Hola, espero que a los que amablemente me han dado un review hayan recibido las respuestas que les envié. Gracias por leer!
Capítulo 53 Decisiones de repente
- Y bien, abuelo. ¿Será que hay algo que puedas hacer para capturar a la asesina de tu hijo?-Kai seguía observando a Voltaire con su mirada penetrante.
Voltaire trató de enderezarse al escuchar la pregunta tan directa de parte de Kai. Entre una leve tos alcanzó a inquirirle:
- ¿Qué sabes… de la muerte de Suzumo? Kai.
- Lo mismo que tú sabes.- Kai agachó la cabeza. Empezó a agarrar con fuerza la sábana de la cama de su abuelo sin que este pudiera notarlo. – Aún no entiendo como pudiste dejarlo pasar.
El viejo lo miraba anonadado.
- Si alguna vez te has arrepentido de no hacer justicia cuando pudiste, este es el momento de retratarte, abuelo. Solo quiero que sepas que con tu ayuda o sin tu ayuda yo no voy a descansar hasta saber que Mónica al menos estará tras las rejas.
Hubo un silencio en aquella habitación, solo las manecillas del reloj de pared parecían escucharse.
- Suzumo era mi primer hijo… - hablaba entrecortado - era obstinado, a él no le importaba la familia... Ese día que murió él reusó asistir a la reunión de la junta…
- ¡Y por eso justificas su muerte! ¡¿Por no asistir a una insignificante junta de negocios de la "poderosa familia Hiwatari"?! – Kai alzó la voz sin importar alterar la salud de su abuelo.
- No… no… a lo que me refiero es que si no desistes terminarás igual que él… así que no juegues al héroe, Kai.- tosía.
- A ti solo te importa tu nombre…nunca te ha importado nuestra familia, nunca te importó mi padre, ni mi madre, ¡ninguno de tus hijos te importa! Solo te importa que trabajen para ti y que hagan tu voluntad…
- Ah Kai… Tú también eres igual… a mi no me engañas… te sientes frustrado, no le ganaste a ese chico, y ya no tienes como probar que eres superior… porque él ya murió. ¡Pero también te sientes culpable!
Kai abrió más sus ojos cuando escuchó a su abuelo.
- Te sientes culpable. Lo sé porque también te pareces a tu padre y estoy seguro que también se habría sentido igual…
- Ya basta… solo te vine a hacer una petición… ¡Dilo de una vez si ayudarás o no!
El abuelo de Kai lo miró fijamente, con semblante serio le respondió.
- No me molestes más, Kai. Déjame morir en paz.
Kai, ante la respuesta tan repentina de su abuelo, frunció el ceño, cerró sus ojos tratando de contener su ira.
- Tú eres igual de culpable que Mónica… deberías estar apresado.
El muchacho se dio media vuelta para salir de la habitación. Tan pronto hubo cerrado la puerta con fuerza, su abuelo se volteó con su cuerpo cansado y pesado.
Kai se apoyó de espaldas en la pared continua. Apretaba los puños con fuerza, hasta que luego desistió de hacerlo.
- "¿Por qué no me sorprende? de ninguna manera mi abuelo haría algo por ayudarnos…" – luego de haber meditado estas palabras, comenzó a caminar lentamente por el pasillo. Su mirada reflejaba la frustración que sentía.
- Joven Kai… - alguien interrumpió su andar. Era Sophie, la ama de llaves. – ¿Se siente bien? Se nota un poco agotado.
El chico sólo se detuvo pero no respondió. Luego continuó caminando lentamente, pasando por delante de Sophie.
- Preparé algo de comer, lo esperaré en la mesa principal si gusta, joven Kai.
El chico le asintió suavemente.
Alvin estaba reunido con un hombre uniformado de azul oscuro y una gorra policial del mismo color.
- Si ustedes hubieran creído en lo que les dije años anteriores muchos de estos incidentes se habrían evitado. ¿Cuántas vidas más pretenden arriesgar?
- Alvin, Mónica hace unos años era un mito… no habían cargos en su contra… Además los federales de entonces nunca pudieron encontrarla cuando los tenía.
- Lo sé – Alvin apoyó con fuerza las manos sobre la mesa – pero ya les he comprobado que es real… Mónica es un peligro para los beyluchadores, está obsesionada contra ellos. Quiere aprovecharse de su poder para crear su propio imperio del beyblade. El hecho de que yo la haya descubierto no significa que se detendrá, usará a alguien más para alcanzar sus planes. ¡Lo que ella quiere es sentir que tiene el control!
El hombre, que era uno de los tenientes principales, dio la vuelta con sus brazos detrás de la espalda. Meditaba en las palabras de Alvin.
Alvin seguía intentando persuadirle, sacó una fotografía de Brooklyn de su chaqueta y la lanzó en el escritorio del teniente.
- ¡Brooklyn Masefield! Él fue asesinado por un tipo que no conocemos… pero estaba bajo el mando de ella. El era un chico ejemplar, recién integrado a la policía secreta. Tuvo que pagar la indiferencia de este cuartel. Con todo respeto, señor, le pido su apoyo con los hombres más confiables que tenga.
El teniente tomó la fotografía de Brooklyn, la miró cuidadosamente. Luego asintió suavemente con su cabeza varias veces.
- El también jugaba al beyblade, ¿cierto?
- Sí, señor. El era el mejor de todos, hasta donde logró demostrarlo.
- Sí… mi hijo lo admiraba. – luego de una pausa, el hombre sonrió a Alvin, quien lo miró no menos confundido. – Alvin, cuánto lamento que tus peticiones no hayan sido escuchadas tiempo atrás. Te ayudaré en lo que me pidas.
Alvin sonrió. Su pesadumbre ya empezaba a desaparecer.
- Tú dirige la misión. Yo estaré para aconsejarte y cubrirte. Estoy a tus órdenes.
Los dos estrecharon sus manos.
- Señor, - lo miró Alvin con seriedad – perdone mi orgullo, quizás debí insistir más en aquel entonces, y no pensar que podía hacerlo solo.
- Hmm. – el teniente, con sus ojos de color celeste, colocó su otra mano sobre el hombro de Alvin. – No te culpes, todos cometimos errores.
Mientras tanto, en la sede de la BBA en Rusia…
- ¡Hilary! ¿Estás segura de lo que haces? – Kenny seguía a la chica que terminaba de alistar algunas maletas.
- Jefe, no quiero que insistas. Estaré bien, será solo por un tiempo.
- Pe… pero… ¿qué le diré a los demás cuando se enteren de que te dejé ir?
- Diles que te amenacé y que no pudiste resistir…
- ¡Pero eso no es verdad!
- ¡Lo será si no me dejas pasar!- le gritó molesta.
Kenny se quitó de la entrada trasera, de donde Hilary estaba a punto de salir.
- ¡Jefe! – Hilary se devolvió en sollozos a abrazar al chico – Lo siento mucho… pero no puedo seguir acá… no soporto todo esto que está pasando… no quiero volver a vivir más tragedia…
- Hilary… tú siempre has sido muy fuerte… ¿por qué te rindes tan fácilmente?
La chica se secó sus lágrimas.
- Quizás tengas razón, Jefe, sólo necesito irme por un tiempo… si después de ese tiempo aún queda espacio para mí en la BBA volveré.
- Hilary… siempre habrá espacio para ti…
- Eso espero, Jefe. Me comunicaré cuando llegue a los Estados Unidos.
- ¡¿Estados Unidos?! ¿Por qué allá?
Hilary agachó su cabeza con la maleta en su mano.
- Emily y Michael, de los All Stars, me ofrecieron quedarme con su familia. Después del incidente de Brooklyn hemos estado conversando mucho. Michael me esperará en el aeropuerto. Estaré bien.
De pronto escucharon la voz de Tyson a lo lejos.
- ¡Jefe! ¿Dónde estás? ¿Has visto mis calcetines?
- ¡Adiós, Kenny! - se apresuró Hilary - Ya sabes… tu no sabes nada de mí. En una hora les enviaré un correo a todos…
- ¡Jefeeee! – la voz de Tyson se comenzó a acercar.
Kenny cerró la puerta de inmediato, Hilary subió a un taxi que la esperaba y partió. El ruido de la puerta dirigió a Tyson hacia Kenny.
- ¡Ahí estás! Esto ha sido de locos… nadie se ha ocupado en lavar la ropa desde hace tres días y no tengo calcetines limpios… De verdad que los últimos incidentes han paralizado todo por acá… Oye… ¿qué te ocurre? Tienes lágrimas en los ojos…
- ¿Yo…? Yo… no…
- Ah… Kenny, lo sé… es duro. Pero debemos ser fuertes. – le decía mientras lo abrazaba fraternalmente.
Kenny no pudo ocultarlo más. No podía mentirle a su amigo.
- ¡Tyson! ¡Hilary abandonó la BBA!
- ¡¿Ah?! No te entiendo… ¿a qué te refieres?
- ¡Se acaba de ir, dijo que no volvería hasta un tiempo indefinido!
- ¡Me estás tomando el pelo!- le dijo mientras lo tomaba de los hombros
- ¡No, no, no! – le respondió mientras movía la cabeza rápidamente a los lados - ¡Se acaba de ir!
- ¡Quéeee! ¡¿Cómo la dejaste ir?! ¡Es peligroso!
- Es que ella… amenazó en amenazarme….
Tyson soltó al Jefe y se dirigió a la puerta trasera, la abrió. Una fuerte ventisca entró de repente.
- ¿Sabes a dónde fue?
- Creo… que iba al… al aeropuerto…
- ¡Vamos, Jefe! Tenemos que ir por ella… ¡Esto es una locura!
Tyson salió corriendo de la BBA. Kenny resolvió ir tras de él luego de tomar dos abrigos que tenía a la mano.
Judy, el señor Dickenson y Hiro se encontraban reunidos en la oficina de la BBA. Discutían acerca del futuro de la corporación.
- Los entrenamientos en las sedes se cancelaron por esta semana… por causa del duelo. – reportaba Judy.
- BEGA ha cancelado su participación, Alvin envió un documento esta mañana cediéndonos el derecho de continuar con el torneo… pero… creo que tenemos que tratar de que la prensa no se entrometa mucho.
- ¡De todos modos ¿qué es BEGA?! Siempre fue un montaje de parte de Mónica. Será difícil, señor Dickenson. Debemos reunir primero a los beyluchadores de las ligas mayores que se encontraban inscritos. Tenemos que saber cuantos están dispuestos a continuar en el torneo después de esta semana.
- Tienes razón, Hiro. Pero me preocupa la seguridad, no sabemos si Mónica quiera contra atacar.
- De eso se encargará Alvin.- afirmó Judy.
- ¿Pero debemos arriesgarnos a un atentado departe de ella?- inquirió preocupado Hiro.
- Bueno punto… - le respondió ella.
- ¡Ah…! Necesitamos a Alvin acá… - exclamó Hiro luego de lanzar el lapicero que tenía en su mano sobre la mesa y reclinarse desenfadadamente en la silla.
Rato después, Hiro llamaba a una de las puertas de las habitaciones de la BBA. Karisa abrió. Se sorprendió de verlo ahí.
- ¿Qué hacen? –preguntó Hiro luego de tratar de ver dentro de la habitación.
- Empacamos. – le respondió la chica cerrando un poco la puerta, impidiendo que el entrenador viera hacia adentro.
- Karisa ¿Quién llama?- se escuchó la voz de Lila.
- ¿Por qué empacas?
- Debemos irnos a Japón. Adiós.
Antes de que Karisa pudiera cerrar, Hiro atravesó su pie en la puerta.
- No pueden irse aún. Es peligroso para Lila.
- Rusia no es muy seguro… nuestra madre nos espera, ahora con tu permiso…
- ¡Hola Hiro! – Lila se acercó a la puerta.
Hiro la saludó con un ademán. Karisa desistió no con mucha alegría y abrió la puerta.
- Karisa, es en serio. Alvin envió una orden de protección a ustedes dos. No podemos dejarlas ir, mucho menos a Japón. Ya que se presume que Mónica puede tener contactos ahí.
Karisa se sentó en uno de los sofás angustiada. Lila tomó de la mano a Hiro y lo hizo pasar.
- No puede ser… este lugar no me agrada.-se quejó Karisa.
- ¡A mí me encanta! – dijo la niña sentándose a su lado. Karisa la miró de reojo con desdén.
- Lo siento… - respondió Hiro con una sonrisa mirando a Karisa.
Kai trataba de ingerir la cena que Sophie la había servido. Estaba demasiado pensativo como para disfrutar aquellos manjares. Sophie notó su desgano y se acercó sutilmente a la silla de enfrente.
- Me imagino que aún es duro superar la muerte de tu amigo.
Kai la miró por un instante. "Amigo"… esa palabra era difícil de procesar pero, de todos modos así le había llamado antes de morir. Solamente asintió con su cabeza y volvió a llevar la cuchara a su boca.
- ¿Qué tal era? Me podría contar un poco sobre él.
El chico limpió su boca con una servilleta. Y poco a poco fue tratando de responder.
- El era… tranquilo. Era bastante confiado y… muy buen beyluchador.
Sophie no quiso incomodarlo más, sabía que Kai era de pocas palabras.
- Joven Kai, disculpe que interrumpa su cena. Es que hay una muchacha que insiste desesperadamente en hablar con usted.- una mucama se acercó.
Kai dejó los cubiertos de inmediato.
- ¿Sabe como se llama?
- Eh… sí… creo que me dijo que era "Roxie"…
- ¿Roxie? ¿Qué rayos…?
El joven beyluchador se levantó de inmediato.
- Discúlpame, Sophie. – le dijo mientras salía del comedor.
Era cierto. Roxie estaba en una sala de espera de la mansión Hiwatari cuando el chico se acercó mirándola extrañado. Ella se puso de pie al instante que lo vio y comenzó a hablar rápidamente como solía hacerlo.
- Hola Kai. Sé que te parecerá extraño que venga a charlar contigo ya que no solemos conversar a menudo… Bueno, yo sí hablo demasiado, tú eres el tipo con el que no se puede mantener una conversación por más de cinco minutos porque…
Kai aclaró su garganta, Roxie se detuvo.
- Oh… perdón… lo sé…iré al grano ¿Podemos hablar?
El asintió mirándola fijamente.
- Jamás pensé decir esto pero necesito un favor tuyo….
- ¿Qué es?- le dijo Kai mientras le daba la espalda para ir a la ventana.
- Es acerca de Alana…
El chico se detuvo, la miró de reojo. Roxie continuó al ver el semblante serio del muchacho que le demandaba más información.
- Bueno… sabes que todo esto de la muerte de Brooklyn ha sido muy doloroso para ella y su familia… para todos en realidad. Pero… he estado acompañándola en su casa ya que el abuelo se ha encargado de consolar a los padres de Brooklyn y me ha pedido estar de vez en cuando a su lado. Pero sinceramente no creo que yo esté siendo de mucha ayuda.
- ¿A qué te refieres con eso?
- Solo te diré que no me escucha cuando le hablo, no responde a mis preguntas. Solo mira hacia las fotografías y cuando le hago algún comentario solo responde diez segundos después "¿Me decías algo?" Eso me desespera. Luego intentó servirme té por ella sola, le dije que no era necesario porque su pulso parecía tembloroso, pero me gritó y me dijo que ella no era una inútil y luego ¡derramó té caliente en mis manos! Se disculpó por no hacerme caso y se puso a sollozar sobre el sofá… Créeme, si esto sigue así nuestra amistad podrá dañarse muy pronto… Entiendo que esté en un momento de duelo pero… confieso que no tengo demasiada paciencia….
Kai pareció sonreír con ironía, con sus brazos cruzados, miró a Roxie.
- ¿Y qué es lo que piensas que puedo hacer?
- De acuerdo… - Roxie tomó un poco de aire – No quería llegar a este punto pero… -la chica se detuvo, recobró valentía y le dijo con tono amigable– tú sabes lo que se siente perder a alguien… yo nunca he tenido que enfrentar una muerte de alguien muy allegado a mí. No sé que palabras decirle… no sé como actuar…Simplemente no soy buena en ello.
Kai se dio la vuelta de nuevo, esta vez mirando hacia la chimenea, fijamente a la llamarada.
- Por favor, Kai. Créeme que no habría venido hasta acá sino fuese porque creo que tu puedes hacer algo.
- Lo pensaré.
- ¿Lo pensarás? - inquirió con todo demandante. - ¡Después de que vine hasta acá y me tomé la molestia de hablar contigo solo me dices que lo pensarás! ¡Esto es el colmo!
El joven cerró sus ojos por un momento. Kai no respondía, así que Roxie continuó.
- Sabes, pensé que tal vez sólo tal vez no eras tan obstinado como siempre creí, pero veo que no eres más que un egocéntrico, no sé como Alana puede considerarte alguien agradable… Fue una pérdida de tiempo haber venido.
Antes de que la enfadada chica se diera media vuelta, Kai la detuvo con su voz no menos desafiante.
- ¡Escúchame! Quiero que te quede claro que si voy a verla no será debido a tu fastidiosa insistencia.
Roxie se paralizó por un momento.
- ¿Quieres decir que irás?
Kai no le respondió, siguió mirando a la chimenea.
- ¡No discutiré más contigo! Mañana yo no iré a visitarla así que estará sola todo el día. Ella me dijo que quería retirarse para ir al cementerio en la tarde ya que el abuelo vendría al anochecer y él no quiere que ella vaya sola al cementerio. Si cambias de pareces podrías ir al cementerio, así la encontrarás ahí. Yo le diré que no puedo llegar.
El chico volteó y pareció asentirle. Roxie se fue sin despedirse, no estaba segura de si Kai aceptaría, pero pensaba que era repugnante. "Ese movimiento con la cabeza significaba un sí iré o ya cállate y vete… De verdad que Kai es odioso." – pensaba mientras salía de la mansión.
