Capítulo 52.
"Déjame volver a ti…"
Era la misma frase que se repetía, una y otra vez, como si se tratase de un eco perdido. Él no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, solo sabía que esa voz era la clave para recuperar sus recuerdos perdidos… La pregunta era: ¿de dónde provenía? Solo aparecía en sus sueños y rodeada de una completa oscuridad…
"Déjame volver a ti… Todo va a perderse si no estamos juntos…".
El problema era que él no sabía de quién era esa voz, ni de donde provenía, ni mucho menos cómo ayudar a la persona que le llamaba; él estaba desesperado, sentía como si una parte de él estuviese atrapada y estuviese pidiéndole ayuda para volver a ser uno mismo, pero no sabía cómo ayudarlo…
Después de eso, venía el vacío; él sentía cómo iba cayendo lentamente en un abismo oscuro y profundo, sin poder evitar la caída, y en esos momentos era como si él se partiera en dos y no lo pudiese evitar…
Tom despertó, bañado en sudor. Una y otra vez, ese mismo sueño se le repetía y ya no sabía si de verdad eran simples sueños o algo más. Tom sabía que no iba a poder volver a dormir, después de esas recurrentes pesadillas era imposible que volviese a conciliar el sueño, así que se puso de pie y se dirigió al baño, en donde se quitó la playera bañada en sudor y se mojó la cara para despejarse, tras lo cual se echó una mirada en el espejo. Las pesadillas recurrentes comenzaban a dejar huella, Tom tenía unas profundas ojeras bajo los ojos y se veía algo pálido, anque igual era efecto de su imaginación.
¿Hay algún fantasma o muerto viviente por ahí?.- preguntó Susuke, desde afuera.- ¿O puedo entrar tranquilamente a ocuparme de mis asuntos?
Lo siento, ya salgo.- Tom abrió la puerta del baño.- Solo vine a… Bueno, ya sabes a qué viene uno a estos lugares.
Me imagino.- Susuke miró muy disimuladamente el pecho desnudo de Misaki.- ¿Sueles desnudarte dormido? Porque hasta donde yo recuerdo, llevabas playera al dormir.
Lo siento.- Tom, quien sabe por qué, comenzaba a sentirse avergonzado.- Es solo que… No importa, lo siento.
No, si no te disculpes, eso a mí no me molesta.- Susuke seguía con la mirada clavada en el pecho de él.- Es una linda vista.
Tom optópor cubrirse con la playera sudada y salió del baño, intentando fingir demencia. Susuke, sin embargo, había notado que algo no andaba del todo bien con el muchacho y se acercó a él.
¿Tienes problemas para dormir?.- era la forma en la que Susuke preguntaba si había algún problema.- Ya se está haciendo costumbre encontrarte levantado a estas horas.
Es solo que me confunde no saber quién soy.- mintió Tom, parcialmente.- Si tan solo tuviera una pista…
No te presiones, ya te llegará la inspiración.- intentó animarlo ella.
Eso espero.- suspiró Tom.- Cada día va a ser más difícil…
Él se refería, por supuesto, a sus pesadillas, pero Susuke lo interpretó de otra manera.
Sabes que puedes quedarte aquí el tiempo que sea necesario.- dijo Susuke.- O irte con nosotros de regreso a Australia. De cualquier modo, da lo mismo en dónde te encuentres o a dónde vayas sino sabes quién eres.
Supongo que sí.- Tom sonrió levemente.- Y gracias, Frank y tú han sido muy amables conmigo y me han apoyado mucho.
No hay nada qué agradecer.- replicó Susuke.- Y si no puedes dormir, vamos a hacer algo divertido y que te atrapa desde el primer momento.
¿Qué cosa?.- Tom enarcó mucho las cejas.
Algo que te va a encantar, un juego muy antiguo.- sonrió Susuke, con picardía.- Algo a lo que no te podrás resistir.
¿Qué?.- Tom comenzaba a sentirse nervioso.- ¿A estas horas?
¿Se necesita una hora especial para hacerlo?.- Susuke se acercó a Tom y le quitó la camisa a Taro del pecho.- Te va a liberar estrés.
¿Qué? No, no estoy muy seguro, eh… .- Tom ya estaba completamente nervioso y estaba algo colorado, pero Susuke ya lo había tomado por el brazo.
¡Sí, vamos a jugar Sudoku!.- gritó ella, emocionada.- No seas miedoso, te va a gustar, ni que te fuera a abusar de ti o algo similar. ¿Qué pensaste?
Tom tuvo ganas de reírse cuando supo cuál era el misterioso juego que quería jugar Susuke, y al mismo tiempo tuvo cierta vergüenza por ser tan malpensado. Así pues, los dos jóvenes se fueron a buscar con qué jugar al Sudoku, entre comentarios de risas, cosa que a Tom terminó por relajarlo. Susuke era una gran muchacha, muy alegre, muy divertida y siempre con un comentario oportuno para cada ocasión, y si bien el Sudoku no era el juego más complicado, ambos se enfrascaron tanto con él que les amaneció sin que ninguno se diera cuenta. Tom se sentía entonces algo culpable por tener a Susuke despierta toda la noche, pero ella estaba tan fresca como la mañana misma y ofreció hacer de desayunar, como si hubiese dormido mil horas. Tom comenzó a agradecer el hecho de tenerla tan cerca de él en un momento tan difícil como ése, sin su presencia ella sabía que todo hubiese sido mucho más difícil…
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
Rika trataba de descansar, recostada sobre el diván de la sala de su tía, sin conseguirlo del todo. Cada vez que cerraba los ojos, ella veía a Yami matando a Amichi y eso era algo que Gaie no podía resistir. Sin embargo, cada que ella abría los ojos de nuevo, alguien aparecía para preguntarle si le hacía falta algo, hasta que Lily llegó y le dio calmantes a Pauline, a Jaques, a Daisuke y a todoslos adultos mayores que se le pusieron en frente, amenazándolos con amarrarlos a las camas sino dejaban a Rika descansar un poco. Ella, sin embargo, estaba sentada con un libro en brazos, sin saber muy bien si quería leer, dormir o morirse.
La policía la había dejado irse del hospital más que nada por el hecho de que en realidad no había pruebas contra ella, el hecho de aparecer en otro avión diferente al que había tomado no era una prueba contundente de que fuera terrorista, era simplemente un hecho que no tenía explicación, al menos no una creíble. Así que, al menos que Rika tuviese un paracaídas o supiera teletransportarse, hubiese sido imposible que cometiese el atentado contra el vuelo 531 y después pasarse tranquilamente al vuelo 482; además, aun no se sabía qué clase de cosa o de arma había abierto el techo del avión en dos, lo que sí era seguro era que no fueron manos humanas, y dado que Rika no llevaba armas consigo cuando la encontraron, tampoco pudo relacionarse con el accidente. Ella sabía que iba a ser difícil que la culparan de algo, la gente no tenía pruebas, pero eso no le quitaba el pesar que sentía. Todos los pasajeros del vuelo 531 estaban muertos, y su querido Amichi estaba desaparecido, y ella no había podido hacer nada para evitarlo…
¿Puedo pasar?.- le preguntó Leonardo, desde la entrada de la sala.
Siempre y cuando no vengas a decirme que estás feliz de que yo esté viva.- replicó Rika.- Ya he escuchado eso muchísimas veces hoy.
No te preocupes, no vengo a eso, aunquelo pienso.- Leo sonrió levemente y se sentó frente a ella, en un sillón.- ¿Me quieres decir qué fue toda esa escenita protagonizada con Schneider?
A un lado de ellos había una mesa en donde se encontraba un jarrón con las rosas negras que Karl había llevado; Rika las miró levemente y después volteó a ver a su primo, suspirando.
Ni yo misma lo sé.- musitó ella, recargándose contra el diván.- Fue algo que sucedió y ya.
¿Así nada más?.- insistió Leonardo.- ¿Lo perdonaste como si nada, cuando antes eras la primera en desconfiar de él?
No lo perdoné, ni es que hubiese habido motivo para hacerlo.- replicó Rika.- Llámame loca, pero creo que él no es el responsable de nada.
¿No crees que él haya enviado a Yami a atacarlos?.- cuestionó Leonardo, muy serio.- ¿Crees que ella se volvió loca solita y los atacó nomás por que sí?
Yo que sé.- suspiró Rika.- Solo sé que cuando Karl me ofreció una disculpa sincera, le creí. No lo sé, he visto suficientes veces la cara del rey Schatten como para saber cuándo dice la verdad.
Es cierto eso, que has visto la cara del rey Schatten, ¿pero conoces lo suficiente la cara de Karl Heinz Schneider como para saber cuando él está mintiendo?.- preguntó Leonardo, muy serio.
Él decía la verdad.- afirmó Rika, mirando a Leo a los ojos.- No sé por qué, pero creo que en serio él no está detrás de todo esto…
Leonardo no sabía qué pensar. Una y otra vez, ellos habían sufrido ataques varios de los demonios, sin que los ángeles hubiesen dado alguna especie de contrataque. Los seres de sombra, sin embargo, también habían tenido sus malos ratos, y la mayoría de ellos causados por sí mismos, cosa que Omar no hubiese comprendido de no saber por la Profecía. O quizás, era precisamente la Profecía la que terminaba por confundir más las cosas…
¿En qué piensas?.- preguntó Rika, mirando fijamente a su primo, quien parecía haberse perdido en sus pensamientos.
En que debo encontrar a Taro.- respondió Leonardo, muy serio.- Sabes tan bien como yo que él no está muerto.
Rika contuvo sus ganas de llorar; sí, sabía que Taro no estaba muerto, el fallecimiento de un ángel era algo que todos los demás ángeles sentían al momento de ocurrir, y Rika no había sentido nada pero bien pudo ser porque en el mmento en el que Yami atacó a Amichi, Gaie estaba inconsciente, pero Omar confirmó que Amichi no había muerto, solo había desaparecido. Eso, sin embargo, no le daba esperanzas a Rika, ya que por algún motivo, el aura de Amichi no se sentía ya por ningún lado.
Trato de ser fuerte.- suspiró Rika, mirando por la ventana.- Quisiera resistir y creer que en serio Taro volverá, pero el no sentir su aura me hace desesperarme de verdad.
Tiene que estar, en algún lado.- dijo Leonardo, levantándose del sillón para abrazar a su prima.- No está muerto, solo perdido, y donde sea que esté, lo encontraré, te lo prometo.
Iré contigo a buscarlo.- dijo Rika, decidida, abrazándose a su primo.- No puedo permitir que esté por ahí, solo y perdido.
No, tú debes quedarte aquí.- negó Leo.- Debes cuidar de tus hijos, ellos te necesitan más ahora. Deja que yo me haga cargo de encontrar a Amichi, te prometo que lo encontraré, tú debes proteger a la nueva virreyna, la que apoyará a la nueva reina cuando ella llegue al mundo.
¿Te refieres a que…?.- Rika entendió la cuestión.- No me digas que…
No, Lily no está embarazada.- negó Leonardo, riéndose.- Por fortuna para Genzo, pero sabes que algún día lo estará, tiene que tener una heredera, algún día habrá una nueva heredera al trono del reino de la Luz y necesita que alguien la apoye a gobernar, tu hija, Gaie.
Lo sé.- suspiró Rika.- Mi hija… ¿Y si nacen los dos niños?
Bueno, entonces cambiaremos toda la historia.- se rió Leonardo.- Ya que en nuestro reino, solo las mujeres pueden ser gobernantes, habrá que cambiar las reglas si nacen dos niños en vez de dos niñas.
Pueden nacer uno y uno.- suspiró Rika, más relajada.- Un niño y una niña… Un niño que se parezca a su padre y al que cuide con mi vida…
Así se habla, chica.- sonrió Leonardo, besándola en la mejilla.- Valor y fortaleza, saldremos de ésta. Recuerda que hacemos esto para que nuestros hijos tengan un mejor mañana.
Lo sé.- Rika asintió.- Gracias. Por favor, encuentra a Taro, por lo que más quieras.
Lo haré.- dijo Leonardo.- Te lo prometo, a ti y a mis sobrinitos, que encontraré a su padre, me cueste lo que me cueste.
Rika volvió a sonreír y se abrazó nuevamente a Leonardo, agradecida de poder contar con él; después de Taro, Leonardo era sin dudarlo su apoyo más fuerte y se sentía feliz de saber que él estaba apoyándola en esos momentos tan cruciales.
¿Entonces no crees que haya sido Schatten el responsable?.- preguntó Leonardo, después de un rato.
La verdad, no.- negó Rika.- Como te había dicho, sí creo que fue sincero.
¿Te confieso algo?.- musitó Leonardo.- Yo también, cosa que me desconcierta.
Rika ya no dijo nada; lentamente se fue quedando dormida, esperando que en algún momento, Amichi apareciera en sueños para decirle que seguía con vida…
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Julieta estaba muy preocupada; ya pasaba de la media noche y Francesco no regresaba. Lorenzo le había informado que él había salido a hacerse cargo personalmente de algunos asuntos y que si bien sería algo complicado de resolver, confiaba volver pronto. Julieta quería más información, pero Lorenzo no pudo dársela, básicamente porque ya no la tenía. Su jefe era muy reservado con algunos aspectos de su trabajo, cosas que ni Lorenzo sabía, por lo que él tampoco podía informarle a Julieta lo que tanto quería saber. Sin embargo, Lorenzo comenzó a inquietarse también al ver que las horas pasaban y su jefe no aparecía y no respondía al teléfono celular.
Tiene que poder comunicarse a otro teléfono.- le decía Julieta a Lorenzo.- Otro lugar al cual comunicarse.
No, mi señora, lo siento.- se disculpó Lorenzo.- Solo puedo comunicarme a su celular, y no me responde.
Le pasó algo, de seguro.- Julieta se paseaba, inquieta, de un lado a otro.- ¿O él suele ser así?
La verdad, no.- negó Lorenzo.- Casi siempre voy con él a resolver asuntos así, pero en esta ocasión quiso arreglarlos solo, pero no debe preocuparse, Francesco sabe cómo cuidarse solo.
Sí, quizás.- suspiró Julieta, mirando a su alrededor.
Todo lo que había ahí era lujoso y de la mejor calidad; tapetes orientales, muebles finísimos de caoba, candelabros de oro, y aparte todas las cosas lindas y muy costosas que Francesco le había regalado a Julieta. Él nunca había hablado de sus negocios, pero ya Julieta comenzaba a sospechar a qué se estaba dedicando Francesco. La actitud de Lorenzo, los mil guardaespaldas y los secretos, aunado al hecho de ser italiano y de estar siempre con la guardia en algo, a Julieta comenzaba a hacérsele menos loca la idea de que Francesco pudiese pertenecer a la Cosa Nostra, la Mafia Italiana.
Lorenzo, quiero preguntarle algo, y quisiera que me dijera la verdad.- pidió Julieta, mirando al hombre, muy seria.- ¿En qué clase de negocios anda metido Francesco?
Lo lamento, señorita, pero no puedo decirlo.- respondió Lorenzo, muy serio.- Eso es algo que… Bueno, que no puedo decirle. Eso depende de Francesco.
Son negocios sucios, ¿cierto?.- suspiró Julieta.- No necesitas decírmelo…
Lorenzo ya no respondió, lo que le confirmó a Julieta sus sospechas. Ella estaba a punto de decir algo cuando de repente se escuchó un ruido tremendo en el patio, como si algo pesado hubiese azotado contra el suelo. Julieta y Lorenzo salieron a ver, muy asustados, y se quedaron sorprendidos al ver a Francesco, tirado en el suelo y con una tremenda herida en el pecho. Julieta corrió hacia él, mientras Lorenzo se apresuraba a llamar a los médicos. La joven llegó al lado del demonio con forma humana y lo tomó en brazos, tratando de reanimarlo.
Francesco, a su vez, sentía que amenazaba con caer en un vacío inmenso, en la oscuridad más profunda, pero entonces escuchó una voz que cortaba su caída y que lo sacaba de esa oscuridad… Él abrió entonces los ojos y vio la imagen de Julieta, pidiéndole que se quedara junto a ella… Francesco estiró entonces la mano para tratar de alcanzarla y… Se perdió en la oscuridad que lo perseguía…
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
El Sudoku es un juego en donde tienes que completar casillas con números del 1 al 9. Susuke y Gabo me enseñaron a jugarlo xD
