NOTA DE TRADUCCIÓN: Con el debido respeto a nuestra maravillosa autora (y su historia), me he permitido algunas libertades (en ciertos párrafos y capítulos). Dichas "Libertades" no atentan contra el argumento, son más bien relacionadas con la redacción/traducción. A objeto de enriquecer la narrativa he substituido el uso recurrente de "JJ" por el nombre del personaje ("Jennifer"), lo mismo que el uso del apellido "Reid" por alguna característica con la cual puede identificarse el personaje, o simplemente el uso de su nombre "Spencer"...
Ofrezco disculpas por la inclusión de dicho cambio, con la esperanza de no ofender ni a la autora ni a los lectores.
.:*Transiciones*:.
Capítulo 53/55
Un kilómetro y medio en la oscuridad, en un terreno escabroso. Era una tarea táctica de enormes proporciones que se hizo mínimamente más sencilla gracias a las previsiones de Greg Charles, quien había traído lentes de visión nocturna para cada miembro del equipo. Cuando aún estaban en posición de permitirse algún intercambio verbal, el resto oyó la voz sarcástica de David Rossi.
"Muuuuy bien, ¡ahora puedo ver las raíces de los árboles con las que estoy tropezando!"
Tan deseosos como estaban por llegar a donde estaban Henry y Will, sabían que su éxito dependía de su paciencia. Así que iban andando lentamente, tratando de evitar cualquier traspié, e intentando no llamar la atención de los animales. Los radios resultaron inútiles en el bosque y esperaban que la situación cambiara cuando llegaran al claro donde se situaba la cabaña. Cada diez minutos, Hotch intentó hacer una señal a JJ. Apuntaba un haz de luz hacia ella y destellaba un par de veces. Con ello esperaba trasmitirle que seguían moviéndose hacia su destino... Pero él no tenía una idea real de si ella podía verlo. De acuerdo al plan, Jennifer esperaría una hora antes de avanzar en la camioneta, directamente a la cabaña.
Para la joven perfiladora rubia, ésta parecía ser la hora más larga de su vida. Pensó, pensó y repensó en la estrategia fijada. Su mente se aceleraba cada vez que llegaban a ella las imágenes de su hijo y su futuro ex marido, a merced de un asesino perverso. Y luego se trasladaban hasta la conversación que acababa de tener con Spencer. El reconocimiento de lo que había estado floreciendo entre ellos durante todo este tiempo, la confesión de amor. Y, a partir de ahí, su mente no paraba, inevitablemente venía a ella la idea que ese amor no podría ser consumado. Que quedaría como una declaración en medio de esta crisis, ¿cómo podría esperar a que eso progresara?
Sus oraciones estaban con Henry, Will y Spence. Trató -con insistencia- de visualizar a Henry en sus brazos, sano y salvo. Eso fue lo más lejos que pudo llegar. Se sentía egoísta si pedía más…Pedir que Spence estuviera a su lado también. Y sin embargo, ella lo deseaba.
Miró la hora y echó a andar el todoterreno. La carretera era de tierra y no le habían dado mantenimiento. Incluso, con la camioneta, el terreno era difícil de atravesar.
El tiempo comenzó a acelerarse a medida que se aproximaban. En dos ocasiones Emily pisó en terreno fangoso, la segunda vez de lastimó el tobillo. Ella siguió adelante, a pesar de la torcedura, que fue incrementando en dolor con cada paso.
"Apóyate en mí" Reid estaba a su lado. "Te ayudará, créeme. Me hace recordar a cuando me lesioné la rodilla"
La 'lesión de su rodilla' había sido consecuencia de arrojarse delante de una víctima y recibir el balazo que iba dirigido al hombre que protegió. Por meses había estado en muletas... Y con un bastón.
Emily aceptó agradecida, y permitió que Reid se convirtiera en su muleta humana. Juntos habían andado hasta la cabaña, quedándose un poco por detrás del grupo.
Estaban demasiado cerca como para advertir al sospechoso de su presencia, por lo cual, Emily mantuvo su voz a un susurro. "Todo irá bien, Reid. Van a estar bien"
Sin ninguna explicación, él supo que Emily se refería a Henry y JJ, no a Henry y Will.
"Tienen que ser así, Emily. No podría...".
Vio la angustia descrita en su rostro y quiso animarlo. "No pienses en eso, no pasará"
Llegaron al borde de donde estaba la cabaña, un poco más atrás de los otros. Hotch se acercó a ellos e hizo un balance de la lesión de Emily.
"Quédate aquí con Alex… Rossi y Greg, ustedes irán por aquel lado." Señaló el borde más lejano "Morgan, Reid y yo trataremos por la bodega"
Él quería que la cabaña fuera cubierta por dentro y por fuera ya que Arnold podía hacer un intento de fuga. Ellos necesitaban la agilidad atlética de Morgan pero también la conexión existente entre Henry y Reid. Tenían que pensar que si surgía algún revés, Henry iba a venir con ellos, en caso que fuera libre de hacerlo. Los tres se movieron entre las sombras, buscando la puerta del almacen. Rossi, por suerte, se puso en contacto con JJ y la informó de su ubicación. Momentos más tarde, la observó mientras ponía la camioneta en el claro.
La cabaña estaba casi en penumbras. Eran capaces de ver una pequeña luz que se filtraba por una de las cortinas. Sin duda, a Arnold lo favorecía la oscuridad, así que no contarían con ninguna ventaja si decidía salir de la cabaña. Lo único seguro -hasta ahora- era que ocupaban el salón más grande, tal y como habían pensado.
Los planos del sitio eran exactos, lo que permitió a Hotch, Morgan y Reid localizar con facilidad la rudimentaria puerta del sótano. Estaba hecha de madera, y como prueba de la falsa sensación de seguridad que da el hecho de vivir en una zona rural, tampoco tenía cerradura. Su principal preocupación era el ruido que harían cuando la abrieran. Los tres se quedaron a esperar el momento más propicio.
La llegada de JJ fue el mejor momento. El sonido del motor y la puerta del coche... Además que, por el plan, iba a golpearla con fuerza para así distraer al asesino y cubrir cualquier movimiento al otro lado de la casa. El trío logró abrir la puerta, y comenzaron a hacer su parte. Eligieron no usar las linternas, sino que mantuvieron sus lentes de visión nocturna mientras se abrían paso por la bodega. Eran menos útiles en este tipo de oscuridad -la de un sótano húmedo- pero les ofrecía cierta libertad para moverse. El espacio era pequeño, por lo que el ascenso fue rápido. Se detuvieron al otro lado de la puerta que presumían daba a la cocina. Escuchando lo que pasaba dentro de la sala.
Desde el frente, Jennifer gritó: "Karl Arnold, estoy aquí!" Acordaron que usaría el nombre del sospechoso –como táctica intimidatoria-. Si no servía, al menos de esa forma le daban a conocer que había sido identificado.
La voz que le respondió dio muestra que el sudes no se sentía intimidado en lo absoluto.
"Entra, 'JJ'." La manera en que se lo dijo se sentía casi obscena. Ella siguió la orden y empujó la puerta, entrando en una habitación que estaba en penumbras, sus ojos se adaptaron a la oscuridad rápidamente. Apenas pudo distinguir una silueta oculta en la sombra, a lo lejos. La voz venía de esa dirección.
"Toma asiento, 'JJ'." Cada vez que hacía uso del diminutivo, lo hacía en un tono chocante.
"¿Dónde está mi hijo?" preguntó.
"Estas siendo muy maleducada, ¿no es así? Tu anfitrión acaba de invitarte a tomar asiento"
"¿Dónde está mi hijo?" Esta vez lo dijo más fuerte.
La apariencia civilizada de Arnold cayó. "Si quieres volver a ver a tu hijo, harás lo que te diga. Ahora, ¡siéntate!"
Podía oír el tono de su voz, y no quería correr el riesgo que perdiera el control. Aún no sabía si estaba armado.
JJ se sentó a regañadientes en una silla que tenía preparada para su llegada. Estaba colocada al centro de la habitación, bajo una fuente de luz y lejos del alcance de cualquier objeto.
"¿Ves lo que hay cerca de tu muñeca derecha? ¿En el brazo de tu asiento? ¡Póntelo!" Era una restricción de plástico unida a la silla. Arnold no iba a dejarla mover a su antojo, eso era obvio.
La rubia intentó controlar sus nervios para no dejarle saber lo exacerbada que estaba. Deslizó el plástico por la ranura y ajustó la amarra.
Ahora que su mano dominante estaba atada, Karl Arnold avanzó lo suficiente para comprobar lo que ella había hecho. Tenía un arma en la mano.
"¡Entrégame tus armas!... Sácalas de sus fundas y colocarlos en el suelo"
La mujer no le quitó la vista a Arnold cuando sacó su pistola de su cinturón e hizo lo que le mandó.
"Ambas, Agente. La del tobillo también"
Había valido la pena el intento. Ahora JJ usó su mano izquierda para entregar esa arma, de igual forma.
"Patéalas lejos de ti." Ella lo hizo.
Finalmente, Arnold se trasladó hasta la luz. Era sorprendentemente pequeño, pero musculoso. Algunos podrían considerarlo como alguien "insignificante". Pero era lo suficientemente pequeño para no lucir amenazante, y lo suficientemente fuerte como para salirse con la suya. Él se acercó a JJ, burlándose.
"Te habían dicho que los agentes del FBI no se lucen tan intimidantes de cerca"
Ella veía hacia atrás de él, tratando de saber lo que había más allá… Tal vez estuvieran ahí Will y Henry. Si ellos estaban en ese lugar, estaban muy callados… No quería pensar en lo que eso podía significar. Era imposible ver cualquier cosa.
Arnold se acercó más, apuntándola con el arma. La deslizó suavemente por el lado izquierdo de su cara, provocándola un poco. Ella hacía esfuerzos para no reaccionar, pero era casi imposible. Sin mediar palabra la golpeó en la cabeza, lográndola aturdir. Mientras ella estaba inmóvil, se las arregló para colocarle una segunda restricción. Ahora estaba totalmente atada a la silla.
No la dejó de un todo fuera de combate, pero tenía dificultad para enfocarse, después de haber recibido el golpe. Su cabeza daba vueltas y sentía nauseas.
Los que estaban en el sótano ya sabían que había sido desarmada y golpeada. Lo que no podían ver era que la había amarrado.
Ahora que la tenía donde quería, Arnold volvió a las sombras. JJ podía escuchar algunos sonidos de lucha o resistencia, y de repente, otra luz se encendió. De hecho, podía distinguir una persona, igualmente atada a una silla, al otro lado de la sala. No tenía la agudeza visual suficiente como para distinguir sus rasgos, pero reconoció su voz de inmediato, tan pronto como la cinta fue retirada de su boca.
"Cher (cariño), ¿estás bien?" Era Will.
El golpe en la cabeza todavía estaba cobrando su peaje. Le tomó casi un minuto poner todo en orden y prepararse para hablar. Cuando lo hizo, pidió por su hijo.
"¿Dónde está Henry? Will… ¿Dónde está Henry?!"
"No lo sé. Él…" la cabeza de Will apuntó en la dirección del sospechoso "… Se lo llevó... Lo llevó afuera"
"Tsk, tsk, tsk. ¡Son unos groseros! Estoy justo aquí, en la misma habitación con ustedes… Y tú, mi amigo detective… Te refieres a mí como si no estuviera presente ¿Dónde se supone que ha ido tu hospitalidad sureña?"
Will le escupió. "¡Cállate!"
Mientras Arnold se abría paso hacia Will, la ira se mostraba en sus palabras "¿Necesitas un recordatorio, detective LaMontagne?" Le dio un puñetazo en el pómulo derecho. JJ creyó oír como si algo se quebrara.
"¡Will! ¿Estás bien?" Conforme su vista se ajustaba a la penumbra, pudo ver las pruebas de cómo había sido castigado… Varias veces. El rostro de Will estaba lleno de moretones y lucía completamente deformado por la hinchazón.
Le tomó un momento más para recuperarse del último golpe. "Estoy bien, Cher. Estoy muy bien"
Ahora ella cambió su atención en el sudes. "¿Dónde está Henry? ¿Dónde está mi hijo?"
Arnold hizo el simulacro de estar buscando por todo el cuarto. "¿Dónde está Henry? …Podría jurar que lo puse aquí en algún lugar. .."
Jennifer sabía que estaba burlándose de ellos, y se mordió la lengua para no darle gusto. Arnold continuó, chasqueando los dedos. "Oh, así es, lo puse en algún lugar... En otra parte. Sí tan sólo pudiera recordar en dónde..." Se acarició la barba fingiéndose pensativo.
"Eres un desgraciado, ¡¿qué hiciste con mi hijo?!" Había estado tan enojada, que trató de levantarse. Cayó de nuevo en su asiento por efecto de las restricciones. El sudes logró sacarla de sus cabales cuando se le rio en la cara.
En el sótano, los tres hombres estaban luchando por su autocontrol mientras escuchaban lo que sucedía afuera. Entonces oyeron cuando Arnold retomaba el guion.
"¿Te gustaría hacer un intercambio, Agente? ¿Dejarías que te matara sólo para que tu hijo pueda ser libre?"
Era claro que pretendía recrear la escena entre Reid, Maeve y Diane. El juego había llegado a su fin. Para todos era necesario que ella se negara, que se rompiera el patrón, aquí y ahora. Entonces, JJ se negó.
"No. Tú no dejarías que se fuera, eres un pobre tipo enfermo, criado por un padre desquiciado, un asesino"
El Hijo de El Zorro la miró fijamente, con una expresión insondable. "¿Qué sabes tú de mi crianza? Ustedes los criminólogos creen saberlo todo ¿Crees que, porque sabes una que otra cosita, puedes saber todo lo demás? ¡Déjame decirte que estás equivocada!"
La rabia de Arnold era creciente. Parecía estar alimentada por su dolor y su resentimiento contra el mundo. Al darse cuenta de ello, JJ echó mano de su capacidad de llegar hasta las personas, así como solía hacerlo en su tiempo de coordinadora comunicacional de la unidad. Se propuso controlar su propio enojo. Usaría el tono con el que solía hablar a las familias y las víctimas.
"Dime, entonces. ¿Qué es lo que no entendemos sobre ti? ¿En qué nos hemos equivocado? Ayúdame a entenderte"
Ella lo tenía. Lo supo cuando él empezó a caminar, mirándola de revés, de cuando en cuando. Lo puso a pensar… Pero debía continuar instándolo a que hablara. Entonces, se dio cuenta que necesitaba que estuviera lo suficientemente lejos de la puerta que daba al sótano para que los otros pudieran entrar.
Cuando empezó a hablar, su voz era tan suave que parecía un monólogo. JJ sabía que tenía que hallar una solución.
"No te escucho. Hay demasiado ruido por culpa del generador. ¿Puedo apagarlo?"
Él entrecerró los ojos, parecía estarse preguntando si aquello no sería una simple manipulación. ¿Estaba tratando de hacer un movimiento sobre él? ¿Hacerlo caer en una trampa? Pero, a la final, la necesidad de entender lo que le pasaba triunfó sobre todo lo demás. Él le permitió arrastrar su silla al otro lado de la habitación.
Ella se volvió de manera que cuando él la enfrentara no tuviese control de la puerta de acceso a la cocina.
"Dime." Lo dijo en voz baja esta vez. No seductoramente. Si no de forma comprensiva, tratando que él se sintiera en calma, como invitándolo a hablar. Hago lo que sea por ti, Henry.
Karl Arnold Jr. comenzó a contarle su historia. Cuando empezó a hablar, su mirada se perdió en la nada, lo mismo que sus pensamientos. Jennifer aprovechó la distracción para lanzarle una advertencia a Will de que algo iba a pasar en la cocina.
"Mi padre... Mi padre no siempre fue un hombre enfermo. Es sólo que... Pasó. Pero, antes de eso… Fuimos una hermosa familia. Nos amábamos… O, al menos, así lo creía. Él era un gran padre. Solíamos hacer tantas cosas juntos. Era tan importante para mí. Y de pronto, las cosas cambiaron... Las cosas entre mi padre y mi madre ya no eran igual. No lograba entender nada. Hasta hoy no he podido saber qué fue lo que les pasó, si fue que ella comenzó a alejarse y lo hizo reaccionar así… No lo sé…. Todo lo que sé es que mi familia... De la noche a la mañana, ya no era más una familia. Y mi papá... Mi mejor amigo... Se había ido. Y yo no pude entender por qué. Ella nunca me lo dijo. Y ahora que ninguno de ellos está. Nunca podré saberlo"
Hizo una pausa tan larga que JJ pensó que estaba esperando a que ella dijera algo, entonces le dijo: "Lo siento."
Él la ignoró, consumido por los recuerdos de su familia rota.
"No... No sabía nada sobre lo que había hecho mi padre... ¡Mi – Padre!… A todos nos tomó por sorpresa, quedamos impactados. Cuando... Cuando el FBI lo arrestó... ¡No podíamos creerlo! No podía ser verdad lo que decía… Papá era un psicólogo… Ayudaba a las familias"
JJ estaba en una encrucijada. Quería darle una señal a sus colegas, pero resultaba muy difícil saber cuándo sería el mejor momento. La caminata de Arnold lo llevaba de un lado al otro de la habitación y lo ponía en el peor lugar para que sus compañeros de equipo hicieran su entrada. Jennifer no deseaba que el ingreso de los otros empeorara la situación, no necesitaban que alguien saliera herido, ni siquiera Arnold... Ella lo quería vivo para que le dijera dónde había puesto a Henry.
Finalmente se dio cuenta que si quería distraer su atención y que cambiara su línea de visión, tenía que hacer que hablaran. Tendría que conseguir que se centrara en ella.
"Parece que fuiste muy unido a tu padre, ¿no es así?"
Casi logró hacer que cayera en el juego. Pero eso sólo hizo que él recordara la razón por la que había empezado todo eso.
"¡No intentes manejarme! ¡Tú eres la perra que quiso alejar a un hijo de su padre! "
El temperamento inestable de él logró alarmarla, tenía que tranquilizarlo. "No, no… Yo no hice nada de eso. Sé lo mucho que se quieren. Por eso accedí a la custodia compartida"
Movió los ojos de ida y vuelta entre Arnold y Will. Su ex parecía avergonzado. Había estado molesto y desconfió de su acuerdo de custodia compartida, eso lo hizo tomar a Henry sin consentimiento. Lo cual, en última instancia, los había llevado a esto.
Will aprovechó esa oportunidad para ayudarla a distraer a su captor, y al mismo tiempo: Ofrecerle una disculpa.
"Ella dice la verdad. Yo estaba disgustado porque mi hijo iba a pasar más tiempo con su mamá. Pero no tenía una verdadera razón para sentirme así. Es una buena mujer. Y es mejor persona que yo. Un niño debe estar con su madre"
Will había puesto todas sus esperanzas en esa última frase. Quería que eso dejara a Arnold sin defensas. Y estuvo en lo cierto. El hombre prácticamente explotó. En medio de su estallido emocional, tres personas se deslizaron -sigilosamente- por la puerta que conduce del sótano a la cocina.
"¡Eso no es verdad! ¡Esa mujer no es ninguna buena madre! ¡Está tratando separarte de tu hijo! ¡Un hijo no debe crecer sin su padre! ¡Imbéciles! ¿Sabes lo que pasa con los hijos cuando les toca crecer sin su padre? ¡Ellos se convierten en alguien igual que yo!"
"O como yo" Morgan salió de entre las sombras.
"Y yo." Lo siguió de Hotch.
"Y yo" Reid dio un paso adelante. Los tres tenían sus armas apuntando al sudes.
Arnold se sobresaltó, pero no se amedrentó. No tenía nada que perder. Estaba cerca de JJ y comenzó a moverse en esa dirección, con la pistola inclinada, listo para disparar. Morgan y Hotch estaban en posición de alcanzar un tiro limpio.
"Karl Arnold, Jr., ¡alto! ¡Estás bajo arresto!" La voz de Morgan fue imponente. Pero no logró detenerlo.
El dedo del hombre estaba por accionar el gatillo.
La mujer en la sala vio que Hotch estaba preparado para dar el tiro de gracia y gritó, "¡No! ¡Se llevó a Henry! ¡No disparen!"
La súplica hizo que Hotch vacilara, pero el hijo de El Zorro alcanzó su objetivo: La cabeza de JJ.
Cuando se escuchó la detonación, la mente de Reid volvió al desván, estaba viendo al suelo. Podía ver la cara de Maeve y Diana, junto con la sangre derramada. Sintió que le faltaba el aire y perdió un poco su enfoque… Hasta que oyó la voz de Hotch llamándolo.
"Reid... Reid..." El jefe de unidad reconocía esos signos: La mirada fija, la hiperventilación. Su joven genio estaba reviviendo el momento. Se acercó y le puso la mano en el hombro. Lo sacudió un poco."Reid. Reid. ¡Ella está bien!, ¡Morgan disparó!"
Hotch tuvo que repetirlo varias veces antes que Reid se centrara en el presente. Para entonces, pudo ver cuando Derek cortaba las amarras de JJ.
Al liberarse, ella corrió hacia el suelo, donde estaba tendido Karl Arnold, una herida de bala le atravesaba el pecho. Estaba sangrando mucho, respiraba con gran dificultad.
"Dime, dime dónde está. ¿Dónde está Henry?"
Si ella esperaba que tuviese algún tipo de remordimiento en su lecho de muerte, iba a llevarse una gran decepción. El Hijo de El Zorro le mostró una sonrisa cínica y dijo. "Donde el sol nunca brilla", luego sus signos vitales empezaron a ralentizar más y más.
