Vulnerable
Naruto miraba una vida que no era suya, a través de los ojos del huésped en su interior. Le sorprendió ver el mundo tan vibrante, donde la naturaleza predominaba sobre el hombre, viajaba con quién reconoció como el Hachibi pero este era diferente.
Al inicio pequeño y corriendo entre el paisaje, mientras la tierra cambiaba y ellos crecían, pero hubo un momento donde sintió temor. Impotente ante los hombres que se habían llevado a su compañero y avergonzado por haber huido.
Solo quería un hogar, creció pensando que no podría confiar en nadie hasta que conoció a una niña. Pequeña de ojos verde esmeralda, Kurama estaba listo para defenderse pero estaba herida. Cojeaba mientras se abría paso, como si estuviera pérdida.
Quizás fue porque se veía realmente asustada o fue el hecho que ningún humano le sonrió antes al verlo. No sabía porque señalaba tanto un lugar. Naruto miró como Kurama la llevo a dónde finalmente unas voces gritaban angustiadas. Iba a irse cuando la dejó cerca, debió irse...
La niña era muda, le ofreció comida y sus padres le ofrecieron amistad. La madre fue lo que hizo a Naruto sostener el aliento, aquél rostro y sonrisa se parecía a Kaoru. Y mientras viajaban, Kurama siguiendo a la niña que buscaba su compañía. Jamás pensó verlo feliz, nunca imaginó que conociera otra cosa que no fuera la ira.
Después un hombre de ojos rojos apareció y en ese punto todo cambió, Kurama estaba confundido. Naruto no pudo detener al grupo que apareció tiempo después, furiosos, asustados y armados persiguieron a la familia que lo protegía. La pequeña sosteniendolo con todas sus fuerzas, temblando y llorando.
Había visto tantas veces la cara en la montaña del primer Hokage en su niñez que supo quién era en cuanto apareció. No había notado a la pequeña y Kurama hizo lo posible por salvarla del brutal ataque. Pero el bosque se cerraba, la soltó bruscamente cuando fue capturado y los aldeanos regresaron.
Naruto sintió la amarga tristeza y desesperación mirando como los aldeanos culpaban a Kurama de las atrocidades que ellos habían cometido. Poniendo como evidencia los cadáveres de la familia de esta pequeña niña que aún trataba de acercarse a él.
Y desde ese día perdió su libertad, atado a la ambición de los hombres, atormentado al sentir como la fe... el amor que había conocido jamás volvió a tocar su corazón. Con el paso de los años, a través de un agujero, condenado a ver una y otra vez lo peor de los humanos.
Ni siquiera cuando tuvo una oportunidad de ser libre pudo librarse de aquel de ojos carmesí. Solo era una herramienta, solo era un arma, no había compasión y en la oscuridad apenas podía recordar a aquellos quienes una vez le ofrecieron calidez. Resignado a vivir así... por siempre.
Sacrificio
Tenía en brazos a una niña pequeña de pelo azulado oscuro, durmiendo plácidamente. La mujer frente a él la miraba con afecto y le dio un beso en la pequeña frente antes de marcar con su sangre el sello en su cuello. Los ojos dorados de Akane reflejaban pena y resignación mientras marcaba en el aire frente a su pecho el mismo sello.
"Ya es hora. No queda mucho tiempo"
Itachi asintió y mantuvo a Kaoru en brazos mientras Akane continuaba con el ritual. Era algo que había leído en el pergamino, no dejaba de mirar a la mujer que estaba dispuesta a sacrificar su vida. Su ropa igual de manchada, por la sangre que ya habían derramado, por sacrificar a su clan, una carga que llevaría consigó, al igual que el espíritu que se presentó ante ellos.
"Sagara, pido ante ti que le confieras mi fuerza a Itachi, toma mi vida y la sangre que hemos derramado para completar el sello."
"¿Es lo que realmente deseas, sacerdotisa?" Esos ojos penetrantes observaban fijamente a la pequeña en mis brazos, luego a mí. Ella asintió, pero Sagara no concedió enseguida, en cambio hizo una pregunta.
"Los 3 tesoros serán contenidos en ti, el sello te conectará a la elegida por Isamu-sama, tú cargarás con el peso de este poder. Sin embargo, este contrato consumiría tu vida poco a poco. ¿Aceptas el sacrificio?"
"Si... solo deseo una oportunidad." Itachi sostuvo la espada que Akane le puso en su mano, guiando en un movimiento que sabía sería fatal.
"Cuida de ellos, Itachi" Le sonrió mientras lloraba, guiándo el filo a su pecho. La vió caer a sus pies, sus manos temblaron mirando a una amiga perder la luz en sus ojos. Sintió como su pecho se contraía, como la sangre fluía a su alrededor hacia ellos, sintiendo como si algo se metiera en su pecho y estuvieran marcando con fierro ardiente. Miró su muñeca donde debería haber una pequeña marca negra pero había desaparecido. Y luego escucho la puerta abrirse.
Dejó a Sasuke esa noche, con falsas palabras y aceptando la voz en su cabeza. Desde entonces Sagara fue su único compañero, el aliado que lo llevó a Akatsuki, el shinigami que compartía el dolor que sentía en su pecho. Sagara fue el único amigo que tuvo.
¿Viste a mi hermano? Preguntaba mirando al ocaso, en el único lugar tranquilo del escondite.
Asintió en su cabeza, no dijo nada un rato hasta que hizo una pregunta ¿porqué permite que lo odie? No contestó, esa vez. Se desvaneció el recuerdo en el atardecer y esta vez Sasuke vio a Itachi mirando la luz.
¿Porqué lo hizo? Su mente seguía repitiendo una y otra vez, su hermano lo miró. Aquellos ojos eran tan cálidos que no soportó sostenerle la mirada. Con el nudo el la garganta, ante su voz. Era como un largo y horrible sueño, el control que tenían sobre él, ver y no poder ser capaz de liberarse porque muchas manos manchadas lo detenian.
Presionando sus entrañas para que entregara sus memorias. Y había pensado que después de tanto caería sin siquiera pelear. Aquella ira y odio que siempre tuvo se hizo fuerte, fue como quedarse sin aire hasta que sintió las flamas... hasta ver a su hermano. Estaba perdido, era como no poder caminar, el odio seguía allí pero también confusión. Itachi le había mostrado la verdad y aún así no sentía que hubiera valido la pena el camino que había tomado.
"Nunca quise nada de esto! ¿Porqué me dejaste vivir?"
Carnada
Lee le ofreció hacerle compañía fuera del hospital. Tsunade les había mandado a ayudar en otra parte, entendía pero seguía molesta por eso. Lee realmente fue un gran apoyo ese día, incluso le dió una idea. Shikamaru era el único que podía tener información, fue a buscarlo a su casa pero no estaba. Fueron donde Yoshino les indicó, en el edificio de investigación donde Ibiki interrogaba a los prisioneros. Esta vez tuvieron suerte al verlo en la puerta, frotandose la cabeza, probablemente exhausto pero Sakura no podía esperar.
"No es momento Sakura"
"Shikamaru, esto es serio. Sé que algo pasa, Tsunade-sama y Shizune actuan muy raro, tú eres el único que puede saber que sucede ." Lee también suplicó que les dijera algo, estaba igual de preocupado por sus amigos.
"Odio mi trabajo..." Cuando miró sus ojos los notó un poco más rojos de lo normal, la mejilla donde se seguía rascando estaba roja, quizás era un tic de ansiedad.
"Podríamos ayudar... solo mirate." Sakura trato otra perspectiva, eso levanto curiosidad por unos segundos pero Shikamaru suspiró y siguió recargado por un largo tiempo antes de invitarlos a entrar con él. Por alguna razón, buscó una habitación vacía y cerró la puerta, no dijo nada al principio. Sujetando el picaporte como si fuera un ancla y estaba preocupando a Sakura su actitud hasta que finalmente los vio a los ojos.
"Mañana a las 10, pasa por el hospital. Lee, tu debes seguir a Kakashi. Es todo lo que diré"
Y con ese extraño mensaje Sakura acudió el día siguiente, observando y deduciendo las intenciones de Shikamaru al citarla a esta hora. Viendo a Shizune salir, sospecho que sería su una oportunidad, tenía que seguirla. Fue muy precavida, esperaba tener la razón, casi suspira aliviada al verla entrar al bar preferido de Tsunade. Normalmente solían sentarse en la ventana y por eso esperó, no había gente tan temprano.
"No debería beber, teníamos un trato"
"Tch, no te resistas. Puedo ver en tu cara que también quieres un buen trago. " Si, estaba ya ebria.
"Sé que trata de evadir el tema pero tendrémos que decirles." Escuchó algo golpear la mesa antes de un gruñido poco femenino.
"Dile a esos hombres suyos, quién diría..."
"Quizás ayudaría a que Yue se... relaje y hable con nosotros." Sakura se acercó más para escuchar, algo como el sonido de un papel se escuchaba. Después de un silencio otra vez debío golpear la mesa.
"¿Cuántas veces lo hiciste?" La voz de su maestra ya no sonaba ebria, sino seria.
"4 veces." Otro silencio, Sakura se pregunto que le habría enseñado. "Ni Hikaru ni Yue dijeron nada, creo que no sabían." Shizune sonaba preocupada, esperó otro poco para que siguiera.
"Tch... lo que faltaba. SAKURA!" El grito que casi le da un infarto le hizo reaccionar, por supuesto, no podía ocultarse y mirando a ambas aceptó entrar para enfrentar su castigo.
"¿Traes takoyaki?" Karin se acercó curiosa, vio que no tenía nada en las manos y regreso a arrojarle una pelota a Suigetsu, no le atinaba pero juzgando por la cara del tipo, ya lo tenía harto.
"Enserio, me iré si sigues enloqueciendome con tus tonterías" No parecía interesado en hablar con nosotros.
"¿Cuánto tiempo llevan así?" Preguntó Sakura.
"Más del que me gustaría admitir." Ibiki leía el reporte que Shikamaru le dio, intercambiaron miradas y les pidio a los otros ninja salir de la habitación. Ahora, completamente solos Sakura se atrevió a preguntar que estaba pasando.
"Tsunade-sama ha permitido que... salgan de esta celda."
"No es como que estuvieramos realmente encerrados, podemos salir en cualquier instante" Suigetsu no parecía confiar en Shikamaru, Karin iba a iniciar otra discusión pero Sakura interrumpió.
"¿Solo así?"
" La información que nos dieron resultó concordar con la que tenemos. Además, Hikaru pidió esto porqué Yue se niega a hablar"
"No, no. Esperen, ¿Yue? ¿Sasuke esta bien? " Ahora Karin parecía interesada, cuando Shikamaru abrió la celda fue la primera en salir y trató de sacudir al exhausto Nara. Sakura nunca había conocido a ninjas tan excentricos, en perspectiva, ella parecía algo loca y la cara del otro no le daba mucha confianza pero siguió obedientemente al grupo. Era el castigo que le había mandado Tsunade, pero al menos así tendría oportunidad de ver a Sasuke. Ya faltaba poco para que pudieran trasladar el hospital a donde pertenecía así que había menos camas al pasar. Para su sorpresa entraron a casa de Kaoru, Hikaru era el único en la cocina, Shikamaru saludó pero no parecía que fuera a contestar. Siguió limpiando con la mirada cabizbaja y al entrar a otra habitación Karin se lanzó hacia Yue.
Abrazandolo y preguntando mil cosas pero el chico parecía simplemente no estar allí.
"Sabía que Sasuke lo lograría, ¿enserio estas bien?" Shikamaru y Sakura retrocedieron a recargarse por la puerta, dandoles espacio. El chico le quito de encima a Karin y chasqueo la boca.
"El único peligro sería que lo dejes sordo." Suigetsu le golpeo la cabeza fuerte, eso hizo que finalmente se diera cuenta que estaban allí.
"Tch, no vuelvas a dejarme con esta loca." Viendo a Yue suspirar de alivio, le sonrió cansado pero incluso Sakura veía que no tenía la misma energía mientras respondía algunas de sus preguntas. Estaba atenta a su conversación, queriendo saber más, echando un vistazo a Shikamaru supo que tenía la misma idea en mente. Fue raro ver que se llevara bien con ellos.
"¿Sasuke te trajo aquí?" Karin fue la primera en preguntar, Yue bajo la cabeza y negó con tristeza.
"¿Cómo esta?" preguntó mirándonos esta vez, Shikamaru fue el primero en contestar. "Podemos ir a verlo, si eso quieres"
Sabía que estaba manipulando un poco la situación, pero no le importó. Los siguió afuera, dejando a Hikaru con la misma postura inquietante. Escuchando en el camino el acto heroico que Sasuke había hecho por él. Poniendose en peligro para salvarlo de Madara, casi interrumpe al escuchar que fue Itachi y Deidara quienes lo llevaron a un lugar seguro en esa pelea.
"Otra cosa a la lista de misterios de los Uchiha. No entiendo que pasa por sus cabezas" Suigetsu parecía hablarse a si mismo.
"¿Seguro que no estas bajo un Genjutsu? Digo, quizás Itachi..." Karin parecía preocupada pero Yue interrumpio con una voz más segura.
"No... Itachi no es lo que piensan." No tardaron en encontrar la camilla donde Sasuke estaba recostado aun afuera de la casa. Los únicos pacientes que permanecían allí parecían ser los que no podían moverse. Y en ese apartado extremo ocultos por otra cortina estaban ellos. Karin corrió hacia Sasuke, Sakura detuvo el primer paso mirando a su compañera Kaoru del lado opuesto. Shikamaru ya estaba con ella, limpiando el leve sudor en la frente de su amiga.
"¿Estará bien?" Karin preguntó nuevamente con un sentimiento muy obvio de afecto, Shikamaru le contestó sin ver.
"Si... "
"¿Qué le pasó a Kaoru?" Sakura tuvo el valor de preguntar esta vez, mirando de frente a Shikamaru esperando que él contestara pero fue Yue quien habló. Parado aún entre ambas camas incapaz de mirar arriba, temblando y Sakura no sabía que le ocurría.
"Oka-san lo dio todo por Sasuke..." Su voz no sonaba bien, incluso Karin se apartó de Sasuke al escucharlo así. "Ella solo colapsó en cuanto prometieron no hacernos daño ..." Por alguna razon se soltó a llorar, Sakura ni lo pensó para abrazarlo, con temor al verlo tan alterado, tratando de calmarlo pero aquella sensación fría en el pecho que cayo hacia su estómago era inevitable.
Naruto despertó de golpe respirando fuerte, con la memoria de lo que había visto aún fresca y con las lágrimas frescas en su rostro. Seguía pensando en el hemoso pelo carmín y la más bella sonrisa que había visto, sonriendo al pensar en lo feliz que había sido de conocer a su madre. Kushina Uzumaki, la anterior portadora de Kurama había aparecido cuando empezó a perderse en las memorias del Kyubi. Quería contarle todo a Kaoru pero cuando empezó a ver a su alrededor, se dio cuenta de que no conocía el lugar. La habitación parecía normal y vacía, no se sentía fría pero esto definitivamente no eran las ruinas.
Del susto salió sin pensarlo y casi le deslumbra la luz, cuando recuperó la vista reconoció el lugar. Ese brillo inconfundible de las rocas. ¿Cómo diablos llegó allí? ¿Dónde estan todos? Los jovenes que lo veían pasar le daban una mirada curiosa pero siguió hasta tropezar en una vuelta con alguien. Las risas se detuvieron y vio a un sujeto muy moreno con lentes de sol, bastante alto parado y atrás de él unos niños identicos junto a otro tipo de kimono abierto de cabello corto y una bebe en brazos.
"¿Estas bien?" preguntó uno de los niños pelirrojos y ojos dorado que le resultaron familiar.
"Ah... si, lo siento. Estaba buscando a mis amigos..." Naruto seguía pensando de donde había visto a esos niños, se acercó el otro sujeto y fueron las palmadas de la bebe que le hicieron recordar.
"Dori-chan!" la niña le aplaudió más sonriente
"Es Midori! Dilo bien" Le regaño uno de los niños
"¿No serás tú al que debíamos ir a vigilar un rato?" Preguntó el palido del kimono
"Yo no recuerdo nada de eso. Bakayaro" contestó el otro moreno, haciendo que la pequeña Midori se riera y dijera "Baka Baka" una y otra vez. Naruto se puso pálido mirando alrededor
"Si Kao-chan la escucha va a matarnos!"
"Te dije que dejarás de decir eso! Espera, tú eres... ahhh. Naruto. Ya entiendo"
Naruto siguió al par, uno se llamaba Utakata y el otro Bee, por desgracia la sorpresa de enterarse que este era el mismo Bee que buscaban los ninjas que visitaron su aldea no se compararía con lo que le dirían más tarde.
No tienes que perdonarme, pase lo que pase, a partir de ahora... siempre te amare.
Sasuke se levantó sintiendo el sudor frío en una cama. Cables conectados a su brazo, un respirador, una enfermera vino pero no reconocía nada a su alrededor. No podía ver bien, se desconectó todo, haciendo aun lado a quien tratara de detenerlo. Miro en otras camas pero ella no estaba allí, no sabía porque la buscaba, pero sentía que debía encontrarla. Trataba de mantener su compostura y no mostrar lo alterado que estaba al ver donde estaban. Konoha. Aquella casa no muy a lo lejos que conocía bien, sentía su respiración acelerada y el palpitar casi estallar mientras corría por lo que fue el distrito Uchiha. Esta vez había vida alrededor, personas que lo reconocieron se quedaron paralizados pero él siguio corriendo. Incapaz de soportar las imágenes del presente, del pasado y huyendo del futuro.
¿Cómo aceptar un futuro que no se había ganado? A cuestas de la vida de su hermano. Jamás se sintió tan impotente e inútil, huía de los fragmentos de sangre de la gente que había matado. Controlado, pero no inconsciente al llevar a inocentes al filo de su espada. Él si era un monstruo, no como Itachi.
Si te hubiera dicho la verdad, quizás todo sería diferente.
Las palabras de su hermano venían a su mente mientras corría por Konoha, la aldea que parecía revivir de las cenizas, una parte de él quería hacer eso pero... con que derecho podría.
Yo deje de confiar en lo que podían hacer los demás. Y por mucho tiempo continuó así, es ahora que puedo ver mis errores.
Te traté como un niño, no fui capaz de reconocer tu fuerza
Por eso, Sasuke... yo confié mi vida a ti.
Quiero que busques lo que yo no tenía...
Las voces que escuchaba apenas un susurro en el viento, corría por que había tanto que quería decirle a Itachi. Pero este mensaje, no daba lugar a una forma de responderle. Fue cuando sintió el tirón de una mano y el grito que se detuvo. En lugar de ojos esmeralda, el dorado resplandor lo recibió, Hikaru lo detenía sin mucho esfuerzo sobre la montaña de los Hokages. Y el impulso de gritar todo lo que tenía en su cabeza no se detuvo.
"Tú sabías! Siempre lo supiste y jamás hiciste algo para detenerlo" Pero Hikaru no respondió, se apartó de él sin ocultar el temblor en sus palmas. Rabia o ira, tristeza o confusión, ya no sabía porqué su cuerpo se movía para golpearlo. Hikaru no evito el puñetazo, Sasuke trataba de recuperar el aliento y dejar escapar el peso en su pecho. Siguió gritando, solo eso mientras colapsaba en el piso. He cometido muchos pecados, ¿cómo podría pedir perdón?
"¿Porque me dejo vivir?" susurró cansado, perdido. Hikaru le puso una mano en la cabeza, involuntariamente sus miradas se encontraron y no vio el odio que esperaba. Algo más que no reconoció al principio, pero no pudo ver porque Hikaru le ofreció entonces aquel dije del sol que había cargado cuando dejo Konoha. Incapaz de comprender el gesto, confundido, mirando mientras se levantaba y detenía su mirada a la aldea.
"Tú... siempre fuiste más fuerte"
Hubo un silencio, sereno en el que pensó haber escuchado mal. Se levantó del suelo y siguió la mirada de Hikaru a la aldea. Su consciencia ardía, tanto por ellos como por él, reconoció el cabello rubio y la piel pálida en la distancia, junto a un punto rosa, corriendo de distintos lados venían aquellos con los que había crecido en la academia. No como si lo persiguieran sino... diferente.
"No puedo responder eso. Dudo que quieras de mi compañía con todo lo que ha pasado, pero si de algo sirve... aún hay personas que esperan por ti"
Sasuke seguía mirando con dudas en su cabeza, cuando llegaron al borde mirando desde arriba a donde él observaba vio que todo el grupo esperaba, lo que no sospecho fue escuchar un fuerte grito de Lee con ese mismo tono optimista.
"Oye, Sasuke!" Hubo una pausa, donde todos parecían esperar que diría el intrepido Lee, cuando se cubrieron los oídos ante el último grito de su compañero "BIENVENIDO A CASA" Y fue tan ajeno, escuchar las risas, las expresiones familiares de todos mientras Ten Ten golpeaba a Lee e incluso Sakura lo observaba y le sonreía levemente. Tenía un nudo en la garganta, un escalofrío en su espalda e incertidumbre en el corazón, pero antes de poder pensar en ese gesto Hikaru le habló.
"Itachi dio más que nadie por amor y paz, espero regresarle el favor diciendole que encontraste tu camino."
Entonces le hizo un ademán para que volteara, atrás recargado en un árbol estaba Kakashi, quien parecía no haber cambiado y lo saludó tan normal, como si no se hubiera ido. Con el amuleto del sol en su palma pensó en qué hacer, en los deseos de ambos shinobi, tratando de encontrar una razón para negarse, abrazar la culpa y el miedo pero la visión de un par de ojos vibrantes como el jade vino a su mente en un flash. Kakashi parecía entender lo que quería, se dio la vuelta y siguió caminando, lo siguió, cada paso apenas un atisbo de seguridad. Tenía muchas cosas que pensar, necesitaba darle un respiro a su mente y corazón.
Naruto estaba sentado escuchando el mini show de rap que Bee había arreglado ese día en la explanada. Casi no podía notar que estaban en tiempos difíciles, no fue agradable saber que nuevamente lo habían dejado atrás con el tipo de explosivo de la arcilla y Shisui. Gaara practicamente lo encerró en arena cuando trato de regresar, Temari lo hizo razonar que este era el lugar más seguro para los Jinchurikis por ahora. 5 días, los sintió como un mes completo, al menos pudo conocer a los otros Jinchurikis pero lo suyo no era esperar.
Matsuri corrió hacia la explanada interrumpiendo el acto pidiendole a todos con urgencia que permanecieran en sus casas hasta que Temari dictara lo contrario. Se veía alterada, Naruto la siguió junto a Shisui y no esperaba que los dejaran pasar, pero afuera no lejos de la entrada Gaara veía el cuerpo de alguien que no reconocía y no parecía humano.
"¿Qué es eso?" no pudo evitar preguntar, le dio ordenes a Matsuri de llevar a un grupo de arriba a los alrededores de Suna.
"Matsuri se encontró con este... impostor tratando de entrar." Después de darle un vistazo, Naruto siguió pensando en que debió haber corrido cuando tuvo la oportunidad. Tuvieron que esperar para que Gaara volviera a verlos, el intento de espionaje del enemigo reveló que había ocultos otros 8 en Suna, concluyó que pudó detectarlos por la energía y ausencia de esencia. Eso le había dicho su espíritu y optó por buscar voluntarios entre los que se habían unido al clan Higa para resguardar Suna.
Definitivamente quería volver a Konoha, Gaara le aseguró que le avisaría de inmediato a los demás Kages. "Desconozco que tanta información habrán robado, mi única opción es pedirles su ayuda." Gaara no quería obligarlos a salir, no a los más jóvenes pero necesitaba que fueran los ojos y oídos entre los aliados. Discutió en privado el pedirle ir a Konoha pero Gaara era tan testarudo como él, incluso más listo al darle otra alternativa. No le quedó otra opción más que ver al halcón partir con una sensación terrible en su interior.
Ya era evidente que no lo dejarían solo, siempre a cierta distancia... bueno, excepto Lee. Al principio pensó que sería por él pero observando mejor, era por Suigetsu y Karin, quienes insistían en seguirlo. Kaoru despertó unos 2 días después, cuando la vió se veía asustada y sorprendida, algo pálida. Yue pocas veces se separaba de su lado, Hikaru en más de una ocasión le encomendaba su salud y partía con Tsunade. La guerra alteró en más de una forma la aldea, parecía algo ajeno ver cómo todos se movían acorde a lo que se avecinaba, dio la información que pudo recordar. Lo más sensible de actos que había cometido siguieron en su mente mientras Yue contaba sus actos de otro modo. Cómo si hubiera sido realmente su propósito ser...
No, nunca fue así. Después cuando Yue habló por Itachi, su hermano volvió a su mente con esa sonrisa ensangrentada pero apacible. Miró a Yue cuando pidieron su opinión de él, respiró hondo y puso la mejor máscara de indiferencia para no colapsar, para no pensar en culpar a toda Konoha. Un paso a la vez, necesitaba tratar de avanzar de algun modo. Al revelar la historia sintió algo diferente, al mirarlos, al escuchar que Hikaru esperaba que restituyeran su historia como un ejemplo de virtud para las futuras generaciones. No pudo quedarse en esa habitación.
¿Por qué se esfuerzan?
Siguió pensando en eso cuando fue a verla, Tsunade la mantenía en cama, siempre acompañada por alguien. Esta vez Hinata estaba a su lado, sosteniendo sus manos en un gesto curioso y al ser descubierta notó el rubor permanente. Por alguna razón sus miradas brillaban con una alegría que no entendía, pero esto era mejor que estar solo ahora.
"Sa-Sasuke-san, ¿necesitas algo?" Siempre educada, aún en momentos así. Negó silenciosamente pero observó al par cuyas sonrisas no entendía, Hinata parecía estar esperando.
"... Si!" Kaoru suspiro, su risa lleno la habitación de una sensación agradable. "Ni tenías que preguntar, Hinata estaría encantada"
"Es una promesa, vendré más tarde con Kiba y Shino." Hinata se fue después de eso, Kaoru seguía conectada y al notar como se inclinó hacia él, le molestaba no poder moverse. Pero ella lo recibía cada día con una sonrisa suave, sincera, silenciosa; casi siempre por eso venía. Podría no decir nada y no sentiría la necesidad de salir. En ese pequeño gesto también podía sentir cierta melancolía, él lo entendía.
"Gracias Sasuke... siempre me haces compañía"
Y esta vez, no quería regresarla a pensar en cosas... tristes. No quería que perdiera el brillo que tenía ahora. "Quizás debí esperar... tú y Hinata parecían ocupadas"
No le sorprendió la mirada curiosa, el alivio en ese pequeño suspiro, realmente no le había hablado mucho en esos días. "Oh, esta bien." Volvió a sonreír mirando sus manos, con un rubor muy colorido en esa piel pálida. "Es... Ah! No sé, ¿alguna vez pensaste en que haríamos después de la guerra?"
Sintió el nudo en la garganta. Hubo un leve silencio, atrapo su mirada y como antes de niño, pensó que podía leerle la mente. "No tienes que decirme. No me debes nada. En todo caso, sería yo la que tiene que... disculparse contigo."
"Lo que pasó con Itachi... no sé si me creas pero... fue como un hermano para mi" Sasuke siempre terminaba confundido con ella, en su perspectiva la culpa no tenía dirección. "Lamento que no tendré oportunidad de... darle las gracias"
"¿Seguías creyendo?" Después de todo... ¿cuántas veces podrás ver el abismo y seguir buscando la luz? ¿cuánto dolor debemos soportar antes de que finalmente vea lo que yo veo en mi? En ese momento, ninguno desvió la mirada, Sasuke no podía dar otra vuelta en falso, ya no podía huir.
"Al principio, no...Shikamaru me hizo retomar la esperanza y pensé que si realmente intentaba llegar a su interior... sabría la verdad. Yo no quería creer que todos esos momentos fueron mentira." Sasuke entendió entonces más allá de su propia culpa, el motivo por el que dejo Konoha. Sintió asco de sus acciones, de su pensar. Kaoru tomó su mano con fuerza.
"No estas bien. Sé que no lo dirás, pero Sasuke no pienso abandonarte."
Quiero que busques lo que yo no tenía... Y aun con el miedo que ambos tenían ella sonreía para él. Por esa amistad, Sasuke pensó en atreverse a dar el paso a lo desconocido. Sus brazos la rodearon suavemente, con cuidado por lo delicada y frágil que parecía en esos momentos.
"Siempre nos tendrás..." Decía, Sasuke quería creer en esas palabras. Itachi... ¿qué debo hacer ahora?
A Shikamaru nunca le agrado tanto Sasuke, no fue un secreto de niños. Ahora, su opinión no había cambiado tanto, pero al menos seguía siendo leal. Mientras los observaba en la habitación hablando, pudo ver porque Tsunade evitaba a toda costa incluirlos en la pronta guerra. Ninguno estaba en condiciones para pelear, pero al menos confiaba que él y su extraño equipo la cuidarán. Pronto determinaron que ya no correría peligro siempre que cuidará de su cuerpo, pero siendo tan terca insistió en ayudar en algo para la guerra.
Shikamaru tuvo la idea menos arriesgada para ella, escuchando a Sai de sus previos experimentos y el suplemento de armas que le funcionó a Kakashi le dieron la tarea de instruir a un grupo para crear más. Con la información de Gaara especulaban que tipo de ventaja tendría el enemigo ahora, qué cosas podrían cambiar con el poco tiempo que tenían. Le hubiera gustado estar supervisando eso, que ahora, parado frente a Sasuke mientras conversaba con el espíritu extraño que llamaba Kaname.
"La próxima vez, no fallaré." Decía, Sasuke parecía indiferente. Shikamaru esperó a que desapareciera antes de preguntar si había detectado infiltrados. Sasuke no había sentido nada pero se quedo callado.
"Después de todo... no has cambiado tanto" Eso al menos lo hizo mirar, pero seguía sin tener una respuesta.
"No creas que esto nos hace amigos, a diferencia de Naruto o Sakura... no te conozco." Tomo un respiro, debía entregar un mensaje. "Pero estoy en deuda porque trajiste de vuelta a Kaoru, ella es casi familia para mi."
"No... me debes nada"
"Tal vez, pero mientras Naruto no esté aquí solo me queda confiar en que tú, Sakura y Kakashi la mantendrán con vida"
No volvió a hablar con Sasuke después de eso, pero siguió trabajando incanzablemente. Llegó un halcón después con una carta de Gaara, habían accedido a mantener a salvo a los Jinchurikis en Suna, sin embargo al interrogar a un Zetsu descubrieron que buscaban al Gran shaman. Kaoru debía permanecer en un lugar seguro mientras tanto y que desde ahora mantendrían el contacto con los espíritus guardianes. Ya no tenía sentido mantenerse ocultos al comprobar que el sello en el pueblo subterráneo no permitía pasar a ninguno de los Zetsus.
Parece que no saben donde estan, Sasuke debío haber resistido porqué no hay atacado directamente.
Al anunciar esto a los demás Kaoru estaba aliviada, Isamu, Shiori, Harumi y Kaname fueron presentados ante todos en una audiencia.
Cuando enfrentamos a Shuei descuidamos la influencia que tenía en los humanos, sentí desde hace unos días una aberración espiritual que probablemente sea un jutsu poderoso y prohibido. Lucharemos juntos, sin importar el momento, esta vez no los dejaremos destruirse como aquella vez.
Escuchar que estuvieron en guerras previas tan sangrientas fue extraño y sorprendente, solo podíamos prepararnos con la determinación de entregar todo en el campo de batalla.
El momento que tanto habían temido había llegado. Gaara miraba de frente a las fuerzas reunidas de la Alianza shinobi, no con miedo, sino con la sabiduría y el coraje que necesitaba para poder cumplir la mayor misión de su vida. Abrió su corazón a todos los hombres y mujeres reunidos, no serían enemigos, sino compañeros.
"¡Quiero proteger a mis amigos! ¡Quiero proteger a este mundo! Soy muy joven para hacerlo solo. Por eso necesito que todos me ayuden"
Los líderes en posición, los guardianes dispuestos a combatir, partimos al territorio enemigo con la frente en alto. En la arena tenía la ventaja, por Ren sintió la presencia del enemigo cerca, Edo Tensei, estaban usando la técnica prohibida.
El enemigo... ha llegado.
