Preparándose para navidad

El ambiente navideño le ha pegado fuerte a todos, en realidad, a mis abuelos Granger, que no dejan de decorar por todos lados, hornear galletas y pasteles, preparar ponches, envolver presentes y cantar villancicos, y gracias a esto mi hermano y yo, ya estamos al borde de declararnos anti- espíritu navideño. Si tengo que buscarle algo positivo a todo esto, es que pasado mañana todo ha habrá pasado, y podremos descansar durante todo un año hasta el próximo veinticuatro de diciembre.

- ¿Qué les pasa muchachos?- nos pregunta Teddy a Hugo y a mi.

Ambos permanecemos sentados en el sofá sin mucho ánimo, viendo como Victorie juega con Alioth, que ha venido de visita junto a Tedd.

- Nada- respondemos al mismo tiempo mi hermano y yo.

En realidad está navidad, es muy extraña, lo grandioso es que es la primera de Alioth, pero también es la primera navidad que pasaremos sin papá viviendo en casa, por lo que no sabemos si vendrá para estar con nosotros mañana, en resumidas cuentas las cosas no están muy motivadoras, todo esta en un equilibrio un tanto deprimente.

- Tu abuelo tiene muy buen gusto, es un hermoso árbol- menciona mi prima, viendo el arreglo que han hecho para decorar sin magia un gran árbol de navidad.

- Si- respondo mientras observo como Hugo le sube volumen a su reproductor de música personal.

Al parecer este año el que menos quiere participar es él, porque desde que llego ha estado demasiado callado, encerrado en su habitación o sentado en algún lado escuchando música. No ha participado o compartido con nosotros, en realidad, esta actuando así con el resto, porque conmigo sigue igual, es más se ofrece constantemente para cuidar y se quedarse con Alioth mientras yo hago otras cosas.

- ¿Cómo te fue en los estudio?- me interroga Tedd, al ver que mi hermano no está participando de la conversación.

La pregunta indeseada, ni siquiera quiero pensar en eso, y él viene a consultar, recordándome todos y cada uno de mis errores.

- Nada como esperaba- murmuro fastidiada.

- ¿Por qué? A ti nunca te va mal, seguro que estás exagerando- bromea sin tomarle el peso real a mi declaración.

- Ja, no obtuve ningún sobresaliente, sólo un supera las expectativas, un inaceptable y el resto aceptables, ¿qué te parece?- le recalco humillada por mis resultados, que jamás había obtenido.

Su cara es de incredulidad, pero rápidamente la cambia esbozando una sonrisa comprensiva, que no me sirve para nada. Como si de eso viviera y me servirán para mi futuro, lo único que importa para eso es mi rendimiento en los exámenes y no lo estoy logrando, estoy siendo un desastre, una completa mediocre. Quizás no pueda hacer ambas cosas a la vez, y eso me desespera, tengo miedo de seguir igual o peor, demostrar que no puedo hacerme cargo de ninguna de mis responsabilidades.

Mamá a pesar de asombrarse con tales resultados, luego me dijo que era el primer intento, que ya tomaría el ritmo y podría seguir siendo la mejor, sin embargo no lo creo, falle una vez y volveré a hacerlo, en estos momentos no creo que pueda mantenerme como antes, no es fácil, en realidad, es más que eso, es imposible, como puedo obtener buenos resultados cuando tengo que estar haciendo otras cosas tan o más importantes, con estoy perdiendo completamente la esperanza.

Qué voy a hacer, decirle a mi hijo que soy una idiota que no puede estudiar, que mis neuronas se perdieron en el parto, porque eso pareciera que ha sucedido, antes fui la mejor, y eso me cargaba, y ahora que no lo soy, estoy frustrada, pero si ya cambie mi vida convirtiéndome en madre, no quiero cambiar en mi condición de estudiante, un cambio a la vez, no dos, ni tres, ni nada y con los que ya tengo a mi alrededor me basta.

- Rose, no te preocupes ya te recuperaras, son sólo los primeros exámenes- acota serenamente.

Sólo puedo rodar los ojos, y nada más porque mamá hace su entrada triunfal, seguida de una imagen que nos sorprende, porque viene con papá.

- Mamá, papá- menciono colocándome de pie.

- Chicos, ¿Cómo están?- saluda papá a todos los presentes.

- Bien- saludan las visitas, en cambio Hugo permanece hundido en el sofá y yo detenida asombrada.

- Supongo que se quedarán a cenar, ¿verdad?- les pregunta calidamente mamá.

- Eh, no tía… tenemos… planes- responde titubeante Victorie.

- Si así es- asegura Teddy.

Sin embargo, esta es una huida magistral por parte de ellos, ya que no habían mencionado nada de esto, todo porque la llegada de papá ha sido imprevista, él estaba hasta ahora en una misión de trabajo, más de dos semanas sin verlo, sólo habiendo recibido comunicación por carta y ahora aparece así de la nada, junto con mamá, yo no entiendo.

- ¿Mis padres?- consulta mamá una vez que se han ido Tedd y Vick.

- Fueron a cenar donde unos amigos- respondo, mientras veo a papá saludar y contemplar a Alioth.

- Y mis hijos no me van a saludar- comenta él viendo a nuestro lado.

Con la sorpresa no me di cuenta que ni siquiera lo saludamos, y su llegada por más extraña que sea me agrada.

- Papá, te extrañe- saludo acercándome a abrazarlo.

- Y yo…- murmura.

- Hugo sácate eso, saluda a tu padre- indica mamá quitándole los audífonos, a su hijo menor que no se ha movido ni un poco.

Luego de esta exigencia, lanzando un fuerte bufido de enojo, se levanta con desganado del sofá, pero ni siquiera se acerca a nuestro lado, se queda quieto metiendo las manos en sus bolsillos.

- Papá- murmura casi sin fuerza en su voz.

La mirada de papá es de extrañeza ante la actitud reticente de su hijo.

- Hugo, que tal, mírate estás cada día más grande- le dice tomando la iniciativa de acercarse, dejándome ver que ahora están ambos del mismo tamaño.

- Estoy igual que ayer- responde planamente, haciéndole un claro reproche de que no ha estado con nosotros desde que llego de la escuela.

- Hugo- reprende mamá.

- Tengo hambre- menciona sin considerar la llamada de atención de mamá, para comenzar a caminar.

Su rostro se ha mantenido frío sin siquiera demostrar otra cosa que no sea somnolencia, todo esto ha sido inesperado para mis padres, que se miran y lo miran caminar, en cambio yo me esperaba esta actitud de su parte, no es fácil aceptar todo esto y menos cuando tantas cosas aún nos inquietan.

- Yo también- replico para apoyarlo aunque sea un poco, y hacer que salgan del ambiente un tanto tenso que dejo este saludo.

- Bueno vamos a cenar- invita mamá, tratando de sonreír.

Una vez sentados en la mesa, me parece tan extraño esta situación, los cuatro juntos otra vez como antes, como el año pasado, como todos los anteriores, pero es sólo una imagen visual. Una parte de mi ansia que esto se mantenga siempre, sin embargo esta instancia es algo momentáneo, Hugo parece no querer relacionarse con nuestros padres, especialmente con papá, que parece abrumado, mamá parece incomoda, y yo estoy nerviosa, deseando que cambie todo para bien, o que ya terminen luego de comer.

- Hugo, cuando te vas a cortar el pelo, ni siquiera te veo los ojos- pide papá de manera relajada.

Este comentario quizás para papá es en tono de broma, algo para distender el ambiente, sin embargo como están las cosas yo creo que Hugo se lo tomará como una incitación, una molestia, una clara agresión a su nuevo estilo.

- A mí me gusta así- responde escuetamente Hugo, usando un tono seguro, para dejar en claro que no tiene ganas de seguir con el tema.

- Mañana va a ser un gran día, la primera navidad del pequeño, esto siempre es todo un evento- vuelve a decir papá.

Yo le sonrío ante este comentario, mamá asiente, y Hugo parece que esto le causa cierto agrado porque me mira y me hace un gesto de que el hará sus magnifico papel de registrador visual.

- Supongo que vendrá Scorpius- pregunta Hugo de improviso, mirando de reojo la reacción de papá.

- Claro- respondo mientras mamá asiente.

- Y sus padres ¿también?- vuelve a interrogar sin dejar evaluar las reacciones.

En definitiva mi hermano ha decidido iniciar un plan de tratado hostil, pero sutil hacia papá, el problema es que me está usando a mí, ya que sabe cuales son los temas que lo enfadan y el ya conocía la respuesta a este punto, si yo soy inmadura, Hugo me ha ganado, con esto tendré que agradecerle el favor de ponerme en esta situación frente a papá, quien comienza a observarme fijamente.

Por lo visto este hecho le ha causado conmoción, al parecer no han hablado con mamá de la situación, y es lógico, sólo a él se le ocurre volver un día antes de navidad, cuando ya las cosas tienen que estar planificadas y como negarme a dejar que Astoria y de paso Draco Malfoy no pasen cerca de su nieto la primera navidad.

Mamá no se negó, no es que le haya agradado en exceso la idea, pero lo encuentra apropiado, Scorpius es el más feliz con todo esto, porque sino hubiera significado que tendría que haber dejado solos a sus padres para la cena, o no haber venido con nosotros, o en última opción que yo hubiera ido con ellos dejando a mi familia sin mi compañía y la de Alioth, por lo tanto que mejor alternativa que juntarnos como familia, sin al final de cuentas Alioth los ha unido para siempre.

Sin embargo responderle esto a papá, no es una tarea fácil, ya tengo visualizado el panorama, luego de mi respuesta, vendrá la ira, los gritos, los argumentos en contra, la posición de mamá tratando de calmarlo, Alioth se asustara y comenzara a llorar, Hugo se lo llevará, yo empezare a llorar intentando explicar mi posición, papá se marchará enfadado y no aparecerá en un par de días, y todo eso sumirá lo que se supone que es una fiesta de unión familiar, en nada más que otro momento amargo en nuestras vidas y yo me recordaré que siempre arruino todo. Ahora a vivir en la realidad toda esta situación, ya no hay marcha atrás.

- Si- murmuro titubeante, esperando la reacción explosiva de papá.

Lo observo de reojo, ya que he bajado la cabeza, parece estar al borde de un ataque no se si de ira, cardiaco o cerebral, pero ese tono rojizo de su piel, no es para nada un buen indicador de alegría, además sus fosas nasales se expanden a un nivel indescriptible con cada respiración fuerte que ha comenzado a emitir. Hugo observa todo desde su lugar sin dejar de comer, mis músculos paralizados sólo tienen previsto reaccionar para taparme los oídos ante los gritos.

- Es lo más justo, Alioth también es su nieto- indica mamá con tono severo, como intentando hacer que papá controle su temperamento.

Los minutos pasan y papá sigue en un silencio sepulcral, yo ni siquiera me he atrevido a volver a abrir la boca, más que para comer. Estoy segura que esto es sólo el ojo del huracán, cuando uno cree que hay calma no es nada más que un respiro para lo peor, que espero que no sea.

Debo decir a pesar de que esto no un momento grato, mi modelo predictivo fallo, salvo que papá esta realmente iracundo, pero se ha tragado todo, no ha hecho el más mínimo comentario, ahora me pregunto ¿Cuándo lo hará?, mientras no sea mañana en medio de la cena, prefiero aguantarme todo ahora.

- ¿Por qué no suben a dormir?- pide mamá una vez terminado de comer.

- Mamá…-comienza a decir Hugo en señal de protesta, pero la sola mirada severa de ella, basta para que ninguno de los dos diga más nada.

- Buenas noches niños- dice papá que se ha levantado y ha comenzado a caminar hacia la sala.

- Buenas noches…- murmuro intentando comprender que es lo que sucede.

Al llegar al pasillo, Hugo me queda viendo.

- ¿Por qué lo has hecho?- pregunto tratando de que me explique su forma de actuar.

- ¿Hacer qué?- repregunta serio.

- Decir eso, lo de los Malfoy- declaro con un poco de angustia por todo lo que pudo pasar.

- Lo tenía que saber, por si quiere venir mañana- responde encogiéndose de hombros.

- ¿No quieres que venga papá, o no quieres que vengan los Malfoy?- interrogo intentando comprender su actitud.

- Me da igual, cada uno es libre de hacer lo que quiera, además mamá tiene razón ellos también son los abuelos de él - murmura apuntando a Alioth que está jugando en mis brazos.

Ojala que todo fuera tan simple, yo hubiera preferido evitar toda esta nueva discusión que se comenzará a llevarse en la cocina dentro de pocos minutos porque de eso si que estoy segura, papá no se ha ido y no lo ha hecho para planear que platillos se van a servir mañana en la cena.

- Voy a dormir- indica Hugo, para ingresar a su habitación.

Yo por más que intente pensar algo así no puedo, tengo muchas ganas de saber que es lo que está pasando, evitar que todo empeore y si es necesario olvidar la invitación de mañana, total es mejor quedar de descortés, que propiciar malos recuerdos eternos.

- Hugo…- pido antes de que ingrese por su puerta dejándome sola con Alioth.

- ¿Si?- pregunta sólo asomando su cabeza.

- Puedes quedarte con Alioth, por favor, sólo es un rato- indico, ante la confundida mirada de él.

- ¿Para qué?- cuestiona serio.

- Por favor- le suplico caminado a su lado.

- No te metas, tu misma me lo dijiste- comenta al ver como ingreso a su habitación para recostar a Alioth en su cama.

- Lo sé, pero debo hacerlo, es sólo un momento- vuelvo a indicar.

- Está bien- acepta sentándose al lado del bebé.

- Gracias- le digo antes de darle un beso en su mejilla.

- Esta noche será de tío y sobrino, te voy a enseñar unas cuantas cosillas de música- comienza a hablarle, mientras Alioth no deja de jugar con sus piernas.

- Eeee, aaa…- balbucea el pequeño, inocente de todo lo que se ha generado.

Al salir de ahí, asegurándome de cerrar muy bien la puerta vuelvo a caminar escalera abajo, mis piernas temblorosas resisten cada escalón sin emitir sonido, pero no así mi respiración que parece delatar mi presencia, por lo mismo antes de que haga evidente que estoy dispuesta a escuchar la conversación de mis padres, comienzo a respirar hondamente, mientras me acerco a la entrada de la cocina, lugar que por ahora parece desierto de voces.

Camino a comprobar que significa ese mutismo, y la respuesta es evidente, porque en ese lugar no hay nadie discutiendo ni nada. Confundida y contrariada, camino hacia la sala, lugar en el cual tampoco hay rastros de vida, sin embargo cuando intento pensar nuevas alternativas, desde el despacho se cuelan las voces que tanto buscaba.

Muevo mis pies en cámara lenta para no emitir ni el más mínimo ruido, esto de jugar a los espías no es una acción muy madura, sin embargo si debo hacer algo para evitar empeorar las cosas, lo haré, no pienso dejar que arruinen la navidad, la primera de Alioth.

- Ya te lo dije...- escucho decir a mamá.

- Ahora que no estoy en casa, ya ni siquiera me tomas en cuenta- reprocha papá.

- No estabas ubicable, el que se fue de viaje fuiste tú- argumenta mamá con tono bajo, pareciera que esta cansada de todo esto.

- Esta sigue siendo mi casa y mi familia- contra argumenta papá con desgano.

- Yo no te he dicho lo contrario- habla mamá- además no entiendo qué te molesta, ya han venido otras veces, ya quedamos que no era un problema- inquiere confundida.

Papá se queda en silencio, sólo escucho que lanza un bufido de derrota.

- Me molesta que no me hayas preguntado, podrías haberme avisado por carta, yo también tengo voz y voto- vuelve a decir papá, usando un tono grave.

- Para qué, si conozco tu respuesta- argumenta mamá.

- Así que por eso no vale, así que si alguien está en tu contra no existe, ¿eso me quieres decir?- inquiere ofuscado papá.

- No estoy diciendo eso, además basta de esto, estoy cansada de tus reproches- menciona mamá un tanto enojada.

- Por qué son la verdad- murmura.

- ¿Son la verdad?, a ver dime quien se fue de viaje por días, sin siquiera venir a ver a su familia, Hugo llego hace dos días y ni siquiera viniste a saludarlo al llegar o por lo menos una lechuza, ahora sólo empeoras como se tome todo esto- dice alterada.

- Ahora es mi culpa que Hugo se comporte como un antisocial, perfecto, ahora tenemos el cuadro completo, una hija madre adolescente y un chico encerrado en su mundo y que me odia, gracias Hermione- menciona sarcásticamente papá.

-No me hables así, esto no es culpa de uno solamente, cuando vas a dejar de culpar al resto…cada uno debe asumir sus responsabilidades- responde ella.

- Lo lamento se me olvida que tu eres aquí, la responsabilidad hecha mujer- ironiza papá.

- Por lo menos, trato de pensar con madurez- resalta mamá.

- No me trates de inmaduro, porque fui yo el que puso el orden en esta casa antes de que me fuera, aunque ahora eso otra vez quedo en el olvido- acota él.

- A ¿qué te refieres?- cuestiona mamá.

- Eso, que las reglas que tu tanto adoras, no has sabido llevarlas, yo deje en claro que no quería que Malfoy se quedará aquí, y ¿qué paso anoche?, lo vi rondar en la casa luego del horario que les di, que no ves lo que paso por ser demasiado liberal con Rose, ¿ahora qué quieres? ponerle una cama matrimonial en su habitación- dice él con reproche.

Ante estas palabras quedo congelada, mi sangre se ha paralizado en mis venas.

- Anoche se quedo durmiendo en la habitación con Hugo, y cómo lo sabes, no se supone que llegaste hoy- indica mamá confundida.

- Llegue anoche, y vine a ver a mi familia, pero me tope con el escenario perfecto, una madre que deja que su hija de 16 años duerma en su propia casa con su novio, y se supone que era yo el que no colocaba limites, ¿no lo recuerdas?- acota él.

Estas palabras me duelen y me hacen sentir culpable, porque anoche realmente durmió con mi hermano, pero si lo fueron anteriormente, y mamá se entero de lo sucedido y a pesar de que no le agrado, no se enfado. Me angustia que ahora se vea afectada directamente en una pelea por esto, aunque papá sólo especule y no tenga la certeza de que aquello que reclama si tiene una cuota de verdad.

- Mira Ron, él se quedo aquí, para cuidar y estar más tiempo con su hijo. No basta para evitar lo que paso, el colocar reglas más estrictas- sentencia mamá con claro cansancio en sus palabras.

Casi ni respiro, porque si lo hago me pondré a llorar aquí mismo, tengo mis ojos ardiendo producto de la fuerza que empleo para no dejar escapar ni una lágrima, ni un gemido de tristeza.

Las palabras se hacen más bajo de lo que puedo llegar a comprender, siguen discutiendo, pero se han alejado de la puerta, ahora que no escucho nada, no puedo evitar querer borrar todo esto.

- Deja de desconfiar- insiste mamá, haciéndome sobresaltar.

- Tengo mis razones- murmura papá con un tono que no logro comprender.

- Y volvemos al mismo tema, en realidad aquí el problema no es Hugo, no es Rose, no son los Malfoy ¿Verdad?- insita mamá, dejándome confundida y asustada por estas palabras.

- Claro, todo tiene que ver con todo- acota con voz baja, casi tanto que apenas logro escucharlo.

- Eres incorregible- sentencia mamá.

- Porque se supone que esto es un tiempo, no una separación definitiva- responde él.

- Ya lo tengo claro- dice mamá elevando bastante la voz.

- No lo parece, aún no puedo creer lo que hiciste- ataca papá

- Fue un café, cuantas veces te lo voy a repetir, en medio de un lugar público, y además yo también tengo una vida social, tengo amigos, no sólo tú puedes tener- recalca mamá fastidiada.

Un momento, dijo "Amigos", por qué están discutiendo ahora, no comprendo nada, en que momento de la discusión todo cambio de giro, que hablaron que yo no pude escuchar. Antes de que me confunda más, la conversación de Hugo y sus dudas, se esclarecen en mi mente, agitándome completamente, eso no debe ser, por favor si estamos hablando de mamá, la buena, perfecta y maravillosa Hermione Weasley Granger.

Esto si que es una pesadilla, por más que trate de escapar no puedo estoy inmóvil en mi posición, por más que trate de comprender, mi mente se ha nublado de ideas sin sentido, necesito que alguien me diga que todo esto no es más que una ilusión terrorífica.

- Cuando vas a entender Ron, yo jamás haría algo así, te lo he demostrado durante todos estos años- sigue diciendo mamá, pero esta vez su voz parece afectada, esta al borde del llanto.

- Perdóname, soy un idiota, lo que pasa es que tengo miedo de perderte- se apresura a decir papá, con tono de perdón.

- Aún así me lastimas con todo esto- solloza mamá.

Escucharla así de afectada me lastima, dude de ella y me duele, es verdad mamá jamás haría algo como eso, y ¿cómo papá se atreve a insinuarle eso?, es un desconsiderado, y yo una idiota por estar aquí, creo que es mejor que me vaya ya no quiero saber más de esto.

- Lo lamento, por favor déjame volver, volvamos a ser lo de antes- pide papá en un hilo de voz, antes de que yo comience mi huida.

- Yo también lo lamento Ron, pero no, aún no, míranos… volvemos a estar en medio de una discusión- indica ella, sin dejar ese tono de lamento.

- Ya lo sé, y es mi culpa…yo que no tengo derecho a reclamarte…- murmura él.

Creo que basta de esto, es mejor largarme a dormir, esta conversación dice mucho y nada a la vez, así que antes de que comience otra vez a sufrir ataques de paranoias, debo volver a mi habitación. En penumbras camino buscando la escalera que me lleve a mi lugar de descanso, pero como mis queridos abuelos han hecho algunos cambios para dejar la casa apropiada para las fiestas, me he encontrado con la peor de las suerte chocando con una mesita de centro, que me ha provocado un intenso dolor en la rodilla, y no sólo eso sino que también un sonoro ruido producto de la quebrazón de un florero.

- Maldita sea- murmuro tocándome el lugar del impacto.

- ¿Qué pasa?- sale rápidamente papá del despacho, iluminando todo a mi alrededor, siendo seguido de cerca por mamá, que mira para todos lados, hasta fijarse en el epicentro del evento, es decir, en mí.

No lo puedo creer me han pillado, ni siquiera soy buena espía, con esto ya tengo claro que jamás podría ser un Aurors, una carrera para tachar de mi lista. Ahora debo pensar y salir del paso, no pueden saber que estaba escuchando su conversación, con todo el brillo de la luz que sale del lugar en donde estaban intento enfocar mi vista en sus rostros, que parecen conmocionados por mi presencia.

- Rose ¿Qué haces aquí?- inquiere mamá acercándose a mi lado.

- Baje a buscar…- comienzo a decir titubeante, mientras miro de reojo a mi alrededor, debe haber algo que decir, si más que mal, he logrado salir de situaciones más embarazosas que esta.

Mis ojos recorren todo a una velocidad impresionante.

-… el biberón de Alioth, ya sabes para practicar- termino diciendo, mientras apunto mi objetivo.

- ¿Hace mucho?- cuestiona papá en voz baja.

- Recién venía entrando y esta mesa me detuvo ¿por qué?- respondo veloz incorporándome para tomar lo supuestamente buscado.

- No por nada- contesta papá más relajado.

- Debes lavarlo- acota mamá al ver como comienzo a caminar hacia la escalera.

- Lo sé- respondo nerviosa, cambiando de rumbo hacia la cocina.

- Nos vemos mañana Rose- dice papá.

Ante esto me volteo a verlo, entre feliz y sorprendida por confirmar su presencia en la cena de mañana, aunque también resurge el miedo y el nerviosismo en que todo se convierta en una batalla.

- No te preocupes, seré un buen invitado- acota al ver mi rostro tenso producto de la lucha entre todas las emociones que esto me ha provocado.

Un gran alivio se comienza a encender dentro de mí, logrando que esboce una sonrisa a papá que ha dejado de verme para concentrarse en mamá que ha comenzado a lanzar un hechizo para limpiar el desastre que he provocado.

Por lo menos logre salir de esa sin ninguna consecuencia más que un gran hematoma en la rodilla. Luego de volver a mi habitación, después de haber rescatado de los brazos de Hugo a Alioth, no he podido dejar de pensar en lo que escuche, una y otra vez recuerdo las palabras de ambos, pero sé que no debo darle vueltas al asunto, debo obligarme a dormir, porque mañana se viene un día especial y lleno de situaciones al límite, por lo tanto debo estar lo más despierta y atenta ante cualquier eventualidad.

***

- Buenos días, hoy es víspera de navidad- escucho susurrar una voz a lo lejos, mientras unas pequeñas manitos se enredan en mi pelo y rostro.

Con esto, empiezo a salir de mi sueño, intentando abrir los ojos para saber que es lo que realmente sucede. Al lograr enfocar mi vista, observo frente a mi dos rostros, uno de un chico con ojos grises y un bebé de ojos azules, que no deja de balbucear. Esta imagen me alegra y aleja todo los temores.

- ¿Qué haces aquí?- logro preguntar en la ensoñación no sólo de estar recién despertando sino por el hecho de tenerlos aquí para contemplar a ambos.

Scorpius me regala una sonrisa que no deja de mantenerse en su rostro, sentando sobre mi pecho a Alioth.

- Parece que no te agradará que venga a despertarte- murmura pausadamente.

- Al contrario, eso es lo que pasa- respondo entre los besos llenos de baba de bebé que me esta dando el pequeño.

- Levántate para que vayamos al jardín, ha caído la primera nevada de la temporada- menciona levantándose para dejarme libre.

- ¿Al frío?- pregunto asustada y nada motivada por lo que eso implica.

- Vamos, además te tengo una invitación que hacer- contesta con voz de misterio, antes de dejarme sola.

Luego de vestirme lentamente para atrasar mi salida, que no ha sido tan lenta porque de todas formas la mención de una invitación hacia quien sabe que, me ha llenado de intriga, por lo tanto me aguantare mi desagrado por esa sustancia blanca tan sobrevalorada, llamada nieve.

- Y dime ¿qué es lo que me quieres decir?- le pregunto a Scorpius, amenazándolo con una bola de nieve.

- No te conviene, sabes que saldrás perdiendo- responde tomando entre sus manos un gran cúmulo de agua congelada.

- Está bien, me rindo- indico levantando mis manos libre de cualquier cosa.

He llegado a usar la amenaza, porque desde que salimos hace un rato no ha dicho ni una palabra sobre lo que me tentó para bajar a este lugar.

- Necesito un incentivo para hablar- acota acercándose a mí lado, hasta quedar a centímetros de mi cara.

- Si tú hablas, lo que sea- respondo dando un paso para atrás.

- ¿Lo que sea?- cuestiona sonriendo, usando un tono suave al pronunciar estas palabras.

- Ya habla- amenazo, antes de responder cualquier cosa.

- No lo haré hasta que me respondas o me des mi incentivo- vuelve a decir avanzando el paso que yo retrocedí.

Para no dejarlo que me embauque y yo termine cumpliendo sus deseos, vuelvo a retroceder, sin embargo un desnivel en el piso, sólo provoca que me desestabilice. En mi desesperación para no caer estiro mi mano para aferrarme a Scorpius, lamentablemente creo que ya es demasiado tarde, porque mi cuerpo comienza a descender rápidamente, pero no sólo he caído yo al frío y húmedo suelo, sino que he provocado que Scorp también lo haga, haciendo todo lo contrario a lo que que quería, en vez de alejarme de él, he quedado debajo de su cuerpo.

Luego del primer instante del impacto, al verse en esta situación, él amplia esa sonrisa seductora, acomodándose de tal forma, que me ha dejado completamente inmovilizada.

- Te tengo atrapada- responde victorioso.

- Por favor tengo frío- suplico para que me deje salir.

- ¿Qué quieres que haga para solucionarlo?- acota con voz profunda.

- Ya basta- le digo antes de rodear con mis manos su cuello para atraerlo a mi rostro hasta rozar con mis labios los suyos, pero cuando el está a mi disposición cerrando sus ojos, alcanzo con mi mano un poco de nieve y se la deposito justo en su cuello, provocándole que abra muy grandes sus ojos y se levante de improviso, incentivando en mí un gran ataque de risa.

- Fue un juego sucio- indica una vez que se ha sacudido, colocando su rostro totalmente serio.

- Ya no te enfades- menciono abrazándolo, conteniendo unas cuantas carcajadas.

- No estoy enfadado- responde solemnemente.

- Entonces qué me querías decir- interrogo dándole cortos besos para terminar de convencerlo.

Unos instantes haciendo esto y su rostro se vuelve a relajar, acercando su rostro a mi oído.

- Este fin de semana, al pasar la navidad, mis padres irán a un crucero, y pensé… que tal si tú te vas… a pasar unos días a mi casa… ¿tú, yo y Alioth juntos unos días? - comenta en un susurro.

De sólo escuchar estas palabras, me he atorado al tragar, provocándome que no pueda dejar de toser en forma acelerada. Acaso escuche bien, pasar un fin de semana en su casa, en que clase de mente se le ocurre una idea…. Aunque pensándolo bien, no parece ser tan mala opción, los años anteriores íbamos de vacaciones a Los Alpes cosa no apta para este año, por lo que unos días en casa de Scorpius, es el mejor panorama que tengo, por todos los puntos de vista, además no tengo muy buenos recuerdos de las vacaciones navideñas pasadas, así que esto sería una reivindicación, el problema será conseguir ir.

- ¿Y?- apresura para que reaccione golpeando delicadamente mi espalda.

- Tenemos que ver- respondo una vez que he controlado mi respirar.

- Ya lo sé, por eso te aviso con tanta anticipación- menciona guiñándome un ojo.

- Es una importante invitación, lo complicado será que me dejen ir- murmuro llevándolo hacia el interior de la casa.

- Buscaremos una solución- sentencia, acercándose a saludar de mano a Hugo que por fin ha despertado.

¿Una solución?, luego de recordar algunos puntos discutidos entre mis padres anoche, en realidad lo veo difícil, casi imposible, y no quiero colocar a mamá en una nueva situación de disputa, si para lograr paz entre mis padres me debo sacrificar un poco, creo que esta vez lo haré. Porque lo otro sería usar la técnica del engaño, y eso no es recomendado, sólo empeorará las cosas, planear algo así, siempre tiene sus fallas.

- ¿A qué hora llegaran tus padres Scorpius?- cuestiona una vez que mamá ha comenzado a encantar adornos para que se muevan y brillen por todo el techo de la casa, llamando la atención de Alioth que no deja de reír e intentar atraparlos con sus manos.

- A las siete treinta- responde Scorpius, reprimiendo mi estómago al ver que cada segundo que pasa, se acerca la gran hora del encuentro.

- Bien, será mejor que nos apresuremos- murmura ella para si misma.

Esto es tan intenso, o mejor dicho lo que viene, tener en una cena ya reunidos a mis padres se ha vuelto una situación compleja, si a eso le agregamos a los Malfoy, junto con mis abuelos muggles, que poco entienden de todo esto, será una interesante y espero que no estresante cena de navidad.

***

Hola, lamento la tardanza, pero he estado con una gripe, que no me dejo hasta hoy avanzar….

Ahora aquí va lo que hice, debo decir que no me ha agradado mucho el resultado, pero ya no puedo más, este cap me ha vencido, jajjaj… sin embargo ya se viene la navidad para ellos, y todo lo demás y prometo tener el próximo cap, antes de lo que me demore en subir este….

Comenten pliss… Review a continuación