-Siempre te he obedecido en todo Robson pero ahora no lo haré, tanto trabajo que nos costó a mi papá y a mí para que Candy se convenciera de que William estaba muerto logrando así que se separaran ¡para que tú quieras arruinarlo todo!, nunca perdonaré que ese hombre haya estado con una prostituta, no es digno de ser mi yerno, ¡podría contagiar a nuestra hija de alguna enfermedad! ¿No lo entiendes?

-Deborah si no mandas por William en este mismo instante, no te volveré hablar en toda mi vida.

Deborah pensó: Ningún marido puede estar sin hablar con su esposa, ya se le pasará el coraje.

-Te amo Robson pero más amo a mi hija y deseo que encuentre la felicidad en alguien que sea merecedor de ella, no mandaré por William. Y siento mucho que tomes esa actitud conmigo.

La señora Elroy se enfermó de gripe y esa fue la excusa que utilizó para no ir con Albert de viaje, al día siguiente el partió a Londres.

Pasaron los días y Candy no aceptaba ninguna invitación de Anthony para salir de paseo por la ciudad sino se mantenía encerrada en su habitación, un día mientras tomaban el té…

-¡No entiendo porque sigues deprimida por mi tío! Si el trató de abusar de ti- la confrontó Anthony

-¿Quién te dijo semejante tontería?

-Tu abuelito me dijo que mi tío quiso abusar de ti y que por el forcejeo entre ustedes se incendió la cabaña.

-Ese día yo tenía decidido entregarme voluntariamente a él, iba a ser suya, lamento no haberme entregado a Albert cuando tuve oportunidad, no quiero que ensucies la memoria de tu tío con esas estupideces Anthony.

Llegó a oídos de Abigail que su tía estaba Rebeca estaba en su casa de verano con sus hijos acudió a visitarla para platicar con ella

-Hija, he cuidado bien de tus pequeños, míralos que saludables están

-¿Para que los trajiste? No tengo buena relación con la familia de Douglas no quiero que los vean aquí.

-Lo siento Abigail pero aquí me quedaré para proteger a los niños, el primer lugar donde podría ir tu esposo para buscarlos es Londres, además recuerda que los he adoptado.

Abigail vio a sus hijos y no quiso abrazarlos porque pensaba que si lo hacía podría ablandarse y quedarse con ellos.

David Sackler estaba en Londres le informaron que Rebeca había adoptado a sus hijos y que sería difícil quitárselos ya que su esposo tenía muchas influencias lo mismo que el Conde Lambert, el último recurso que le quedaba era secuestrarlos.

Pasaron las semanas y Albert desembarcó en Londres, antes de ir Escocia quiso saludar a su sobrino Anthony por lo que fue a la Universidad a buscarlo este palideció en cuanto lo vio.

-Tío ¿Qué haces en Londres?

-Te enteraste que Candy murió ¿Verdad? Quería saber cómo estás y como tomaste la noticia.

-¿Cómo crees que me siento? La verdad es que no quiero verte, tu presencia me hace recordar que me robaste a mi prometida.

-Creo que debes olvidar el pasado, Candy ya no está con nosotros, debemos reconciliarnos.

-No quiero que me busques

-¿Dónde estás viviendo? Fui al departamento y me dijeron que lo estás rentando

-El Conde Lambert me ofreció su casa, él siempre me ha estimado.

-Quisiera verlo, el piensa que quise abusar de Candy pero eso es mentira, ayúdame para que pueda limpiar mi imagen delante de él.

-¿Y qué más da lo que piense de ti? Candy está muerta. Vete de Londres tío, es mejor que no me impongas tu presencia.

Anthony se alejó de Albert y este al sentirse rechazado por su propio sobrino abordó el carruaje para regresar al hotel.

Ese día Candy decidió ir al hospital donde había estudiado enfermería, quería sentirse útil, pensaba que ocupándose en algo podría sobrellevar el luto.

El carruaje en él que iba Candy pasó en sentido contrario del carruaje donde estaba Albert, el levantó la mirada y vio por la ventana el carruaje que pasó por ellos a gran velocidad.

-¡Candy! ¡Me pareció verla a bordo de ese carruaje! ¡Me estoy volviendo loco! ella yace muerta en una tumba de Chicago.

David Sackler quiso pasar por el hospital y pasear por los pasillos donde Candy había caminado, ella llegó para platicar con sus antiguas profesoras. A lo lejos pudo visualizar a David Sackler, por lo que decidió desaparecerse de ahí, él no logró verla por su discapacidad en uno de sus ojos.

El Conde Lambert estaba organizando la fiesta de su cumpleaños con el fin de que Candy se distrajera, en cuanto llegó Anthony a la mansión entró al salón para hablar con él.

-Señor August

-¿Qué pasa? Parece que viste un fantasma

-Mi tío William está en Londres, fue a verme a la universidad.

-¡No puede ser! espero que no le hayas dicho que Candy está viva

-Al contrario le dije que se fuera y que no quería verlo nuevamente.

-Tendremos que hacer que Candy permanezca en su habitación los días que él esté aquí, y si tarda me iré a Escocia con ella, mandaré a alguien que vigile sus pasos.

Candy llegó a la mansión Lambert, su abuelo y Anthony notaron que estaba pálida.

-¿Qué tienes parece que viste un fantasma?

-Fui al hospital para visitar a mis profesoras y vi a David Sackler ahí.

Albert recordaba a la chica de aquel carruaje, ¡Se parecía tanto a ella!

Chicas ando media depre por Glenda no pude escribir en varios días, espero se me pase y no dejar abandonado el changarro.