Hola simplemente quiero pasar a saludarlas y a decirles que ya quedan dos capítulos y nos vamos despidiendo. También quería decirles que realmente me sorprende la falta de códigos de las personas que accidentalmente o no roban ideas de otros fics para publicarlas bajo su nombre. Ya me han llegado varios mensajes advirtiéndomelo y la verdad me parece desalentador para cualquier escritor. Pero bueno. Un beso a todos.

Descargo: Glee no me pertenece, y si lo hiciera en este momento estaría obligando a Lea Michele para que me cante todas las canciones de su disco en vivo.

NO SOY PARA T

Capítulo 48: "R+Q= x"

Pocos días después – A metros de distancia del estudio de tatuajes de Rachel

- ¿PUEDES APURARTE RUBIA CUL… - la bebé en sus brazos la detuvo – COLA GRANDE FABGAY? – Santana había sido la primera en abandonar su lindo auto para ir a la tienda de tatuajes. Sacó a su sobrina del coche de seguridad del asiento de atrás y empezó a caminar pero se tuvo que volver cuando fue a decirle un comentario gracioso a su socia acerca de las horrendas calzas que estaba usando una mujer que justo cruzaba la calle enfrente de ella y se dio cuenta que caminaba sola. Caminó con furia y con Alex tambaleándose en sus brazos hasta el auto nuevamente, para encontrarse con Quinn revisándose en el espejo por decimonovena vez en lo que iba del pequeño trayecto que habían recorrido desde la oficina hasta la tienda de tatuajes.

- Dame un segundo – pidió Quinn sacando el maquillaje de su bolso para darse un retoque.

Santana suspiró y apoyó su frente en la ventanilla de Quinn para luego besar la cabeza de Alex. La pequeña chupaba ansiosa su sonajero sin importarle cuanto se demoraba su madre. Santana pensaba quedarse calma y tener paciencia hasta que vio como su socia sacaba el peine de su bolso – Quinn… Por el amor de Dios…. Por vigésima vez, te ves todo lo hermosa que alguien tan cul… de cola grande como tu puede verse. La rarita va a estar babeando por ti aunque uses una bolsa de papas y te maquilles como una pu… como una mujer de la calle, que por cierto es lo que pareces ahora… - de un manotazo le sacó el rímel de las manos a su amiga

- ¡OYE! – A Quinn no le gustó para nada – Santana López devuélveme eso ya mismo – Nadie le sacaba nada de las manos a Quinn Fabray. Bueno eso era antes, porque ahora estaba segura de que si tuviera el libro de todas las respuestas de la vida en sus manos y alguna de sus tres hijas o Rachel se lo sacara de un manotazo a ella no le importaría. La risa de Alex hizo que su ceño fruncido desapareciera en menos de dos milésimas de segundos. La risa de la bebé era tan hermosa como la pequeña de piel clarita como la de ella pero con el mismo pelo y ojos que Rachel.

Santana no hizo más que reírse mientras miraba la falsa amenaza de su amiga – Por Dios Q, desde que eres madre y estás enamorada de la portadora de terrible martillo has perdido toda tu maldad – La latina se reía pero en realidad estaba muy orgullosa de su amiga. Santana alzó a Alex para enfrentarla - ¿No es cierto pequeña culoncita? ¿No es cierto que desde que tu mamá está loquita por el rarón de tu otra mamá está hecha una blandita? – la voz de la latina era lo más ridículo del mundo y ni hablar de la cara de babosa que ponía Santana cuando Alex le soltaba un millón de balbuceos por segundo.

Quinn solo giró los ojos y volvió a recuperar de un manotazo lo que le habían sacado aprovechando que su hija mantenía distraída a su socia – Mira quién habla, señorita tengo que salir corriendo de una reunión de negocios porque Brittany quiere un picnic improvisado en el parque o empiecen la fiesta sin mi porque mi hija quiere que cocinemos juntas – era el turno de Quinn de reír y de Santana de girar los ojos. Si había una competencia de dominadas claramente Quinn y Santana eran ganadoras.

- Como sea – le restó importancia y volvió a posicionar a su sobrina sobre sus caderas- ¿Nos podemos ir ya? Quiero ver a mis otras sobrinas – sentenció apoyándose en el auto y dándole la espalda a Quinn

- Dime como me veo. Y dime la verdad porque necesito que Rachel me vea y se me tire encima, asique respira y dime que me veo deseable – nuevamente se miraba en el espejo al mismo tiempo que se acomodaba el cabello para después acomodarse el escote de su ajustado vestido azul marino.

Santana suspiró y miró a su sobrina que la estaba mirando a ella como diciendo "no me dejes en las manos de esta loca". Un nuevo suspiro de la latina le dio el impulso que necesitaba para caminar hasta el lado del conductor y abrir la puerta para sentarse.

- Quinn…

- ¿Me veo terrible cierto? Mejor llévame al departamento y me cambio el vestido por uno más escotado… estoy segura que con un vistazo a este cuerpo convenzo a Rachel para que no se vaya a Londres y… - La rubia atinó a abrir la puerta para cambiar de lado con la latina pero Santana se apuró y la agarró del brazo

- ¿Qué haces? – Quinn la miró sorprendida pero recibió gustosa a su hija en sus brazos – Vamos a llegar tar…

- Quinn – la rubia sintió el tono de conversación seria y cerró la boca para darle paso a lo que sea que Santana le fuera a decir – Mira… - suspiro – Primero que ese vestido es el más escotado que tienes, tus pechos podrían pasar perfectamente como la bola que uso Miley Cirus para filmar Wrecking ball y segundo que… que …tu y yo sabemos muy bien que si entras a ese estudio, con cualquier ropa que sea, con cualquier estúpido peinado, le mueves la cola a la rari un poco, le rozas la pierna o tan sola si quiera la miras, la tienes a tus pies para hacerte lo que tu quieras. Tan solo con un abrir y cerrar los ojos tienes a mi rarón en tus manos y…

- A MI rarón querrás decir – le aclaró Quinn. Santana giró los ojos – Además, San… - Santana levantó la mano dándole a entender a Quinn que para ella era muy difícil hablar de estas cosas y una vez que empezaba necesitaba que la dejaran terminar. Quinn asintió dándole permiso

- Pero no tiene que ser así Quinn. Tu tienes que cuidarla, tienes que ser la persona que tome mejores decisiones. Tienes que ir tranquila sobre ella ¿Entiendes? – Santana hizo una pausa para acariciar la cabeza de su sobrina – Mira Q, la rari y tu han pasado por muchas cosas en poco tiempo. Quiero decir, de un día para el otro pasaste de ser la bruja perra fría a la que nada más que el dinero y el poder le importaba a ser la mujer que daría todo lo que tiene por otra mujer y por sus tres hijas. En pocos meses pasaron de no tener hijos a tener dos y en casi dos años ya tienen tres y sin contar las docenas de peleas y celos y terceros que han pasado – resumió todo de manera perfecta para después suspirar y recostarse sobre el auto – Lo que quiero decirte es que no tires por la borda todo lo que han crecido tu y ella en este "alejamiento" Si ella se tiene que ir a Londres, tienes que dejarla ir – pasó por alto el puchero que hizo su socia y siguió hablando - Y se que no soy yo si digo esto, pero no me parece que el sexo sea una buena forma de empezar de nuevo Q – agregó – Yo he visto a la rari sufrir en este último tiempo, te he visto a ti sufrir más que nunca y no quiero que pase de nuevo. Por eso te pido que vayan tranquilas – terminó.

Sintió la mano de Quinn sobre su hombro agradeciendo sus palabras – Me gusta que seas su amiga San, me gusta que te preocupes por ella – se sinceró Quinn

Santana levantó sus hombros – No creas que aún no tengo miedo que todo esto sea una trampa para matarme y robarme mis hermosos pechos para luego encerrarme en algunos de sus freezer – le aclaró – Pero si, le he agarrado cariño a ese espécimen llamado rarita y su terrible y enorme rarón… ¿Qué? – Quinn la volvía a mirar con furia

- No creas que me voy a olvidar de la vez que salió de tu oficina toda… - miró a su hija – toda "entusiasmada" – por no decir excitada.

Santana soltó una sorpresiva carcajada - ¿Por eso le diste la cachetada? - preguntó entre risas

- ¿Y tu qué harías si tu mujer sale de la oficina de tu mejor amiga toda excitada? – re preguntó indignada

Santana sacudió la cabeza aun riendo – Pobre rari, siempre se las liga de arriba – era cierto

- ¿De arriba? ¿Qué quieres decir?- Quinn no entendía

Santana sacudió la cabeza – Quinn esa tarde en mi oficina Rachel encontró la revista en donde sale tu entrevista con esas fotitos un poco reveladoras que luego nos hizo ganar una demanda millonaria por incumplimiento de contrato – reveló la furiosa pelea que Quinn había tenido con los dueños de la revista People por mostrar las fotos privadas de Quinn en la playa privada a la que salía la casa de sus padres en Los Ángeles

Quinn tenía la boca tan abierta que se dio cuenta de cerrarla cuando su hija metió toda su manito adentro de ella. La rubia le sonrió a Alex y dejándole un besito sobre su manito trató de hablar – Rache estaba… estaba…

- Sip... Con un poco más de suerte y hubiera entrado a la oficina para agarrarla con las manos en la mazota – Quinn giró los ojos ante el aumentativo usado por su amiga – Pero no, solo estaba "entusiasmada" Por supuesto que no se lo dejé pasar tan fácilmente y por supuesto que después de todo lo que bromee con ella tu le tuviste que pegar una cachetada – concluyó Santana divertida

- O Dios – Quinn caía en la cuenta una vez más de los efectos negativos de sus celos – Tienes razón… - La rubia le pasó su hija de nuevo a su amiga y sacó una campera del asiento de atrás. Se la puso rápidamente y rápidamente bajaron ambas del coche – Tienes razón San. Soy una nueva Quinn y tengo que demostrarle a Rachel que la amo y que ya estamos listas para estar juntas de nuevo – cerró la campera mientras cruzaban la calle que las separaban del negocio – Además la tengo que ayudar para que saque matemáticas, se lo importante que es para ella – Santana asentía con Alex en sus brazos mientras Quinn se tapaba aún más lo que ella consideraba sus armas mortales.

- Hablando de eso… - estaban a diez pasos de la puerta cuando Santana recordó algo - ¿Pudieron hablar con el colegio por Molly? – preguntó interesada

Quinn miró a su amiga con una sonrisa – San, por más que Rachel y mis hijas me hayan ablandado aún sigo siendo una Fabray, no voy a dejar que expulsen a mi hija por un simple zapatazo a la maestra – aclaró Quinn empujando la puerta

- Bueno aunque decirle vieja llena también debe haber afectado – comentó Santana

Quinn subió sus hombros mientras ambas entraban al local – Eso no afectó tanto como las tres madres que fueron a quejarse porque Molly le quería enseñar su wiwi a sus hijas… ¡No te atrevas a reírte ni a darle dinero San! – Ya estaba viendo como su amiga estaba por soltar la carcajada

- Es que… es que… - Alex temblaba en los brazos de la latina por culpa de la risa que aguantaba la mujer y por incomodidad la pequeña pedía los brazos de su madre que no tardó en agarrarla – Me mata esa niña Q… me mata…. Sin Alex en sus brazos podría reír tranquila - Molly es… es… - De repente Santana frunció el ceño y Quinn se dio vuelta para ver que había causado esa reacción en su socio. No tardó en encontrar a su hija mayor sentada en un sillón y cruzada de brazos con una cara de perros que imitaba a los peores días de Quinn.

- ¿Beth? – Quinn le volvió a dar a Alex a Santana y caminó sin dudar hasta su hija mayor – Titi, ¿Qué pasa? – Antes de arrodillarse miró a todo el salón y no vio nada anormal salvo porque ni Rachel ni Molly estaban allí - ¿Dónde están tu hermana y tu madre? - preguntó la rubia acariciando a su pequeña

- ¡No las sopollrrrto mamá! ¡No las soporrlllto! – La casi perfecta pronunciación de Beth se veía arruinada por los nervios de la pequeña

Quinn y Santana se miraron preocupadas. Si bien Beth y Molly tenían días en que se llevaban muy bien y otros no tanto, la rubiecita nunca había mostrado tanto disgusto por su hermana del medio y mucho menos por Rachel. Rachel y Beth se adoraban.

- Beth no hables así de tu hermana, y mucho menos de tu madre – la retó Quinn – Se que Molly es un poco traviesa – Quinn giró los ojos cuando sintió la risa de Santana ante la palabra "poco" – pero no es para que no la soportes y…

- No hablo de Molly mamá, ni de mami Rach tampoco – la interrumpió Beth – Hablo de las otlas. Son las otrrrlas a las que no sopolto – Quinn la vio tan angustiada que ni siquiera la corrigió y en vez de eso volvió a mirar el estudio para solo encontrar a cada tatuador en su puesto y a Mika hablando con alguien por su celular – Justo cuando… justo cuando mamá se iba a ponel a estudiarrr y yo… y yo había conseguido que Molly se sentara para empezar a enseñalrrrrle los colores… justo llegaron a molestal y si Molly no se pone va a seguir y a seguir con que el sol es "ojo", la mesa "ojo", el cielo "ojo" y todo va a sel a serrrr "ojo" mamá– sentenció aún más enojada y expecificando la dificultad de su hermana en aprender otros colores que no sean el color rojo o "ojo" para la pequeña.

Quinn y Santana suprimieron una risa – Tranquila tigre – la calmó su tía – Me haces acordar tanto a tu madre – viejas épocas

- Titi, tienes que calmarte – ahora era la voz de madre la que intervenía - ¿De quienes hablas? ¿Quiénes te robaron tu precioso tiempo con tu madre y con tu hermana? – la rubia apostaba todo su dinero en que algún cliente improvisado había captado la atención de Rachel y por ende la de Molly también. Además en la oficina de la morena estaban toda su colección de ballenas y otros animales inflables.

- ¡Ellas! – El ruido y la señal del dedo de Beth apuntado hacia la oficina de Rachel hicieron que Quinn y Santana se dieran vuelta para ver salir una multitud de porristas que rodeaban a Rachel y a Molly que muy sonriente se regocijaba en los brazos de su madre tratando de llamar la atención de todas las jóvenes muchachas. De más está decir que la morenita venía solo con sus enormes boxers puestos. Esta vez el motivo elegido era Winnie Pooh.

- Rápido Q – Santana tomó la iniciativa – Sácate la campera – cambio de consejo

- ¿Qué? – Quinn no lo podía creer - ¿Y qué pasó con lo de ir con tranquilidad y todo eso? – la rubia hervía de celos y más si cada una de las porristas rodeaba a su pronto por ser de vuelta novia acariciándola entre otras cosas

- ¡Eso fue antes de que la Rarita tuviera muchos gloriosos y jóvenes pechos alrededor! – Para Santana estaba claro -¡Sácate la campera y muestra un poco de esos viejos y arrugados pechos! – lejos de ofenderse la rubia siguió la instrucción al pie de la letra mientras los murmullos y las risas adolescentes se extendían.

- ¡Listo! ¿Cómo estoy? – preguntó Quinn

- ¿No tienes más de ese maquillaje de callejera? – una vuelta de 360 grados para Santana

- No seas idiota San, estás mocosas no tienen nada para competir conmigo – la confianza no la había perdido

- Pues tu dirás eso pero la rubia esa la tiene bastante clara… -Santana señaló a una joven que estaba muy entretenida en su tarea de entusiasmar a Rachel. Los celos de Quinn empezaban a aflorar y su respiración crecía con dificultad.

Los tacos de Quinn retumbaron en el gran estudio con precisión. Beth y Santana eran sus escoltas. Alex no contaba porque la pequeña estaba más interesaba en como dormía roro en una esquina del estudio que en otra cosa – Mhhmmhhh – una aclarada de garganta iba a ser suficiente. Y lo fue. La marea de porristas se abrió dejando en el medio expuestas a las dos morenas.

Quinn y Santana giraron los ojos al mismo tiempo cuando vieron las dos cabezas torcerse con su respectivo abrimiento de boca al mismo tiempo.

- ¡MAAAA! – Molly fue la primera en ceder con culpa ante el encanto Fabray. Rachel la bajó y la pequeña corrió como pudo hasta su madre. Madre que no tardó en alzarla – MA… ICAS BAILAN… POM POM ¡BIEEEEENNN! – Molly aplaudía mientras le explicaba a su madre con sus palabras el motivo de la presencia de las porristas en ese lugar. Las bailarinas de la preparatoria a donde Rachel asistía para terminar sus estudios habían ido a mostrarle a Rachel su rutina con pompones y música. Molly y Rachel fueron espectadoras de lujo - ¡Roro grrrraaa! ¡Beth grrraaa! – claramente sabía que tanto Beth como el cachorro no apreciaban la presencia de las animadoras en el lugar, y pronto supo, con la mirada severa de su madre sobre ella que a Quinn tampoco le agradaba. La pequeña hizo silencio y escondió su cabeza en el hombro de Quinn al mejor estilo Rachel Berry.

Quinn sintió a Santana decir "de tal rari tal raroncita" pero en lugar de prestarle atención volvió a mirar fijamente a Rachel. La morena seguía quieta en su lugar mientras cada una de las animadoras, quizás asustadas por la presencia de la famosa Quinn Fabray, huían despavoridas del estudio dejando un simple adiós de recuerdo. La única que se quedó fue la rubia toquetona.

- Quinn… - fue Rachel la primera en caminar hacia la rubia – Hola… - la morena sonrió ampliamente ajena a lo pasaba por la cabeza de su rubia – Estás… estás… Ya estoy lista para la clase – anunció

- ¡No es cierto mamá! ¡No estudió nada! – una enojada Beth era una Beth acusadora.

La cara colorada de Rachel la delató de inmediato, pero pasó desapercibida porque la rubia estaba demasiado ocupada batallando con su mirada contra la porrista. – Es que… es que… yo… quise pero… - Rachel no sabía como salir airosa de la situación

Por suerte una decidida Quinn la salvó. La rubia hizo sonar sus tacos con una Molly acurrucada sobre ella y llegó hasta la joven que la miraba desafiante. Tenía todas sus armas listas, no pensaba perder a Rachel y menos perderla de la mano de esa estúpida niñita.

- Mira idio… - Sus malas intenciones se silenciaron en el mismo momento que sintió los labios de Rachel sobre su mejilla y volteó a mirar a la morena

- Hola – la saludó nuevamente y más decidida – Te estaba… te estaba esperando. Te espere todo el día – le dijo Rachel casi sin titubear

Quinn parpadeó varias veces. Esa que estaba mirándola era la Rachel nueva, esa era la Rachel que se estaba esforzando por ellas, esa era la Rachel a la cual ella le tenía que demostrar que las cosas habían cambiado. La misma Rachel que la miraba con mucho más amor que nunca nadie jamás la miró, era la misma Rachel que esperaba algo de ella. Quinn sonrió instantáneamente. Y casi una milésima de segundos después alzó su mano para acariciar la mejilla de la tatuadora – Hola – contestó el saludo – Yo también estuve esperando todo el día este momento – confesó perdiéndose en la mirada de la otra.

- Mhhhmm – esta vez era la porrista joven que carraspeaba. Quinn centró su atención de nuevo en ella

- Disculpa – era hora de demostrar – ¿Cómo te llamas? - preguntó como cualquier persona que pregunta el nombre de su peor enemigo

- Foxie – contestó de igual mala manera

- Lindo nombre – fue el comentario sarcástico de Santana

Antes de que la porrista pudiera sacar sus garras y pelear con la latina Quinn se adelantó - Foxie, encantada de conocerte. Supongo que tu sabrás que yo soy Quinn Fabray, la madre de estás tres preciosuras – besó la cabecita de Molly que a esta altura ya estaba agarrapatada a Quinn

- Y también eres la EX novia de Rachel – resaltó bien el ex la jovencita

Quinn se hubiera sentido ofendida sino hubiera visto el rostro enojado de la morena. Para sorpresa de todos la rubia solo rió ante el comentario – Créeme que si hay algo que Rachel y yo NO somos es EX – resaltó no perdiéndose la cara de la morena – Y aunque me encantaría quedarme contigo y charlar sobre nuestros ¿Cuántos campeonatos fueron San?

- Cuatro – contestó orgullosa Santana

- … nuestros cuatro campeonatos nacionales de porristas, me temo que esta señorita – agarró la mano de la morena - y yo tenemos cosas que hacer – aclaró – Puedes venir en otro momento a enseñarnos tu rutina. Santana y yo estaremos encantadas de ayudarlas – agregó

La joven rubia esquivó la mirada de Quinn y se dirigió directamente a Rachel – Rachie te dije que yo podía ayudarte en matemáticas – Quinn sentía sus dientes rechinar y si no hubiera sido por la manito de Molly agarrando su oreja ni por la manito de Beth agarrando su pierna ya le hubiera saltado a la yugular a la niña esa.

Rachel agitó su cabeza rápidamente – Yo… Quinn es… Quinn es mi maestra de apoyo…

- Porque apoyar es su especialidad – Santana no pudo evitar el comentario y la muy inocente de Rachel asentía a la par.

- Bueno Roxie…

- Foxie – la corrigió la muy ingenua

Quinn solo sonrió – Espero que te vaya bien – era hora de que alguien se retirara.

Foxie miró a Rachel agitarle su mano en señal de despedida y con la derrota reconocida giró su cabeza y caminó agitando sus caderas lo más que pudo

- Que tiene buena cola la tiene – Santana miró con oportunidad mientras Quinn y Rachel seguían enfocadas en ellas. Ninguna cola valía la pena teniéndose mutuamente.

Santana lo percibió de inmediato y entregándole a Alex a Rachel agarró la mano de Beth y con su mano libre fue en busca de su raroncita – Bueno…. Creo que estás dos señoritas y yo nos tenemos que ir – Obviamente la latina y Britt se habían ofrecido de niñeras por el rato que tardara la clase.

- ¡NO! ¡MAAA! – Molly se negó rotundamente y se colgó aún más a su rubia madre. Necesitaba el cariño de Quinn más que nunca.

Quinn le dio a entender con una mirada a su socia que Molly necesitaba un tiempo – Molly cariño – era hora de las caricias - ¿No tienes ganas de ir con tu tía Santa? – Molly y Santana juntas eran todo un combo - ¿No tienes ganas de ir a ver a Sophie y a la tía Britt? – Quinn sentía la cabeza de su pequeña sacudirse en su cuello en forma negativa.

Beth soltó un fuerte bufido de superioridad y caminó hasta la oficina de su madre mientras que Santana se acercó a su socia y acarició la espalda de su sobrina – Vamos mini rari, Sophie me hizo levantarme bien temprano para armarme el castillo inflable de las princesas y para armarle el tobogán porque sabía que ustedes iban – De más está decir que la pequeña latinita tenía todo lo que quería.

- No – Molly se volvió a negar – Opie mala - tampoco está de más decir que la relación de Molly con Sophie no era muy buena que digamos.

- ¿Por qué… por qué se queda con nosotras? – Rachel no podía ver a ninguna de sus hijas sufrir

Quinn apretó los labios y miró a la morena. Alex era muy pequeña para irse con Santana por eso se iba a quedar con ellas, pero si también lo hacía Molly, Quinn sabía que no iban a usar bien el tiempo que tenía ni para estudiar, ni para otras cosas. De todas maneras miró lo abarrotada que estaba su hija a ella y no pudo evitarlo, la morenita se tenía que quedar con ellas, estaba necesitada de cariño.

- De acuerdo… - decidió la rubia y la cara triste de Sanana se hizo notar, de verdad le gustaba pasar tiempo con su mini rari – Pero…

- BUENO… ME VOY – Beth salió de la oficina con una enorme ballena inflable de color negro cuya cola estaba atada a una correa de perro – VAMOS RORO – sin dudarlo el somnoliento pero salió del rincón donde dormía para seguir a la rubiecita muy alegremente.

Molly levantó la cabeza rápidamente y la torció para mirar a su hermana y seguirla en cada movimiento. Las mujeres mayores seguían la vista de la morenita tratando de no reírse

- ¿Molly no va? – Preguntó Beth haciéndose la inocente para después levantar los hombros – Bueno, como sea, los… nos vemos después. Vamos tía San – sin pestañear y siguiendo su acto agarró la mano de Santana – Chau ma, chau mami – saludó

La latina se encogió de hombros mirando a las mayores y le siguió la corriente a Beth, nada había que perder.

Los ojos de Molly fueron desde su hermana hasta roro, y desde Santana hasta su ballena preferida. Finalmente se posaron en Quinn. La rubia soltó una risa nasal cuando vio la confusión en la cara de su hija del medio. Su mente contó hasta tres en silencio… uno, dos y …

- ¡SANTAAAA! – no se sabía que era más grande si la sonrisa de Santana o la inteligencia de Beth. La latina volvió rápidamente para agarrar a su pequeña sobrina y comérsela a besos.

- ¡Ma chau amo! – Molly saludaba a Quinn mientras que Rachel felicitaba a Beth - ¡Mi chau amo! ¡Ale amo! – era el turno de su otra madre y de su otra hermana

- Santana no le des helado esta noche, todavía no se recupera de la indigestión del cumpleaños de Beth ¿de acuerdo? – Era la última instrucción que daba la empresaria

Santana miró en complicidad a Molly – De acuerdo no hay helado para mi raroncita ¿Cierto mini rari? – la sonrisa pícara de Molly y el hecho de que se tapara su pequña boquita le dieron indicios a Quinn de que algo no andaba bien

Molly agitó su cabeza – No helado… creto – luego de la confesión del secreto vino la risa y la cara colorada de la latina.

- ¡SANTANA! – Quinn no iba a tolerar otra noche sin dormir por culpa de las desobediencias de su socia y de su hija.

- Oye no me grites a mi rubia cola grande que bien que la rarita mayor sabía el secreto y no hizo nada. Al contrario comparte los helados con nosotras – Quinn giró tan rápido la cabeza que no se perdió la cara nerviosa y de color rojo de su a punto de volver a ser novia. Su ceja se levantó enseguida

- Rachel…

- Yo… yo… yo… - volvía el tartamudeo – Me parece que… creo que Alex necesita que la cambie – atinó a huir pero Quinn no se lo iba a dejar tan fácil

- No tan rápido morena tramposa – el "tlamposa" de Beth se escuchó como eco – Te vas a quedar aquí repasando las reglas sobre lo que no debe hacer Molly con Santana y cuando termines te vas a unir a nosotras ¿de acuerdo? – Miró a Rachel - ¿De acuerdo? – Esta vez le toco a Santana. Ambas asintieron sin chistar, la ceja levantada era prácticamente un ultimátum.

Quinn besó a sus dos hijas más grandes y luego agarró a Alex para después caminar hacia la oficina de la morena mientras escuchaba como Santana y Rachel recitaban una por una las reglas que ella misma había elaborado. Que fácil era todo cuando su ceja se levantaba.

Minutos más tarde

Quinn terminaba de balbucearle incoherencias a su pequeña mientras la cambiaba en el sofá de la morena cuando escuchó la puerta cerrarse detrás de ella seguido de unos pasos cada vez más cercanos que le hicieron vibrar todo el cuerpo. Controló su respiración como pudo cuando sintió la mano de la morena en su cintura.

-Ya… ya está – anunció Rachel con voz baja – No me acordaba… no nos acordábamos… no encontrábamos la ropa de Molly pero después de rogarle… Beth… Titi nos ayudó y ya la vestimos – anunció su tarea cumplida

Quinn asintió como pudo y levantó a Alex para dársela a la morena. A Rachel se le hacía más fácil hacerla dormir y además así Quinn aprovechada para hablar. Su psicóloga quería que ella fuera totalmente sincera con Rachel y lo iba a hacer, no se iba a dejar nada adentro. Quinn Fabray iba a salir esa tarde de ese estudio sin nada guardado en su interior – Rachel… - su voz era suave y logró la atención de la morena al instante mientras la tatuadora acunaba a su hija – Se que no puedes decirle que no a las niñas, pero yo necesito, mejor dicho quiero que esto lo hagamos juntas. Quiero que ellas sepan que las dos estamos del mismo lado. No puedo ser siempre yo la que las reta y tu la permisiva. Tenemos que ser mamás las dos – dijo tomando la manito ya relajada que colgaba de Alex – Créeme que a mi me cuesta tanto como a ti, sobretodo con Molly, pero yo necesito que tu me apoyes no que me contradigas en sus reglas y esas cosas ¿de acuerdo? – Meses atrás esto hubiera sido una absoluta discusión, ahora Quinn solo quería una aprobación.

Rachel frenó el vaivén de sus brazos para mirar a Quinn – Pero… pero… la cara de Molly y… y Beth y… ¿Qué lo hagamos juntas? – Finalmente su mente había procesado lo importante, Quinn estaba dejando implícita la pareja y eso a Rachel le gustaba – Pensé que… pensé que…

- ¿Pensaste que yo iba a tomar todas las decisiones aquí? – era lógico que lo hiciera. Y de hecho Rachel asintió – Pues no, son nuestras tres hijas, lo tenemos que hacer juntas ¿cierto? – Quinn no quería nada más que un sí.

La tatuadora miró a una dormida Alex en sus brazos y luego a Quinn - ¿Juntas como mamás? – Todavía no caía – Quinn asintió - ¿También tengo que retarlas? – Quinn volvió a asentir.

- También puedes decirme cuando piensas que reto demasiado – se apuró la rubia en decir. Ella misma había reconocido su a veces excesiva rigurosidad

Rachel sonrió de inmediato y antes de contestar caminó hasta la cuna improvisada que tenía en el estudio para Alex – De acuerdo… digo que tienes… tienes razón… Juntas me gusta – había muchas confesiones en esas palabras y Quinn lo sabía.

Se quedaron paradas mirándose una a la otra a pocos pies de distancias, tan solo faltaba un poquito y podrían continuar donde lamentablemente lo dejaron hace un año atrás. Pero las palabras de Santana retumbaron fuerte en la cabeza de Quinn "Tienes que cuidarla" - ¿Empezamos? – no se perdió la cara de decepción de Rachel cuando se alejó de la morena en busca de sus libros

Mientras Rachel tomaba su lugar en el escritorio, Quinn se ponía más cómoda sacándose totalmente su campera - Estuve viendo tus exámenes y tienes un problema fundamental, las ecuaciones – si Rachel aprendía eso el resto era pan comido – Y creo que lo que principalmente tienes que saber es que… ¡RACHEL! – la empresaria estaba segura de que no tenía un pizarrón en sus pechos, asique Rachel no podía estar mirando otra cosa que su voluptuosa delantera.

- Lo siento… lo… lo siento… lo siento – más colorada disco pare – No pude, no quise, si quise, pero no pude, si pude pero quiero… ¡No puedo evitarlo! – nunca podía mentir – son tan… son tan… - su vista volvía a los pechos de Quinn.

- ¡RACHEL! – Quinn no podía evitar sentirse tremendamente alagada pero a la vez avergonzada así como también confiada y feliz de ver esas reacciones en la otra chica

- Lo siento – se disculpó por última vez al mismo tiempo que agachó la vista hacia los papeles que Quinn había puesto enfrente.

Quinn sonrió – De acuerdo ¿Seguimos? – Rachel asintió y la rubia volvió a su tarea de profesora – Bien… como decía, tu mayor problema son las ecuaciones y por eso yo creo que…

- ¿Has estado con alguien? – la pregunta de la tatuadora la dejo abriendo y cerrándola la boca como nunca

- ¿Qué… qué… ¿QUÉ DIJISTE? ¿Qué tiene que ver eso con las ecuaciones? ¿Por qué me estás preguntando eso? ¿Qué tiene que ver eso con… ¿Por qué lo preguntas? – no sabía qué dirección tomar

La morena solo levantó los hombros – Solo que… tu eres muy hermosa y Santana dice que todos te miran y yo te vi en esa revista como todo el mundo seguro te ha visto… y seguro que alguien… ¿Me quieres contestar? – preguntó

Quinn aguantó como pudo para que su labio no se curvara del regocijo – Rachel, estamos aquí para que rindas bien y esa es mi principal preocupación ¿sí? ¿Puedes enfocarte aunque sea un ratito? – todo iba dicho en voz dulce. La morena asintió pero no escondió su tristeza – Y no. Para que te quedes tranquila no he estado con nadie – concluyó agarrando las hojas nuevamente y tratando de no mirar la reacción de la tatuadora – Cómo te decía, he preparado una serie de ejercicios que vas a tener que hacer para practicar. La dificultad va a ir aumentando a medida que res… - se frenó - ¿Y tu? – cambió el rumbo

Rachel frunció el ceño y torció su cabeza - ¿Y yo? ¿Yo qué? – no entendía a qué se refería Quinn ¿Hablaba de las ecuaciones, de los ejercicios? ¿Ella que?

- ¿Has estado con alguien? – completó la empresaria. Si ella había contestado era justo preguntar lo mismo ¿cierto?

A la tatuadora le costó unos segundos caer en la pregunta, pero le bastó solo uno para empezar a agitar su cabeza fuertemente. Si aún no podía sacarse el aroma del perfume de la piel de Quinn de sus fosas nasales como pretendía la rubia que ella si siquiera pudiera mirar a otra mujer.

Quinn iba a dejarlo pasar pero la voz de Rachel volvió a empezar – No creo que podría estar… digo… no creo que podría estar con nadie – La empresaria se había dado cuenta como la morena había logrado en este tiempo expresarse un poco más – Aun… creo que… todavía sigo soñando y sintiendo como se siente estar dentro de tu apretada y caliente…

- ¡RACHEL! – Tampoco era para largarse todo de entrada - ¿Hace calor aquí no? ¿Por qué no prendes un poco el aire? – De repente la habitación era más pequeña y sofocante – Tal vez tenga que desabrigar un poco a Alex – eso le dio el perfecto pie para relajar sus piernas un poco. Se paró y giró para estirarse - ¡RACHEL! – apenas giró la cabeza vio a la morena mirando su trasero como si fuera un pan dulce de chocolate navideño. El deseo viajaba por los ojos de Rachel para saltar a los de Quinn

- Perdón… perdón… perdón… no quise… si quise… quiero decir… es que es… es perfecto todo redondito y con la curva perfecta y… perfecto y… y yo quiero… quiero tocarlo todo y…

- ¡RACHEL! ¡DIOS MIO! – caminó rápido hasta su bebé e hizo de todo para parecer ocupada. Se demoró acomodando y mirando a su hija, disimuló cantando varias canciones de cuna remixadas con la primer melodía que le aparecía en la cabeza al mismo tiempo y hasta intentó despertarla sin querer como para tener una barrera entre ellas ¿Cómo demonios quería Santana que se aguantara cuando la morena no hacía más que provocarla? Respiró hondo y decidió retomar su tarea. Cuando volvió al escritorio la morena estaba de cabeza en los ejercicios, eso la iba mantener distraída.

Una hora después y Quinn podía ver la cabeza de su chica trabajar a full, realmente le costaban las matemáticas o estaba muy distraída porque Rachel no pegaba una con los resultados. Ejercicio tras ejercicio y sus correcciones se volvían más y más rojas, eran peor que la libreta de conducta de Molly.

La mano levantada de la morena le indicó una consulta - ¿Qué pasa? ¿Tienes alguna duda?

Rachel asintió - ¿Quiero saber si… quiero saber si… quiero saber si me extrañas? – soltó finalmente y dejando por no se qué número de vez a Quinn sin palabras y gesticulando como tonta – Y realmente no… no entiendo nada de lo que estoy haciendo – agregó

La respiración de Quinn pasó por diferentes estados hasta que la rubia la pudo normalizar – Rach… cariño – amaba poder decirle así nuevamente – Por supuesto que te extraño. No ha pasado un día sin que te extrañe – la consigna era sacarse todo de adentro ¿Cierto? – Pero hay cosas que tenemos que hablar… ¿No entiendes nada dijiste? – la cara de boba por la felicidad de Rachel pasó automáticamente a ser una cara de culpa absoluta

- Es muy… ¿En serio me extrañas? Esto es muy difícil – lo último era ambiguo pero Quinn sabía que la morena se refería a las ecuaciones.

Quinn le sonrió y caminó hasta su lado del escritorio – Hazme un lugar – Iba a tener que tomar una decisión drástica y aún más drástica cuando vio que la cintura de Rachel no estaba precisamente plana. – Rachel, cariño quiero que escuches bien lo que te voy a decir – la cola de Quinn se reposó en el apoya brazos de la silla de la morena – Te extraño tanto que me duele cada segundo que no te tengo cerca. Te extraño tanto que cada segundo que no te veo confirmo que mi amor por ti es aún más grande que lo que yo creía, te extraño tanto que no puedo dejar de mirar a Alex a cada rato no solo porque amo a mi hija sino porque tiene tus mismos ojos – podía ver como el pecho de la morena subía y bajaba con dificultad – Rachel yo te amo como jamás alguien podría amar a alguien – la boca de la morena la buscó de inmediato y tuvo que ser bastante rápida para esquivarla ofreciéndole un dedo para que besara en su lugar – Pero… - delineó la cara triste de su chica – Primero es lo primero – Dijo – Dijiste que querías terminar de estudiar por ti, por nosotras, y yo te voy a ayudar como tú me ayudaste a mi – le dio un golpecito en la nariz – Tal vez y solo tal vez y después de dejar a Alex en su habitación, tal vez podamos charlar tu – apretó el pecho de la morena con su dedo – yo – fue el turno de su propio pecho – y el – fue el turno del pene de Rachel.

La combinación de frustración, excitación y desesperación abundó en el rostro de la tatuadora – Pero esto es muy… muy difícil – tiró de la cintura de Quinn y logró sentarla sobre ella. Ahora si el cuello de la rubia estaba a disposición. La empresaria soltó un enorme y largo suspiro cuando recuperó a su avestrucito.

- Rach… - emocionada besó la cabeza de la morena al mismo tiempo que acariciaba su espalda

- No entiendo nada. Soy burra – alegó

- No eres burra y yo te voy a ayudar – agregó Quinn – solo tienes que… tenemos que buscar algo que… - levantó la cabeza justo para mirar uno de los muros llenos de cuadros con tatuajes épicos que tenía la morena – Tenemos que buscar algo que… - los tatuajes – algo que te entusiasme – lo dijo más como una revelación que como una duda. Ya había encontrado la respuesta. Besó de nuevo la cabeza de Rachel y se paró omitiendo la alegría que sentía por el gruñido de queja de Rachel

- No te quejes – la reprendió en broma – Tengo una idea – agarró un ahoja – Mira hagamos de cuentas que viene una chica o mejor un chico – ni en ejemplos quería una chica cerca de su morena – y te pide un tatuaje en su brazo – ahora si la morena miraba atenta la hoja sobre la que escribía Quinn – Le mides el brazo y en total tiene cincuenta centímetros de ancho pero el muchacho no quiere que sea más grande de esta área – Quinn dibujó un rectángulo enorme y pudo en la base el número 50 – supongamos que todo esta área mide 2 metros cuadrados entonces cuanto tiene que medir este lado – señaló el lado del rectángulo – para que no sea más grande que lo que quiere el chico – Quinn podía ver los ojos de la morena iluminándose – supongamos que el chico quiere un hermoso tribal de esos que tu haces con los ojos cerrados – cuando Rachel le sacó el lápiz y puso todos los datos en una perfecta ecuación Quinn no pudo evitar sonreír

- Eso es… es fácil – dijo Rachel mientras sacaba cálculos – Solo puedo hacérselo de casi dos centímetros de largo y un poco más porque si no se va a pasar y el chico no va a estar contento y se va a quedar sin su tatuajes… ¿Qué?

- Rach… acabas de resolver una ecuación – la empresaria soltó una risa hermosa cuando vio como Rachel intercalaba su mirada con ella y con el papel

- Resolví… yo resolví una..

- Sip, mira… esa es la incógnita X esa es la constante y ese es B… Y eso quiere decir que usted señorita Rachel Berry resolvió de forma perfecta una ecuación – la adoración con la que la miraba la morena absorbió todas sus palabras – Rach…

- Te amo – era un día de sorpresas y la morena se adelantaba a las palabras que estuvieron a segundos de salir de su boca

Quinn las recibió agitando su cabeza en negativa y haciendo que Rachel la mirara confundida - ¿No quieres… tu no quieres que te ame? – la tristeza era el soporte de esas palabras

La empresaria soltó una risa aguada por lágrimas sorpresivas - ¿Cómo dices eso? – le pegó en el brazo en forma de juego – Amo que me ames. Pero se suponía que yo tenía que decírtelo antes. Se suponía que era mi turno de cuidarte y de demostrarte todo lo que yo te amo. No se vale que ahora tu me mires con esa carita y me lo digas, porque me haces quedar como la idiota que no hizo nada por recuperar a la mujer de su vida – lo dijo todo sin respirar y dejando caer más lágrimas. Rachel la miraba con alegría y seguía la caía de las pequeñas gotas con su vista hasta que lograba atraparlas entre sus dedos

- Quinn… el día que… el día que nos separamos me prometí a mi misma que… me prometí a mi misma que no iba a parar hasta ser la mujer que te mereces, la mamá que mis hijas merecen. Al minuto me di cuenta que… me di cuenta que no puedo hacerlo sin tenerte conmigo. Solo no puedo – dijo con una mano en cada mejilla de Quinn – No quiero… yo no puedo… no quiero ni puedo amar a nadie más. Mi corazón es tuyo y se… se que… yo se que el tuyo me pertenece. Nos amamos ¿Cierto? – a la rubia le hizo gracia la pregunta.

- Si mi Rachel. Si cariño. Nos amamos – afirmó con alegría – Nos amamos mucho - agregó – Quiero que sepas que…. Yo ya no soy la misma egoísta y egocéntrica de antes…- Quinn hablaba y Rachel asentía creyéndole – Yo ahora soy parte de ti. Soy parte de esto, soy parte de nuestra felicidad. Quiero tenerte para siempre… dime que te voy a tener para siempre por favor – ahora era Quinn la que ponía ambas manos en las mejillas de Rachel

La tatuadora sonrió y con mucha delicadeza agarró ambas manos de Quinn y las besos para después con cuidado correr a la rubia y sentarla en su escritorio – Tu… la mujer más hermosa de todo el… ¿Qué es más grande que planeta? – preguntó

Quinn soltó la carcajada – Universo

Rachel sonrió y siguió – la mujer más hermosa y perfecta de todo el universo… tu eres mi momento de felicidad Quinn Fabray y me voy a aferrar a ti pase lo que pase – fueron las últimas palabras que se escucharon porque lo siguiente fue el tan ansiado beso que se debían.

Rachel mordió el labio de Quinn al mismo tiempo que apretaba su cola haciendo que la rubia gimiera por ese gesto y por el bulto de la morena volviéndola loca con el roce. Si no frenaban ya mismo, iban a traumar a su pequeña Alex de por vida – Rach… - por suerte el celular de Quinn sonó antes y la morena no hubiera frenado sino hubiera reconocido el sonido que Quinn tenía para las llamadas de Santana.

Quinn corrió entre excitada y preocupada, Santana no hubiera llamado sino hubiera pasado algo con sus hijas

Miró a Rachel preocupada y atendió - Hola San… ¿Qué paso con mis hijas? Dime que no les pasa nada por favor…

- Quinn… Quinn amiga… es mi madre…