Capítulo 43

Karai no sabía si esa tortuga, Leonardo, aparecería o no, sinceramente esperaba que sí apareciera, pero por algún motivo, su mente le decía que no lo haría, ¿por qué? ¿Cómo podía tener esa sensación de que no aparecería? ¿Podría ser por la forma en que se quedó mirando el otro edificio? ¿Qué interés podría despertar ese edificio en concreto? No lo entendía.

La kunoichi miró a su reloj, era casi media noche, la hora a la que había quedado con esa tortuga, y aun no había signos de dicha tortuga, típico, no puedes fiarte de que los hombres sean puntuales, pensó con amargura. Karai exhaló un suspiro, no parecía que fuera a aparecer. A lo mejor se había equivocado y no sería tan fácil hacer que Leonardo se volviera contra su propio padre, aunque no lo admitiría en voz alta, la joven kunoichi quedó bastante impresionada al saber que la tortuga de máscara púrpura se había negado a dar cualquier información de su familia a pesar de su condición de prisionero. Era algo realmente admirable, tanta lealtad y tanta dedicación a alguien que era en realidad un asesino, un hombre sin honor…

La adolescente se apoyó en uno de los postes del tanque de agua que había en la azotea, este no era momento de pensar en esas cosas, necesitaba una distracción, así pues, dirigió su mirada nuevamente al edificio que había captado la atención de la otra tortuga, ¿Qué tenía de especial ese edificio?

La joven estaba tan absorta mirando dicho edificio que casi no captó las tres figuras que iban saltando de tejado en tejado directos hacia ese edificio precisamente. Karai estrechó los ojos y pudo determinar que por sus movimientos eran ninjas, las tortugas sin duda, pensó la kunocichi. Bueno de ser así, quizás podía descubrir por qué tanto alboroto por un edificio.

"¿Quién sabe? A lo mejor me divierto un poco esta noche" se dijo a sí misma. Olvidándose de todo, ella también se encaminó hacia esa torre dispuesta a descubrir porqué las tortugas estaban tan interesadas en ella.

Siguió a las tres tortugas desde una distancia lo suficientemente segura como para que no pudieran detectarla, pero al mismo tiempo lo suficientemente cerca como para escuchar cualquier cosa que pudieran decir.

De repente las tres tortugas se detuvieron, mirando el edificio en cuestión, entonces Leonardo sacó un aparato en forma de caparazón de tortuga igual al que la tortuga de pañuelo morado tenía en su posesión cuando le capturaron, era un teléfono si recordaba bien. La verdad, sabiendo que a quien habían capturado parecía ser un genio, Karai no se sorprendió cuando Stockman se encontró con la memoria de ese teléfono vacía, pobre idiota, poco le faltó para para que su padre acabara con su miserable existencia, pero estaba claro que ese pseudo científico era sin duda altamente manipulable, algo que era muy útil para el dirigente de Foot Clan.

La joven a veces no estaba de acuerdo con las amenazas o tendencias… abusivas de su padre, explotando los miedos de aquellos que le rodeaban, pero ese hombre era su padre y era también su Sensei, eso sin mencionar el líder del clan al que pertenecía, así que debía obedecerle.

En definitiva que de no ser por su prisionero, Shredder probablemente habría descubierto cuanto necesitaba de las tortugas y de su padre. A Karai le disgustaba la sola idea de pensar en ese hombre, en el asesino de su madre… pero en fin, la cuestión era que por culpa de ese galápago, habían perdido esa oportunidad de conseguir información.

Pero por otra parte… estas tortugas eran otra historia, probablemente no sabrían cómo hacer un borrado a distancia. Si conseguía uno de esos aparatos, a lo mejor podía descubrir dónde se escondía ese traidor de Hamato Yoshi, entonces su padre seguro que estaría orgulloso de ella. Karai sonrió ante la idea de ver a su padre sonriéndola, aunque sabía que la quería, su padre apenas le mostraba sus emociones o si estaba contento con ella o no, por lo que si lograba entregarle la ubicación de Hamato Yoshi, seguro que al menos reconocería sus méritos y su entrega y dedicación al Clan en el que había nacido.

Karai observó que las tortugas hablaban entre ellas, mirando la pantalla del aparato de a tortuga de máscara azul, tras ver lo que había allí, fuera lo que fuese, los tres comenzaron a discutir, así que Leonardo levantó su mano derecha para indicar a las otras dos tortugas que debían callarse y escucharle.

"Bien, cómo habéis podido comprobar, este es el edificio ya que el símbolo de su fachado coincide con el que dibujó Leatherhead"

Vaya, pensó Karai, esa tortuga le daba plantón por un asunto familiar en otro edificio, que tierno y que patético al mismo tiempo. La joven kunoichi sonrió con picardía, si Leonardo no se había molestado en hablarle de su cambio de planes, entonces ella no pensaba mostrarse ante ellos, al menos no hasta que descubriera sus planes. Les seguiría y conseguiría uno de esos aparatos para descubrir dónde se escondía el cobarde de Hamato Yoshi.

"Sí, eso ya lo veo, Leo pero ¿Estás seguro? ¿Crees de verdad que Donnie podría estar aquí?" preguntó el que llevaba un pañuelo rojo, en un tono un poco sarcástico Karai llevaba poco tiempo en New York, pero había aprovechado el tiempo, había estudiado… memorizado toda la información que el Foot Clan había recogido de sus enemigos, por lo que sabía que esa tortuga se llamaba Raphael. No quería cometer más errores ante los ojos de su padre, aunque en su opinión, su primer encuentro con Leonardo no debería calificarse de error, fue más bien un primer tanteo del terreno, un primer contacto con el enemigo, pero su padre era mucho más intransigente, así que la adolescente no estaba dispuesta a decepcionarle nuevamente.

Siguió observando a las tortugas, si tal y como suponían estos galápagos su hermano estaba en ese edificio, quizás podría cogerle ella antes y llevarlo nuevamente ante su padre, había tantas posibles formas de complacerle a costa de las tortugas…

"Sí Raph, bueno no, no estoy seguro, pero hay muchas posibilidades de que esté allí…" dijo el líder con un atisbo de duda en su voz, aunque estaba claro que la desconfianza de su hermano le estaba irritando lentamente.

Caramba, parece que este tal Raphael es el encargado de sacar de quicio a Leonardo, qué interesante, pensó Karai, realmente se estaba divirtiendo mientras observaba como la tortuga de máscara azul iba enfureciendo por momentos.

"Bueno, también puede ser que no esté allí ¿verdad?"

Karai esperaba que Leonardo reaccionaría agresivamente ante el escepticismo de su hermano, pero para su decepción, dicha tortuga tomó una respiración profunda, lo que pareció calmarlo en gran medida.

"… ya lo sé Raph… solo puedo esperar que no esté en el edificio, en serio, deseo que nuestro hermano no esté en manos de los Kraang aunque si no está allí-"

"Tendremos que encontrar a ese Rey Rata y obligarle a que nos diga dónde lo ha metido. Eso o darles una paliza a los Kraang, a mí me da igual" dijo Raph completando la sentencia de Leo con su propio plan de acción en el caso de no encontrar a Donnie. Por lo que estaba escuchando Karai, estaba claro que la tortuga de máscara roja podía enfurecerse con facilidad, ese podría ser un dato interesante en un futuro.

"Tío, Raph a veces me preocupa" dijo de repente la única tortuga que no había hablado. Con solo verle, la kunoichi estaba prácticamente segura de que ese reptil era todo lo opuesto a Donatello. Su rostro reflejaba despreocupación e inocencia, y… al menos a simple vista, parecía un poco idiota.

El líder del equipo puso una mano sobre el hombro del hermano más joven y añadió:

"A mí también Mikey"

Estas tortugas son realmente graciosas, será casi una pena tener que matarlas, casi, pensó la kunoichi, la verdad, estas criaturas le parecían simpáticas.

"Sí, es una de mis muchas cualidades" volvió a hablar Raphael con aire de satisfacción.

Las otras dos tortugas se miraron sorprendidas y entonces leo murmuró:

"Si tú lo dices…"

Raph escuchó las palabras de su hermano y de inmediato su temperamento burbujeó desde el interior, lo que le hizo exclamar:

"¡¿Tienes algún problema?!"

La tortuga de pañuelo azul alzó las manos frente a él en señal de rendición y se apresuró a calmar a su hermano exaltado diciendo:

"No, no, ninguno… en fin, ahora tenemos que ver como entramos allí…" se volvió hacia el edificio y sacó un catalejo para estudiar mejor su situación "a ver… no veo ventanas, la entrada probablemente esté vigilada… ah y veo muchos Kraang en la azotea"

Mikey, por raro que parezca, escuchó lo que les estaba diciendo su hermano mayor, y cuando terminó, dijo:

"Vaya, sí que lo tienen vigilado… ¡No vamos a poder entrar!"

Raph estaba a su lado y no perdió tiempo en abofetearle la parte posterior de la cabeza mientras decía:

"Claro que sí zoquete, no es la primera vez que nos infiltramos en un centro Kraang"

Leo se volvió hacia su hermano menor inmediato. Si bien Raph tenía razón, esta vez era distinto, muy distinto y probablemente mucho más peligroso. Especialmente con la posibilidad de que su hermano desaparecido estuviese allí.

"Sí, pero ten en cuenta que este no es un centro cualquiera Raph, este edificio es su sede, su centro de operaciones, el corazón del territorio enemigo-" comenzó a explicar el joven líder, pero su hermano cerró sus manos en puños y prácticamente gruñó:

"Corta el rollo Leo y ni se te ocurra mencionar ese patético programa de televisión"

¿Esa es la sede se los Kraang? esa información podría interesarle a Padre, pensó Karai para sí misma. Sabiendo que los Kraang le habían traicionado, y sabiendo que ahora más que nunca había la posibilidad de que Donatello estuviera en ese edificio, la joven estaba segura que su padre no desaprovecharía la oportunidad de vengarse de esos alienígenas. Y si además conseguía nuevamente a su prisionero fugado, tendría una baza para obligar a esa rata de Hamato Yoshi a salir de su escondite.

La adolescente se desdijo de intentar coger uno de los teléfonos de esas tortugas, con toda la información que había podido reunir en ese poco rato, estaba segura de que Shredder estaría complacido. Pero por otra parte, si realmente la tortuga de máscara púrpura estaba en ese edificio, quizás podría fingir unirse a las tortugas, explicarles su versión de los hechos con los Kraang y de cómo habían sido traicionados por ellos. Si les decía esto y que quería vengarse de esos estúpidos alienígena, tal vez esas tortugas serían tan ingenuas como para creerla y dejar que les acompañara. De este modo conseguiría que la llevaran hasta esa patética tortuga, y cuando eso ocurriera, la capturaría ante sus propios ojos y se la llevaría de vuelta a su padre, esa sería la guinda perfecta al pastel.

Karai estaba tan absorta pensando en los posibles caminos que podía tomar a partir de entonces que no se percató que una de las tortugas la había visto y se estaba acercando sigilosamente a ella.

La adolescente un tuvo tiempo de reaccionar cuando una mano fuerte le agarró un brazo y se lo retorció detrás de su espalda, forzándola de este modo a salir a la luz, a la presencia de las otras tortugas.

"Eh chicos mirad lo que he encontrado" dijo la tortuga de pañuelo rojo mientras empujaba a la muchacha hasta sus hermanos. Una vez estuvo entre los tres de ellos, la soltó.

Al verla las otras dos, Leonardo puso cara de sorpresa mezclado con algo que parecía… ¿miedo? Como si hubiera sido descubierto haciendo algo malo. La otra tortuga sin embargo, puso una cara indescifrable, a decir verdad, Karai no era capaz de adivinar qué podía estar pensando.

"¿Quién es?" preguntó esta última tortuga con voz alegre.

"¡Karai!" exclamó Leonardo.

Al escuchar a su hermano mayor, el rostro de la tortuga de máscara naranja se iluminó con alegría genuina i preguntó:

"Oh, ¿ella es Karai?"

La joven sonrió con picardía cuando escuchó que los hermanos de la tortuga de máscara azul y fingiendo sorpresa le dijo al hermano mayor:

"¡Oh Leonardo, has hablado de mi a tu familia, que bonito!"

Leonardo puso cara de estupefacción, sin saber cómo responder. Por otro lado la tortuga más joven se acercó a la muchacha y le tendió la mano mientras hablaba:

"Hola, me llamo Mikey, encantado de conocerte"

La tortuga de ojos verde esmeralda al instante le dio un golpe en la cabeza lo que llevó a una reacción inmediata de la tortuga de pañuelo naranja.

"¡Ay!"

Mikey se frotó la parte de la cabeza en el lugar en el que su hermano le había golpeado y miraba a su hermano mayor como si se cuestionara qué había hecho para merecer tal golpe pero Raphael se cruzó de brazos y mirando a su hermano con expresión dura le replicó:

"¡Ella es nuestra enemiga Mikey! No puedes ir saludando a la gente así"

Karai a su vez también se cruzó de brazos, aunque ella seguía sonriendo divertida por las reacciones de todos y cada uno de los hermanos. Entonces dirigió su mirada al líder y le preguntó:

"¿Tus hermanos siempre se comportan de este modo Leonardo?"

Antes de que Leo pudiera siquiera articular una sola palabra, la tortuga de máscara roja la apuntó con un dedo y prácticamente gritó:

"¿Y a ti qué te importa? Es más, ¿qué está haciendo aquí una kunoichi del Foot clan? Nos estabas siguiendo ¿verdad? Quiero saber por qué, y quiero saberlo ahora"

La kunoichi se había entrenado durante mucho tiempo para parecer imperturbable ante cualquier situación, pero tenía que reconocer que el tono venenoso que estaba empleando esa tortuga estaba poniendo al límite todas sus capacidades, jamás había encontrado a alguien que la tratara con tal desprecio como el que estaba empleando Raphael.

"¿Siempre eres tan impulsivo?" preguntó en un intento de cambiar de tema y tal vez lograr que no la viera como una amenaza, pero eso no pareció surtir efecto, pues la tortuga de máscara roja la miró aun con más furia y gritó:

"¡Responde a mi pregunta!"

A pesar de toda la furia hirviente que estaba floreciendo en el interior de Karai, la kunoichi se obligó a calmarse, en su lugar sonrió burlonamente y contestó:

"Eres muy divertido, ¿lo sabías? Casi tanto como Leo"

A Raph prácticamente le salían llamas de los ojos cuando escuchó las palabras de la adolescente. Naturalmente su réplica no se hizo esperar:

"¡¿Pero qué te has creído?!"

Karai le miró con aire de suficiencia y respondió:

"Oh nada, simplemente me parece muy divertido tu modo de actuar, del mismo modo en el que me parece adorable que Leonardo se haya quedad tan callado, eso sin tener en cuenta que llegabas tarde a nuestra cita"

Leo se tensó al escuchar esas palabras, pero lo que más le preocupó fue que su hermano menor inmediato desvió toda su ira de la kunoichi a él.

"¡¿Tenías una cita con ella?!"

Sabiendo que ahora se hallaba entre la espada y la pared, el líder trató de buscar una salida a su comprometida situación:

"Em… no, no, no teníamos ninguna cita… ella… Karai me citó, pero no me dio tiempo a decirle si iba a ir o no"

Karai adoptó una pose de decepción ante la respuesta de la tortuga de máscara azul y con voz de fingido dolor preguntó:

"Oh ¿así que no te habrías presentado?"

Leo miró a la joven con sorpresa y se apresuró a responder:

"No, yo no he dicho eso"

Pero dicha respuesta provocó una rápida reacción por parte de Raph.

"¿Habrías ido con ella?"

Leo se sentía atrapado, y lo más gracioso, no sabía cómo podía haberse vuelto todo contra él, sobre todo si hace un momento estaban hablando del motivo que había llevado a Karai a seguirles.

"Eso da igual, no importa lo que pensaba hacer, lo importante es que estoy aquí, dispuesto a ir a salvar a nuestro hermano. Más bien lo que deberíamos discutir, es ¿qué está haciendo Karai aquí?"

Raph pareció quedar satisfecho con esta respuesta, o al menos así lo manifestó, pues su atención volvió a dirigirse a la kunoichi, y estaba claro que esperaba una respuesta. Karai se vio atrapada, así que exhalando un suspiro explicó:

"Está bien, estaba esperando a Leonardo en el lugar en el que le había citado, no sabía si vendría o no, pero mientras esperaba, os he visto dirigiros a este lugar, así que os he seguido y he escuchado lo que decíais y ¿sabéis qué? Estoy dispuesta a ayudaros"

"¿En serio?" preguntaron sorprendidos Leo y Mikey a la vez, Raph por otra parte entrecerró los ojos y preguntó sospechosamente:

"¿Y cómo sabemos que eso es lo que realmente quieres? ¿No os acordáis que Shredder y los Kraang se han aliado? Lo más probable es que finjas que nos ayudas para así ganarte nuestra confianza y después nos des una puñalada por la espalda"

Karai miró a Raphael, realmente entendía la desconfianza de esa tortuga hacia s clan, ella misma todavía no confiaba en las tortugas, pero si quería complacer a su padre tenía que hacer lo posible para conseguir que la creyeran.

"Sí es cierto que hicimos un trato con los Kraang y sí es cierto que vuestro hermano era nuestra moneda de cambio, pero tenéis que saber que después de que rescatarais a esa tortuga, los Kraang vinieron para tomar a esa tortuga por la fuerza, es decir que nos traicionaron, por mi parte no tengo ningún inconveniente en rescatar a vuestro hermano y fastidiar así sus planos"

"Oh eso sería… bueno… nos podría venir bien tu ayuda" dijo leo que tras escuchar la historia de Karai había empezado a creer de verdad que la kunoichi tenía buenas intenciones y que estaba diciendo la verdad.

La tortuga de máscara roja por otra parte no creyó nada de lo que la adolescente acababa de decir, él solo veía en ella a un enemigo peligroso con el que había que tener mucho cuidado, y ver que Leo había sucumbido tan fácilmente a los engaños de este enemigo, hacía que él cada vez se exasperara más con su hermano mayor

"¿Qué? Leo ¿te has vuelto loco?"

"Vamos Raph, los Kraang les han traicionado, yo creo que dice la verdad" respondió Leo con una sonrisa tonta en el rostro. Raphael no lo podía creer, ¿cómo podía ser Leo tan ingenuo como para no ver un engaño tan claro?

"Oh sí claro, también podría ser todo una gran mentira, ¿se te había ocurrido esa posibilidad?"

Mikey decidió intervenir en ese momento, sabía por experiencia que cuando sus dos hermanos mayores comenzaban a discutir, las palabras podían llegar rápidamente a convertirse en acciones.

"Tíos vamos, no os peléis, a mí no me parece una mala persona, es decir, sé que es del Foot Clan, pero creo que es diferente a mi ex amigo y al resto de los ninjas a los que nos hemos enfrentado"

Leo que tampoco quería discutir, sonrió ante las palabras de Mikey y añadió:

"Estoy de acuerdo con Mikey Raph, creo que podemos darle un voto de confianza"

Raph se sintió traicionado por su hermano pequeño, pero eso no quería decir que fuera a desistir de defender su opinión.

"Pues yo no me fio de ella" dijo cruzándose de brazos y mirando a la adolescente con ira no disimulada.

Leonardo se acercó a Karai y situándose a su lado dijo con voz resolutiva:

"Seguimos siendo mayoría, además, soy el líder del equipo y yo creo que podemos contar con su ayuda"

Tras estas palabras, saltó al edifico de al lado para poder estudiar más de cerca el modo en el que iban a infiltrarse en el TCRI, Mikey no tardó en seguir a su hermano mayor, Karai fue la siguiente en saltar dejando a Raph en la retaguardia. La tortuga de máscara roja se situó en la cornisa y vio como la kunoichi del Foot Clan corría para unirse a sus hermanos. Entonces se dijo para sí:

"Creo que vamos a lamentar esto"


En el interior del TCRI, el Rey Rata estaba al borde de una crisis nerviosa, tras observar el interrogatorio a ese Kraang, y toda la puesta en escena que habían realizado esas odiosas tortugas, el ex humano temía que ese Kraang en verdad les acabaría dando la información que deseaban sus enemigos. No, no podía consentir que eso sucediera, tenía que existir algún modo de impedirlo, pero ¿cuál?

También había decidido enviar a uno de sus roedores para que siguiera a las tortugas y vio como la chica del Foot Clan se acababa de unir a ellos para rescatar a Donatello, esto no debería ni siquiera ser una probabilidad.

Además, se sentía traicionado por los Kraang, él quería ver sufrir a Donatello, quería que el resto de las tortugas sufrieran por no poder ayudar a su hermano, quería que Splinter sufriera por haber sido capaz de escapar de su control… pero todos sus planes parecían haberse deshecho como la mantequilla bajo el sol.

A decir verdad, su único consuelo actual era que Donatello no se hallaba en esta dimensión, así que si las tortugas junto con esa chica iban al TCRI, no encontrarían a su hermano. Pensar en esto le dio al soberano de los roedores una leve satisfacción personal, pero no era suficiente, quería acabar con ellos, hacerles sufrir por todo lo que le habían hecho.

Aunque claro, también existía la posibilidad de que los Kraang no pudieran detenerlos y de que de algún modo lograran rescatar a su hermano, entonces todo su trabajo no habría servido absolutamente para nada.

¿Qué podía hacer? ¿Cómo podía alcanzar el éxito? Tenía que aniquilar a las tortugas, pero ¿cómo? ¿Qué cartas le quedaban por jugar? Ya lo había probado todo… no espera, ¡todo no! Aun le quedaba una última oportunidad para liberarse de una vez por todas de esos malditos reptiles y de su maestro rata. Conocía a alguien con quien podía ponerse en contacto, alguien tan empeñado en destruir a las tortugas y a su maestro que no dudaría en escuchar la valiosa información que el soberano de todos esos pequeños roedores podía darle.

Una sonrisa se formó en el rostro del Rey Rata, era el momento de abandonar el edificio e ir a visitar a alguien.


Hola a todos, en primer lugar, feliz fiesta de Todos los Santos, en segundo lugar, sé que ha pasado mucho, mucho tiempo desde mi último capítulo, y lo siento por ello, pero desde hace un tiempo, tenemos algunos problemas familiares que en poco tiempo se han ido acrecentando y… en fin que esto ha afectado a mis ganas de escribir y a mi inspiración, lo siento. A pesar de esto, como ya dije hace tiempo, no pienso abandonar esta historia, así que aquí está este capítulo, el cual espero que os haya gustado.

Como siempre me gustaría agradecer a todos los se han tomado un tiempo para leer mi historia, los que la siguen o la han añadido a sus favoritos y especialmente me gustaría agradecer a: Glazier Blue y andyhamato99 por dejar un comentario. El próximo capítulo espero que llegue más pronto, pues ahora creo que he vuelto a encontrar la inspiración que había perdido.