Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capitulo 52

Diez minutos después ambas iban sentadas en uno de los coches del presidente. Sebastián había levantado el cristal que separaba la parte delantera de la trasera, por lo que tenían absoluta intimidad.

—Cielo…— Jullie llamó la atención de su hija que miraba distraídamente por la oscurecida ventanilla. —¿Puedo preguntarte algo muy personal? Si te parece demasiado entrometido o te incomoda no me respondas—

—Ah…, vale— Aceptó Kyoko.

—¿Qué le respondiste cuando te preguntó si estabas preparada?—

—Eh…— Kyoko se sonrojó visiblemente. —No lo sé—

—Ya…, tranquila no hace falta que me respondas, comprendo que es demasiado personal y que no es de mi incumbencia— Jullie sonreía pero en sus ojos se veía la pena que sentía porque no tuviera confianza como para responder.

—No es eso— Se apresuró a aclarar Kyoko— Lo que le contesté es que no lo sabía—

—Aaaah…ya veo— Jullie ladeó la cabeza ligeramente. —¿No lo sabes? —

—La verdad…, es que no— Confesó Kyoko. —Yo …— Se interrumpió temerosa de ofender a su madre.

—Dime cielo, te prometo que no te juzgaré— Prometió Jullie dulcemente. —Jamás lo haré, solo te escacharé y, si es posible, intentaré ayudarte—.

Kyoko la miró maravillada, en su voz no había ladina curiosidad, ni prejuicios, ni nada de lo que había obtenido de la única figura materna que había conocido. —Gracias—

—¿Por qué?— Preguntó Jullie sorprendida.

—Por ser mi madre, por seguir siéndolo a pesar de la situación que he creado y que afecta al que es tu hijo de verdad—

—Mi niña…— Jullie la atrajo hacia sus brazos— Ya te lo he dicho, tu eres mi hija, tanto como él— Beso su frente con verdadero amor. —En vuestra relación soy la madre de ambos, solo quiero que seáis felices juntos para toda la vida—

—Por eso mismo…, gracias— Insistió Kyoko. —Sobre lo otro…, no quiero ofenderte—

—No lo harás, habla libremente cariño, sin miedo— Jullie la animó con una sonrisa.

Kyoko inhaló y exhaló fuertemente tomando valor para hablar. —Estos día estoy verdaderamente confundida, siento cosas que jamás había sentido y no sé como procesarlas. Mi vida ha cambiado drásticamente, todo lo que hizo de mí quien era ha desaparecido, mi madre, las personas que me educaron y con las que crecí…— Volvió a tomar aire mientras miraba a Jullie. —Ahora tengo unos padres maravillosos, que son lo opuesto a lo que tuve, no solo a la hora de quererme, lo sois en todo. Y claro eso me lleva a replantearme muchas cosas como la educación que me dieron, los prejuicios con los que crecí…—

—Cielo, no debes pensar así— Jullie no pudo evitar interrumpirla. — Por ser como eres te adoramos todos, que tu educación sea más tradicional que la nuestra no tiene por qué significar que sea peor—

—No?—Susurró Kyoko.

—Claro que no, además puede que yo sí tenga una forma distinta de ver las cosas, y que tus padres sean más modernos que lo habitual, pero no olvides que ambos son Japoneses también— Jullie sonrió recordando algo. —Cuando conocí a Kuu…, jajajajaja, me pareció tan extraño…, tan serio, tan correcto…—

—De verdad? — Preguntó Kyoko encantada de que su madre le contara cosas en confidencia.

—Ya lo creo, jajajaja— Respondió Jullie feliz de ver como su hija la miraba. —No me gustó en absoluto, a pesar de ser el hombre más atractivo que había visto nunca, me parecía también el ser más aburrido del planeta. Pero luego, a medida que le conocía, lo mismo que me pareció malo comenzó a parecerme encantador y finalmente me enamoré de él sin remedio—

—Oooooh…, que bonito— Kyoko tuvo un momento moe total, olvidando por un segundo los problemas. —¿Puedo hacerte yo una pregunta muy, muy personal? — Se sonrojó todavía más.

—Siempre puedes preguntarme lo que quieras— Jullie sonreía abiertamente, pues por la cara de su hija sabía perfectamente cuál iba a ser su pregunta.

—¿Cuándo… Cómo supiste que estabas preparada?— Hizo la pregunta rápidamente sin separar la palabras y apenas sin voz.

—Ah sobre eso…, necesito que me prometas una cosa— La pidió Jullie, al ver la clara afirmación de Kyoko continuó. —Si alguna vez tu papá te pregunta no le digas que te dije esto, ¿vale? —

—Lo prometo, pero ¿y si lo hace…?—Kyoko no terminó la pregunta.

—Ah! Si Kuon te pregunta dile la verdad, no debe haber mentiras entre las parejas cielo, además el sabe toda esto, se lo conté cuando tuvimos "la charla" —

—¿La charla? — Preguntó Kyoko totalmente confundida.

—Sí, ya sabes la charla que os damos cuando os vais haciendo mayores y la historia de la abejita o la cigüeña ya no funciona... — Jullie se interrumpió y la tristeza se apoderó de ella al comprender algo. —Nunca tuviste esa charla, ¿verdad?—

—No— Kyoko sintió envidia por la clase de relación que nunca tuvo.

—Ya veo…— Jullie cogió una mano de Kyoko y la sonrió. —Bueno pues aquí tienes a tu mamá para hacerlo—

—¿De verdad?— Kyoko se sintió feliz y horrorizada al mismo tiempo. "Jolines que vergüenza".

—Tranquila, esa conversación suele resultar bochornosa para ambas partes— Añadió Jullie sabedora de lo que estaba pensando Kyoko. —Por suerte ahora eres una mujer y yo más viejas, así que será más fácil—

—Tú no eres vieja! — Exclamó Kyoko indignada.

—Jajajajaja, gracias mi vida— Jullie se carcajeó, pues una vez más la sinceridad de su pequeña la tenía cautivada. —Respecto a tu pregunta… Solo te puedo decir que cuando llega el momento lo sabes, no es algo que se pueda forzar y tampoco se puede detener, simplemente ocurre, sin tener que meditarlo ni analizarlo. En mi caso, y negaré que lo he dicho si se entera tu padre, tuve que ponerme un poco pesada, le costó mucho aceptar que yo no era japonesa ,y como tal tenía una educación sexual diferente, una vez que lo aceptó y estuvo seguro de que yo lo quería realmente tanto como él simplemente ocurrió —

Kyoko casi se atraganta al escuchar la palabra sexual, tosió tan fuertemente que su madre le dio unos golpecitos en la espalda para ayudarla a respirar.

—Como dije antes no creo que mi educación sea mejor ni peor, solo diferente— Añadió Jullie, como si su hija no la hubiera interrumpido. —Kuu y yo nos queríamos, supe desde que conquistó mi corazón que estaríamos juntos para siempre, aunque él se empeñaba en formalizar esa última parte antes que nada—.

— ¿De verdad? — Kyoko la miraba fascinada.

—Sí, pero yo no estaba dispuesta a esperar, jajajajaja— Sonrió con picardía. — Dime, ¿tú sientes que vuestro amor es para toda la vida? —Jullie la miraba preocupada.

—Sólo sé que le quiero, que con él he descubierto que soy capaz de amar más de lo que pensé que era posible…— Kyoko agachó la cabeza.

—¿Qué pasa cielo? — Jullie n le permitió esconderse. —¿Crees que él no siente lo mismo? —

—Pues… sí, no…, no lo sé— Reconoció Kyoko apenada. — La verdad es que eso es lo que me tiene confundida—

—¿El qué? —

—En un momento me siento la mujer más cuidada y querida del mundo, y al siguiente estoy segura de que no es verdad y me siento rechazada— Reconoció Kyoko.

—¿Has hablado con él de esto? Porque cariño, yo lo que veo es tu inseguridad, seguro que él la ve también y por lo tanto actúe en consecuencia— Le explicó Jullie amablemente.

—Sí antes de mi presentación— Kyoko suspiró lentamente y nuevamente acalorada siguió hablando rápidamente —Me aseguró que no debo sentirme rechazada, que me quiere y desea, que si mantiene la distancia es porque quiere cuidarme y hacer las cosas como Dios manda. Pero luego por la noche…, yo volví a sentir en mi interior esa necesidad de estar con él, y cuando nuevamente me detuvo me sentí tan herida…—

—Ya… ¿por eso discutisteis? ¿Por lo que pasó por la noche? —

—No, el volvió a explicarme lo mismo otra vez— Kyoko frunció ligeramente el ceño. —Que quiere hacerlo bien…, pero es que yo no sé lo que quiere decir con eso—

—Ah cariño, pues creo que para empezar tu edad es un problema— Sonrió Jullie sabedora de los motivos de su hijo— Creo que esa es una de las cosas que quiere hacer de forma correcta, también me imagino que querrá estar seguro de lo que tú quieres realmente, ¿no crees? —

—Supongo que sí…— El ruido de un teléfono que venía desde el otro lado del coche interrumpió sus palabras.

—Señora, señorita? — Sebastian bajó el cristal que los separaba. —Hemos llegado ya, he hablado con el portero y asegura que está allí porque ha oído mucho ruido antes—

—Gracias Sebastian— Agradeció Jullie con una sonrisa, después se volvió hacia su hija con la preocupación reflejada en su rostro. —¿Quieres que suba contigo?—

Kyoko veía desde su asiento las ventanas del último piso del enorme edificio frente al que se había detenido Sebastian. —Eh…no, debo hacerlo yo sola—

—De acuerdo cielo— Aceptó Jullie cumpliendo así la palabra dada antes de salir, aunque se la veía realmente preocupada. —Toma quizás necesites esto Yashiro me lo dio, y recuerda si me necesitas tengo el móvil aquí mismo, ¿vale? —

—Vale…—Kyoko aceptó lo que su madre le ofrecía. —Tranquila, él nunca me haría daño—

—Oh eso ya lo sé cariño, es mi hijo. — La dio un beso en la mejilla como despedida. —Y no miente cuando dice que te quiere más que a su propia vida, sólo me preocupa que a veces las palabras pueden hacer más daño que otra cosa—

Kyoko devolvió el beso y salió del coche, pero antes de cerrar asomó una vez más la cabeza. —Eso lo sé mejor que nadie, aunque esta vez fueron mis palabras las que hirieron—.

Caminó con fingida seguridad hasta la puerta del edificio que el portero mantenía abierta para ella, pero sus voz al desearle al hombre buenos días dejó en evidencia su nerviosismo.

Cuando llegó a la última planta se quedó parada frente a la puerta unos instantes, respiró profundamente y con decisión tocó el timbre. Al no obtener respuestas pasado un minuto volvió a tocar y finalmente golpeo la puerta con fuerza.

Diez minutos después, en los que volvió a repetir el proceso anterior varias veces, decidió hacer uso del objeto que su madre le había entregado. Con cierta dificultad, pues sus manos traicionaban su intento de parecer relajada, introdujo la llave en la cerradura y entró en el apartamento de su novio.


Continuará…

Muchas gracias por vuestros comentarios. Intentaré subir el siguiente esta noche.