Él la abrazó con fuerza. La había extrañado tanto.

-Bella- ella no lo miraba, lo seguía abrazando. No tenía el valor de mirarlo a la cara. No después de que lo había alejado.

-No fue nuestra culpa- ella levantó el rostro. Lo miró fijamente y se acercó a su oído para susurrarle –Siento mucho haberte dejado ir, no tenía otra opción, te lo juro-

-Lo sé, ahora lo entiendo- le contestó sujetándole el rostro para obligarla a mirarle.

James quien miraba intrigado, se acercó al reconocer al chico.

-¿Tu eres Riley, verdad?- el susodicho asintió.

-Él es, James, él es-

Edward se alejó sin quitarle el ojo a su esposa. Se sentó en una esquina de todo y comenzó a disfrutar de los postres que le gustaron sabiendo que su esposa estaba en un momento privado.

Bella agarró fuertemente del brazo a Riley y no lo soltó hasta que los tres se sentaron.

-¿Cómo Edward te encontró?- fue la primera pregunta que logró formular.

-Yo lo contacté a él en realidad. Uno de mis compañeros de apartamento se vino para trabajar en la empresa de Edward… en Francia se conoce mucho de ustedes-

Bella cruzó las piernas y apoyó su cara en sus brazos.

-Estuve ahí pero no me atreví lo siento… no quería irte a arruinar la felicidad con mi presencia- repitió una y otra vez negando con la cabeza.

-Nunca entendí porque nunca contestaste ni mis llamadas ni mis correos, pensé que te había pasado algo grave pero luego vi fotos tuyas y de tu esposo y llegué a la conclusión de que simplemente no querías nada que ver conmigo- comentó sin poder evitar el dolor en sus palabras.

-Lo siento muchísimo, no pude no pude, hice tanto para que te fueras y te alejaras de él- Riley la abrazó para no verla llorar, nunca le había gustado que una mujer llorase, le hacía recordar a su madre cuando se ponía triste.

-Mi mamá tenía una foto que guardaba en uno de sus cajones, era un hombre joven, como James pero… - Bella sintió que le tocaron el hombro, volteó a ver preocupada de quien era. El fotógrafo, quien había recibido las órdenes oficiales de Alice para empezar con las fotos.

-¿Empezamos con las fotos oficiales señora?- preguntó el fotógrafo sin darse cuenta que había interrumpido un momento importante.

-Mientras más rápido mejor, la sonrisa se me congela- comentaba Rosalie tratando de no mover ni un centímetro del rostro para la foto con su esposo.

-Con el novio, luego sola, con sus familiares y con sus amigos- ordenó el fotógrafo. Edward apareció luego de haberse lavado el rostro para mantenerse activo.

Bella se abrazó al novio, luego a sus cuñadas oficiales y finalmente a sus hermanos.

-¿Él?- preguntó el fotógrafo sin tener algún tino. Bella educadamente respondió.

-Mi hermano- Renné llegó justo en ese instante junto con Charlie. La escena hizo llorar a Renné, quien reconoció de inmediato a Riley. No le reclamó nada a Charlie, ya no era quien para hacerle simplemente cuando dieron la indicación de que entrar la familia de la novia, Renné se paró al lado de su hija, Charlie lo hizo al costado de James, al centro estaban Bella y Riley.

Mientras Edward se tomaba fotos con su familia, Charlie jaló sin reparo alguno a Bella a un rincón.

-¿Qué hace él acá?- preguntó mirándola con furia que disimuló al ver que lo miraban.

-Delante de los invitados no vas a armar un escándalo-

-Conversemos en el estudio- agregó Bella encaminándose al que era su estudio ahora.

-Entra- lo invitó Bella sin ningún tipo de ceremonia. Charlie entró con las manos en el bolsillo juzgando desde el sillón principal hasta el tintero en el escritorio.

-Elegante- comentó escuetamente.

-Ni se te ocurra meterte con Riley y muchísimo menos tratar de herirlo de alguna forma. Aléjate de él- advirtió Bella señalándolo con el dedo.

-Es el vivo retrato de su madre- comentó Charlie perdiéndose en sus pensamientos.

-Elizabeth fue una mujer única, probablemente el amor de tu vida, pero lo contaminaste, como todo lo que tocas Charlie- le dijo Bella, Charlie volteó a verla. No lo diría nunca pero ella era su orgullo, nunca sería un buen padre pero nunca dejaría de sentir orgullo por ella.

-Lo siento- fue lo único que dijo, ese era un sincero arrepentimiento.

-Esa es una más de tus jugarretas … te conozco. Eres libre de irte pero sé que no lo harás, sino ¿qué dirá la prensa? …. Puedes hacer lo que te plazca pero mantén tu distancia con Riley-

Era como la fábula de la oveja y el pastor mentiroso. Todo el mundo le creía al principio cuando decía mentiras, ahora que por fin dice la verdad nadie le iba a creer.

Bella cerró la puerta dejándolo atrás. Charlie se dejó caer en el sofá y ahí se quedó.

Cuando la novia hizo su entrada, dos pares de ojos se posaron en ella. La de su esposo y la de su hermano.

-Bella- Riley fue el primero que llegó hacia ella.

-¿Cómo te ha ido, qué tal tu tesis?- comentó Bella tratando de pasar por alto el episodio con su padre.

-La hice sobre la influencia…-

-De los hechos sociales actuales en la literatura moderna- completó Bella, cabe mencionar que ella ya sabía que había pasado mientras Riley seguía en la espera de los resultados.

-Estuve investigando como te iba por allá- dijo Bella como excusa.

-Bella, yo sé todo lo que ha pasado. Hace algún tiempo cuando llegué a Francia, en uno de los libros que leí había una sección sobre Charlie Swan- Bella se lo llevó consigo a una de las mesas desocupadas, no había necesidad que todo el mundo escuchara sus problemas.

-Junto a ella estaba la foto que mi mamá siempre guardó en su gaveta. Era él, de joven. Todo tuvo sentido en ese momento- agregó Riley recordando ese día.

-No te acerques a él. Tu no debes de pasar por el infierno que nosotros pasamos. Tu vida está allá, te quiero porque eres mi hermano, James también lo hace pero… tu debes estar lejos de acá. Le recuerdas a ella- le dijo Bella tomándolo de la cara y haciendo que la mire fijamente.

-Quiero estar acá, quiero conocerlos a todos. Allá me siento solo, mis amigos son buenos, amables pero no son mi familia Bella- la novia empezó a llorar nuevamente, ¡era un milagro que en las fotos hubiera salido decente!

-¿Por qué mi adorada esposa llora?- preguntó Edward tomándola en sus brazos. Sabía que no era culpa del joven delante de él, pero quería saber.

-No son de tristeza, son de felicidad- se apresuró a decir Bella.

-¿Por qué, aparte de que te sacaste la lotería conmigo?- todos los que estaban alrededor rieron.

-Riley se va a quedar- Edward lo sabía. Regresaba a su hogar.

-Bienvenido a Nueva York- le dijo Edward estrechando la mano de Riley.

James bailó como nunca en la pista de baile junto con Ella. Era la indicada. Con ella se casaría algún día.

Perdidos entre los arbustos estaban Bree y Diego, ambos estaban sentados viendo las estrellas, hacía frío pero gracias a la gran calefacción de la casa de Edward y Bella no la podías sentir.

Riley tomaba una copa de vino por primera vez en la noche, el día había sido de locos, el jetlag todavía parecía afectarle de rato en rato pero estaba feliz. Desde hacía años que no se sentía tan bien. Con cuidado de no romper nada se acercó a la fuente de chocolate.

-¿Chocolate con fresas?- preguntó una voz que no reconoció pero cuando volteó sintió temblar el cuerpo.

-Señora Swan- dijo en modo de saludo.

-Llámame Renné- Riley se sentía nervioso hasta por la punta del cabello.

-¿Así que has estado en Francia últimamente?- comenta Renné antes de beber su primera copa de vino en la noche.

-Si señora, he podido viajar en tren hacia otros países también- Riley dijo esto de manera rápida antes de probar una de las fresas.

-¿Estambul?- preguntó Renné.

-No he tenido el placer señora-

-Estuve ahí por un par de meses- comentó ella sin necesidad que el mismo Riley se preocupara.

-Uno de mis compañeros es de ahí, dice que la catedral es hermosa- dijo Riley.

-¿Qué desea en verdad señora?- agregó parándose adelante de ella.

-Conocerte, eres parte de mi familia Riley. No empecé bien con mis propios hijos pero contigo quiero hacerlo bien- la sinceridad en las palabras de Renné reafirmaron la idea de Riley: quería quedarse con su familia. Tal vez esa mujer nunca sería su madre pero sí una persona especial en su corazón.

Por el lado opuesto al de Riley estaban Carlisle y Esme. Cuando vieron entrar a su hijo hacia el estudio supieron que era tiempo de hablar.

-Queremos hablar contigo- como siempre tenían la costumbre ambos entraron sin tocar, Edward rodó los ojos, sacó lo que necesitaba del cajón y se volteó para enfrentarlos.

-Esto no me va a gustar- dijo Edward con convicción al ver la mirada de su padre.

-Es tu boda pero no puedo evitar tocar el tema sabiendo que te vas a ir por dos meses- empezó Esme.

-Voy a vender la empresa- interrumpió Carlisle sin ninguna ceremonia.

-No, papá no puedes hacer eso- dijo Edward apoyándose en la esquina del escritorio.

-No voy a sacrificarlos a ustedes por mi empresa. Debo de aceptarlo. Emmett es un gran abogado, Alice una fantástica diseñadora y tú eres … -

-Yo soy el empresario de esta familia. Te fallé, sé que lo hice al irme de la casa, pero no lo volveré a hacer- todo volvía, todo. Las miradas, los comentarios cuando decidió irse de su casa. Pero ya no lo haría más.

-Edward cuando estabas en el escenario sentado con tu guitarra, tenías una sonrisa enorme, una que nunca he visto cuando te sientas en tu silla negra- Una sonrisa que nunca había faltado en la cara de Carlisle sin importar el día o la hora.

-Tu padre y yo hemos tomado esta decisión. Disfruta de tu luna de miel, cuando regreses, haremos los cambios pertinentes. Todavía no te estreses con eso, tal vez encontremos alguna solución… tu solo disfruta de tus primero meses como hombre casado- finalizó Esme abrazándolo.

-Cuando regrese lo discutiremos, no hagan nada sin mí por favor- pidió Edward.

Esme y Carlisle aceptaron eso. Salieron antes de Edward del estudio. Fue Bella la que entró minutos después, sin tocar, de nuevo. Edward rodó los ojos nuevamente, ¡nadie tocaba la puerta!

-Ya se acerca la 1- anunció ella divertida. Aún seguí usando toda la joyería pesada y el vestido. Solo Edward le quitaría el vestido de bodas.

-Ven, vamos a bailar y luego hay que subir por las escaleras de atrás- agregó jalándolo afuera del estudio. Edward había entrado para pensar y sacar los pasajes de vuelo que había escondido ahí.

-¿Qué se siente ser un hombre casado?- pregunta una mujer que se les acerca con un micrófono.

-Me siento feliz. Sonrío como estúpido ahorita- dijo Edward señalando su sonrisa. Luego cuando avanzaron un poco más dio al orden de sacar a cualquier reportero que se hubiera metido a la casa. ¡Eso era invasión!

-Estamos en una burbuja- le dijo a Edward en el oído. Este sonrió y la abrazó antes de empezar a bailar.

-¿Me dirás a dónde iremos primero?- preguntó Edward en la mitad del baile. El trato había sido el siguiente, Edward elegiría el destino turístico por un mes y Bella haría el primer mes.

-Todo lo contrario a tu tour por Europa- era un tour pero no por Europa.

-¿Un crucero?- cuestionó Edward. Bella negó y no habló más del tema. Juntos bailaron un rato, comieron un par de platos y luego Edward la sentó en su regazo. El tiempo pasó con rapidez. Antes de percatarse ya eran la 1 y cuarto.

-Subamos- pidió Bella abrazándose a su esposo. Cuando llegaron a su dormitorio principal, Bella se tiró a su cama.

-Me muero de cansancio- dijo Bella estirándose lo más posible.

-Piensa que hoy día dormiremos en Nueva York y mañana amaneceremos en… - Bella estuvo a punto de revelar su destino pero se detuvo al descubrir su plan. –No diré nada- se limitó a contestar. Edward cogió las últimas maletas que quedaban en el cuarto. Bella lo cerró con llave y luego la metió en su maleta. Habían llegado hace pocos días pero ya tenían que partir nuevamente.

-Te tengo una sorpresa, cierra los ojos- Edward llevaba las maletas pero Bellas las tomó con cuidado y lo guió hacia afuera. –Abre los ojos- ordenó dulcemente.

-¡Wow, este auto está hermoso!- exclamó Edward emocionado. Era una camioneta grande, esas que se usan para pasar por montañas y grandes cerros.

-Nos vamos a recorrer Estados Unidos- anunció inesperadamente. Edward abrió los ojos de manera desmesurada. La tomó sin importar que las maletas se cayesen y la abrazó hacia él.

-¿Se van a ir sin despedirse?- preguntó Alice haciendo acto de presencia con casi toda la familia.

-Cuídense mucho- dijo Esme despidiéndose con la mano. Renné se acercó y los abrazó a ambos.

-Gracias a todos- les dijo Bella despidiéndose. Edward les agradeció el haber venido y besó en la frente a Harper quien caía ya dormida en los brazos de su padre.

-¡Mucha suerte!- exclamó Alice antes de que Edward arrancase.

-Vamos a adueñarnos del mundo, tenemos dos meses enteros Bella, solo para ser tu y yo- dijo Edward antes de acelerar y abrir las ventanas de un solo tirón.

-Siempre seremos tú y yo- era una afirmación, una promesa para siempre.

-Primera parada señor Cullen, al mejor hotel de toda Nueva York para pasar nuestra primera noche de casados- le dijo Bella entrelazando sus dedos con los de ellos. Edward desaceleró para besar la unión de sus anillos.

Serían muchos lugares, millones de persones y miles de aventuras que compartirían juntos.

FIN

N/A: Sorry, sorry sorry tuve muchas actividades de la prom este fin de semana! Acá está :c se acabó. Osea falta el epílogo pero bueno esto es prácticamente todo :D ojalá lo hayan disfrutado tanto como yo, gracias por su apoyo, sus comentarios, y absolutamente por todo.