Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to DH78. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de DH78, solo nos adjudicamos la traducción.
Delay
Autora: DH78
Traductora: Yanina Barboza
Beta: Flor Carrizo
Capítulo 54
Soy presentado a sus compañeros de cuarto.
Está María, la de Colombia.
Después soy presentado a Ian, un extravagante pintor gay de Londres, y Alistair.
Alistair no es gay.
La forma en que me mira y estrecha mi mano me dice que no está muy feliz de verme.
Él es australiano y estoy lo suficientemente cómodo con mi sexualidad para admitir que el chico luce como si pudiera conseguir tantas faldas como George Clooney.
Pero no estoy intimidado. Mucho.
Realmente no me importa una mierda él en este momento, solo necesito algo de tiempo a solas con Bella.
Todos los demás están aquí para relajarse y dan un hola general con la mano en mi dirección.
—Si nos disculpan —dice Bella, jalándome hacia el pequeño pasillo al costado que espero conduzca a su habitación.
Cierra la puerta detrás de nosotros una vez que estamos en la oscura habitación y estoy abrumado por el peso de lo que estoy haciendo aquí.
Estoy aquí para estar con Bella, mi chica... Mi ángel, porque la amo. No, estoy enamorado de ella.
Eso me deja anonadado.
—Déjame solo prender una lámpara... —Agarro su muñeca y gentilmente la atraigo, sin permitirle terminar la idea o la acción porque necesito sentirla... necesito sentir que esto es real.
Ella jadea antes de que presione mis labios en los suyos. Se congela por una fracción de segundo antes de reaccionar y relajarse en mis brazos.
Este beso comienza suave y lento, solo para intensificarse en una respiración antes de que estemos sobre el otro. Sus pequeños sonidos, jódeme, esos sonidos son por mí.
—Edward, no puedo creer que estés aquí —susurra en mi boca cuando nos separamos para respirar—. Este tiene que ser algún tipo de sueño. No sabes cuántas veces soñé con esto. —Sus palabras son pequeños jadeos mientras la llevo a ciegas, esperando golpear la cama que tiene que estar aquí en alguna parte.
—Este no es un sueño, ángel. Ya no podía estar alejado de ti. Quería pasar Navidad contigo y todos los días después de eso. —Sé que no tengo sentido, pero la sensación de su cálida y perfecta piel mientras me muevo con lentitud bajo su suave suéter y su dulce olor mientras le acaricio el cuello con la nariz es demasiado.
Ella deja salir un pequeño gemido mientras mis piernas finalmente golpean lo que espero que sea una cama y suavemente la giro hasta que su espalda está sobre esta. Ella sabe lo que quiero, o quiere exactamente la misma cosa, porque se baja mientras me jala con ella.
No más palabras. Hemos hablado demasiado. La deseo. Quiero que lo sepa.
Cuando empujo mi duro pene contra ella hay un suave golpe en la puerta.
—Bella, estoy muy, muy apenada, pero de verdad necesito usar el baño —dice la voz incorpórea y distorsionada de una chica.
—Mierda. —Bella exhala ruidosamente—. Esa es María. Esta es nuestra habitación y es nuestro único baño.
Bueno, mierda. Hablando de matar mi momento.
—Empaca un bolso. Te voy a llevar a mi hotel.
