Summary: Y, realmente, el cocinar juntos – aunque fuera a lo muggle – fue una manera muy divertida de esperar el año nuevo.
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.
Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.
¿Escribiendo incoherencias raras y llenas de miel en el último día del año? ¿Yo? ¡Pues claro!
Momentos
~•~•~•~•~•~•~
Cocinando.
…
Frustrado, irritado y sucio de harina de la cabeza a los pies, fue como Harry encontró a su esposo metido en las cocinas de la mansión, por la tarde del último día del año, con las ollas y todos los elementos necesarios para cocinar completamente sucios, tres masas negruzcas sobre el mesón que parecían tener vida propia con un aura maquiavélica, y con Cory, su elfa doméstica, parada rectamente cerca de su rubio señor, aunque el auror podía ver a kilómetros que la rubia criatura quería ayudar.
—Parece un niño pequeño al que no le permiten jugar en la caja de arena. —pensó distraídamente al ver a su Dragón cruzado de brazos, haciendo un gracioso mohín en señal de disgusto.
Por su parte, ignorando el hecho de que el mago de ojos verde esmeralda se encontraba en la misma habitación, Malfoy frunció el ceño, pensativo y molesto, mandándole a lo que fuese que había cocinado una mirada furibunda. Ciertamente en esos instantes, sentía por el menor tanta admiración como envidia, porque cuando Harry cocinaba sin magia parecía hacer exactamente eso, magia, dejando ver como si cocinar a lo muggle fuera cosa fácil.
Y él hacía ya un buen rato comprobó que de hecho, cocinar sin magia era malditamente difícil.
—Asique estás haciendo un pastel. —dijo de repente el azabache con una curiosidad infantil, mirando la receta en el libro que el sanador tenía a un lado suyo, sobre el mesón.
No es necesario decir que al mayor casi le da un infarto por el susto.
—¡Maldito Cara Rajada! —exclamó el blondo mago, agarrándose de la mesa para no caer de espaldas.
Un poquito culpable, Potter-Malfoy le sonrió al blanquecino, dándole un besito en una de las mejillas llenas del polvo blanco, algo divertido por la situación.
—Asique por esto Mione y Pans me secuestraron para ir por ahí, otra vez. —dijo divertido, con una de sus radiantes sonrisas.
El sangre pura bufó, rodando los ojos para luego corresponder la sonrisa.
—Bueno, es el primer año que recibiremos siendo un matrimonio. —dijo al encogerse de hombros. —Asique pensé en darte algo especial y nuevo, de alguna manera. —dijo pensativo, eventualmente arrugó la nariz, en señal de desagrado. —Pero esto sobre pasa mis límites. Los métodos muggle sólo te van bien a ti, León. —afirmó algo frustrado.
El de la extraña cicatriz soltó una risita, abrazando a Draco por el cuello.
—El único problema es que no tienes paciencia, Dragón. —dijo cariñosamente el menor, aunque el contrario pudo notar cierta burla en la oración. —Y cocinar a lo muggle necesita de paciencia, es como un arte, creo. —añadió con otra sonrisita, sin estar muy seguro de haberse explicado.
Malfoy enarcó una ceja, divertido.
—¿Ahora además de auror eres artista, amor? —preguntó con una sonrisa.
—Tal vez…—dijo al de ojos plateados, siguiéndole el juego. —Bien, tu idea me encanta, pero tu paciencia es un asco. —el blondo Malfoy bufó, tentado a soltar un pequeño comentario sobre lo parecido que eran en ese pequeñísimo detalle. —Asique te ayudaré. Cory, por favor, ¿Podrías limpiar? —pidió amable al mirar a la elfina.
La arreglada criatura asintió, feliz de poder ayudar a su señor.
—Amo Harry, claro, amo. —y con chasquido de dedos todo quedo limpio.
Agradeciendo a la fémina, Potter-Malfoy dirigió toda su atención a su esposo, comenzado a ayudarlo a seguir las instrucciones, al mismo tiempo que le daba una que otra opción para variar un poco con lo dicho en la receta del libro.
Y, realmente, el cocinar juntos – aunque fuera a lo muggle – fue una manera muy divertida de esperar el año nuevo.
Aunque más que preparar el pastel que sería su postre, el matrimonio había terminado envuelto en una batalla de comida – o más bien de ingredientes – terminando ambos llenos de harina – Draco más si era posible –, claras de huevo, chocolate derretido, crema chantillí y varias cosas más que de las que ni sabían, tenían encima. Riendo, el mago azabache retiró una clara de huevo que el rubio tenía sobre la cabeza, mientras éste lamía una sonrosada mejilla del menor, quitando los restos de chocolate.
—Te deseo un feliz año nuevo, Dragón. —susurró Harry, sorprendido de todo el tiempo que habían pasado metidos en la cocina de Potter-Malfoy Manor, agradeciendo el no recibir visitas hasta el día siguiente.
—Y yo espero que tengas un año lleno de felicidad, mi león. —respondió con una sonrisa preciosa.
El par de magos compartió un dulce beso, como confirmando sus mutuos deseos en el momento justo que el reloj mostraba que era media noche, y una mágica brisa los rodeó.
Porque un año nuevo comenzaba, la magia se renovaba, el amor se fortalecía y ellos vivirían más muchos más momentos y guardarían muchos otros recuerdos juntos…
¿Cómo es que Harry y Draco pueden pasar tanto rato metidos en la cocina como para "celebrar" el año entrante allí? Pues solo diré que yo puedo pasar seis horitas metida ahí experimentando – tal cual Severus y sus pociones – para intentar hacer algo aceptable, cosa que no logro :'v
¡Y ahora sí! ¡El último drabble del 2016! Aunque eso no significa que esto haya terminado ewe
¡Adiós año viejo! Hora de guardar recuerdos y hacer nuevos, tener nuevas oportunidades y sentimientos, ¡Bienvenido, año 2017!
¡Felicidades para todo mundo!
Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')
¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~
¡Hasta luego!~
