Un capitulo algo cortito, pero que al fin no trata de tenten.
Espero que les guste n.n
Paliacate rojo
Los Hyuuga son un clan que tiene muchos años de pie en el mundo, desde la antigüedad, cuando todo era dominado por señores feudales, e incluso desde antes. Es una familia con historia y prestigio, y ha mantenido muchas tradiciones a lo largo de los años. Muchas comienzan a adquirirlas conforme pasa el tiempo, y la vida moderna actual no permite que celebren muchas de sus antiguas tradiciones así que se van desechando y cambiándolas por unas nuevas.
Una de estas tradiciones cambiadas ha sido la navidad, normalmente las personas en Japón no celebran la navidad como el resto del mundo, es mas como un día de los enamorados que otra cosa. Es para las parejas y los amigos, para que haya reuniones donde se diviertan, tomen chocolate caliente. Y para los Hyuuga es algo así, pero muy diferente.
En tiempos pasados se hacían celebraciones enormes, donde todo el clan se reunía, cocinaban un puerco en las brazas y tomaban champurrado. Había mucha más comida que se acompañaba, pero el cerdo con la manzana en la boca y su piel dorada y crujiente no podía faltar. Así como ningún miembro saludable de dicho clan. Habían bailes, postres, etc. Era toda una celebración. Y probablemente lo mejor eran los juegos familiares, competencias que realizaban por familias dentro del clan, las cuales eran diversas, pero todas de fuerza e inteligencia, tachando a los perdedores como no aptos.
Era la fecha donde se fichaban a los Hyuuga, y dependiendo de sus habilidades seria la tarea de desempeñaran en el clan. Aquí les ponían carteles y humillaban o felicitaban.
Aun que claro todo eso ha quedado en el pasado, en las épocas del abuelo de Hinata. Ahora solo se celebra una simple cena, normalmente por familia, estando abuelos y tíos, pero no primos lejanos, cenan puerco, eso aun se mantiene, y a pesar de que la parte de los juegos ha terminado, ahora hay otras maneras de dejar en ridículo a sus familiares, preguntando por sus logros.
Para Hinata aquello siempre ha sido una competencia que nunca ha logrado ganar.
—Haruhi saca las mejores calificaciones en su clase — comentaba su tía Hikari, la hermana mayor de su padre, una mujer que ha vivido con la eterna rivalidad hacia su padre, desde el momento en que ella nació mujer y él no. Se embarazo de su primera hija en el momento en el que escucho que la madre de Hinata y Hiashi estaban buscando tener un hijo. Quería tener un varón, para que este heredara toda la empresa, y dejarlos con nada, pero desgraciadamente tuvo a Haruhi, una mujer. Enseguida, se embarazó una vez más, en cuanto fue posible para ella, dos años después de su primer embarazo, este fue uno de riesgo y nació Hashiko, por ultimo al escuchar que Hiashi había tenido una nueva bebe y no planeaban tener más hijos, se encapricho en tener un niño.
Neji era el hijo de Hizashi, pero al ser menor que el padre de Hinata no podía heredar, aun así ella teniendo un varón aun tenia posibilidad.
Desgraciadamente perdió a este ultimo bebe, un varón, y al mismo momento tuvieron que extirparle la matriz dejándola sin posibilidades de tener más hijos.
Desde entonces se ha sentido muy envidiosa de Hiashi, temiendo el día que llegara a adoptar a Neji, odia a Hinata por ser la heredera, ya que en caso no haber varones del hijo mayor y antes de este la primera hija del líder hereda.
Nunca la ha apreciado, o considerado una verdadera Hyuuga, dice abiertamente que hará que la empresa caiga en pique y los negocios Hyuuga terminen. Y ha hecho de sus dos hijas, las maquinas perfectas para derrotarla, en caso de que algún día se le encuentre con una debilidad, dejarlos sin nada.
Y en las cenas familiares en cuando mas aprovecha para presumir las "habilidades" de sus hijas.
— ¿Cómo va Hanabi en la escuela? — indagó el viejo Hyuuga, padre de Hiashi y Hikari.
— Excelente — respondió tranquilamente el padre de Hinata sonriéndole a su pequeña — no podría irle mejor, está en los primeros lugares.
— Me alegro — dijo el abuelo esbozando una ligera sonrisa — Dime Hiashi ¿Qué tal va la empresa en Suna? Lo está haciendo bien Hikaru.
— Es un muchacho sorprendente, la verdad que las veces que ha venido aquí ha sido un poco extraño. Es un adolescente después de todo, algo alborotador, pero con el trabajo no juega. Su padre está orgulloso de él.
— Ya me habría gustado a mí verlo hoy. ¿Por qué no ha venido? — el abuelo miró a Hinata que se sonrojo al ser el centro de atención.
— É-él salió con unos amigos abuelo, dijo que mañana vendría a desayunar contigo y la abuela.
— Me alegra — exclamó la risueña abuela Hina — ese muchacho siempre que viene no se acerca a nuestras casas, no lo entiendo, enserio que no lo entiendo.
— Esta en la edad.
Un celular sonó y la primera hija de Hikari, un año mayor que Hinata se levantó de la mesa, y salió de la habitación.
—Ese debe ser Souta — dijo sonriente la madre — La boda ya está en curso, mi niña está muy ocupada planeándolo todo para que sea perfecto.
— ¿Ya tienen la fecha? — indagó el abuelo.
— Por supuesto, dentro de tres meses. Es un poco apresurado pero quieren hacerlo cuanto antes. Hablando de parejas, dime Hinata, que pasó con ese chico… ¡Shino! ¿No vendrá a acompañarnos?
— Desgraciadamente — habló Hiashi — Hinata y Shino ya no están juntos.
— oh, qué mal. Me agradaba ese muchacho — pero no pudo evitar sonreír sarcásticamente casi haciendo que un tic nervioso se cursara por el sereno rostro de Hiashi.
— Como sea, ya que estamos tocando estos temas. Quería aprovechar la oportunidad para informarles algo — Hiashi se limpió la boca con una toalla y prosiguió — Ahora que Hinata está en la edad, he decidido que es hora de que su vida amorosa sea tomada en serio, y me parece que lo más oportuno para el futuro del clan es comenzar con las citas matrimoniales.
Para Hinata aquello le había caído como una bomba ¿Cómo era eso? ¿Citas matrimoniales? No, eso no podía ser. Ahora mismo se encontraba de lo mejor con Naruto, está bien que tenían poco de "formalizar" su relación, y la llevaban en secreto, pero aun así… no podía aceptarlo ¡¿Por qué su padre tomaba esas decisiones por su cuenta?! No parecía ni justo ni correcto. Se sentía frustrada, mientras todos hablaban y aceptaban aquella elección, ella sentía que la sangre le hervía y comenzaba a subírsele a la cabeza. Se encontraba tan nerviosa, tan llena de energía que no pudo evitarlo. Se paró y frente a todos golpeó con ambas manos la mesa.
—Hinata, compórtate — reprendió su padre.
Estaba a punto de regresar a su asiento, pero no lo hizo, se quedo quieta.
—Padre, me niego a continuar con tu idea de las citas matrimoniales.
— Hinata…
— Esa no e-es una decisión que puedes tomar tu solo. Y-yo debería de ser libre de escoger con quien quiero casarme, y cuando quiero hacerlo.
— No le veo el drama, ahora mismo estas soltera ¿No es así? Servirá para que conozcas a chicos, tal vez alguno te guste — la tía hikari no hacía más que echarle veneno a la herida.
— Hinata ¿Tienes algo que decir? — preguntó su madre extrañada, ya había notado distinta a su hija, más feliz y luminosa, con un brillo en los ojos.
— Y-yo no quiero citas matrimoniales. Porque… me gusta alguien.— se hizo un silencio en la mesa — P-por eso padre, por favor… no sigas con esa idea de las citas.
— Eso ya lo veré yo — interrumpió su padre, lucia molesto, y lo estaba, pero más por el lugar en donde hizo la escena la chica que por la escena en sí — Mañana me presentaras al muchacho, y yo decidiré si es apto para ti o no.
—Mañana no es un buen día Hiashi — dijo la madre — es muy repentino.
— Está bien, tienes dos semanas para presentármelo. Y no aceptare ni un solo error en el muchacho.
— E-e… está bien padre.
A Hinata le palpitaba estrepitosamente el corazón, en una situación normal seguramente ya se habría desmayado ¿Por qué no se había desmayado?
Sonrió interiormente, tal vez, solo tal vez, se estaba volviendo un poco más fuerte.
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Respiraciones agitadas, aire caliente saliendo de su boca, acariciando sus labios y llegando a la piel del otro, tocándola ligeramente como terciopelo. Movimientos lentos, sensuales, manos delicadas recorriendo cada parte de su ser. La cercanía, las palabras de amor, el éxtasis. El momento culmine llegó tal vez por segunda o tercera vez, no lo sabían, no llevaban la cuenta y aunque quisieran no podrían porque la sangre de sus cuerpos bombeaba aceleradamente para todos lados menos para donde se piensa.
Aun cuando terminaron y se recostaron uno al lado del otro, tocando sus cuerpos sudorosos y desnudos, ninguno podía pensar.
Neji quería decir algo, sabía que debía decir algo, pero se le había olvidado cómo hablar. Pero necesitaba decir algo, no quería decir "gracias" porque ya había visto como terminaba eso en las series, patético. Y si no decía nada tal vez ella pensaría que no le gusto, y eso esta infinitamente lejos de la realidad. ¿Qué era lo que buscaba una mujer cuando el sexo terminaba? A saber, solo sabía que él quería recostarse y cerrar los ojos, dormirse al lado de ella… o continuar con aquello.
— Voy a ducharme — comentó Temari acercándose a Neji y dándole un pequeño beso en los labios, que después de tanta pasión ya no le sabia a nada.
Se sentó sobre la cama, cubierta con una sábana blanca, aun que no era realmente necesario. Pero cuando quiso levantarse, la mano de su acompañante la detuvo.
Al ver sus ojos, aquellos grandes y perlados, a la chica le recorrió un cosquilleo por todas sus extremidades, comenzando desde el punto donde su piel se tocaba. Era una mirada intensa, una mirada que por sí sola hablaba, no, más bien parecía estar gritando.
— ¿Qué pasa? — Preguntó intentando sonar tranquila — ¿Quieres venir? Hay espacio para los dos.
Y así la siguiente ronda comenzó.
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Kiba Inuzuka 2.A ¿Qué hacía esa chica pelirroja con su paliacate?
No podía recordar quién era, si la conocía o donde había perdido aquel pañuelo rojo ¡Ni siquiera eso le venía a la mente! Al menos tendría alguna pista. Si por lo menos supiera su nombre, tal vez podría darse una idea.
Y casi como si dios lo estuviera escuchando, y escuchara sus pensamientos lo cual era algo raro porque sus pensamientos deberían de ser privados, ahora se sentía acosado. En lo que íbamos, en ese momento alguien llamó a la chica por su nombre.
— ¡Karui! — exclamó Tenten acercándose a la pelirroja — ¿Tu también aquí? Creí que no te gustaban estas cosas, ya sabes, socializar.
— Ja-ja ¡Graciosa! — sonrió la chica mostrando los dientes.
Karui ¿De dónde le sonaba ese nombre?
— No mires, pero un amigo mío no deja de verte — murmuró Tenten.
— ¿El chico de la puerta? — a pesar de que le dijeron que no mirara, la chica miró de reojo, encontrándose con los de el castaño.
Karui y él parecían sorprendidos, pero mientras que ella parecía que estaba mirando a un fantasma, él estaba avergonzado de haber sido atrapado mirando.
— ¿Kiba?
— ¿Lo conoces?
¿Qué le pasaba? ¿Por qué de pronto se sentía mareado y le daba vueltas la cabeza? Miró su bebida con asco ¿Qué tenía esa cosa?
— ¿D-de que es el agua?
Gaara que pasaba por ahí respondió.
— No lo sé, me parece que de tamarindo.
Y bien, mal día para ser alérgico.
— ¡Kiba! — gritaron al mismo tiempo las chicas, antes de que el aludido se desplomara en el suelo.
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Suigetsu y su familia no solían celebrar la navidad. Normalmente hacen fiestas durante todo el año, varias reuniones y cenas familiares. Así que esta navidad, como las otras, él y sus abuelos tomaban chocolate caliente mientras miraban una película, enrolladlos en una manta hasta las orejas.
Y aun que la película estaba muy buena, considerando que era de esas antiguas en blanco y negro, Suigetsu no podía concentrarse en la trama. No podía parar de mirar la pantalla de su celular.
La noche pasada se estuvo mensajeando con Karin, hablando sobre todo y nada, y el último mensaje con el que se despidió la chica fue "Me tengo que dormir, mañana seguimos hablando, buenas noches" y hasta ahora en la noche ¡No le había vuelto a mandar nada la chica! Maldita pelirroja mentirosa.
¿O es que era su culpa? Lo mismo ella estaba esperando que él le llamara a ella, en ese caso ¿Tendría que hacerlo? Igual podría terminar mirándose bastante desesperado, lo mismo ella dijo "Hablamos mañana" por educación y no porque en verdad quisiera. Tal vez se estaba aburriendo y no tenía que irse sino que ya no quería hablar con él, y en cuyo caso iba a quedar como un tonto si le marcaba ¿Qué hacia entonces?
La abuela Moe, abuelita de Suigetsu, siempre ha sido una mujer bastante paciente y tolerante, su marido era en su juventud un alcohólico, y todas las noches que llegaba hasta la coronilla de borracho, ella se comportaba con madurez… y le daba sus buenos cocasos en la cabeza. Si, la abuela Moe no era una persona tolerante, pero su marido si lo era, era de esos borrachos que se duermen, tranquilos, que si que está mal tener una adicción, pero al menos jamás dañó a nadie, solo a su hígado.
Y Suigetsu, con su movimiento incesante de piernas, y su constante mirar hacia el aparato infernal que llamaba celular, terminó por exasperarlo incluso a él.
— ¡Ya llámala! — Gritaron ambos ancianos al mismo tiempo.
En un segundo, el chico se levantó del sillón y se asustó tanto que pico algo en el teclado del celular.
— ¡Casi me matan del susto!
— Suigetsu, hijo, tu celular está marcando. — comentó tranquilo el abuelo de nuevo.
Se le erizaron todos los bellos de la piel y un escalofrió recorrió todo su cuerpo terminando por un vuelvo al corazón cuando se llevó el teléfono al oído y escucho la voz.
— ¿Bueno? ¿Suigetsu?
— ¡Karin! — sonó alegre y como si aquello hubiese sido cien por-ciento planeado — ¿Cómo estás?
Caminó fuera de la casa cuando se sintió observado por sus abuelitos, que se reían por lo bajo de él.
— Bien, escucha, iba a llamarte para desearte un buen día. Pero termine atrapada en una fiesta del trabajo y ti tio no me dejó marcar cuando supo que te quería marcar a ti.—
¡Ese viejo! Bien que aprovechaba sus oportunidades para hacerlo sufrir.
— Típico de mi tío — comentó intentando no parecer molesto.
— Si, algo… y bien ¿De qué querías hablarme?
— ¿Y-yo?
— Si, me parece raro que llames a alguien por tu cuenta.
— ¿Por qué sería raro? Soy súper social.
— Si claro, pero también cuidas mucho el dinero. No gastas saldo por nadie.
— Bueno pero… por ti sí.
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Estaba en el hospital, Kiba lo sabía, no se había quedado inconsciente, solo había sido más fácil fingir que lo estaba. Al final le dieron unas inyecciones y lo dejaron descansar en una cama del hospital. Y Ahora ahí estaba, con Tenten a su lado mirando nerviosa alrededor para que llegara la enfermera.
— ¿Pasa algo? — preguntó Kiba, en verdad se movía mucho en esa silla.
— Es que necesito ir al baño.
— Pues ve.
— ¡No! ¿Y dejarte solo? No, yo no soy así. Me aguanto.
— Anda ve, lo mismo terminan ingresándote a ti por vejiga rota.
— ¿Eso pasa? — en verdad parecía asustada.
— No quiero averiguarlo.
— ¡Eh Karui! — Tenten se levantó sonriente y se acercó a la chica — ¿Te puedes quedar aquí con él mientras voy al cuarto de señoritas?
— ¿Vas del uno o del dos?
— ¡Karui!
— Vale, ya. Yo lo cuido.
— Gracias.
En cuanto salió de la habitación hubo un silencio incomodo entre ambos.
— Escucha… — comenzó a decir Karui.
— ¿Eres una acosadora o algo así? — interrumpió Kiba en el mismo instante.
— ¿Acosa…? ¡Estás loco! — no le importó que estuviera enfermo, le dio un golpe bien dado en la cabeza.
— ¡A los enfermos no se les maltrata!
— ¡Estas aquí por tonto y no ver lo que te estabas tomando! No es como que sea mi culpa que seas alérgico al tamarindo.
— ¡Estaba distraído mirándote por eso me lo…!
Bien Kiba… ¿Quién era el acosador ahora?
— ¿Quién es el acosador ahora? — rió Karui al ver el sonrojo del chico.
— ¡Solo te miraba porque vi mi paliacate en tu hombro! No es como que te mirara a ti.
— Sí, claro.
— ¡Es enserio! Es más, ¡Explícate! ¿Por qué tienes eso?
— ¿Qué no te acuerdas?
— ¿Acordarme de qué? ¿De qué tengo que acordarme?
— Vaya que eres tonto.
— ¡Y tu bastante bruta!
— ¿Cómo sabes que soy bruta si no me conoces?
— Anda pues se mira de lejos.
— Seguro que con ese humor eres un exitazo entre las chicas.
— Pues que sepas que si, que lo soy.
— Claro.
— ¡Lo soy! A ver, no me cambies de tema ¿De dónde sacaste ese paliacate?
— Tu me lo diste. Hace varios años, cuando estábamos en segundo año de primaria. ¿Enserio no te acuerdas? — Se cruzó de brazos y paró al lado de Kiba. — En aquel campamento.
Karui conoció a Kiba hacia ya varios años, en un campamento de verano, en ese entonces eran un par de niños, seguramente tenían unos nueve años. Ella recuerda siempre a Kiba como su salvador, en aquel entonces incluso le llegó a llamar "príncipe" a sus espaldas. Kiba ayudó Karui con los brabucones del campamento, él ya había estado otras veces ahí, pero era la primera vez de la chica, así que en general estaba bastante sola, sin ningún amigo o amiga, las niñas ya parecían conocerse muy bien y ella terminó sintiéndose como la tercera rueda entre ellas.
Así que estaba sola, un blanco fácil para los brabucones, porque a pesar de ser un campamento de convivencia, nunca falta el grupo de niños que se cree que puede pasar sobre todos los demás. Los niños le tiraban piedras a la pequeña Karui, y ella no podía hacer nada más que llorar y correr porque como se imaginaran, Karui no siempre fue una chica fuerte, alguna vez fue débil. Así que lloraba y corría despavorida de los niños que la perseguían gritándole insultos por su color de piel.
Hasta que Kiba apareció, con su cara de niño salvaje y la protegió, los ahuyentó. Al parecer en el pasado Kiba era el brabucón, y tenía mucho respeto por parte de los otros niños, así que aquella fue la última vez que la pequeña Karui fue molestada.
"Mi nombre es Kiba Inuzuka"
"Yo soy Karui"
"¡Tu brazo! Esta sangrando"
"Oh, no es nada."
"Toma"
— Así que te puse el paliacate en el brazo y jamás me lo regresaste.
— Dijiste que estaba bien. — se alzó de hombros y sonrió abiertamente — Fuiste como mi héroe de la infancia, y ahora, cada vez que alguien intenta tocarme las narices, miro el paliacate y recuerdo que tengo que ser fuerte, porque no puedo dejar que me sigan rescatando príncipes azules.
Bien, el siguiente capitulo se llama "víspera de año nuevo"
Basicamente se trata de como Temari ayuda a Tenten a decidir entre Sasuke y Shikamaru. Ademas algo de Kakashi e Ino y algo mas.
hasta el proximo domingo :)
