Capítulo 48
POV Taylor
¡Elena Lincoln!
Mis oídos no podían dar crédito a lo que estaban escuchando. Sabía que esa mujer era en si, un ser bajo y despiadado, pero jamás imagine hasta qué grado de perversión llegaba. Incluso hasta el hecho de traficar personas para mantenerlas esclavizadas mediante la prostitución…
¡Oh noo!...
Ella manejo durante casi un año la fundación que crearon los Grey. Incluso se encargaba de los niños… ¡Ohh por Dios! Poner a un pedófilo a cuidar niños, es lo mismo que darle a una rata a cuidar de queso. De solo pensarlo se me revuelve el estomago del asco.
La señorita O' Brian, se queda mirándome, extrañada. A lo que seguro es mi cara pasmada ante la reciente revelación.
— ¡Pensé que sabía! — Me dice intrigada. — Ese día si no mal recuerdo hubo una discusión y ambas tanto Madame como la vieja gorda estaban allí. ¡Pensé que ya había hecho la conexión!
— ¿Y cómo coño la haría si acabo de enterarme de esta información en este momento? — ¡Digo con furia a lo que ella instantáneamente se asusta pero rápidamente cambia su semblante para ponerse su coraza de autosuficiencia.
— No es mi culpa todo este embrollo, señor Taylor. Al menos no de los asuntos más escabrosos… — Me dice.
— ¡Mucho se pudo haber evitado si usted y su hermana hubiesen hablado, señorita O 'Brian!
— ¿Hablado con quién? … Disculpe, señor Taylor. Pero yo apenas y lo conozco. —Dice con voz alanera. — Como le dije, nosotros tres, Meg, Angel y yo decidimos mantenernos al margen… hasta ahora que esas mujeres aparecieron… ¡Angel no sabe nada! Meg y yo no se lo hemos dicho porque él no quiere saber de nada ni nadie que esté íntimamente ligado con su familia. Y esto lo está ¿O me equivoco?
— No, no se equivoca. — Le digo. De hecho la fundación. Afrontarlos juntos es patrocinada y fundada por la familia Grey. Que Dios se apiade si esta mujer ha tocado a alguno de los niños, o ha tomado a alguno de esos jóvenes padres drogadictos para traficarlos como esclavos en alguna parte… en ese momento empieza a dolerme la cabeza, mi mente es un torbellino de ideas y ninguna buena a cerca de lo que Elena Lincoln pudo haber hecho en la fundación. — ¡Creo que debería hacer una denuncia formal, Señorita O 'Brian!
— No quiero verme envuelta en nada de esto, señor Taylor. — Me dice categóricamente. — Ni mi hermana ni yo debemos estar envueltas en este asunto. Le prometimos a Ana que la ayudaríamos a que Angel volviera con los suyos. Con ella y con su hijo. Pero en lo que respecta a lo de esas mujeres, no tenemos nada que ver con eso.
— Entiendo su renuencia, pero no puede lavarse las manos de ese modo. — Le digo.
— Puedo y lo haré. — responde. — como le dije, mi novio y yo nos mudaremos juntos. Angel me prometió que se ocuparía de Megan. Aún no está muy seguro si se irá a vivir o no a Seattle. Pero estoy segura que Ana podrá convencerlo de algún modo. Y también estoy segura que Angel no dejará que nada le pase a mi hermanita.
— Y yo le prometo que podemos protegerla. Solo me gustaría que pudiesen apresar a esa mujer de algún modo.
— Pero, si yo en verdad acusara a esa mujer. ¿Quién me garantiza que alguien me creería? Usted no puede prometer algo que no puede cumplir, porque no está en sus manos resolverlo. Y puede que ahora me vea como una cobarde. Pero no tengo pruebas de lo que digo a no ser mi palabra. La palabra de una chica extranjera, que vino al país en calidad de ilegal… — Hace una pausa, tratando de centrarse. — Después está el hecho que hemos mantenido oculto a uno de los hombres más ricos del país, tras la muerte de un hijo de puta infeliz… Podrían culparnos de homicidio a mi hermana y a mí por la muerte de Mike… Créame. Le he dado vueltas al asunto por durante estos años.
— Tampoco puede esperar que el señor Grey pueda protegerlas sin ni siquiera saber a qué se enfrenta. Y en este momento, el mismo puede encontrarse en una situación bastante vulnerable por la pérdida de su memoria.
— El señor Grey, como usted lo llama. Es parte de mi familia. Estoy más que segura de que él puede protegernos a Meg y a mí. Lo ha hecho durante estos dos años. Él tiene una mente muy sagaz, y gracias a eso mi negocio ha crecido satisfactoriamente, al igual que el negocio que tiene con Megan… Estuvo más de un año sin poder moverse sin una silla de ruedas, y aun así se las arregló para maquinar una inversión redituable al igual de ser la cabeza en nuestra pequeña familia… No se confunda señor Taylor. Angel es capaz de eso y tal vez de mucho más…
Estoy impresionado con esta niña. ¡Es un hueso duro de roer! No puede ser mucho mayor que Anastasia, sin embargo le ha tocado madurar muy pronto. Ella tiene razón en cierto modo. Ella y su hermana tendrían mucho que perder si las cosas no van según el plan, y ya han sufrido demasiado como para obligarlas a eso.
— Pues entonces le hare una petición — Le digo. — Tal vez no quiera acusarlas de manera oficial, pero, ¿Qué dice si me ayuda a desenmascararlas?
Ella se me queda viendo sorprendida.
— ¿De que manera? — Pregunta.
— No tendrá que ver nada con ustedes directamente. Tal vez nunca las asocien con esto. Solo quiero montar una trampa. — Le digo. — Es probable que no piquen la carnada, pero no hará daño intentar.
— ¿De qué se trata? — Pregunta nuevamente.
— Solo tiene que decirme, exactamente en qué lugar las mantuvieron cautivas… ¿Si se acuerda?
Ella hace cierra los ojos intentando recordar el sitio…
— Era en un campo. Recorrimos varios kilómetros hasta llegar al Monte Santa Helen, en donde fue el accidente. Recuerdo la casa pero no sabría decirle el lugar exacto. — Responde. Me da una que otra seña pero todo es muy vago para ella. Me quedo con los pasaportes. Para intentar rastrear al fabricante. Muchos de estos documentos falsos, por más perfectos que parezcan tienen una marca, a veces indetectable de quien podría ser el fabricante de los mismos. Y en mi campo de trabajo y en el de Welch, conocemos a unas cuantas personas que podrían ayudar. Esa sería una pista para vincular a Elena Lincoln en el tráfico de personas.
—Me encargare de ubicar el lugar, señorita O 'Brian. La mantendré informada. — le digo justo cuando suena mi teléfono. Es Anastasia, anunciándome que la cita con el jefe ya ha terminado y que debo ir a recogerla al restaurant. — Es la señorita Steele. Debo retirarme. —Le digo.
— Espero que Ana haya logrado su cometido… de todas formas me enteraré esta noche en casa. — Dice sonriente. Eso esperamos todos.
Me despido de la señorita O 'Brian asegurándole que nos mantendremos en contacto, a lo cual, ella asiente sin reticencia.
Recojo a la señorita Steele que se encuentra acompañado del el Jefe, ella le ofrece llevarlo pero él se niega. Por alguna razón veo que se encuentra de mal humor. Así que nos dirigimos hacia el hotel a buscar sus cosas para irnos a casa. Justo cuando estoy en recepción con las cosas… ¡Pasa esta maldita mierda!
Pensé que las amenazas en contra de Anastasia eran cosas del pasado. Y más aún cuando el hijo de puta de Jack está muerto. Aunque ahora que hablé con la señorita O 'Brian tengo una buena idea de quien estaría detrás de todo esto. Pero como dice la señorita O 'Brian, sin pruebas, no hay nada que pueda hacer, excepto consultarlo con Welch.
Aun no estoy seguro de decirle la verdad al señor Grey, creo que solo tengo unas horas para pensarlo, antes de que eso ocurra, por lo pronto estoy pensando en realizar una consulta con John Flynn, creo que él ayudara al jefe, lo hizo antes. Además que está el hecho que conoce todas las características de su paciente. O eso espero.
Mientras conduzco por la Interestatal 5, miro el retrovisor y veo que Anastasia se ha quedado dormida. Al principio del camino solo la vi angustiada por los mensajes de texto amenazantes, pero luego la escuche hablar con quién supongo era la doctora Grace. Y aunque no entró en detalles de lo sucedido, eso la calmo bastante. Creo que ha sido un día bastante agitado también para la señorita Steele.
Llegando a Bellevue la despierto. Ella lo hace de improvisto y mira a su alrededor. Una vez que estaciono rápidamente corre a la entrada de la casa. Yo corro tras de ella para encontrarnos con la doctora Grace que está esperándonos. Ella ve lo desesperada que esta Ana y le dice que Ted está en su habitación, con lo que ella sale corriendo hacia allá para ver al niño.
— ¿Paso algo, Taylor? — Pregunta la Doctora Grace.
— Paso mucho. — Le digo. — Volvió a recibir algunos mensajes amenazantes con respecto al niño.
— ¡Dios mío! — dice exasperada alzando las manos al cielo. — ¡¿Que hemos hecho para que nos castigues de esta manera, mi Dios?!
— Me gustaría hablarlo con el señor Grey si fuese posible. — Le digo.
— ¿Hay algo más que no me estás diciendo? — Pregunta.
— Es complicado, señora Grey. — Ella me mira con suspicacia.
— Carrick está en su oficina. Creo que te está esperando. — Dice — Adelante, Taylor.
Entro al despacho donde se encuentra el señor Grey.
— Pasa, Taylor. Por favor y cierra la puerta detrás de ti. — Hago lo que me dice y me dirijo a tomar el asiento que me ofrece. Él se levanta y abre una pequeña gaveta escondida detrás de un librero y saca una pequeña botella de Bourbon sirviéndonos dos copas. — Sabía que ibas a venir… No le digas a mi mujer que tengo esto escondido. — Me dice con aire travieso. — Llevo meses queriendo proar una copa y Grace no me deja ni siquiera acercarme a una. Y eso que el cardiólogo dijo que ya estaba recuperado y que era algo de lo que habría que tomarle calma… — Sonrío ante su monologo. Él me ofrece una copa y brindamos. — ¿Cómo les fue en la negociación con el señor O 'Brian? — Pregunta.
— Bien, señor Grey. Con algunos tropiezos…
— Si, Elliot me comento algo de eso anoche. ¿Por qué Ana quiso que fueras a Portland? ¿Paso algo?
— Así es, Señor Grey. — Me quedo callado por algunos momentos, pensando en que le diré y en como lo tomará. Mientras tomo un poco de valor líquido para eso. — Nos encontramos una gran sorpresa… — Le digo al fin tomando otro poco de Bourbon.
— ¡¿Una sorpresa…?!
Lentamente, saco de mi saco mi teléfono, en donde guarde la foto más reciente del jefe que Anastasia me había mandado, y dudando un poco se lo paso al señor Grey.
— ¿Puede reconocer a la persona de la foto, señor Grey? — Él toma la foto y me mira pasmado e intenta dar crédito a lo que le estoy mostrando.
— ¡¿Es esto cierto, Taylor?! — Me dice incrédulo. — ¿Es él?... ¿En verdad es él, Taylor? … ¿Está vivo? — se le empieza a emocionar y creo que le va a dar un ataque en este momento.
— ¡Llamaré a la doctor Grace!
— ¡NO! —dice de inmediato e imperativo. — ¡Estoy bien!... solo… solo necesito saber si en realidad es él.
— La señorita Steele no tuvo ninguna duda al respecto. Por eso me llamo. Y también atando algunos cabos… También puedo decir que se trata del jefe, pero quiero estar cien por ciento seguro…
—Si es él, ¿porque no nos ha contactado?
— Amnesia. — Le digo sin entrar en detalles. — Señor Grey esto tiene mucho más historia de la que usted cree.
— Tengo toda la noche… — Dice al fin. — Quiero a mi hijo de vuelta en casa… Por Dios, Tengo que contárselo a Grace. Estoy segura que podemos ayudarle.
— Señor Grey por favor, no se precipite. — Le digo al ver su emoción. Él ha dejado la copa de Bourbon a un lado.
— Se ve mucho mayor con esa barba, pero esos ojos… Jamás olvidaría los ojos de mi niño… sus facciones… Teddy me lo recuerda mucho. — Me dice comenzado a sollozar y a reírse al mismo tiempo. — ¿Dónde está? ¿Qué le ha pasado? — Pregunta una vez que se calma.
— El accidente le produjo un fuerte golpe en la cabeza, señor Grey. Y también una lesión en su pierna… aún no se recupera de eso. Una de las chicas que lo rescataron dijo que estuvo casi un año en silla de ruedas desde su última operación.
— ¡Christian!... —dice volviendo a ver la foto de mi teléfono. — ¡Has sufrido tanto como nosotros, mi niño! … Taylor, ¿Dónde está? ¡Hay que traerlo de vuelta!
— Es más complicado de lo que cree, señor Grey. Ha intentado rehacer su vida bajo otro nombre. Por algún algunas noticias que salieron en la prensa pudo sumar dos más dos. Él sabe quién es… pero no lo recuerda y no quiere regresar.
— ¡No me importa lo que él quiera! — Me dice molesto. — Soy su padre y se mejor… su lugar esta con los suyos, con sus padres, sus hermanos… ¡él tiene un hijo!
— Eso lo sé, señor Grey. Es por eso que se hizo más apremiante la negociación de SIP para la señorita Steele.
— ¿Qué tiene que ver SIP con todo esto?
— El jefe ahora se hace llamar Angel O Brian. — Le digo, dejando sin habla al señor Grey.
