Capítulo 53: "Enfrentando emociones extrañas, cuando toca fondo la angustia"
Llega un momento en la vida en que alguien de corazón puro te quiere destruir, pese a que te quiere mucho, o alguien de corazón frío y egoísta que te quiere proteger, incluso arriesgando su vida; si, no es algo muy común de ver, corrección, ¿alguien ha visto algo así alguna vez? Dudo mucho que sean muchos los casos, en el mejor de los casos, pero da para pensar, ¿verdad? Bueno, se preguntarán, ¿por qué ponerse a pensar en ello? Tal vez porque es algo que tendría que ocurrir tarde o temprano, o a veces más temprano que tarde. El que alguien se lo ponga a pensar ahora, tal vez no influya en la vida de las personas, o tal vez sí. Veamos qué es lo que sucede en el primer caso, cuando alguien que es capaz de dar su vida por ti, ahora solo te quiere, en el mejor de los casos, descuartizar.
Las circunstancias no estaban para sorpresas ni mucho menos, había sucedido algo muy extraño, Goku había caído bajo la posesión de algo o alguien. Lo que no sabían los que rodeaban al saiyajin, era por qué de la nada se había convertido en un ser lleno de rabia, maldad, ira, solo con sentimientos de odio hacia los humanos.
—¡Aléjense de nuestro planeta humanos asquerosos, o nosotros personalmente lo haremos! —gritó el Pikachu con mucha ira.
—¡¿De que estas hablando?! ¡Explícate! —preguntó el profesor Rowan, sin entender lo que sucedía.
—¡No tengo nada que explicarles a los humanos! —miró fijamente a los ojos de Sakura y le amenazó— Tú serás la primera, mocosa —de pronto, la cola del Pikachu comenzó a brillar tornándose oscura, dio un brinco y se lanzó contra ella, ¡intentando acertar su cola de acero!
—¡Aléjate de ahí, niña! —gritó Mustang, pero Sakura no reaccionaba, siquiera podía moverse, aún estaba paralizada por el ataque eléctrico.
—¡Sakura, muévete! —todos le gritaban para que se moviera, pero no hubo caso.
Todo parecía así de largo para la joven, aun no salía de la conmoción de lo que sucedía. No era necesario adivinar lo que sucedería, una poderosa cola de acero acertó en su brazo derecho, mandándola a volar con mucha fuerza, quedando tirada a unos metros del lugar.
El lugar quedó en silencio, todos estaban estáticos, no podían creer lo que veían. ¿En verdad Goku había atacado a Sakura?
—¡Ustedes son los que siguen! —gritó ahora el irreconocible Pikachu— ¡Nuestro señor Arades acabará con todos ustedes, y nosotros volveremos a vivir como lo hacíamos antes que los humanos contaminaran nuestro planeta!
¡¿Qué Arades que?! Parecía una locura, pero todo hacía indicar que Goku se había unido al escuadrón de la oscuridad, ¿pero con tanta facilidad? Era muy extraño.
—¡Oye, no te precipites y será mejor que prestes atención! —le dijo muy serio el coronel Mustang— ¡Si quieres eliminarnos, primero tendrás que pelear conmigo! —pese a la seguridad con la que hablaba, sabia mejor que todos que esto estaba fuera de lo anormal.
—¡Como digas humano, entonces serás el segundo en morir! —dirigió su mirada al alquimista de fuego y comenzó a acumular energía eléctrica en su cuerpo.
Pero en otro lugar, estaban a punto de vivir una verdadera pesadilla.
...
Marte comenzó a absorber todo el poder que adquirió la energía sagrada, y la misma. Su poder era tan grande, que su cuerpo apenas la podía contenerlo, lo que provocaba que emanara energía en forma de tentáculos. Pese al tiempo, seguía aumentando su poder sin cansarse, y todo terminó con una explosión, la que mandó a volar a todos con excepción de Vegeta, quién esperaba ansioso continuar la pelea. Después de desaparecer la luz producida por la explosión, apareció Marte con un aspecto mucho más pequeño, su estatura era menor; en comparación, llegaba hasta los hombros de Vegeta, su piel escamosa era rojiza, y su cabello gris.
—Discúlpame Vegeta por haberte hecho esperar, ¿te parece si continuamos? —preguntó con una sonrisa tan fría, que causaba escalofríos.
—¡Ya era hora Marte, me estaba empezando a aburrir!
Y volvieron a pelear al mismo ritmo de antes.
Mientras tanto, Dawn y los demás se recomponían después de la explosión.
—¡Ay! ¡Ese Marte quiere pasarse de listo! —exclamó Mimí muy enfadada.
—Miren, volvieron a pelear —decía Kenny mientras concentraba su atención a la batalla.
—Es increíble que pese al tiempo que han estado peleando, continúen al mismo ritmo —decía Dawn muy sorprendida del ritmo que llevaban.
Pero las palabras de Agumon los haría aterrizar a tierra firme, de forma muy violenta.
—Vegeta perderá esta batalla —dijo Agumon muy serio.
—¿Eh? —a Mimí le llamó la atención aquellas palabras, por lo que miró al monstruo digital— ¿Qué quieres decir con eso, Agumon?
—Chicos, no es necesario que se los expliquen, solo miren la batalla —dijo Gabumon sin quitar la vista de la batalla.
—¿De que estas hablando? Solo mira, Vegeta sigue con clara ventaja —decía Kenny muy seguro de sus palabras.
Y muy obedientes, hicieron lo que les pidió Gabumon. Con un poco mirar la batalla, era evidente lo que decía Kenny; Vegeta tenía todo bajo control, pero después de analizar la situación, se percataron de algo muy extraño. Pese a que peleaban con la misma fuerza y velocidad, había algo raro en Marte.
—¿Acaso Marte está peleando al nivel del señor Vegeta por alguna razón? —todos miraron a Dawn muy extrañados, su pregunta había sido muy extraña, pero certera— Bueno, eso es lo que siento por alguna razón.
—Acabas de acertar, Dawn —dijo Gatomon—. Si analizan bien la batalla, notarán que Vegeta está luchando con todas sus fuerzas, mientras Marte está más que relajado, pareciera que estuviese jugando.
—¡Oigan chicos, lo que dicen es grave, toda nuestra fe esta en Vegeta, ¿qué pasaría si él en verdad pierde?! —gritó Kenny muy nervioso.
—¡No tengo intenciones de hacer lo que dice Marte! —gritó Dawn muy furiosa, para salir corriendo en dirección a la pelea.
—¡Dawn, ¿qué vas a hacer?! —le preguntó Kenny.
—¡¿Qué no es obvio?! ¡Voy a pelear contra Marte!
—¡¿Estás loca, quieres que te mate?!
—¡Si no hacemos algo, de todos modos, moriremos, mínimo lo que puedo hacer es ayudar al señor Vegeta, él está en peligro!
—¡Dawn, no seas estúpida, tú no puedes hacer nada, quédate aquí! —intervino Mimí retando a Dawn.
—¡Di lo que quieras, pero si quiero dejar de ser un estorbo, esta es mi hora de demostrarlo! —y cuando iba a empezar a correr al lugar de la batalla, sus Pokémon se pararon frente a ella— Chicos, ¿me quieren ayudar a pelear? —a lo que le asintieron— Se los agradezco muchachos, pero quiero hacer esto sola. Es verdad lo que dijo el señor Vegeta, si quiero demostrar ser fuerte y no un estorbo, tengo que demostrarlo con mis manos. Por favor, ustedes no interfieran —y partió a, según ella, enfrentar su destino.
Sus Pokémon miraron pasmados como su entrenadora se dirigía al campo de batalla, sin creer lo que escuchaban.
—¡Chicos —les gritó muy serio Kenny—, no se preocupen, dejen a Dawn! —los Pokémon voltearon a ver a Kenny muy preocupados— Ella le quiere demostrarle algo a Vegeta. Recuerden que pese a ser muy alegre y optimista, Dawn también cae en cuadros depresivos cuando se siente una inútil.
—¡Además —ahora decía Mimí—, si llega a suceder algo, nosotros interferiremos —para después mirar tras ella a los demás—, ¿verdad chicos?! —a lo que asintieron con entusiasmo, dejando un poco menos preocupados a los Pokémon de Dawn.
Dawn, ¿estás segura de lo que haces? ¿Crees que puedes hacer algo para al menos, ayudar un poquito a Vegeta? A lo mejor aquella desesperación, de que Vegeta estaba siendo derrotado, la había hecho tomar una decisión. Quien sabe, cualquier cosa era posible.
...
Mientras tanto, Mustang continuaba luchando contra Goku, claramente sin ningún resultado favorable, es más…
—¡Esto es imposible, se supone que, con ese cambio de cuerpo, con suerte sabia controlar sus poderes, ¿qué rayos está sucediendo?! —se preguntaba muy desesperado el alquimista de fuego.
—¡Ya lo sé! —gritó Marina— ¡Si Sakura elimina el poder de sus cartas sobre Pikachu, podrá debilitar el poder que tiene, así el coronel Mustang podrá retenerlo con mayor facilidad!
—Marina, no creo que Sakura esté en condiciones de hacer algo —decía Gary mirando a la joven que aún seguía tirada—. Está inconsciente, o al menos eso espero. Tendremos que pensar en otra cosa rápido.
—Pero ¿qué haremos entonces? —preguntaba Takeru— No creo que pueda con él por mucho tiempo más.
—¡Es verdad! —llevando su mano izquierda a su cabeza, muy desesperado, Gary comenzó a buscar una solución, pero gritó al aire con mucha rabia— ¡Maldición, Satoshi… ayúdanos!
Mientras tanto, dos personas veían desde el interior del laboratorio la batalla.
—Por favor, ayúdalos al menos a detener por un momento al Pikachu de Ash. Tengo algo en mente —decía una joven de cabello rosado.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó el hombre de turbante y capa.
—Intentaré despertar, aunque sea a cachetadas a Sakura. No puedo permitir que esté en ese estado, Sato no me lo perdonaría —decía la joven muy seria.
—¿Estás segura de lo que haces? Esa niña solo nos molestaría si se pone a pensar en todo lo que ha pasado.
—No te preocupes, Sakura es mi amiga, y mi misión es apoyarla aún en estos momentos… ¡Yo sé que Sato haría lo mismo, por algo la puso a ella como la líder de todo esto antes de morir! —le respondió con un poco más de ánimo.
—De acuerdo, como tú digas Whitney, solo espero retener a Goku por algún tiempo.
—No te lo pediría si no supiera que eres amigo de él, Piccolo. De todos modos, solo te pido que lo detengas, tampoco quiero que lastimen el cuerpo del Pikachu de Ash, él se sacrificó para que Goku siguiera con nosotros, mientras el pobre está aguantando esa maldita enfermedad —decía nuevamente muy seria, sin quitar la vista del campo de batalla— ¡Ya basta de palabrerías! —y salió corriendo mientras gritaba— ¡Confío en ti!
—Veamos primero si lo que quieres hacer funciona —decía sonriendo con algo de seguridad—. ¿Qué le habrá pasado a Goku? Él no pertenece a esta dimensión, mucho menos es como esos animales… Dejemos las preguntas para otro momento, a detener a ese enano.
¿Con que objetivo Whitney querrá despertar, como dice ella, aunque sea a cachetadas, a Sakura? Como todos sabemos, el estado depresivo de Sakura no le permite ni siquiera pensar en lo que pasa, salvo en la muerte de Satoshi, los ataques a Ash y Pikachu, y la enfermedad de Goku.
...
Mientras tanto, Vegeta aún continuaba luchando contra Marte, ya con mucha dificultad.
—¡Vamos Vegeta, ¿no me digas que ya te cansaste?! ¡Y eso que me esmeré para convertirme en un rival digno, como tú querías! —le decía en tono burlón.
—¡Ni siquiera creas que ya tienes la batalla ganada, recién estoy calentando! —dijo ahora Vegeta con mucha rabia contenida.
—Perro que ladra no muerde —decía en una posición muy burlona, levantando sus manos a la altura de la cara, para después solo cruzarse de brazos— ¡No tengo tiempo para juegos saiyajin, terminemos esto ahora! —de pronto, comenzó a emanar más energía. Por lo visto, tenía en mente aumentar aún más su poder para destruir a Vegeta de un solo golpe, mientras que Vegeta hacia exactamente lo mismo.
—¡Ahora veras Marte, te eliminaré en un abrir y cerrar de ojos! —y sin mediar más, Vegeta se lanzó a atacar, pero para su sorpresa, cuando estaba a punto de acertar su puño izquierdo, Marte se movió a una velocidad superior a la de él, esquivando el ataque sin ninguna molestia— ¡Maldito, me las pagarás! —la desesperación hizo que Vegeta solo se desesperara, valga la redundancia, por lo que se lanzó contra Marte a dar golpes a tontas y a locas, sin acertar ninguno— ¡¿Qué rayos le pasó a Marte?! ¡Aumentó su poder de forma abrumadora, esto no puede estar sucediendo!
Por más que Vegeta lanzaba golpes, no acertaba ninguno, hasta que la desesperación le hizo pasar una mala jugada al descubrir su defensa, lo que Marte aprovechó para propinarle un par de golpes que lo mandaron al pseudosuelo.
—¡Lo siento mucho Vegeta, pero no tengo tiempo para tus juegos, tengo cosas importantes que atender! —en sus manos comenzó a cargar una extraña energía, parecía fuego azulado— ¡Te mandaré a lo más profundo del infierno, saiyajin!
Se veía todo perdido para Vegeta, estaba a punto de desaparecer. El ataque de Marte se veía muy potente, y considerando su velocidad, seguro que, si lograba esquivar el ataque, cosa casi improbable, igual lo mataría, pero de la nada apareció Dawn, interponiéndose entre la trayectoria del ataque Marte y Vegeta.
—¡Niñita, vete de aquí, me molestas! —dijo con rabia el saiyajin.
—¡No lo haré, voy a probarles que no soy un estorbo! —gritó con ira y prepotencia Dawn, muy segura de su decisión.
—¡Ahora me eres un estorbo! —le dijo Vegeta muy furioso— ¡¿Acaso quieres que tu vida termine ahora?!
—¡No me importa si muero ahora, al menos moriré ayudándolos y no de protegida! —dijo mientras volteaba su mirada al saiyajin, mirándolo muy segura.
Al ver esta situación, Marte detuvo su ataque.
—¡Vaya, vaya, con que la jovencita quiere luchar conmigo! —decía muy sarcástico.
—¡Por supuesto Marte, no creo que pueda derrotarte, pero al menos daré mi mejor esfuerzo! —decía muy convencida, sin nada de miedo, o eso simulaba…
—Vegeta, ¿te parece si primero juego con esta mocosa y después te destruyo? —la pregunta sacó de sus cabales a Dawn, provocando que su enojo aumentara.
—¡Haz lo que quieras Marte, pero ni creas que podrás derrotarme! —decía con una sonrisa sarcástica.
—¡Ahora les demostraré que si soy capaz de luchar por mí misma! —se decía Dawn— ¡Por causa de mi torpeza estamos en peligro, si hubiésemos traído con nosotros aquella energía sagrada, ahora estaríamos descansando en casa! —y gritó fuertemente— ¡Prepárate Marte!
...
Mientras tanto, Goku seguía dándole problemas al alquimista de fuego, quien apenas podía seguir el ritmo de la pelea.
—¡Esto es terrible, si no hacemos algo ahora, matará al coronel Mustang! —exclamó muy preocupada Marina— ¡Tiene que haber algún método para ayudarlo y detener al señor Goku!
De pronto, se sintió una explosión detrás del laboratorio, para ser más exacto, en el lugar donde descansaban los Pokémon.
—¡¿Qué fue eso?! —preguntó Taichi muy preocupado.
—¿No están descansando los Pokémon en ese lugar? —pregunto Hikari un poco asustada.
De pronto, la asistente de la profesora Larch llegaba corriendo desde el laboratorio al grupo. Se veía aterrada.
—¡Esto es horrible! —gritó la joven aterrada.
—¡Hari, ¿qué sucede?! —preguntó Gary bastante angustiado.
—¡Todos los Pokémon que descansaban en el rancho comenzaron a atacar!
—¡No, Inuyasha y Kikyō están solos en ese lugar! —gritó Yui— ¡No podrán contra los Pokémon de Satoshi, los van a matar!
—¡Es cierto Yui…, si los Pokémon de Satoshi caen poseídos, en especial sus Pokémon más poderosos, no tendremos ninguna oportunidad! —reflexionó Gary, comenzando a desesperarse mucho, contagiando sus emociones a los demás.
Hasta que lo inevitable ocurrió, una cola de acero de Pikachu impactó por la espalda a Mustang, dejándolo en el suelo muy debilitado.
—¡Llegó tu hora, maldito! —gritó el Pikachu con ira, alejándose un poco y acumulando energía eléctrica.
—¡Maldición, no me puedo mover…, ya estoy muy agotado y adolorido! —decía entre quejidos Mustang, con mucha rabia— ¡Creo que en verdad me matará! —y aún sin rendirse, intentaba levantarse del suelo, sin éxito.
Todos vieron como el Pikachu acumulaba muchísima energía, y cuando terminó de preparar su ataque, disparó la poderosa descarga eléctrica, la que al impactar provocó una gran explosión, provocando que una pantalla de polvo se levantara por la fuerza de impacto del choque.
—No…, Pikachu, que hiciste —dijo Gary con la voz entrecortada, sin creer lo que veía.
Nadie podía creer lo que veían. ¿En verdad Goku o Pikachu, como quieran decirle, había matado al coronel Mustang?
Cuando se disipó el polvo, se vio el resultado del ataque. Había sido un gran impacto, dejó un gran cráter el ataque eléctrico, pero no había nadie.
—¡Imposible, no está! —gritó el Pikachu, quien comenzó a mirar por todas partes buscando al coronel, hasta que miró al cielo y vio como alguien lo había salvado— ¡Rayos, ¿cómo llegó ahí?! —gritó con rabia.
—¡Oye enano, no será tan sencillo como crees, ahora yo pelearé contigo! —le gritó quién estaba flotando en el aire, mientras se dirigía al grupo.
Al llegar al grupo.
—Oye…, gracias por ayudarme —dijo Roy muy agitado.
—Será mejor que no te metas con ese sujeto, puede que esté con ese cuerpo, pero no quiere decir que sea un debilucho —dijo muy serio y preocupado el recién llegado.
—¡Llegaste justo a tiempo Piccolo, me alegra mucho! —exclamó aliviada Yui— Pero ¿qué harás ahora con Pikachu?
—No lo sé —respondió el namek muy pensante—. No creo que haya usado su verdadero poder, tendré problemas para detenerlo al menos, pero trataré.
—Solo cuídate de los ataques eléctricos, Piccolo —le recomendó Gary—. Jamás había visto tanto poder en un Pokémon, sería muy problemático si te llegara alguno.
—Lo tendré en cuenta —asintió con mucha seguridad Piccolo, sin quitar su mirada del Pikachu— ¡No sé quién seas en realidad rata, pero no creas que la tendrás tan fácil conmigo!
—¡Eso lo veremos, Piccolo! —respondió de forma desafiante el Pikachu, mientras tomaba posición de ataque.
Por lo visto, la batalla se ha vuelto extremadamente difícil, no solo por el poder… Tal vez, eso era lo menos importante en ese momento, ya que estaban en una situación en que debían que derrotar a sus amigos, o simplemente demostrar que podían seguir adelante pese a las situaciones difíciles. ¿Qué sucederá con Dawn? ¿Lograrán derrotar a Marte? ¿Y qué pasará con Goku? ¿Podrán volverlo en sí, o tendrán que eliminarlo? Todo esto y más, en el siguiente capítulo.
Esta historia continuará…
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Hola a todos. En esta ocasión, como en la anterior, solo seré cortés con ustedes, ya que no tengo mucho que agregar. Saludos y cuídense. Hasta el próximo sábado!
