Ninguno de los personajes mencionados me pertenecen, salvo los que no conocen... los demás son propiedad de J. K. Rowling. Espero que les guste... aquí va!
Capítulo LI
Habían vuelto finalmente a su Hogwarts. No podía negar que fue toda una experiencia haber viajado al pasado, donde todo era aún paz y tranquilidad. Donde pocos se preocupaban sobre la presencia del mal y donde la mayoría de los alumnos buscaban solamente aprobar los exámenes del año.
Haber vuelto, implicaba estar nuevamente al tanto de las idas y venidas de Voldemort, de pensar en todas las posibilidades antes de dar un simple paso, de imaginas si alguien se había logrado meter en su cabeza y saber que era lo que pensaba. Ir estudiando a cada persona, para saber si era un posible espía del lado oscuro. No era divertido preparar a estudiantes para que pudieran defenderse cuando salieran del colegio o peor, estando aún en él.
Caminaba por uno de los pasillos. Su mochila colgada en el hombro, tenía clases de pociones avanzadas para los EXASTIS. No tenía muchas intenciones de verle la cara a Snape. Aún a sabiendas que no era lo peor de lo peor. Pero, el odio mutuo iba en aumento y más cuando descubrió que él era el amigo de Hermione. Faltaban apenas tres minutos para que la clase empezara y Harry respirando hondo abrió la puerta y entró. Allí sentados había unos cuantos alumnos ya, entre ellos Draco Malfoy. Harry lo pensó dos veces. Si sentarse detrás de Draco o con él. Pero supuso que Blasie Zabini se sentaría con él así que utilizó el banco de atrás.
"¿cómo va todo?" – Escuchó la voz de Draco que le hablaba sin girarse
"Tranquilo, por ahora. ¿Lo tuyo?"
"Igual. Pero tengo noticias algo malas. Luego de pociones iba con Dumbledore ¿vienes?"
"¿Sobre que tema?"
"Mi padre" – Pudo escuchar apenas Harry ya que Draco había utilizado un tono mucho mas bajo.
"Si no te importa"
"Te lo estoy pidiendo cara rajada" – Le respondió. Pero Harry no pudo contestar ya que Blasie se había sentado anunciando en voz baja la llegada de Snape.
"¡Silencio! Hoy veremos como preparar una poción muy difícil.. bueno, todo para ustedes es difícil. Esta poción entrará de lleno en los EXTASIS así que pongan atención y no quiero que me decepciones pro hacerlo mal allá ¿Claro Potter?"
"Sí" – Respondió seco.
"Esta poción sirve para poder entrar en los sueños de aquel que la toma. Se llama Dreamer up" – Con un movimiento de varita la pizarra se llenó de ingredientes y pasos para realizarla. – "Tomen sus ingredientes y comiencen"
"Diablos como odio esta clase" – Harry se quejaba luego de la doble hora de pociones. Detrás venían Blasie y Draco.
"Vamos no es para tanto" – Se reía Draco.
"Claro, se nota que tu eres su favorito ¿No? Me quitó veinte puntos porque coloqué las uñas de Windillow cinco segundo antes de la hora correcta... ¡Bah!" – Se quejó más fuerte.
"Debes soportarlo porque es amigo de tu... novia" – Se corrigió Draco en el último momento
"Ni me lo recuerdes."
"Bueno chicos, yo me voy a la sala común. Nos vemos en la próxima hora ¿verdad?"
"Claro"
"Grim¿qué sucedió con tu padre?"
"Volvió a la casa. Estaba casi desangrado. No pudimos llevarlo a San mungo, ya sabes..."
"¿quién lo atendió?"
"Mi madre. Le faltó un año para recibirse de medimaga" – Doblaron en la esquina y divisaron la gárgola de la oficina de Dumbledore. – "Ahora está estable pero debo llevarle un mensaje a Dumbledore de su parte"
"Claro." – Harry observó como la gárgola se hacía a un lado y las esclareas aparecían. Pero por ellas bajaba una seria McGonagall
"Chicos, el director no se encuentra ahora. Regresará mañana por la tarde"
"Profesora, tengo un mensaje para él... de mi padre." –Pronunció más bajo.
"¿Lo tiene escrito señor Malfoy?"
"Si, pero debo entregarlo en mano"
"No se preocupe." – La mujer se acercó a ambos chicos y bajó la voz – "Está en el EGEO. Envíen a tu lechuza Harry, ella llegará más rápido"
"Gracias profesora. Vamos Grim" – Harry comenzó a correr hacia los terrenos
"Tagus la lechucería es para el otro lado"
"No vamos a la lechucería." – Harry se detuvo en medio de los terrenos y comenzó a silbar – "Esta forma es más fácil, ella reconoce mi silbido en cualquier lugar, aún no se como lo hace" – Tal y como Harry lo había dicho, Hedwig apareció volando a toda velocidad. – "Hey, preciosa, tengo algo para ti y es de suma importancia." – mientras Harry le hablaba le colocaba el pergamino, que Draco le entregó, en la pata. – "Es para Albus Dumbledore, está en el EGEO y es necesario que llegues lo antes posible ¿Crees poder hacerlo?" – La lechuza picoteó segura la mano de Harry este le acarició la cabecita. – "Esa es mi lechuza favorita, ahora ve" - Los dos observaron como una mota blanca volaba hacia el horizonte. Y luego Draco sintió como la mano de Harry se posaba en su hombro – "¿No tienes que ir a ver a nadie en este momento?" – Le preguntó bromeando
"Me encantaría pero es hora de ir a la siguiente clase Cara Rajada"
"¿Podrías dejar, por favor, de llamarme así?"
"A veces es bueno mantener viejas costumbres" – Acto seguido comenzó a andar con su vieja pose de niño mimado y recibió un golpe en la nuca que le despeinó el cabello – "¡HEY!" – Se quejó tocándose el lugar del golpe aunque no había dolido casi nada
"Tu lo has dicho, viejas costumbres, hurón."
Había pasado ya la hora de la cena y Hermione estaba sentada frente al fuego de la sala común que compartía con Harry. Solo por el hecho que eran ambos premios anuales les favoreció como pareja, porque ese tiempo que paso sin Harry, pues le hizo darse cuenta que él era lo más importante de todo el mundo, claro que también Jimmy y Lily. La puerta de entrada se abrió dejando paso a un Harry realmente cansado.
"Pero si es la mujer más hermosa de todo el mundo" – Le sonrió Harry acercándose a ella y besando sus labios fugazmente antes de arrojarse al sofá y dejar su cabeza reposando sobre las piernas de Hermione.
"No me digas" – Le respondió ella.
"Bueno, no tengo permitido decir mentiras en este lugar ¿sabías?" – Le dijo él.
"Aún así tienes fuerzas para bromear. Harry eres increíble"
"Sí lo sé. Pero no me digas que tampoco puedes mentir aquí" – Harry seguía bromeando con Hermione logrando arrancarle una que otra sonrisa.
De pronto la puerta volvió a abrirse dejando ver a Ron que venía junto con Ginny.
"Herms¿qué sucede?"
"¿Qué hacen aquí chicos?" – Preguntó Harry desconcertado.
"Hermione nos llamó..."
"¿Se puede?" – Preguntó una voz desde la puerta. Luna tenía su rostro tapado con las manos y una sonrisa pícara.
"Muy graciosa" – Ron se acercó a ella y le besó en los labios - ¿También a ti te ha llamado?"
"Aja" – Harry se enderezó y se sentó junto a Hermione, Ginny del otro lado de Harry y Ron en un sillón simple con Luna en su regazo. - ¿Qué sucede Hermione?"
"Esperen, falta Draco"
"Aquí llegue, ya no sufran" – Draco entró bromeando y luego de besar la mejilla de Ginny se sentó en el apoyabrazos junto a ella.
"Bueno, ya que estamos todos. Hay algo que debo compartir con ustedes" – Hermione hizo silencio y meditó las palabras adecuadas. – "Voldemort, como ustedes saben, no está solo. Tiene un aliado, que se hace llamar el Primero. En realidad no es una persona ni una criatura. Es una especie de esencia, no sabría como explicarles. No es corpóreo y han visto ustedes mismo la forma que tiene de pelear"
"Esos monjes"
"Exacto. También saben que es el enemigo de los dioses y por ende de sus reencarnaciones. El caso es que no se puede vencer."
"¿Cómo que no?"
"No Ginny. Es el mal, el primer mal que existió desde que el universo se creó. Y debe existir para que haya bien. Porque si no hay mal no podríamos distinguir el bien ¿verdad?" – Hermione observó como el resto asentía
"¿Y como se supone que podremos enfrentarnos a él si no es posible derrotarlo?"
"Bueno Ron. Hay una forma de enfrentarlo. Existe un viejo hechizo, que data de unos cientos de años. Este hechizo fue lo único que fue capaz de detener al Primero y encerrarlo en una dimensión"
"¿Y hay alguna posibilidad que se pueda volver a hacer?" – Luna observa a Hermione atentamente.
"Pues sí. en ese entonces lo habían utilizado los mismísimos dioses, se necesita del poder de cada uno de ellos para realizarlo correctamente... pero ahora debemos encontrar a las reencarnaciones de estos dioses para poder realizarlo."
"¿Qué puede salir mal?"
"Harry ¿qué quieres decir?"
"No, Tagus tiene razón. Siempre puede haber algo que salga mal." – Hermione bajó la mirada al suelo ante la afirmación de Draco. Ellos tenían razón si algo salía mal...
"Nada puede salir mal. Si se hace correctamente..."
"Hermione, que es lo que podría suceder si no fuera de ese modo" – Harry tomó la mano de Hermione y la hizo mirarlo.
"Harry." – Pero la mirada suplicante de Harry le hizo derramar una simple lágrima. "Ese hechizo hace que cada dios pierda momentáneamente sus poderes, si sale mal, la pérdida de los poderes sería definitiva y el Primero se llevaría nuestra esencia..."
"Como el beso del dementor" – Terminó Ron pálido.
"prácticamente"
"¿cuándo se realizará este hechizo?" – Preguntó Ginny
"Lo antes posible. Mi abuelo está buscando al resto de los dioses. Solo faltan tres. Hades, Poseidón y Hefestos, por lo que me ha dicho él"
"¿Y entonces cuando estén todos podremos ir al EGEO?"
"No. Yo deberé ir al EGEO. Ustedes se quedan"
"Eso ni pensarlo. Allí esta mi familia. Mis padres, mi madrina y tu. No me voy a quedar aquí esperando a que llegue una lechuza con malas noticias"
"¿Por qué crees que habrá malas noticias? Pareciera que no confiaras en mi o en mi abuelo"
"Sabes Hermione que confío en ti, y en Dumbledore, bueno, no me deja mucha alternativa. Pero no confío para nada en el hechizo."
"Si Tagus va yo también" – Dijo Ron serio. – "no voy a permitir que mi mejor amiga se vaya y pueda no regresar. Quiero estar presente"
"Igual que yo" – puntualizó Ginny.
"¿Te cabe alguna duda que tanto Mole como yo iremos también?" – Preguntó Draco mirando a Luna y luego viendo como ella asentía ante la mirada de Hermione.
"No puedes con nosotros Hermione, somos más y mas poderosos" – Se rió Luna.
"Ya lo he notado. Entonces les avisaré cuando estén todos los necesarios para realizar el hechizo." – Hermione se puso de pie y se alejó de los sillones en donde aún se encontraban sus amigos – "Gracias chicos" – Terminó de decir antes de comenzar a subir las escaleras.
"Harry, ve a verla. Nosotros nos vamos a nuestras salas comunes" – Le dijo Ron algo preocupado.
El colorado salió de la mano con Luna, estaba dispuesto a acompañarla hasta la sala común de Ravenclaw. Draco y Ginny estaban en las mismas pero a medio camino de la sala común de Gryffindor Ginny desvió a Draco por otro camino y terminaron en una aula vacía.
"Gin" – Logró pronunciar Draco mientras sentía que Ginny le besaba el cuello – "No... creo que... sea el... momento" – hablaba entrecortado y su respiración estaba agitada. Los labios de Ginny se encontraron con los suyos y no pudo más que responder a aquel beso infernal que le propiciaba la colorada.
Poco después Ginny estaba contra la pared y abrazaba a Draco con sus piernas a la altura de su cintura mientras el chico besaba su cuello y se encargaba de desabotonar la camisa de su pareja.
Un golpe en el pasillo seguido de una voz interrumpió a la pareja justo antes que algo se fuera de control. Arreglándose un poco la ropa desalineada y el cabello, ambos salieron hacia el pasillo. No había nadie, pero en el suelo había una túnica de color azul marino, parecía, por el tamaño ser de una niña o una muchacha de la edad de Ginny.
"¿de quien crees que sea?" – preguntó Ginny con la túnica en sus manos
"A quién le importa" – Respondió Draco abrazando por la espalda a Ginny y besando su cuello.
"Vamos Draco, tengo un presentimiento"
"¿Qué tipo de presentimiento?" – Preguntó deteniendo sus caricias y apoyando su barbilla en le hombro de Ginny.
"De esos que podrían dejarte con las ganas de... tu sabes de qué" – Se rió Ginny al ver la expresión de disgusto de Draco. – "Vamos cielo, iremos donde Dumbledore y le entregaremos la túnica"
"Bien" – Refunfuñó Draco tomando de mala gana la mano que Ginny le extendía. – "Espera, acabo de acordarme, Dumbledore no está en Hogwarts" – Le dijo a pocos metros e la gárgola.
"Y ahora me lo dices" – Ginny se detuvo meditando unos momentos. – "Iremos con McGonagall..."
"Creo suponer que ustedes dos estaban en mi búsqueda" – Dijo la voz serena del director del colegio.
"Profesor, sí." – Dijo Ginny acercándose al anciano.
"Pero por favor, vamos a mi oficina." – Pronunció la contraseña y dejó pasar primero a Ginny y luego a Draco. – "Señor Malfoy, he recibido su mensaje." – Dio el hombre bastante serio. – "¿Sabe usted de que se trata el mismo?"
"Para nada, director. Solo cumplí con la entrega"
"Muy bien. Señorita Weasley¿Qué era eso que no podía esperar a mañana?"
"Es que, íbamos de camino a la torre de Gryffindor cuando escuchamos un golpe en uno de los pasillos y una voz, cuando... nos acercamos no había nadie, y solo quedaba esta túnica. Al parecer es de una muchacha"
"¿Dónde sucedió esto?" – Ginny pareció meditarlo unos minutos pero Draco respondió.
"En el tercer corredor, del segundo piso, donde las aulas..."
"Interesante" – Obtuvieron como simple respuesta del director.
"¿Que es lo interesante?"
"El echo que ese corredor no lleva a la torre de Gryffindor, directamente." – Explicó con un brillo especial en su mirada.
"Es que, nos gusta tomar el camino largo"
"Sí si, comprendo perfectamente... cambiando al tema de la túnica, se perfectamente a quien pertenece. No se preocupen, déjenla aquí y yo mismo me encargaré de entregarla a la dueña mañana por la mañana."
"Gracias, señor" – Dijo Ginny.
"Y les sugiero que vayan, directo, a las salas comunes"
"sí, claro"
Harry golpeaba la puerta del baño, donde Hermione estaba encerrada hacía como una meda hora. Le había dicho desde dentro que estaba tomando un baño y que estaba bien, pero él no se lo creía y además la puerta estaba cerrada con seguro, y ella no solía poner el seguro.
"Mione, ábreme por favor."
"Harry, te digo que estoy bien, solo... deja que tome este baño"
"Bien" – Respondió cansado de intentar persuadirla.
Se encaminó al armario y se cambió la ropa por su reconfortable pijama. Se sentó en la cama y espero a que Hermione saliera. Pero si la conocía como lo hacía realmente, no iba a salir en un buen tiempo. Se encaminó a la puerta y al salir se dirigió a la habitación que se suponía debía ser de uno de los dos. Allí, descansaba un escritorio y unas cuantas repisas. Con equipos para pociones, y cientos de cosas mas, pero en especial, allí estaban varias de las cosas que había quitado del lugar secreto de sus padres. Varias de las fotos Muggles estaban allí, quizá porque Harry necesitaba tener algo de sus padres cerca de él. Se acercó a un pequeño cajón del escritorio y al abrirlo metió la mano a un compartimiento en él. Allí había una caja pequeña forrada en terciopelo azul. Harry sonrió al verlo, esta vez lo haría bien, y público. Hermione Granger sería su esposa para todos...
"Harry" – Escuchó la voz de la mujer de su vida desde el umbral de la puerta del lugar."
"Hey ¿mejor?"
"Bastante. Lo siento" – Le dijo realmente sentida.
"No hay nada que perdonar. Te entiendo perfectamente. Pero aquí lo importante es que tu entiendas nuestra posición también."
"Lo hago, ahora."
"Me alegro." – Harry se acercó a ella luego de guardar en el cajón la caja disimuladamente. –"¿qué piensas de ir a dormir un poco?"
"Creo que sería lo mejor. Dentro de unas semanas empiezan los exámenes"
"Sí, lo sé. ¿Estás lista?"
"Creo que sí" – Sonrió ella caminando abrazada junto a Harry hacia la otra habitación."
"Cuando terminemos con los exámenes tendremos una gran fiesta." – Decía Harry mientras se acostaban ambos en la cama y ella se acercaba a su mecho y apoyaba su rostro en él.
"¿Si¿Y cual sería la razón?"
"Varias, para empezar, nuestra graduación, además que es el primer cumpleaños de los mellizos, y..."
"¿Y?"
"Bah, ya lo veras. De seguro habrá otras cosas más que celebrar para el final del curso." – terminó Harry bostezando.
"Te amo ¿te lo he dicho?"
"No últimamente" – Se rió Harry ante el beso de Hermione en su pecho. – "Duerme mi vida. que lo necesitas"
"¿A que te refieres?"
"Solo un presentimiento"
"Creí que era yo la de las premoniciones" – Se burló ella.
"Y espero que siga así." – Besó la frente de su esposa y pronto ambos se durmieron. Abrazados uno con el otro.
"Albus, esto es mas difícil de lo que creímos" – Decía Apolo en el despacho del director, caminaba de un lado a otro.
"Lo primero es dejar de caminar sin sentido, Apolo no quiero tener un hueco en medio de mi despacho, sería mas difícil caminar de lo contrario" – Dijo sereno y aunque no sonreía con su boca se podía ver esa luz e simpatía en su mirada.
"No puedo creer que siguas así. Los tiempos cambian y tu el mismo chistoso y paciente de siempre"
"No haría ningún bien que nos desesperemos ¿o sí? además, siempre hay una salida para todo, incluso la muerte, me atrevería a decir"
"Bien ¿qué vamos a hacer? No quiero que Guin sepa de esto"
"Me temo que será una de las primeras en saberlo y lo sabes muy bien. Nos concierne a todos nosotros."
"Pero ella debe tener otras preocupaciones..."
"Si como ser guardián, madre, esposa, alumna, Atenea Y adolescente... vamos Apolo, la vida de Guinibege no es la mas fácil de todas"
"Es por eso mismo que debemos dejar de darle peso en su hombros. Con lo que ya tiene es suficiente"
"Déjame pensarlo. Veré que hacer mañana por la mañana, todo siempre se ve mejor por la mañana"
Apolo salió de la oficina del director y se encaminó a la salida del colegio. Hermione no sabía que estaba allí y no quería tampoco que lo supiera. Ella era su ahijada, verdad. Pero también necesitaba volver a lo que para ella era la vida normal. Suspiró antes de dejar por completo los terrenos de Hogwarts y desapareció.
