- exclama Flash colérico.

-¡no lo resisto más!- exclama Galben colérico mientras sacaba a relucir sus largos dientes los cuales comenzaban a bañarse en su propia sangre al rasgar ligeramente su labio inferior al salir precipitadamente.

-hermano por favor tienes que…- intenta decirle Roz con sensatez, pero cuando menos se los esperó, Galben bajó en picada directamente y a toda velocidad contra la cúpula roja.

-¡ESPERAAAAAA!-

Galben hace brillar su cuerno a toda potencia, concentrando todo su poder, y luego disparando un potente rayo momentos antes de arremeter contra el escudo de energía roja. Por un momento pareció atravesar el escudo de energía; sin embargo, al impactar, no paso mucho tiempo antes de que este fuera repelido y golpeado con suma fuerza, que salió disparado y despidiendo humo igual que un insecto tras un matamoscas. Estuvo a punto de estrellarse con fuerza contra las rocas del extenso terreno irregular, de no ser porque casi de inmediato uno de sus compañeros bajó en picada para alcanzarlo y evitar su inminente caída, logrando atraparlo en el aire y subirlo a flote, para luego reposar sobre una nube cercana. Antes de que Roz pudiera preguntarle a su hermano si se encontraba bien, y de paso decirle idiota, Galben se suelta bruscamente.

-¡SUÉLTAME ROZ!-

-por favor hermano no seas idiota ahhh…-

-¡CIERRA LA BOCA!- exclama Galben mientras le daba un fuerte puñetazo a Roz en la cara, Roz se queda callado ante esta acción, mientras Galben tardaba en reaccionar.

-lo siento…-

-no podemos hacerlo nosotros solos, espero que entiendas eso-

-lo sé… lo sé…-

-regresemos con los demás, y esperemos que nos ayuden-

-de acuerdo…- murmura Galben con inexpresividad.

Los tres Wampira se alejan por un momento del epicentro de este caos y se dirigen hasta una montaña cercana en la que los tres aterrizan. Ante ellos aparecen de entre las sombras una pequeña manada de libros, la mayor parte de ellos eran de pelaje oscuro, precisamente entre gris y café, solo tres de ellos resaltaban al tener el pelaje azulado.

-¡¿ven lo que les digo?! Las cosas ahora no podrían más que empeorar si no hacemos nada- dice Galben con impaciencia.

-tenemos que entrar, si actuamos ahora podríamos…-

Es entonces que todos guardan silencio al presenciar como más atrás de entre las sombras aparecía un gigantesco lobo negro de lomo gris el cual con imponencia y presencia se pone al frente de los demás y mira a los tres Wampira con indiferencia. Estos se quedan callados y se encojen de hombros bajando la mirada al sentirse intimidados por este colosal lobo negro, ninguno de ellos, por más desesperado que estuviera, podía resistir ser observado por aquella siniestra y oscura mirada, y aquellos dos ojos dorados.

Los lobos azules avanzan al frente, dejando atrás a los tres Wampira, y se posan sobre el borde del barranco para contemplar lo que acontecía. Los tres lobos miraban aquella cúpula roja con asombro y un nudo en las gargantas, principalmente el más grande y viejo, quien miraba con ojos destrozados aquello que en otro tiempo fue un hogar para él.

-Armor… por favor- murmura Flash suplicante, pero el lobo azul no responde, simplemente se queda contemplando el imperio de Cristal a lo lejos.

Los tres Wampira se quedan sentados en fila esperando una respuesta del colosal lobo oscuro que les observaba. El lobo les mira con indiferencia, los tres ponis se mostraban muy intimidados, e impacientes, Flash quería ignorar el rango y exigirle al lobo oscuro que les ayudara, pero a la hora de levantar su mirada y ver esos siniestros ojos dorados, todo rastro de valor simplemente desaparecía.

El lobo oscuro levanta su mirada y observa la cúpula roja que encerraba el imperio de cristal, luego lentamente levanta su mirada por lo alto de la cúpula roja, y observa detenidamente las nubes oscuras que lentamente se desplazaban por el mundo. El lobo finalmente regresa su mirada a los tres Wampira, respira hondo y con voz firme y etérea, les dice:

-esto está fuera de nuestras garras- los tres Wampiras le miran desilusionados e impactados- todos vámonos, no tenemos nada que hacer aquí-

El lobo oscuro lentamente se da la media vuelta y tras esto le siguen los demás.

-¡esperen!- exclama Galben levantándose y yendo hasta los lobos, Roz intento detenerlo, pero Galben actuó más rápido, no tardo en alcanzar a los lobos, y ponerse delante del lobo oscuro

- hay reglas, esto es algo en lo que nosotros no tenemos cabida, no nos incumbe- dice el lobo oscuro mostrándole los dientes a los tres Wampira mostrándose mucho más intimidante y amenazante a como era antes- si no quieren ser desterrados del reino de mi padre, más les vale acatar las reglas-

-¡No! ¡Ustedes no pueden dejar que…!-

El lobo oscuro arremete contra Galben y con una sola de sus patas, este logra someterlo y retenerlo.

-¿no lo entienden? ¡Si actuamos en esto, podría romperse el tratado con "ella"!-

-Scut Sbie- le interrumpe una voz, todos voltean y observan un lobo azul. Lentamente el lobo azul se encoje y toma la forma de un poni maduro de crines azules y pelaje blanco como la nieve. El poni tenía la mirada baja y parecía estar muy destrozado y resignado ante lo que su único ojo acabo presenciaba. El unicornio cierra los ojos por un instante y luego los abre para ver con una mirada severa al lobo negro.

-ese fue el tratado, y lo sabes bien Shining, no interferir con los juegos de "ella" –

-no interferiremos- insiste Shining.

-¿no? me dijiste que esto solo sería una misión de rescate ¡NO QUE PELEARÍAMOS CONTRA LOS HERMANOS DE SANGRE!-

-no son los hermanos de sangre….- interrumpe Galben- si fueran ellos yo lo sabría-

-¿y cómo explicas ese torbellino? Se siente en el aire, ese poder, esa oscuridad, aun si los hermanos de sangre no están involucrados, sin duda es obra de "ella"-

-será una misión de rescate, y si es solo eso, no romperían el tratado. Scut, le prometiste a "13" que me ayudarías con esto-

-le prometí que te cuidaría- aclara el lobo oscuro.

-pues en ese caso tendrás que venir conmigo, porque no pienso irme- le dice Shining Armor con un tono retador.


Un pequeño grupo de grifos se separó del grupo y se dispuso a ir a hablar con los ciudadanos del imperio de cristal para hacer que todos regresaran a sus hogares, para que se resguarden en lo que se soluciona aquel conflicto del que nadie aún comprende en su totalidad. Los grifos se dirigieron a los grupos mayoritarios de ponis donde esperaban comunicarse con ellos para hacer que regresen. La niebla se volvía espesa, haciendo que apenas y si fueran visibles las siluetas de aquellos civiles.

-no deben estar aquí afuera, todos regresen a sus casas-

- es peligroso que estén aquí afuera, todos entren a sus hogares-

-sé que están intrigados y asustados, pero lo mejor es que se queden encerrados hasta que se sepa que es lo que pasa.

Intentaron decirles los grifos a los ponis. En un principio, los ponis de cristal no parecían escucharles, caminaban como si no tuvieran conciencia, solo como si fueran recipientes vacíos perdidos en sus propios pensamientos.

-por su seguridad, lo mejor es que todos regresen a sus casas- dice uno de los grifos.

-¿seguridad? ¿Qué es lo que ustedes consideran seguro para nosotros?-

-¿señor?- dice el grifo intentando alcanzar al poni, pero este se desvanece en la niebla. Confundido mira en todas direcciones, pero solo ve la blancura espesa de la niebla que cada vez se hacía más y más espesa en el imperio de cristal.

-escuchen todos, ponis. ¡Por su propia seguridad, todos entren a sus hogares, no lo repetiremos!-

-¡ustedes quienes se creen para darnos órdenes!- se escuchan la voz de alguna yegua en alguna parte, pero la espesa niebla no les permite localizarla.

-¡ustedes quienes son! ¡¿Por qué han venido a nuestras tierras?!- se escucha otra voz alterada, esta vez de lo que parecía alguno semental joven, tal vez un adolecente.

-¡¿Cómo sabemos que no son ustedes los que trajeron esta nube de oscuridad sobre nuestro reino?!-

-escuchen ponis, tomen esto con calma, ustedes…-

-¡¿POR QUÉ DEBERÍAMOS CALMARNOS?!-

-QUIEN SABE, QUIZÁS FUERON USTEDES LOS RESPONSABLES DE TODO ESTO-

-NO PODEMOS CONFIAR EN USTEDES-

-¿dónde está la princesa Cadance?-

-¿por qué ella no está aquí con nosotros? ¿Por qué son ustedes los que vienen a "mantener el orden"?-

-¡SEGURAMENTE LE HICIERON ALGO!-

-¡NOOOOO! ¡SON UNOS DESGRACIADOS!

-LA PRINCESA CADANCE, ¿QUÉ LE HICIERON? ¿DÓNDE ESTÁ?-

-¡ponis escuchen! ¡Nosotros no le hicimos nada a su princesa!- exclama uno de los grifos mientras el pequeño grupo de grifos se retraía y reunían en un solo punto, mientras tanto eran testigos de cómo lentamente los ponis comenzaban a rodearlos.

-¡DONDE ESTÁ ELLA!-

-¡no lo sabemos!-

-¡ESTOS DESGRACIADOS, LE HICIERON ALGO A NUESTRA PRINCESA!-

-¡no es verdad!-

-¡NOOOOOOO!-

-¡SON UNOS MALDITOS!-

Los grifos se juntan en un solo punto, y lentamente todos intentan regresar por donde vinieron, sin embargo para donde miraran aparecían más y más siluetas de ponis, acercándoseles lentamente, y mientras más se les acercaban, mas era presente en ellos un brillo rojo que provenía en los ojos de todos los ponis.

De repente ante ellos aparece una pequeña poni de cristal, la niña tenía una mirada colérica y confusa, miraba al grupo de grifos con como si les odiara.

-¿Por qué la mataron?- murmura la potrilla con un tono chillón y sollozo, mientras comenzaba a llorar, sin embargo sus lágrimas eran rojas. Es entonces que los grifos se percatan de que sus ojos se reflejaba cólera y miedo, y también el siniestro brillo de la gema sangrienta, destilando sangre en sus ojos, lentamente ante ellos, presenciaron como el cuerpo de cristal de la potrilla se tornaba rojo sangre como el mismo diamante del imperio.

-todos morirán aquí- murmura la niña con cólera.

Es entonces que los grifos se ven rodeados por docenas y docenas de ponis de cristal y de otras razas. En todos se percibía el mismo mal en los ojos, cada uno estaba aparentemente armado con lo traía a alcance, bates, palos, artículos de codina y jardinería, todos tenían algo entre los cascos.

-vinieron a reclamar el imperio como suyo, y por eso la mataron- murmura uno de los ponis de cristal, armado con una regadera en cascos, sus ojos destilaban sangre, y tras sí un aura roja se hacía presente.

Los grifos se pusieron en posición de defensa, mientras preparaban sus alas para salir despedidos cuanto antes; pero, antes de que algo pasara, la potrilla brinca hacia uno de ellos y con los dientes le muerde las alas al grifo, como si fuera una fiera. Con solo el primer mordisco la niña no solo pudo arrancar un gran torso de carne, si no también exponer el hueso y agrietarlo. Todos los ponis arremeten contra el grupo de grifos, los cuales en un inicio intentaron repeler a sus atacantes, pero los ponis no venía con juegos, estando 100% dispuestos a matar.

Todos los ponis arremetieron contra los grifos, les quitaron las armas e intentaron usarlas en su contra. Actuando con velocidad, los grifos no lograron reaccionar a tiempo. Con unas tijeras de jardinería una yegua busco su oportunidad y le arranco ambos ojos a uno de los grifos más grandes, el cual estaba ocupado deteniendo a dos ponis con sus garras. La potrilla se hizo con una navaja y le corto los tendones a otro imposibilitándole su huida. Un potro arremetió con un cuchillo contra otro grifo que estaba siendo aplastado por una docena de ponis, saltó hacia el con un cuchillo en cascos y lo clavo firmemente contra su garganta y lentamente este acerró su garganta arriba y abajo, una y otra vez, haciendo que el soldado muriera ahogado por su propia sangre. Solo uno de los grifos pudo abrirse paso y emprender el vuelo, pero fue alcanzado por media docena de pegasos con armadura los cuales arremetieron con sus lanzas contra el grifo.

Desde lo lejos, la barricada que protegía el castillo escuchaba los gritos de las desafortunadas víctimas que sufrían tortuosamente, ahogándose con su propia sangre, siendo aplastado por toda la rabia de los ponis del imperio. Pronto los gritos cesarían, y antes de que se les ocurriera enviar otro equipo, ante ellos aparecen todos los habitantes del imperio de cristal, bañados en la sangre de aquel equipo que enviaron para que los resguardaran.

Los soldados miran incrédulos como ante ellos aparecen cientos de ponis ensangrentados, como miradas sádicas que destilaban aquel siniestro brillo.

-¡NO PERMITIREMOS QUE TOMEN NUESTRAS TIERRAS!- grita uno de los ponis pegaso mientras extendía en lo alto la cabeza de uno de los grifos, y tal cual grito de guerra cientos más de ponis respondieron al unísono- ¡NOOOOOOO!-

Todos gritaron como desquiciados, ponis de todas las edades, potros, ancianos, inclusos más pequeños que apenas podían gatear se unieron, todos galoparon en conjunto contra el grupo de soldados de grifos y minotauros.

Al ver que los ponis no parecían escucharles, los grifos rápidamente respondieron con una barricada de defensa al frente, pero antes de que las tropas de ponis enfurecidos llegaran con ellos, tras ellos aparecen las tropas del imperio de cristal con los mismos ojos enloquecidos despidiendo ese infernal brillo. Atacaron por detrás, luchando por ambos lados, comenzaría por fina una batalla en la que nadie al final ganaría.

La lucha por el fin de esta era ha comenzado, el final de todos, cada uno de los habitantes peleará hasta la muerte, y ni siquiera lo hará por verdaderos motivos. Cada uno de ellos presenta en su ser una sed insaciable de sangre, de pelear de asesinar; que, aunque pareciera que todos lo hacen por su ciudad y su princesa, la verdad era solo un pretexto. La sed de la pelea es intensa en todos aquellos que ya fueron sucumbidos por la gema, sus mentes fueron envenenadas y ahora no conocen otra cosa que no sea el sufrimiento ajeno. La muerte es lo único que los parará. Cada uno de ellos peleará hasta el final, librando así una guerra, su propia guerra.


Twilight regresó con sus amigas, y al llegar se sorprende al ver a Fluttershy teniendo aparentemente un ataque en el interior de su vientre. La pegaso amarilla se encontraba recostada sobre la cama de Luna, mordiendo las sábanas con los dientes, y con sus cascos presionando fuertemente su vientre. Fluttershy temía que algo malo le pasara al bebé, estaba llorando, más allá del dolor que le corroía, el miedo a perder a su pequeño era mayor que cualquier otro dolor.

Twilight no sabía qué hacer, no podía dejarlas ahí, y además Gloss estaba muy asustado, tanto por la condición de Fluttershy como por lo que hace apenas un momento había pasado con todos los muros del castillo.

Rainbow Dash ignorando lo demás, y más preocupada por el estado de Fluttershy, le pide que le ayude a llevarla a la enfermería. Twilight accede, más que nada porque eso también le daría la oportunidad de ir por su familia y asegurarse que estén bien. Sabía que tenían que salir del castillo para ver qué pasaba con el Corazón, y localizar la fuente de este mal, pero al interponerse con su familia de la cual no sabe si estén bien, terminó tomando una decisión.

Las ponis se disponen a dirigirse inmediatamente a la enfermería, Rainbow Dash se encarga de ayudar a caminar a Fluttershy, mientras Twilight carga al pequeño Gloss, el cual se encontraba muy asustado y no dejaba de suplicar por su madre. El castillo parecía abandonado por dentro, pero no se podían ignorar lo muchos gritos y sonidos estridentes provenientes de fuera.

-¡¿Qué está pasando?!- exclama Fluttershy aterrada, mientras seguía sintiendo un fuerte dolor.

- no lo sé… debemos darnos prisa- murmura Twilight intentando guardar la compostura para que Gloss no se asustara más de lo que ya estaba. El pequeño no dejaba de llorar, y ocultaba su rostro contra el pecho de Twilight.

Twilight se encontraba muy ansiosa, con mil ideas en la cabeza, confundida y asustada. Lo único que tenía claro era que debía llegar a sus hijas cuanto antes. Este mal cada vez se sentía con más fuerza, tenía que apresurarse, tenía que llegar a ellas, no podía permitir que se repitiera lo que paso hace casi dos años en Ponyville, no podía arriesgarse a perderlas otra vez.

Fluttershy se cohíbe y deja caer al suelo para apretar con fuerza su vientre, Rainbow Dash intenta ver como esta sigue, y solo sufre al ver a Fluttershy retorciéndose de dolor.

-¡¿dónde están todos?! ¡Twilight ¿no puedes tele trasportarse y trae ayuda?!-

-no puedo… Rainbow… no puedo- murmura Twilight con seriedad.

-¡aj, olvídalo yo misma traeré ayuda!-

-¡No!- exclama Twilight y con su magia logra retener a Rainbow tomándola de la cola y obligándola a aterrizar.

-¡solo estamos perdiendo el tiempo! ¡Tú quédate con Fluttershy!-

-¡Rainbow, ¿no ves lo que está pasando?! No es buena idea que nos separemos-

-¡¿cómo sabes eso?! ¡Solo mírala!- exclama la pegaso arcoíris alterada.

-Rainbow… aghh…- murmura Fluttershy mientras intentaba levantarse.

-¡Fluttershy!- dice está regresando con ella y ayudándole a levantarse.

-tengo miedo…- murmura Fluttershy mientras contenía una expresión de dolor, Rainbow Dash procede a tomarla del casco e intenta consolarla.

-lo se… por favor Fluttershy, resiste un poco-

-lo are… aghh- murmura Fluttershy con un quejido.

-ahora vuelvo- dice la pegaso ya a punto de salir disparada, pero Fluttershy no la suelta del casco.

-por favor…. No me dejes- suplica Fluttershy.

Rainbow Dash confundida y preocupada mira los ojos de su novia, y ve todo el miedo que esta tiene.

-está bien, pero no dejare que sigas caminando- murmura la pegaso mientras carga a Fluttershy en sus cascos.

Twilight se les queda mirando por un instante, mientras Rainbow tenía cuidado de acomodarse a Fluttershy en la espalda.

-bien ¿no vamos?- dice la pegaso cian irritada.

Ambas se dan prisa y se dirigen directo a la enfermería, pero pronto se darían cuenta que el imperio de cristal rojo, no era lo único de lo que debían temer. Al estar a punto de llegar, las ponis se detienen en seco. Twilight, oculta el rostro de Gloss contra su pecho, para no permitirle ver el horror de lo que acontecía ante ellas, docenas de cuerpos destazados, algunos desmembrados otros simplemente perforados por navaja, la piel colgaba de ganchos, la sangre bañaba el piso y las paredes, y entre los restos era identificable lo que aprecian ser las batas de tanto médicos como pacientes.

-¿Qué pasó aquí?- murmura Rainbow Dash mientras que al igual que Twilight está ocultaba el rostro de Fluttershy contra su pecho para no permitirle ver el horror.

-no puede ser…. No puede ser posible…-

-vamos… Twilight tenemos que irnos de aquí…- murmura Rainbow Dash.

-no… no….- murmura la alicornio lavanda mientras se arrodillaba, y apretaba con mayor fuerza a Gloss.

-¡Twilight!- exclama Rainbow Dash intentando llamarle la atención.

-¡Lúthien! ¡Starlight! ¡Spikeeeeeee!- grita Twilight colérica.

Twilight estuvo a punto de salir corriendo en busca de sus hijas, pero reaccionaria al tropezar con Gloss quien aún tenía abrasado.

-mama… ¡quiero a mi mama!- grita el potrillo asustado al ver toda la sangre. El potrillo no dejaba de llorar, estaba demasiado asustado y conmocionado al ver tanta sangre. Twilight al reaccionar inmediatamente tapa el rostro del potrillo con sus alas y estuvo a punto de cargarlo para irse cuanto antes, pese a que aún quería ir por sus hijas, no podía dejar al potrillo con sus amigas, con Fluttershy en ese estado, y no podía llevarlo con ella por razones más que obvias. No sabía qué hacer, se sentía atrapada, Rainbow Dash le dio un empujón para que ambas se fueran juntas, pero al darse la vuelta, presencia como de los pasillos, y algunas puertas, comienzan a aparecer una serie de ponis, en su mayoría con algún tipo de herida a lo largo de sus cuerpos, cortadas, mordidas incluso quemaduras. Una de las enfermeras tenía una gringa clavada en uno de los ojos, y había un doctor que tenía una tajada muy grande en la mandíbula que hacía que esta le colgara como si se le fuera a caer. Todos estaban bañados en sangre y tenían las miradas perdidas y desorientadas como si no estuvieran en sí mismo.

-¿Qué les pasó?- murmura Twilight ya estando a punto de acercarse.

-Twilight…- murmura Fluttershy asustada. Twilight alcanza a escucharle y voltea a verla, es entonces que se percata que tras ellos, por el lado del pasillo ensangrentado aparecen algunos pacientes y otro grupo de enfermeras, todos en iguales o peores condiciones que los demás.

-mami….-murmura Gloss mientras se oculta en los cascos de Twilight.

Los ponis bañados en sangre comienzan a avanzar lentamente hacia el grupo de yeguas, las ponis se juntan más, buscando resguardo, es entonces que una enfermera armada con un bisturí corre directo contra Fluttershy. Rainbow Dash le da una fuerte patada en la cara, al enfermera se estrella contra la pared pero casi de inmediato se levanta. Todos los demás ponis ensangrentados sueltan un grito de cólera y rabia y corren directamente contra las chicas. Rainbow Dash estuvo a punto de arremeter contra ellos para proteger a Fluttershy, pero Twilight la detiene con su magia y la tumba al suelo. Todos los ponis saltan simultáneamente contras las yeguas, pero Twilight hace brillar su cuerno y crea un escudo de energía que repele a todos los ponis enfurecidos, haciendo que todos se impacten con fuerza contra muros y amueblado médico. Un doctor incluso llegó a atravesar y partir en dos una puerta de madera.

-¿¡pero que esta pasando!?- chilla Fluttershy.

-¡no lo sé, pero tiene que ser por la gema!- exclama Twilight mientras se muerde los labios.

-¡tenemos que salir de aquí!- exclama Rainbow Dash.

-¡quiero a mi mami!- chilla Gloss mientras gritaba con fuerza.

Todos los ponis se levantan y corren nuevamente contra ella, impactando contra el escudo de Twilight pero sin poder penetrarlo. Las chicas miran incrédulas y aterradas los ojos de aquellos ponis que trataban de atravesar su escudo, aquellos ojos enloquecidos de rabia y cólera, aquella mirada descomunal, sedienta de sangre y destrucción.

Una de las enfermeras toma una silla de ruedas e intenta romper inútilmente el escudo golpeando una y otra vez con ella. Otros ponis toman lo que pueden e intentan hacer lo mismo. Otros simplemente se avientan una y otra vez con desespero y locura para logar algo que no podrán.

-¡no se preocupen, no lo atravesaran!- dice Twilight.

-¡tenemos que irnos!- exclama Rainbow Dash.

Fluttershy se suelta de Twilight y toma a Gloss, cubriéndolo con sus alas y abrasándolo fuertemente, mientras Twilight se encargaba de protegerles.

-¡bien! ¡Podemos salir! ¡Solo…!-

Un paciente unicornio que poseía un casco destazado concentra todo su poder y dispara un potente rayo contra el escudo de Twilight, el rayo no le hace ni un solo rasguño al escudo, pero en su lugar rebota e impacta contra su dueño, atravesándolo de lado a lado, terminando al fin con su vida. Fluttershy cierra los ojos con fuerza al ver esto y con sus cascos le tapa los ojos a Gloss pese a ya haberle cubierto la vista con sus alas.

-¡deprisa todas sigan mi paso!-

Twilight comienza a caminar moderadamente rápido, para que las chicas pusieran ir a su paso. Mientras avanzaban el escudo de Twilight actuaba como una barredora que repelía y apartaban a todos los ponis que intentaban atacarles. Docenas de ponis enfurecidos arremeten una y otra vez contra el escudo, inútilmente, ninguno podría romperlo. Estaban seguras dentro, pero gracias que no huían demasiado rápido, no les era difícil a los ponis seguirles el paso.

-¡¿Cuál es el plan?!- exclama Rainbow Dash.

-¡buscar un sitio seguro donde podamos pensar y refugiarnos!-

-¡gran plan! ¡¿Pero cómo piensas ponernos a salvo si no podemos dejarlos atrás?!-

-¡no puedo tele transportarme Rainbow!-

-¡entonces corre más rápido! ¡Yo cargare a Fluttershy y Gloss, tú no te preocupes por nosotras!-

-¡está bien!- exclama Twilight mientras estaba a punto de acelerar el paso.

Las chicas estaban cercas de entrar a un pasillo estrecho, hay Twilight pensó en disparar un rayo para provocar un derrumbe y finalmente dejar atrás a sus perseguidores. Ya casi llegaban, si lograban cruzar, lograrían estar a salvo al menos por el momento; sin embargo, antes de llegaran, ante ellas aparece una pequeña figura roja compuesta de carne como si no tuviera piel.

Twilight se detuvo en seco, Rainbow casi choca con ella, pero logro frenar a tiempo. Las chicas quedan conmocionadas al ver semejante criatura sonrriendoles con aquella boca llena de dientes afilados.

-hola, hola jiji no hagan trampita por favor, que así no es divertido- dice la criatura con una singular vos que por un momento le pareció familiar a Twilight, como si conociera de quien se trataba, pero era difícil ubicarla. La criatura compuesta de carne infla el pecho y escupe una bocanada de niebla roja contra el escudo de Twilight, eventualmente el efecto hizo que el escudo desapareciera, y Twilight perdiera momentáneamente sus poderes.

-¡Nooooooo!-

-¡Twilight ¿Qué haces?!-

-NO TRAMPAS JIJIJI- ríe la criatura mientras desaparecía en las sombras, sin antes provocar un derrumbe que atrapo a las yeguas con los ponis enfurecidos que pronto les alcanzarían.

Las chicas apenas tuvieron tiempo de reaccionar, antes de que los médicos y enfermeras llegaran y comenzaran a atacarlos. Rainbow Dash al no encontrar una salida por la cual salir volando, y consiente del peligro, tomo a Fluttershy y a Gloss, y a ambos los coloco tras ella y Twilight, pese a que esta última por el momento estaba incapacitada con sus poderes.

Los ponis enfurecidos arremetieron contra ellas, Rainbow se encargó de los primeros que intentaron alcanzar a Fluttershy, logró patearlos y golpearlos con sus cascos, Twilight también intentó hacer esto, pero era más débil físicamente, y pronto sentiría un frio metal atravesando y desgarrando su carne. Una enfermera armada con un cuchillo, le había llegado por detrás. Uno de los doctores tomó a Twilight del cuello y la arrojo contra los demás ponis enfurecidos. Twilight comenzó a ser arrastrada y golpeada contras las paredes, intento hacer magia, pero era inútil, no tenía sus poderes, no podía hacer nada. Los ponis enloquecidos al ver que no se defendía, decidieron guardar sus navajas y comenzaron a patearla y pisotearla desde el suelo, y a golpearla con objetos contundentes, riendo mientras la pobre alicornio suplicaba por su vida.

Rainbow al ver esto quiso ir a ayudar a Twilight, pero al estar a punto de hacerlo se percató que dejaría desprotegida a Fluttersh y Gloss. Esta se quedó con ellos, pero evidentemente tampoco podría ella con todos. Posteriormente también sería herida, pero tardaría más en ser derribada, y al pasar esto, los ponis dirigirían su atención ante la pegaso tímida y el pequeño príncipe. Dos de los ponis los atacarón, Fluttershy colocó a Gloss tras de sí, e intento defenderse como pudo de ellos. Logró repeler a el primero dándole una patada en la cara, pero cuando lo hizo una enfermera aprovecho la oportunidad para desgarrarle la espalda y lastimarle severamente las alas, Fluttershy grita de dolor. La enfermera estuvo a punto de clavarle el bisturí de nuevo, pero Rainbow se libera de sus opresores y vuela a toda velocidad contra la yegua, golpeándola con tal fuerza que esta salió volando.

-¡te sacare de aquí!- exclama Rainbow Dash.

-¡no podrás cargarme sin que ellos te atrapen!- exclama Fluttershy.

-¡lo intentare!- murmura Rainbow.

Llegan más ponis, y antes de Rainbow Dash pudiera tomar a Fluttershy, esta se ve obligada a separarse para encargarse ella sola del grupo, volviéndose a separar de ella. Rainbow pronto seria superada. Parecía que era el fin, las yeguas no podían defenderse de tantos ponis en un espacio tan estrecho. Fluttershy al verse rodeada por los ponis que le sonreían sádicamente, intentó buscar a Rainbow entre la multitud, y la encontró aun tratando de luchar.

-¡Rainbow! -Grita Fluttershy, y la pegaso cian dirige su atención contra la pegaso- ¡Toma a Gloss y vete, vuela rápido!-

-¡Noooo! ¡No de dejare!-

-¡no podres cargarme, entiende, si te llevas a Gloss podrán escapar en un instante!-

Twilight intentó escapar, pero no podía ni levantarse, todos disfrutaban golpeándola. Los ponis comienzan a tirar de sus alas dispuesto a arrancárselas pluma a pluma.

-¡si te quitamos las alas ya nos serás una princesa!- comenta una de las enfermeras mientras se reía sádicamente.

Twilight ya no podía resistirlo, quería que parara, quería morir ya, ya no quería sufrir. Es entonces que de repente aparecen tres figuras encapuchadas, como si fueran espectros sacados de las tinieblas. Cada uno se posiciona delante de una de las yeguas, separándolas de los enfurecidos ponis, los cuales comienza a gritar como animales. Los tres encapuchados miran a su alrededor, y observan lo que esto habían hecho con las ponis que se encontraban a sus pies.

Es entonces que sin dudarlo, los tres arremeten contra los agresores, comenzando a luchar con ellos, los ponis encapuchados no se tientan en corazón y usando una combinación de armas punzo cortantes y poderosos hechizos, en muy poco tiempo termina con estos. Uno a uno son derrotados y tirados en suelo, como despojos de carne, todos caen.

Las yeguas miran incrédulas y aliviadas a los que podrían ser sus salvadores, pero aun mantenían cierta desconfianza. ¿De dónde habían llegado? Fluttershy al menos parecía tener una idea de quien era uno de ellos, pero no estaba tan segura, y la forma en que acabaron con todos los demás no era digna de confianza. Aquellos ponis no eran otros más que Galben, Roz y Flash, quienes finalmente habían logrado entrar y apenas y si lograron encontrarlas con vida, por fortuna; sin embargo, los tres se resentían a sí mismos por no llegar antes.

Twilight se encontraba en el suelo, agonizando y delirando, parecía estar a punto de morir. Es entonces que Galben corre a auxiliarla, y Twilight desorientada mira el rostro de Galben. Confundida, intenta estirar su casco para tocar su rostro, pero estaba muy débil, muy cansada, estaba a punto de cerrar los ojos.

-por favor no me dejes ¡Twilight! ¡Twilight despierta!-

Twilight aun desorientada abre los ojos una vez, y siente como Galben le toma del casco. La princesa lavanda comienza a llorar y entre jadeos dificultosos alcanza a decir-

-¿eres tú? Bast…-