CAPITULO LIII

Toda una vida que seguir

Habían pasado ya vario días del entierro de Zayra. La habían sepultado junto a los padres de Hermione, en el cementerio de la propiedad Dumbledore. Asistieron muchas personas a darles, todos tristes, el último adiós a la princesa. Mientras Hermione, ni un momento se separó del ataúd y nunca paró de llorar.

Los miembros de la Orden andaban en alerta, ya que los ataques habían cesado y no había ni rastro de los mortífagos o de Voldemort. Les preocupaba que tramaran algo, así que se reunían todos los días y viajaban buscando o investigando que planeaban los mortífagos.

Hermione, por su parte, estaba mucho más que triste, estaba deprimida. Todos estaban preocupados por ella, principalmente Sirius y hasta habían mandado a traer a Madame Pomfrey. La enfermera dijo que solo necesitaba tiempo y que sola se le pasaría. Mientras tanto sus amigos la visitaban todos los días (ya que ella no salía de su habitación) y trataban en vano de animarla. Y Sirius, él era el más atento, nunca se despegaba de ella, le llevaba la comida y a veces le daba de comer en la boca, entre otras cosas. Estaba muy preocupado, temía que su novia recayera en su enfermedad.

-Creo que es hora de dormir- Sugirió Sirius mientras se llevaba la bandeja de comida de Hermione (que casi ni había tocado) y la dejaba cerca de la puerta para que los elfos se la llevaran. Ella, sentada en una silla en su habitación frente a una mesita, solo lo miró. Se veía cansado y aunque siempre ponía buena cara frente a ella, lo notaba mortificado. Y ella se sentía mal por hacer sufrir a quien más amaba en el mundo, pero no podía evitar sentir esa gran tristeza por… lo que había pasado.

-Sí, tienes razón- Aceptó la chica- Ya tengo sueño- Se levantó y caminó hacia la cama, Sirius se adelantó y se acomodó todo para que se metiera, y una vez adentro la arropó.

-Que pases buenas noches- Dijo Hermione cerrando los ojos para que Sirius se sintiera tranquilo y se fuera a descansar.

-Igualmente mi hermosa princesa- Respondió Sirius y le besó la frente para luego salir de ahí apagando la luz.

Eso era lo que más odiaba de la noche. Que en cuanto se acostaba era solo para dar vueltas y vueltas en la cama por el insomnio que la acosaba. Trataba de no decirle a Sirius y que no se diera cuenta, ya bastante tenía con toda la preocupación que ella le daba durante el día. Y después de horas de esperar que el sueño llegara, el cansancio acumulado de días la hizo dormir.

Iba corriendo en medio del bosque de la bruja, algo la veía siguiendo y correr descalza no la ayudaba de mucho. No había visto quien o que la seguía, pero no quería voltear, tenía una extraña sensación, como que era algo bueno, pero malo a la vez. Y entonces se tropezó con una rama, se volteó rápidamente para ver que la tenía atrapada y se quedó fría al ver a Zayra toda cubierta de sangre y lodo caminando hacia ella con los ojos completamente negros, luego estiró su mano amoratada hacia ella y señalándola le dijo:

-¡Tú!-

Pero con un tono de voz muy diferente al que ella recordaba. Éste era grave, ronco y hacía temblar a cualquiera. Y entonces gritó, gritó con todas sus fuerzas.

Alguien la sujetaba de los hombros y la zarandeaba con delicadeza, pero ella no podía parar de gritar y manotear, tenía tanto miedo.

-¡Despierta!- Le gritó Sirius.

Abrió los ojos y miró a su alrededor, estaba en su habitación y era abrazada por Sirius. Mientras trataba de normalizar su respiración y dejar de temblar, Sirius le susurraba cosas al oído para tranquilizarla y le acariciaba el cabello. Cuando se dio cuenta de que solo había sido una pesadilla, se recostó por un momento en la almohada y cerró los ojos. Sirius se levantó pensando que estaba dormida, pero en cuanto Hermione sintió que su novio se iba, lo sujetó de un brazo y le rogó:

-No te vayas, no me dejes sola, quédate conmigo-

Era demasiado para ella quedarse sola en ese momento, temía volver a soñar lo mismo y necesitaba de la compañía de Sirius. Él solo le sonrió y le besó el cabello en señal de que se quedaría. La chica sonrió también y le hizo espacio para que también se metiera en la cama, para que así, abrazados y juntos, al fin pudo dormir para tener sueños hermosos en donde aparecía su dulce príncipe.

Abrió lentamente los ojos y pestañeo al sentir la luz del día lastimándole. Cuando pudo abrirlos vio que era de día y que a su lado dormía Sirius plácidamente. Sonrió al mirarlo ahí, se había quedado toda la noche con ella. Lo amaba tanto y sabía que él también la amaba mucho a ella y por eso la cuidaba y protegía como lo hacía.

Unos ruidos la sacaron de sus pensamientos. Al principio no sabía de donde provenían, pero después se dio cuenta de que eran piedritas que chocaban contra el cristal de su ventana. Desconfianza, fue lo primero que sintió, después de todo lo que había pasado por no ser precavida ahora tenía mucha mas precaución. Pero podía solo asomarse a ver que era. Se levantó con cuidado para no despertar al merodeador y caminó de puntillas hasta la ventana. Su corazón dio un brinco, frente estaba Fátima, y al mirarla le hizo la seña de que bajara, Hermione asintió y poniéndose unos zapatos cualquiera bajó corriendo.

La mansión estaba desierta, todos estarían durmiendo a esas horas, parecía ser temprano aún. Abrió y cerró la puerta con cuidado para no alertar a nadie, y en cuanto estuvo afuera hecho a correr hacia donde Fátima estaba. Pero no tuvo que correr muy lejos, ya que estaba sentada cerca del camino que conducía a la salida de la propiedad en una banca de piedra que nunca había visto. En cuanto estuvo cerca, la reverenció. La reina y legítima guardiana del pozo se levantó sonriendo ampliamente y abrazó a la chica.

- Cuanto gusto me da volver a verte- Expresó.

- Mucho más a mi- Respondió la castaña.

-Pero… te ves decaída y delgada- Observó Fátima alejándola un poco para verla mejor -¿Sigues enferma?-

-No… es solo que… ¿Supiste… lo de Zayra?- Preguntó Hermione mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.

-¿Es por eso que estas así?- Cuestionó Fátima tomándole una mano sin cambiar su expresión serena.

La chica solo asintió llorando.

La reina sonrió.

-Acompáñame, necesito enseñarte algo- Pidió, estirando su otra mano hacia ella.

Sin siquiera pensarlo, Hermione tomó la mano que le ofrecía y de pronto todo a su alrededor desapareció para convertirse en un remolino gris que giraba a su alrededor, y cuando el regetreo se detuvo se dio cuenta de que estaba en una época diferente.

Todos vestían con ropas de otro siglo: trajes y vestidos grandes y esponjados.

-Bienvenida de nuevo a 1350- Habló Fátima a su lado sin dejar de sostener su mano.

Entonces Hermione se dio cuenta de que ella misma también estaba vestida como los demás, y que estaban paradas en un parquecito bajo la sombra de un árbol, y frente a ellas la gente transitaba por la calle.

-Mira quien está ahí- Avisó Fátima señalando en medio de la calle.

No lo podía creer. Hermione casi se desmayo de la sorpresa.

A la mitad de la calle, conversando con unas jóvenes, estaba Zayra. Tenía un vestido hermoso y venía acompañada de una doncella. Se le veía tan sana, tan llena de vida. Y entonces todo encajó.

-Ella… ella es de otro tiempo- Afirmó Hermione sin poder quitarle la mirada de encima a la princesa.

-Así es- Confirmó Fátima- Ella no murió en realidad. Bueno, algún día morirá como todos, pero ella solo estaba de paso en tu tiempo, ella pertenece aquí. Y su muerte allá significa su liberación de la enorme responsabilidad del pozo, ahora seré yo quien se encargue de todo, tal como debió haber sido desde el principio. Ahora es libre-

-No sé como lo olvidé. Estaba tan triste que se me olvidó- Habló Hermione más para si mismas que para Fátima.- ¿Podemos acercarnos?-

-Claro, pero debo advertirte algo- Respondió Fátima- Como ahora ella es libre… ella olvidó todo lo relacionado con el pozo, y eso te incluye a ti-

-¿No sabe… que existo?- Se sorprendió Hermione y su expresión cambió de felicidad a tristeza.

-No- Negó Fátima.

-No importa, prefiero que no me recuerde a que esté muerta- Sonrió la ojimarrón mirando a su querida Zay viva y bien.

La reina sonrió y caminó seguida por la chica hacia Zayra. Cuando estuvieron junto a la princesa y compañía, Fátima saludó:

-Buenos días-

Quienes estaban ahí respondieron al saludo y reverenciaron a la reina.

-Bueno, nosotras ya nos íbamos. Con su permiso sus majestades- Se despidieron las jóvenes que charlaban con Zayra y haciendo reverencias se fueron.

-Querida prima, quiero presentarte a alguien- Anunció Fátima- Ella es Hermione Granger-

Hermione reverenció a quien muchas veces llamó hermana y la saludó:

-Un placer… su alteza-

-Mucho gusto -Saludó Zay y solo inclinó la cabeza- No eres de por aquí ¿cierto?, nunca antes te había visto-

-No, soy… de muy lejos- Titubeo la chica agachando su mirada para no ver como la princesa no la reconocía y tratando de evitarse el dolor que sentía.

-oh! Extranjera, con razón se tienes acento diferente y se ve que eres muy sabia- Comentó sonriendo Zayra.

-Ella solo está de paso, es una gran amiga mía y acertaste, es muy inteligente- Explicó Fátima interviniendo - Y ahora debe despedirse, porque su tiempo aquí se acaba- Y miró a Hermione.

-Hasta lueg… Adiós y fue… maravilloso conocerla- Se despidió la castaña con lágrimas en los ojos pensando que no la volvería a ver, que se quedaba para siempre ahí, pero que estaba bien y eso era lo que más importaba.

-Hasta luego- Respondió Zay tendiéndole la mano. La chica se la estrechó y la princesa la jaló para darle un caluroso abrazo. La castaña disfrutó del abrazo, pensando que nunca más se volvería a repetir.

-También fue maravilloso conocerte, hermanita- Susurró a su odio Zayra.

La chica abrió mucho los ojos por la sorpresa. Se separó de ella para mirarla y Zayra se rió.

Volteo a ver a Fátima con mirada cuestionante, ella solo levantó los hombros y al mirar a Zayra, ésta le guiñó un ojo.

-Cuídate mucho, salúdame a todos y sé feliz- Le dijo Zay sin soltar su mano- Algún día, cuando moramos, nos volveremos a ver-

-Claro que si, hermana- Contestó Hermione llorando y le dio el último abrazo- Tu también cuídate y salúdame a Felipe-

-Es hora de irnos- Avisó Fátima con insistencia.

Ellas se soltaron sin ningunas ganas de hacerlo.

-Adiós- Se dijeron las dos y la chica junto con Fátima caminó hacia el parquecito en donde juntas desaparecieron, para aparecer junto a la banquita de piedra, cerca del camino que llevaba a la gran mansión.

-Bueno, pues yo también tengo que irme. Tu deseo ha sido cumplido y mi deber realizado. Ahora solo te queda tu misión, ser feliz. Los diamantes ya no tienen poder alguno y el pozo se volverá a abrir hasta dentro de muchos años- Explicó Fátima.

-Gracias por todo. Fue mucho más que mágico- Agradeció Hermione sonriendole alegremente y con mucha felicidad.

-De nada, cuídate mucho. Ya me he despedido del profesor Dumbledore, tu despídeme de los demás - Dijo sonriendo Fátima.

-Claro, será un placer- Respondió Hermione también sonriendo y la reverenció.

La reina la abrazó por última vez, dio unos pasos atrás y desapareció para siempre. Y la chica se quedó con la última imagen de la reina: bonita, elegante y sabia.

Suspiró al pensar lo que había vivido y la gran tristeza que le habían quitado, se miró y vio que llevaba puesta su pijama afelpado. Entonces recordó a Sirius, talvez estaría preocupado y hecho a correr a su habitación. Al llegar, se encontró con que Sirius ya no estaba, seguro estaba abajo desayunando, así que se dio una ducha rápida, se arregló y bajo a acompañarlo.

En el comedor todo era confusión, todos hablaban y se veían preocupados, tanto, que no notaron la presencia de Hermione.

-¿pasa algo malo?- Preguntó confundida.

Todos la miraron y Sirius al verla corrió hacia ella y la abrazó.

-Merlín, estaba tan preocupado por ti, creí que algo malo te había ocurrido. ¿En donde estabas?- Habló rápido él mirándola sorprendido.

-Fui… a caminar… a la playa. Pensaba avisarte, pero no te quise despertar- Inventó la chica sonriendole.

-¿En la playa?- La cuestionó el merodeador alejándola un poco y mirándola inquisitivamente- Te busque ahí y no te vi-

-Caminé muy lejos, yo creo que por eso- Dijo caminando hacia la mesa. Todos más tranquilos por la explicación, se sentaron a desayunar, pero ella sabía que su explicación no había convencido a Sirius y que tarde o temprano le iba a preguntar. Aunque se puso menos cuestionador cuando vio con gusto el apetito de su novia y como sonreía de oreja a oreja todo el tiempo. Entonces se relajó y disfrutó al igual que todos de la convivencia.

Al poco rato llegaron Severus, Yanet y Jacqueline, con las noticias de que Yanet estaba embarazada y tendría gemelos varones y que Jacqueline se iba a casar con un integrante de la Orden que Hermione no conocía. Y Remus y Tonks anunciaron que también serían papás.

Fue una reunión muy emotiva y divertida.

Unas horas después, Sirius y Hermione caminaban por la playa descalzos y en silencio.

Ella sabía que el merodeador estaba esperando que ella explicara a donde había estado, así que sin más preámbulos le contó de su viaje a 1350 y que se había despedido de Fátima y Zayra.

-Ahora entiendo tu alegría- Comentó Sirius cuando escuchó el relato- Me alegro mucho que Zay esté viva y que todo haya terminado bien-

-Sí, yo también. Sabes, estaba pensando- Expresó la chica deteniéndose y poniéndose frente a su novio- que… si tenemos una hija quiero que se llame Zayra-

El oji-gris soltó una carcajada.

-Me parece prefecto, y yo estaba pensando que si es niño se llame… Sirius- Confesó él sin dejar de sonreír.

Entonces fue Hermione quien se carcajeo.

-Estoy totalmente de acuerdo, aunque parece ser un nombre no muy creativo, me encanta la idea-

-Creo que debes de saber algo- Habló Sirius y de su cara se borró la sonrisa y se tornó seria- Noemí Hirson está muerta, parece que por no cumplir el juramento inquebrantable con la Orden, parece que fue ella quien dijo como podía entrar Peter al bosque para atraparte. Y además Tenay Duéze ha sido condenada al beso del detentor-

La castaña se agachó, luego miró hacia el mar y suspiró. Volvió a mirar al merodeador y tomando con su mano el diamante que ella le había regalado que colgaba de su cuello, lo observó con curiosidad.

-Ya viste que ahora es blanco y no azul- Comentó ella como si nada.

-No, no lo había notado- Negó él y lo observó también con más detalle- Imagino que es porque todo acabó, pero a nosotros…- Dijo mirándola a la cara- nos queda toda una vida que seguir-

-Y que mejor que juntos. Así será más que perfecto -Sonrió abiertamente la chica.

-Te amo con el alma, mi bella princesa- Proclamó Sirius rodeando la cintura de ella con sus manos.

-Te amo con todo mí ser, mi dulce príncipe- Declaró Hermione rodeando con sus manos el cuello de él.

Y entonces acortaron la distancia entre ellos y se besaron con amor tiernamente.

Probando así que se amarían sin importar la edad ni el tiempo y aún estando en el pasado, presente o futuro.

FIN

Ana_zkyf

Muchas gracias por todo!

me encantó escribir esta historia, aunque al final me fue muy dificil terminarla porque me cuesta desprenderme de aquello que me hizo tan feliz, pero ni modo...

muchas gracias a kary lupin, miadharu y diosa luna por sus reviews del capitulo anterior!

y miles de gracias a todos aquellos que me dejaron algun review, que tienen la historia como favorita, en verdad que esta mi primer historia me ha dado muchas alegrías y aprendí mucho con ella. No voy a hacer epilogo, porque no planeé nada y no se me ocurre nada! si me dieran alguna idea, con gusto haría algo, jejeeje...

de verdad perdon por tardarme tanto al final!

muchos besos a todos! y millones de gracias por darle una oportunidad a el pozo iskall! besos!