Muy buenas! Siento muchísimo este mes sin subir capítulo, no tengo perdón, pero lo bueno es que ya tengo toda la historia escrita y terminada, por lo que ya no tengo nada más por hacer a parte de subirlos. Para compensar por todo el tiempo voy a empezar a subir dos por semana. Para el capítulo de hoy Diana es el nombre que le he puesto a la única chica que se ha visto en la banda de Trafalgar.
En fin, este capítulo es corto, pero esperad para este fin de semana uno nuevo y ya más largo.
Gracias por apoyar mi historia, en serio.
en fin, espero que os guste!
Capítulo 44
-Nuevo Mundo-
Tras abandonar la derrotada Marijoa, todos los barcos de la Armada y aliados se dirigieron hacia el Nuevo Mundo, donde la nueva base improvisada de la Armada se encontraba próxima a la sede del Gorosei y del nuevo cuartel de la Marina.
Una vez desembarcado, cada quien se dirigió hacia un lado para reorganizar sus tropas, afilar las espadas, recargar cartuchos de balas, etc...
Tras la feroz guerra en Wano y un breve descanso, los piratas del Corazón y los Sombreros de Paja habían acudido también a la llamada del Ejército Revolucionario, Law por sus ya claros motivos y Luffy por Sabo.
Mientras los Sombreros de Paja, Sabo y Dragon comenzaban una conversación tras ver cómo padre e hijo interactúa aún por primera vez, Los piratas del cirujano estaban en otra parte del terreno junto a su capitán.
Diana observó cómo su capitán limpiaba con cuidado a su Kikoku mientras el resto de sus nakamas hablaban y reían entre ellos.
Muchos, por no decir la mayoría, no habían conocido a Mina hasta su breve presentación en Zou, ni siquiera Jean Beart.
Lo cierto es que cuando ella ingresó en la banda del cirujano de la muerte, como enfermera del barco quiso conocer a los demás compañeros. Tras conocerlos y ver que no había ni una sola mujer, dedujo que la única habitación libre y vacía que quedaba en el enorme submarino sería la suya.
Sin embargo cuando entró no se esperó que aquella habitación próxima a la de su capitán ya estuviera aparentemente ocupada.
Estaba completamente impoluta y decorada con buen gusto. Fascinada, comenzó a explorar el camarote.
Pudo ver un par de fotografías de, mínimamente, diez años atrás, donde para su sorpresa había un muy joven Trafalgar, Bepo, Sachi y Penguin junto a una hermosa niña pequeña pelirrosa con unos singulares ojos morados. Se preguntó quién sería aquella niña a la que su frío capitán agarraba con cariño. ¿Su hermana pequeña? Imposible, no se parecían en nada...
-Ejem - escuchó de pronto una voz que le erizó la piel al instante. La de su muy atractivo capitán - Veo que has encontrado el camarote...
-¡S...sí! Es muy bonito... ¿Vive aquí otra chica? -preguntó nerviosa.
-Sí, pero ahora mismo no se encuentra aquí - su voz sonaba melancólica mientras agarraba una fotografía y la miraba fijamente - Por cierto, tú duermes allá - señaló una cama muy normalita en una esquina de aquella habitación. -Ni se te ocurra tocar nada de lo que ves aquí que no sea tuyo, porque si lo haces lo sabré - dijo firmemente y carente de emociones.
Tras aquellas bonitas palabras, Law salió del camarote, dejando a Diana confundida... y un poco celosa.
Varios nakamas ya habían preguntado quién era el miembro que faltaba en su banda, pero mientras Law no contestaba, Bepo solía simplemente decir que era la enfermera jefe y que estaba de viaje, que cuando terminara ya volvería con ellos. A Diana le sorprendió aquello, sabía que Law odiaba esperar ¿Quién demonios era aquella mujer a la que su guapísimo capitán esperaba con tanta paciencia? Una vez más, los celos la invadieron.
Cuando llegaron a Zou, cuando su capitán llegó y ocurrió el incidente del asesinato de Jack, acudieron de inmediato en cuanto alguien les dijo que su capitán había sonreído a una mujer, nadie se lo podía creer. Diana sabía que su capitán era un hombre muy deseado por las mujeres, pero siempre había mostrado nulo interés en cualquiera, así que ¿a qué afortunada le había mostrado su sonrisa?
En cuanto toda la banda fue corriendo hacia su capitán, en efecto, se encontraba hablando con una mujer... Todos alucinaron.
Sin embargo, en cuanto se acercaron, todos sintieron una oleada muy fuerte de un Aura terrorífica que les hizo estremecerse y que desde luego no era la de su capitán.
Mientras la mayoría disminuyeron la velocidad e incluso se pusieron en modo defensivo, unos pocos parecían saber quién era aquella terrorífica mujer.
-No puede ser verdad... - dijo Penguin cubriéndose la boca sorprendido.
En cuanto escuchó la voz de Penguin, la mujer giró lentamente la cabeza hacia atrás sin mover el cuerpo.
Diana se sintió petrificada al ver aquella mirada. Sólo necesitó ver aquellos hermosos ojos morados para saber que aquella chica no era una persona común. Su cuerpo se estremeció.
Miedo.
Lo que había sentido al verla había sido miedo.
Mientras se encontraba mirándola, sintió como Sachi la empujaba mientras corría emocionado.
-¡MINA-CHAAAAAAAAAN!
Tanto él, como Bepo, Penguien y cuatro más corrieron a abrazarla con efusividad y a gritar su nombre con alegría ante la estupefacta mirada del resto de nakamas.
Diana cuando se acercó por el resto examinó a aquella chica de arriba a abajo: perfecta figura, hermoso pelo largo rosado... Era probablemente la chica más guapa que había visto en su vida.
-Está es Mina - dijo el capitán pirata - es la enfermera jefe.
Todos se quedaron estupefactos.
-¿Y por qué no estás en el barco? - preguntó Jean Bert
-Porque es comandante del Ejército Revolucionario - le susurró Sachi al oído, pero todos le escucharon y exclamaron sorprendidos.
Entonces Diana se percató. Estaba tan embelesada con la belleza de aquella mujer que no había caído en el resto de ella: se fijó en los tatuajes que cubrían su antebrazo como los que llevaba ella, en la enorme cicatriz que atravesaba la mitad de su cuerpo y las que estaban en su cuello... Y en el brazo que le faltaba.
Fue ahí cuando comenzaron todos a respetarla sin a penas conocerla.
Y ahora, aquí están. De nuevo esperando a ver qué viene.
De pronto varios hombres avisan la llegada de barcos al campamento y todos se giran en busca de una cabellera rosa.
Y en cuanto, tanto capitán como subordinados, llegan a verla entre la multitud, corren para abrazarla efusivamente.
Eustass Kid camina cabreado como siempre junto a sus nakamas por aquel campamento de revolucionarios. Acababa de llegar y ya tuvo que soportar las impertinentes preguntas de Luffy y compañía para poder pasar.
-Tranquilo capitán, aquí a lo mejor encontramos alguna pista - intentó tranquilizarlo Heat.
-Sí, estoy seguro que en un campo de la Armada deben de saber algo sobre ella - continuó Wires.
Tras acabar la gran batalla contra Kaido, cada uno había tomado un camino diferente, sin embargo no esperaba encontrarse de nuevo con Luffy, el mayor dolor de cabeza de su vida.
-Joder, no me libro de ese pesado de goma ni en medio de la guerra... ¿Qué será lo siguiente? ¿Ver al puñetero Trafalgar?
Varios nakamas suyos se mantuvieron en silencio.
-¿Qué coño os pasa? ¿Algún fantasma? - dijo mitad bromeando mitad cabreado.
-Qué pequeño es el mundo - dijo riéndose por lo bajo Killer.
-¿Ha?
Alzó la vista y al ver a la persona que estaba a pocos metros de él, hizo una mueca de disgusto.
El puñetero Trafalgar Law también se encontraba allí. Ver de nuevo su careto le ponía de los nervios, ya lo había visto lo justo y necesario durante la guerra como para tener que volver a presenciar sus maravillosos comentarios sarcásticos.
De pronto, Killer agarró emocionado el brazo de su capitán.
-¡Kid! ¡Mira!
-¿De qué demonios habla...
Luffy, junto a sus nakamas, se acercaron a sus aliados piratas con intención de entablar una alegre conversación, pero de pronto, llegaron justo para ver cómo el pelirrojo miraba de una forma... Rara a Mina. Ésta a su vez, giró su cuerpo entero y en cuanto vio al pelirrojo también se quedó mirándolo de manera... Sorprendida.
-¿Tulipán y Mina van a luchar? - preguntó curioso y emocionado Luffy.
-Mierda, justamente Kid con lo problemático que es...- dijo preocupado Ussop.
-¡Oí, Kid! ¡Cómo se te ocurra pegar a una bellísima señorita como Mina-chwan te romperé el brazo bueno! - gritó en tono amenazador Sanji.
Vieron cómo el pelirrojo se acercaba más y más a la chica sin que ésta se moviera ni un centímetro y ninguno de los dos rompía el contacto visual.
Trafalgar por su parte estaba igual de extrañado que todos los presentes, pero sabía que justamente no había nada que preocuparse por Mina, es más, le gustaría ver cómo ésta le daba un buen puñetazo al estúpido pirata mecánico barato.
Estaban ya casi uno enfrente del otro y la tensión se podía respirar en el ambiente...
Luffy esperaba ansioso aquella batalla mientras Sanji continuaba insultando y amenazando a Kid para que no se le acercara más a la pelirrosa.
Sin embargo, cuando el capitán extendió una mano para acariciar el rostro de la revolucionaria, todos alucinaron.
- ¿¡Qué demonios!? - exclamaron Usoop, Nami, Chopper y varios miembros de la banda del cirujano.
Law casi se atraganta con el café al igual que Sanji que casi se traga su cigarro y Sengoku con sus galletas. Robin se rió, Brook y Franki se quedaron viendo y Luffy exclamó desilusionado "¡Pero pelead! ¡Si no no tiene gracia!
Coby por su parte sintió que había perdido incluso antes de comenzar, no tenía nada que hacer contra alguien como aquel pirata, así que Helmeppo simplemente le dio un par de palmadas de apoyo a su amigo.
Llevaba un hermoso vestido digno de cualquier reina o emperatriz, pero estaba hecho jirones y lleno de polvo y tierra, los bajos de la falda estaban rotos y una de las mangas bailaba al son del viento al no tener brazo que rodear y cubrir.
Ante la mirada atenta de todo el mundo, ambos se miraron a los ojos, sin decir nada, seriamente.
Kid lentamente puso su mano buena en la mejilla derecha de la revolucionaria y comenzó a acariciar su cara con suavidad, tocando el enorme moretón que cubría parte de su pómulo y la ceja partida que dejaba caer un pequeño hilo de sangre por su frente.
-Pienso reventar al gilipollas que te haya hecho esto - dijo serio sin romper el contacto visual.
Mina simplemente mostró una sonrisa maliciosa ante aquel comentario.
-Te las das de problemático, pero en el fondo no eres tan malo, ¿eh? - dijo la chica sonriéndole
-¿Qué mierdas - dijo por detrás un cirujano cabreado - crees que estás haciendo, Eustass-ya?
-Oh, vaya, no había visto tu cara de amargado, Trafalgar.
-No sé qué asuntos tendrás con MI enfermera, pero debes saber que yo soy el hombre que mejor sabe lo que ella quiere - dijo con aires de superioridad.
-JÁ. ¿Tú? ¿Saber lo que quiere una mujer? Ella lo que busca es a un hombre de verdad, como yo - contestó él enfrentando su frente contra la del moreno mientras los dos sacaban los dientes.
-¿Crees de verdad que prefiere a un Troglodita como tú? No me hagas reír - mostró su típica mueca - soy su queridísimo hermano mayor.
-¿De qué vais piratuchos de cuarta? ¡Yo soy su abuelo!
Ambos piratas fruncieron una ceja al ver a aquel viejo marine y decidieron pasar de él.
-¡NI SE OS OCURRA PASAR DE MÍ CULO MALDITAS ALIMAÑAS ILEGALES!
Los tres hombres comenzaron a discutir entre ellos comparándose.
-MINA, ¿A QUIÉN PREFIERES? - exclamaron los tres a la vez mientras se giraban para buscar la respuesta de la revolucionaria, quien se encontraba ya lejos de aquella disputa hablando con Kaito, quien parecía estar contando un chiste con el que Sabo se reía bastante.
-¡Oi, oi! - se quejaron los tres - ¡No nos ignores mientras peleamos por ti!
Mina les dirigió una pequeña sonrisa a los tres. Mientras Trafalgar resoplaba y sonreía, volviendo a sus asuntos, Kid se sonrojó, causando las burlas de sus compañeros y Sengoku puso cara de malos amigos.
-¿Entonces nadie se va a pegar? - preguntó Luffy con tono tristón.
-¿Cómo es posible que ese animal de Kid pueda tener a alguien tan maravillosa como Mina-Chwan? - se lamentaba Sanji apesadumbrado junto con la aprobación de Coby.
-Aggg, lo que hacen las malas influencias - dijo Smoker girando los ojos mientras Sengoku parecía echar fuego por la boca y Hina estaba más confundida que nunca sobre los supuestos favoritismos románticos de su hija.
Ya había caído la noche en el campamento y todo el mundo estaba durmiendo excepto por un par.
Mientras Kota se encontraba pintando un jarrón, Sanji se acercó por detrás.
-¿Qué diablos es eso?
-Un jarrón ¿no lo ves cejitas?
-Ya sé que es un jarrón, pero por qué tienes uno es mi pregunta.
El moreno se quedó mirando su pieza de porcelana.
-Si sobrevivo me gustaría abrir una tienda de Arte y cerámica...
Sanji alucinaba. Rob Kota, un cruel y sanguinario asesino y espía con una inteligencia por encima de la media ¿quiere abrir una tienda de manualidades como sueño?
-¿A qué viene ese careto, cejitas? - preguntó malhumorado.
-Na...nada - le dio una profunda calada a su cigarro - es solo que jamás esperaría algo así de ti senpai...
-Hide siempre quiso una - su voz no sonaba triste, más bien indiferente - Además, ya he tenido suficiente violencia para el resto de mi vida...
Ambos miraron fijamente la pieza que el moreno sostenía en sus manos.
-¿Sigues odiándolo?
-Con todas mis fuerzas, lo ahogaré hasta que se le salgan los ojos de las cuencas.
Kaito dormía pacíficamente debajo de las estrellas.
A veces, mientras tenía los ojos cerrados, podía escuchar el sonido de la playa de su hogar.
Recordaba cuando era un crío y dormía junto a sus hermanos encima de los árboles cercanos a la Costa mientras miraban las estrellas y soñaban en el futuro.
Ahora sólo quedaba él.
Su futuro jamás se pareció ni un poco al que él y sus hermanos imaginaban de jóvenes.
Pero si conseguía ganar esa guerra intentaría cumplir la voluntad de su familia y pueblo, continuar con el legado de su isla, la única isla de todo el mundo en el que habitaban toda clase de seres vivos. Durante su infancia vio centenares de sirenas y gyiojins.
Recuerda a su madre, quien era una sirena que se casó con un humano, como en aquellos cuentos de hadas. A sus hermanos y a él les apasionaba nadar y tocar música.
Mientras continuaba soñando despierto, alguien se paró encima de él.
-Yoi.
El peligris sonrió.
-No puedes vivir más sin mi ¿eh?
-No te flipes-Yoi
Marco el fénix, quien tras ayudar a Luffy en la guerra contra Kaido consiguió volver a juntar a los miembros sobrantes de la tripulación de Shirohige y convirtiéndose en el nuevo capitán, decidió ir a ayudar al hombre que le impulsó a continuar viviendo cuando no le quedaban motivos para seguir haciéndolo.
-Gracias por venir.
-Todos queremos que esta pesadilla acabe-Yoi.
-...
-Terminemos con esto de una vez Kaito.
El revolucionario, sin abrir los ojos, sonrió.
-Y así volverás a tocar para mí yoi - rió el rubio.
-No puedo esperar.
