Francia. Eran las 7 de la mañana, la habitación de la pareja Malfoy se abrió con mucho cuidado.
-shhh, no hagan ruido, están durmiendo. –susurro, Tyl. Sus hermanos sonrieron mientras colocaba un dedo en sus labios, haciendo silencio.
Los Malfoy dormían tranquilamente, estaban de lado mirando hacia el balcón. El brazo izquierdo de Draco pasaba por debajo de la almohada que tenía la cabeza de Hermione apoyada, su barbilla se apoyaba en el hombro de ella mientras su brazo estrechaba protectoramente el cuerpo de Hermione. Ella tenía uno de sus brazos por debajo de la almohada mientras la otra estirada sobre la cama, sus piernas estaban entrelazadas.
Con mucho sigilo, Tyl y Scorpius ayudaron a sus hermanitas subir a la cama. Deneb y Lyra se colocaron encima de entre sus padres. Scorpius se colocó a lado de su madre mientras Tyl se colocó a lado de su padre, abrazándolo. Pasando una hora aproximadamente, Hermione se comenzó a despertar, frunció las cejas, extrañada al sentir un peso en la cintura que no era del brazo de Draco. Abriendo los ojos, se encontró a Scorpius durmiendo a lado de ella. Girando su cabeza, vio el cabello castaño claro de una de sus mellizas, su hija estaba encima. Draco se removió al sentir que Hermione le tocaba el brazo suavemente, intentando despertarlo.
-Draco… -susurro, Hermione.
-por favor, Granger, déjame seguir durmiendo… -se quejó, Draco frunciendo las cejas pero sin abrir los ojos.
-¿Granger?... –dijo, Tyl extrañado detrás de Draco, él abrió los ojos de golpe. –papi, ¿Por qué le dices así a mamá?
Draco escucho la sonrisa de Hermione, él presto atención rápidamente que estaba rodeado completamente de su esposa y sus hijos. Los dos se removieron con mucho cuidado en la cama hasta sentarse, sus hijas y Scorpius se despertaron por su movimiento.
- papi, ¿Por qué le dices Granger a mamá? –pregunto, Tyl nuevamente mientras se sentaba frente al rubio y mirándolo con curiosidad.
-bueno, ese es su apellido de soltera. –respondió, Draco con simpleza acomodando a Lyra en su regazo.
Tyl frunció las cejas, no muy contento con la respuesta de su padre; así que miro a su madre.
-es una costumbre que siempre ha tenido tu padre desde el colegio. –respondió, Hermione con una sonrisa. –así como yo le digo de momento, Malfoy, asi algunas veces me llama tu padre. – Su hijo asintió. –y ¿desde cuándo están aquí?
-hace como una hora. –respondió, Tyl.
-sí, vinimos y estaban durmiendo todavía. –comento, Scorpius extrañado sentado en medio de ellos.
Sus padres se miraron. Hermione tenía la cara sonrojada, Draco tenía una sonrisa pícara, pero ninguna de los dos tenía ganas de explicar nada. Así que…
-ustedes sacaron a las niñas de sus cunas. –pregunto, Draco.
-no, ellas estaban a fuera cuando veníamos para acá. –aseguro, Tyl. Sus padres asintieron.
-es hora de ponerles hechizo para avisarnos de sus escapadas. –comento, Draco con las cejas fruncidas. Hermione sonrió.
-no me imagino lo que serás capaz de hacer cuando los chicos estén detrás de ellas y quieran salir con ellos. –bromeo. Draco se volvió mortalmente serio.
- ¿Y quién dijo que mis hijas querrán salir con nadie? –pregunto, Draco molesto. –mis hijas solo tendrán ojos para mí, que soy su padre. No para ningún niñato que se quieran acercar a ellas. –aseguro, fríamente. Hermione rodo los ojos.
-por favor, Draco, no seas irracional –Draco bufo ofendido.
-no soy irracional, solo digo lo que va a suceder.
-no veo como tu podrás evitar ese momento…
-por supuesto que lograre alejar cualquier tonto que se quiera acercar a mis hijas. –aseguraba, Draco. Miro a sus hijos. –además, Tyl y Scorpius se encargaran de espantarlos cuando no este yo. –dijo con una sonrisa petulante.
-nosotros apoyamos a papá. –aseguro, Tyl mientras Scorpius asentía, con una orgullosa sonrisa. Hermione bufo.
-pues, yo dudo seriamente que alguno de ustedes logrará espantarle el chico que ha mis hijas le interese. ¿Verdad, Deneb y Lyra? –se burló, la castaña. Su esposo y sus hijos lo miraron ofendido.
-por supuesto que no, nosotros lo espantaremos a como dé lugar. –aseguro, Tyl erguido.
-así se habla… -apoyo, Draco orgulloso.
-sinceramente hasta que no lo vea no lo creeré… -dijo, Hermione incrédula. Levantándose de la cama. –Yo solo le deseo suerte con estas pequeñas y astutas brujitas. –aseguro. Draco la miro receloso.
-no me digas que la vas ayudar… -decía, Draco seriamente preocupado, levantándose. Hermione elevo una ceja, pero ladeo una sonrisa burlona.
-yo no voy hacer nada, Draco. Alguien de los dos debe ser racional, y con tu actitud demuestra que no eres esa persona madura que nuestras hijas esperaran de ti. –comento, Hermione con superioridad, tomando a Deneb en sus brazos, salió de la habitación.
Draco bufo mientras cargaba a Lyra. Su hija lo miro con sus oscuros ojos grises, él sonrió…
-tu madre solo exagera, seguro que nunca pensara en otro que no sea yo, ¿verdad, princesa?–aseguro, Draco muy confiado. Sus hijos sonrieron.
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Al llegar a la cocina, Draco coloco a Lyra en la silla de mesa de comer junto a Deneb. Tyl rápidamente saco la leche mientras Scorpius acomodaba los platos en la barra para el desayuno que su padre le pasaba para el cereal de todos. Cuando terminaron de servirse el cereal, Hermione junto a Draco sirvieron la ensalada de fruta. Draco estuvo pendiente de que los niños disfrutaban de su desayuno infantil mientras Hermione se encargó de preparar el desayuno para ellos. Cuando todos desayunaban, conversaban de sus planes del día…
-iremos a felicitar a los abuelos Le Blanc y después vamos al parque… -comento, Draco tomando un trago de su café.
-y podemos comer pizza. –pregunto, Scorpius con una sonrisa.
-me parece una buena idea. –apoyo, Hermione comiéndose su emparedado.
-y después podemos ver una película y comer palomitas de maíz. –sugirió, Tyl
-depende si no están cansados cuando regresemos, sino lo hacemos durante la semana –comento, Draco.
-bien. –exclamaron los niños alegres. Sus hermanitas aplaudieron y sus padres sonrieron.
-muy bien, señoritos. Ya que han terminado de desayunar, deberían irse a bañar… -comento, Hermione mientras recogía los platos. -no creo que los abuelos Le Blanc le agrade la idea que sus nietos estén sucio y descuidado. –los niños sonrieron.
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Organizándose sus padres, Draco se encargó que sus hijos se bañaran sin accidentes y preparándole las ropas cómodas y adecuadas para su día familiar hasta que estuvieron listos, se fue entonces a prepararse. Hermione se encargó de las niñas, estando listas se lo dejo a cargo de Draco mientras ella se arreglaba. Listo todos para salir, se trasladaron en el trasporte mágico de Francia hasta la comunidad Mont Blanc. Al llegar a la mansión, fueron recibidos por los efusivos abuelos de Hermione, Solange y Frédéric Le Blanc muy alegres de ver a sus bisnietos. Comentando los grandes que estaban, todos se dirigieron a la sala.
Los niños le contaron todo lo que habían hecho durante el tiempo que no se habían visto. Recibiendo algunos regalos que sus abuelos le tenía preparados, los niños disfrutaron de unos deliciosos postre. Poco tiempo después, Frederick le pidió a su nieta hablar un momento a solas. Hermione acepto, dejando Draco charlar con su abuela y pendiente de los niños. Ella se fue junto a su abuelo al estudio.
-necesito pedirte un favor. –dijo, Frédéric mientras se sentaba.
-por supuesto, abuelo, ¿Qué necesitas? –respondió, Hermione solicita.
-necesito que me acompañes a una cena de negocio el miércoles… -Su nieta la miro, desconcertada.
-está bien, pero que tipo de negocio se está metiendo la familia para que necesite mi presencia. –su abuelo sonrió un poco.
-Alexa me presento a su novio… -decía, Frédéric. Hermione lo miro con desinterés, no era su prima favorita. –El caso es que es un hombre de negocio, y le ha presentado a la familia una gran oferta para iniciar una sociedad con nuestra empresa… -comenzó a explicarle todo lo que había hablado con el mago.
-me imagino que ya lo investigaste, si estas considerando su propuesta. –conjeturo, Hermione cuando su abuelo termino. Él asintió con una sonrisa.
-así es...
-me puedes decir cómo se llama, tal vez haya escuchado su nombre. –pregunto, intrigada.
-por supuesto, se llama Richard Maxwell es Americano. –respondió, Frédéric.
-no, jamás lo había escuchado. –aseguro, Hermione. Frunciendo las cejas, miro a su abuelo. –dime, ¿Qué no te convence de este mago? –su abuelo sonrió, orgulloso.
-sabias que me lo preguntarías, pero prefiero no responderte y esperar a que saques tus propias conclusiones cuando lo conozcas. –comento, Frédéric sin ningún atisbo de duda. –después te entregare la información que mi detective me ha dado, para que lo verifiques. Después que saques tus conclusiones aceptare la mejor recomendación que me des. –Hermione asintió.
-está bien, abuelo. –acepto. Su abuelo asintió, agradecido. – ¡ah!, tengo una pregunta. Este mago conoce que yo estaré en la cena…
-sí, tu tío Charles le comunico que eres la abogada de la familia y encargada de cuidar los bienes de la familia. –respondió, Frédéric. Viendo la expresión molesta de su nieta, suspiro. –a mí tampoco me agrado la idea que mi hijo le dijera ese detalle a un desconocido, por más novio que sea de Alexa. –aseguro. Hermione asintió.
-no es bueno estar en desventaja de información. –comento, Hermione con seriedad. Su abuelo asintió.
-lo sé, la información es poder. –aseguro, Frédéric. Ella asintió. –ahora que hemos hablado de esto y no tienes problema en acompañarme, me imagino que invitara a tu marido.
-por supuesto. Dudo que Draco me dejaría ir sin él estar presente. –comento, Hermione. Su abuelo sonrió mientras regresaban a la sala.
-bueno, es comprensible que Draco sea así, con toda las locuras que se te ha ocurrido hacer cuando él no está… -aseguraba, Frédéric. Su nieta lo miro asombrada.
-abuelo… -exclamo, Hermione sorprendida. –oye de que parte estas. –su abuelo soltó una carcajada.
-de la razón, querida, de la razón. –aseguro.
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Después de almorzar con los abuelos Le Blanc y saludar algunos familiares, los Malfoy se dirigieron al parque de atracciones, Loisirs de Chamonix. Disfrutaron de una gran tarde en familia con los diversos juegos, luego regresaron al pent-house, donde cenaron pizza y vieron película, La era de hielo 3 hasta que los niños se durmieron. Estando solo en su habitación, Hermione le comento a Draco todo lo que su abuelo le dijo.
-mañana le pediré a uno de nuestros amigos que investiguen a ese misterioso socio. –dijo, Hermione mientras se peinaba. Su marido asintió.
-si de aquí al miércoles, no hay noticia. No será nada bueno… -aseguro, Draco serio.
-esperemos que no sea así, suficiente tenemos con la organización. –comento, Hermione con las cejas fruncidas. Él sonrió, acercándose a ella.
-ven dejemos de pensar en eso por ahora y mejor concentremos en otra cosa. –sugirió Draco con una sexi sonrisa, Hermione sonrió, estrechándolo. –ya sabes, como disfrutar de la vida... del amor… de la pasión. –diciendo cada uno de ella, le daba un casto beso.
-me encanta como suena eso. –aseguro, Hermione entre sus brazos.
Los dos se empezaron a besar mientras las pocas prendas de vestir quedaron por el suelo. Acariciándose y besándose como si no hubiera mañana, hicieron el amor, lenta y reverentemente con amor y pasión en cada toque, en cada beso, diciéndose lo que sus palabras no podían describir.
Los días siguientes, la familia siguió visitando algunos lugares de Francia que los niños no conocían hasta el miércoles en la noche. Dejando a cargo a los elfos de cuidar a los pequeños Malfoy, la pareja fue a la cena con los Le Blanc y el americano. Cuando llegaron al restaurante acordado, fueron llevados a un salón privado, donde se encontraban algunos Le Blanc y otros socios conocidos personalmente y otros no.
-ahora entiendo porque tu abuelo, sugiero tu presencia… -susurro, Draco mientras saludaba cortésmente a una pareja sangre pura. Hermione asintió.
-más bien, porque esperaba que estuviéramos los dos. –añadió mientras saludaba con una sonrisa cortes. –esto no me agrada, Draco.
-lo sé, a mí tampoco. –apoyo, al ver algunos mago de dudosa reputación en el salón.
-Hermione, querida, que bueno que has llegado. Draco. –saludo, Frédéric con una sonrisa. La pareja respondió a su saludo igual que su abuela Solange. –por favor, acompáñenme ya ha llegado Alexa y su novio.
Frédéric los guio a un grupo de magos charlando cerca del ventanal, los Malfoy vieron a Alexa junto a un hombre blanco de alta estatura y cabello castaño. Al interrumpir, saludaron algunos conocidos hasta que el patriarca Le Blanc presento al mago americano.
-señor Maxwell, les quiero presentar a mi nieta Hermione y su marido, Draco Malfoy. Hermione, Draco le presento al señor Richard Maxwell. –ellos se saludaron.
Al ver al mago de frente y mirarlo directo a los ojos pardos claros, los Malfoy notaron algo escabroso bajo la superficie tan tranquila y afable de Richard.
-señor y señora Malfoy, he escuchado muchas de ustedes. –comento, Richard con acento. La pareja lo miro con atención.
-esperemos que cosas buenas. –respondió, Hermione tranquilamente tomando su copa.
-por supuesto, querida prima… -decía, Alexa con una sonrisa burlona. –desde que han llegado a nuestra vida, hemos tenido la oportunidad de conocerlos y saber de las fabulosas cosas que hacen. –comento con ironía y envidia. La pareja Malfoy acostumbrados a los comentarios ácidos de la bruja, la ignoraron.
-mi abuelo me comento que usted tiene deseo de abrir una empresa de industria automotriz mágica, y quiere hacerlo su socio.
-así es, he estado investigado el mercado motriz de Inglaterra, Italia y Francia me parece una ventaja provechosa en esta parte del mundo que nadie ha intentado sacarle provecho con la venta de autos y barcos muggles usarlo con magia. Sé que en este país, el señor Le Blanc es muy conocido por la instauración de las creaciones muggles en el mundo mágico y no se opone a la innovación. –respondió, Richard con seriedad.
-me imagino que en su país es un mercado muy competitivo para venir a este lado del mundo. –comento, Draco tomando su copa de vino.
-bueno, no soy tan ajenos a este continente. Mi padre es de Rusia y mi madre Americana. –aseguro, Richard.
-eso explico su acento. –comento, Hermione tranquilamente. – usted estudio en Instituto Durmstrang…
-bueno, prima que inoportuno e incómodo comentario estás haciendo. –dijo, Alexa seria. El mago americano le sonrió tranquilamente a la bruja.
-no te preocupes, Alexa, no me incomoda el comentario. –aseguro, Richard. Mirando a la castaña, sonrió amistosamente. –y si, estudie en Durmstrang. ¿Cómo lo ha notado? –pregunto con curiosidad.
-¡ah!, por un amigo que también estudio ahí, él tiene un ligero acento al suyo. –respondió, Hermione. El mago asintió. –bien, regresando al punto. Me parece muy bien el mercado interesante que quieren incluir a los Le Blanc, pero como bien debe saber, mi responsabilidad es asegurarle a la familia que la sociedad que pueda establecer con usted no le pueda afectar de manera negativa. Es por eso, que prefiero estudiar su propuesta minuciosamente.
-entiendo. –aseguro, Richard. –también le incluiré los estudios y análisis que hice para creer que se puede sacar mucho de esta área del mercado.
-si no le importa que me entrometa sobre negocio, señor Maxwell… -comento, Draco seriamente.
-no, por supuesto que no. –aseguro. Draco asintió.
-nosotros tenemos un amigo que se encarga de nuestros autos, de hacer lo que usted quiere vender. –el mago asintió pero con las cejas fruncidas. –sabemos por experiencia propia que no cualquiera se atreve a vender cosas hechos por los muggles. Pero también sabemos por experiencia propia que la comunidad mágica de Europa, la gran mayoría no le gusta usar nada que venga de los muggles.
-sé que es un continente muy conservador con respecto a las cosas muggles pero creo firmemente que con el tiempo muchos magos y brujas romperán esos paradigmas, como ustedes. –aseguro, Richard. Draco hizo una mueca, Hermione ladeo una sonrisa.
-sí, bueno, yo acepte usarlo a causa de mi esposa… -afirmaba, Draco. –pero sinceramente jamás fuera tocado una cosa muggles como esa por más que me lo fuera pedido. Mi familia es muy reservada con respecto a las cosas muggles; por lo cual, yo soy lo mismo. Hay muchas cosas muggles que no tolero, prefiero mantenerlo al margen de mi persona.
-valla, cuñado. No sabía que aun mantienes algunas tradiciones de tu familia. –comento, Alexa un poco sorprendida
-algunas tradiciones familiares son muy respetada en mi familia, y las cosas muggles son una de ellas. –aseguro, Draco. Hermione lo miro, sin ninguna expresión en el rostro.
-eso no te molesta, querida prima. –preguntaba, Alexa con intriga y mirando burlonamente a la castaña.
-no, Draco siempre ha sido sincero con respecto a lo que piensa de las cosas muggles… y la mayoría de ellos lo apoyo. –afirmaba, Hermione sorprendiendo a su abuelo, prima y recibiendo una mirada curiosa del mago americano. – pienso que los autos con las modificaciones mágica son muy interesante. Pero si fuera solo muggles, entonces, preferiría aparecer o viajar en escoba. –mirando al mago. –comprendo que al parecer una empresa de industria motriz mágica podría ser de gran provecho, prefiero realizar un análisis profundo de este mercado antes de darle un punto de vista definitivo a mi familia para aceptar su propuesta o no. –su esposo y abuelo asintieron, apoyándola.
-no tengo problema que lo haga. Entiendo su punto y lo respeto, solo espero que no se tomen tanto tiempo… -Hermione asintió. –ya sabe, entre más pronto se inicia un negocio, mas provechoso puede ser.
Luego de finalizar su conversación de negocio, tuvieron charlando hasta que cenaron tranquilamente. Charlando con otros magos importantes, interesando en la cadena de hoteles, los Malfoy se despidieron. Mientras subían por el elevador…
-este Richard, esconde algo. –comento, Draco con las cejas fruncida. Hermione asintió.
Al llegar al pent-house, los elfos le comunicaron que los niños se habían portado muy bien y que el señor Zabinni le había dejado un mensaje. Draco al abrirla y leerla…
-¿Qué dice, Blaise? –pregunto, Hermione mientras se quitaba los pendientes.
-bueno, está pidiendo que pasemos un par de días en Italia. –respondió, Draco. Hermione lo miro atentamente. –dice que hay conocido alguien, muy interesado en nuestro proyecto.
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M-G
