55. Batallas perdidas

Albus y Scorpius caminaban en silencio por los pasillos de Hogwarts, mientras el cuerpo inmóvil de Dylan Drake levitaba delante de ellos. No se habían atrevido a hablar en todo el recorrido, se limitaban a concentrarse en sus varitas para llevar a Drake hasta McGonagall. Después de un rato, Albus miró de reojo a Scorpius. Un mechón rubio se había desprendido sobre su frente, sus ojos grises miraban ceñudos el cuerpo de Dylan Drake, concentrado como estaba en guiarle por el pasillo del colegio. Albus pensó en la aparición de Scorpius minutos antes para salvarle la vida¿Significaría eso que Scorpius tampoco aprobaba lo que Drake estaba haciendo en el colegio?¿Había ido a salvar a Albus pensando que era Vega la que estaba en peligro o por el contrario, le había salvado a él? Scorpius se dio cuenta de que le observaba y rompió el silencio.

-Potter si sigues mirándome de reojo voy a empezar a pensar que estás enamorado de mi en secreto.

-No eres mi tipo, lo siento.- dijo Albus, intentando bromear, pero Scorpius no se rio.- ¿Por qué has venido a ayudarnos?

Scorpius lo pensó antes de responder, mientras ambos caminaban a lo largo del pasillo.

-Busqué a Vega por todo el Castillo, pero no hubo manera. Entonces recordé las conversaciones que había mantenido con Drake acerca de los secretos de Hogwarts… Ya sabes, él siempre ha manifestado su repulsa hacia los sangre sucias. Nunca le había dado importancia pero….- negó con la cabeza, haciendo agitar su mechón platino sobre la frente.- Este año se volvió cada vez más raro. Empezó a hablar de cambiar las cosas, de unir nuestras fuerzas contra la ponzoña de los muggles….- volvió a negar enérgicamente.- Ya sabes, esas cosas de tarado. No le di mucha importancia al principio, pero entonces… empecé a notar cosas raras.

-¿Cómo qué?- preguntó Albus mirando de reojo a Dylan, que seguía inconsciente, como si temiera que despertase de un momento a otro.

-Escapadas raras, desapariciones siempre los mismos días a las mismas horas…Así que decidí tenderle una trampa.- Albus le miró con una ceja enarcada.

-¿Le tendiste una trampa a tu mejor amigo?

Scorpius le devolvió la mirada.

-Si, Potter. Te lo he dicho muchas veces: confiar en la gente está sobrevalorado. Mi padre me ha enseñado muchas cosas inútiles, pero la más valiosa es no fiarte de tus enemigos, pero aún menos de tus amigos. Una traición que viene de alguien que no te lo esperas tiene más poder.- se encogió de hombros.- Este año, mi padre nos regaló una pulsera a Vega y a mi.- se remangó ligeramente la túnica y mostró la pieza que adornaba su muñeca:La serpiente de plata con ojos engarzados de esmeralda brilló levemente a la tenue luz de las velas que iluminaban los pasillos.- Nos explicó que estaban haciendo unas investigaciones muy importantes sobre grupos que se estaban creando en favor de los antigüos mortífagos, y que Hogwarts estaba en su punto de mira. Ya habían tenido la experiencia de Durmstrang, y estaban seguros de que Hogwarts sería el epicentro de todo. Nos dijo que nuestras pulseras eran réplicas de poder innato modificadas ligeramente para, además de poder imitar el poder de algún mago, informar al Ministerio de si alguien cercano a Hogwarts estaba utilizando el pársel.- le miró de reojo. Se encogió de hombros.- yo ya tenía mis sospechas, así que solo tuve que utilizar un cebo para Drake y era perfecto: le conté que mi padre me había regalado una réplica de poder innato y se mostró muy interesado. Durante días no dejo de hablarme de esos dichosos objetos, de instarme a que lo probásemos….Yo le seguí el rollo, hasta que por fin tuve mi prueba: en un descuido, Drake me robó la pulsera. Y entonces no tuve ninguna duda: Drake estaba haciendo algo contra los sangre sucia en el colegio.

-Vaya.- exclamó Albus, mirando al rubio con admiración. Tenía que reconocer que tenía talento investigando.- ¿Y no se lo dijiste a nadie?

-Por supuesto. En cuanto estuve seguro, informé a mi padre en una carta.

-¿Y por qué no hicieron nada?

-Porque aunque yo tenía sospechas, lo cierto es que no tenía ninguna prueba de que lo inculparan. Mi padre puso en conocimiento del Ministerio lo que estaba ocurriendo. Sabían que la única manera de hacer que Drake se delatase, era que algún alumno del colegio le pillase hacer algo que lo implicara directamente.Y ahí es donde entras tú.

-¿Yo?

-Si, Potter. Puede que te creas muy inteligente, pero lo cierto es que mi padre y el tuyo sabían perfectamente los pasos que estabas dando. Te han dejado avanzar por tu cuenta porque no podían interceder en los asuntos del colegio hasta que no hubiera una prueba irrefutable, Y con tu excursión de esta noche a la Cámara de los Secretos, ya tienen todo lo que querían.

-He sido su cebo desde el principio…- murmuró Albus, desanimado. Por alguna razón, le molestó haber sido la cabeza de turco en todo aquel asunto. Le dolió que su padre no hubiera confiado en él, ocultándole todo durante meses

-Bueno, no te lo tomes así. Era lo que había que hacer.- torcieron en un pasillo a la derecha y Scorpius continuó hablando.- Cuando no encontré a Vega por ninguna parte esta noche, supe que debía estar en la Cámara. Así que solo tuve que acceder con ayuda de mi réplica allí y bueno… lo demás ya lo sabes.

-Espera ¿Y cómo pudiste acceder? Tú no hablas pársel… ¿O si?- preguntó Albus. Scorpius soltó una carjada cargada de ironía.

-No, no hablo pársel, al menos que yo sepa. Pero después de nuestro incidente en el pasillo, donde tú estúpidamente lo utilizaste contra mi, mi réplica actúo como se esperaba y ahora he imitado tu poder. Pero seguramente mi padre la desconfigurará para que no pueda seguir usándolo aquí…..

En medio de la conversación, llegaron al pasillo donde se encontraba el despacho de McGonagall, pero no tuvieron tiempo de decir la contraseña. Al otro lado del pasillo. Minerva McGonagall, el profesor Longbotton, Vega Malfoy, Jeremy y Bere corrían hacia ellos.

-¡Ahí están!- exclamó el profesor de herbología. McGonagall llegó junto a ellos con su varita alzada.

- Potter.- dijo mirando a Albus. Luego miró a su compañero.- Malfoy… ¿Se encuentran bien?

Ambos asintieron. Ella se fijó en Dylan Drake, que flotaba inconsciente delante de ellos.

- ¿Qué le han hecho al señor Drake?

-Directora, relájese, sólo es un Desmaius.- informó Scorpius- Si no se lo llego a lanzar, ahora mismo tendría que llevar los cachitos del cuerpo de Potter en un frasco de Pociones.

Ella le miró con una ceja enarcada, pero no dijo nada. Se dirigió al profesor Longbotton, junto a ella.

-Longbotton, lleve a la señorita Malfoy, Nott y Zabini a la enfermería. Sé que han sufrido algún tipo de maldición, necesitamos verificar que se encuentran bien.- el profesor asintió enérgicamente y se llevó a los alumnos.

-¡Espere, profesor!- exclamó Vega.- Yo estoy bien, necesito hablar con Albus y Scorpius…

-Podrá hacerlo más tarde, señorita Malfoy.- contestó Minerva McGonagall.- Ahora tienen conversaciones más importantes. Ya lo ve, están bien. Más tarde podrá verles en su Sala Común.

-Vamos, chicos.- dijo Neville, poniendo su brazo sobre el hombro de Vega Malfoy. Ella se volvió ligeramente hacia Albus, pero caminó junto a Jeremy, Bere y Richard dirección a la enfermerñia. MacGonagall volvió a dirigirse a ellos.

-Muy bien. Malfoy, Potter, síganme. Tenemos que discutir los detalles de esta historia en mi despacho.

Ambos chicos se miraron, mientras seguían a la Directora, que había empuñado su varita para dirigir el cuerpo de Drake delante de ellos. Esa era una conversación que Albus estaba deseoso de escuchar.

[…]

El cuerpo de Dylan Drake levitaba sobre la mesa del despacho de McGonagall, mientras la directora y los dos alumnos lo observaban con ojo crítico. Hubo unos instantes de incómodo silencio hasta que Albus se decidió a hablar.

-Bueno, directora¿Vamos a quedarnos toda la noche así? Necesitamos saber qué es lo que ha ocurrido a lo largo de todo el año.

-No tan impaciente, Potter.- contestó ella mirándolo a través de sus anteojos.- Estamos esperando a más personas.

-¿Más personas?- preguntó Scorpius, mirando a ambos lados del despacho.- ¿Acaso va a dar una primicia en el Profeta?

-Malfoy, no me gustan nada sus comentarios sarcásticos. Este asunto es de tal gravedad, que necesito que estén presentes el Ministro de Magia, así como el Ministro de Asuntos Oscuros y el Jefe de Aurores.

-¿Mi padre?- preguntaron a la vez Scorpius y Albus. Un segundo después se miraron incómodos.

-Por supuesto.- contestó Minerva ajustándose las gafas de media luna.- ¿A quién esperaban? Draco Malfoy está al frente del Ministerio de Asuntos Oscuros y Harry Potter, como Jefe de Aurores necesita saber todo lo que ha ocurrido para avanzar con la investigación. Supongo que la presencia del Ministro de Magia no necesito explicársela.- concluyó la directora con ironía.

-¿Qué investigac…- preguntó Albus, pero no pudo terminar la frase. A través de la chimenea que se encontraba en el despacho, aparecieron tres personas que habían viajado a través de la red flu. El primero accedió a la sala sacudiéndose la túnica del resto de polvos que habían ensuciado su vestimenta. Era un hombre mayor, con un pelo ralo blanquecino que bordeaba su cabeza, dejando una enorme calva en el centro. Su rostro estaba surcado de arrugas, y junto a sus acuosos ojos de color claro y un cuerpo delgaducho, le conferían una apariencia frágil, como si se fuera a romper de un momento a otro. Minerva McGonagall se levantó.

-Buenas noches, señor Ministro.- le estrechó la mano y se volvió a sus alumnos.- Estos son los alumnos implicados en el club secreto que parece haberse formado en Hogwarts, Scorpius Malfoy y Albus Potter. Jóvenes, saluden a Aloisius Warwitch, el Ministro de Magia.

Ambos estrecharon la mano del anciano, y Albus pensó que nunca había visto a alguien con tanto poder en el mundo mágico que representase tal debilidad física, Albus observó tras él, los dos adultos que le acompañaban: Draco Malfoy, Ministro de Asuntos Oscuros desde hacía años, alto con su cabello rubio platino peinado hacia atrás y el Jefe de Aurores, a quien conocía bien, su propio padre. Harry se acercó a su hijo y estiró los brazos para abrazarlo, pero Albus no correspondió a su gesto. Se dejó abrazar en silencio, sin devolverle el abrazo a su padre. Por el rabillo del ojo vio cómo Draco también saludaba a su hijo.

-Bien.- dijo Minerva observando la escena.- Ahora que estamos todos, es necesario despertar al alumno Drake. Antes de eso, les pondré en antecedentes:Como saben. Dylan Drake ha sido vigilado en el mismo momento de su inscripción en Hogwarts. Teníamos informaciones de que podría tratarse del hijo de Lestrange, el Cuerpo de Aurores hizo un gran trabajo con eso.- miró levemente a Harry, que asintió imperceptiblemente con la cabeza.- Aunque hemos puesto sus ojos en él desde que entró en Hog…

-Un momento.- habló Albus, sorprendiendo a los que allí se encontraban.- ¿Me está diciendo que sabían en todo momento que Drake era el hijo de Bellatrix Lestrange?

-Si, Potter.- contestó la directora.- Y ahora, si no te importa, déjame terminar.- Albus calló.- Bien. Los años se han sucedido sin novedad, como saben en el Ministerio.- esta vez se fijó en Draco Malfoy, que la escuchaba atentamente.- Todos los años hemos redactado un informe sobre las actividades del señor Drake: las materias que le interesaban, sus actividades extraescolares, y sus sesiones con un psicomago que debía visitarlo cada seis meses, dos veces por curso. Nada hacía presagiar sus inclinaciones.

Hizo una pausa, calibrando sus informaciones, pero nadie hizo comentario alguno. Sólo el Ministro de Magia tosió levemente, haciendo notar su impaciencia por que ella terminara su relato.

-Pero parece ser, que él si tenía claras inclinaciones de magia oscura. A través de los alumnos, hemos podido descubrir que Drake lleva formando una logia en Hogwarts en la que se encargaba de reclutar alumnos, para embutir en sus mentes la idea de que los hijos de muggles, no deben estudiar en Hogwarts.- hizo un gesto como restándole importancia con la mano.-Nada nuevo, ya saben. Son ideas que han aparecido a lo largo de todas las generaciones. Sin embargo, dado la provinencia de Drake, era necesario conferirle la importancia que merece.- calló unos segundos. Alousius Warwitch tomó la palabra.

-Disculpe,directora. Por el momento, su relato sólo cuenta aventuras escolares. Drake está de acuerdo con lo que hacían los vasayos de Voldemort ¿Y qué? Sabe que no es el primero ni el último,que tiene esas absurdas ideas románticas acerca de lo que eran los mortífagos..

Harry, que había permanecido callado, alzó una mano para indicar que iba a hablar.

-Si me permite, Minerva… Señor Ministro, lo cierto es que no se trata sólo de juegos escolares. En el colegio se ha creado una logia, una logia en la que se ha atacado mascotas de alumnos, se han torturado compañeros… Y no sabemos qué grado de magnitud ha alcanzado esto, dado que ni siquiera sabemos cuántos miembros pertenecen a la logia.

-Por eso le hemos citado aquí, señor Ministro.- intervino McGonagall. el anciano la escuchaba en silencio.- Harry Potter, bajo la supervisión del Ministerio de Asuntos Oscuros, está al frente de una investigación que ya dura un año y medio. Las declaraciones de Dylan Drake son fundamentales para avanzar.

-Los últimos informes indicaban que podría haber algún tipo de relación entre lo sucedido en Durmstrang y lo que está ocurriendo en Hogwarts.- comentó Draco Malfoy. Miró al Ministro.- Warwitch, a mi me gusta tan poco como a usted estar aquí. Pero ese es nuestro trabajo, estar donde nadie quiere estar cuando hay problemas.

Nadie hizo ningún comentario por unos segundos y Minerva se volvió a Scorpius y Albus.

-Bien. Cuéntenme todo lo que sepan.

Scorpius miró levemente a Albus, como indicándole que empezara a hablar. El joven se sintió un poco intimidado bajo las miradas de la directora, el ministro, su padre y el señor Malfoy. Tragó saliva y empezó.

-A principios de curso, un compañero oyó algo acerca de un club secreto que estaba reuniéndose en Hogwarts. Al principio no nos pareció importante, pero poco a poco fueron pasando cosas cada vez más…extrañas.

-¿Qué tipo de cosas?- preguntó su padre. Albus evitó mirarle mucho rato seguido. No había olvidado lo que Dylan le había dicho en la Cámara de los Secretos.

-Ataques a alumnos, a mascotas…. Amenazas… El caso es que Dylan nos hizo creer que era Scorpius el que estaba al frente de la logia. Evidentemente, eso no es así.- miró rápidamente al rubio.-Pero Drake aprovechó nuestra confianza en él para atraernos hasta donde él quería: La Cámara de los Secretos.

-¿Y dicen que ustedes han entrado en la Cámara?-preguntó el Ministro.

-Si.- susurró Albus.

-Pero… tengo entendido que sólo puede accederse a través del pársel.- dijo el anciano, rascándose la nuca. Se volvió ligeramente a Draco Malfoy.- ¿No me dijo que su departamento tenía controlados a todos los hablantes de pársel, Malfoy?

Por su expresión, Albus notó que al señor Malfoy no le gustó ese ataque encubierto.

-Por supuesto, señor Ministro.- dijo con voz calmada.- Y por eso puse un distintivo , arriesgando incluso la vida de mis hijos. Existe un censo de hablantes de pársel, pero como usted debería saber, la ley nos impide registrar a los hablantes menores de edad. Por eso se nos ocurrió la idea de colocar un distintivo entre los alumnos.

-¿Y ese distintivo le avisó de que los alumnos estaban utilizando el pársel en el colegio?

-No.

-¿Cómo es eso posible?

-Porque no pronuncié una palabra, señor Ministro.- volvió a hablar Albus. El hombre le miró manifestando su incredulidad.

-¿Me están diciendo que un alumno de sexto curso utilizó el pársel sin ni siquiera necesidad de abrir la boca para ello?- se volvió a la directora.- Eso es imposible. No tenemos constancia de que muchos magos sean capaz de hacer una proeza así en….años.

-Pues lo cierto es que así fue, señor Ministro.- contestó McGonagall. Miró de reojo a Harry.- Evidentemente, ni sus padres ni yo misma sabíamos de esta…cualidad, del alumno Potter.

-Bueno, está claro que debemos investigar a fondo este asunto.- dijo el Ministro.- Se me está ocultando una información que puede poner en peligro a toda la comunidad mágica ¿Quién sabe qué más cosas pueden estar ocultándome?

-Vamos, Warwitch.- intervino Harry de nuevo.- Está hablando de mi hijo.- dijo con el semblante serio. A ninguno se le escapó su ligero tono amenazante.- ¿Me está diciendo que es un peligro para la sociedad, cuando conseguimos ganar la guerra gracias a mi?

Draco Malfoy alzó los ojos al cielo.

-San Potter no desperdicia una oportunidad de sacar a pasear sus medallas.

Harry le miró enfadado dispuesto a darle una respuesta cortante, pero Minerva alzó una mano.

-Bueno, ya está bien. No entremos en disputas que quedaron enterradas hace años.- previno. Se volvió al resto.- Voy a proceder a despertar a Drake, para poder conocer sus declaraciones sobre esta historia.

Apuntó ligeramente con la varita a Dylan, haciendo que se situara sobre sus pies, y con otro movimiento le despertó de su letargo. El joven parpadeó un par de veces, observando a su alrededor, pero no parecía completamente sorprendido.

-Bueno, Drake.- empezó la directora.- Supongo que sabe que se encuentra en mi despacho.

-Si, directora.

-¿Y sabe por qué?

Dylan sonrió levemente.

-No tengo la menor idea.

-¡Cómo puedes ser tan cínico!- exclamó Albus, intentando lanzarse contra él. Scorpius lo sujetó por el antebrazo.

-Basta, Potter. Aquí soy yo la que tiene la palabra.- avisó Minerva. Volvió a centrarse en Dylan.- Le refrescaré la memoria, señor á usted acusado de la creación de una logia que actuaba contra los los hijos de los muggles, asesinatos de mascotas y tortura a compañeros. ¿qué tiene que decirme de esto?

Dylan la escuchaba en silencio, sin mostrar la más mínima señal de nerviosismo.

-No sé de qué me está hablando.

-¿No sabe de qué le estoy hablando?-frunció el entrecejo McGonagall.- ¿Me está diciendo que estas acusaciones son mentiras?

-No, directora, no me atrevería. – acentuó su sonrisa.- Digo que puede que haya malinterpretado muchas cosas en este curso.

-Usted ha creado una logia contra hijos de los muggles, con la que se reuiía periódicamente para ganar adeptos.- afirmó esta vez la directora. Dylan arqueó una ceja.

-¿Y tiene pruebas que lo demuestren?

-Tengo la palabra de varios testigos.

-¿Qué testigos?.- preguntó Dylan mirando alrededor. Se fijó en Scorpius y Albus.- ¿Malfoy y Potter? Lo siento directora, pero todos saben que Potter no es exactamente mi mejor amigo en el colegio. Y Scorpius… bueno, es amigo de Potter, juegan juntos al Quidditch. Dirá lo que sea que diga el hijo del elegido.- terminó utilizando un tono sarcástico. Harry frunció el entrecejo e intervino en la conversación.

-Sabemos que esta noche ha estado en la Cámara de los Secretos, a la que accedía regularmente. Sabemos que imitaba el poder del pársel con un dispositivo que le robó al señor Malfoy. Son cosas que sabemos con certeza que han ocurrido. EL castigo infligido dependerá de si lo reconoces o no.

-Vaya, señor Potter.- dijo Dylan sin perder la sonrisa.- Y según usted ¿a quién imité el poder con dicho dispositivo?Nadie habla pársel en este colegio, porque debería saberlo el ministerio… ¿O estoy en un error? Ya sabe, me gusta leer las leyes que rigen nuestra sociedad.- miró brevemente al ministro.- Así que, díganme¿Ocultaron que había un alumno hablante de pársel?¿O simplemente fueron tan ineptos para ni si quiera saber este dato?

Los adultos presentes le miraron en silencio y Albus entendió qué era lo que estaba ocurriendo: Admitir que sabían que Albus hablaba pársel implicaba saltarse muchas leyes del mundo mágico, en lo que estarían implicados El Ministro, Draco Malfoy… y su propio padre. El hecho de reconocer que desconocían la existencia de un hablante de pársel, implicaba dar por hecho que el Ministerio no hacía bien su trabajo. Albus tuvo la terrible sensación de que no iban a poder hacer nada para inculpar a Dylan.

-Señor Drake, estamos aquí para evaluar su comportamiento, no al Ministerio de Magia.- dijo enérgicamente McGonagall, recuperando el control de la situación. – Le insto a que explique detalladamente sus acciones dentro del colegio. Ya.

-No.- sonrió el joven Drake. El Ministro dio un paso frente a Dylan.

-Como Ministro de Magia, le obligo a que preste declaración sobre los asuntos de los que se le acusa, joven.

-Pero, Señor Ministro…- apoyó un dedo sobre su barbilla.- No estamos en un Juicio. En su propia legislación, reformada en la caída de Voldemort, se afirma que ninguna persona está obligada a prestar declaración a menos que sea frente a un tribunal.- se encogió de hombros.- Si quieren una confesión, deberán llevarme ante un tribunal y será entonces cuando explique lo que tenga que explicar. No antes.

-Maldita sea.- bufó Draco Malfoy. Se volvió al Ministro.- Por Merlín, acabemos con esta pantomima y utilicemos Veritaserum, señor Ministro.

-Malfoy, utilizar Veritaserum contra un menor de edad está terminantemente prohibido.- dijo el Ministro de Magia frunciendo el entrecejo.- Harry Potter apoyó esta ley, cuando se revisaron los métodos que utilizó Dolores Umbridge y se promulgó dicha ley, en la que no se pueden utilizar según que pociones y hechizos con los alumnos.

-¡Pero va a salirse con la suya!- explotó Albus.- ¿No lo ve? Está mintiendo ¡Maldita sea!

-Albus…- avisó Harry.

-Yo le he visto utilizar esta noche un Crucio, le he visto hablarme del " Señor Oscuro", le he visto atacar a alumnos, hacerles daño. ¿Es que no lo ven? Saben que está mintiendo, ¡Lo saben!

-¡Albus!- bramó esta vez Harry. Albus calló.- Las leyes están para protegernos. No podemos saltárnosla sólo por tratar de conseguir nuestros fines.

-Pero papá, está mintiendo. Tú lo sabes, sabes que lo que digo es cierto.

-Albus tiene razón.- dijo de pronto Scorpius.- Yo mismo empuñé la varita para salvarle esta noche, y si no llego a estar allí a tiempo, le habría lanzado un Avada Kedavra.

-Malfoy, ¿Se da cuenta de lo serias que son esas acusaciones?.- preguntó el ministro. Luego se volvió al padre de Scorpius.- Su hijo debería aprender a contener sus impulsos.

-Con todo el respeto, señor.- dijo Draco Malfoy.- Creo que el que no quiere ver la realidad es usted. Hay varios testigos que verifican la versión de mi hijo y la de Potter.

-¿Qué pretende que hagamos?- preguntó Aloisius Warwitch.- Me están diciendo que utilice Veritaserum con un menor de edad, algo que no voy a consentir. Ambos estuvieron en la modificación de las leyes mágicas hace ya unos veinte años. No vamos a saltárnosla porque sus hijos adolescentes tengan una conjetura.

-¡ No es una conjetura!- exclamó Albus.- Si quiere, ahora mismo podemos ir a la Cámara de los Secretos y vea con sus ojos lo que hay.

-Pero para ello habría que utilizar el pársel, Potter.- dijo Dylan Drake suavemente.- Y eso está terminantemente prohibido ¿No es así, señor Ministro?

Todos callaron por unos segundos. Al final, el Primer Ministro pronunció la que sería su última frase de aquella noche.

-Redactaré un informe en el que se detallen todas las acusaciones del señor Drake, para que un psico mago lo evalúe y determine su tratamiento, sea de la naturaleza que sea.

-Pero… ¿No va a llevarlo a juicio?- preguntó Harry, atónito.- Señor Ministro, no podemos dejar pasar esta oportunidad. Es importante para la investigación.

-No hay más que hablar, Potter. Es usted un buen auror, el mejor diría yo, pero esto es una chiquillada que no tiene nada que ver con su investigación paralela.

-Pero…

-HE dicho que no hay más que hablar. Procederé a tramitar la salida del señor Drake para que sea evaluado este verano por especialistas en disfunciones psicológicas. No voy a investigar a un alumno porque presente problemas de identidad personal.

-Identidad personal…- dijo Draco Malfoy alzando los ojos al cielo.- Se está equivocando completamente con esta historia, señor Warwitch.

-No me diga como he de hacer mi trabajo, señor Malfoy.- dijo el Ministro fríamente. Nadie pronunció palabra. Drake sonrió triunfal, se sabía vencedor de aquella ministro suspiró.

-Mandaré a especialistas de San Mungo para que recojan al señor Drake y comiencen su evaluación. Si no tienen nada más que decirme, volveré al Ministerio. Hay mucho trabajo que hacer allí, trabajo de verdad.- miró a McGonagall.- Espero que usted también se dedique a hacer el suyo y a mantener a raya a sus alumnos sin necesidad de llamar a todo el Ministerio para ello.

El Ministro salió por la chimenea de polvos flu, dejándoles a todos sin saber qué decir. Todo había sido en vano, y seguramente Drake ni siquiera sería investigado por todas las atrocidades que pensaba cometer o que ya había cometido.

-Esto de ser menor de edad en el mundo mágico no tiene más que ventajas ¿Verdad?- dijo Dylan Drake sonriente. Harry le miró .- Gracias, señor Potter. Si no fuera por su modificación de las leyes, que amparan a todo mago menor de 17 años, usted podría haberme llevado a juicio hoy. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido.

Ninguno pronunció palabra. No era necesario hacerlo para saber que habían perdido esa batalla.