Bueno aquí dejo capítulo 54, espero les agrade. Gracias por su cariño, de verdad. Se las/los quiere Besototote.
Descargo: Glee no es mió, y si lo fuera en este momento me tomaría un avión a Londres para hablar con el entrenador de María Sharapova y decirle… "menos grito y más entrenamiento" que tremenda paliza le dio Serena Williams
Capitulo 54: "Las declaro…"
A una hora para la boda
- ¡NOC! ¡NOC! – unos golpes suavecitos en la puerta interrumpían los últimos retoques que le estaban haciendo a Quinn en lo que se puede llamar la antesala de la boda. Ella y Rachel ya estaban en el mismo lugar sólo que separada de habitaciones.
- ¿Puedo pasar? – la cabecita de su hija se arrimaba por la puerta
- Por supuesto cariño, por supuesto – le indicó su madre
Apenas la pequeña entró a la habitación se vio rodeada por todas las mujeres que estaban allí
- ¡MIRATE RATITA! – Santana fue la primera en llegar – Estás hermosa – la pequeña desfilaba su pequeño vestido de color cerúleo. Tenía el cabello recogido con una vincha del mismo color que el vestido que estaba adornada por pequeñas flores blancas.
- De verdad que estás hermosa cariño – Judy besaba a su nieta
- No más hermosa que tu abuela – la pequeña hacía sonrojar a la mujer – Y ustedes lucen encantadoras – les dijo la niña a Mercedes, Tina, Frannie y Santana – Si tuviera un Jardín las cultivaría junto a mis flores – Ahora si todos los rostros se tornaron colorados
Santana giraba los ojos y miraba a Quinn - ¿Qué número de lección es esa cariño? – le preguntó a su hija
- La 22 mamá… "Siempre hay que hacerle saber a las damiselas lo bonitas que son" – recitó la pequeña – Pero en realidad vine porque la tía Britt me mandó a buscar a la tía San para que ayudara a frenar a m… - la pequeña se detuvo justo al ver la cara de las mujeres
- ¿Beth… frenar a quien? – le preguntó Quinn a su hija levantando su famoso ceja
- ¿Acaso ya te dije lo bonita que estás mamá? – cambió de tema
- Beth… ¿Qué pasó con Rachel? – insistió
- No puedo decirlo… me dijeron… "Ve a buscar a Santana sin decirle nada a tu madre" – la niña imitaba muy bien a Nikky.
- ¿A quién le tienes que hacer caso a mi o al resto? – le preguntó Quinn
- A ti – respondió – Pero mami Rach dice que tu siempre te sales con la tuya porque eres bonita y sabes mover tu trasero – dijo sin pensar.
- Pues la próxima vez que tu madre diga algo así le dices que si lo vuelve a repetir se va a quedar sin movimiento de trasero ¿si? – La pequeña rió – Ahora dime que pasa – insistió.
- Msmsmmmsniaquemolestadi – la pequeña murmuró mirándose los pies
Quinn se arrodilló delante de ella, por suerte no tenía su vestido puesto aún – Habla claro cariño – le pidió a su hija.
- Le conté a mami Rach que Tania me amenazó con llevarme a un internado en Europa si seguía tocando la batería y la Tía Britt, Nikky y Jess tuvieron que agarrarla para que no se fuera tras la perra… tras Tania digo – se corrigió.
- ¿Y si ya la frenaron para que quieren que yo vaya? – preguntó Santana
- Porque todavía se está resistiendo – contestó la pequeña
- Santana… - A Quinn solo le bastó con mirarla
- Voy… voy…. – la latina salió por la puerta.
- De hecho – Quinn miró al resto de las personas en la habitación - ¿podrían ir a ayudar a Santana? Quiero hablar con Beth un momento – sus amigas, madre y hermana salieron riéndose de lo parecida que ponían la cara la pequeña y Rachel cuando creían que estaban en problemas.
- Si es por todas las cosas que le rompí a Tania… te recuerdo que tú me diste permiso para portarme mal mamá – el bicho bolita se defendía
- No es por eso – le dijo
- Si es por el beso que me dio Lucas mami Rach me dijo que ella se iba a encargar de patearle su pequeño trasero – la niña hablaba sin parar
- Tampoco es por eso – Y Quinn tuvo que aguantarse la risa ante la cara de susto de la pequeña - ¡Dios! Juro que eres igual a tu otra madre – dijo la rubia riendo – Ven aquí – le señaló la silla frente a ella y la miniatura de Quinn se sentó con mucho cuidado tratando de no arrugar su vestido.
– Quería hablar contigo porque, por más que se que tu le diste permiso a Rachel para que nos casáramos, quería saber como te sentías – Quinn veía como su hija agachaba su cabeza para mirar sus manos y, al igual que Rachel cuando se pone nerviosa, jugaba con sus dedos - Estuvimos durante mucho tiempo las dos solas y ahora somos tres, somos, vamos a ser una…
- Familia – terminó de decir la pequeña que seguía sin mirar a su madre
- Beth… - Quinn puso un dedo sobre el pequeño mentón y le levantó la carita – ¿Qué diría Rachel si te guardas las cosas aquí dentro sin decírmelas? – le tocó el pecho a la pequeña
- Diría que es injusto porque tu me dices todo a mi ¿Cierto? – la niña miró como su madre lo confirmaba con su cabeza
- Entonces dime lo que piensas por favor – pidió Quinn
- ¿Me prometes que no te vas a enojar? – pidió el cangurito casi en un susurro
Por un momento Quinn temió a que su hija no quisiera a Rachel pero la idea se le borró rápido de la cabeza, Beth amaba a la morena – Te lo prometo – le aseguró con una sonrisa – Puedes decirme lo que quieras – agregó por las dudas
- Bueno… como que… antes de que… eeeee – la pequeña estaba nerviosa – Antes de que mami Rach llegara, como que nos faltaba algo… tu te veías triste, y yo estaba triste también… pero ahora… es mejor – dijo finalmente – mucho mejor – miró a su madre preocupada y se apresuró a decir – Pero no porque estuviéramos las dos solas sino por…
- Beth… Beth… cariño – Quinn la tranquilizó – te entiendo y se lo que quieres decir – Rachel nos enseñó a ser felices, a las dos – La rubia mayo miró con dulzura la sonrisa que se formaba en los labios de su hija - ¿Sabes que te amo cierto? – le preguntó
- La pequeña se bajó de la silla y abrazó a su madre con fuerza - Yo también te amo mamá – le dijo
En el mismo momento que transcurría la charla entre madre e hija pero en la habitación reservada para Rachel
Santana llegaba la habitación preocupada por que no escuchaba ningún ruido y temía que Rachel se les hubiera escapado, aunque ese no era el caso, apenas abrió la puerta pudo ver a Rachel tirada en el piso en ropa interior y tenía a sus tres damas de honor sentadas arriba de ella
- Ya se me pasó – les decía – Déjenme ir – agregaba
- Es la tercera vez que nos dices eso y no lo cumples Rachel – Le decía Jess enfadada
- Esta vez es en serio – Prometía la morena
- No te creemos – dijo Nikky
- Aparte a mi me encanta estar arriba tuyo Rachie – Brittany siempre Brittany - ¡Sonrían! – La bailarina se apretaba a las otras dos para sacarse una foto – Esta va derecho al álbum hot de Sanny – dijo.
- Ustedes dos son muy raras – le dijo la cantinera a la rubia
- ¿Qué está pasando acá?– Santana veía como Rachel se estaba asfixiando y supo que tenía que intervenir, no podía dejar sin esposa a su amiga.
- ¡Sanny! Toma – le pasó la cámara – Sácanos una foto sometiendo a Rachel – pidió
- Cariño… - Santana nunca puede contra Brittany – Digan bomboncito – ordenó
- ¡BOMBONCITO! – Dijeron las tres a la vez mientras Santana sacaba la foto
- ¿Ya se terminaron de divertir? – les preguntó la morena
Santana se agachó para hablar con ella - Rachel, se que la única que puede calmarte es Quinn – Santana hablaba seriamente – pero no pueden verse ahora, así que por ella te pido que te calmes ¿Puede ser? – suplicó. La relación de ambas morenas era especial, de alguna forma u otra se entendían como si hubieran sido amigas de toda la vida.
- Tania es una perra – le dijo
- Lo se – coincidió Santana – Y si no estuvieras a punto de casarte con mi mejor amiga te dejaría para que fueras a partirle otro tartazo en la cara pero…
- ¿Cómo luce? – le preguntó
- ¿Tania? – dudo la latina
- No… la perra no… Quinn – contestó - ¿Cómo luce Quinn? – completó la inquietud
Santana sonrió – Nunca la vi más hermosa en mi vida – aseguró riendo de la cara de boba que ponía Rachel – y eso es mucho viniendo de alguien que la vio usar uniforme de porrista durante 4 años – dijo
- ¡Demonios! – Se quejó Rachel – Tengo que lograr que se ponga ese uniforme – se dijo a si misma.
- SI me prometes calmarte yo la convenzo – le dijo la abogada
- Trato hecho – como pudo Rachel sacó su mano y agitó la de Santana.
- ¡Chicas!... ¿Qué están haciendo? NO ES HORA DE ESTAR JUGANDO A LA LUCHITA – La imagen no era muy alentadora – FALTAN TREINTA MINUTOS Y TODAVIA NO ESTÁS CAMBIADA RACHEL – la retó - ¡APURATE! – Insistió – Necesito que me vengan a ayudar con ciertos invitados que no reconozco – pidió
- ¿Pueden ir ustedes? – Les pidió Santana a Jess y Nikky – Britt y yo queremos hablar con el bomboncito – explicó.
Cuando ambas chicas salieron a ayudar a Judy, Santana miró a su esposa - ¿Lo hacemos ahora? – le preguntó
- Si… Tu lleva a Quinn a la habitación de al lado mientras Rachel se termina de cambiar – la morena las miraba intrigada mientras se ponía su sencillo vestido blanco. Ella le había pedido específicamente a la Señora Jackson que no quería nada que llamara la atención, quería todos los ojos sobre su novia, bueno quizás no los ojos de sus estupidos ex novios, pero si quería que Quinn fuera la estrella de la noche. Y la modista lo había hecho a la perfección. Rachel tenía puesto un vestido blanco que apenas pasaba las rodillas, con mangas tres cuartos que cubrían sus musculosos brazos y la tela era lisa, unas cuantas piedras brillantes cubrían el escote pero nada más que eso.
- ¿Qué pasa Britt? – preguntó la deportista que vio como su amiga pegaba la oreja en la pared de la habitación
- Shhhh – la silenció la bailarina - ¡SANNY! ¿YA ESTÁN ALLI? – le gritó a la pared
- Sabía que no era buena idea dejar a una criatura en mano de estás dos locas – susurró para si misma Rachel
- AQUÍ ESTAMOS CARIÑO – la voz de Santana se sintió desde la habitación contigua. Si las chicas no gritaban no se escuchaba.
- ¡RACHEL! – La voz de Quinn hizo que la morena corriera a pegarse contra la pared de la misma forma que estaba Brittany
- ¡QUINN AMOR! ¡TE EXTRAÑO! – confesó
- TE AMO, TE EXTRAÑO Y NECESITO VERTE – la voz de la rubia sonaba desesperada
- ESTAS HERMOSA – le dijo la morena
- AMOR NO ME PUEDES VER – Quinn estaba en lo cierto
- PERO TE ESTOY IMAGINANDO Y ESTAS HERMOSA – volvía a decir tocando la pared como si pudiera transmitirle su tacto a su novia.
- RACHIE SE ESTÁ REFREGANDO CONTRA LA PARED – contó Brittany
- ¿PUEDEN DEJAR DE SER TAN MORMONALES Y ESCUCHARNOS? – Pidió la latina – BRITT Y YO QUERMOS PREGUNTARLES ALGO – comunicó
- ¿Y NO PODIAN ESPERAR A DESPUES DE LA BODA? – se quejó Quinn
- AMOR… TU VOZ ES HERMOSA – Rachel seguí embobada con su novia
- RACHIE SE SIGUE REFREGANDO EN LA PARED – insistió la bailarina
- NO PODIAMOS ESPERAR, PORQUE ES ALGO IMPORTANTE PARA NOSOTRAS Y BRITT PROMETIO EMBRIAGARSE EL DOBLE, YA QUE YO NO PUEDO BEBER, POR ESO TENEMOS QUE DECIRSELOS AHORA ANTES DE QUE MI ESPOSA SE EMBORRACHE – explicó a los gritos Santana
- BUENO SOMOS TODOS OIDOS – Dijo Quinn
- BRITT ¿COMO SIGUE EL BOMBONCITO? – Santana quería que Rachel le prestara atención
- PARECE HIPOPOTAMIZADA – dijo
- HIPNOTIZADA CARIÑO – la corrigió
- RACHE… BEBE… ¿ESTAS ALLI? – La voz de Quinn la traía a la realidad
- ESTA MOVIENDO LA CABEZA DE ARRIBA ABAJO – informó Brittany
- CARIÑO… BRITT Y SAN QUIEREN DECIRNOS ALGO IMPORTANTE ¿ESTAS ESCUCHANO O ESTAS PENSANDO EN LO QUE QUIERES HACERME EN LA LUNA DE MIEL? – tenía que preguntar
- EN LO SEGUNDO – respondió la morena
- ¡DEMONIOS FABGAY! – se quejaba la latina – AHORA YO TAMBIÉN ESTOY PENSANDO EN LO QUE VAN A HACER EN LA LUNA DE MIEL – le dijo
- ¡YO TAMBIEN! – se unió Brittany
Quinn giró los ojos – OK – respiró – A LA CUENTA DE TRES TODAS NOS SACAMOS ESE PENSAMIENTO Y PRESTAMOS ATENCIÓN A LO QUE TENGAN QUE DECIR ¿SI? - Quinn pudo ver como Santana asentía.
- RACHIE Y YO ESTAMOS MOVIENDO LAS CABEZAS – comunicó la bailarina
- A LA UNA – la fotógrafa empezó el conteo – A LAS DOS Y A LAS… TRES – terminó
- BRITT Y YO QUEREMOS QUE USTEDES SEAN LAS MADRINAS DE GABRIELA SUSAN LOPEZ PIERCE – soltó sin anestesia.
- ¿QUEEEEEE? – Las futuras esposas coincidían en el asombro.
- ¿ES UNA NENA? – preguntó Rachel
- SIIIIII – Brittany aplaudía – SON LAS PRIMERAS EN SABERLO – si las cuatro unían su sonrisa podría jurar que igualaban la de Sam.
- ¿NO PIENSAN CONTESTAR? – Santana estaba impaciente
- ES QUE NO TIENES QUE NI PREGUNTARLO – le dijo Quinn – NADA NOS HARÍA MÁS FELICES – agregó
- ¡VAMOS A SER LAS MEJORES MADRINAS DEL MUNDO! – Rachel festejaba abrazándose a Brittany
- ¿SE ESTAN ABRAZANDO? – Le preguntó Britt a la pared
- SI ¿Y USTEDES? – contestó Santana
- TAMBIÉN – esta fue Rachel
- BRITT SACA LAS MANOS DEL TRASERO DE RACHEL – le advirtió Quinn
- SANNY, QUINN PUEDE VER A TRAVÉS DE LAS PAREDES – chilló la bailarina
- CAMBIÓ DE ABRAZO – gritó Santana y se pudieron sentir varios pasos del otro lado y una puerta que se abría. Brittany se iba para la habitación donde estaba Quinn y Santana llegaba a la de Rachel.
- ¡YAYYYY! – gritaban las rubias y se abrazaban
Las morena se miraron en forma cómplice - Vas a ser una madre maravillosa Santana- le dijo Rachel – Y prometo ser la madrina que necesite Gabriela necesite – La latina abrazó a la morena
- No tengo duda de eso – Santana correspondió el abrazo
- SANTANA SACA LAS MANOS DEL TRASERO DE MI NOVIA TU TAMBIEN – Quinn las leía de memoria
- NO SE COMO LO HACES FABRAY – contestó moviendo sus manos.
- AMOR – Rachel llamaba a Quinn - ¡VAMOS A SER MADRINAS! – festejó abrazando a la pared.
- POR DIOS BERRY YA DEJA DE MONTARTE A LA PARED – Santana la separó del muro – Y TE ADVIERTO QUE NO QUIERO QUE MI HIJA RECIBA NINGUN TIPO DE LECCIONES DE CONQUISTA – apuntó con el dedo mientras se movía hacia la puerta.
- CINCO MINUTOS – gritó Judy en cada habitación.
- TE VEO PRONTO BEBE – fue lo último que Rachel le sintió decir a Quinn
- TE VEO PRONTO – Alcanzó a contestar la morena que se miraba el espejo y respiraba hondo, estaba a solo cinco minutos de ser la Señora Berry Fabray
Cinco minutos después
Rachel se acomodaba al lado de la persona que iba a oficiar el matrimonio en espera de su novia.
- ¿Cómo estás? – le preguntaron sus damas de honor
- Quiero verla ya – les dijo – No aguanto más – agregó. En el camino hacía su lugar había tenido que saludar a todo el mundo, inclusive al estupido esposo de Frannie que no aguantaba, estaba segura que su cuñada se había divertido más en la noche de su despedida de soltera que en toda su vida con ese idiota. Pero Rachel no había visto a ninguna de sus dos personas favoritas, A Beth porque ella iba a entregar los anillos y a Quinn porque… porque bueno según estúpidas tradiciones aun no se podían ver – Estupidas tradiciones – murmuró Rachel
- Tranquila tigre – la calmó Jess
- Rachie tienes que prometerme que cuando la veas no vas a hacer nada loco – Britt era una de las que aseguraba que Rachel no se iba a poder contener.
- No prometo nada – le dijo la morena – Lo único que prometo es no hacerle el amor en frente de todos – les dijo – aunque ganas no me faltan, créanme – las tres sabían de lo que era capaz la deportista y de hecho había un plan para detenerla por si acaso.
- ¿Cuánto fal…? – la música habitual interrumpió la pregunta impaciente de la basquetbolista. Rachel no pudo pronunciar una palabra más, los nervios la habían invadido. Lo único que hizo fue concentrar su mirada hacía el frente… Justo cuando pensó que se iba a desmayar de los nervios un destelló blanco la hizo reaccionar. Del brazo de Russell Fabray aparecía la mujer más hermosa del mundo, Quinn. Ambos se frenaron hasta que Santana, Mercedes y Tina estaban ubicadas en fila atrás de ellos. En ese tiempo Rachel tuvo el placer de poder ver el vestido de su novia. Quinn parecía una princesa. Llevaba puesto un vestido largo, totalmente ajustado a ese cuerpo celestial que tenía su chica. El escote iniciaba justo donde empezaban sus pechos de forma modesta para luego ir abriéndose cada vez más, hasta terminar en un hermoso cuello en alto. El color de la prenda parecía tan blanco como una perla y la parte superior del vestido estaba acompañada de un delicado tribal bordado en plata. La cola del vestido era lo suficientemente larga como para que las damas de honor tuvieran que ir custodiándola y por si fuera poco, Rachel pudo ver desde lejos el rostro de su mujer que estaba libre de todo tipo de cabello, ya que la rubia llevaba un hermoso recogido, los ojos de su rubia brillaban como nunca y su boca resaltaba con un color rojo intenso. La morena pensó que sus piernas no iban a resistir y tuvo que acudir a todo tipo de ayuda celestial para mantenerse parada. El cambio de música indicó el inicio del camino que Quinn debía recorrer hasta llegar a su novia.
En el pensamiento de Rachel
-"DIOS MIO… ESTÁ HERMOSA… esta mujer no puede ser humana… no es normal ser tan linda. ¿Mira esa sonrisa? ¿Mira esos ojos? ¿Está llorando? – Se preguntaba al ver las lagrimas caer de los ojos de su chica – ¡DIOS! ¡NO AGUANTO MAS! LA NECESITO CONMIGO – Rachel atinó a moverse para ir a buscar a su novia a mitad de camino - ¿Por qué demonios no puedo ir hasta ella? ¿Quién me está agarrando? – Rachel no quería quitar sus ojos de su chica, no quería perderse un segundo de semejante mujer, por eso no se daba cuenta de que Nikky la había agarrado – ¿Por qué demonios no puedo moverme? ¡Dios Russell deja de saludar con esa cara de bobo y camina más rápido! ¡Mentí! Voy a romper mi promesa y le voy a hacer el amor aquí mismo, total la mitad de los invitados ya nos han agarrado haciéndolo ¿De quien es esa voz? – La morena no se daba cuenta que ya no era Nikky solamente la que la estaba agarrando, ahora Jess también la sostenía y Brittany le susurraba que se calmara al oído. Sin darse cuenta Rachel estaba haciendo fuerza para tratar de llegar a su chica. - Papá, mamá – Rachel le pedía a sus dos ángeles – Denme fuerzas, paciencia, amor, y todo lo que sea necesario para hacer de Quinn la mujer más feliz de la Tierra – pidió sin poder calmarse, lo único que logró traerla de vuelta fueron dos manos sumamente suaves que tomaron su rostro entre ellas."
En el pensamiento de Quinn
"Cuando la rubia y su padre se detuvieron para darle tiempo a que sus damas de honor se ubicaran lo primero que hizo fue buscar a su novia - ¿Por qué tienes que estar tan lejos amor? – el camino por la alfombra roja que era aproximadamente de veinte metros a Quinn le parecían millones de kilómetros. Tiró de su padre para que empezaran a moverse pero el hombre le susurró algo en el oído que la frenó, finalmente la música empezó y ella se estaba moviendo - ¡Allí está! Amor mío está nerviosa – Quinn conocía los gestos de su chica de memoria – ¿Existe alguien más bonita en este planta tierra que mi novia? ¡MI AMOR! ¡TE AMO TANTO! – Quinn pudo ver como Rachel se quiso mover pero Nikky llegó a sujetarla - ¿Por qué la frenan? – Pensó - ¡Déjenla que venga a mí! – pidió – Quinn no distinguía a ninguna de las personas que la saludaban, tampoco le importaba, sólo quería llegar al lado de su morena – ¡Camina más rápido papá! – al mismo tiempo que lo pensó tiró del hombre apurando el paso. Desde cada vez más cerca, atestiguaba como Rachel peleaba para zafarse de Nikky, hasta que Jess se le unió a la suplente para sostenerla – Tranquila amor de mi vida, ya llego – trató de transmitirle su pensamiento mientras veía como Brittany trataba sin éxito de calmar a su novia – Solo unos pasos más… ¡Listo! – Sintió como su padre la soltaba – Acá estoy bebe… tranquila – con sus manos tomó el rostro de Rachel e instantáneamente logró calmarla.
En la ceremonia
- Tranquila, estoy aquí – le susurró acariciando su rostro de su morena. Los ojos marrones de Rachel la miraban con intensidad y poniendo una mano de el pecho de la deportista se dio cuenta que la respiración de Rachel estaba incontrolable – Amor… tranquila… Estoy aquí ¿ves?... Tócame – le pidió y como respuesta fue Rachel la que estaba vez tomó su rostro.
Quinn, aun con una de sus manos en el pecho de su chica, sintió como la respiración se normalizaba – Estas her… - No pudo terminar porque la boca de Rachel golpeó sobre la de ella. Quinn trató de separarse pero ni su mente, ni su cuerpo se lo permitían, así qué el beso siguió… y siguió… y siguió.
- Señoritas… señoritas… Esa parte toca después – el oficial que estaba para casarlas trataba de separarlas - ¡SEÑORITAS! – No hubo caso. Miró a las damas de honor de cada una.
- Tiren de Rachel que nosotras tiramos de Quinn – dijo Santana girando los ojos. No era la primera vez que tenían que hacer esto y las seis pusieron sus manos a la obra hasta lograr separarlas
- ¡BIEN! – Anunció el oficial – Ahora que estás dos mujeres, que se nota que se aman, decidieron separarse vamos a iniciar – Quinn estaba colorada y Rachel aun seguía sin escuchar nada de lo que estaba diciendo el hombre, sólo quería agarrar a su chica y llevársela lejos de todo. La quería para ella sola. Cuando vio que todos voltearon hacia el mismo lugar por donde entró Quinn, tuvo que voltear ella también. Por suerte la imagen de su cangurín caminando hacia ellas la distrajo. La pequeña era igual o más hermosa que su madre y se movía con una gracia que les sacaba sonrisas a todos los invitados "- Recordar patearle el trasero al pequeño que se atrevió a tocar a mi bicho bolita- "pensó la morena. La pequeña se quedaba entre medio de sus madres para que cada una de ellas tomara el anillo correspondiente.
Quinn agarró el anillo que iba a ir en el dedo de Rachel, suspiró, tomó aire y agarró la mano de su chica para luego buscar los ojos de la basquetbolista – Hace…mhmm – aclaró su garganta. No sabía porque estaba tan nerviosa si había practicado sus votos con Santana millones de veces. Las caricias que Rachel hacía en la mano que tenían entrelazada la calmaron, Quinn miró a su hija y decidió olvidarse de lo practicado e ir con lo que sentía en el momento – Unos minutos antes de salir, estuve hablando con mi hija – ambas miraron a Beth – y me dijo algo que yo sabía, pero que no había podido definir con palabras… Me dijo que ahora contigo – miró a Rachel – nosotras dos estamos mejor… mucho mejor – lo dijo tal cual lo había pronunciado la pequeña – Y es cierto. Tú haces que todo sea mejor. Me amas como nadie, me cuidas como nadie, me proteges como nadie, yo no pienso dejar que te me escapes – Este comentario hizo reír a los invitados e inclusive a la morena – Rachel no hay nada que desee más en este mundo que ser la esposa de la mujer que me hace sentir como una reina y trata a nuestra hija como una princesa, porque me enamoré de ti desde el primer día que chocamos y porque pienso seguir enamorándote cada día de esta vida y de el resto de las vidas que nos toqué vivir – Deslizó el anillo en el dedo de su mujer – Te amo y prometo amarte, cuidarte, serte fiel, ir a todos tus partidos, celarte cada vez que pueda – Nuevamente risas – llenarte la heladera de coca Light y hacerte feliz por siempre – finalizó y con su mano limpió las lágrimas que caían por el rostro de la deportista.
Era el turno de Rachel, pero la morena no lograba que su voz saliera, ni que su mano se moviera para buscar el anillo de Quinn, por suerte contaba con su hija. La pequeña agarró el anilló y se lo puso en su mano. Tiró de su madre logrando que se agachara y le susurró – Tu puedes mami – no había caso, la pequeña sabía que la morena era la que más compañía necesitaba, por eso siempre elegía dormir con ella en el sillón cuando su otra madre lo decidía y por eso ahora la estaba alentando. La niña le dio un beso en la mejilla y se refugió en los brazos de su tía San.
Rachel tomó la mano de Quinn y acarició cada uno de sus dedos – Quinn… - miró a su chica – Mi padre me aseguró una vez, que todos teníamos derecho a ser felices en esta vida – sonrió al recordar ese momento – Y hasta un segundo antes de que te conociera yo pensaba que por primera vez en su vida mi padre se había equivocado, pensaba que yo no tenía ese derecho, es más pensaba que yo había sido escogida para todo lo contrario – se podían escuchar los llantos de fondo – Pero luego un segundo después apareciste tu… apareciste tu, con tu perfecta sonrisa, con una mirada que puede frenar el mundo y con un carácter TREMENDO – la risa se mezclaba con el llanto – y le diste la razón a mi padre. Me diste la oportunidad de ser feliz. Y me diste todo lo que un accidente me había quitado… Una familia. TE AMO – le dijo para luego ponerle el anillo – Con este anillo prometo amarte cada día como si fuera el último, prometo protegerte como si fuera tu guarda espaldas, prometo serte fiel y prometo cumplir cada uno de tus caprichos – Quinn soltó una pequeña risita – Con este anillo me despojo de mi corazón para entregártelo. De ahora y para toda la vida y para el resto de nuestras vidas, te pertenece – finalizó tomando ambas manos de la rubia. Ojos verdes y ojos marrones empezaban a amarse.
- ¿Quinn Fabray aceptas por Esposa a Rachel Berry? – preguntó el oficial
- Acepto – dijo la rubia sin titubear y esa simple palabra nunca había sonado tan perfecta en sus oídos
- ¿Rachel Berry acepta por esposa a la señorita Quinn Fabray? – fue la siguiente pregunta
- Es lo que más deseo… Acepto – contestó con una sonrisa enorme
- Bien… Por el poder que me confiere el estado de New York, yo las declaro….
- ¡UN MOMENTO! – alguien interrumpía la boda.
