Patrick POV
Cuando Chester y Sophie se hubieran marchado, Melly se fue inmediatamente. Ni siquiera se despidió, pero era mejor así. Ahora todo sería más tranquilo. Ahora sí podía estar tranquilo, esperando a sanarme de la paliza que había recibido. Me sentía mucho mejor, por suerte. Pero no tenía ganas de salir. No quería encontrarme con Melly por alguna casualidad. Ni con Chester, ni con Sophie, y con ninguno de los gorilas o amigas plásticas de ellos. Me quedé en el refugio solo, como debía ser.
No estaría solo por mucho tiempo. Francisco iría a volver en pocos días. Podría ir a visitar a los niños del Callejón de los Huérfanos, pero verdaderamente no tenía ánimos de salir. Ya iría a visitarlos luego, obviamente. Tenía que hacer algo para no aburrirme mientras esperaba a que Francisco llegara en un par de días más.
Necesitaba que Francisco volviera. Necesitaba que alguien me acompañara, y él era la persona ideal. Al fin y al cabo, él era prácticamente mi papá, aunque nunca le llamara así. Quería que volviera. Necesitaba estar con alguien y contarle todo lo que me había sucedido últimamente. Pero no tenía nadie con quien hablar. Tendría que esperar hasta que Francisco volviera. Porque desde ese momento, supe que no podía confiar en nadie más aparte de él.
Pasaron un par de horas, y a pesar de seguir sintiéndome algo adolorido, decidí salir. Yo sabía que si Francisco estuviera aquí, él iría a acompañar a los niños del Callejón de los Huérfanos. Decidí ir a visitarlos aunque sea por un momento. Partí y obviamente llevé un poco de comida para ellos.
Luego de visitarlos un pequeño momento me dediqué a trabajar. Como no tenía nada más que hacer, fue un día muy productivo. Asalté a nueve personas y conseguí mucho dinero para ser solamente un día de trabajo. Así funcionaba cuando no habían distracciones molestando, u obstáculos. Por lo menos, eso fue algo bueno que sucediera ese día.
Por último, ese día decidí ir a visitar a Mike a la tienda. Afuera, ya estaba empezando a anochecer. En la tienda todo parecía normal. En cuanto entré, Mike, en vez de alegrarse de verme, como no lo iba a visitar hacía tiempo, me miró con una cara de espanto.
-¿Y esa cara? –Le pregunté mientras Mike seguía con la misma expresión– ¿Acaso viste un fantasma?
-¿Qué acaso no te enteraste? –Preguntó Mike atónito– ¿Qué no te has enterado de lo que sucedió? –Dijo mientras él observaba mi mirada de preocupación. ¿Qué había pasado? ¿Le había pasado algo malo a Melly? ¿Qué…?– ¡Sophie chocó! Está en el hospital y está muy grave.
Inmediatamente suspiré de alivio. No era que no me importara lo que le sucedió a Sophie, pero obviamente Melly me importaba mucho más que ella. Por lo menos, Melly estaba bien. Y en lo que se refiere a Sophie, no me agradaba, pero tampoco iba a estar celebrando que haya tenido un accidente. Lo mejor sería ir a verla para acompañarla aunque fuera un momento. Yo sabía que ella jamás haría algo parecido por mí. En realidad, no creía que nadie además de Francisco y los niños del callejón de los Huérfanos se preocuparan por mí así. Pero eso no importaba. Iba a ir al hospital aunque fuera tan sólo por un momento. Yo sabía que no sería el único ahí. Todos los amigos de Sophie estarían allí acompañándola. También Chester. Pero no importaba en esta ocasión. La situación era una emergencia.
Le pedí prestada la moto a Mike. En ese horario era suya pero se la pedí prestada. Mike quería acompañarme también. Él no pudo avisarme antes porque tenía que encargarse de la tienda. Y tampoco pudo acompañarme ahora por las mismas razones. Pero yo fui inmediatamente.
Al llegar al hospital, primero me quedé en el patio del estacionamiento buscando una flor. Arranqué una sola. Sabía que la gente generalmente le daba a los enfermos y heridos grandes ramos de flores para alegrar la habitación, pero no podía permitirme más. Cuando entré finalmente, pregunté en dónde estaba Sophie. Gracias a la ayuda del personal logré encontrar la habitación. Estaba cerrada y no se veía a nadie afuera esperando a entrar. Supuse que no estaría prohibida la entrada, así que toqué la puerta y la abrí.
-¿Amigas? –Dijo Sophie con los ojos entrecerrados. Se veía mal, y no se había dado cuenta de quién había entrado en realidad– Fue horrible, fue horrible… ¿Y tú qué haces aquí?
Sophie POV
Después del choque no recordaba mucho. Las imágenes eran muy confusas. Recordaba haberme quedado un momento en el auto, sola, con un dolor terrible en todo el cuerpo. Luego recordaba a unas personas sacándome del auto. También recordaba parte del recorrido hacia el hospital en la ambulancia. Jamás perdí el conocimiento del todo, pero no sabía muy bien en dónde me encontraba de vez en cuando.
Pasaron largas horas en donde me examinaron y me hicieron muchas cosas. Terminé en observación, aunque me dijeron que no tenía nada de gravedad. No podía mover mi cuello, por lo que me quedé con un cuello ortopédico. Quería que llegaran mis amigas, que vinieran a acompañarme. También quería que Chester viniera, a pesar de lo que había pasado. Necesitaba que alguno de ellos me acompañara. Fue por eso que me enfadé cuando Patrick apareció.
-Lo lamento, creo que vine algo tarde, no hay nadie –dijo él mientras cerraba la puerta.
-Aunque no lo creas, eres el primero en llegar –resoplé. No andaba de humor para fingir que todo el mundo me había visitado. Además, me delataban la ausencia de flores en la habitación. Abrí un poco los ojos y vi que el rubio traía una pequeña rosa roja. Algo era algo, pero estaba esperando que cuando la gente me visitara me trajera grandes arreglos florales.
-¿En serio? ¿Cómo es eso posible? ¿Sophie Astori, la persona más amada y adorada no ha recibido visitas aún? –dijo mientras dejaba la rosa en el velador. Si hubiera podido me hubiera levantado y lo hubiera golpeado para que se largara. Pero quería que alguien me acompañara. Tendría que ser Patrick si no había nadie más.
-¿Qué no he recibido visitas? Sino mírate. No sabía que te importara tanto.
-No, tranquila, no es nada de eso. Solamente quería ver cómo estabas. Al menos estás mejor de lo que pensé. Hey, ¿ni siquiera Rufino ha venido a verte?
-Debe de estar enterándose ahora mismo. Debe estar en camino. Ya va a llegar –dije convencida– ¿Y qué pasó? ¿Acaso Melly te mandó y no se atrevió a venir?
Lo más probable sería que Melly envió a Patrick para burlarse de mí, pero yo no dejaría que eso pasara. –No, yo vine solo. Tú y Melly han estado peleando de hace mucho, pero eso no significa que esté de acuerdo con ninguna de las dos.
-Sí, mira cómo te creo.
-Sí, mira cómo me importa.
En ese momento lo que más quise fue tener algo al alcance de la mano para arrojárselo a la cara. Pero apenas podía mover los brazos y no tenía nada cerca de mí. Bueno, pronto llegaría Rufino y me acompañaría. Algo es algo. Pero… ¿Y Chester…? Si él me engañaba una vez, la culpa era suya. Pero si lo hacía dos veces, era culpa mía. Con Chester no había un futuro. Lo seguiría queriendo, pero no podía seguir con él. Por más que quisiera.
Pensar que había planeado pasar tiempo con él en el colegio con el proyecto… ¡Pensar que casi convivía con ese infeliz! No iba a permitir que fuera mi compañero en el proyecto. Aunque lo odiara más que antes, el odio era demasiado. Me hacía mal estar con él. Sólo me bastaba mirar en dónde y cómo me encontraba.
-Mejor vete. Podrían llegar mis amigos y me daría vergüenza que estuviera un perdedor visitándome –dije enfurecida.
-Como digas. Solamente quería ver cómo estabas. ¡Recupérate pronto! –Dijo sonriente.
-Como si eso dependiera de mí –resoplé con enfado. No quería ver a nadie. A nadie que no viniera a levantarme el ánimo. Quería que llegaran Daisy y Sasha… A pesar de no ser amigas tan íntimas como antes. Incluso quería que Rufino viniera a verme, para apoyarme. A papá no le podía pedir nada en realidad. No tenía caso. Y más que nada, no quería ver a Chester rondando por aquí. No quería que me viera en este estado, además, no soportaría verlo de la rabia. Desde ese momento juré que nunca más alguien me haría daño. Chester era lo peor que me había pasado, lo peor.
Tendría que buscar a otro acompañante para el proyecto. Chester definitivamente quedaba eliminado de la lista. ¿Quién más quedaba? ¿Melly? Ni hablar. No sabía si la odiaba a ella más que a Chester. Estaban en un empate.
-Bueno, adiós.
-¡No, no, no! Espera. Tengo una propuesta que hacerte.
Connor POV
-¿Te he dicho alguna vez que eres muy inteligente? –Le pregunté a Sasha. Ambos estábamos la sala de estar mientras esperábamos a los tíos que estaban preparando la once.
-Connor, ya me lo has dicho muchas veces en menos de una hora.
-Es que… Sasha, en serio. Eres muy inteligente. Y razonable. Si no me hubieras llevado con Gaspar para hablar, jamás hubiéramos empezado nuevamente.
Recordaba esa tarde en la que Sasha nos obligó a mi hermano y a mí a encararnos con palabras y educadamente. El diálogo fue difícil de iniciar, pero luego pudimos hablar tranquilamente mi hermano y yo. Y todo a gracias a Sasha. Mi hermano y yo éramos muy orgullosos para volver a hablarnos. Tal vez yo era más orgulloso que él.
Por suerte Sasha era una persona que nos había ayudado mucho a mi hermano y a mí para empezar la hermandad nuevamente. ¿Sería algo característico en las mujeres buscar la paz? ¿O era algo solamente propio de algunas personas como Sasha?
-Es solamente el primer paso. Ustedes recién están comenzando su reconciliación, no deben apresurarse tampoco. Me alegra que estén dispuestos a perdonarse, eso sí. ¿No ves que ahora estás más contento aún? No te hace bien estar peleado y menos con la familia.
-Es el primer paso, lo sé. Sasha… Tengo que agradecerte. No cualquier persona me estaría acompañando y apoyando en momentos así. Bueno, eso debe ser porque no eres cualquier persona… –No sabía cómo agradecer toda la ayuda que Sasha me estaba dando en tiempos tan aciagos como los que había pasado hacía muy poco. De pronto, Sasha me dio un pequeño beso. Era la mejor forma que había para hacerme callar.
-Qué tierno eres, lindo. No tienes nada que agradecer. Son cosas que hacen las parejas, ¿no? ¡Ay! Estoy emocionada por empezar el proyecto del colegio. Va a ser divertido. ¿Qué crees?
En realidad no me entusiasmaba tanto la idea como a Sasha. No me agradaba que ella estuviera humillándome, a pesar de que fuera todo una mentira. Pero tenía que ver el lado positivo de las cosas. Podría pasar tiempo con Sasha, podría recorrer el colegio en el que estudié. Debía concentrarme en esos aspectos– Sí, aunque va a ser extraño, sí. ¿No te incomoda esto de fingir…?
De pronto la puerta de la casa se abrió y entró Melly. Parecía como si tuviera los ánimos por los suelos. Sasha se apartó de mí para ir a ver qué le sucedía. Decidí que era mejor no ir, sería algo privado. Aunque de pronto un teléfono empezó a sonar, era el de Sasha que había dejado en la sala de estar. El número era del tío Rufino, así que contesté. A Sasha no le molestaría.
-¿Aló? –Pregunté al contestar– ¿Tío Rufino? Soy Connor.
-¡Muchacho! Tenía que hablar con Sasha pero tú también me sirves. Lo que pasa es que Sophie chocó y pensé que sería bueno que sus amigos vinieran a visitarla para que no se sintiera sola. Ay, mi pobre sobrinita…
-¿Qué…? ¿Pero se encuentra bien ella? ¿Hace cuánto pasó todo esto?
-No está en riesgo de gravedad por lo menos. Sucedió hace un par de horas, estoy recién entrando al hospital, acabo de enterarme. Pues, avísale a Sasha. ¿Quie-quieres?
-Claro, inmediatamente –corté y busqué a Sasha. Ella al ver mi rostro de preocupación se tensó inmediatamente. Melly estaba al lado de ella, muy deprimida–. Sasha, Sophie tuvo un accidente automovilístico. Tenemos que ir a verla al hospital. Se encuentra bien, pero necesita que la acompañemos.
Sasha, preocupada, les avisó a los tíos lo que había pasado. Ellos, a pesar de haber visto muy pocas veces a Sophie y fugazmente en el colegio, se preocuparon y se ofrecieron a llevarnos al hospital. Melly también quiso venir, a pesar de que todos sabíamos que no le agradaba Sophie. Manejamos al hospital y antes de entrar fuimos a comprar unas flores. Entre Sasha y yo compramos un ramo de flores. Los tíos compraron un oso de peluche y Melly aportó con algo de dinero para comprarlo. Llegamos a la sala de Sophie, pero Melly se detuvo.
-No creo que Sophie quiera verme, mejor me quedo esperando afuera –dijo cabizbaja.
Chester POV
Volví a mi departamento, derrotado. No había nada más que hacer, había perdido a Sophie. Probablemente para siempre. Ella jamás querría volver a verme. Pero no importaba. Aún tenía oportunidades para quedarme con Melly, aunque me costara. Sería triste quedarme con una sola chica, cuando yo tenía el potencial de quedarme con las dos. Pero sería solamente un principio. Primero tendría que conseguir a Melly…
Mi teléfono zumbó, era el tío Rufino. En realidad no tenía ganas de contestarle. Tal vez Sophie le había contado a su tío todo lo que había pasado, y ahora éste quería darme una reprimenda por teléfono. Cansado, corté el teléfono y lo arrojé por ahí. No tenía ganas de contestar ni escuchar ningún regaño.
Quedé un par de horas recostado en mi sofá. Me sentía muy mal, estaba a punto de desmayarme. Sabía que todo era una cuestión psicológica. Durante ese tiempo de agonía emocional, llegué a imaginarme cosas. Imaginaba que Sophie estaba en mi departamento y se alejaba, mientras le rogaba que volviera. También ocurría lo mismo con Melly en vez de Sophie.
Durante todo el tiempo el teléfono sonó. No podía ser nadie más aparte de Rufino. Agotado, contesté. Estaba preparando para que Rufino hablara, mientras yo me quedaría oyéndolo, pero sin escucharlo en realidad.
-¡Chester, rápido! –Gritó Rufino por el teléfono, casi dejándome sordo– ¡So-Sophie chocó, y…! ¡Ah! Ven pronto, Chester. Sophie necesita que todos sus seres queridos y amigos cercanos estén cerca, para que se recupere lo más pronto posible.
-¿Qué? ¡Voy enseguida para allá! –Respondí de vuelta y corrí a buscar mi auto. Conduje lo más rápido posible para llegar al hospital. Me salté todos los semáforos y señales de alto. Sé que fue peligroso e incluso estúpido, pero tenía que llegar en cuanto antes. Después de evitar el tráfico vehicular, logré llegar y ubiqué la habitación. Afuera, en ese pasillo no había nadie conocido. Nadie excepto Melly. ¿Y qué tenía que hacer ella ahí? Ella odiaba a Sophie, yo en su lugar no vendría a visitarla.
-¿Y tú? –Pregunté sorprendido– ¿Desde cuándo es que te interesa tanto el bienestar de Sophie?
-Yo no le deseo el mal a nadie –dijo ella secamente–. Solamente creo que no sería conveniente entrar. Sé que Sophie pediría que me echaran. Vine con Sasha y Connor. Los papás de Sasha nos trajeron. Todos ellos están adentro.
Decidí esperar con Melly afuera. Di el pretexto de creer que habría muchas personas en la habitación, más de lo que se permite. Pero en realidad no quería ver a Sophie cuando hubiera mucha gente, porque sabría que ella me daría una reprimenda. No quería que me la diera en frente de tantas personas. Ambos esperamos a que alguien de la habitación saliera. Hubiera hablado con Melly, pero ella no se veía de humor. No sabía que el accidente de Sophie le hubiera afectado tanto. ¿Y si es que había sucedido algo más…?
La puerta se abrió y todas las personas que Melly había mencionado salieron. Me saludaron, y me dijeron que Sophie se encontraba estable. Eso me alivió. Me despedí de Melly que se iría con los demás, y entré a la sala. Adentro estaba Rufino. Al verme, me saludó y nos dejó a Sophie y a mí solos.
-Qué raro que Rufino me haya dejado pasar –dije sorprendido. Pensé que Rufino no dejaría que yo siguiera dañando a su pequeña.
-No sabe lo que sucedió hoy –dijo Sophie mirando hacia el vacío. Traía un cuello ortopédico. Fuera de eso, Sophie se veía muy bien. Pero se notaba que no podía mover el cuello– Chester… ¿En qué momento todo se arruinó? Teníamos que estar juntos. Lo sabes tú y yo. Pero no pudiste aguantarte, ¿no? Nunca fui lo suficientemente buena para ti. Y por eso te voy a odiar siempre. Aunque te ame. Aunque te siga amando.
-Sophie, no digas eso –dije esperando que aún quedara una pequeña oportunidad con Sophie.
-Agradezco que hayas venido. Eso muestra que aún sientes preocupación por mí. Pero no quiero volver a verte.
-¿Y el proyecto…?
-Ya conseguí a alguien más.
