Capítulo 49 Voracidad

Saori media sus fuerzas en un combate contra el caballero de Tauro, mientras que Saga observaba desde las gradas los avances que su mujer había alcanzado. Aldebarán no le dejaba las cosas fáciles a la chica, si bien era cierto que ella era su Diosa, los fuertes enfrentamientos que habían experimentado contra la Sombra les había dejado en claro que nadie estaba exento en dar lo mejor de sí. Eris y la Sombra no eran rivales fáciles de llevar, todos debían estar a la altura de la situación. Ares se acercó curioso a presenciar el combate, la imagen en si le parecía desconcertante, Athena enfrentándose en un combate de fuerza física y de cosmos, y contra un caballero dorado. Sin duda esa mujer diferenciaba mucho a su media hermana energética, archienemiga, sobre protegida y dependiente que él estaba acostumbrado a enfrentar.

Aquello era una ocasión única para romper de nuevo las distancias con su hijo, aunque el rechazo era la reacción más esperada, cualquier oportunidad representaba oro puro ante los ojos del Dios de la fuerza vital. Sin prisas tomo sitio junto al gemelo mayor, quien estaba tan metido en revisar los movimientos de su esposa que parecía no sentir su cercanía.

-Estas seguro que es la misma Diosa mimada que me venció en aquel tiempo?-

Saga volteo un tanto contrariado por el mero sonido de la voz de su progenitor, quien ahora evocaba recuerdos bastante dolorosos en el pasado de ambos.

-Es una Diosa guerrera, sabia y noble, y eso no cambiara jamás!-

-No lo sé a mí me parece que esa parte guerrera has sido tu quien se lo ha aprendido.-

Saga inhalo profundo, resignado a que peor sería salir huyendo de su realidad, era el momento de hablar y probablemente sería la única opción posible.

-Dime qué es lo que quieres con exactitud? Porque no creo que te interese aprender o admirar mi trabajo como entrenador de mi Diosa.-

-En eso te equivocas. Me interesa todo lo que venga de tu hermano y de ti, absolutamente todo. Aunque esto tenga a mi pesadilla de pelo morado incluida.-

-Escucha Ares, no quiero pelear contigo.-

-Pues no lo hagas, mira que yo no haré nada por provocar tu furia, pero quiero una oportunidad para recuperar a mi familia.-

-Tu familia?-

-Sí, Kanon y tú son mis hijos y no descansare hasta que tengan su sitio como tales.-

-Después de todo lo que nos hiciste tú crees que…-

Ares se desesperaba ante las renuencias del géminis, quien decidió voltear su rostro y dirigir de nuevo su atención a su amada. El carácter impulsivo del Dios le hizo tomarle de la barbilla forzándole a mirarle a los ojos.

-No puedo cambiar el pasado! Pero si puedo mejorar el presente, no puedes permitir que el veneno de esa zorra termine por destruirnos para siempre.-

Saga se soltó un tanto brusco del agarre de Marte, jamás le había gustado que nadie tocase su rostro, al menos no sin su autorización.

-Tienes más hijos, porque se sabe que no eres hombre de una sola, ve y reconquístales a ellos. A mi hermano y a mi déjanos tranquilos!-

-Hilia ha sido el único ser a quien le he sido fiel, yo sigo amando a esa creatura viva o muerta y ustedes son lo único que me queda de ella. Jamás renunciare a ustedes, eso sería como si renunciase a ella y escúchame bien, primero que me trague esa maldita sombra antes de semejante desfachatez!-

La mirada del Dios se acentuó directamente a los ojos del dorado, mientras que sus palabras tocaban fibras que Saga se negaba a reconocer. En unos segundos sintió ganas de proferirle un puñetazo a ese Dios que tanto le estaba provocando, pero sus deseos se vieron frenados por la voz de su amada Diosa.

-Saga cálmate.-

Saori estaba de pie frente a ellos su ropa deportiva estaba totalmente mojada por los esfuerzos del entrenamiento. Del otro lado aun de pie y esperando solo una señal de la chica, Aldebarán permanecía en espera, solo en caso de que ese par terminase por llegar a los puños. La peli morada le hizo una seña de que todo estaba en orden y el brasileño tomo rumbo a la ducha, mientras que la chica separaba con suavidad a los dos hombres antes de que aquello volviese a tomar tintes rojos.

-Es casi la hora de comer, por favor no pierdan tiempo en discutir, las cosas no van del todo bien.-

Ares miro con fastidio a la chica, pero encontró preocupación en los ojos de ésta, misma energía que le puso un tanto inquieto.

-Qué diablos dices! Durante días la loca de mi gemela no ha dado ni muestras de su presencia.-

-Los siete rayos están inquietos, algo se avecina y yo temo por la salud de Mitchelle y del bebe.-

-Mi nieto? Qué le pasa a la colorina, esta…-

-Mañana es luna llena, pero además habrá un eclipse lunar y tú sabes lo que eso significa?-

Saga solo les miro a ambos un tanto confundido, mientras que Ares reflexionaba en voz alta.

-Una compuerta dimensional… Eso quiere decir que…-

-No tengo ni la menor duda, y Aurora está muy perturbada, de hecho no va nada bien. Todas las chicas han sentido algo.-

Saga ya no soportaba más esa incertidumbre.

-Que está pasando Saori?-

-Eris ha asesinado a un ser mágico para darlo de ofrenda a la sombra. Y eso solo quiere decir que…-

Ares continuaría la explicación.- Que esa cosa comenzó a alimentarse de seres vivos y no parara hasta devorarlo todo.-

El gemelo sintió un asco profundo ante el panorama expuesto, pero su duda iba más allá.

-Y Mitchelle…?-

Saori continuo.-El bebe corre peligro, Mitchelle dará a luz mañana a la hora oscura, eso es inevitable. La compuerta dimensional permitirá el descenso del cosmos del pequeño. Era de esperarse después de todo es hijo de un semidiós y una energía maestra.-

Era difícil de comprender para el dorado. -Si pero…-

Sin embargo Ares reacciono y todo le quedo claro.-A la hora cero los poderes de la madre serán apagados hasta el fin del eclipse, es la única forma de que la energía del bebe llegue en seguridad. La colorina estará vulnerable y será el objetivo de esa zorra y de su monstruo.-

El Dios se puso de pie casi de un salto, mientras que de inmediato se dirigió a la pareja.

-No perdamos el tiempo hay que esconder a la roja, Eris debe haber ya comenzado su cacería; estamos todos en peligro!-

En ese momento las rencillas terminaron y los tres salieron de ahí en busca del resto, había que informar de la situación y prever una solución de inmediato.

Eliana permanecía de pie frente a las hermosas rosas que Afrodita había cultivado en la mansión, el caballero de Piscis tomo una rosa roja oscura de un frescor y belleza admirable después se puso de pie para entregarle la flor a su mujer, pero ésta parecía tener su mirada perdida.

-Eli, que pasa?-

-Guarda un buen puñado de estas flores cariño y asegúrate que su veneno sea letal.-

-Pero…-

-Siento el mal y éste se aproxima a una velocidad galopante.-

-Te refieres a Eris?…-

-Abominación, sangre contaminada, ritual aberrante.-

Aurora desvariaba a causa de una extraña fiebre que parecía haberse apoderado de su inconsciente.

June y Marín permanecían junto a Camus quien trataba por medio de su fresco cosmos de bajarle la elevada temperatura a la peli naranja. Milo quien hacia compañía a su amigo, de igual modo que las chicas escuchaba con horror las visiones de la del rayo oro rubí.

-Vienen por la luz del arcoíris, son los hijos de la discordia, la peste y la miseria circula por sus venas.-

Camus trataba de calmar a la chica, aunque ella estaba ausente de la situación.

-Cherie, calma estamos aquí.-

Milo se preguntaba. –Que arcoíris? Esta vez no entiendo nada de lo que ella dice.-

Para June era evidente.

-El bebe, creo que habla del bebe de Mitchelle. Las chicas representan los siete rayos y él bebe puede tener las siete frecuencias, a eso súmale su relación con los olimpos, después de todo también tiene la sangre de Ares. Es su nieto.-

Aurora comenzó a convulsionar y su cuerpo entero se encendió en llamas vivas, haciendo retroceder a los cuatro guerreros. Camus controlo las flamas que estaban por propagarse mientras la chica casi sonámbula se ponía de pie intentando salir de la pieza. Sin embargo los brazos helados del aguador le detuvieron a tiempo, por suerte el frio cosmos de Camus podía protegerle del efecto de las llamas. Sin embargo no se podía decir lo mismo del resto.

-Salgan de aquí los tres y traigan ayuda!-

Mientras en la playa Kanon trataba de asimilar las revelaciones que su esposa venia de hacerle.

-Como que tus poderes serán anulados a la hora del eclipse?! La Sombra lo sabe?!-

-Sí, claro que lo sabe, así que ya sabes lo que se avecina.-

-Nos vamos inmediatamente de aquí! Te esconderé, no te preocupes, ya encontrare donde hacerlo!-

Una voz firme interrumpió la discusión de los esposos.

-Te esconderemos en Atlantis1, y me refiero a mi Santuario marino, permanecerás en el templo situado en el pilar central.-

Poseidón y Gabrielle miraban con seriedad a la pareja, la proposición no sonaba del todo descabellada.

-Mi cosmos es completo, desde el día de mi liberación, éste reconstruyo mi antiguo santuario.-

Kanon se sorprendió, después de todo, sus recuerdos de aquella época y de su última expedición submarina le hacían pensar que aquello aun estaría en ruinas. Julián podía prever las dudas del ex dragón así que solo le quedo mostrarle las evidencias. El señor de los mares encendió su cosmos generando una bola de luz en sus manos y esta se volvió cristalina para después mostrar la imagen del antiguo santuario del Dios, aquel que se situaba en el fondo de los siete océanos, este estaba en perfecto estado como si jamás hubiese existido aquel enfrentamiento de años atrás.

-Porque no nos lo habías dicho?-

-Porque había que guardar un as en la manga en caso de una emergencia y este es el caso. Tú y tu mujer vendrán con Gaby y con…-

-Y con nosotros!- Ares, Athena y Saga llegaban en el momento justo para agregarse en el pasaje.

Julián tomo un respiro antes de que su paciencia chocara contra esos tres agregados.

-Creo que deberemos preparar un plan para enfrentar al enemigo. No lo creen?-

Una voz femenina les interrumpió a todos.

-Crearemos círculos de protección, con un grupo de guardianes que custodié cada uno. Protegeremos desde la tierra hasta dentro de los mares, así evitaremos que lleguen hasta el pilar central.- La energía que despedía Graciela era de un brillante color morado azul mientras que esta luz era cubierta por una tenue capa rosa. Ares estaba atónito ante las ondas energéticas que inconscientemente el cuerpo de la ahora peli negra emitía.

-Círculos de protección? Quieres decir aros? Esa técnica es única y no se ha usado en milenios.-

-El enemigo espera una línea de bloqueo, pero no un círculo, tendremos más concentración de energía y con suerte podremos herirles a profundidad.-

La idea de Graciela fue bien recibida por sus receptores, ahora la duda seria como organizarse para formar esos grupos de protección.

-Sera simple, siete círculos uno sobre otro y en el círculo central estarán ustedes y de los grupos no hay problema yo me ocupo.- La chica se dio media vuelta dejando a más de uno con las ganas de ponerle mil y un preguntas sobre su repentino cambio de energía y apariencia.

Ares estaba realmente impresionado del cambio de apariencia de un rostro tierno a un hermoso rostro fiero.

-Esta no era la bombón rosita? Pero que le paso a su…-

Mitchelle decidió intervenir para no dejar ningún cabo suelto.

-Graciela estará a cargo de los siete rayos, hasta que yo recupere mi energía. No les había comunicado nada, porque a penas y tuvimos la información esta mañana, no es así Gaby?-

Todos miraron a la rubia. –Sí, la Fuente nos envió una revelación colectiva de los sucesos que se avecinan y en un caso así solo el brazo izquierdo puede dirigir a los cinco rayos restantes.-

-El brazo izquierdo!-Dijeron los cinco a coro, Gabrielle comenzaba a inquietarse se respiraba una energía turbia en el ambiente.

-No hay tiempo de darles la catedra habitual, las pocas dudas que les queden en su momento serán disipadas ahora no debemos perder más el tiempo. Hay que irnos pero ya de aquí.-

En uno de los jardines centrales Hermes encendía la fuerza total de su caduceo dirigiendo su rayo verde esmeralda hacia la chacra del corazón de Aurora. No se le ocurría otra cosa para calmar el estado crítico de la joven, del otro lado y sostenido casi a la fuerza por Shura y Milo estaba Camus, quien temía que la técnica del Dios pudiese herir a su mujer. Poco a poco la peli naranja fue bajando la intensidad de sus llamas ardientes hasta recuperar por completo su forma humana normal. Aunque el efecto de subir a un 200 absoluto y de golpe volver a sus 38 grados le hizo perder el equilibrio y caer de rodillas. El francés pudo por fin deshacerse del agarre de sus compañeros y acudir en ayuda de su esposa.

-Cherie estas bien? –

Ella tenía dificultad para articular palabras y sentía una inmensa fatiga, sus ojos estaban al punto de cerrarse. Constanza quien había presenciado aquello a escasos metros tomo rumbo en busca de Sorrento, sabía que debía prepararse para lo que se avecinaba y por lo menos su hermana estaba en buenas manos.

Ángela parecía temblar de miedo o quizás era la incertidumbre, Shaka podía sentir que las chicas tenían información que aún no revelaban al resto del grupo.

-No te juzgo, pero no crees que ustedes también tendrían que confiar en nosotros.-

La morena solo le miro con un dejo de tristeza en sus ojos esmeralda.

-No es falta de confianza cariño, es que no podemos explicar lo que viene, sabemos que es maligno y poderoso, pero fuera de Aurora ninguna otra lo ha visto.-

-Entonces a qué le temes?-

-A la magnitud de esa energía pareciese ser que viene con gran voracidad.-

Mientras tanto en el Olimpo Eris rugía de rabia y de dolor, llevaba sangre en sus muñecas había vertido una buena cantidad de nuevo sobre aquella olla maldita. Su cuerpo comenzaba a fatigarse la Sombra le absorbía cada día con más fuerza y sabía que aquello solo podía ser controlado si ella cumplía con su pacto. El día de la gran alineación estaba cada vez más cerca, el eclipse lunar era la primera compuerta rumbo a aquel evento que podría aportarle el poder absoluto de su aliado, pero mientras tanto como la sombra era oscuridad y esta necesitaba devorar energía para mantenerse en nuestro plano una ninfa más quizás o porque no un Dios eso podría aumentar su fuerza, la sangre viva de uno de sus prisioneros del olimpo. Ahora la pregunta era cuál de todos, con cuál de esas almas eternas y súper poderosas podría ella pagar y mantener hoy en día su pacto mortal.

La peli celeste retomo fuerzas llamando a uno de sus fieles caballeros.

-Maya, caballero de la flecha de plata!-

-Si mi Señora.-

-Dirígete al otro calabozo y saca a nuestros inquilinos, llévalos a reunirse con el resto y no tardes.-

-Como usted lo ordene, mi Lady.-

Constanza no tardó en encontrarse con el sirena, quien tocaba su flauta sentado en una roca al pie de un acantilado. Su melodía intentaba en vano calmar el turbulento ambiente invisible del momento.

-Tus melodías son tan hermosas mi pequeño, en ocasiones me hacen sentir que estoy de regreso en el seno de la Fuente. Por desgracia la realidad es otra.-

El joven peli rosa dejo su flauta en el suelo para acercarse a tomar a la chica suavemente de sus hombros.-Te arrepientes de estar aquí junto a …-

-No, eso jamás, lo que me duele son las circunstancias que nos rodean en este momento. El viento habla con la misma claridad que tu flauta y éste grita la cercanía del caos. El mal esta hambriento y su aliada está dispuesta a todo con tal de saciarle.-

-Dime preciosa que fue lo que la Fuente les comunico con exactitud?-

-Sabes el problema es que la Fuente no comunica con palabras, sin embargo fuimos presas de sensaciones y esas sensaciones hablan por sí mismas. Aurora debió ser la única en recibir imágenes de los sucesos que se avecinan y mira cómo se encuentra. Sorrento aquello se sentía espantoso, y lo peor es que aun puedo respirar ese ambiente, está aquí, por todos lados.-

La chica se cubría su rostro con ambas manos mientras que sus respiraciones se volvían de más en más profundas, buscaba a toda costa llegar a centrarse. Los brazos protectores del General de sirena le profirieron unos instantes de paz, un respiro en medio de la incertidumbre.

Aurora abría por fin sus ojos después de que los rayos proferidos por el Caduceo le dejasen unos instantes inconsciente, los frescos brazos de Camus le sostenían, se veía angustia en la mirada del francés misma que se disipo en cuanto vio que ella por fin emitía una suave y cansada sonrisa.

-Parece que no dejo de causarte problemas mi amor.-

-Tú eres lo único que me hace sonreír mi petite. Todo va a salir bien, descansa un poco.-

A Hermes no solía gustarle cuando tenía que romper una situación conmovedora como la del Acuario y su esposa, pero el tiempo corría y ellos debían de prepararse.

-Camus, por favor verifica que tu mujer se repose un par de horas y después les pido a ambos que se reúnan con el resto, es obvio que la situación está que arde y debemos poner manos a la obra. Eris ya habrá mandado a alguno de sus guerreros en busca de Mitchelle, no podemos quedarnos con los brazos cruzados.-

El aguador hizo una señal afirmativa al Dios, y el señor del comercio se fue a reunirse con Afrodita y con Hades para que juntos preparasen al resto.

Afrodita la Diosa, Hades y Perséfone reunían a los caballeros, Deméter y Dionisio habían partido a primera hora de la mañana aunque la Diosa rubia no pudo despedirse de su madre, Afrodita le aseguro que ésta se había ido con una hermosa sonrisa en su rostro, aquello le resulto un tanto extraño pero bueno las madres son seres incomprensibles para sus hijos. Shion venia entrando en el salón seguido de Dokho, quien se veía bastante desvelado, pero con un aire de felicidad que sorprendió un poco a los dioses. No había tiempo para entrar en detalles con el Tigre de China por su magnífico estado de humor, en cuanto todos los caballeros y amazonas estuvieron reunidos se discutió un plan de disuasión para evitar que Eris llegase al bebe. Para Hades el plan de protegerles en Atlantis le parecía la mejor opción, y la estrategia propuesta por Graciela era fuerte pero necesaria. Así se decidió siete círculos uno encerrando a otro, concentrando sus cosmos y luces podrían crear una onda expansiva de energía mientras que en el centro se concentrarían las energías de los siete Dioses. Un grupo de caballeros acompañaría a los seis rayos restantes uno en cada círculo dirigiendo la onda luminosa.

-No sabemos con exactitud que nos enviara esa loca, espero que no terminemos acorralados en un callejón sin salida.- Ares se preocupaba.

-Quizás no exterminemos a todos de un golpe, pero en su trayecto al centro se debilitaran significativamente, confíen en mí. Nada pasa si yo no lo permito.- La voz segura y la mirada fija inexpresiva de Graciela, no daban cabida a ningún tipo de cuestionamiento.

Ares sintió un extraño escalofrió recorrer su columna divina, la mirada de ella le decía algo, le recordaba algo.

-Sabes niña me recuerdas a…-

-Yo me moveré en los siete círculos, ustedes debilítenlos, comandare en el primero pero si debo transportarme dejare al cangrejo al mando.-

Mascara Mortal abría sus ojos sorprendido de que fuese él su elección y no su amado español.

-No me mires así Ángelo, Shura permanecerá en el sexto circulo, el desgaste del enemigo le permitirá a él despedazarles con facilidad. Tú debes entrar en el primero y escúchame bien una vez que tus compañeros les bajen su energía a los oponentes, mándalos a Yomotsu. Que vaguen en la nada por una eternidad.

Ahora si me lo permiten sugeridles, quienes van mejor en cada circulo, sé que Ares estará gustoso en cooperar conmigo. –

-Vaya hasta que alguien me propone algo interesante, por fin.-

La ahora peli negra le hablo vía cosmos a su novio español.

-Espero que me comprendas, no te infravaloro, pero debo analizar nuestra potencia contra la del enemigo y colocar a cada caballero en donde pueda aprovecharse al máximo su fuerza.-

-Tranquila preciosa, solo prométeme que si el viejo zorro de Marte intenta algo le mandaras a donde merece.-

-No te preocupes mi chico, Ares no es de peligro. Además sabes que yo te quiero solo a ti.-

En el otro lado del salón Mitchelle aguardaba nerviosa, en esta ocasión sabía bien que no debía intervenir, su prioridad estaba aún en su vientre y haría lo que fuese por traerle a este mundo sano y salvo. Kanon le tomo la mano y le hizo una señal, era el momento de preparar sus cosas para partir a Atlantis.

En el olimpo la puerta del calabozo que mantenía cautivos a los dioses se abría mientras que Eris dejaba ver su presencia.

-Vaya no tienen cara de alegrarse de verme.-

Hera se indignaba –Basta ya Eris, encima que nos tienes como animales enjaulados y encadenados ahora resulta que quieres que te aplaudamos.-

-Desde cuando sueles hacer bromas irónicas, especie de idiota.-

Apolo se sintió enfurecer al presenciar la forma como la diosa se expresaba de su propia madre.

-No tienes respeto ni por el vientre que te engendro, eres una…-

-Cállate ya pelirrojo patético! Si no quieres que me arrepienta de mi decisión y tu hermana sea la primera en desaparecer.-

Artemisa se inquietó ante el comentario de la peli celeste.

–Como que desaparecer?-

La discordia sonrió con maldad mientras que trono sus dedos en señal para que su caballero entrase al calabozo jalando una cadena que ataba de los puños a tres seres que llevaban la cara tapada con una bolsa de tela. Se veían en un estado lastimoso sus manos estaban sangrantes y había muestras de latigazos en sus espaldas. Evidentemente eran seres masculinos sus formas corpulentas lo dejaban en claro y cuál fue la sorpresa de todos cuando Eris misma paso delante de ellos arrancándoles la tela y desvelando sus rostros. Vesta les reconoció de inmediato.

-Hipnos, Thanatos y …-

-Si tía y nuestro querido Abel, aquel que fue tan soberbio que quiso tomar el sitio de Apolo auto proclamándose Dios del Sol. El hijo bastardo de mí querido padre cuya madre desconocemos todos.-

Los tres fueron arrojados al suelo como simples trapos, las cadenas de Zeus les dejaban con una fuerza disminuida hasta ser comparada con la de los simples mortales. Eris sonreía victoriosa al ver la expresión de terror en los rostros de sus cautivos, si aún les quedaba la esperanza de que algún homologo les rescatase ya eran tres de menos. Aunque aquello aun distaba de ser todo.

-Mis queridos las sorpresas aun no terminan. Maya trae a las otras dos y asegurate después que todos tengan sus cadenitas bien puestas.-

-Si mi señora.-

Fueron escasos minutos lo que el caballero tardo, el guerrero entro trayendo consigo a dos mujeres en iguales condiciones de maltrato. Los ojos de Hera quería salirse de sus orbitas, como era posible que ellas también hubiesen sido capturadas. Se trataba de Enio, la Diosa de la destrucción y la otra chica con un rostro tierno y algo asustado no era otra que Iris, la hermosa mensajera de los Dioses. Los dioses gemelos (Hipnos y Thanatos) abrieron sus ojos cansados, pero asombrados al ver a las dos deidades quienes también formaban parte de los prisioneros de la Discordia. Thanatos no daba crédito, todo era como una pesadilla, quizás así era y su hermano le jugaba una mala broma como cuando eran pequeños espíritus que jugaban. Aunque el aroma a humedad, y a sangre distaban mucho de ser irreales, no era común que un Dios sangrase, pero ahí en ese sitio había más de uno que lo hacía y por primera vez ese aroma le pareció nauseabundo, aterrorizándole hasta la medula.

-Qué piensas hacer con nosotros Eris? No creo que esto sea una emotiva reunión familiar.-

-Mi querido Thanatos, tienes mucha razón están aquí para otra cosa que no es el simple placer de verme. Dentro de unos instantes uno de ustedes servirá para la causa más noble que jamás pudo imaginar en su eterna existencia.-

Abel, quien intentaba ponerse de pie aun adolorido de las torturas, no pudo evitar su pregunta.

-Que causa?-

-Mi querido e engreído medio hermano, la causa de toda mi existencia, uno de ustedes me servirá de sacrificio para que la Sombra me otorgue más de su fuerza. Sera hermoso ver como es devorado en cuerpo y lo mejor es saber que su alma será eternamente alimento de mi aliado.- La risa malvada y demencial de Eris hizo eco en toda la pieza.

-Una eternidad para ser devorado una y un millón de veces, es un sacrificio, pero bueno que todo sea por que yo sea la dueña absoluta de éste planeta.-

Mientras las lágrimas inundaron los ojos de Psique y de Iris, el resto de los Dioses no podían ocultar que estaban aterrados ante la simple idea más aun cuando ella concluyo.

-Vamos queridos no se preocupen el día de la alineación todos y cada uno de los aquí presentes seguirán el mismo destino que mi elegido. Vamos a ver quién es el privilegiado?-

Uno a uno fue observado detalladamente por la maquiavélica Diosa, justo cuando estaba clavando su vista sobre Psique, Eros decidió ofrecerse en el sitio de su amada, pero alguien más les dejaría sorprendidos.

-No ni Eros ni Psique, llévame a mí en ese caso.-

Hefestos tenía el alma rota a causa de la pérdida de su ninfa, aunque Eris no era de las que se dejaba conmover con facilidad.

-Ni uno de los tres, por ahora se me ocurre ser un poco más justa.-

El simple hecho de evocar la justicia le hacían reír como a una desquiciada, parando sus carcajadas al dirigirse de frente junto a Abel.

-Con que eres tan poderoso como nuestro padre Zeus, pedazo de imbécil! Engreído y patético usurpador, sin embargo es cierto que tu poder es inmenso, por lo tanto serás un digno manjar para calmar el hambre del mal. -

Los ojos de Eris se volvieron completamente negros su cosmos se encendió y éste tenía tintes cada vez más oscuros. Acerco sus labios a los del débil Dios, quien solo mantenía un pensamiento en su cabeza.

-Athena que la energía de la Fuente te proteja y te haga vencer a éstos demonios. Perdóname por todo el mal que te hice. Por favor tienes que vencer!-

En la mansión Athena- Saori ayudaba a Mitchelle a llenar una pequeña maleta, cuando de sus manos se deslizo una blusa que estaba por meter en la misma. El corazón de la diosa sintió un hueco y un inmenso dolor, mismo que Mitchelle capto de inmediato. Ambas chicas se abrazaron con fuerza presas del dolor, comprendiendo en el acto lo que estaba ocurriendo. Un segundo y los géminis entraron para intentar ayudar a sus mujeres cuando las encontraron llorando con desesperación. De inmediato tomaron cada uno a su mujer, separándolas para intentar averiguar lo que ocurría.

Los labios de Eris se posesionaron suave y lascivamente sobre los del Dios, la oscuridad entro por su boca inundando su cuerpo divino. El quiso llorar, pero sus lágrimas fueron sangre, su garganta quemaba como si estuviese ingiriendo lava viva. Sintió como se consumía, como ardía, el dolor era insoportable, comenzó a convulsionar ahogándose en su sangre hirviendo por dentro y después una terrible oscuridad fue todo lo que vio, pero esta venia plagada de gritos y de emociones mismas que él podía percibir. Sintió que era jalado por algo más fuerte que él mismo, su cuerpo se carbonizo delante de los ojos horrorizados de sus homólogos. Artemisa lloro y no fue la única, inclusive Hera sintió pena por el joven dios, pero ahora ya de nada valía era demasiado tarde, la sombra lo había absorbido.

Saga trataba de hacer hablar a Saori quien el llanto la tenía atrapada por completo, mientras que Kanon sentó a su mujer en la cama tratando de calmarle.

-Mi amor todo va a estar bien, no le va a pasar nada al bebe, te lo juro.-

Ella no dejaba de llorar, mientras que Saori encontró un respiro y por fin pudo hablar.

-Abel ha desaparecido, la sombra le absorbió. –

Los géminis se quedaron pasmados ante la revelación y más cuando Ares irrumpió sin más sobre la habitación.

-A la mierda las maletas, nos largamos ya! Kanon toma a tu mujer y saquémosla de aquí!-

-Pero…-

-Pero nada, un olimpo ha sido sacrificado, uno que tenía su cosmos tan fuerte como Zeus. Mi hermano Abel y eso significa que esa Sombra ahora cuenta con un cosmos ultra poderoso y ya viene!-

Saga tomo a Saori en sus brazos dándole un suave pero rápido beso, mientras que Kanon cerro la maleta, Ares tenía razón.

Mientras que en el jardín Aurora se abrazaba con fuerza de Camus, después de haber sido testiga del asesinato del Dios. Graciela encendió su cosmos y su inmensa luz binaria la cubrió como en aura dejando ver en sus espaldas un par de alas de fuego bicolor, hasta Shura quedo sorprendido ante semejante despliegue de poder.

-Graciela, que ocurrió?!-

Ella hablo en voz alta para que todos Dioses y humanos le escucharan.

-Que todos tomen sus posiciones, el enemigo viene como lobo y no debe encontrarnos durmiendo.-

1 Con Atlantis me refiero a su antiguo santuario submarino y no al antiguo continente que las leyendas narran que fue hundido por los Dioses y del que hablo en el capitulo 15. Aunque hay quienes piensan que se trata del mismo, eso lo dejo a vuestro criterio.