Temporada III: Temporal


Capítulo 42

Parte 1

Mi nombre es Char.

Sin embargo, ese no es mi nombre verdadero. No sé cuál es mi nombre verdadero.

Quizá Dialga me lo diga.

Aquí estoy en la primera noche luego de dejar la División Esmeralda. Prince dice que la Torre del Tiempo está muy lejos al oeste de nuestra posición actual, así que vamos a tener que caminar hacia allí por una o dos semanas antes de tener que ir al norte a Zerferia. Él dice que ya hemos ido lo bastante norte como para que los Vigilantes ya no sean una molestia, y en serio espero que lo sepa con seguridad. Realmente no quiero ver otro Vigilante en un largo tiempo.

Ya se está poniendo muy frío. Justo cuando pienso que me estoy acostumbrando al frío de aquí, se vuelve más frío. Es difícil de soportar. Espero que no se acerque en ninguna forma a estar en ese congelador. Todavía no he superado eso.

Justo ahora estamos en alguna especie de ensenada de un arroyo seco. Scythe dice que deberíamos encender un fuego, pero la verdad no hay nada que quemar. La tierra aquí es estéril. No hay nada en lo que fijarse en nuestra caminata, solo colinas de tierra y rocas. Me pregunto si empacamos algo de esa solroca, estaría mucho más cómodo con algo de eso ardiendo a mi lado justo ahora.

Está muy tranquilo esta noche. No tenemos demasiado que decir. Conversamos un montón hoy en la ruta, y ahora ya no tenemos nada que decir. Así que aquí estoy, sentado y con la vista en el cielo, temblando un poco del frío, preguntándome si conseguiré dormir bajo el estrellado cielo por una vez. Y también, pienso. Hago mucho de eso. Tengo mucho sobre lo que pensar. Como... cómo hice para llegar hasta aquí. Cómo todos estos Pokémon lograron estar conmigo. Y me pregunto cómo llegué a ser un Charmander en primer lugar. Me preocupa que si no me lo pregunto en ocasiones, olvidaré que en realidad no soy un Pokémon. Ya comenzó a ocurrir por momentos.

Todos van a dormir, ahora. Todos salvo Scythe. Scythe no duerme mucho, aparentemente. Supongo que vigilará por nosotros. Eso me hace sentir seguridad, al menos. A pesar de que dormí hasta el mediodía hoy, me siento cansado, así que intento relajarme. El frío todavía es irritante, así que respiro más lentamente e intento menguar mi flama, justo como Prince me enseñó. Bajar mi temperatura corporal hace que el frío se sienta menos frío.

En serio tengo que admitir algo: me encanta ser un Charmander. Especialmente luego de haber conocido este cuerpo por un tiempo. Es lo suficientemente similar a un humano, por lo que me pude ajustar, excepto tal vez por la cola. La cola es realmente extraña, pero me he acostumbrado a ella. Es genial cómo me ayuda a balancearme y siempre ilumina la oscuridad, y no es solo inservible como las colas de muchos otros animales. Pero tengo suerte de que no me volví algo como un Bulbasaur, hubiera tenido que llevar una pesada planta arraigada constantemente a mi espalda y usar cepas para agarrar cosas. O algo que ni siquiera tiene manos, como un Torchic. Eso hubiera sido mucho más difícil de ajustarse...

Pero sí, ser un Charmander es asombroso. Me siento tan vivo, como si mi energía nunca se acabará por completo. Puedo hacer cosas increíbles si hago el esfuerzo, como ganar batallas que nunca pensé poder ganar. Y también puedo soportar una paliza, ¡es asombroso! Este cuerpo solo no sabe cuándo morirse. Si a un humano lo aplastara una roca gigante contra el suelo, estaría muerto, sin dudas. Pero yo, se me romperían unos cuantos huesos, mi fuego parpadearía un montón, pero mi cuerpo llamearía por un tiempo y me ayudaría a superar la dificultad, y luego me pondría de pie nuevamente, me pasaría unos días curándome, y estaría de vuelta a la normalidad en un santiamén. Este poder, es como una fuerza vital completamente diferente a la que los humanos tienen. Comparados a los Pokémon, los humanos son solo babosas que gandulean y no hacen nada en todo el día, y yo sería una pequeña chispa de energía corriendo en círculos alrededor de sus piernas noche y día.

Y lo mejor de todo, ¡puedo quemar cosas! ¡Eso es lo más asombroso que existe! Digo, no tienes la más mínima idea de cuán gratificante es tener la capacidad de lanzar bolas de fuego a las cosas que no te gustan.

... Bueno, ese podría solo ser el Charmander en mí hablando. Ya no puedo saberlo hoy en día.

La naturaleza Pokémon... es fuerte. Muy fuerte. No es como la humana, la cual puedes solo ignorar y actuar de forma racional si tienes que hacerlo. Esto como si tuviera un animal dentro que sé que no puedo entrenar completamente, y es muy terco e insiste en influir en todas las acciones que hago, así que debo hacer lo que me dice la mitad del tiempo. Lo cual no es del todo malo; a veces realmente sabe lo que dice. Pero a veces puede ser realmente estúpido. Pero está bien. Todo es parte de crecer y entrenarme.

Pero sí, estoy sentado aquí, y me preguntó cómo será enfrentar a Dialga en persona. Ya sé cómo es él. Tengo vívidos recuerdos de él, pero sé que pararme frente a él será muy diferente... solo imaginar al creador del tiempo mismo parado frente a mí en toda su radiante gloria, quizá hasta pidiéndome órdenes, si mi Llamada funciona de la forma en que pensamos... en cuanto más me acerco a él, más se revuelve mi ascua.

Hay algo más de lo que me di cuenta justo ahora: estaría perfectamente contento si Dialga me dice que no puedo volver a mi vida pasada. Incluso si soy un humano que hizo algo horrible y me sentenciaron a vivir el resto de mi existencia como un Pokémon. Y en realidad no me importaría olvidar todo sobre mi humanidad. ¿Este cuerpo de Charmander? Es una recompensa, no un castigo. ¿Ambera? Es un paraíso. Me encanta ser un Charmander, y si alguien quiere que vuelva a mi vida humana, ¡mejor que tenga una buena razón! Solo desháganse de este Maestro, dejen que me vuelva un Charizard, denme algún cráter volcánico en donde holgazanear cuando estoy cansado, y no podría pedir nada más.

Genial, mi corazón se acelera otra vez. Desperté a mi ascua con solo pensarlo. Vamos, Charmander. Cálmate. Tu entrenador te lo dice. Tranquilo, tranquilo... eso es... cálmate, necesitas descansar...

Bah, ya entenderé a este cuerpo eventualmente. Después de todo, espero poder pasar un largo, largo tiempo en este cuerpo... Je, soy una llama viviente. ¿Quién lo hubiera pensado? Es tan increíble.

Aunque... no sé si deba decirle a Saura o a nadie más que no estoy interesado en retornar a mi forma humana. No se siente bien. Mis instintos me lo dicen.

La verdad, no estoy seguro de lo que le pueda decir a Saura justo ahora. Siempre podía hablar con él, pero últimamente, él... él no actúa correctamente.

Se suponía que le iban a borrar algunos recuerdos de su infancia, pero creo que su mente ha cambiado mucho más que eso. Antes, siempre podía hablar con él cuando quería. Cuando le quería decir algo, él siempre sabía exactamente a lo que me refería. Él podía simpatizar conmigo. Él sabía cuándo algo era difícil de decir para mí, o cuando no estaba tan seguro de algo, o cualquier cosa que quería comunicar pero no sabía ponerlo en palabras. Él era el tipo de amigo que cualquiera querría tener, Pokémon o no.

Pero ahora... muchas de sus emociones simplemente no están. Por ejemplo, hoy empezó a molestar a Prince, preguntándole sobre la División Plateada. Luego cuando no le respondía, empezó a molestar a Scythe, preguntándole cosas al azar sobre el pasado del Equipo Remordimiento, solo por mera curiosidad. Pero Saura no tiene idea del tipo de presión que está sobre Scythe justo ahora. Incluso antes de que sus recuerdos fueran borrados, no creo que él entendiera todo lo que sé sobre Scythe. Me siento tan mal por ambos.

Hoy, también empezó a divagar sobre sus aventuras con nosotros en la base de la división dorada, como si fueran recuerdos queridos de infancia. El asunto es que... solo nos conocimos como hace un mes.

Sí, un mes. Tal vez un mes y medio.

El tiempo parece pasar mucho más lento para este cuerpo de Charmander que lo que recuerdo cuando era humano, así que imagino que es lo mismo para otros Pokémon. Pero... igual. Fue hace un mes, más una semana o dos, que me desperté en esa oscura cueva y vi su rostro. Saura tiene siete años de edad. Ahora, solo tiene un mes. Y yo... no sé qué decir respecto a eso.

Estoy empezando a preguntarme si Saura estaba diciéndome la verdad.

Quizá eso fue lo que en realidad le llevó a hacerlo. Quizá su subconsciente estaba tan atormentado por la idea de que el Maestro tenía como blanco a su familia, que eso hizo que se aferrara a mí... eso es lo que lo hacía un héroe...

Duele imaginarlo. Éramos tan cercanos. Podíamos leernos uno al otro como carteles. No teníamos... no teníamos secretos.

El Charmander dentro de mía todavía se rehúsa a creerlo. Se siente mal. Creo que él lo inventó. Creo que el fantasma lo inventó. Es la única explicación. Saura tenía un corazón de oro. Lo mostraba todos los días en la base. Solo no puedes ocultar un corazón de oro como ese.

El humano en mí...

Recuerdo cómo Saura se disculpó conmigo antes de dejar que sus recuerdos fueran borrados. No creo haber entendido por qué había elegido disculparse conmigo entonces. Creo que estoy empezando a entenderlo ahora.

Piensas que conoces a alguien, y luego... cambia. No tienes que ser un Pokémon para saber lo desalentado que eso te puede dejar.

Sin aquel temor subconsciente, él es muy diferente. Actúa como si esto fueran vacaciones, y se pone sencillamente feliz por estar yendo en un paseo con todos sus amigos más cercanos. Actúa como si no supiera lo serio que es esto.

El Saura verdadero lo sabría.

¡No! Mi flama aumenta de nuevo... el frío... está volviendo...

Por el amor de ambos, Charmander, si no te calmas, voy a aporrear tu cabeza contra el suelo hasta que te desmayes...

... ... ...

Saura me despertó esta noche, dos veces.

La primera vez, gritó. Me desperté con un salto, pensando que nos atacaban o algo parecido. Estoy acostumbrado en cierta medida a eso ahora, esa clase de cosas me suceden mucho. Pero cuando empecé a pensar, me di cuenta de que era solo Saura. Estaba ahí parado, hundiendo sus patas en el suelo, jadeando por aire como si casi se hubiera sofocado. Parecía presa del pánico, como si pensó que iba a morir.

Yo supe lo que había ocurrido. Esto es lo mismo que hizo toda la noche anterior, causado por aquella pesadilla, despertándose con saltos de forma constante. Recuerdo que Gardevoir dijo que esto todavía ocurriría en ocasiones, cuando su mente se rozara con la pesadilla. Sin embargo, todavía era duro verlo tan dolido y preocupado.

Fue como si tuvo la Llamada. En solo segundos, todos estábamos despiertos y nos reunimos a su alrededor. Tanto Prince como Scythe pusieron los ojos en blanco y se alejaron. Ray se quedó parado ahí. Parecía preocupado. No sabía si ir a ayudar, o solo volver a dormir. Yo asentí y le hice saber que estaba bien que volviera a dormir.

Me acerqué a Saura y le pregunté si se encontraba bien. Él dijo que solo tuvo una pesadilla, pero que no podía recordar de qué se trataba, y dijo que estaba intentando muy duro recordarla porque sentía como si el sueño era importante.

Así que... le conté la verdad. Le conté que esa fue la razón por la que sus recuerdos fueron borrados. Le conté que era algo que no quería recordar, y que no debería intentar hacerlo. Le haría sentirse mejor si no lo recordaba en lo absoluto.

Él me miró. Era... ilegible. No sé qué tipo de emoción era. Era algo que jamás había visto en su rostro antes. Estaba confundido, y... desesperado, supongo. Como si en serio necesitara que lo ayudase de alguna forma. Como si necesitara que yo entrara a su mente y sacara los recuerdos por él.

Fue en eso cuando me di cuenta. Le habíamos mentido antes. Le dijimos que fue el Vigilante el que se llevó sus recuerdos, no Gardevoir. Me maldije a mí mismo. Odio las mentiras. Son tan difíciles de mantener. Siempre se te resbalan cuando no te concentras. Solo no puedes estar concentrado en una mentira para siempre.

Así que continué contándole la verdad. Le conté que él mismo decidió que sus recuerdos fueran borrados porque lo estaban lastimando. Le conté que yo no podría devolverle sus recuerdos ni aunque lo quisiera. Le conté que eran recuerdos que nunca compartí con él. Estos ocurrieron antes de que nos conociéramos.

Luego él me dio la espalda, y pienso que se quedó dormido al instante. Sabía que estaba realmente cansado.

La segunda vez...

La segunda vez, fue muy temprano en la mañana. Al rompimiento del alba. Era la hora en la que el Equipo Ascuas solía levantarse y salir a hacer nuestras misiones.

Me dio empujoncitos hasta que me desperté. Me desperecé y bostecé, dejando que la calidez de mi ascua se extendiera a mis extremidades, preparándome para trabajar desde temprano en el día. Hábito. Ray me hubiera electrocutado si no empezaba a moverme con prisa.

Abrí los ojos, y estuve confundido por un momento. No era Ray, sino Saura. Y estaba durmiendo en el medio de la nada.

Oh, claro. No estoy en casa. Ya no estoy haciendo misiones. Es siempre una decepción acordarse de eso.

—¿Qué sucede? —le pregunté—. ¿Estás bien?

Me miró. No estaba triste, no estaba enojado. Parecía... no demostrar emoción. Como si estuviera intentando contener las lágrimas o algo, pero haciéndolo muy bien. Parecía muy serio.

—Lo lamento —dijo él.

No supe qué decir. Honestamente no supe. La forma en que lo dijo, sonó justo como cuando antes de que le borraran la memoria. Cuando se disculpó conmigo. Me di cuenta de que tal vez haya recordado haber dicho eso. Para asegurarme, decidí preguntarle.

—¿Por qué?

—No... no sé —respondió él mientras negaba con la cabeza—. Solo... no sé.

Me puse de pie, lo miré directo a los ojos, y luego le di el abrazo más grande que pude.

Eso es algo más que hago mucho, también.

Nosotros, Charmander, somos criaturas emocionales. Aprendí eso en el primer día. El fuego es poderoso. Hace que me preocupe mucho por lo que los otros piensen de mí. Me hace orgulloso y confiado, y furioso cuando las cosas no salen bien. Pero por más poderosa que una llama puede ser, también es delicada. Es vulnerable. Necesita a alguien que la mantenga ardiendo cuando el viento comienza a soplar. Alguien quien la tenga cerca y la proteja. Porque no importa lo fuerte que me vuelva, o lo fácil que sea utilizar mi fuego, lo bueno que sea al contener las lágrimas, porque nada me ha dado más fortaleza que tener a Saura ahí para mí.

Supongo que Saura está en la misma situación, también. Él nunca podría haberlo logrado por su cuenta. Él amaba tanto a su familia, y ahora tengo que ser yo el que los reemplace.

Siempre me pregunté si todos los Pokémon solo nacen de esta manera. Lo veo en todos los Pokémon que conocí. Somos veloces para formar lazos con otros. Poderosos lazos que nunca dejaríamos que se rompan si podemos evitarlo. Es como si naciéramos como piezas de un rompecabezas y fuera importante que encajemos en nuestro lugar en alguna parte. No me sorprendería que nuestros corazones tuvieran algún tipo de código escrito en ellos, porque solo nos impresionan con tanta facilidad. No creo que alguna vez fui un entrenador Pokémon como humano, pero incluso yo sé que el lazo entre un Pokémon y un entrenador es algo que sencillamente no puedes tocar. Aquel absoluto e inquebrantable lazo. Es algo que no podrías entender a menos que lo sintieras por tu cuenta.

Y ahora, sé cómo se siente, porque quiero a Saura como un hermano. Y no me interesa qué tipo de recuerdos tiene o no tiene, lo necesito allí. Y él me necesita a mí.

—Te perdono —le susurré—. Siempre.

Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.


Nota del traductor - 1/I/2015:

¡Feliz Año Nuevo!

Les traigo finalmente el primer capítulo de la Temporada III. Año nuevo, capítulo nuevo.

En otros asuntos, se acerca un nuevo evento, en donde festejaremos el logro de haber terminado la Temporada II. Cuando terminamos la Temporada I, le hicimos una entrevista al autor original con preguntas que ustedes mismos plantearon. Esta vez, sin embargo, planeo hacer otra cosa. Será más bien un concurso, y los premios (con ayuda de ScytheRider) serán muy interesantes. La fecha del evento todavía tengo que confirmarla.

Espero contar con su participación.