Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 52 Es mi culpa que papá esté así.
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Horas antes en el Imperio Kou.
Aladdin recuesta a sus pequeños en la cuna luego de darles leche. Les cubre amorosamente con la sábana y llega el marido con el desayuno.
- Gracias En - sonríe.
- Descuida.
Toman asiento uno al lado del otro y se disponen a comer. Aladdin coge un plato con fruta picada, algunas llegan a sus labios, otras a los del emperador cuando le aproxima el tenedor.
- ¿Soy otro bebé?
Le pregunta este con seriedad y cenó fruncido aunque no se rehúsa.
- Nop, pero te ves muy lindo así.
Un beso fué robado de boca del consorte, el que le cogió por sorpresa haciéndole sonrojar. Kouen le afianzó por la nuca con suavidad aunque firmeza. La mano desciende por la espalda, rodea la cintura y se detiene en la minúscula cadera.
- Eres demasiado hermoso mocoso.
Aladdin cierra los ojos concentrado en los halagos de su marido. Deseoso que le tome salvajemente, extrañando su cuerpo. Pero, el emperador no llegará más lejos gracias a su autocontrol. El magi aún no se repone de la concepción, herirlo para satisfacer sus deseos o los de su pareja no es opción. Se conforma con recorrer a besos la cálida piel del cuello, con inspirar la fragancia que emana el pecho sin descubrirlo. Aladdin se estremece, derrite y entrega. Termina recostado sobre la cama con la poderosa mano del emperador sobre su vientre.
- Puedo tocarte sin la preocupación de lastimar a nuestros hijos.
- Siempre lo hiciste bien, eres un gran padre.
- Es demasiado pronto para decirlo. Nos queda un gran camino por delante. Educarlos no será sencillo.
- A tu lado tampoco tan difícil.
En le sonríe orgulloso y malicioso, con expresión siniestra. Seguro le pasan puras malas ideas por la mente pero antes de concretar alguna, el llanto de Nuriyah les interrumpe enfriando por completo el ambiente. Aladdin se reincorpora con ayuda y coge al bebé entre sus brazos para arrullarlo.
- ¿Tuviste una pesadilla? Papá está aquí.
- Me iré a trabajar en unos minutos.
- Muy gracioso En. También soy su papá.
- Mamá.
El magi torció una sonrisa dispuesto a decirle unas cuantas verdades únicamente conteniéndose por sus bebés. El emperador le contempla embelezado. Es bueno saber que el espíritu combativo del pequeño continúa en su sitio aún con todo lo que ha ocurrido. Está convencido de que Aladdin sufre de una depresión postparto que aunada a las constantes pesadillas no hace más que torturarlo pero, ese mocoso posee la determinación de salir adelante y él de apoyarle en lo que sea necesario, de pelear por él y salvarle de cuanto obstáculo se les atraviese.
- Añu pa.
Las palmas del príncipe se pasean por el pecho del consorte, tirando del escote. La madre abre los ojos en demasía, sorprendido, consternado.
- Tiene hambre otra vez - no da crédito a sus palabras.
- No cabe la menor duda, heredó tu voraz apetito.
- Ungh.
- Me tengo que ir.
- Que tengas un buen día.
Articula mientras el mayor se aproxima y besa su frente, posteriormente la mejilla de Nuriyah.
- No acapares a mamá.
- No estoy tan agotado.
Los orbes carmín se clavan en los zafiros con intensidad.
- Si colapsas al menos te tendría a mi lado. Me pone celoso compartirte con otros, así sean nuestros hijos.
- Pero los quieres, ¿verdad?
El emperador acorta la distancia para susurrarle al oído.
- Hay cosas que solo contigo puedo hacer. Si he de escoger entre ellos y tu... no hagas preguntas de las que no quieres saber la respuesta.
El conquistador se marchó sin mirar atrás. Aladdin fué incapaz de sostenerse y cayó de rodillas, perplejo. Confuso, no sabe si la declaración de Kouen fué algo bueno o malo. El consorte es dueño de un corazón enorme en el que puede albergar un gran cariño hacia su marido, hijos, familia, amigos, el mundo en general. ¿Kouen? ¿Será correcto monopolizarle de esa manera? ¿Y si por su causa la relación del padre con sus hijos no es lo que debiera?
- En...
Quizá esté pensando de más las cosas, es consciente de ello pero... son tantos los sentimientos negativos que se le acumulan en el pecho.
- ¿Soy injusto con él?
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Kougyoku se dirige a la habitación principal con intención de visitar a sus sobrinos. Una vez ahí toca la puerta sin recibir contestación.
«- ¿Aladdin-chan estará dormido? ¡Oh por dios! ¡A lo mejor se desmayó! »
Alterada abre sin más, de inmediato se tranquiliza pues le encuentra mirando por la ventana, de espaldas a ella.
- Aladdin... chan...
El aludido gira al escuchar su nombre y sonríe aunque con tristeza evidente.
- Lo lamento Kougyoku-onesan, no te escuché.
- ¿Qué te preocupa?
- Mmm.
- No intentes desviar el tema, siendo tu cuñada puedo notar cosas como esa.
- Estaba pensando, ¿qué tipo de persona es Kouen?
- ¿Te angustia el desconocer algún aspecto de su personalidad a estas alturas? ¿Sospechas que pueda ser la clase de hombre que pueda golpearte, ser infiel... ?
- No. Ah, ¿cómo decirlo sin que suene pretencioso? Quizá me presta más atención que a nuestros hijos.
- Ya veo - la chica se coloca al lado y recarga de la pared cruzando las manos al frente, jugando con ellas - No sé si es el mejor ejemplo pero, mi padre claramente tenía a sus favoritos.
- ¿Eh?
- Tuvo muchas amantes y no se diga esposas. Como sabrás mis hermanos y yo no nacimos de la misma mujer a excepción de Kouen-niisama y Koumei-niisama. Se puede decir que ellos estaban favorecidos de alguna manera porque poseían un lugar privilegiado que les permitía estar al lado de mi tío Hakutoku, le apoyaron durante las batallas como guerreros pero, debido a ello fueron testigos de cosas que un niño no debiera presenciar. En mi caso fui confinada o más bien olvidada en mi habitación. Prácticamente no hablaba porque no tenía con quien. Estaba destinada a ser nada sin embargo, cuando mi hermano adquirió poder me extendió la mano en compañía de Judal-chan. No interesa que le llevó a hacerlo o los pensamientos que cruzaron por su mente. Salvó mi vida y me ofreció la oportunidad de sentirme útil. Me di cuenta de que alguien me necesita. Jamás he sido capaz de sostenerle una conversación porque me gana la vergüenza. Es por eso que admiro el que seas su pareja, no debe ser sencillo pararse ante alguien así. Si mi hermano te quiere y resulta que eres su favorito no pienso que sea malo. También tienes sentimientos así y no lo niegues porque es obvio para todos lo especial que es para ti Alibaba-chan. Aún así no le ves igual que a mi hermano. Ah~ venía para consentir a mis sobrinos pero me has hecho enojar. Supongo que iré a dar un paseo por la biblioteca. Igual y necesitan ayuda.
- Gracias onesan.
- Dilo cuando estés convencido de ello.
Se marchó furiosa. Aladdin se quedó pensando en las palabras de la princesa. Minutos más tarde el dueño de Leraje se hizo paso y tomó asiento sobre el lecho, con pose elegante.
- Kougyoku me lo dijo.
- Ya veo.
- ¿Sabes? Siempre he creído que la relación entre En-nii y Mei-nii es más profunda de la que puedan tener conmigo. Aunque es algo natural, tienen más tiempo de tratarse. Mi pa fue un sujeto despreciable al que no le tengo aprecio pero eligió a la madre que tanto amo. Fui un niño solitario y sumamente violento ja ja ja el último rasgo no ha cambiado en lo más mínimo. Destrozaba a todo aquel que quisiera acercarse temiendo que le hicieran daño. No me gustaba verla llorar, algunas veces llegó a morderse los labios hasta hacerlos sangrar, se arrancó el cabello e incluso perdió la voz por días. Fui demasiado lejos según la mayoría pero nadie tenía el derecho de pisotearla por perder la cordura. Le dió un heredero al Imperio pero no ganó respeto, despertó la envidia de otros. Estaba tan angustiado por su bienestar que llegado a cierto punto pretendí tomar su rol. Yo fui la joven madre de mi dulce bebé. Me estaba volviendo loco aún así no cambiaría un solo detalle de aquellos días. Je je je aún recuerdo como En-nii se metió a la fuerza en mi vida. Le dí una gran golpiza.
- ¿Tú? - incrédulo.
- Si y no fué la única vez. En una ocasión le dejé el rostro inflamado por más de una semana. Aunque por increíble que parezca no se atrevió a ponerme un dedo encima. Logró despertar mi curiosidad, estuvimos observándonos, estudiándonos. Y cuando caí en cuenta ya le admiraba. Estaba dispuesto a tomar la espada en el campo de batalla, a poner mi vida en riesgo por los ideales que ahora comparto. El que seas la persona que más le interesa en el mundo no debería ser motivo de angustia sino alegría. En-nii es la clase de hombre que cumple todas las promesas. Que da todo de si a su familia o súbditos, con más razón a sus hijos. ¿O serias más feliz si te mandara a vivir a un palacio en provincia sin tus pequeños? - Aladdin se estremeció - ¿Ves? Mi hermano te tiene mucha consideración, llora cuando estés en el lugar de mi madre.
- Lo lamento Kouha-kun, yo no.
- Si después de esto aún te preocupa deja a mis sobrinos en mis manos, los haré mis amantes - bromeó.
- Je je.
El magi respira profundamente, entusiasmado. Es cierto, el amor a diferencia de otras cuestiones no es una competencia. Da igual quien sea al preferido del emperador porque al final todos reciben sus atenciones. Tampoco es que pueda quejarse del estupendo padre que es. En ese instante, algunas mariposas negras revolotearon a su alrededor hasta perderse a la distancia y con ello, la barrera que bloquea toda mala influencia volvió a funcionar.
El consorte contempla sus manos confuso.
- ¿Pasa algo? - el cuñado.
- Me sentí ligero de pronto - sonrió.
- ¿Ya puedes hacer el amor con En-nii? - curioso.
- Ah - ruborizado - considero que aún sería capaz de hacerme daño. Supongo que es más un cambio a nivel espiritual.
- Ten cuidado.
- ¿Mmm?
- El rukh oscuro es una cosa y la depresión otra. No estas solo.
- Ña ugu ña.
Azaí despertó con un llanto a todo pulmón.
- Mi sobrinito tiene hambre. ¡Le daré de comer!
- ¿Con qué?
- Tu leche~. Si exprimo tus pechos seguro sale mucha.
En un rápido movimiento el príncipe le cogió por detrás, en nada se puso a masajearle la zona provocando que el consorte se pusiera bien rojo.
- ¡Ah K-Kouha-kun no!
- Oh - estrujando - Judal tiene razón son bastante suaves. Si estuviese en el lugar de En-nii lo haría todo el día.
- Ah no... Kouha-kun.
Los zafiros se empañan con lágrimas, las mejillas arden y al calor invade la totalidad de su piel.
El príncipe sonríe radiante. Que tonto es Aladdin, sintiéndose culpable de ser el centro de atención de un hombre cuando tiene a muchos rendidos a sus pies sin saber. ¿Quién lo manda a ser tan adorable? Por si fuera poco si con unas cuantas bromas le ayuda a despejar la mente con mucho gusto las hace. Todos ganan, no hay peleas, discusiones y él puede sentir el cálido líquido resbalando entre sus dedos.
- ¡Waaaaaahhhhh!
El menor salió corriendo a tomar un baño ya que el torso quedó empapado de leche. Kouha lame gustoso los dígitos.
- Suertudos.
Dice a los sobrinos mirándoles desde la cuna. Girando el móvil sobre esta para distraerlos.
- Ah~ En-nii se ganó el premio mayor. El niño mugriento me encanta.
Ni modo, sabe perder. Eso no significa que Kouha no vea en esos pequeños a los hijos que pudo tener con Aladdin.
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Baño real.
El consorte seca su cuerpo con ayuda de una toalla. Ni se mira al espejo porque la vergüenza le invade ademas de estar sumamente molesto. ¿Por qué Kouha y Judal se empeñan en hacerle bromas de tan mal gusto? Ha dejado por completo el asunto de Kouen y sus hijos encontrando que sus cuñados tienen mucha razón. Suspira y está a punto de girarse cuando alguien coloca sus manos sobre su vientre.
- ¿Te portabas mal con mi hermano?
- E-en...
El mayor le lame el lóbulo a conciencia y le muerde con suavidad. Un sutil gemido escapa de labios adolescentes.
- Esta vez no lo pasaré por alto. Debo castigarte. El emperador no puede ser la burla de su pueblo.
- ¿Aún si no es mi culpa?
- Eres el único responsable - sentenció a modo de lujurioso susurro - la abstinencia va a matarme. No puedo contener mis impulsos. No tendremos sexo pero no me prives de tu sabor.
El consorte mordió los labios y paso los brazos por arriba de su cabeza, afianzandose a su marido aún de espaldas.
- Soy tuyo, jamás lo olvides.
Las manos de En se estacionaron un segundo en el cuello, se desplazaron por el pecho rozando los pechos y pezones, el abdomen donde una se detuvo y la otra siguió con su camino al sur.
- Ah~.
El joven cierra los ojos embelezado. Concentrado en lo que siente, en los dedos del emperador que se mueven rítmicamente sobre su intimidad. Suspira, respira hondo y obsequia tiernos quejidos. Es un sube y baja exquisito. Aquel sitio tan sensitivo y crucial palpita con insistencia, desesperado, prisionero de tanto placer.
- Mmm...
Kouen frota cada vez con mayor ímpetu, disfruta de las notas que escapan de labios ajenos. Aladdin es como un ruiseñor, su canto es sublime. La humedad de su cuerpo recién salido de la ducha es indescriptible, es como si de alguna manera se hubiese hecho más pequeño. Le fascina tenerle tan vulnerable e inocente. Muerde su hombro y luego sonríe al tener el miembro juvenil rigido en su mano. Gira a su esposo y se arrodilla galante dando una pronunciada caricia con la lengua, degustando las gotitas de tan excelso manjar. Coge al chico del trasero para que no se vaya al suelo, este mareado se sostiene de los varoniles hombros. Kouen chupa la punta y aprieta juguetón.
- ¡Angh!
El brinquito que dió aquello inflamó su ego. La intimidad de Aladdin está tan caliente que bien podría jurar que su salud peligra pero el gesto lleno de deseo le deja claro que no es el caso. Succiona cual demonio cuando no le es suficiente, porque se ha hecho adicto hace mucho a su sabor. Podría atravesarse la garganta con ello si fuera más grande pero como bien dicen, de lo bueno poco. Antes de que el consorte llegue al clímax le libera, se levanta y le coge del mentón. El chico apenas y puede respirar abriendo y cerrando la boca lentamente.
- ¿Entiendes por qué te amo por encima de los demás?
- N-no ah quiero saber. Nuestros hijos...
- ¿Crees que soy estúpido? Lo pondrás de lado hoy y mañana sufrirás por ello. Esos niños son fuertes, es obvio por la manera en que te tratan. Bailas en sus manos atendiendo todas y cada una de sus necesidades. No es malo si te hace feliz pero entonces no me pidas que sean mi prioridad. Existe un niño idiota que se confunde y teme por todo. Lo conocí llorando y no he logrado que deje de hacerlo. Parece que pueda romperse con la más mínima brisa. ¿Quién si no necesita toda mi atención? Si quieres pensar que soy el peor padre del mundo eres libre de hacerlo pero y que te quede bien claro, lo haría todo por mis hijos.
- N-no es justo... con esas palabras... me conviertes en un ser horrible porque...
- ¿Soy la persona que más amas?
Aladdin se escondió en el pecho del mayor sin dejar de llorar, con la culpa que le carcome sin tregua.
- A este paso me iré a ese lugar del que leí en un pergamino.
- ¿Cuál?
- Al infierno.
- En ese caso, vamos juntos.
Murmuró sobre sus labios para luego meter la lengua y apretar el miembro estimulandole. Como en otras ocasiones el magi tiene un debate interno, la conciencia le tortura. Llega al éxtasis y se corre, le es devuelto el control de su boca que permanece unida al otro por un hilo casi imperceptible de saliva, el resto escapa por las comisuras al igual que su semilla por los muslos. Kouen le abraza.
- Estas cosas no las puedo hacer con Nuriyah, Azaí, Koumei o Kouha. Son sentimientos diferentes. Lo dijiste alguna vez, no compares. Porque así fuera el mismo serás el primero. Y si por eso merezco la muerte entonces primero tomaré tu vida porque no permitiré que seas de nadie más.
- ¿Es una especie de pacto suicida?
- Exacto.
- Mmm no deberías convencerme así. Pero morir por tus manos no me parece mala idea. Atraviesa mi pecho mientras me sonríes.
- Mocoso fetichista.
- Je je je. De eso si eres culpable. Sabes que antes de hacer el amor la primera vez no sabía qué hacer.
- Tuve que enseñarte muchas cosas.
- Je je je y espero aprender muchas más. No solo sexuales aunque - se pone colorado hasta las orejas - son mis favoritas.
Volvieron a besarse, En le tomó por la cadera notando que se ponía helado por lo cual le cubrió con su capa.
- Soy fanático de tu hermoso cuerpo desnudo pero pescaras una pulmonía.
- Es cierto.
El joven se aleja y pone la ropa. Toma los mechones azulinos con intención de hacerse una trenza y se congela abriendo los orbes en demasía.
- Capitán...
El marido frunce el ceño.
- ¡Debo detenerlo! ¡Caerá de la depravación!
Corre para ir por su bastón pero el pelirrojo le detiene bruscamente por la muñeca.
- ¡En no hay tiempo! ¡Podría ocurrirle lo mismo que a Judal-kun!
- Aún estas débil. Querías que fuera mi consejero, ¿o no? Así que yo iré.
- ¡No puedes! ¡No te das cuenta de que tú... ! ¡Ungh!
El dueño de Astaroth lo golpeó con fuerza sobrehumana en el estómago, debido a ello se desmayó en el acto. Kouen le cogió entre sus brazos y recostó con gran precaución en el piso, tapandole con su capa y besando sus labios con cariño.
- Lo lamento Aladdin, no quería usar la fuerza pero eres muy desobediente - sonríe gentil - Me gusta mucho eso de ti pero no en esta situación.
Le deja y corre en busca de alguien que le ayude a usar la magia de transferencia.
- En...
El pequeño suplica aún inconciente que no se vaya. Kouen es un gran y poderoso hombre que no deja de ser humano. Hasta donde sabe Sinbad le asesina en un futuro. Eso significa que el emperador estaba en cierta desventaja y , ¿si Iskender fuera la razón? Si bien es cierto que Aladdin le venció en el pasado le costó mucho, y está convencido de que este no peleó enserio. ¿Y si lo hiciera? ¿Su marido saldría ileso o... ?
- Lo sabes, ¿cierto? - una chica a su lado - Una lucha entre esos dos acabará con una muerte. Ayúdame por favor. Es mi culpa que Iskender, que papá esté así.
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Notas finales.
Je je me sorprende que no puedo llegar a ciertos puntos que quiero escribir pero ni hablar, hay cosas que no me puedo saltar XD.
